1. Resumen
El Cuestionario de Salud del Paciente – 9 (PHQ-9, por sus siglas en inglés Patient Health Questionnaire-9) es uno de los instrumentos psicométricos de autoinforme más ampliamente validados, reconocidos y aplicados a nivel internacional para el tamizaje, diagnóstico preliminar, estratificación de la gravedad y monitorización longitudinal de los síntomas de la depresión mayor. Desarrollado originalmente por los doctores Kurt Kroenke, Robert L. Spitzer y Janet B. W. Williams a finales de la década de 1990 y publicado formalmente a principios de los años 2000, el instrumento sintetiza de manera directa y parsimoniosa los nueve criterios diagnósticos sintomáticos para el episodio depresivo mayor formalizados en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV y preservados en el DSM-5 y DSM-5-TR).
El cuestionario está estructurado mediante una escala de frecuencia de cuatro opciones de respuesta de tipo Likert ordinal (0 = Not at all / Nada; 1 = Several days / Varios días; 2 = More than half the days / Más de la mitad de los días; 3 = Nearly every day / Casi todos los días), que evalúa la presencia recurrente de las manifestaciones psicopatológicas experimentadas durante las dos semanas previas a la administración. La puntuación total del PHQ-9 fluctúa en un rango continuo de 0 a 27 puntos, estableciéndose puntos de corte estandarizados para categorizar el nivel de severidad de la sintomatología: sintomatología mínima o ausente (0 a 4 puntos), leve (5 a 9 puntos), moderada (10 a 14 puntos), moderadamente grave (15 a 19 puntos) y grave (20 a 27 puntos). El punto de corte ≥ 10 es el estándar de referencia clínico y epidemiológico, demostrando de forma sistemática un balance psicométrico óptimo con una sensibilidad y especificidad diagnóstica de aproximadamente 88% para detectar episodios de depresión mayor frente a entrevistas clínicas estructuradas.
A nivel de propiedades psicométricas, el PHQ-9 reporta consistentemente coeficientes de consistencia interna sobresalientes (alfa de Cronbach típicamente entre 0.86 y 0.89 en muestras clínicas y comunitarias; confiabilidad compuesta ω > 0.88), así como una excelente estabilidad temporal test-retest (coeficientes de correlación intraclase usualmente superiores a 0.84). Aunque primordialmente se concibe y califica como una escala unidimensional que captura el constructo global de afectación depresiva, diversos análisis factoriales confirmatorios han respaldado la existencia de una estructura bidimensional subyacente bien articulada que distingue entre una dimensión cognitivo-afectiva y una dimensión somático-vegetativa, ambas subordinadas a un factor general de segundo orden. Su brevedad, nulo costo de licenciamiento y robustez transcultural lo convierten en el estándar de oro métrico en atención primaria, psiquiatría, medicina hospitalaria e investigación clínica contemporánea.
2. Palabras clave
PHQ-9, depresión mayor, tamizaje psicométrico, evaluación clínica, psicometría, DSM-5, consistencia interna, validez diagnóstica, análisis factorial, atención primaria.
3. Autores
El Cuestionario de Salud del Paciente – 9 fue desarrollado por un equipo pionero de investigadores clínicos en medicina interna, psiquiatría y biometría médica:
- Kurt Kroenke, MD, MACP: Profesor de Medicina en la Facultad de Medicina de la Indiana University y científico sénior emérito en el Regenstrief Institute (Indianápolis, Indiana, Estados Unidos). Es una autoridad mundial en la evaluación y tratamiento de síntomas somáticos y afectivos en atención médica primaria, habiendo liderado el diseño metodológico de la familia de escalas PHQ. Correo institucional de correspondencia científica:
[email protected]. - Robert L. Spitzer, MD (1932–2015): Profesor de Psiquiatría en la Columbia University y director del Departamento de Investigación Biométrica en el Instituto Psiquiátrico del Estado de Nueva York (New York State Psychiatric Institute). Figura histórica y arquitecto fundamental de la revolución nosológica psiquiátrica moderna al liderar el desarrollo del DSM-III y DSM-III-R, así como de la entrevista estructurada SCID (Structured Clinical Interview for DSM) y el instrumento original PRIME-MD.
- Janet B. W. Williams, DSW, PhD: Profesora Emérita de Psiquiatría Clínica en la Universidad de Columbia y colaboradora clave en el diseño del DSM-III, DSM-IV y el sistema de evaluación multidimensional PRIME-MD y PHQ, con amplia trayectoria en la estandarización psicométrica y operativa de criterios diagnósticos en salud mental comunitaria y medicina general.
4. Propósito
Propósito clínico y justificación nosológica
El propósito primordial del PHQ-9 es proporcionar una herramienta breve, cuantitativa y rigurosamente alineada con los criterios diagnósticos oficiales para la identificación, evaluación de severidad y seguimiento terapéutico del trastorno depresivo mayor en entornos asistenciales médicos y de salud mental. Históricamente, la depresión no psiquiátrica ha estado gravemente subdiagnosticada en el primer nivel asistencial: hasta un 50% de los pacientes que asisten a consultas ambulatorias con episodios activos de depresión mayor no son detectados durante la anamnesis rutinaria, debido a la limitación temporal de las consultas, la predominancia de quejas somáticas vagas y la complejidad de los instrumentos diagnósticos tradicionales.
Antes de la creación del PHQ-9, la evaluación estructurada dependía de entrevistas psiquiátricas extensas (como la SCID o la DIS) o de escalas psicométricas clásicas como la Escala de Depresión de Hamilton (HAM-D) o el Inventario de Depresión de Beck (BDI). Si bien estos instrumentos poseen alta validez histórica, presentan desventajas operativas notables: la HAM-D requiere entrenamiento clínico especializado intensivo y consume entre 20 y 30 minutos de administración heteroevaluada; por su parte, el BDI original no mapeaba uno a uno los criterios operativos del DSM, y sus versiones posteriores presentan restricciones de derechos de autor con barreras arancelarias significativas para sistemas de salud pública. El PHQ-9 fue concebido expresamente para derribar estas barreras, permitiendo que el paciente complete de forma autónoma la evaluación en menos de tres minutos, ofreciendo simultáneamente un algoritmo categorial de cribado diagnóstico y un índice dimensional continuo de gravedad.
Aplicaciones en investigación e intervenciones clínicas
En el ámbito de la investigación psicopatológica y los ensayos clínicos farmacológicos y psicoterapéuticos, el PHQ-9 se ha consolidado como un desenlace primario y secundario estándar reportado por el paciente (Patient-Reported Outcome Measure, PROM). La capacidad del instrumento para capturar cambios sutiles y cuantitativos en el estado anímico a lo largo de intervalos quincenales lo hace indispensable en el paradigma de la atención colaborativa (Collaborative Care Model) y el manejo de enfermedades crónicas. En estos modelos asistenciales, el PHQ-9 se aplica periódicamente (por ejemplo, cada 2 a 4 semanas) como un verdadero signo vital del estado de ánimo:
- Una reducción de 5 o más puntos en el puntaje total refleja una respuesta clínica mínima clínicamente relevante ante la terapia instaurada (antidepresiva o psicoterapéutica).
- Una disminución de al menos el 50% del puntaje basal indica una respuesta terapéutica sustancial.
- La obtención de un puntaje final inferior a 5 puntos constituye la definición psicométrica estandarizada de remisión clínica completa.
Asimismo, el ítem 9 del instrumento funciona como una alerta temprana y obligatoria de cribado para la ideación suicida y conductas autolesivas, obligando al clínico a desplegar inmediatamente protocolos formales de evaluación del riesgo suicida cuando se reporta una puntuación superior a cero.
5. Constructo psicológico
El PHQ-9 operacionaliza el constructo multidimensional del Trastorno Depresivo Mayor, estructurado de acuerdo con la ontología nosológica del DSM. Aunque psicométricamente se analiza de forma global mediante un único factor de depresión unificada, el constructo subyacente integra dos dominios clínicos fundamentales que interactúan de forma sinérgica: el dominio cognitivo-afectivo y el dominio somático-vegetativo.
Dimensión cognitivo-afectiva
Esta dimensión engloba las alteraciones nucleares en la esfera del estado del ánimo, el procesamiento autorreferencial de la información, el autoconcepto y la regulación hedónica. Constituye el eje central del sufrimiento psicológico subjetivo del paciente y comprende los siguientes componentes específicos:
- Anhedonia o pérdida del interés hedónico (Ítem 1): Incapacidad total o parcial para experimentar placer, gozo o interés gratificante en actividades previamente percibidas como estimulantes o placenteras (laborales, recreativas, sociales o sexuales). Clínicamente, el paciente refiere indiferencia emocional, apatía generalizada y desconexión con el entorno vivencial.
- Estado de ánimo deprimido y desesperanza (Ítem 2): Afecto de tristeza persistente, decaimiento vital, vacío existencial y una visión negativa prospectiva hacia el futuro caracterizada por la percepción de inutilidad de cualquier esfuerzo de cambio. Constituye, junto con la anhedonia, uno de los dos síntomas cardinales obligatorios exigidos por los sistemas nosológicos para el diagnóstico de un episodio mayor.
- Autoimagen deteriorada, culpa patológica y sentimientos de fracaso (Ítem 6): Distorsiones cognitivas graves en la autoeficacia y la valía personal. El individuo se evalúa a sí mismo como un fracaso rotundo, experimenta una censura moral interna desproporcionada y asume una culpa infundada de haber decepcionado a su núcleo familiar o entorno cercano.
- Ideación tanática y autolesiva (Ítem 9): Abarca desde pensamientos pasivos de deseo de muerte (e.g., considerar que sería mejor estar muerto, desear no despertar) hasta pensamientos activos de infligirse daño deliberado. Este componente representa la máxima expresión de colapso de los mecanismos de afrontamiento y de la regulación homeostática instintiva de supervivencia.
Dimensión somático-vegetativa
La depresión no es únicamente un fenómeno mental; involucra profundas alteraciones neurobiológicas en el eje hipotálamo-hipofisario-adrenal (HHA), la neuromodulación monoaminérgica y los ritmos circadianos biológicos. Esta dimensión cuantifica la somatización y el deterioro fisiológico asociado al trastorno:
- Alteraciones de la arquitectura del sueño (Ítem 3): Trastornos del ritmo circadiano que pueden manifestarse como insomnio de conciliación (dificultad para iniciar el sueño), insomnio de mantenimiento (despertares frecuentes nocturnos), despertar precoz matutino con imposibilidad de retomar el descanso, o por el contrario, hipersomnia atípica, donde el sujeto duerme períodos excesivos sin lograr una restauración biológica efectiva.
- Fatiga, astenia y déficit energético (Ítem 4): Sensación de cansancio crónico, pesadez física y agotamiento exhaustivo frente a tareas que demandan un esfuerzo físico mínimo. El paciente describe que sus reservas corporales se encuentran permanentemente vacías.
- Disregulación del apetito y peso corporal (Ítem 5): Alteraciones en las señales homeostáticas hipotalámicas del hambre y la saciedad. Se manifiesta clásicamente como hiporexia o anorexia depresiva con pérdida no intencionada de peso, o en formas atípicas como hiperfagia reactiva, manifestada a menudo por ingestas compulsivas de carbohidratos simples.
- Déficit atencional y deterioro en funciones ejecutivas (Ítem 7): Quejas subjetivas de fallos de concentración, dispersión atencional, enlentecimiento en la memoria de trabajo y dificultad extrema para procesar información cotidiana básica (como seguir el hilo argumental de una conversación, ver un programa televisivo o leer textos sencillos).
- Alteración psicomotora bilateral (Ítem 8): Modificaciones observables en la cinemática del comportamiento. Puede manifestarse en forma de inhibición o retardo psicomotor manifiesto (marcha y habla notablemente lentificadas, pausas verbales prolongadas, reducción en la gesticulación expresiva) o, en el polo opuesto, en forma de agitación psicomotora (inquietud física, incapacidad de permanecer sentado, movimientos repetitivos sin propósito funcional concreto).
6. Marco teórico
El diseño e interpretación del PHQ-9 se fundamenta teóricamente en tres corrientes paradigmáticas de la psicología y la psiquiatría contemporáneas: el modelo biomédico-nosológico operacional, la teoría cognitiva de la depresión y el enfoque psicométrico de la teoría clásica de los tests y de respuesta al ítem.
El modelo nosológico operacional de Emil Kraepelin y el DSM
A finales de la década de 1970, la psiquiatría experimentó una profunda reorientación epistemológica liderada por los criterios de Feighner, los Criterios Diagnósticos de Investigación (RDC) y, de forma paradigmática, la publicación del DSM-III en 1980 bajo el liderazgo de Robert L. Spitzer. Este enfoque asumió la premisa neo-kraepeliniana de que los trastornos psiquiátricos debían definirse a través de criterios sindrómicos operacionales discretos, descriptivos, libres de asunciones etiológicas abstractas (alejándose de la metapsicología psicoanalítica) y orientados a la confiabilidad interjueces empírica.
El PHQ-9 constituye la encarnación psicométrica directa de este enfoque: en lugar de generar constructos hipotéticos alternativos sobre el estado de ánimo, toma con fidelidad matemática los nueve criterios formalizados para el episodio depresivo mayor y los traduce a reactivos autoaplicados claros. De este modo, la escala no sólo proporciona un puntaje de severidad continua, sino que permite aplicar el algoritmo diagnóstico formal del DSM: presencia obligatoria de al menos uno de los dos criterios cardinales (ítem 1 o ítem 2 puntuados con ≥ 2) más un total de cinco o más ítems puntuados con ≥ 2 durante al menos dos semanas (considerando el ítem 9 positivo con cualquier puntaje > 0).
La teoría cognitiva de la depresión de Aaron T. Beck
A nivel de la conceptualización de los ítems cognitivos, el PHQ-9 integra de manera implícita los principios de la terapia cognitiva formulada por Aaron T. Beck. La formulación beckiana sostiene que la depresión se sostiene y perpetúa a través de la activación de esquemas cognitivos desadaptativos y la llamada tríada cognitiva negativa: una visión negativa y distorsionada de uno mismo (reflejada con precisión en el ítem 6: sentirse un fracaso, indigno o culpable), una interpretación catastrófica y pesimista de las vivencias del entorno (ítem 2: decaimiento, tristeza constante) y una expectativa sistemática de desamparo y fracaso futuro (ítem 2 y 9: desesperanza radical y deseo de autodestrucción). Al cuantificar cómo estos esquemas dominan la cotidianidad cognitiva del sujeto durante las últimas dos semanas, la escala permite evidenciar la intensidad del procesamiento disfuncional que guía las intervenciones basadas en la evidencia.
La perspectiva de medición dimensional versus categorial
El marco teórico del PHQ-9 aborda de forma elegante el debate histórico en psicopatología descriptiva entre modelos categoriales (entidades patológicas cualitativamente distintas de la normalidad) y modelos dimensionales (distribuciones continuas de severidad a lo largo de un espectro continuo). Investigadores contemporáneos como Kroenke postulan que la sintomatología afectiva y somática se distribuye de manera continua en la población general y clínica. El diseño métrico del PHQ-9 permite satisfacer simultáneamente las necesidades categoriales epidemiológicas (asignación de diagnósticos con puntos de corte de alto rendimiento) y los requerimientos métricos de la investigación psicofarmacológica moderna, la cual exige variables continuas de alta resolución para cuantificar la cinética de la mejoría clínica.
7. Validez
Las propiedades de validez del PHQ-9 han sido analizadas y ratificadas en cientos de investigaciones independientes que comprenden diversas poblaciones clínicas, étnicas, lingüísticas y demográficas a escala global.
Validez de criterio y diagnóstica
En el estudio fundacional de validación psicométrica conducido por Kroenke, Spitzer y Williams (2001) sobre una muestra de 6,000 pacientes reclutados en cinco clínicas de atención primaria y tres centros de ginecología y obstetricia, el PHQ-9 fue comparado directamente contra entrevistas clínicas diagnósticas conducidas a ciegas por profesionales de la salud mental mediante entrevistas estructuradas basadas en el DSM-IV. Los hallazgos revelaron:
- Utilizando el punto de corte ≥ 10, el PHQ-9 demostró una sensibilidad del 88% y una especificidad del 88% para el diagnóstico de depresión mayor.
- El área bajo la curva de características operativas del receptor (ROC-AUC) se situó de manera consistente en 0.95, lo que denota una capacidad discriminativa diagnóstica de excelencia frente al estándar de referencia psiquiátrico.
- El algoritmo categorial (que exige cinco síntomas ≥ 2, incluyendo ítem 1 o 2) demostró una sensibilidad ligeramente menor (73%–77%) pero una especificidad marcadamente superior (94%–98%), siendo sumamente útil cuando se requiere minimizar la tasa de falsos positivos diagnósticos.
Metaanálisis masivos posteriores, como el realizado por Moriarty et al. (2015) y Levis et al. (2019) analizando datos de pacientes individuales procedentes de más de 58 estudios y 17,000 participantes, reconfirmaron que el umbral de ≥ 10 exhibe un balance de sensibilidad combinada del 85% (IC 95%: 82%–88%) y especificidad del 88% (IC 95%: 85%–91%), consolidándolo universalmente como el umbral de cribado clínico primario.
Validez convergente y concurrente
El PHQ-9 ha exhibido asociaciones correlacionales robustas con otras escalas psicométricas estandarizadas de depresión administradas de forma simultánea. Se han reportado correlaciones de Pearson elevadas y estadísticamente significativas con:
- El Inventario de Depresión de Beck – Segunda Edición (BDI-II): r = 0.81 a 0.87.
- La Escala de Depresión del Centro de Estudios Epidemiológicos (CES-D): r = 0.80 a 0.84.
- La Escala de Calificación de Depresión de Hamilton (HAM-D): r = 0.73 a 0.80.
- La subescala de depresión de la Escala de Ansiedad y Depresión Hospitalaria (HADS-D): r = 0.74 a 0.82.
Validez discriminante y de constructo asociada a funcionalidad
La validez de constructo del PHQ-9 se refleja nítidamente en su relación directa con variables de discapacidad y utilización de servicios médicos. En los estudios de validación originales y réplicas mundiales, a medida que la severidad del PHQ-9 se incrementa progresivamente a través de sus categorías (mínima → leve → moderada → moderadamente grave → grave), se observa un deterioro lineal y estadísticamente significativo en las seis subescalas de funcionamiento evaluadas por el Short-Form General Health Survey (SF-20 / SF-36): funcionamiento físico, social, rol emocional, vitalidad y dolor corporal (p < 0.001).
Asimismo, los pacientes en las categorías superiores del PHQ-9 exhiben un número sustancialmente mayor de días de incapacidad laboral absoluta en cama, días de productividad laboral reducida (presentismo ineficaz) y una tasa significativamente más elevada de consultas médicas ambulatorias no programadas.
8. Confiabilidad
La estabilidad métrica y la precisión instrumental del PHQ-9 han sido examinadas mediante rigurosas evaluaciones de consistencia interna y estabilidad longitudinal test-retest en diversos contextos asistenciales.
Consistencia interna
En el estudio fundacional de Kroenke et al. (2001), el coeficiente alfa de Cronbach (α) del PHQ-9 fue de 0.89 en la cohorte evaluada en clínicas de atención médica primaria y de 0.86 en la muestra correspondiente a centros de obstetricia y ginecología. Investigaciones psicométricas subsiguientes en poblaciones psiquiátricas especializadas han documentado coeficientes alfa de entre 0.88 y 0.92, mientras que en encuestas epidemiológicas poblacionales oscilan habitualmente entre 0.84 y 0.87.
Asimismo, estudios que han empleado coeficientes modernos menos sensibles a violaciones del modelo tau-equivalente, tales como el coeficiente omega de McDonald (ω), han reportado valores consistentes superiores a 0.88 (típicamente entre 0.88 y 0.91), confirmando un grado muy elevado de covarianza compartida y comunalidad estructural entre los nueve reactivos que integran la escala.
Confiabilidad test-retest
La estabilidad temporal del instrumento ha sido validada evaluando pacientes en intervalos cortos sin intervención farmacológica intensiva intermedia. En el protocolo inicial, una submuestra de pacientes reevaluados mediante una administración repetida administrada a las 48 horas mediante entrevista telefónica mostró un coeficiente de correlación intraclase (CCI) de 0.84 con respecto a la administración original basal autoadministrada en papel, indicando que el cambio en el formato de administración (autoinforme presencial vs. teleasistido) no degrada la estabilidad métrica del instrumento.
En evaluaciones longitudinales independientes con ventanas de una y dos semanas de intervalo temporal en pacientes claudicantes crónicos o en listas de espera de control, los coeficientes de correlación producto-momento de Pearson y CCI han oscilado entre 0.81 y 0.89, reflejando una excelente reproducibilidad instrumental.
Error estándar de medición y cambio mínimo detectable
Diversos estudios psicométricos aplicados han calculado que el Error Estándar de Medición (EEM) del PHQ-9 se sitúa aproximadamente en 1.5 a 1.9 puntos. A partir de este valor, el Cambio Mínimo Detectable (CMD95%) estadístico se estima en aproximadamente 4 a 5 puntos en la escala total, lo cual coincide de manera convergente con la pauta clínica establecida que considera una variación de 5 puntos como el umbral de significación biológica y clínica para juzgar una verdadera respuesta terapéutica.
9. Análisis factorial
La dimensionalidad latente del PHQ-9 ha sido objeto de exhaustivos debates y contrastaciones mediante análisis factorial exploratorio (AFE) y análisis factorial confirmatorio (AFC).
Estructura unidimensional original
En el diseño psicométrico preliminar formulado por Kroenke et al., el instrumento fue conceptualizado como una estructura unidimensional. En el análisis factorial exploratorio fundacional sobre los 9 reactivos, un único factor con autovalor dominante superior a 1 explicó la mayor parte de la varianza total (generalmente entre el 45% y el 54% de la varianza total según las cohortes). Las saturaciones o cargas factoriales individuales sobre este factor único oscilaron entre 0.58 y 0.81, lo que fundamentó operativamente la práctica clínica habitual de computar una única suma total continua de severidad global.
Modelo bidimensional: factor cognitivo-afectivo versus factor somático
A pesar del uso clínico unidimensional, estudios psicométricos contemporáneos de AFC de alta precisión (por ejemplo, Krause et al., 2008; Baas et al., 2011; Shin et al., 2019) han demostrado de forma sistemática que un modelo bifactorial o de dos factores correlacionados ofrece un ajuste estadístico notablemente superior al modelo unidimensional estricto:
- Factor 1: Dimensión Cognitivo-Afectiva: Conformado principalmente por el Ítem 1 (anhedonia), Ítem 2 (ánimo deprimido), Ítem 6 (sentimientos de culpa/fracaso) e Ítem 9 (pensamientos de muerte/suicidio). Las cargas factoriales reportadas en este componente oscilan típicamente entre 0.67 y 0.88.
- Factor 2: Dimensión Somático-Vegetativa: Conformado por el Ítem 3 (trastornos del sueño), Ítem 4 (fatiga/falta de energía), Ítem 5 (alteraciones de apetito) e Ítem 8 (retardo o agitación psicomotriz). Las cargas factoriales oscilan entre 0.55 y 0.79.
- El Ítem 7 (dificultades de concentración): Ha exhibido en diversos estudios una carga cruzada bifactorial moderada, si bien habitualmente se alinea con el componente cognitivo o funciona como puente funcional entre ambos factores.
Índices de bondad de ajuste en modelos confirmatorios (CFA)
En modelos factoriales confirmatorios comparativos, los índices de ajuste típicos confirman la superioridad del modelo de dos factores oblicuos o del modelo bifactor general:
- Comparative Fit Index (CFI): > 0.96 (frente a 0.90–0.92 en el modelo unidimensional simple).
- Tucker-Lewis Index (TLI): > 0.95.
- Root Mean Square Error of Approximation (RMSEA): < 0.05 (IC 90%: 0.038–0.058), denotando un residuo de covarianza mínimo.
- Standardized Root Mean Square Residual (SRMR): < 0.04.
La correlación interfactorial entre el dominio cognitivo-afectivo y el somático suele situarse entre r = 0.65 y r = 0.78. Debido a esta estrecha asociación, los autores originales y los comités psicométricos coinciden en que, aunque la dimensionalidad subyacente revele dos facetas etiológicas y sintomáticas diferenciadas, el cálculo de una puntuación única compuesta es psicométricamente legítimo e indispensable para la toma de decisiones clínicas estandarizadas.
10. Instrumento de medición
A continuación se detallan las características operativas y técnicas del instrumento:
- Tipo de prueba: Escala de autoinforme psicométrico estructurado (autoadministrada por el paciente en papel, interfaz digital, tableta o completada mediante teleentrevista clínica asistida).
- Constructo evaluado: Severidad sintomática y cribado de episodio depresivo mayor según criterios del DSM-IV, DSM-5 y DSM-5-TR.
- Número de reactivos: 9 ítems principales cuantitativos (a menudo acompañados de un ítem funcional final suplementario no baremado numéricamente que consulta sobre el grado de dificultad funcional que los síntomas generan en la vida diaria, el trabajo y las relaciones interpersonales).
- Marco temporal de evaluación: Las últimas 2 semanas previas al momento de cumplimentación de la prueba.
- Escala de respuesta obligatoria: Escala de frecuencia de 4 opciones de tipo Likert ordinal:
0= Not at all (Para nada)1= Several days (Varios días)2= More than half the days (Más de la mitad de los días)3= Nearly every day (Casi todos los días)
- Ítems invertidos: Ninguno. No existen reactivos con puntuación inversa; todos los ítems puntúan de manera directa hacia la gravedad sintomática.
- Rango de puntuación total: De 0 a 27 puntos continuos, calculados mediante la adición directa y lineal de los 9 reactivos.
- Puntos de corte y estratificación clínica de severidad:
- 0 a 4 puntos: Depresión mínima o ausente (Minimal or None). No requiere intervención terapéutica formal.
- 5 a 9 puntos: Depresión leve (Mild). Vigilancia clínica pasiva, psicoeducación y repetición del test al seguimiento.
- 10 a 14 puntos: Depresión moderada (Moderate). Nivel de corte clínico cardinal (≥ 10). Se recomienda inicio de plan terapéutico (psicoterapia basada en la evidencia y/o psicofarmacología según deliberación clínica).
- 15 a 19 puntos: Depresión moderadamente grave (Moderately Severe). Indicación activa inmediata de tratamiento farmacológico estructurado y/o psicoterapia focal intensiva.
- 20 a 27 puntos: Depresión grave (Severe). Indicación urgente de tratamiento integral, evaluación de interconsulta psiquiátrica inmediata e inspección protocolizada del riesgo de suicidio.
11. Permisos, Tarifas y Año del test
El Cuestionario de Salud del Paciente – 9 (PHQ-9) fue desarrollado y publicado originalmente en el año 2001 (en el artículo fundacional de Kroenke, Spitzer y Williams en el Journal of General Internal Medicine) y refinado en publicaciones consiguientes durante el año 2002 en Psychiatric Annals.
Régimen de propiedad intelectual y tarifas: A diferencia de otros instrumentos psicométricos ampliamente empleados como el BDI-II, el PHQ-9 es de dominio público y acceso gratuito. El desarrollo del cuestionario contó con financiamiento mediante una beca educativa sin restricciones otorgada por Pfizer Inc. Sin embargo, los titulares originales de los derechos (Dres. Robert L. Spitzer, Janet B. W. Williams y Kurt Kroenke) adoptaron una política explícita de acceso abierto universal para fomentar la investigación médica y la equidad en salud mental global. Por consiguiente:
- Tarifas de uso: Sin costo. No se requieren honorarios, compra de licencias por uso ni regalías comerciales para su aplicación clínica, institucional, gubernamental o científica.
- Permiso de reproducción: Los profesionales e investigadores tienen autorización formal de reproducir, traducir, digitalizar e integrar el PHQ-9 en sistemas de historias clínicas electrónicas (EHR/EMR) o plataformas telemáticas sin necesidad de solicitar un permiso formal por escrito a los autores, siempre que se cite adecuadamente la autoría original y no se introduzcan modificaciones en los reactivos que degraden sus propiedades diagnósticas.
12. Referencias
A continuación se detallan las fuentes bibliográficas de referencia según las directrices de publicación de la Asociación Americana de Psicología (APA 7ma edición):
- Baas, K. D., Cramer, A. O., Koeter, M. W., van de Lisdonk, E. H., van Weert, H. C., & Schene, A. H. (2011). Measurement invariance with respect to ethnicity of the Patient Health Questionnaire-9 (PHQ-9) in primary care. Journal of Affective Disorders, 129(1–3), 229–235. https://doi.org/10.1016/j.jad.2010.08.026
- Beck, A. T., Steer, R. A., & Brown, G. K. (1996). Manual for the Beck Depression Inventory-II. Psychological Corporation.
- Krause, J. S., Reed, K. S., & McArdle, J. J. (2008). Factor structure and predictive validity of the Patient Health Questionnaire-9 in persons with spinal cord injury. Archives of Physical Medicine and Rehabilitation, 89(9), 1782–1789. https://doi.org/10.1016/j.apmr.2008.02.024
- Kroenke, K., & Spitzer, R. L. (2002). The PHQ-9: A new depression diagnostic and severity measure. Psychiatric Annals, 32(9), 509–515. https://doi.org/10.3928/0048-5713-20020901-06
- Kroenke, K., Spitzer, R. L., & Williams, J. B. (2001). The PHQ-9: Validity of a brief depression severity measure. Journal of General Internal Medicine, 16(9), 606–613. https://doi.org/10.1046/j.1525-1497.2001.016009606.x
- Levis, B., Benedetti, A., & Thombs, B. D. (2019). Accuracy of Patient Health Questionnaire-9 (PHQ-9) for screening to detect major depression: Individual participant data meta-analysis. BMJ, 365, l1476. https://doi.org/10.1136/bmj.l1476
- Moriarty, A. S., Gilbody, S., McMillan, D., & Manea, L. (2015). Screening and case finding for major depressive disorder using the Patient Health Questionnaire-9: A meta-analysis. General Hospital Psychiatry, 37(6), 567–576. https://doi.org/10.1016/j.genhosppsych.2015.06.012
- Shin, C., Lee, S. H., Han, K. M., Yoon, H. K., & Han, C. (2019). Comparison of the usefulness between the PHQ-8 and PHQ-9 for screening for major depressive disorder: Analysis of their psychometric properties. Psychiatry Investigation, 16(4), 300–305. https://doi.org/10.30773/pi.2019.02.01
- Spitzer, R. L., Kroenke, K., & Williams, J. B. (1999). Validation and utility of a self-report version of PRIME-MD: The PHQ primary care study. JAMA, 282(18), 1737–1744. https://doi.org/10.1001/jama.282.18.1737
13. Ítems de la escala
Over the last 2 weeks, how often have you been bothered by any of the following problems?
Response scale (4-point frequency scale):
0 = Not at all
1 = Several days
2 = More than half the days
3 = Nearly every day
- Little interest or pleasure in doing things
- Feeling down, depressed, or hopeless
- Trouble falling or staying asleep, or sleeping too much
- Feeling tired or having little energy
- Poor appetite or overeating
- Feeling bad about yourself — or that you are a failure or have let yourself or your family down
- Trouble concentrating on things, such as reading the newspaper or watching television
- Moving or speaking so slowly that other people could have noticed? Or the opposite — being so fidgety or restless that you have been moving around a lot more than usual
- Thoughts that you would be better off dead or of hurting yourself in some way