El incremento de las operaciones de vigilancia y control migratorio provoca un impacto psicológico y social que trasciende la esfera jurídica para golpear directamente a los hospitales. Una investigación publicada en la revista JAMA Network Open ha revelado que, tras la intensificación de los operativos de control migratorio en junio de 2025 en el condado de Los Ángeles, las visitas a los servicios de urgencias por parte de personas nacidas fuera de Estados Unidos sufrieron una caída abrupta. De acuerdo con el estudio, la incertidumbre y el miedo a la deportación llevaron a miles de personas a posponer la atención médica de emergencia, una respuesta extrema que ilustra cómo la percepción de amenaza gubernamental altera drásticamente los hábitos de cuidado de la salud.
Caída drástica en la atención médica de urgencia
Los datos recabados por los investigadores muestran un cambio drástico e inmediato en el comportamiento de la población extranjera tras el recrudecimiento de las redadas. En las cuatro semanas posteriores al inicio de los operativos en junio de 2025, el uso de las salas de urgencias por parte de pacientes nacidos fuera de Estados Unidos cayó más de un 20% en comparación con los registros de los pacientes nacidos en suelo estadounidense. Este repliegue masivo evidenció una clara conducta de evitación motivada por el temor a encontrarse con agentes policiales o de control migratorio en las inmediaciones de los centros sanitarios.
Con el paso de los meses, la intensidad del declive mostró cierta moderación. Hacia octubre de 2025, la brecha de atención entre ambos grupos se redujo a una diferencia del 10%. Sin embargo, los autores destacan que la magnitud del desplome inicial pone de manifiesto la rapidez con la que se articula el aislamiento social defensivo en las comunidades migrantes ante situaciones percibidas como hostiles, priorizando la evasión de riesgos legales por encima de síntomas agudos de enfermedad.
Retraso en la atención y cuadros clínicos más graves
El distanciamiento de los servicios médicos no significó una disminución real de las emergencias de salud, sino un peligroso retraso en su tratamiento. Quienes finalmente vencieron el miedo y se presentaron en los hospitales lo hicieron con cuadros clínicos considerablemente más avanzados y con una probabilidad mucho más alta de requerir hospitalización inmediata, lo que sugiere que únicamente recurrieron al hospital cuando el dolor o el deterioro físico resultaban ya insostenibles.
El análisis reflejó incrementos significativos en las tasas de ingreso hospitalario respecto a los pacientes autóctonos:
- Pacientes nacidos en México: aumentaron su tasa de hospitalización en 4,8 puntos porcentuales frente a los nacidos en EE. UU.
- Pacientes procedentes de Centro o Sudamérica: experimentaron un incremento de 5,1 puntos porcentuales.
- Pacientes originarios de Asia: registraron un aumento de 2,5 puntos porcentuales en sus tasas de ingreso.
A juicio de los investigadores, este fenómeno demuestra cómo el miedo generalizado y la percepción de persecución obligan a postergar la atención médica básica y urgente. Cuando las personas deciden acudir al centro sanitario, patologías que inicialmente eran manejables de forma ambulatoria han evolucionado hacia situaciones de emergencia médica potencialmente mortales.
¿Cómo se realizó el estudio?
La investigación fue llevada a cabo por un equipo multidisciplinar de expertos pertenecientes a la Universidad del Sur de California (USC), la Universidad de California en Irvine (UC Irvine) y el Departamento de Servicios de Salud del Condado de Los Ángeles, encabezados por Sarah Axeen, Cameron M. Kaplan, Annie E. Ro, Anna Clare Gorman, Daniel Cordova y Manuel Pastor. El grupo analizó registros clínicos exhaustivos procedentes del sistema hospitalario público del condado angelino, una de las redes asistenciales más amplias y diversas del país.
El trabajo se articuló como un estudio transversal diseñado para examinar la utilización de los departamentos de urgencias y las camas de hospitalización antes y después de junio de 2025. Los autores categorizaron y cruzaron los datos de admisión hospitalaria en función del país de nacimiento consignado en los historiales clínicos de los pacientes, lo que permitió aislar estadísticamente las tendencias de la comunidad inmigrante respecto al resto de la población usuaria del sistema público de salud.
Implicaciones para la salud pública y limitaciones
Los propios autores advierten de ciertas limitaciones metodológicas intrínsecas a la investigación. Al tratarse de un diseño observacional transversal, los datos no permiten establecer una relación inequívoca de causa y efecto a nivel individual, ni tampoco se contó con acceso al estatus migratorio formal o legal de los pacientes en sus fichas hospitalarias, dependiendo exclusivamente del país de origen como variable indicativa.
A pesar de estas reservas, los resultados aportan una evidencia contundente sobre la presencia de un poderoso efecto disuasorio. Este repliegue no solo compromete la salud y la supervivencia de los propios migrantes, sino que perjudica el bienestar comunitario global al saturar las plantas hospitalarias con complicaciones médicas avanzadas que habrían sido prevenibles con una intervención a tiempo.
Ante este panorama, diversos especialistas en salud pública recuerdan que la legislación federal de Estados Unidos, a través del estatuto conocido como EMTALA (Emergency Medical Treatment and Labor Act), ampara la evaluación y estabilización médica de emergencia de cualquier persona que acuda a un centro hospitalario, sin importar su país de nacimiento, origen étnico o situación migratoria. La desinformación y el pánico colectivo, concluyen los autores, continúan siendo barreras invisibles pero letales para el acceso a la atención médica.
Source
- Emergency Department Visits After Heightened Immigration Enforcement in Los Angeles County
- Researchers: Sarah Axeen, Cameron M. Kaplan, Annie E. Ro, Anna Clare Gorman, Daniel Cordova, Manuel Pastor, Todd W. Schneberk
- Journal: JAMA Network Open
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