La incertidumbre mantiene alta la ansiedad juvenil tras la pandemia

Un nuevo estudio revela que la ansiedad juvenil no cayó tras la pandemia y que la incertidumbre constante explica gran parte de este malestar persistente.

Dr. Mohammed Looti Académico e investigador especializado en psicología
PUBLICADO
Revisado científicamente · Dr. Marwa Abd-Alazim · octubre 24, 2026
Revisado médica y científicamente Verificado el: octubre 24, 2026
Dr. Marwa Abd-Alazim PhD in Psychology
Faculty Member • University of Kerbala
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El regreso a la normalidad social tras la crisis sanitaria de la COVID-19 no trajo consigo el alivio emocional esperado para la juventud. Lejos de remitir una vez superada la emergencia epidemiológica, la ansiedad entre los estudiantes universitarios se ha estancado en niveles persistentemente altos. Así lo confirma una investigación publicada en la revista científica Frontiers in Public Health por el equipo de Annina E. Zysset, Matthew J. Kerry y Julia Dratva, que identifica a la incertidumbre personal y ambiental como el principal carburante de este malestar psicológico sostenido en los adultos jóvenes.

El fin de la pandemia no redujo la ansiedad en los jóvenes

Durante los años más duros de la pandemia de coronavirus, los registros sanitarios internacionales alertaron sobre un empeoramiento abrupto de la salud mental en las generaciones más jóvenes. Se esperaba que, con el cese de los confinamientos, la reapertura de las aulas y la normalización de la vida pública, los cuadros de malestar emocional remitieran gradualmente hacia los valores previos a 2020. No obstante, las observaciones empíricas no respaldaron ese optimismo.

De acuerdo con el estudio, el análisis de la trayectoria de los síntomas ansiosos entre la primavera de 2020 y el otoño de 2023 demostró que la evolución del problema no se ajustó a un descenso lineal. Al aplicar modelos lineales generales, los científicos comprobaron que los datos se ajustaban significativamente mejor a una función cuadrática [β = −0,02; intervalo de confianza del 95%: −0,03 a −0,01]. Esta curva revela que, tras el marcado incremento inicial durante la crisis sanitaria, los niveles de ansiedad experimentaron una fase de saturación o meseta pospandémica, manteniéndose en cotas elevadas en lugar de descender.

La incertidumbre como motor del malestar psicológico

Para desentrañar las causas de esta persistencia, los investigadores pusieron el foco en los factores que caracterizan el escenario actual. El análisis estadístico de la etapa pospandémica reveló que la incertidumbre, entendida tanto en la esfera de los proyectos de vida personales como en las condiciones del entorno socioeconómico, emergió como el predictor individual más potente de los síntomas ansiosos, con un coeficiente estandarizado sobresaliente [β = 0,50; IC del 95%: 0,44 a 0,56].

El modelo de regresión implementado logró explicar el 39 % de la varianza en las puntuaciones de ansiedad de la muestra evaluada [R² = 39 %]. Los resultados indican que vivir en un estado de duda constante frente al futuro, la inestabilidad en las perspectivas profesionales y la falta de certezas vitales sostienen una pesada sobrecarga emocional sobre los hombros del alumnado, transformando la incertidumbre en un factor de riesgo psicológico crónico.

Autoeficacia y resiliencia: protectoras, pero no inmunes a la duda

La investigación también examinó el papel de dos importantes recursos psicológicos individuales: la autoeficacia —la creencia de una persona en su capacidad para afrontar metas y resolver problemas con éxito— y la resiliencia, comprendida como la capacidad de adaptación y recuperación frente a la adversidad. Ambos constructos mostraron una relación negativa e independiente con los síntomas de ansiedad: tanto la autoeficacia [β = −0,22; IC del 95%: −0,29 a −0,15] como la resiliencia [β = −0,08; IC del 95%: −0,29 a −0,03] se vincularon con menores puntuaciones en las escalas de malestar.

Sin embargo, el hallazgo más revelador del estudio radica en lo que los datos no mostraron. Al comprobar si estos rasgos atenuaban la influencia del entorno mediante un efecto moderador, los autores hallaron que los resultados no fueron estadísticamente significativos. Esto significa que poseer una alta confianza en las propias capacidades o una gran resiliencia no actúa como un escudo protector ni anula el impacto directo que la incertidumbre ejerce sobre la ansiedad. Incluso los jóvenes con mayores recursos personales de afrontamiento continúan siendo vulnerables cuando el contexto carece de certidumbre.

Diseño del estudio y limitaciones de la muestra

Para llegar a estas conclusiones, el equipo científico utilizó dos bases de datos recopiladas en Suiza. La primera correspondió a un seguimiento transversal repetido que monitorizó a estudiantes universitarios a lo largo de la pandemia, entre abril de 2020 y abril de 2023, sumando una muestra agregada de 1.158 registros. La segunda consistió en un estudio transversal pospandémico aplicado específicamente en el otoño de 2023 a una cohorte de 1.001 participantes, lo que permitió comparar la etapa de emergencia con el período de estabilización posterior.

A pesar de la robustez de los modelos, los propios autores señalaron ciertas limitaciones. Aunque en el artículo contextualizan el malestar de los jóvenes en una época de desafíos globales concurrentes —como la emergencia climática o la inestabilidad geopolítica internacional, descrita con frecuencia bajo el concepto de policrisis—, este marco teórico no fue evaluado de manera directa en los cuestionarios administrados. Asimismo, los resultados proceden exclusivamente de población universitaria en un país de ingresos altos, lo que requiere prudencia al extrapolar estas conclusiones a jóvenes con otros perfiles sociolaborales o procedentes de diferentes contextos geográficos.

Hacia nuevas estrategias de apoyo en salud mental

Las conclusiones del trabajo aportan una lectura crítica para el diseño de políticas públicas y programas universitarios de bienestar. Los expertos advierten de que las intervenciones institucionales no pueden limitarse a exigir o fomentar una resistencia individual estoica frente a las dificultades, asumiendo que reforzar la resiliencia bastará para proteger a la población estudiantil.

Para mitigar de forma eficaz los elevados niveles de ansiedad que arrastran los adultos jóvenes, los programas de apoyo psicológico deben incorporar herramientas específicas orientadas a enseñar a convivir con la ambigüedad y regular la angustia que produce el porvenir. Reconocer que la incertidumbre constituye una experiencia compartida y multidimensional es, según los autores, el primer paso indispensable para articular redes de apoyo y entornos educativos más comprensivos y sostenibles.


Source

  • Living with uncertainty: associations of personal and environmental uncertainty, resilience, and self-efficacy with anxiety symptoms in young adults
  • Researchers: Annina E. Zysset, Matthew J. Kerry, Julia Dratva
  • Journal: Frontiers in Public Health
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Looti, M. (2026, octubre 24). La incertidumbre mantiene alta la ansiedad juvenil tras la pandemia. Spanish Psychological Databases. https://spanish.arabpsychology.com/news/incertidumbre-ansiedad-jovenes-postpandemia/
Looti, Mohammed. “La incertidumbre mantiene alta la ansiedad juvenil tras la pandemia.” Spanish Psychological Databases, 24 octubre 2026, https://spanish.arabpsychology.com/news/incertidumbre-ansiedad-jovenes-postpandemia/.
Looti, Mohammed. “La incertidumbre mantiene alta la ansiedad juvenil tras la pandemia.” Spanish Psychological Databases. octubre 24, 2026. https://spanish.arabpsychology.com/news/incertidumbre-ansiedad-jovenes-postpandemia/.