1. Resumen
El Cuestionario de Camuflaje de Rasgos Autistas (conocido por sus siglas en inglés CAT-Q, Camouflaging Autistic Traits Questionnaire) es un instrumento psicométrico de autoinforme desarrollado para cuantificar las conductas y estrategias cognitivo-conductuales dirigidas a enmascarar o compensar las manifestaciones fenotípicas del trastorno del espectro autista (TEA) en situaciones sociales. Creado por Laura Hull y colaboradores en el University College London y la Universidad de Cambridge, el cuestionario consta de 25 reactivos organizados en una estructura tridimensional: Compensación (estrategias activas aprendidas para sortear dificultades de comunicación social), Enmascaramiento (ocultamiento deliberado de gestos o rasgos autistas para proyectar una apariencia convencional) y Asimilación (esfuerzos forzados por encajar con los demás y evitar el rechazo social). Los reactivos se evalúan mediante una escala de tipo Likert de 7 puntos, cuyos valores van desde 1 («Totalmente en desacuerdo») hasta 7 («Totalmente de acuerdo»), permitiendo obtener tanto puntuaciones parciales por dimensión como una puntuación total agregada que oscila entre 25 y 175 puntos.
Desde su publicación en 2019, el CAT-Q se ha consolidado como un estándar de referencia internacional para investigar el denominado «fenotipo autista femenino» y la brecha diagnóstica de género, aportando evidencia científica rigurosa sobre cómo los individuos autistas —en especial mujeres adultas y personas de minorías de género— despliegan repertorios compensatorios que camuflan sus necesidades de apoyo ante evaluaciones clínicas tradicionales. Los estudios psicométricos originales y sus posteriores adaptaciones transculturales reportan una adecuada consistencia interna (con coeficientes alfa de Cronbach y omega de McDonald superiores a .85 para la escala global), sólida confiabilidad test-retest a lo largo del tiempo, y validez convergente robusta frente a medidas de rasgos autistas (Autism-Spectrum Quotient, AQ), ansiedad social y agotamiento autista (autistic burnout). El CAT-Q constituye así una herramienta insustituible tanto para el diagnóstico diferencial tardío como para el diseño de intervenciones orientadas a preservar el bienestar psicológico.
2. Palabras clave
Camuflaje autista, enmascaramiento, CAT-Q, trastorno del espectro autista, fenotipo autista femenino, compensación social, asimilación, diagnóstico tardío, salud mental, propiedades psicométricas, validez de constructo, evaluación psicológica de adultos.
3. Autores
El CAT-Q fue concebido y validado por un equipo multidisciplinario de investigadores de renombre internacional adscritos al campo de la psicología del desarrollo, la psiquiatría y la psicometría:
- Laura Hull: Investigadora principal y candidata doctoral al momento del desarrollo del instrumento en el Departamento de Psicología Clínica, Educativa y de la Salud del University College London (UCL), Londres, Reino Unido. Su línea de investigación se centra en el camuflaje social en el autismo y las trayectorias de salud mental. Contacto institucional: [email protected].
- William Mandy: Profesor titular de Psicología Clínica en el University College London (UCL), especializado en el reconocimiento de perfiles atípicos de autismo y en el impacto de las condiciones no diagnosticadas sobre la salud mental en adolescentes y adultos.
- Meng-Chuan Lai: Psiquiatra clínico e investigador en el Centro de Adicción y Salud Mental (CAMH) de la Universidad de Toronto (Canadá) y en el Autism Research Centre de la Universidad de Cambridge (Reino Unido). Es una de las máximas autoridades internacionales en diferencias biológicas y conductuales ligadas al sexo y al género en el autismo.
- Simon Baron-Cohen: Director del Autism Research Centre (ARC) de la Universidad de Cambridge, miembro de la Academia Británica y profesor de Psicopatología del Desarrollo.
- Carrie Allison: Directora de Estrategia de Investigación en el Autism Research Centre, Universidad de Cambridge, con amplia trayectoria en epidemiología psiquiátrica y cribado poblacional de condiciones del neurodesarrollo.
- Paula Smith: Investigadora sénior en el Autism Research Centre, Universidad de Cambridge, especialista en gestión de datos psicométricos y diseños de investigación cuantitativa.
- K. V. Petrides: Catedrático de Psicología y Psicometría en el University College London (UCL), director del London Psychometric Laboratory y experto mundial en la teoría de la inteligencia emocional rasgo y modelado psicométrico factorial.
4. Propósito
El propósito fundamental del Cuestionario de Camuflaje de Rasgos Autistas (CAT-Q) radica en la medición sistemática y estandarizada del camuflaje social: el proceso consciente o inconsciente mediante el cual las personas con rasgos autistas modifican, suprimen o compensan sus características naturales para adaptarse a las expectativas normativas de su entorno interpersonal. Históricamente, las herramientas diagnósticas estandarizadas del autismo —como la Escala de Observación para el Diagnóstico del Autismo (ADOS) o la Entrevista Diagnóstica del Autismo Revisada (ADI-R)— se basaron en muestras predominantemente masculinas y en la observación directa de conductas estereotípicas abiertas (por ejemplo, ausencia total de contacto visual, ecolalia o juego repetitivo). Como consecuencia, los individuos con capacidades cognitivas intactas que aprenden a replicar conductas neurotípicas a costa de un notable esfuerzo interno solían pasar desapercibidos ante los ojos de profesionales clínicos y educadores.
Desde una perspectiva clínica, el CAT-Q cumple un papel crucial en la elucidación de la disparidad diagnóstica de género. Las mujeres autistas, así como personas no binarias o con perfiles no estereotípicos, reciben frecuentemente diagnósticos erróneos de trastorno límite de la personalidad, fobia social, depresión refractaria o trastornos de la conducta alimentaria antes de que se reconozca su neurodivergencia subyacente. La aplicación del CAT-Q permite a los clínicos identificar la discrepancia existente entre la apariencia externa de competencia social del consultante y su experiencia interna subjetiva de agotamiento, confusión y simulación forzada. De este modo, la herramienta proporciona un marco cuantitativo para contextualizar por qué un individuo puede puntuar por debajo de los puntos de corte conductuales habituales en pruebas observacionales mientras experimenta una aflicción clínica sustancial.
En el ámbito de la investigación psicopatológica y el bienestar psicológico, el CAT-Q ha posibilitado contrastar empíricamente la hipótesis del «coste del camuflaje». Numerosos estudios correlacionales y longitudinales han evidenciado que las puntuaciones elevadas en camuflaje se asocian de manera directa y robusta con tasas elevadas de ansiedad generalizada, sintomatología depresiva, ideación suicida y autistic burnout (un estado crónico de agotamiento cognitivo, emocional y físico provocado por la sobrecarga adaptativa). Al permitir la desagregación de las conductas camufladoras en dimensiones específicas, el CAT-Q ayuda a determinar qué componentes del camuflaje son adaptativos y cuáles representan mecanismos desadaptativos de hipervigilancia que erosionan la identidad personal.
5. Constructo psicológico
El camuflaje social en el autismo se conceptualiza como un constructo multidimensional que abarca estrategias explícitas e implícitas desplegadas en interacciones interpersonales cotidianas. El modelo subyacente al CAT-Q desglosa este constructo general en tres subescalas teórica y factorialmente diferenciadas:
5.1. Compensación (9 ítems)
La subescala de Compensación refleja las estrategias deliberadas, cognitivas y explícitas diseñadas para superar dificultades en la comunicación e interacción social generadas por déficits neurobiológicos primarios. Las personas que puntúan alto en esta dimensión no responden de forma automática a las señales sociales; en su lugar, han transformado la interacción humana en una habilidad aprendida intelectualmente mediante observación estructurada, consumo de medios y ensayo riguroso. Entre las conductas medidas por esta dimensión destacan:
- Creación y seguimiento de guiones sociales predeterminados: Desarrollar mentalmente listas de preguntas admisibles, temas de conversación seguros y fórmulas de cortesía para rellenar vacíos interaccionales (Ítem 4).
- Copia explícita del lenguaje no verbal: Imitar deliberadamente las expresiones faciales, gestos manuales o posturas corporales de los interlocutores para generar sintonía artificial (Ítem 1).
- Modelado basado en fuentes externas: Utilizar series de televisión, películas, literatura de ficción o tratados de psicología y relaciones humanas para descodificar mecánicamente las pautas del comportamiento humano convencional (Ítems 17, 20 y 23).
- Práctica reflexiva y ensayo: Entrenar gestos y posturas corporales frente al espejo o en privado con el objetivo de asegurar que luzcan espontáneos ante los demás (Ítem 11).
5.2. Enmascaramiento (8 ítems)
La dimensión de Enmascaramiento alude a la supresión activa u ocultamiento de características y manierismos intrínsecamente autistas, junto con la proyección superficial de una imagen neurotípica no perturbadora. Mientras que la compensación implica «añadir» conductas que no surgen espontáneamente, el enmascaramiento se orienta a «ocultar» aspectos percibidos como inaceptables o extraños en el grupo normativo:
- Control estricto de la presentación corporal: Monitorizar continuamente las expresiones del rostro y la tensión muscular para proyectar calma e interés simulado, incluso en momentos de sobreestimulación sensorial o malestar interno (Ítems 2, 6, 15 y 21).
- Autoconciencia social hipervigilante: Prestar una atención incesante y exhaustiva a la impresión que se proyecta en los demás y al estado de la propia fisonomía (Ítems 9, 18 y 24 invertido).
- Forzamiento del contacto visual: Imponerse la obligación de sostener la mirada a pesar de la incomodidad o la interferencia sensorial que ello provoca, anulando la inclinación natural a apartarla (Ítem 12 invertido).
5.3. Asimilación (8 ítems)
La subescala de Asimilación cuantifica los intentos por encajar, mezclarse o fundirse con el grupo social con el fin de eludir la marginación, la victimización o la visibilidad negativa, frecuentemente a expensas de la autenticidad individual. Representa la dimensión más emocional y fenomenológica del constructo:
- Sensación de estar actuando o fingiendo: Sentir que las interacciones sociales equivalen a una puesta en escena teatral donde se interpreta un papel y se finge ser «normal» en lugar de expresarse con naturalidad (Ítems 7 y 25).
- Ausencia de fluidez y espontaneidad: Percibir que la conversación no fluye orgánicamente, necesitando forzarse a participar o experimentar dificultades intrínsecas para ser uno mismo entre otros (Ítems 13, 19 invertido y 22 invertido).
- Dependencia de facilitadores sociales y evitación compensatoria: Requerir la presencia de una persona de apoyo de confianza para interactuar, o buscar formas sutiles de apartarse físicamente de la multitud cuando el esfuerzo de asimilación resulta insostenible (Ítems 10 y 16).
6. Marco teórico
El fundamento conceptual del CAT-Q se sustenta en la intersección de varios paradigmas teóricos procedentes de la psicología social, la neurobiología del desarrollo y la teoría de la mente:
6.1. La perspectiva sociológica del interaccionismo y la dramaturgia
A nivel sociológico e interpersonal, el camuflaje se vincula con los postulados clásicos de Erving Goffman sobre el manejo de la impresión y la dramaturgia social. Goffman argumentó que los individuos con identidades estigmatizadas emplean técnicas de «gestión de estigma» (passing) para aparentar conformidad con las normas sociales y evitar el rechazo. En el contexto del autismo, el camuflaje representa un mecanismo sofisticado de gestión de estigma por el cual el sujeto detecta que sus respuestas intuitivas —tales como la autoestimulación motora (stimming), las expresiones faciales planas o el desinterés por la charla informal (small talk)— son penalizadas socialmente, optando por construir una fachada que amortigüe el prejuicio ajeno.
6.2. Teoría de la mente, cognición social compensatoria y funciones ejecutivas
Desde la neuropsicología cognitiva, el autismo ha sido conceptualizado históricamente a partir de alteraciones primarias en la teoría de la mente (la capacidad de inferir de forma intuitiva los estados mentales, intenciones y emociones ajenas; Baron-Cohen et al., 1985). No obstante, el marco teórico desarrollado por Livingston y Happé (2017) propone el «modelo de compensación conceptual». Según este modelo, individuos con sólidas funciones ejecutivas y alto cociente intelectual verbal son capaces de eludir sus fallos intuitivos inmediatos mediante el despliegue de mecanismos compensatorios de alto nivel (top-down cognitive scaffolding).
Dicho proceso sustituye el procesamiento implícito de señales socioemocionales por reglas algorítmicas explícitas («si la persona ladea la cabeza y baja la comisura de los labios, debo emitir un sonido de compasión y modular mi volumen de voz»). Aunque este andamiaje cognitivo permite una funcionalidad aparente adecuada, sobrecarga de manera desproporcionada la memoria de trabajo y la atención sostenida, justificando el colapso funcional ulterior de muchos individuos en entornos altamente demandantes.
6.3. Hipótesis del fenotipo autista femenino y el sesgo de género
El marco del CAT-Q también integra las teorías feministas y evolucionistas aplicadas al neurodesarrollo. Durante décadas, prevaleció la teoría del «cerebro masculino extremo» propuesta por Simon Baron-Cohen, la cual asumía una menor propensión femenina al autismo por factores biológicos y hormonales prenatales. Sin embargo, investigadoras clínicas contemporáneas demostraron que los patrones de socialización de género imponen expectativas interpersonales mucho más rigurosas a las niñas desde edades tempranas, incentivando el desarrollo forzoso de habilidades de empatía superficial, cooperación y ajuste grupal.
Por consiguiente, las niñas y mujeres en el espectro autista manifiestan una mayor motivación hacia la afiliación y mayor presión sociocultural para encajar, lo que deriva en una trayectoria evolutiva de aprendizaje vicario exhaustivo que opaca los síntomas canónicos del autismo. El CAT-Q se formuló expresamente para operacionalizar esta realidad, dotando a la psicometría de un constructo que trasciende la visión biologicista y masculina clásica del autismo.
7. Validez
Las propiedades psicométricas del CAT-Q han sido evaluadas en diversos estudios empíricos independientes, que abarcan muestras clínicas con diagnóstico formal de autismo, muestras no clínicas de la población general y poblaciones evaluadas en servicios de atención terciaria.
7.1. Validez de constructo y estructural
En el estudio fundacional de Hull et al. (2019), llevado a cabo con una muestra de 832 participantes (incluyendo 306 personas autistas diagnosticadas formalmente y 526 adultos no autistas), el análisis factorial confirmatorio (CFA) respaldó sólidamente el modelo jerárquico tridimensional compuesto por los factores correlacionados de Compensación, Enmascaramiento y Asimilación subordinados a un factor general de camuflaje. Índices de ajuste tales como el RMSEA (.058) y el CFI (.935) confirmaron que esta estructura representa con precisión la covarianza de los reactivos sin redundancias sustanciales.
7.2. Validez discriminante y diferencias por grupos diagnósticos y género
El CAT-Q ha exhibido una extraordinaria capacidad de diferenciación entre subgrupos de población:
- Autistas vs. No autistas: Los individuos autistas reportan puntuaciones totales de CAT-Q significativamente más elevadas (medias en torno a 110–125 puntos) que sus contrapartes neurotípicas (medias en torno a 80–95 puntos), con tamaños del efecto grandes (d de Cohen entre 0.85 y 1.20).
- Diferencias de género: Consistente con las predicciones teóricas, las mujeres autistas obtienen puntuaciones medias significativamente más altas en camuflaje total y en la subescala de Asimilación que los hombres autistas. Del mismo modo, en muestras neurotípicas, las mujeres exhiben una ligera ventaja en conductas compensatorias. Adicionalmente, las personas no binarias con diagnóstico autista puntúan de manera análoga o incluso superior a las mujeres cisgénero autistas.
7.3. Validez convergente y criterio
La validez convergente del CAT-Q ha sido demostrada mediante asociaciones teóricamente coherentes con diversas medidas psicométricas:
- Rasgos autistas: Correlaciona de manera positiva y estadísticamente significativa con las puntuaciones del Cociente de Espectro Autista (AQ; r oscilando entre .45 y .62), revelando que a mayor presencia de rasgos del espectro, mayor tendencia al uso de mecanismos de camuflaje.
- Sintomatología internalizante: El CAT-Q presenta correlaciones robustas con escalas de ansiedad generalizada (GAD-7) (r ≈ .40 a .50) y sintomatología depresiva (PHQ-9; r ≈ .35 a .48). Las puntuaciones más altas en Asimilación son las predictoras más consistentes de ideación suicida y agotamiento autista, demostrando su utilidad como indicador de riesgo clínico.
- Diferencias de edad en el diagnóstico: La investigación indica que aquellos individuos autistas con puntuaciones más elevadas en el CAT-Q fueron diagnosticados a edades significativamente más avanzadas en comparación con aquellos con puntuaciones bajas en camuflaje, lo que ratifica la hipótesis de que este fenómeno retrasa de forma sustancial la detección clínica.
8. Confiabilidad
La precisión psicométrica del CAT-Q ha sido validada extensivamente en lo relativo a la consistencia interna y la estabilidad temporal:
8.1. Consistencia interna
En la muestra de derivación y validación original (Hull et al., 2019), el coeficiente alfa de Cronbach (α) para la escala global de 25 ítems fue de .94 en el grupo de individuos autistas y de .92 en el grupo neurotípico, lo cual demuestra una consistencia interna sobresaliente sin evidenciar excesiva redundancia de reactivos. Al desagregar el instrumento por subescalas en la población autista, los coeficientes resultantes fueron:
- Compensación: α = .91 (McDonald’s ω = .91).
- Enmascaramiento: α = .85 (McDonald’s ω = .86).
- Asimilación: α = .92 (McDonald’s ω = .92).
Estudios de replicación transcultural (incluyendo adaptaciones al italiano, holandés, francés, español, japonés y chino) han reportado de forma consistente coeficientes alfa globales superiores a .88, evidenciando la robustez métrica del constructo más allá del idioma anglosajón.
8.2. Confiabilidad test-retest
La estabilidad temporal del instrumento fue verificada por Hull y colaboradores en un subgrupo de participantes autistas y no autistas que completaron el cuestionario en un intervalo de 3 meses. El coeficiente de correlación intraclase (CCI) global fue de .86 (p < .001). Para las dimensiones específicas, la estabilidad test-retest se ubicó en .84 para Compensación, .80 para Enmascaramiento y .83 para Asimilación, demostrando que, a pesar de que el camuflaje es sensible a las fluctuaciones del contexto social inmediato, los patrones y hábitos globales de compensación constituyen un rasgo disposicional estable en adultos.
9. Análisis factorial
El desarrollo psicométrico del CAT-Q siguió un riguroso procedimiento de dos fases sustentado en análisis factoriales exploratorios (EFA) y confirmatorios (CFA):
9.1. Análisis factorial exploratorio (EFA)
A partir de un banco inicial de 46 reactivos derivados de estudios cualitativos previos con personas autistas adultas, se administró el cuestionario a una muestra inicial de calibración. Se ejecutó un EFA mediante factorización de ejes principales con rotación oblicua (Oblimin directo), asumiendo intercorrelación entre los factores latentes. Los análisis de sedimentación (scree plot) y el análisis paralelo de Horn indicaron con claridad la extracción de 3 factores principales que explicaban colectivamente más del 52% de la varianza total de los datos.
Se eliminaron aquellos ítems con saturaciones primarias inferiores a .40 o con cargas cruzadas sustanciales (> .30 en múltiples dimensiones), reduciendo la escala a los 25 ítems finales distribuidos en las tres dimensiones definitivas.
9.2. Análisis factorial confirmatorio (CFA)
Posteriormente, se sometió la estructura tridimensional a validación confirmatoria en una muestra independiente utilizando estimadores robustos de máxima verosimilitud (MLR). El modelo hipotetizado de 3 factores de primer orden correlacionados presentó índices de bondad de ajuste sobresalientes tanto en la muestra con autismo como en la muestra general:
- Chi-cuadrado / grados de libertad (χ²/df): < 2.50.
- Índice de Ajuste Comparativo (CFI): .935 a .948.
- Índice de Tucker-Lewis (TLI): .928 a .941.
- Error cuadrático medio de aproximación (RMSEA): .058 (intervalo de confianza al 90%: .053 – .063).
- Residuo cuadrático medio estandarizado (SRMR): .052.
Todas las cargas factoriales estandarizadas de los 25 ítems resultaron estadísticamente significativas (p < .001), oscilando entre .51 y .86. Las correlaciones interfactoriales se situaron en niveles moderados-altos (Compensación con Enmascaramiento: r = .58; Compensación con Asimilación: r = .52; Enmascaramiento con Asimilación: r = .64), lo que justifica plenamente tanto el análisis disgregado de subescalas como la derivación de una puntuación global de camuflaje.
10. Instrumento de medición
Las características operativas, administrativas y de puntuación del instrumento se describen detalladamente a continuación:
- Tipo de instrumento: Cuestionario psicométrico estandarizado de autoinforme (autoadministrado de forma física o telemática).
- Población diana: Adultos (a partir de 16–18 años de edad) con o sin sospecha diagnóstica de trastorno del espectro autista, con capacidades cognitivas y verbales funcionales suficientes para la introspección personal.
- Tiempo aproximado de administración: Entre 5 y 10 minutos.
- Número total de ítems: 25 afirmaciones breves que describen situaciones o actitudes cotidianas en contextos sociales.
- Escala de respuesta: Escala Likert obligatoria de 7 puntos con las siguientes anclas semánticas estandarizadas:
- 1 = Strongly disagree (Totalmente en desacuerdo)
- 2 = Disagree (En desacuerdo)
- 3 = Somewhat disagree (Parcialmente en desacuerdo)
- 4 = Neither agree nor disagree (Ni de acuerdo ni en desacuerdo)
- 5 = Somewhat agree (Parcialmente de acuerdo)
- 6 = Agree (De acuerdo)
- 7 = Strongly agree (Totalmente de acuerdo)
- Directrices de puntuación directa e inversión de ítems:
- Los ítems directos se puntúan de 1 a 7 puntos según la selección del usuario.
- Cinco ítems están redactados en sentido inverso para mitigar el sesgo de aquiescencia y deben invertirse antes del cómputo (donde 1=7, 2=6, 3=5, 4=4, 5=3, 6=2, 7=1). Dichos ítems invertidos son estrictamente: 3, 12, 19, 22 y 24.
- Estructura de las subescalas:
- Compensación (Compensation): 9 ítems (1, 4, 5, 8, 11, 14, 17, 20 y 23). Rango de puntuación: 9 a 63 puntos.
- Enmascaramiento (Masking): 8 ítems (2, 6, 9, 12*, 15, 18, 21 y 24*). Rango de puntuación: 8 a 56 puntos (*ítems invertidos).
- Asimilación (Assimilation): 8 ítems (3*, 7, 10, 13, 16, 19*, 22* y 25). Rango de puntuación: 8 a 56 puntos (*ítems invertidos).
- Puntuación global: La puntuación total del CAT-Q se obtiene sumando los 25 ítems (tras haber invertido los ítems correspondientes). El rango teórico total es de 25 a 175 puntos. Una mayor puntuación total y subescalar refleja niveles más altos y perjudiciales de camuflaje de rasgos autistas. Puntuaciones totales iguales o superiores a 100 suelen denotar un nivel elevado de camuflaje social característico del perfil autista enmascarado.
11. Permisos, Tarifas y Año del test
El Cuestionario de Camuflaje de Rasgos Autistas fue formalmente publicado en el año 2019 a través de un artículo de acceso abierto en el Journal of Autism and Developmental Disorders por Hull, Mandy, Lai, Baron-Cohen, Allison, Smith y Petrides. El instrumento se encuentra disponible bajo el principio de Open Access (Acceso Abierto para propósitos de investigación científica, docencia y práctica clínica sin fines de lucro comercial).
No se aplican tarifas ni costes de licencia por el uso del instrumento en el contexto asistencial o de investigación académica convencional. Sin embargo, los investigadores que hagan uso de la escala deben citar rigurosamente el artículo original de 2019 de Hull y colaboradores. Para adaptaciones transculturales formales, digitalizaciones comerciales dentro de baterías de software con coste o modificaciones al contenido de los ítems, se requiere solicitar autorización expresa a la autora de correspondencia, la Dra. Laura Hull ([email protected]) o a la secretaría del Autism Research Centre de la Universidad de Cambridge.
12. Referencias
A continuación se detallan las fuentes bibliográficas primarias y complementarias asociadas al instrumento:
- Baron-Cohen, S., Leslie, A. M., & Frith, U. (1985). Does the autistic child have a “theory of mind”?. Cognition, 21(1), 37–46. https://doi.org/10.1016/0010-0277(85)90022-8
- Goffman, E. (1963). Stigma: Notes on the management of spoiled identity. Prentice-Hall.
- Hull, L., Mandy, W., Lai, M. C., Baron-Cohen, S., Allison, C., Smith, P., & Petrides, K. V. (2019). Development and validation of the Camouflaging Autistic Traits Questionnaire (CAT-Q). Journal of Autism and Developmental Disorders, 49(3), 819–833. https://doi.org/10.1007/s10803-018-3792-6
- Hull, L., Petrides, K. V., Allison, C., Smith, P., Baron-Cohen, S., Lai, M. C., & Mandy, W. (2017). “Putting on my best normal”: Social camouflaging in adults with autism spectrum conditions. Journal of Autism and Developmental Disorders, 47(8), 2519–2534. https://doi.org/10.1007/s10803-017-3166-5
- Lai, M. C., Lombardo, M. V., Ruigrok, A. N., Chakrabarti, B., Auyeung, B., Szatmari, P., Happé, F., & Baron-Cohen, S. (2017). Quantifying and exploring camouflaging in men and women with autism. Autism, 21(6), 690–702. https://doi.org/10.1177/1362361316671012
- Livingston, L. A., & Happé, F. (2017). Conceptualising compensation in neurodevelopmental disorders: Reflections from autism spectrum disorder. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 80, 729–742. https://doi.org/10.1016/j.neubiorev.2017.06.005
- Raymaker, D. M., Teo, A. R., Steckler, N. A., Lentz, B., Scharer, M., Delos Santos, A., Kapp, S. K., Hunter, M., Joyce, A., & Nicolaidis, C. (2020). “Having all of your internal resources exhausted beyond measure and being left with no clean-up crew”: Defining autistic burnout. Autism in Adulthood, 2(2), 132–143. https://doi.org/10.1089/aut.2019.0079
13. Ítems de la escala
Response Scale:
7-point Likert scale: 1 = Strongly disagree, 2 = Disagree, 3 = Somewhat disagree, 4 = Neither agree nor disagree, 5 = Somewhat agree, 6 = Agree, 7 = Strongly agree
Questionnaire Items:
- When I am interacting with someone, I deliberately copy their body language or facial expressions.
- I monitor my body language or facial expressions so that I appear relaxed.
- I rarely feel the need to put on an act in order to get through a social situation.
- I have developed a script to follow in social situations (for example, a list of questions or topics of conversation).
- I will repeat phrases that I have heard others say in the exact same way that I first heard them.
- I adjust my body language or facial expressions so that I appear interested by the person I am interacting with.
- In social situations, I feel like I’m «performing» rather than being myself.
- In my own social interactions, I use behaviours that I have learned from watching other people interacting.
- I always think about the impression I make on other people.
- I need the support of other people in order to socialise.
- I practice my facial expressions and body language to make sure they look natural.
- I don’t feel the need to make eye contact with other people if I don’t want to.
- I have to force myself to interact with people when I am in social situations.
- I have tried to improve my understanding of social skills by watching other people.
- I monitor my body language or facial expressions so that I appear interested by the person I am interacting with.
- When in social situations, I try to find ways to avoid interacting with others.
- I have researched the rules of social interactions (for example, by studying psychology or reading books on human behaviour) to improve my own social skills.
- I am always aware of the impression I make on other people.
- I feel free to be myself when I am with other people.
- I learn how people use their bodies and faces to interact by watching television or films, or by reading fiction.
- I adjust my body language or facial expressions so that I appear relaxed.
- When talking to other people, I feel like the conversation flows naturally.
- I have spent time learning social skills from television shows and films, and try to use these in my interactions.
- In social interactions, I do not pay attention to what my face or body are doing.
- In social situations, I feel like I am pretending to be «normal».