Cuestionario de Experiencias Adversas en la Infancia (ACE-Q)

El Cuestionario de Experiencias Adversas en la Infancia (ACE-Q) es el instrumento epidemiológico de referencia para evaluar 10 categorías de maltrato infantil y disfunción familiar previas a los 18 años, demostrando una potente relación dosis-respuesta con la salud en la adultez.

Dr. Mohammed Looti Académico e investigador especializado en psicología
PUBLICADO
Revisado científicamente · Dr. Marwa Abd-Alazim · octubre 24, 2026
Revisado médica y científicamente Verificado el: octubre 24, 2026
Dr. Marwa Abd-Alazim PhD in Psychology
Faculty Member • University of Kerbala
Criterios de revisión y normas clínicas

Este contenido se somete a una rigurosa revisión científica y estándares editoriales médicos para garantizar la precisión clínica y el cumplimiento de las pautas basadas en evidencia (APA / OMS).

1. Resumen

El Cuestionario de Experiencias Adversas en la Infancia (Adverse Childhood Experiences Questionnaire, ACE-Q) constituye uno de los instrumentos de cribado epidemiológico y psicométrico más influyentes en la historia de la salud pública, la psiquiatría y la psicología clínica contemporánea. Desarrollado originalmente a partir del estudio emblemático de colaboración entre los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y el sistema de salud Kaiser Permanente en San Diego, California (Felitti et al., 1998), este instrumento evalúa de manera retrospectiva la exposición a eventos traumáticos y estresores crónicos graves ocurridos durante los primeros 18 años de vida.

El instrumento consta de 10 categorías dicotómicas organizadas conceptualmente en dos dimensiones principales: Abuso y Negligencia (que abarca abuso emocional, abuso físico, abuso sexual, negligencia emocional y negligencia física) y Disfunción del Hogar (que incluye violencia doméstica presenciada contra la figura materna, abuso de sustancias psicoactivas en el hogar, enfermedad mental o suicidio de un miembro del núcleo familiar, separación o divorcio parental, y encarcelamiento de un conviviente). Cada categoría afirmativa se califica con 1 punto, generando una puntuación total acumulada que varía en un rango de 0 a 10 puntos.

Desde el punto de vista psicométrico, el ACE-Q exhibe una consistencia interna adecuada dentro del marco de medidas acumulativas de riesgo (con coeficientes alfa de Cronbach que oscilan entre 0.70 y 0.88 según la población muestreada), una estabilidad temporal test-retest sobresaliente (coeficientes kappa de Cohen entre 0.64 y 0.86 a lo largo de intervalos prolongados) y una excepcional validez de criterio de tipo dosis-respuesta. Una puntuación acumulativa de 4 o más experiencias adversas predice con elevada robustez estadística un incremento exponencial en el riesgo de morbimortalidad en la adultez, incluyendo trastornos depresivos mayores, tentativas de suicidio, dependencia de sustancias, hepatopatías, cardiopatía isquémica y muerte prematura, convirtiéndose en el estándar de oro del modelo de estrés tóxico infantil.

2. Palabras clave

experiencias adversas en la infancia, ACE-Q, estrés tóxico, trauma del desarrollo, psicometría, epidemiología del curso de vida, abuso infantil, disfunción familiar, negligencia, salud mental.

3. Autores

El Cuestionario de Experiencias Adversas en la Infancia fue diseñado y validado primariamente por un equipo interdisciplinario de médicos epidemiólogos, internistas y científicos del comportamiento:

  • Vincent J. Felitti, M.D.: Médico especialista en medicina interna, jefe fundador del Departamento de Medicina Preventiva de Kaiser Permanente Medical Care Program en San Diego, California, Estados Unidos. Su observación pionera sobre las tasas de deserción en programas de reducción de peso para pacientes con obesidad severa le condujo a investigar los orígenes traumáticos no resueltos en la infancia.
  • Robert F. Anda, M.D., M.S.: Epidemiólogo médico y consultor científico sénior de la División de Salud Reproductiva y de la División de Prevención de Enfermedades Cardiovasculares en el Centro Nacional para la Prevención de Enfermedades Crónicas y Promoción de la Salud de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), Atlanta, Georgia, Estados Unidos.
  • Co-investigadores principales del estudio original: Dale Nordenberg, M.D.; David F. Williamson, Ph.D.; Alison M. Spitz, M.P.H.; Valerie J. Edwards, Ph.D.; Mary P. Koss, Ph.D. (Universidad de Arizona); y James S. Marks, M.D. (CDC).

4. Propósito

El propósito medular del ACE-Q es evaluar la exposición acumulada a estresores sociofamiliares y traumas psicosociales ocurridos durante las etapas críticas del neurodesarrollo infantil (desde el nacimiento hasta los 18 años). Lejos de concebirse como un examen clínico exhaustivo de los síntomas postraumáticos inmediatos, el instrumento fue estructurado como un índice epidemiológico de cribado diseñado para cuantificar el número de dominios de adversidad distintos a los que un individuo ha estado expuesto, permitiendo estratificar el riesgo biológico, psiquiátrico y social a lo largo de todo el curso vital.

En el ámbito de la investigación biomédica y epidemiológica, el ACE-Q proporciona un marco metodológico estandarizado para desentrañar la etiología de las enfermedades crónicas no transmisibles del adulto. Ha permitido operacionalizar el constructo de «estrés tóxico» propuesto por la neurobiología moderna, facilitando el estudio de las vías moleculares, epigenéticas e inmunológicas que conectan la vivencia de adversidad psicosocial precoz con biomarcadores inflamatorios elevados (como la proteína C reactiva y la interleucina-6), disfunciones en el eje hipotálamo-pituitario-adrenal (HPA) y alteraciones volumétricas en el hipocampo, la amígdala y la corteza prefrontal.

En el terreno de la psicología clínica y la psiquiatría, el propósito del ACE-Q reside en suministrar una aproximación informada sobre el trauma (trauma-informed care). Su aplicación permite a los profesionales identificar antecedentes de desregulación ambiental que puedan subyacer a cuadros refractarios de depresión mayor, trastorno límite de la personalidad, trastornos de la conducta alimentaria, consumo perjudicial de sustancias y somatizaciones complejas. Aunque no mide la severidad subjetiva, la frecuencia exacta, la cronología ni la duración de cada incidente de maltrato, ofrece una radiografía panorámica rápida y eficiente que alerta al clínico sobre la necesidad de profundizar mediante instrumentos de granularidad fina, como el Childhood Trauma Questionnaire – Short Form (CTQ-SF).

Adicionalmente, en el sector de la salud comunitaria y las políticas públicas, el ACE-Q ha servido como catalizador para el desarrollo de programas preventivos de intervención temprana en la primera infancia, iniciativas de parentalidad positiva y modelos de detección universal en servicios pediátricos y ginecoobstétricos, visibilizando que las experiencias infantiles constituyen determinantes sociales primordiales de la salud global.

5. Constructo psicológico

El constructo evaluado por el ACE-Q es la adversidad infantil acumulada, entendida como un espectro multifacético de experiencias estresantes o traumáticas que sobrepasan las capacidades normales de afrontamiento del menor y amenazan su integridad física, psicológica y relacional. A diferencia de eventos vitales estresantes aislados (como una mudanza o una pérdida accidental transitoria), las categorías del ACE-Q representan agresiones directas a la dignidad y seguridad del niño o graves rupturas en la estabilidad del entorno familiar protector. El instrumento operacionaliza este constructo a través de diez dimensiones agrupadas en dos grandes áreas:

5.1. Dimensión de Maltrato y Negligencia (Agresiones Directas)

  • Abuso emocional: Implica patrones recurrentes de agresión verbal, humillación sistemática, degradación, descalificación moral o amenazas explícitas de castigo físico severo por parte de cuidadores adultos, generando en el menor sentimientos de terror, insuficiencia crónica y desvalorización de la propia autoeficacia.
  • Abuso físico: Acciones intencionales ejercidas por un adulto en el hogar orientadas a provocar dolor físico o daño corporal tangible, tales como empujones violentos, bofetadas, tirones de pelo, lanzamiento de objetos contundentes, quemaduras o castigos que causan hematomas, laceraciones y lesiones tisulares.
  • Abuso sexual infantil: Cualquier conducta de explotación o contacto de naturaleza sexual consumada o intentada por una persona significativamente mayor o en posición de poder (al menos 5 años mayor que el niño o en condición de cuidador), que abarca desde tocamientos, caricias invasivas y exhibicionismo, hasta relaciones sexuales forzadas de tipo oral, anal o vaginal.
  • Negligencia emocional: Ausencia constante de soporte afectivo, contención psíquica y validación de las necesidades emocionales del niño. El menor crece con la certeza vivencial de que nadie en el entorno familiar lo considera especial, valioso, querido o digno de protección y acompañamiento emocional.
  • Negligencia física: Privación sistemática de las condiciones básicas requeridas para la supervivencia, la higiene y la salud somática (tales como nutrición adecuada, vestimenta limpia y suficiente, abrigo apropiado frente al clima), así como la omisión negligente de atención médica u odontológica urgente debida, con frecuencia, al descuido o intoxicación por sustancias de los cuidadores.

5.2. Dimensión de Disfunción del Hogar (Factores Contextuales de Riesgo)

  • Violencia doméstica presenciada: Exposición visual, auditiva o testimonial a agresiones físicas o amenazas graves perpetradas contra la madre o madrastra (por ejemplo, empujones, golpes con puños o armas blancas, asaltos reiterados), lo que socava la percepción del hogar como un refugio seguro e induce un estado de hiperactivación simpática crónica.
  • Abuso de sustancias en el hogar: Convivencia con cuidadores o familiares que presentan consumo problemático recurrente de alcohol, alcoholismo crónico o uso indebido de drogas ilícitas y fármacos prescritos, desestabilizando las rutinas cotidianas, generando conductas impredecibles y exponiendo al menor a entornos caóticos.
  • Enfermedad mental o suicidio de un miembro del hogar: Vivir con familiares de primer grado que padecen trastornos psiquiátricos graves (como depresión mayor refractaria, psicosis, trastorno bipolar) o que han llevado a cabo intentos de suicidio explícitos, provocando inversión de roles (parentificación del niño) y un clima de angustia constante.
  • Separación o divorcio de los progenitores: Disrupción formal de la estructura conyugal primaria que, frecuentemente, cursa con conflicto interparental agudo, precariedad socioeconómica derivada y discontinuidad en el apego seguro.
  • Encarcelamiento de un miembro del núcleo conviviente: Separación forzada generada por el internamiento penitenciario de un familiar directo, acompañada de estigma social, desorganización económica y sentimientos traumáticos de abandono.

6. Marco teórico

El sustento conceptual del ACE-Q converge en la intersección entre la epidemiología del curso vital, la teoría del apego (John Bowlby) y el modelo neurobiológico de carga alostática y estrés tóxico desarrollado por investigadores como Bruce McEwen y Jack Shonkoff.

Desde la Teoría del Apego, el desarrollo socioemocional óptimo exige una base segura provista por cuidadores sensibles y responsivos. Cuando los cuidadores no sólo fracasan en ofrecer consuelo, sino que se transforman en la fuente primordial de amenaza, dolor o terror (como acontece en el maltrato físico o sexual) o exhiben una desatención profunda y caótica (como en la negligencia y la toxicomanía parental), el sistema de apego del niño colapsa. Esto induce patrones de apego desorganizado o inseguro, caracterizados por una grave incapacidad para autorregular el afecto, hiperreactividad ante estímulos neutros y el establecimiento de modelos operativos internos basados en la desconfianza hacia los vínculos interpersonales.

Desde la Neurobiología del Estrés Tóxico, el organismo infantil requiere sistemas homeostáticos dinámicos para tolerar adversidades transitorias. Sin embargo, ante la activación continua y no amortiguada de los sistemas neuroendocrinos provocada por la disfunción familiar y el abuso, se desencadena una respuesta biológica desadaptativa. La liberación persistente de catecolaminas, glucocorticoides y citocinas proinflamatorias genera una sobrecarga alostática (McEwen, 1998). Este fenómeno provoca modificaciones neuroanatómicas duraderas, tales como la atrofia del volumen del hipocampo (afectando la consolidación de la memoria contextual y la regulación del feedback negativo del eje HPA), la hipertrofia funcional de la amígdala (induciendo vigilancia amenazante perpetua y reactividad emocional desmedida) y el déficit en la maduración de los circuitos dorsolaterales y ventromediales de la corteza prefrontal (deteriorando las funciones ejecutivas, el control inhibitorio y la toma de decisiones racionales).

A nivel epidemiológico y comportamental, el modelo conceptual de Felitti y Anda postula que los individuos con alta exposición a experiencias adversas adoptan conductas de riesgo (tabaquismo, alcoholismo, promiscuidad sexual de alto riesgo, atracones compulsivos de comida) no como meras elecciones morales o desidia personal, sino como intentos desesperados de automedicación y regulación fisiológica frente al dolor psicológico y la hiperactivación crónica. A largo plazo, tanto el daño tisular directo inducido por las vías inflamatorias y neuroendocrinas como los efectos nocivos secundarios de las conductas de afrontamiento desadaptativas aceleran el colapso celular y el desarrollo precoz de afecciones cardiovasculares, metabólicas, autoinmunes y psiquiátricas graves.

7. Validez

La evaluación de la validez psicométrica del ACE-Q ha sido profusamente documentada en decenas de miles de participantes procedentes de estudios epidemiológicos longitudinales, clínicos y comunitarios en diversas culturas:

7.1. Validez de Criterio Predictiva y Relación Dosis-Respuesta

La propiedad más sobresaliente del ACE-Q es su insuperable validez de criterio de tipo dosis-respuesta. En el estudio basal de Kaiser Permanente con más de 17.000 adultos, la puntuación total del ACE-Q demostró una asociación paramétrica lineal directa con la morbilidad en la vida adulta:

  • Los participantes con un puntaje acumulado de ACE ≥ 4 mostraron, en comparación con aquellos con puntaje de 0, una probabilidad 4.6 veces mayor de experimentar depresión mayor a lo largo de la vida (Odds Ratio ajustado [aOR] = 4.60; IC del 95%: 3.90–5.40).
  • El riesgo de ideación e intento de suicidio aumentó de manera dramática: un puntaje de ACE ≥ 4 se asoció a un incremento de más de 12 veces en las tentativas de suicidio (aOR = 12.2; IC del 95%: 8.6–17.3).
  • En términos de enfermedades crónicas somáticas, se documentaron elevaciones significativas en el riesgo de cardiopatía isquémica (aOR = 2.2), enfermedad pulmonar obstructiva crónica (aOR = 3.9) y hepatitis/ictericia clínica (aOR = 2.4).

7.2. Validez Convergente y Discriminante

La validez convergente del ACE-Q se ha confirmado a través de correlaciones positivas sustanciales (r = 0.62 a r = 0.78, p < 0.001) con instrumentos detallados de maltrato infantil, tales como el Childhood Trauma Questionnaire (CTQ; Bernstein et al., 2003) y el Trauma History Questionnaire (THQ). Asimismo, los puntajes del ACE-Q correlacionan significativamente con escalas de sintomatología clínica contemporánea, como el Inventario de Depresión de Beck (BDI-II), la Escala de Trastorno de Estrés Postraumático administrada por el clínico (CAPS-5) y el Inventario Breve de Síntomas (BSI).

Respecto a la validez discriminante, el ACE-Q demuestra una diferenciación conceptual clara respecto a constructos de personalidad general (por ejemplo, el modelo de cinco factores medido con el NEO-PI-R), probando que la escala mide eventos estresores objetivos y ambientales de la infancia temprana más que rasgos innatos de neuroticismo o afectividad negativa del encuestado.

8. Confiabilidad

La evaluación de la confiabilidad en el ACE-Q requiere una consideración psicométrica especial, dado que el instrumento opera como un índice causal acumulativo de eventos y no como una escala reflectiva pura de un único constructo homogéneo (Bollen & Bauldry, 2011). En este sentido, la presencia de una adversidad (por ejemplo, tener un progenitor con alcoholismo) no causa necesariamente de manera matemática la presencia de otra (como el abuso sexual), aunque suelen coexistir.

A pesar de esta naturaleza de modelo formativo, la consistencia interna calculada mediante el coeficiente alfa de Cronbach para los 10 ítems dicotómicos del ACE-Q arroja valores estables y clínicamente aceptables, ubicándose habitualmente entre α = 0.70 y α = 0.84 en muestras poblacionales generales, y alcanzando valores de hasta α = 0.88 en poblaciones clínicas psiquiátricas con alta carga traumática.

La confiabilidad test-retest retrospectiva ha sido rigurosamente comprobada. En estudios de revaluación longitudinal a intervalos que abarcaron entre varios meses y varios años (por ejemplo, Dube et al., 2004), los coeficientes de concordancia kappa de Cohen (κ) para los ítems individuales oscilaron entre 0.64 y 0.86, lo cual califica como un acuerdo sustancial a casi perfecto según los estándares psicométricos de Landis y Koch. Las categorías más concretas y discretas (como el encarcelamiento de un familiar y el divorcio de los padres) mostraron las tasas de reproducibilidad más altas (κ > 0.80), mientras que las categorías sujetas a mayor interpretación retrospectiva (como la negligencia emocional) evidenciaron una concordancia moderada a buena (κ ≈ 0.60–0.68).

9. Análisis factorial

La estructura latente del ACE-Q ha sido ampliamente debatida en la literatura psicométrica mediante análisis factoriales exploratorios (AFE) y confirmatorios (AFC). Aunque la escala fue concebida teóricamente como un índice unidimensional aditivo de carga tóxica, la evidencia factorial empírica favorece modelos multidimensionales correlacionados o modelos bifactoriales:

9.1. Modelos Bifactoriales y de Dos Factores de Primer Orden

Diversos estudios psicométricos a gran escala (e.g., Ford et al., 2014; Meinck et al., 2017) han respaldado un modelo de dos factores correlacionados que divide el instrumento con claridad:

  • Factor 1: Abuso y Negligencia (Trauma Infantil Directo): Integrado por los ítems 1 (abuso emocional), 2 (abuso físico), 3 (abuso sexual), 4 (negligencia emocional) y 5 (negligencia física). Las cargas factoriales estandarizadas en este dominio suelen oscilar entre 0.58 y 0.84, indicando una fuerte covariación interna entre las distintas formas de agresión interpersonal directa.
  • Factor 2: Disfunción del Hogar (Adversidad Ambiental Contextual): Integrado por los ítems 6 (divorcio/separación), 7 (violencia hacia la madre), 8 (abuso de sustancias), 9 (enfermedad mental/suicidio) y 10 (encarcelamiento familiar). Las cargas factoriales en este factor varían entre 0.45 y 0.76.

9.2. Índices de Ajuste Confirmatorio

En análisis factoriales confirmatorios realizados mediante estimadores robustos adecuados para variables observadas dicotómicas (como el estimador WLSMV, Weighted Least Squares Mean and Variance adjusted), el modelo de dos factores correlacionados exhibe índices de bondad de ajuste excelentes:

  • CFI (Comparative Fit Index): > 0.96
  • TLI (Tucker-Lewis Index): > 0.95
  • RMSEA (Root Mean Square Error of Approximation): ≤ 0.042 (con intervalos de confianza del 90% de 0.035 a 0.050)
  • SRMR (Standardized Root Mean Square Residual): ≤ 0.048

Asimismo, los modelos bifactoriales (que incluyen un factor general latente de «Adversidad Infantil Global» junto a factores específicos independientes de maltrato directo y disfunción del entorno) han demostrado ajustes psicométricos superiores, justificando el uso simultáneo de la puntuación acumulativa total (0 a 10) y de las puntuaciones desagregadas de las subescalas para análisis analíticos específicos.

10. Instrumento de medición

  • Nombre original: Adverse Childhood Experiences Questionnaire (ACE-Q).
  • Tipo de instrumento: Cuestionario de autoinforme retrospectivo / instrumento de cribado epidemiológico.
  • Población de aplicación: Adultos (a partir de los 18 años). Existen adaptaciones pediátricas y para adolescentes (como el PEARLS o el ACE-Q para cuidadores), pero el instrumento estándar canónico evalúa retrospectivamente a adultos respecto a eventos ocurridos antes de los 18 años.
  • Tiempo estimado de administración: Aproximadamente 5 a 10 minutos.
  • Número de ítems: 10 categorías compuestas.
  • Escala de respuesta: Dicotómica: Yes / No (Yes = 1, No = 0).
  • Método de corrección y puntuación: Cada ítem respondido afirmativamente («Yes») recibe 1 punto; cada respuesta negativa («No») recibe 0 puntos. La puntuación total acumulada (ACE Score) es la suma lineal directa de las categorías afirmativas, con un rango posible de 0 a 10 puntos.
  • Estratificación de riesgo clínico:
    • 0 puntos: Sin adversidad identificada en las categorías estándar.
    • 1 a 3 puntos: Nivel de riesgo intermedio o leve-moderado.
    • 4 o más puntos (≥ 4): Umbral crítico de alto riesgo; asociado con un incremento exponencial en el riesgo de trastornos somáticos y psiquiátricos mayores a lo largo del ciclo vital.

11. Permisos, Tarifas y Año del test

  • Año de publicación original: 1998 (Felitti et al., American Journal of Preventive Medicine).
  • Derechos de autor y licencias: El Cuestionario de Experiencias Adversas en la Infancia se encuentra en el dominio público. Fue desarrollado en el marco de una investigación auspiciada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), una agencia del gobierno federal de los Estados Unidos.
  • Tarifas y costos: De acceso completamente gratuito para actividades de investigación científica, docencia universitaria y práctica clínica asistencial. No requiere el pago de regalías ni tarifas de adquisición comercial.
  • Consideraciones éticas para su uso: Dada la naturaleza altamente sensible y potencialmente revictimizante de las preguntas relacionadas con abuso sexual, violencia doméstica y negligencia, su aplicación clínica exige garantizar un entorno de absoluta confidencialidad, consentimiento informado, acompañamiento empático y la disponibilidad inmediata de protocolos de derivación a servicios de apoyo psicológico o psiquiátrico especializado.

12. Referencias

Bernstein, D. P., Stein, J. A., Newcomb, M. D., Walker, E., Pogge, D., Ahluvalia, T., Stokes, J., Handelsman, L., Medrano, M., & Zaccariello, J. (2003). Development and validation of a brief screening version of the Childhood Trauma Questionnaire. Child Abuse & Neglect, 27(2), 169–190. https://doi.org/10.1016/S0145-2134(02)00541-0

Bollen, K. A., & Bauldry, S. (2011). Three Cs in measurement models: Causality, complexity, and counterfactuals. Psychological Methods, 16(3), 265–284. https://doi.org/10.1037/a0024448

Dube, S. R., Williamson, D. F., Thompson, T., Felitti, V. J., & Anda, R. F. (2004). Assessing the reliability of retrospective reports of adverse childhood experiences among adult HMO members attending a primary care clinic. Child Abuse & Neglect, 28(7), 729–737. https://doi.org/10.1016/j.chiabu.2003.08.009

Felitti, V. J., Anda, R. F., Nordenberg, D., Williamson, D. F., Spitz, A. M., Edwards, V., Koss, M. P., & Marks, J. S. (1998). Relationship of childhood abuse and household dysfunction to many of the leading causes of death in adults: The Adverse Childhood Experiences (ACE) Study. American Journal of Preventive Medicine, 14(4), 245–258. https://doi.org/10.1016/S0749-3797(98)00017-8

Ford, D. C., Merrick, M. T., Parks, S. E., Breiding, M. J., Gilbert, L. K., Edwards, V. J., Dhingra, S. S., Barile, J. P., & Thompson, W. W. (2014). Examination of the factorial structure of adverse childhood experiences and recommendations for three subscale scores. Psychology of Violence, 4(4), 432–444. https://doi.org/10.1037/a0037723

McEwen, B. S. (1998). Protective and damaging effects of stress mediators. The New England Journal of Medicine, 338(3), 171–179. https://doi.org/10.1056/NEJM199801153380307

Meinck, F., Cluver, L. D., Boyes, M. E., & Ndhlovu, L. D. (2017). Factor structure and psychometric properties of the Adverse Childhood Experiences Questionnaire among South African adolescents. Child Abuse & Neglect, 72, 10–22. https://doi.org/10.1016/j.chiabu.2017.07.009

Shonkoff, J. P., Garner, A. S., Siegel, B. S., Dobbins, M. I., Earls, M. F., McGuinn, L., Pascoe, J., & Wood, D. L. (2012). The lifelong effects of early childhood adversity and toxic stress. Pediatrics, 129(1), e232–e246. https://doi.org/10.1542/peds.2011-2663

13. Ítems de la escala

A continuación se presentan los ítems originales de la escala tal como fueron publicados en los estudios psicométricos estándar, sin modificación ni traducción para preservar la validez y confiabilidad del instrumento:

Response Scale: Dichotomous: Yes / No (Yes = 1, No = 0)

  1. Did a parent or other adult in the household often… Swear at you, insult you, put you down, or humiliate you? or Act in a way that made you afraid that you might be physically hurt?

    [ ] Yes (1)     [ ] No (0)
  2. Did a parent or other adult in the household often… Push, grab, slap, or throw something at you? or Ever hit you so hard that you had marks or were injured?

    [ ] Yes (1)     [ ] No (0)
  3. Did an adult or person at least 5 years older than you ever… Touch or fondle you or have you touch their body in a sexual way? or Try to or actually have oral, anal, or vaginal sex with you?

    [ ] Yes (1)     [ ] No (0)
  4. Did you often feel that… No one in your family loved you or thought you were important or special? or Your family didn’t look out for each other, feel close to each other, or support each other?

    [ ] Yes (1)     [ ] No (0)
  5. Did you often feel that… You didn’t have enough to eat, had to wear dirty clothes, and had no one to protect you? or Your parents were too drunk or high to take care of you or take you to the doctor if you needed it?

    [ ] Yes (1)     [ ] No (0)
  6. Were your parents ever separated or divorced?

    [ ] Yes (1)     [ ] No (0)
  7. Was your mother or stepmother: Often pushed, grabbed, slapped, or had something thrown at her? or Sometimes or often kicked, bitten, hit with a fist, or hit with something hard? or Ever repeatedly hit over at least a few minutes or threatened with a gun or knife?

    [ ] Yes (1)     [ ] No (0)
  8. Did you live with anyone who was a problem drinker or alcoholic or who used street drugs?

    [ ] Yes (1)     [ ] No (0)
  9. Was a household member depressed or mentally ill or did a household member attempt suicide?

    [ ] Yes (1)     [ ] No (0)
  10. Did a household member go to prison?

    [ ] Yes (1)     [ ] No (0)
★

Rate This Scale

5.0 / 5 • 1 vote

Citar este artículo

Looti, M. (2026, octubre 24). Cuestionario de Experiencias Adversas en la Infancia (ACE-Q). Spanish Psychological Databases. https://spanish.arabpsychology.com/scales/cuestionario-de-experiencias-adversas-en-la-infancia-ace-q/
Looti, Mohammed. “Cuestionario de Experiencias Adversas en la Infancia (ACE-Q).” Spanish Psychological Databases, 24 octubre 2026, https://spanish.arabpsychology.com/scales/cuestionario-de-experiencias-adversas-en-la-infancia-ace-q/.
Looti, Mohammed. “Cuestionario de Experiencias Adversas en la Infancia (ACE-Q).” Spanish Psychological Databases. octubre 24, 2026. https://spanish.arabpsychology.com/scales/cuestionario-de-experiencias-adversas-en-la-infancia-ace-q/.