En un contexto en el que la tecnología redefine las dinámicas de la interacción cotidiana, los modelos automatizados de procesamiento de lenguaje han comenzado a asumir un papel imprevisto en la esfera íntima: actuar como confidentes y consejeros improvisados. Según una investigación liderada por la investigadora Dorit Hadar Shoval y un equipo multidisciplinar de expertos, casi la mitad de los usuarios que padecen niveles graves de sufrimiento psíquico recurre a sistemas de inteligencia artificial generativa para gestionar su estado anímico. El estudio, publicado en la revista académica Cyberpsychology, Behavior, and Social Networking, advierte de que estas herramientas comerciales se están consolidando como una vía informal y desregulada de contención emocional, con profundas implicaciones para la salud pública.
Una puerta de acceso informal a la ayuda emocional
Los modelos de inteligencia artificial generativa concebidos para tareas de propósito general —como redactar correos, programar código o resolver dudas informativas— están operando de forma creciente como agentes cuasisociales. De acuerdo con los hallazgos del equipo de investigación, el 29,3 % de los usuarios adultos analizados admitió haber acudido a estos sistemas al menos en una ocasión con el objetivo expreso de recibir apoyo emocional, consejos de afrontamiento o asistencia frente a problemas de salud mental.
Esta tendencia adquiere una dimensión mucho más crítica al desglosar los datos según el estado anímico de los participantes. La cifra de utilización se dispara hasta el 47,0 % entre aquellos individuos que presentan niveles de malestar psicológico severo. La métrica engloba cualquier tipo de interacción comunicada por los encuestados, abarcando desde un intercambio puntual en un momento de zozobra hasta un acompañamiento conversacional continuado.
El estudio sitúa a la inteligencia artificial generativa como un recurso con un umbral de acceso extraordinariamente bajo. A diferencia de las rutas sanitarias convencionales, marcadas con frecuencia por largas listas de espera, costes económicos elevados o el temor al estigma social, los algoritmos conversacionales ofrecen disponibilidad inmediata las 24 horas del día, garantizando un entorno percibido como anónimo y carente de juicios de valor.
El perfil de quienes buscan consuelo en los algoritmos
Para desentrañar los factores subyacentes a esta conducta de búsqueda de ayuda, los investigadores aplicaron un modelo de regresión logística jerárquica. El análisis determinó que la gravedad del sufrimiento emocional constituye el predictor psicológico más robusto para explicar por qué un usuario decide volcar sus inquietudes en una interfaz de inteligencia artificial.
En el plano sociodemográfico, las personas de menor edad y aquellas de género femenino mostraron una propensión significativamente más alta a utilizar estas herramientas con fines de soporte afectivo. Este patrón sugiere que las generaciones más jóvenes y las mujeres tienden a adoptar con mayor naturalidad canales digitales interactivos para exteriorizar sus estados internos de vulnerabilidad.
El estudio también profundizó en la vinculación afectiva interpersonal. Aunque la ansiedad en el apego —caracterizada por un miedo constante al abandono y una intensa necesidad de validación externa— mostró una correlación inicial positiva con el uso de la IA, dicha asociación perdió su significación estadística cuando se incorporó la variable del malestar psicológico al modelo estadístico. Según explican los autores, este fenómeno se debe al solapamiento y la varianza compartida que existe de forma inherente entre la ansiedad relacional y la angustia emocional global. Por su parte, la evitación del apego mostró una relación negativa pero no significativa con este tipo de consultas.
Metodología y evaluación del apego
Las conclusiones del trabajo se fundamentan en una muestra no probabilística compuesta por 584 adultos israelíes, todos ellos usuarios activos de herramientas de inteligencia artificial generativa. La recolección de datos combinó variables demográficas con baterías psicométricas validadas internacionalmente para garantizar el rigor de las mediciones:
- Escala DASS-21 (Depression Anxiety Stress Scales-21): Instrumento aplicado para cuantificar la presencia y severidad de sintomatología vinculada a la depresión, la ansiedad y el estrés en las semanas previas a la evaluación.
- Cuestionario ECR-RS (Experiences in Close Relationships-Relationship Structures): Herramienta psicométrica cimentada en la teoría del apego que evalúa las dimensiones de ansiedad y evitación que modulan los vínculos relacionales adultos.
El cruce metodológico de estos instrumentos permitió a los autores aislar las variables psicológicas de fondo de los factores puramente circunstanciales, confirmando que la carga sintomática global prima sobre la configuración relacional a la hora de recurrir a la tecnología en busca de alivio.
Alertas de seguridad y riesgos de desplazamiento clínico
El hallazgo de que prácticamente la mitad de las personas con malestar emocional grave recurra a la inteligencia artificial enciende importantes señales de alarma en la comunidad científica. Los investigadores advierten sobre las dudas sustanciales relativas a la seguridad, la idoneidad clínica y la capacidad de contención real que estos modelos comerciales demuestran ante crisis psicológicas agudas o ideaciones autolíticas.
Uno de los mayores peligros señalados radica en el fenómeno del desplazamiento clínico: la posibilidad de que personas con cuadros psicopatológicos complejos o en deterioro progresivo sustituyan la psicoterapia basada en la evidencia o la intervención psiquiátrica por conversaciones con algoritmos que no han sido diseñados ni regulados con propósitos terapéuticos. Estas herramientas pueden generar respuestas plausibles pero erróneas, reforzar sesgos cognitivos dañinos o carecer de los protocolos éticos mínimos para derivar a servicios de emergencia.
Pese a que los autores reconocen las limitaciones metodológicas asociadas al empleo de un muestreo no probabilístico —lo que exige cautela a la hora de generalizar los porcentajes a otras poblaciones—, concluyen que el fenómeno es ya una realidad ineludible. Por ello, instan a evaluar con urgencia la calidad de las respuestas ante crisis que proporcionan los modelos comerciales y a diseñar salvaguardas tecnológicas capaces de proteger a los usuarios en momentos de extrema fragilidad.
Source
- AI-Mediated Mental Health Support: The Role of Attachment Orientation and Psychological Distress
- Researchers: Dorit Hadar Shoval, Elad Refoua, Karny Gigi, Yuval Haber, Inbar Levkovich, Iftach Tsafrir, Oori Pen, Zohar Elyoseph
- Journal: Cyberpsychology Behavior and Social Networking
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