La rápida expansión de la tecnología digital ha comenzado a transformar de raíz el ámbito del bienestar psicológico. En un contexto marcado por la creciente demanda de asistencia emocional y la proliferación de herramientas basadas en algoritmos de procesamiento de lenguaje, un nuevo estudio científico arroja luz sobre el futuro de la profesión terapéutica. La investigación, realizada por los psicólogos K. L. Pisarevskiy y Vitaliy V. Kalita y publicada en la revista Organizational Psychology and Labor Psychology del Instituto de Psicología de la Academia de Ciencias de Rusia, analiza cómo la irrupción de los asistentes conversacionales está modificando las reglas del juego en la atención psicológica y plantea interrogantes clave: ¿estamos ante un competidor directo del profesional humano o frente al nacimiento de una práctica asistencial compartida?
¿Competencia o alianza? El auge de los consultores de IA
La adopción acelerada de los formatos de atención telemática ha reconfigurado los canales habituales de la salud mental. La posibilidad de interactuar de forma instantánea a través de una pantalla ha facilitado el acceso a recursos de orientación para personas que, por barreras económicas, geográficas o de estigma, antes no acudían a la consulta clínica. Sin embargo, el fenómeno ha entrado en una fase cualitativamente distinta con la llegada de agentes automatizados capaces de articular respuestas que emulan el diálogo de apoyo humano en tiempo real.
Frente a este escenario, los autores evaluaron si estas herramientas representan una amenaza competitiva para los terapeutas convencionales o si, por el contrario, ofrecen un punto de partida para una colaboración profesional estructurada. Según se desprende del trabajo, la digitalización no se limita a trasladar una sesión presencial a una videollamada, sino que altera la dinámica interactiva entre quien busca ayuda y el sistema que la proporciona. La capacidad de los algoritmos para permanecer disponibles las 24 horas del día plantea un desafío directo a la estructura tradicional de las consultas periódicas, abriendo un debate sobre el rol que le corresponde desempeñar a cada figura en el ecosistema asistencial.
Preferencias generacionales y la perspectiva de los profesionales
Para comprender el impacto real de estas tecnologías, la investigación analizó de manera empírica las demandas concretas que los usuarios trasladan a los consultores automatizados. De acuerdo con el estudio, las solicitudes dirigidas a herramientas de inteligencia artificial suelen concentrarse en problemas puntuales de gestión cotidiana, desahogo emocional inmediato, organización de hábitos o búsqueda de pautas iniciales ante situaciones de estrés leve. En estos casos, la inmediatez y la percepción de anonimato actúan como catalizadores para que el usuario recurra al algoritmo.
El estudio también puso de manifiesto marcadas diferencias en las preferencias de elección según el grupo de edad de los participantes. Mientras que los sectores más jóvenes muestran una disposición notablemente mayor a interactuar con asistentes sintéticos y valoran su accesibilidad técnica, las generaciones de mayor edad tienden a priorizar la consulta tradicional con un especialista humano, en la que la empatía percibida y la experiencia vital compartida resultan determinantes a la hora de depositar su confianza.
De forma paralela, los investigadores encuestaron a psicólogos en ejercicio para sondear su nivel de confianza hacia las plataformas digitales emergentes. Los resultados indican que, si bien existe cautela respecto a las limitaciones teóricas y metodológicas de estas herramientas, los profesionales no descartan su utilidad de plano. La predisposición a colaborar con sistemas inteligentes varía según el formato propuesto, manifestándose un mayor interés por esquemas en los que la tecnología asuma tareas preparatorias o de seguimiento complementario antes que funciones de diagnóstico o intervención clínica profunda.
Hacia un modelo híbrido: los escenarios de futuro
A partir del análisis de las dinámicas actuales, Pisarevskiy y Kalita desarrollaron cuatro escenarios teóricos sobre cómo podría evolucionar el mercado de los servicios psicológicos. Cada uno de estos modelos describe algoritmos de interacción diferenciados entre el usuario final y el sistema automatizado:
- Sustitución unilateral: un modelo en el que la tecnología absorbe la demanda de bajo costo y desplaza progresivamente al profesional en segmentos amplios de la población.
- Resistencia corporativa: un escenario donde la comunidad clínica rechaza las herramientas automatizadas, manteniendo la atención humana como el único estándar legítimo y marginando el uso de algoritmos al ámbito meramente recreativo.
- Coexistencia paralela y fragmentada: una evolución donde ambos canales operan de forma completamente desconectada, atendiendo a perfiles de usuarios dispares sin comunicación técnica ni deontológica entre sí.
- Modelo híbrido integrado: un marco de cooperación en el que el asistente inteligente y el terapeuta humano forman una cadena de atención coordinada.
Entre estas posibilidades, el estudio identifica el modelo híbrido como la vía más probable y constructiva para el desarrollo del sector. En este esquema de trabajo, la inteligencia artificial actúa como una primera línea de cribado, psicoeducación o apoyo entre sesiones, mientras que el juicio crítico, la conducción de la psicoterapia compleja y la consolidación de la alianza terapéutica permanecen bajo la estricta responsabilidad del especialista humano.
Calidad, ética y preguntas abiertas
Pese a las oportunidades prácticas que introduce la automatización, los autores enfatizan que el fenómeno suscita dudas profundas en torno a la calidad de la ayuda recibida. Evaluar si las respuestas generadas por sistemas algorítmicos cumplen con los estándares clínicos y científicos consolidados es una prioridad urgente, especialmente cuando los usuarios acuden a estas plataformas en momentos de vulnerabilidad o crisis aguda.
El trabajo recalca la necesidad apremiante de regular la materia mediante marcos éticos y jurídicos rigurosos que delimiten las responsabilidades legales ante posibles fallos de orientación o negligencias operativas. Asimismo, los investigadores concluyen que la comunidad científica deberá centrar sus esfuerzos futuros en medir los efectos a largo plazo del uso continuado de asistentes automatizados, comprobando si el vínculo con una entidad artificial refuerza verdaderamente la autonomía psicológica de las personas o si genera nuevas formas de dependencia digital.
Source
- ИИ-ПСИХОЛОГ КАК ВЫЗОВ РЫНКУ ПСИХОЛОГИЧЕСКИХ УСЛУГ: КОНКУРЕНЦИЯ, СОСУЩЕСТВОВАНИЕ ИЛИ ГИБРИДНАЯ МОДЕЛЬ ПРОФЕССИОНАЛЬНОЙ ДЕЯТЕЛЬНОСТИ?
- Researchers: К.Л. ПИСАРЕВСКИЙ, Калита Виталий Владимирович
- Journal: Институт психологии Российской Академии Наук Организационная психология и психология труда
- Read the original study