Perder a una mascota: por qué algunas muertes duelen más

Un estudio con casi 5.000 personas revela que las muertes inesperadas y ver al animal como un «alma gemela» intensifican el duelo y la depresión.

Dr. Mohammed Looti Académico e investigador especializado en psicología
PUBLICADO
Revisado científicamente · Dr. Marwa Abd-Alazim · octubre 28, 2026
Revisado médica y científicamente Verificado el: octubre 28, 2026
Dr. Marwa Abd-Alazim PhD in Psychology
Faculty Member • University of Kerbala
Criterios de revisión y normas clínicas

Este contenido se somete a una rigurosa revisión científica y estándares editoriales médicos para garantizar la precisión clínica y el cumplimiento de las pautas basadas en evidencia (APA / OMS).

Perder a una mascota: por qué algunas muertes duelen más

Despedir a un animal de compañía representa, para millones de familias en todo el mundo, una de las experiencias afectivas más difíciles y dolorosas de transitar. Sin embargo, la vivencia de este sufrimiento dista de ser homogénea: mientras que algunas personas logran procesar la ausencia de manera gradual, otras caen en un profundo malestar psicológico. Una reciente investigación psicológica publicada en el Journal of the American Veterinary Medical Association ha arrojado luz sobre las causas de estas discrepancias al identificar que las circunstancias de la muerte y el modo en que el humano define el vínculo con su animal son factores determinantes en la severidad del duelo posterior.

Una pérdida imprevista y un vínculo profundo intensifican el dolor

De acuerdo con el estudio, el contexto en el que se produce el deceso condiciona notablemente la salud emocional de los cuidadores. El equipo de investigadores constató que las personas que afrontaron una muerte inesperada de su animal de compañía mostraron niveles significativamente más elevados de dolor emocional, depresión severa, ansiedad, insomnio, disfunción social y síntomas somáticos, en comparación con quienes atravesaron una muerte natural o anticipada debido a una enfermedad prolongada o a la vejez.

El impacto psicológico también se vinculó de manera directa con el lenguaje y la percepción con la que se definía la relación afectiva. Los participantes que describieron a su animal de compañía como un «compañero de vida» o «alma gemela» presentaron de forma sistemática peores desenlaces en las cinco áreas evaluadas frente a quienes lo catalogaban como un «mejor amigo». Según los autores, otorgar esta categoría existencial al animal refleja una integración identitaria tan profunda que su desaparición repentina desestabiliza las rutinas cotidianas y el soporte afectivo fundamental del individuo.

El papel de la eutanasia y el mito de estar presente

Uno de los hallazgos más reveladores del trabajo se centra en el impacto de la eutanasia. Frente a la creencia popular de que la decisión de aplicar una muerte asistida incrementa el sentimiento de culpa, los modelos estadísticos revelaron que esta práctica se asoció con menores niveles de aflicción y de sintomatología depresiva en comparación con otras causas de fallecimiento. Los investigadores sugieren que la eutanasia programada ofrece una ventana para la despedida y la preparación psicológica, reduciendo la sensación de desamparo y el trauma de un desenlace violento o prolongado.

Por otro lado, el estudio derribó una idea ampliamente extendida en el ámbito de la psicología de los animales de compañía: la necesidad imperativa de estar presente en el último aliento. El análisis constató que acompañar físicamente al animal en el momento exacto de la muerte no tuvo ninguna asociación estadística significativa con la intensidad del dolor o con el estado de la salud mental posterior. Este dato resulta especialmente tranquilizador para aquellos cuidadores que, por barreras emocionales, motivos logísticos o decisiones médicas de urgencia, no pudieron estar en la sala veterinaria al momento del fallecimiento.

Radiografía de una investigación a gran escala

La investigación fue llevada a cabo por un equipo multidisciplinar encabezado por Lori R. Kogan, junto con Wendy L. Packman, Jennifer A. Currin-McCulloch y Cori J. Bussolari. Para fundamentar sus conclusiones, los especialistas analizaron los datos de una encuesta transversal administrada a 4.902 adultos que habían experimentado el fallecimiento de su mascota.

Para aislar las variables de interés y evitar factores de confusión, los autores diseñaron modelos de regresión multivariable con muestras efectivas que oscilaron entre 4.099 y 4.758 personas, según los dominios clínicos evaluados. Estas herramientas estadísticas permitieron ajustar los resultados en función de la intensidad del apego hacia el animal, las características demográficas de los participantes y los detalles específicos de la pérdida, lo que otorga una considerable solidez interna a las relaciones identificadas.

Limitaciones metodológicas del análisis

A pesar de la magnitud de la muestra y el rigor en el tratamiento de los datos, el propio equipo de investigación recalca la importancia de interpretar los resultados a la luz de sus limitaciones metodológicas. Al tratarse de un diseño transversal basado en cuestionarios autoinformados, los hallazgos señalan asociaciones estadísticas sólidas, pero no permiten establecer causalidades directas ni describir con exactitud la evolución clínica del duelo a lo largo del tiempo.

Asimismo, los autores advierten sobre un posible sesgo de autoselección en el reclutamiento. Las personas que deciden de forma voluntaria contestar una encuesta extensa sobre el duelo suelen ser aquellas que sentían un lazo afectivo particularmente estrecho con su mascota o que experimentan una necesidad más acusada de expresar su sufrimiento. Por consiguiente, los valores y niveles de malestar reportados podrían no representar con total exactitud a la población general de dueños de animales.

Hacia un protocolo de apoyo veterinario más inclusivo

Más allá del plano académico, las conclusiones del estudio plantean implicaciones prácticas inmediatas para el ejercicio de la medicina veterinaria y la psicología clínica. En la actualidad, los centros de atención animal suelen disponer de protocolos estructurados de apoyo, salas silenciosas, tarjetas de condolencias o recursos de orientación psicológica cuando se programa una eutanasia, pero no siempre se actúa de la misma manera en casos de urgencia médica imprevista.

Los investigadores subrayan que las clínicas veterinarias deben esforzarse por democratizar y ampliar estos dispositivos de soporte. Aquellas personas que pierden a su animal de forma abrupta —por ejemplo, debido a un accidente o a un colapso repentino— se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad psicológica y requieren, al menos, las mismas oportunidades de contención, recursos de seguimiento y empatía profesional que quienes han podido planificar la despedida de sus compañeros de vida.


Source

  • Poorer bereavement outcomes among companion animal owners are associated with unexpected death or describing the pet as a partner or soulmate
  • Researchers: Lori R. Kogan, Wendy L. Packman, Jennifer A. Currin-McCulloch, Cori J. Bussolari
  • Journal: Journal of the American Veterinary Medical Association
  • Read the original study

Rate This Content

Be the first to rate this

Citar este artículo

Looti, M. (2026, octubre 28). Perder a una mascota: por qué algunas muertes duelen más. Spanish Psychological Databases. https://spanish.arabpsychology.com/news/duelo-mascotas-muerte-inesperada-impacto-psicologico/
Looti, Mohammed. “Perder a una mascota: por qué algunas muertes duelen más.” Spanish Psychological Databases, 28 octubre 2026, https://spanish.arabpsychology.com/news/duelo-mascotas-muerte-inesperada-impacto-psicologico/.
Looti, Mohammed. “Perder a una mascota: por qué algunas muertes duelen más.” Spanish Psychological Databases. octubre 28, 2026. https://spanish.arabpsychology.com/news/duelo-mascotas-muerte-inesperada-impacto-psicologico/.