Un equipo de investigadores ha publicado en la revista científica BMC Psychology una reveladora radiografía sobre cómo los jóvenes en Palestina enfrentan la adversidad cotidiana. En un contexto marcado por la inestabilidad sociopolítica, el riesgo de desplazamiento y las dificultades económicas, la investigación examina las estrategias de afrontamiento de los escolares y su impacto directo en el bienestar psicológico. Liderado por el investigador Anas Manhal junto a colegas de diversas instituciones palestinas, el trabajo evidencia tanto los notables mecanismos de adaptación de estos jóvenes como las profundas brechas en la atención a su salud mental.
Un panorama de alta exigencia emocional para la juventud
La adolescencia constituye por sí misma una etapa evolutiva crítica, caracterizada por profundas transformaciones biológicas y psicosociales que incrementan la vulnerabilidad ante desajustes emocionales. Cuando a este proceso natural se suman las presiones de un entorno en constante tensión sociopolítica, la carga psicológica puede resultar abrumadora. Según los datos obtenidos en la investigación, el 77% de los estudiantes encuestados reconoció experimentar estrés de manera habitual: un 42,7% afirmó sentirse estresado en ocasiones, mientras que un 34,3% reportó padecerlo con frecuencia o la mayor parte del tiempo.
Para medir el impacto de estas tensiones en el funcionamiento psicológico, los autores recurrieron al Cuestionario de Capacidades y Dificultades (SDQ, por sus siglas en inglés), un instrumento estandarizado internacionalmente. Los resultados mostraron que casi una cuarta parte de la muestra (el 24,6%) se situaba en un rango considerado «anormal» o clínicamente significativo de dificultades emocionales y conductuales, sumado a un 17,3% cuyos puntajes se ubicaron en la zona límite o de riesgo. Solo el 58% de los escolares presentó puntuaciones dentro de la normalidad.
Esta elevada tasa de malestar psicológico contrasta marcadamente con el uso de recursos asistenciales. De acuerdo con el estudio, el 88,2% de los adolescentes participantes jamás había tenido contacto con servicios profesionales de salud mental, lo que refleja una grave barrera de acceso o un pronunciado estigma social en torno a la búsqueda de ayuda psicológica en la región, pese a que la gran mayoría de las familias analizadas (84,8%) declaró pertenecer a un estrato socioeconómico medio.
El impacto del estilo de afrontamiento en la salud mental
El estudio analizó en profundidad las herramientas psicológicas que emplean los menores para gestionar los problemas, clasificándolas en tres grandes categorías: afrontamiento centrado en el problema, afrontamiento centrado en las emociones y afrontamiento evitativo. De acuerdo con los hallazgos, la estrategia predominante entre los adolescentes palestinos fue la resolución activa y centrada en los problemas (con una media de 2,8 sobre una escala adaptada), seguida por el afrontamiento emocional (media de 2,48) y, en último lugar, las tácticas de evasión (media de 1,97).
El análisis estadístico multivariable demostró que no todas las respuestas ante el estrés tienen los mismos efectos protectores. El afrontamiento centrado en el problema mostró una relación estadísticamente significativa con un menor número de dificultades globales (coeficiente B = −3,29; intervalo de confianza del 95%: −4,11 a −2,47), asociándose además con una mayor conducta prosocial y mejores puntuaciones en los rangos saludables del SDQ. En términos prácticos, buscar soluciones directas ante los contratiempos actúa como un escudo protector para la estabilidad de los jóvenes.
En el extremo opuesto, las respuestas de tipo evitativo y emocional se vincularon de forma directa con un empeoramiento del estado psicológico general. En los modelos ajustados, el afrontamiento evitativo presentó la correlación más perjudicial (B = 4,46; IC 95%: 3,51 a 5,42), seguido del afrontamiento emocional (B = 2,24; IC 95%: 1,04 a 3,45). Las conductas de negación, escape o desconexión se concentraron con especial fuerza entre los estudiantes que ya contaban con un diagnóstico psiquiátrico previo, aquellos que utilizaban servicios de apoyo o quienes presentaban niveles más altos de malestar emocional y menor nivel educativo paterno.
Los investigadores también identificaron marcadas diferencias según el género. Las adolescentes reportaron niveles significativamente más altos de afrontamiento evitativo y emocional en comparación con sus compañeros varones (p ≤ 0,024). Por el contrario, en lo relativo a la resolución activa de problemas, no se observaron discrepancias entre ambos sexos, lo que indica que chicos y chicas recurren por igual a la acción directa cuando las circunstancias lo permiten.
Metodología: una mirada directa a las aulas palestinas
La investigación se llevó a cabo sobre una muestra representativa de 560 estudiantes con edades comprendidas entre los 12 y los 18 años, matriculados entre los grados 7 y 12. La recogida de datos tuvo lugar entre febrero y agosto de 2025 en 12 centros educativos, abarcando tanto escuelas públicas como privadas distribuidas a lo largo de Palestina. Del conjunto de participantes, el 57% tenía entre 12 y 15 años y el 53,6% eran mujeres.
Para la evaluación, el equipo administró cuestionarios estructurados en lengua árabe que contaron previamente con el consentimiento digital de los progenitores y el asentimiento informado de los menores. El instrumento de evaluación integró cuatro secciones fundamentales:
- Variables sociodemográficas y del entorno familiar.
- Parámetros de estrés percibido y antecedentes vinculados a la salud mental.
- Una escala de estrategias de afrontamiento compuesta por 28 ítems, validada en investigaciones previas en el contexto palestino.
- El Cuestionario de Capacidades y Dificultades (SDQ), ampliamente respaldado para cribar problemas emocionales, de conducta, hiperactividad y relaciones con iguales.
Implicaciones: necesidad urgente de intervención escolar
Los autores subrayan que, al tratarse de un estudio transversal, el diseño metodológico permite constatar asociaciones estadísticas sólidas en un momento temporal determinado, pero no inferir relaciones directas de causa y efecto. De este modo, no puede asegurarse categóricamente si recurrir a la evasión genera un mayor deterioro psicológico o si, por el contrario, los jóvenes con mayor sufrimiento emocional recurren a la desconexión como último recurso ante la falta de alternativas viables.
A pesar de esta salvedad analítica, las conclusiones del trabajo señalan un camino prioritario para las políticas de salud pública y educación. El equipo de investigación destaca que resulta imprescindible implementar en las escuelas programas sistemáticos de detección precoz del malestar psicológico y talleres de fortalecimiento de la resiliencia. Según recalcan los científicos, estas intervenciones no pueden limitarse a modelos genéricos occidentales, sino que deben estar estrictamente adaptadas a la compleja realidad sociopolítica palestina para dotar a los adolescentes de herramientas activas y saludables frente a la adversidad continuada.
Source
- Assessment of mental health and coping mechanisms among adolescents in Palestine: a cross-sectional study
- Researchers: Anas Manhal, Ahmad Fasfoos, Maaweya Jabareen, Wasef Alhroub, J. Abdallah, Mahmoud M Qouqas, Shaban Abudaowd, Beesan Maraqa
- Journal: BMC Psychology
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