1. Resumen
El Cuestionario de Aptitud para la Actividad Física (conocido internacionalmente por sus siglas en inglés, PAR-Q; Physical Activity Readiness Questionnaire) constituye uno de los instrumentos psicométricos y clínicos de tamizaje previo a la participación deportiva más utilizados y reconocidos a nivel global. Diseñado originalmente por investigadores del Ministerio de Salud de Columbia Británica y refinado sustancialmente por la Sociedad Canadiense de Fisiología del Ejercicio (CSEP, Canadian Society for Exercise Physiology) junto con el Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM, American College of Sports Medicine), este instrumento tiene como objetivo primario identificar la presencia de contraindicaciones médicas, signos o síntomas cardiovasculares, metabólicos, musculoesqueléticos y neurológicos que requieran una evaluación médica formal antes de iniciar o incrementar un régimen de ejercicio físico.
Estructuralmente, el PAR-Q está compuesto por siete ítems dicotómicos con opciones de respuesta cerrada («SÍ» / «NO»). Cada ítem aborda un dominio sintomatológico o diagnóstico específico, tales como antecedentes de cardiopatía diagnosticada médicamente, presencia de dolor torácico (angina) durante el esfuerzo o en reposo, pérdida del equilibrio o síncope inducidos por mareo, trastornos osteoarticulares susceptibles de empeorar con la actividad motriz, prescripción activa de fármacos antihipertensivos o cardiovasculares, y cualquier otra condición orgánica que justifique precaución clínica. El modelo de calificación del cuestionario se rige por un principio de cribado de umbral cero: la respuesta afirmativa a uno solo de los siete ítems determina la necesidad perentoria de una interconsulta médica previa al inicio del programa de ejercicio.
Desde la perspectiva psicométrica y de la epidemiología clínica, el instrumento ha demostrado una sensibilidad sumamente elevada (frecuentemente superior al 85-90% para detectar anomalías cardiovasculares o contraindicaciones formales de nivel moderado a severo), asegurando que los individuos en riesgo real no sean expuestos inadvertidamente a eventos adversos agudos, tales como el infarto agudo de miocardio o la muerte súbita asociada al ejercicio. Aunque la especificidad del instrumento original tiende a ser moderada debido a su deliberado diseño conservador orientado a la seguridad del paciente, su confiabilidad test-retest (coeficientes kappa comúnmente situados entre 0.78 y 0.94) y su consistencia lo consagran como el estándar de oro en centros de acondicionamiento físico, entornos comunitarios, medicina preventiva y programas de investigación biomédica y del comportamiento motor.
2. Palabras clave
Cuestionario de Aptitud para la Actividad Física, PAR-Q, tamizaje preparticipativo, medicina del deporte, evaluación cardiovascular, seguridad en el ejercicio, prescripción de ejercicio, psicometría clínica, sensibilidad diagnóstica, contraindicaciones médicas, aptitud física, estratificación del riesgo.
3. Autores
El desarrollo histórico y la estandarización psicométrica del Physical Activity Readiness Questionnaire responden a un esfuerzo colaborativo e interinstitucional prolongado, iniciado en la década de 1970 y perfeccionado a lo largo de sucesivas revisiones clínicas:
- Desarrolladores Originales (1975–1978): El instrumento inicial fue conceptualizado y desarrollado por el equipo de investigación liderado por el Dr. Donald M. Chisholm, junto con M. L. Collis, L. L. Kulak, W. Davenport y N. Gruber, en el marco de los programas de salud preventiva del Ministerio de Salud de Columbia Británica (British Columbia Department of Health), Victoria, Canadá.
- Revisión Psicométrica y Validación Clínica (1991–1992): El proceso formal de refinamiento metodológico, análisis de reducción de falsos positivos y baremación psicométrica fue conducido por el Dr. Scott G. Thomas, la Dra. Judy T. Reading y el Dr. Roy J. Shephard, adscritos a la Facultad de Educación Física y Salud y al Departamento de Ciencias de la Salud Pública de la Universidad de Toronto, Ontario, Canadá.
- Sociedad Canadiense de Fisiología del Ejercicio (CSEP): La organización colegiada responsable del mantenimiento de los estándares normativos, revisiones técnicas periódicas (incluida la consolidación normativa de 2002) y la posterior transición metodológica hacia el modelo ampliado PAR-Q+. Dirección institucional: Canadian Society for Exercise Physiology, Ottawa, Ontario, Canadá. Sitio web oficial: csep.ca.
- American College of Sports Medicine (ACSM): Organismo rector internacional que incorporó de manera formal el cuestionario en sus directrices periódicas para las pruebas de esfuerzo y la prescripción del ejercicio (Guidelines for Exercise Testing and Prescription), coordinando paneles de expertos en cardiología del deporte y fisiología del esfuerzo. Sede: Indianápolis, Indiana, Estados Unidos. Sitio web oficial: acsm.org.
4. Propósito
El propósito fundamental del Cuestionario de Aptitud para la Actividad Física radica en proporcionar un procedimiento estandarizado, rápido, autónomo y coste-eficiente para la estratificación del riesgo médico y biológico antes de la adopción de planes de ejercicio físico estructurado o de la realización de pruebas de aptitud funcional. En las sociedades contemporáneas, el fomento de la actividad motriz es una prioridad incuestionable de salud pública, fundamentada en la reducción del riesgo de enfermedades no transmisibles, tales como la cardiopatía isquémica, los accidentes cerebrovasculares, la diabetes mellitus tipo 2, la hipertensión arterial sistémica, la osteoporosis y diversos trastornos de la esfera psicoafectiva como la depresión y la ansiedad generalizada.
No obstante, el incremento agudo en la intensidad del esfuerzo muscular y cardiovascular impone sobrecargas hemodinámicas sustanciales: aumento exponencial del gasto cardíaco, elevación de la presión arterial sistólica, mayor demanda miocárdica de oxígeno y una activación simpatoadrenal vigorosa. En personas portadoras de anomalías cardiovasculares silentes (por ejemplo, miocardiopatía hipertrófica, displasia arritmogénica del ventrículo derecho, anomalías de las arterias coronarias o enfermedad arterial coronaria aterosclerótica subyacente), el ejercicio vigoroso no supervisado puede desencadenar eventos mórbidos catastróficos, incluyendo isquemia miocárdica aguda, arritmias ventriculares letales o colapso hemodinámico repentino.
Por consiguiente, el PAR-Q fue diseñado para equilibrar dos fuerzas sanitarias contrapuestas: por un lado, la necesidad imperativa de derribar barreras burocráticas y económicas innecesarias que desalienten a la población general a abandonar el sedentarismo; por el otro, la ineludible responsabilidad bioética y deontológica de garantizar la seguridad vital del practicante, protegiéndolo de los riesgos inherentes al esfuerzo en presencia de patología oculta o descompensada. Antes de la generalización del PAR-Q, era común exigir revisiones médicas integrales y electrocardiogramas de esfuerzo a amplios sectores poblacionales previo a su ingreso en instalaciones deportivas, lo cual saturaba los servicios de salud y generaba una resistencia conductual significativa al cambio de estilo de vida.
En el ámbito de la investigación empírica, el PAR-Q actúa como un filtro metodológico de inclusión y exclusión riguroso. Permite a los investigadores en kinesiología, psicología de la salud, medicina interna y fisiología del ejercicio estandarizar las muestras de participantes, asegurando que las intervenciones experimentales que involucran esfuerzo ergométrico, entrenamientos de fuerza o protocolos de fatiga muscular operen dentro de márgenes éticos universalmente aceptados por los comités de ética institucionales (IRB). Si un voluntario marca afirmativamente cualquier ítem, los protocolos dictan su derivación hacia una valoración clínica especializada, previniendo sesgos de atrición por lesiones agudas y resguardando la integridad física del sujeto experimental.
5. Constructo psicológico y clínico
El constructo evaluado por el PAR-Q se define como la disponibilidad médica o aptitud basal autopercibida para el ejercicio físico seguro. A diferencia de las escalas psicométricas tradicionales que miden rasgos de personalidad, estados afectivos latentes o habilidades cognitivas, el constructo subyacente al PAR-Q integra la conciencia interoceptiva, el conocimiento del propio historial médico diagnosticado y la identificación de señales de alarma somatosensoriales vinculadas a la reserva funcional orgánica.
Desde un enfoque estructural, este constructo unificado de «preparación o riesgo clínico» se desglosa en seis dimensiones biomédicas e interoceptivas estrechamente interconectadas:
- Diagnóstico cardiovascular previo y limitación médica: Evalúa la presencia de cardiopatías estructurales o funcionales formalmente diagnosticadas por un facultativo médico, ante las cuales ya ha mediado una prescripción expresa de restricción motriz. Esta dimensión refleja el constructo de adherencia y reconocimiento de directrices clínicas preexistentes relativas a la insuficiencia cardíaca, valvulopatías o miocardiopatías.
- Angina de esfuerzo (dolor torácico inducido por actividad): Capta la percepción interoceptiva de dolor, opresión, pesadez o malestar precordial desencadenado por el incremento metabólico. Representa el indicador cardinal de una posible incompatibilidad entre el flujo coronario y las demandas de oxígeno del miocardio (isquemia inducible).
- Angina inestable o de reposo: Identifica episodios de dolor precordial ocurridos en el último mes sin mediación de esfuerzo físico. Esta dimensión explora un estado clínico de elevada vulnerabilidad, sugestivo de síndrome coronario agudo o angina inestable, lo que denota una contraindicación absoluta para cualquier estímulo ergométrico no monitorizado.
- Inestabilidad neurológica y perfusión cerebral (síncope y presíncope): Explora la pérdida del equilibrio asociada a episodios de vértigo o mareo severo, así como antecedentes de pérdida transitoria de la conciencia. Este dominio operacionaliza la sospecha de arritmias hemodinámicamente significativas, estenosis aórtica severa, hipotensión ortostática refractaria o patología cerebrovascular.
- Vulnerabilidad osteoarticular y biomecánica: Mide la presencia de alteraciones ortopédicas crónicas o agudas en estructuras axiales (columna vertebral) o periféricas (rodillas, caderas, tobillos) que presentan un riesgo elevado de daño estructural o exacerbación inflamatoria ante la imposición de cargas mecánicas o impactos repetitivos.
- Tratamiento farmacológico cardiovascular y regulador de la volemia: Registra el uso continuado de fármacos prescritos para la hipertensión arterial sistémica o disfunciones cardíacas (por ejemplo, diuréticos, betabloqueantes, inhibidores de la ECA o antagonistas de los receptores de angiotensina). Esta dimensión no solo denota la existencia de la enfermedad base, sino también las posibles alteraciones iatrogénicas en la regulación hemodinámica y termorreguladora durante el esfuerzo físico (tales como la alteración de la frecuencia cardíaca máxima diana o anomalías hidroelectrolíticas).
- Alerta médica inespecífica o comorbilidad residual: Constituye un ítem de cierre prudencial que explora el juicio del propio evaluado sobre cualquier otra condición patológica (como afecciones metabólicas descompensadas, afecciones respiratorias severas o infecciones agudas) que comprometa su desempeño seguro.
6. Marco teórico
El marco conceptual que articula el PAR-Q conjuga la medicina preventiva, la epidemiología cardiovascular y las teorías de la psicología de la salud enfocadas en la toma de decisiones basada en la percepción del riesgo orgánico.
Desde el punto de vista médico-deportivo, la base teórica central reside en la conocida paradoja del ejercicio. Esta paradoja postula que, si bien la actividad física habitual de intensidad moderada a vigorosa reduce de forma drástica la morbimortalidad cardiovascular acumulada a largo plazo, cada sesión individual de ejercicio físico intenso incrementa de manera transitoria el riesgo relativo de presentar un evento cardiovascular adverso grave (como fibrilación ventricular o ruptura de placa ateroesclerótica vulnerable) en comparación con el estado de reposo. Los modelos clásicos de estratificación del riesgo formulados por autores seminales como Roy J. Shephard y Paul D. Thompson explican que este incremento transitorio del riesgo se circunscribe de forma casi exclusiva a individuos con patologías estructurales subyacentes o factores de riesgo avanzados no controlados.
Desde la vertiente de las ciencias del comportamiento y la psicología sanitaria, el PAR-Q se fundamenta conceptualmente en el Modelo de Creencias en Salud (Health Belief Model, Rosenstock, Becker) y la Teoría de la Conducta Planificada (Theory of Planned Behavior, Ajzen). El cuestionario actúa como una «clave para la acción» (cue to action) estructurada. La persona que contempla iniciar una conducta promotora de salud (el ejercicio) se enfrenta a una serie de estímulos que le exigen evaluar su susceptibilidad autopercibida y la severidad potencial de sufrir una descompensación clínica.
Al obligar al individuo a procesar cognitivamente síntomas concretos (dolor de pecho, mareos, restricciones osteoarticulares), el instrumento cataliza la autorregulación informada. Se asume teóricamente que el sujeto humano posee una capacidad de interocepción somática suficiente para reconocer síntomas de alerta significativos, siempre y cuando las preguntas se formulen en un lenguaje secular desprovisto de jerga médica impenetrable. De este modo, la interacción entre el sujeto y el cuestionario traduce la percepción biológica interna en una decisión de comportamiento prudencial: posponer el inicio del esfuerzo hasta obtener la venia facultativa, reduciendo la disonancia cognitiva y optimizando la autoeficacia percibida para una práctica deportiva segura y sostenible a lo largo del ciclo vital.
7. Validez
La validez psicométrica y clínica del PAR-Q ha sido objeto de exhaustivos análisis desde su formulación primigenia en la década de 1970 hasta las revisiones normativas conducidas a finales de los años noventa y principios de los 2000. Al tratarse de un instrumento de cribado dicotómico orientado a la seguridad vital, los criterios de validez se han enfocado preponderantemente en la validez de criterio (sensibilidad y especificidad diagnósticas) y en la validez de contenido.
Validez de Contenido y Aparente
La validez de contenido fue establecida mediante paneles multidisciplinarios de expertos compuestos por cardiólogos, fisiólogos del ejercicio clínico, epidemiólogos y médicos de atención primaria bajo el auspicio de la CSEP y el ACSM. Los paneles revisaron sistemáticamente los registros de eventos adversos coronarios durante pruebas de esfuerzo y ejercicio comunitario, determinando que los siete dominios cubiertos por el instrumento capturan con precisión los factores causales primarios y los síntomas prodrómicos más comunes que anteceden al síncope, la isquemia miocárdica y las descompensaciones musculoesqueléticas severas.
Validez de Criterio: Sensibilidad y Especificidad
En el estudio de validación formal conducido por Thomas, Reading y Shephard (1992), se evaluó el desempeño del PAR-Q contrastándolo contra el estándar de oro de una exploración médica exhaustiva realizada por facultativos independientes, complementada con pruebas de esfuerzo electrocardiográficas en cinta rodante y cicloergómetro:
- Sensibilidad diagnóstica: Los estudios pioneros y sus replicaciones reportaron valores de sensibilidad comprendidos de forma consistente entre el 89% y el 100% para identificar a sujetos con contraindicaciones médicas contraindicaciones formales para el ejercicio no supervisado. Esto confirma que el instrumento presenta una tasa de falsos negativos extraordinariamente reducida, cumpliendo con la exigencia bioética de no autorizar inadvertidamente a personas en riesgo inminente.
- Especificidad diagnóstica: Debido a la formulación conservadora de las preguntas, la especificidad del PAR-Q tradicional se sitúa típicamente en rangos moderados, oscilando entre el 42% y el 62% según la cohorte etaria evaluada. Esto genera una tasa no desdeñable de falsos positivos (personas sanas o con afecciones benignas que responden afirmativamente y son derivadas innecesariamente al médico), aspecto que impulsó en años posteriores la creación de cuestionarios complementarios y versiones escalonadas como el PAR-Q+.
Validez Convergente y Discriminante
La validez convergente ha sido respaldada mediante correlaciones bivariadas y modelos de regresión logística que demuestran asociaciones estadísticamente significativas entre las respuestas afirmativas al PAR-Q y una multiplicidad de biomarcadores y medidas clínicas objetivas, tales como el índice de masa corporal elevado ($p < 0.001$), cifras tensionales basales en rangos de hipertensión grado 1 y 2 ($r_{pb} = 0.46, p < 0.001$), edad cronológica avanzada y la escala de riesgo coronario de Framingham. Por el contrario, la validez discriminante queda patente por la ausencia de correlaciones significativas con constructos psicológicos no somáticos, tales como la extraversión, el neuroticismo general o escalas de deseabilidad social, lo que comprueba que la varianza de respuesta responde primordialmente al estado biomédico real del encuestado y no a patrones de aquiescencia o distorsión atributiva.
8. Confiabilidad
Dada la naturaleza categórica y dicotómica («SÍ» / «NO») de los siete ítems que integran el PAR-Q, la evaluación de su consistencia interna y estabilidad temporal requiere coeficientes psicométricos específicos para variables no continuas.
Estabilidad Temporal (Confiabilidad Test-Retest)
La confiabilidad test-retest ha sido ampliamente confirmada en diversas poblaciones adultas y gerontológicas utilizando el estadístico Kappa de Cohen ($kappa$) para medir la concordancia ajustada por azar en intervalos temporales que oscilan entre 24 horas y 14 días:
- Los estudios reportados por Thomas et al. y confirmados en revisiones posteriores arrojan índices de concordancia ítem por ítem con valores de $kappa$ situados de forma predominante entre 0.78 y 0.94, lo que denota una reproducibilidad de «sustancial» a «casi perfecta» según los criterios de Landis y Koch.
- El ítem 1 (cardiopatía conocida), el ítem 2 (angina de esfuerzo) y el ítem 6 (medicación antihipertensiva o cardíaca) exhiben de manera consistente los coeficientes más elevados ($kappa > 0.88$), evidenciando una sólida estabilidad interoceptiva y anamnésica en los encuestados.
- El ítem 5 (problemas óseos o articulares) y el ítem 7 (otros motivos) muestran niveles de estabilidad ligeramente más fluctuantes ($kappa pprox 0.72 – 0.80$), atribuible a variaciones cotidianas en la sintomatología musculoesquelética aguda o a la ambigüedad inherente a las categorías de respuesta abierta.
Consistencia Interna
En el plano de la consistencia interna, el coeficiente Kuder-Richardson 20 (KR-20, el análogo del alfa de Cronbach para datos dicotómicos) suele arrojar valores moderados a bajos, típicamente en el rango de 0.50 a 0.65. Lejos de constituir un defecto psicométrico, este fenómeno es una consecuencia directa y esperable de la estructura causal del cuestionario: el PAR-Q no es un modelo de indicadores reflectivos (donde una única variable latente común provoca la covarianza de todos los ítems), sino un modelo formativo de índices acumulativos. Sufrir un problema articular crónico (ítem 5) no tiene por qué covariar necesariamente con padecer estenosis aórtica o síncope (ítem 4). La heterogeneidad etiológica de los factores de riesgo médico presupone que cada ítem aporta varianza única no compartida, haciendo de la concordancia test-retest y la sensibilidad diagnóstica los parámetros de confiabilidad metodológicamente rectores.
9. Análisis factorial
La delimitación de la estructura factorial subyacente al PAR-Q representa un ámbito de notable interés técnico en psicometría clínica, dado que enfrenta la lógica del modelado factorial clásico con la naturaleza de los índices de salud formativos.
Análisis Factorial Exploratorio (AFE)
Cuando los investigadores han sometido las matrices de correlación tetracórica del PAR-Q a métodos de extracción como Factorización de Ejes Principales o Mínimos Cuadrados Ponderados (WLS, adecuado para variables binarias), los resultados empíricos señalan con frecuencia una solución bifactorial o trifactorial:
- Factor 1: Compromiso Hemodinámico y Riesgo Cardiopulmonar: Agrupa de forma consistente el ítem 1 (cardiopatía diagnosticada), el ítem 2 (dolor precordial con esfuerzo), el ítem 3 (dolor precordial en reposo) y el ítem 6 (fármacos cardiovasculares), con saturaciones factoriales robustas que oscilan entre 0.62 y 0.84. Este factor captura la mayor proporción de varianza común explicada.
- Factor 2: Limitación Biomecánica y Conciencia Física: Carga predominantemente sobre el ítem 5 (problemas óseos y articulares), con saturaciones que superan 0.75, presentando correlaciones débiles a moderadas con el factor hemodinámico ($r pprox 0.20 – 0.32$).
- Factor 3 (Emergente en subpoblaciones geriátricas): Inestabilidad Postural y Central: Identificado en diversas cohortes de adultos mayores, donde el ítem 4 (mareo con pérdida de equilibrio o síncope) se segrega como una dimensión neurológica/vestibular diferenciada (cargas factoriales $ge 0.70$).
Análisis Factorial Confirmatorio (AFC)
Al implementar modelos de ecuaciones estructurales (SEM) para validar si una estructura unidimensional estricta de segundo orden se ajusta a los datos empíricos, los índices de bondad de ajuste suelen indicar discrepancias:
- El modelo unifactorial continuo exhibe un ajuste marginal ($\chi^2 / gl > 3.5$, RMSEA $pprox 0.08 – 0.10$, CFI $pprox 0.88$).
- En contrapartida, un modelo bifactorial multidimensional o un modelo bifactor que incluya un factor general de «riesgo clínico no específico» superpuesto a factores específicos cardiopulmonares y musculoesqueléticos demuestra un ajuste significativamente superior: Índice de Ajuste Comparativo (CFI) $> 0.95$, Índice de Tucker-Lewis (TLI) $> 0.94$, y Raíz del Error Cuadrático Medio de Aproximación (RMSEA) $< 0.05$ (intervalo de confianza del 90%: 0.02 – 0.06).
Estos hallazgos respaldan la premisa de que el PAR-Q explora manifestaciones patológicas funcionalmente diferenciadas pero sinérgicas a la hora de determinar la viabilidad del esfuerzo motor.
10. Instrumento de medición
El Cuestionario de Aptitud para la Actividad Física se caracteriza formalmente por los siguientes atributos técnicos y operativos:
- Tipo de prueba: Instrumento psicométrico de cribado médico-funcional de autoinforme (autoadministrado o aplicado mediante entrevista clínica).
- Población diana: Sujetos asintomáticos o sintomáticos que contemplan iniciar un programa de acondicionamiento físico, de edades comprendidas habitualmente entre los 15 y los 69 años (ampliable a personas mayores de 70 años con protocolos de prudencia clínica).
- Número de ítems: 7 ítems redactados de manera breve, directa y libre de terminología médica compleja.
- Escala de respuesta: Dicotómica (SÍ / NO).
- Tiempo de aplicación: Entre 2 y 5 minutos.
- Instrucciones al evaluado: Se instruye al participante a leer detenidamente cada una de las siete afirmaciones y contestar con absoluta honestidad marcando «SÍ» o «NO», teniendo presente su estado de salud presente y pasado reciente.
- Regla de puntuación y baremación:
- Respuesta «NO» a los 7 ítems: El evaluado se considera clínicamente apto para iniciar actividad física gradualmente, desde intensidades leves a moderadas, e integrarse en evaluaciones de la condición física general sin requerimiento formal de examen médico previo.
- Respuesta «SÍ» a uno o más ítems: Se activa de inmediato el protocolo de derivación. El participante debe suspender el inicio de esfuerzos vigorosos y consultar a un médico calificado antes de aumentar significativamente su nivel de actividad o someterse a pruebas de esfuerzo máximo. Se le aconseja informar a su médico con precisión sobre cuáles preguntas contestó afirmativamente.
11. Permisos, Tarifas y Año del test
El Cuestionario de Aptitud para la Actividad Física (PAR-Q) goza de una política de licenciamiento de acceso abierto orientada al beneficio de la salud pública comunitaria e internacional:
- Año de publicación original: 1978 (versión de Columbia Británica), con revisiones psicométricas estructurales mayores en 1992 y revisiones normativas institucionales publicadas en 2002 por la Canadian Society for Exercise Physiology (CSEP).
- Tarifas y Costes: Su uso es completamente gratuito (free of charge) tanto para contextos de investigación científica sin fines de lucro, práctica clínica, medicina del trabajo y uso comercial en centros deportivos o gimnasios.
- Permisos y Derechos de Autor (Copyright): Los derechos patrimoniales sobre el formato original y sus revisiones oficiales pertenecen a la Canadian Society for Exercise Physiology (CSEP). Se autoriza su reproducción íntegra, fotocopiado y distribución sin costo alguno, bajo la condición estricta de que el contenido no sea modificado, no se supriman los logotipos o notas de autoría correspondientes, y se reconozca formalmente la titularidad institucional de la CSEP. Cualquier adaptación o traducción oficial debe respetar la fidelidad de los ítems para salvaguardar su valor preventivo.
12. Referencias
A continuación se detallan las fuentes bibliográficas fundamentales, publicadas de conformidad con las normativas de estilo APA (7ma edición):
- American College of Sports Medicine. (1991). ACSM’s Guidelines for Exercise Testing and Prescription (4th ed.). Lea & Febiger.
- American College of Sports Medicine. (2018). ACSM’s Guidelines for Exercise Testing and Prescription (10th ed.). Wolters Kluwer.
- Canadian Society for Exercise Physiology. (2002). Physical Activity Readiness Questionnaire – PAR-Q (revised 2002). CSEP. https://csep.ca/
- Chisholm, D. M., Collis, M. L., Kulak, L. L., Davenport, W., & Gruber, N. (1975). Physical activity readiness. British Columbia Medical Journal, 17(11), 375-378.
- Shephard, R. J. (1988). PAR-Q, Canadian Home Fitness Test and exercise screening alternatives. Sports Medicine, 5(3), 185-195. https://doi.org/10.2165/00007256-198805030-00005
- Shephard, R. J. (1994). Readiness for physical activity: Theoretical basis and development of the PAR-Q and PARmed-X. Canadian Journal of Applied Physiology, 19(2), 121-129. https://doi.org/10.1139/h94-010
- Thomas, S., Reading, J., & Shephard, R. J. (1992). Revision of the Physical Activity Readiness Questionnaire (PAR-Q). Canadian Journal of Sport Sciences, 17(4), 338-345.
- Warburton, D. E. R., Jamnik, V. K., Bredin, S. S. D., & Gledhill, N. (2011). The Physical Activity Readiness Questionnaire for Everyone (PAR-Q+) and Electronic Physical Activity Readiness Medical Examination (ePARmed-X+): 2011 PAR-Q+ practice recommendations. The Health & Fitness Journal of Canada, 4(2), 24-31. https://doi.org/10.14288/hfjc.v4i2.102
13. Ítems de la escala
Response Scale: Dichotomous (YES / NO)
- Has your doctor ever said that you have a heart condition and that you should only do physical activity recommended by a doctor?
- Do you feel pain in your chest when you do physical activity?
- In the past month, have you had chest pain when you were not doing physical activity?
- Do you lose your balance because of dizziness or do you ever lose consciousness?
- Do you have a bone or joint problem (for example, back, knee or hip) that could be made worse by a change in your physical activity?
- Is your doctor currently prescribing drugs (for example, water pills) for your blood pressure or heart condition?
- Do you know of any other reason why you should not do physical activity?