1. Resumen / Abstract
El Cociente de Empatía (Empathy Quotient, EQ) es un instrumento psicométrico de autoinforme desarrollado originalmente por Simon Baron-Cohen y Sally Wheelwright en 2004 en el Autism Research Centre de la Universidad de Cambridge. Su propósito fundamental es cuantificar las diferencias individuales en la capacidad de empatía tanto en adultos de la población general como en poblaciones clínicas, con un énfasis particular en personas con condiciones del espectro autista (CEA), como el síndrome de Asperger y el autismo de alto funcionamiento. El instrumento consta de 60 reactivos, de los cuales 40 evalúan directamente el constructo de empatía y 20 funcionan como ítems de control o distractores (filler items), diseñados específicamente para minimizar sesgos de deseabilidad social y reducir la fatiga sistemática del encuestado.
El formato de respuesta se estructura mediante una escala Likert de cuatro opciones («totalmente de acuerdo», «parcialmente de acuerdo», «parcialmente en desacuerdo» y «totalmente en desacuerdo»), evaluadas mediante un sistema de puntuación binario-ponderado de 0 a 2 puntos, lo que genera un rango de puntuación total de 0 a 80 puntos posibles. Psicométricamente, el EQ exhibe propiedades sobresalientes: una consistente consistencia interna medida por el coeficiente alfa de Cronbach (α ≥ 0.90 en muestras de control), una estabilidad temporal test-retest notable (r = 0.84 a 0.97 en intervalos de uno a doce meses) y una sólida estructura trifactorial confirmada empíricamente en investigaciones transculturales, que comprende la empatía cognitiva, la reactividad emocional y las habilidades sociales. Las puntuaciones medias en poblaciones normativas oscilan típicamente entre 42 y 47 puntos, mientras que los grupos clínicos diagnosticados con autismo obtienen puntuaciones notablemente reducidas (media aproximada de 20 puntos), exhibiendo una marcada validez de criterio y una capacidad diagnóstica altamente sensible y específica como herramienta complementaria de cribado.
2. Palabras clave / Keywords
Cociente de Empatía, EQ, Simon Baron-Cohen, empatía cognitiva, reactividad emocional, teoría de la mente, autismo, evaluación psicométrica, habilidades sociales, validez de constructo, psicometría clínica, neurodiversidad.
3. Autores / Authors
El Cociente de Empatía fue conceptualizado, diseñado y validado empíricamente por los siguientes investigadores:
- Simon Baron-Cohen, Ph.D., FBA, FMedSci: Catedrático de Psicopatología del Desarrollo en la Universidad de Cambridge y Director del Autism Research Centre (ARC) dentro del Departamento de Psiquiatría. Es reconocido internacionalmente por sus investigaciones pioneras sobre la teoría de la mente, el modelo de empatización-sistematización y las bases neurobiológicas de la cognición social en el autismo. Correo de contacto institucional: [email protected].
- Sally Wheelwright, M.Sc.: Investigadora sénior y coordinadora científica en el Autism Research Centre del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Cambridge. Coautora de los principales instrumentos psicométricos derivados de la teoría de empatización-sistematización, incluidos el Cociente de Sistematización (SQ) y el Cociente de Espectro Autista (AQ).
4. Propósito / Purpose
El desarrollo del Cociente de Empatía (EQ) surgió como respuesta a limitaciones metodológicas y conceptuales preexistentes en la evaluación psicométrica de la cognición social. Durante las décadas de 1980 y 1990, la mayoría de los instrumentos diseñados para medir empatía, tales como el Interpersonal Reactivity Index (IRI) de Davis o el Questionnaire Measure of Emotional Empathy (QMEE) de Mehrabian y Epstein, estaban orientados principalmente a constructos de personalidad no clínica o evaluaban componentes emocionales aislados sin articular adecuadamente la compleja interfaz entre la percepción cognitiva del estado ajeno y la resonancia afectiva concomitante. Adicionalmente, muchas de estas escalas presentaban reactivos susceptibles a sesgos de respuesta o carecían de la sensibilidad diagnóstica requerida para detectar variaciones finas en el espectro del autismo en adultos con lenguaje e inteligencia preservados.
Bajo este panorama, el propósito esencial del EQ es proporcionar una medida unidimensional y multifacética robusta, de administración breve y autoinformada, que permita capturar tanto las variaciones interindividuales típicas en la población general como los perfiles atípicos caracterizados por déficits cuantitativos en empatía. En el ámbito clínico, el EQ se diseñó con el propósito específico de discriminar de manera precisa entre adultos neurotípicos e individuos dentro del espectro autista (incluyendo el síndrome de Asperger y el autismo de alto funcionamiento). La evidencia epidemiológica y clínica demuestra que los adultos con diagnósticos del espectro autista informan de forma consistente dificultades sustanciales para comprender de forma intuitiva los estados mentales de los demás, interpretar señales sociales complejas no verbales y reaccionar emocionalmente de acuerdo con las expectativas contextuales. En este marco, el EQ ofrece a psiquiatras, neuropsicólogos y equipos interdisciplinarios una métrica estandarizada que complementa las entrevistas clínicas diagnósticas (como el ADOS-2 y el ADI-R) y las herramientas de cribado fenomenológico.
En el campo de la investigación básica y aplicada, el propósito del EQ abarca múltiples horizontes. En primer lugar, se utiliza de forma extensiva en la investigación en neurociencia cognitiva y afectiva, sirviendo como variable cuantitativa para correlacionar puntuaciones de empatía con patrones de activación cerebral mediante resonancia magnética funcional (fMRI), específicamente en regiones como el córtex prefrontal medial, el córtex cingulado anterior, la ínsula anterior y el sistema de neuronas espejo. En segundo lugar, el EQ permite examinar la validez de las hipótesis sobre el cerebro masculino extremo y el modelo de empatización-sistematización (teoría E-S), donde se administra en paralelo con el Cociente de Sistematización (SQ) para determinar el tipo cognitivo de un individuo según la discrepancia estandarizada entre su tendencia a empatizar y su impulso por sistematizar sistemas mecánicos, abstractos o naturales. Finalmente, en entornos de psicología social y organizacional, el instrumento se emplea para explorar dinámicas de liderazgo, conducta prosocial, resolución colaborativa de conflictos, cooperación interpersonal y procesos de toma de decisiones éticas.
5. Constructo psicológico / Construct
El constructo evaluado por el EQ es la empatía humana integral, concebida no como un fenómeno puramente afectivo o meramente intelectual, sino como una competencia psicológica bidireccional y multinivel. Baron-Cohen y Wheelwright (2004) definieron formalmente la empatía como la conjunción armónica de dos componentes esenciales: un componente cognitivo (la capacidad de atribuir estados mentales precisos, tales como deseos, creencias, intenciones y emociones a otra persona de manera intuitiva y contextualizada) y un componente afectivo (una respuesta emocional congruente y apropiada ante el estado mental o afectivo de dicho interlocutor). Para que un acto sea genuinamente empático, no basta con identificar cognitivamente el sufrimiento o la confusión de otra persona; es imperativo experimentar una resonancia visceral y emocional adaptativa, y responder con una conducta socialmente modulada.
Aunque originalmente el instrumento se diseñó bajo una conceptualización unidimensional con una puntuación global de empatía, investigaciones psicométricas subsiguientes de carácter factorial han desglosado empíricamente este constructo en tres dimensiones constitutivas interconectadas:
1. Empatía Cognitiva (Cognitive Empathy)
Esta dimensión alude a la capacidad de representarse internamente la perspectiva subjetiva de otra persona, decodificar claves socioemocionales implícitas y anticipar su comportamiento o sus necesidades comunicativas. Involucra procesos avanzados vinculados estrechamente a la teoría de la mente y al razonamiento contrafáctico social. Un individuo con alta empatía cognitiva detecta de forma inmediata si un interlocutor está perdiendo el interés en un monólogo, si se siente incómodo por una pregunta impertinente o si sus palabras no reflejan su verdadera intención (como en el sarcasmo o las indirectas). Ejemplos representativos en el EQ incluyen el ítem 1 («Puedo darme cuenta con facilidad de si alguien quiere incorporarse a una conversación»), el ítem 25 («Se me da bien predecir cómo se sentirá otra persona») y el ítem 55 («Puedo saber si alguien está disimulando su verdadera emoción»).
2. Reactividad Emocional (Emotional Reactivity)
La reactividad emocional refleja la susceptibilidad afectiva y la resonancia fisiológica ante las experiencias, el sufrimiento o la alegría de otros individuos. No se confunde con el simple contagio emocional primitivo ni con la ansiedad personal desadaptativa, sino que engloba la compasión, la sensibilidad moral y el impulso prosocial genuino de cuidado y alivio hacia el dolor ajeno. Las personas con alta reactividad emocional experimentan un impacto visceral frente al sufrimiento humano o animal, y sienten incomodidad afectiva cuando presencian situaciones de injusticia, aislamiento o agresión. Reactivos que ilustran esta faceta incluyen el ítem 6 («Disfruto mucho cuidando de otras personas»), el ítem 38 («Me angustia ver a un animal sufriendo») y el ítem 42 («Me altera ver a personas sufriendo en los programas de noticias»).
3. Habilidades Sociales (Social Skills)
Esta faceta concierne a la ejecución comportamental fluida y adaptativa de la empatía en escenarios interpersonales en vivo. Abarca el conocimiento procedimental y tácito sobre cómo interactuar, modular el tono de voz, calibrar la franquesa para no resultar hiriente y desenvolverse sin esfuerzo consciente en normas sociales no escritas. Los déficits en esta área se manifiestan en conductas caracterizadas por una franqueza desmedida no intencionada, dificultad para identificar convenciones de cortesía y torpeza en la gestión de conversaciones grupales. Ítems característicos de esta dimensión son el ítem 8 («Me resulta difícil saber qué hacer en una situación social»), el ítem 14 («A menudo me resulta difícil juzgar si algo es de mala educación o educado») y el ítem 34 («Soy muy directo/a, lo que algunas personas interpretan como mala educación, aunque sea involuntario»).
6. Marco teórico / Theoretical Framework
El marco conceptual que sustenta el EQ se asienta en la Teoría de Empatización-Sistematización (E-S) y en su extensión neurobiológica, la Teoría del Cerebro Masculino Extremo (EMB) del autismo, ambas formuladas por Simon Baron-Cohen. Este modelo teórico postula que las dimensiones fundamentales del funcionamiento cognitivo humano pueden mapearse a lo largo de dos ejes ortogonales primarios: la empatización (E) y la sistematización (S).
La empatización (E) se conceptualiza como el impulso innato y la capacidad para identificar los pensamientos, emociones, deseos e intenciones de otra persona, y para responder a dichos estados internos con una emoción adecuada. La empatización permite predecir el comportamiento ajeno en contextos sociales complejos, dinámicos y frecuentemente ambiguos, donde las reglas causales deterministas no son aplicables debido a la naturaleza abierta y contextual de la mente humana. Por el contrario, la sistematización (S) se define como el impulso cognitivo y la habilidad para analizar, construir o explorar sistemas regidos por reglas formales y leyes causales estables (sistemas mecánicos, biológicos, matemáticos, taxonómicos o computacionales), con el objetivo de predecir su funcionamiento y derivar patrones de regularidad invariables.
De acuerdo con la teoría E-S, los perfiles cognitivos individuales pueden clasificarse en función de la discrepancia estadística estandarizada entre sus puntuaciones en empatía (medidas mediante el EQ) y sistematización (medidas mediante el SQ):
- Tipo B (Cerebro Balanceado): Niveles equivalentes de empatización y sistematización (E ≈ S).
- Tipo E (Cerebro Femenino Típico): La empatización se encuentra significativamente más desarrollada que la sistematización (E > S). A nivel poblacional normativo, las mujeres exhiben con mayor frecuencia este perfil cognitivo.
- Tipo S (Cerebro Masculino Típico): La sistematización se encuentra significativamente más desarrollada que la empatización (S > E). A nivel poblacional, los varones tienden a agruparse en esta categoría.
- Tipo E Extremo: Empatización excepcionalmente alta acompañada de capacidades de sistematización normales o bajas (E >> S).
- Tipo S Extremo (Cerebro Masculino Extremo): Sistematización conservada, intacta o hiperdesarrollada, coexistiendo con una capacidad de empatización marcadamente disminuida (S >> E).
La hipótesis del Cerebro Masculino Extremo propone que las condiciones del espectro autista representan una manifestación clínica extrema del perfil cognitivo masculino. Desde esta perspectiva teórica, las dificultades centrales del autismo en la comunicación e interacción social no constituyen déficits aleatorios, sino la consecuencia directa de una atenuación estructural en los mecanismos cerebrales dedicados a la empatización espontánea, mientras que las fortalezas características del autismo (atención al detalle, apego a rutinas predecibles, intereses circunscritos profundos) reflejan una hipertrofia adaptativa del sistema cognitivo de sistematización. El EQ fue diseñado específicamente como la herramienta operativa y psicométrica necesaria para aislar, medir y someter a escrutinio empírico el eje de empatización en este andamiaje teórico general.
7. Validez / Validity
La validez psicométrica del EQ ha sido examinada exhaustivamente a través de múltiples modalidades en investigaciones internacionales con muestras que superan decenas de miles de participantes:
Validez de Criterio y Capacidad Discriminante
En el estudio fundacional de Baron-Cohen y Wheelwright (2004), el EQ demostró una capacidad sobresaliente para discriminar entre individuos normativos y adultos con condiciones del espectro autista. Mientras que la muestra normativa de adultos sin diagnóstico (N = 197) obtuvo una puntuación media de 42.1 (DE = 10.6) en varones y 48.0 (DE = 11.3) en mujeres, el grupo clínico con síndrome de Asperger o autismo de alto funcionamiento (N = 90) promedió únicamente 20.4 puntos (DE = 8.6). El 81.1% de los adultos del grupo con autismo puntuó en 30 puntos o menos, en contraste con solo el 12.2% de los adultos de la muestra de control general, demostrando una altísima especificidad y sensibilidad diagnóstica.
Validez de Constructo y Diferencias de Sexo
En concordancia estricta con las predicciones del modelo teórico E-S, el EQ reproduce de manera consistente una diferencia de sexo estadísticamente significativa en todas las cohortes normativas evaluadas a nivel mundial. Las mujeres obtienen de forma sistemática puntuaciones medias significativamente superiores a las de los varones (magnitud del efecto comúnmente observada de d de Cohen entre 0.45 y 0.60). Este patrón ha sido replicado en investigaciones masivas, como el estudio poblacional británico de Baron-Cohen et al. (2014) con más de 500,000 participantes, y estudios epidemiológicos en Francia (Berthoz et al., 2008), Japón (Wakabayashi et al., 2007) e Italia (Preti et al., 2011).
Validez Convergente y Discriminante
La validez convergente del EQ se ha establecido mediante correlaciones moderadas a fuertes con otras medidas validadas de empatía y cognición social. Se han reportado correlaciones directas significativas con el subítem de «Toma de Perspectiva» (Perspective Taking, r = 0.50 a 0.65) y «Preocupación Empática» (Empathic Concern, r = 0.45 a 0.58) del Interpersonal Reactivity Index (IRI) de Davis. De igual manera, las puntuaciones del EQ correlacionan negativamente con medidas de rasgos psicopáticos subclínicos y comportamiento maquiavélico, y muestran correlaciones negativas moderadas a altas con el Cociente de Espectro Autista (AQ, r = -0.52 a -0.62), lo que ratifica que a mayor sintomatología autista autoinformada, menor es el cociente de empatía manifestado.
En términos de validez discriminante, el EQ muestra correlaciones prácticamente nulas con medidas de inteligencia general (CI verbal y manipulativo evaluados mediante escalas Wechsler), lo que demuestra con rigor que las dificultades reflejadas en el instrumento no son un epifenómeno de limitaciones cognitivas generales, sino un rasgo específico de la cognición social y afectiva.
8. Confiabilidad / Reliability
El EQ ha exhibido de forma consistente índices sobresalientes de confiabilidad psicométrica en una amplia variedad de muestras clínicas, comunitarias y universitarias:
Consistencia Interna
En el estudio original de desarrollo (Baron-Cohen & Wheelwright, 2004), la consistencia interna para los 40 ítems puntuables de empatía arrojó un coeficiente alfa de Cronbach de α = 0.92 en el grupo normativo de control, demostrando una cohesión interna notable de los reactivos sin signos excesivos de redundancia estricta. Evaluaciones psicométricas independientes han confirmado estos valores:
- Lawrence et al. (2004) reportaron un coeficiente α = 0.88 en una muestra británica general.
- Berthoz et al. (2008), en la validación francesa, obtuvieron un α = 0.89 en controles y α = 0.87 en individuos con autismo.
- Wakabayashi et al. (2007), en la versión japonesa, identificaron un α = 0.90 en población general.
- Rodrigues et al. (2015), en adaptaciones transculturales al español y portugués, documentaron alfas entre α = 0.86 y α = 0.91.
- Los índices de confiabilidad compuesta (Omega de McDonald, ω) reportados en estudios psicométricos recientes se sitúan habitualmente entre 0.89 y 0.93 para la escala general de 40 reactivos.
Estabilidad Temporal (Test-Retest)
La estabilidad temporal del instrumento confirma que el EQ evalúa rasgos estables y disposiciones duraderas del procesamiento socioemocional, y no meros estados afectivos transitorios:
- Baron-Cohen y Wheelwright (2004) administraron el EQ a una submuestra de 25 adultos normativos en un intervalo de 12 meses, reportando un coeficiente de correlación de Pearson test-retest de r = 0.97 (p < 0.001).
- Lawrence et al. (2004) evaluaron la estabilidad test-retest en un intervalo de 6 a 12 meses en 53 adultos, encontrando una correlación de r = 0.84 (p < 0.0001).
- Wakabayashi et al. (2007) informaron una estabilidad test-retest a los dos meses de r = 0.83 en la muestra de validación en Japón.
9. Análisis factorial / Factor Analysis
Aunque el modelo teórico original de Baron-Cohen concebía el EQ como una entidad psicométrica unidimensional global calculada sobre los 40 ítems críticos, la aplicación de técnicas de análisis factorial exploratorio (AFE) y análisis factorial confirmatorio (AFC) reveló una estructura factorial subyacente más rica y diferenciada.
El estudio seminal de Lawrence et al. (2004) sometió los 40 ítems a un análisis de componentes principales con rotación oblicua (Oblimin) en una muestra de 101 participantes, identificando 28 ítems con cargas unívocas distribuidos en una solución trifactorial bien delimitada que explicaba el 38.6% de la varianza total:
- Factor 1: Empatía Cognitiva (Cognitive Empathy): Agrupó ítems relacionados con la comprensión intuitiva de las mentes ajenas y la capacidad para leer intenciones e inferir emociones (ej. ítems 1, 19, 25, 26, 36, 41, 44, 52, 54, 58, 60). Cargas factoriales reportadas oscilaron entre 0.44 y 0.74.
- Factor 2: Reactividad Emocional (Emotional Reactivity): Conglomeró reactivos que evalúan el impacto afectivo visceral, la angustia prosocial y la compasión ante el malestar o sufrimiento ajeno (ej. ítems 6, 27, 32, 38, 42, 43, 50, 59). Cargas factoriales entre 0.41 y 0.76.
- Factor 3: Habilidades Sociales (Social Skills): Integró ítems que reflejan la destreza comunicativa directa, el tacto en situaciones interpersonales cotidianas y la intuición frente a las normas de interacción social (ej. ítems 4, 8, 10, 11, 12, 14, 34, 35). Cargas factoriales entre 0.38 y 0.69.
Posteriormente, Muncer y Ling (2006) condujeron un análisis factorial confirmatorio (AFC) riguroso para comparar la estructura unidimensional pura frente al modelo trifactorial de Lawrence et al., demostrando que el modelo trifactorial ofrecía índices de ajuste sustancialmente superiores (RMSEA = 0.046; CFI = 0.94; TLI = 0.93; SRMR = 0.051). Diversas versiones breves (como el EQ-Short de 22 ítems validado por Wakabayashi et al., y la versión de 15 ítems desarrollada por Allison et al., 2011) han replicado sólidamente este modelo jerárquico de tres factores de primer orden subordinados a un factor general de empatía de segundo orden.
10. Instrumento de medición / Instrument
A continuación se detallan las especificaciones técnicas y operativas del instrumento:
- Tipo de prueba: Escala psicométrica de autoinforme (self-report questionnaire).
- Población diana: Adultos (a partir de los 16 años de edad) con nivel lector básico y capacidad cognitiva estándar o preservada. Existen adaptaciones especializadas reportadas por padres (EQ-Child y EQ-Adolescent) diseñadas por el ARC para niños y adolescentes.
- Tiempo estimado de aplicación: Entre 10 y 15 minutos para la versión completa de 60 reactivos.
- Composición estructural: 60 ítems en total:
- 40 ítems directos de empatía: 21 con formulación positiva (puntuados directamente) y 19 con formulación inversa/negativa.
- 20 ítems de relleno (filler items): Distribuidos aleatoriamente para romper patrones de aquiescencia y mitigar la deseabilidad social (ítems 2, 3, 5, 7, 9, 13, 16, 17, 20, 23, 24, 30, 31, 33, 40, 45, 47, 51, 53 y 56). Estos ítems no se computan en la puntuación final.
- Escala de respuesta obligatoria: 4-point Likert scale: strongly agree, slightly agree, slightly disagree, strongly disagree.
- Reglas y algoritmo de puntuación:
- Ítems de relleno: Se les asigna siempre 0 puntos independientemente de la respuesta emitida.
- Ítems de empatía formulados positivamente (ítems 1, 6, 19, 22, 25, 26, 35, 36, 37, 38, 41, 42, 43, 44, 52, 54, 55, 57, 58, 59, 60):
- strongly agree (totalmente de acuerdo) = 2 puntos.
- slightly agree (parcialmente de acuerdo) = 1 punto.
- slightly disagree (parcialmente en desacuerdo) = 0 puntos.
- strongly disagree (totalmente en desacuerdo) = 0 puntos.
- Ítems de empatía formulados negativamente o invertidos (ítems 4, 8, 10, 11, 12, 14, 15, 18, 21, 27, 28, 29, 32, 34, 39, 46, 48, 49, 50):
- strongly disagree (totalmente en desacuerdo) = 2 puntos.
- slightly disagree (parcialmente en desacuerdo) = 1 punto.
- slightly agree (parcialmente de acuerdo) = 0 puntos.
- strongly agree (totalmente de acuerdo) = 0 puntos.
- Puntuación global: Rango posible de 0 a 80 puntos.
- ≤ 30 puntos: Puntuación significativamente baja en empatía. Es el punto de corte clínico recomendado por Baron-Cohen y Wheelwright (2004), obtenido por más del 80% de los adultos diagnosticados con síndrome de Asperger o autismo de alto funcionamiento.
- 31 a 41 puntos: Empatía moderada o por debajo de la media poblacional típica.
- 42 a 52 puntos: Empatía en rango promedio típico (las mujeres normativas promedian típicamente ~47-48 puntos; los varones normativos promedian ~42 puntos).
- 53 a 80 puntos: Empatía superior a la media de la población general.
11. Permisos, Tarifas y Año del test / Permissions & Fee and Test Year
El Cociente de Empatía fue publicado formalmente en el año 2004 en la revista indexada Journal of Autism and Developmental Disorders por Simon Baron-Cohen y Sally Wheelwright. En alineación con la filosofía de ciencia abierta y el avance de la investigación en salud mental y neurodiversidad, el Autism Research Centre (ARC) de la Universidad de Cambridge mantiene el instrumento como un recurso de libre acceso (Open Access) y gratuito para fines académicos, de investigación clínica y docencia sin fines de lucro.
El cuestionario puede ser descargado y utilizado libremente en diversos idiomas directamente desde el repositorio oficial del Autism Research Centre. No se requieren tarifas de licencia ni regalías comerciales para su aplicación investigativa no lucrativa, siempre y cuando se otorgue el crédito bibliográfico correspondiente y se cite el artículo original de 2004. Las adaptaciones comerciales o su inclusión en plataformas diagnósticas con ánimo de lucro requieren autorización formal explícita previa por parte de los autores y de la oficina de transferencia tecnológica de la Universidad de Cambridge.
12. Referencias / References
- Allison, C., Baron-Cohen, S., Wheelwright, S. J., Stone, M. H., & Muncer, S. J. (2011). Psychometric analysis of the Empathy Quotient (EQ). BMC Psychiatry, 11(1), 47. https://doi.org/10.1186/1471-244X-11-47
- Baron-Cohen, S., & Wheelwright, S. (2004). The Empathy Quotient: An investigation of adults with Asperger syndrome or high functioning autism, and normal sex differences. Journal of Autism and Developmental Disorders, 34(2), 163–175. https://doi.org/10.1023/B:JADD.0000022607.19833.00
- Baron-Cohen, S., Cassidy, S., Auyeung, B., Allison, C., Achoukhi, M., Robertson, S., Pohl, A., & Lai, M. C. (2014). Attenuation of typical sex differences in 800 adults with autism, with discovery of a self-report measure of empathy (EQ-Short). Molecular Autism, 5(1), 33. https://doi.org/10.1186/2040-2392-5-33
- Berthoz, S., Wessa, M., Kedia, G., Wicker, B., & Grèzes, J. (2008). Cross-cultural validation of the Empathy Quotient in a French sample. European Psychiatry, 23(7), 500–509. https://doi.org/10.1016/j.eurpsy.2007.11.012
- Davis, M. H. (1983). Measuring individual differences in empathy: Evidence for a multidimensional approach. Journal of Personality and Social Psychology, 44(1), 113–126. https://doi.org/10.1037/0022-3514.44.1.113
- Lawrence, E. J., Shaw, P., Baker, D., Baron-Cohen, S., & David, A. S. (2004). Measuring empathy: Reliability and validity of the Empathy Quotient. Psychological Medicine, 34(5), 911–920. https://doi.org/10.1017/s0033291703001624
- Muncer, S. J., & Ling, J. (2006). Psychometric analysis of the Empathy Quotient (EQ) scale. Personality and Individual Differences, 40(6), 1111–1119. https://doi.org/10.1016/j.paid.2005.11.006
- Preti, A., Vellante, M., Baron-Cohen, S., Zucca, G., Petretto, D. R., & Masala, C. (2011). The Empathy Quotient: A cross-cultural test of the Cambridge questionnaire in an Italian sample. Psychiatry Research, 185(1–2), 256–260. https://doi.org/10.1016/j.psychres.2010.05.004
- Wakabayashi, A., Baron-Cohen, S., Uchiyama, T., Yoshida, Y., Kuroda, M., & Wheelwright, S. (2007). The Autism-Spectrum Quotient (AQ) and Empathy Quotient (EQ) in Japan: Sex differences and validation with the Autism-Spectrum Quotient. Japanese Journal of Psychology, 78(2), 181–189. https://doi.org/10.4992/jjpsy.78.181
13. Ítems de la escala / Items of the Scale
Response scale: 4-point Likert scale: strongly agree, slightly agree, slightly disagree, strongly disagree
- I can easily tell if someone else wants to enter a conversation.
- I prefer animals to humans.
- I try to keep up with the current trends and fashions.
- I find it difficult to explain to others things that I understand easily, when they don’t understand it first time.
- I dream most nights.
- I really enjoy caring for other people.
- I try to solve my own problems rather than discussing them with others.
- I find it hard to know what to do in a social situation.
- I am at my best first thing in the morning.
- People often tell me that I went too far in driving my point home in a discussion.
- It doesn’t bother me too much if I am late meeting a friend.
- Friendships and relationships are just too difficult, so I tend not to bother with them.
- I would never break a law, no matter how minor.
- I often find it difficult to judge if something is rude or polite.
- In a conversation, I tend to focus on my own thoughts rather than on what my listener might be thinking.
- I prefer practical jokes to verbal humour.
- I live life for today rather than the future.
- When I was a child, I enjoyed cutting up worms to see what would happen.
- I can pick up quickly if someone says one thing but means another.
- I tend to have very strong opinions about morality.
- It is hard for me to see why some things upset people so much.
- I find it easy to put myself in somebody else’s shoes.
- I think that good manners are the most important thing a parent can teach their child.
- I like to do things on the spur of the moment.
- I am good at predicting how someone will feel.
- I am quick to spot when someone in a group is feeling awkward or uncomfortable.
- If I say something that someone else is offended by, I think that that’s their problem, not mine.
- If anyone asked me if I liked their haircut, I would reply truthfully, even if I didn’t like it.
- I can’t always see why someone should have felt offended by a remark.
- People often tell me that I am very unpredictable.
- I enjoy being the centre of attention at any social gathering.
- Seeing people cry doesn’t really upset me.
- I enjoy having discussions about politics.
- I am very blunt, which some people take to be rudeness, even though this is unintentional.
- I don’t tend to find social situations confusing.
- Other people tell me I am good at understanding how they are feeling and what they are thinking.
- When I talk to people, I tend to talk about their experiences rather than my own.
- It upsets me to see an animal in pain.
- I am able to make decisions without being influenced by people’s feelings.
- I can’t relax until I have done everything I had planned to do that day.
- I can easily tell if someone else is interested or bored with what I am saying.
- I get upset if I see people suffering on news programmes.
- Friends usually talk to me about their problems as they say that I am very understanding.
- I can sense if I am intruding, even if the other person doesn’t tell me.
- I often start new hobbies but quickly become bored with them and move on to something else.
- People sometimes tell me that I have gone too far with teasing.
- I would be too nervous to go on a big rollercoaster.
- Other people often say that I am insensitive, though I don’t always see why.
- If I see a stranger in a group, I think that it is up to them to make an effort to join in.
- I usually stay emotionally detached when watching a film.
- I like to be very organised in day to day life and often make lists of the chores I have to do.
- I can tune into how someone feels rapidly and intuitively.
- I don’t like to take risks.
- I can easily work out what another person might want to talk about.
- I can tell if someone is masking their true emotion.
- Before making a decision I always weigh up the pros and cons.
- I don’t consciously work out the rules of social situations.
- I am good at predicting what someone will do.
- I tend to get emotionally involved with a friend’s problems.
- I can usually appreciate the other person’s viewpoint, even if I don’t agree with it.