Cómo el apego y las pantallas influyen en la ansiedad infantil

Un estudio revela que las distracciones digitales parentales y la conducta prosocial median el impacto del apego materno en la ansiedad infantil.

Dr. Mohammed Looti Académico e investigador especializado en psicología
PUBLICADO
Revisado científicamente · Dr. Marwa Abd-Alazim · octubre 26, 2026
Revisado médica y científicamente Verificado el: octubre 26, 2026
Dr. Marwa Abd-Alazim PhD in Psychology
Faculty Member • University of Kerbala
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En un entorno cotidiano donde las notificaciones móviles y los correos electrónicos reclaman la atención constante de los adultos, las interacciones familiares más tempranas están experimentando cambios sutiles pero profundos. Un reciente estudio llevado a cabo por los psicólogos Ali Özcan y Tuncay Oral ha arrojado luz sobre una vía poco explorada que conecta la vida emocional de las madres con el malestar psicológico de sus hijos: el modo en que el estilo de apego materno y las distracciones digitales cotidianas influyen de manera concatenada en la aparición de síntomas de ansiedad y retraimiento social en la etapa preescolar.

Los resultados de la investigación, publicada en la revista científica Behavioral Sciences, demuestran que las dificultades socioemocionales de los menores de entre cinco y seis años no dependen de factores aislados, sino de un proceso escalonado en el que las pantallas actúan como una cuña disruptiva en la comunicación cotidiana entre madre e hijo.

Una cadena invisible: del móvil materno al aislamiento del niño

Durante décadas, la literatura psicológica ha constatado que el mundo afectivo de los progenitores ejerce una influencia determinante en el desarrollo infantil. Sin embargo, los mecanismos exactos que articulan el impacto de las inseguridades adultas sobre la timidez patológica, el aislamiento o la angustia de los pequeños continuaban siendo motivo de debate científico. El trabajo de Özcan y Oral desvela ahora una mediación en serie que explica con claridad esta relación.

De acuerdo con la investigación, el efecto del vínculo emocional materno sobre el retraimiento y la ansiedad de los pequeños no actúa de manera directa o lineal. En su lugar, se despliega a través de dos estaciones intermedias interconectadas: la denominada «tecnoferencia parental» —la interrupción reiterada de las interacciones cara a cara por culpa de dispositivos electrónicos— y la disminución posterior de la conducta prosocial en los niños. Cuando el dispositivo digital fragmenta el tiempo compartido, el aprendizaje de habilidades sociales se resiente, dejando al menor más vulnerable ante el aislamiento afectivo.

La tecnoferencia y la empatía como piezas intermedias

Para comprender esta dinámica, los investigadores evaluaron las dos formas principales de apego inseguro materno: el evitativo —caracterizado por la incomodidad ante la intimidad emocional y la tendencia a reprimir afectos— y el ansioso/ambivalente —definido por el miedo recurrente al rechazo y la hiperreactividad emocional—. El estudio concluye que las madres que presentan cualquiera de estos dos perfiles inseguros reportan niveles significativamente mayores de interferencia tecnológica en la crianza compartida.

En el plano práctico, los autores describen cómo el teléfono inteligente se convierte con frecuencia en una vía de escape, una barrera defensiva o un mecanismo de autorregulación emocional frente a las tensiones cotidianas de la maternidad. Sin embargo, este distanciamiento mediatizado pasa una costosa factura relacional: cuando las pantallas interrumpen continuamente el juego espontáneo, las miradas afectivas o las conversaciones cotidianas, se corta el modelado directo de habilidades interpersonales básicas.

Como consecuencia de esta falta de sintonía sostenida, los niños muestran una acusada reducción de sus actitudes prosociales, tales como la disposición a ayudar a otros, compartir juguetes, consolar a un compañero o cooperar en grupo. Los autores señalan que, al carecer de un repertorio sólido de destrezas empáticas y prosociales, a los preescolares les resulta más complejo entablar relaciones satisfactorias con sus pares y cuidadores. Este déficit se traduce de forma progresiva en sentimientos de inseguridad, retracción ante los demás y un notable incremento de la ansiedad social.

Una muestra representativa en las aulas de Turquía

El trabajo empírico liderado por Özcan y Oral contó con la participación de 608 niños y niñas y sus respectivos progenitores, procedentes de escuelas infantiles públicas independientes situadas en distritos centrales de la provincia de Denizli, en Turquía. La muestra estuvo compuesta por 356 niñas (el 58,6 %) y 252 niños (el 41,4 %), todos ellos con edades comprendidas entre los 60 y los 72 meses (cinco y seis años), un periodo evolutivo clave en la transición hacia la socialización formal.

Para analizar la compleja red de influencias sin alterar la estructura real de los datos, los científicos utilizaron modelos de ecuaciones estructurales (SEM). Este riguroso método estadístico permitió evaluar de manera simultánea múltiples variables latentes y contrastar con solidez empírica la hipótesis de la mediación seriada: el apego materno alimenta la tecnoferencia, esta deteriora la prosocialidad infantil y, finalmente, dicha carencia precipita el retraimiento y la ansiedad en el aula y el hogar.

Claves para la intervención en el entorno familiar

Las conclusiones del estudio ofrecen pistas de gran relevancia preventiva para psicólogos escolares, pedagogos y profesionales de la salud comunitaria. Más allá de responsabilizar individualmente a las familias por el uso de la tecnología, los autores enfatizan la urgencia de diseñar programas de parentalidad consciente que aborden de raíz las inseguridades vinculares y promuevan una relación más equilibrada con las pantallas durante los primeros años de vida de los menores.

Entre las recomendaciones prioritarias, los investigadores sugieren crear rutinas domésticas libres de pantallas en momentos de alta trascendencia afectiva —como las comidas, la lectura antes de dormir o las sesiones de juego libre— para garantizar una disponibilidad emocional genuina. Asimismo, el equipo recalca que fomentar activamente la empatía y los actos prosociales en las aulas de preescolar funciona como un potente escudo protector: al dotar a los pequeños de herramientas sólidas para cooperar y conectar con los demás, es posible amortiguar la vulnerabilidad emocional generada por estilos de crianza inseguros y frenar a tiempo el avance de la ansiedad infantil.


Source

  • Maternal Avoidant and Anxious/Ambivalent Attachment and Children’s Anxiety–Withdrawal: The Serial Indirect Associations of Parental Technoference and Prosocial Behavior
  • Researchers: Ali Özcan, Tuncay Oral
  • Journal: Behavioral Sciences
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Looti, M. (2026, octubre 26). Cómo el apego y las pantallas influyen en la ansiedad infantil. Spanish Psychological Databases. https://spanish.arabpsychology.com/news/apego-materno-tecnoferencia-ansiedad-infantil/
Looti, Mohammed. “Cómo el apego y las pantallas influyen en la ansiedad infantil.” Spanish Psychological Databases, 26 octubre 2026, https://spanish.arabpsychology.com/news/apego-materno-tecnoferencia-ansiedad-infantil/.
Looti, Mohammed. “Cómo el apego y las pantallas influyen en la ansiedad infantil.” Spanish Psychological Databases. octubre 26, 2026. https://spanish.arabpsychology.com/news/apego-materno-tecnoferencia-ansiedad-infantil/.