El barro y las aguas torrenciales que arrasaron decenas de municipios valencianos a finales de octubre de 2024 dejaron a su paso una devastación palpable en calles, viviendas e infraestructuras. Sin embargo, cuando el lodo se retira y los focos mediáticos disminuyen, emerge una catástrofe silenciosa: el impacto sobre la salud mental de la población afectada. Una investigación pionera liderada por científicas españolas y publicada en la revista científica International Journal of Environmental Research and Public Health confirma la magnitud de esta herida emocional. Según el estudio, más de la mitad de las personas que sufrieron las inundaciones de forma directa presentan síntomas compatibles con el trastorno de estrés postraumático (TEPT) meses después del suceso.
El trabajo, desarrollado por las investigadoras Laura García-Garcés, Marta Ruiz-Cortés, Marta Lluesma-Vidal, Carmen Trull-Ahuir y Raquel Carcelén, ofrece una de las primeras radiografías científicas rigurosas sobre las secuelas psicológicas provocadas por la DANA en la Comunidad Valenciana, un campo donde la evidencia empírica en el contexto español aún resultaba muy escasa.
La huella invisible del desastre: alta prevalencia de trauma
Los resultados de la investigación ponen cifras a una realidad angustiosa: el 43,13% del total de las 313 personas evaluadas en el estudio refirió sintomatología compatible con los criterios clínicos del TEPT según el DSM-5, el manual diagnóstico de referencia en psiquiatría. Lejos de ser un fenómeno homogéneo, los datos muestran que el sufrimiento psicológico varía sustancialmente en función del grado de exposición que se tuvo ante la fuerza de la riada.
Entre las víctimas directas —aquellas que vivieron en primera persona el avance del agua, la pérdida de sus bienes o el peligro físico inminente— la cifra de afectados por estrés postraumático se dispara hasta el 53,6%. En el caso de las víctimas indirectas, como familiares o allegados de los damnificados, el porcentaje alcanza el 37,7%. Incluso entre las cuadrillas de voluntarios que acudieron masivamente a retirar fango y prestar apoyo humanitario, un 17,6% manifestó síntomas vinculados a este trastorno.
El cuadro clínico de quienes vivieron la tragedia de cerca va mucho más allá del recuerdo traumático. De acuerdo con el análisis, las víctimas directas registraron niveles significativamente más elevados de ansiedad y depresión, así como una mayor intensidad de somatización —la manifestación de dolor físico o malestar corporal derivado del sufrimiento psicológico— en comparación con el colectivo de voluntarios.
Riesgo vital y estresores secundarios: los detonantes del sufrimiento
Para comprender qué mecanismos explican estas diferencias, el equipo investigador aplicó modelos de regresión multivariante. El análisis identificó que la percepción subjetiva de amenaza para la propia vida durante las horas más críticas de la riada constituye el factor determinante en la aparición del malestar psicológico severo entre los damnificados directos. Enfrentarse a la posibilidad real e inminente de morir atrapado por el agua fractura de manera profunda el sentimiento básico de seguridad personal.
No obstante, la catástrofe no concluye cuando el agua desciende. Las investigadoras advierten del peso asfixiante de los denominados estresores secundarios. Mientras que el estresor primario es el evento catastrófico en sí mismo, los secundarios comprenden el rosario de dificultades sobrevenidas en los meses posteriores: la pérdida de la vivienda habitual, la ruina económica, los trámites burocráticos y la lentitud o incertidumbre en los procesos de reconstrucción. Estos factores actúan como agravantes continuados que cronifican el estrés y entorpecen la recuperación afectiva de las comunidades golpeadas.
Radiografía del estudio: cómo se evaluó a la población valenciana
Para medir el impacto de la emergencia a medio plazo, el equipo diseñó un estudio transversal de carácter descriptivo y observacional. La recogida de datos se prolongó desde el 9 de enero hasta el 13 de abril de 2025, un marco temporal que permitió evaluar las secuelas cuando ya había transcurrido la fase de socorro inicial y la población intentaba reanudar su vida cotidiana.
La evaluación se llevó a cabo mediante herramientas psicométricas validadas en el ámbito científico:
- Escala Global de Estrés Postraumático (EGEP): empleada para estimar los síntomas de TEPT en consonancia con las clasificaciones diagnósticas actuales.
- Inventario Breve de Síntomas (BSI-18): utilizado para calibrar las dimensiones de ansiedad, depresión y síntomas somáticos.
- Escala de Resiliencia de Connor-Davidson (CD-RISC): destinada a medir la capacidad de resiliencia o adaptación ante la adversidad extrema.
Estas pruebas estandarizadas se complementaron con un cuestionario ad hoc centrado en variables sociodemográficas, el nivel concreto de exposición a la inundación y el historial previo de salud mental de los 313 participantes.
Atención temprana y seguimiento: claves para la recuperación comunitaria
Las conclusiones del artículo científico enfatizan que la respuesta sanitaria ante desastres naturales de gran magnitud no puede limitarse a la atención de urgencia médica durante las primeras semanas. Con fenómenos meteorológicos extremos cada vez más virulentos, las secuelas psicosociales exigen estrategias sanitarias estructuradas y con vocación de permanencia en el tiempo.
Las autoras defienden la necesidad de implantar protocolos ágiles de detección temprana y programas de acompañamiento psicológico continuado dentro de la red de atención primaria comunitaria. Para ser verdaderamente eficaces, estas intervenciones no solo deben tratar el shock emocional derivado de la vivencia del desastre, sino también ofrecer un soporte integral que mitigue el impacto de las cargas materiales, laborales y familiares sobrevenidas, evitando así que el trauma se arraigue de forma irreversible en el tejido social valenciano.
Source
- Psychological Symptoms Following the October 2024 DANA Floods in Valencia: A Cross-Sectional Study of Direct Victims, Indirect Victims, and Volunteers
- Researchers: Laura García‐Garcés, Marta Ruiz-Cortés, Marta Lluesma-Vidal, Carmen Trull-Ahuir, Raquel Carcelén
- Journal: International Journal of Environmental Research and Public Health
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