Escala de Actividad Específica

La Escala de Actividad Específica (Goldman et al., 1981) es un instrumento clínico y psicométrico que clasifica la capacidad funcional cardiovascular en 4 clases mediante preguntas sobre actividades calibradas en METs.

Dr. Mohammed Looti Académico e investigador especializado en psicología
PUBLICADO
Revisado científicamente · Dr. Marwa Abd-Alazim · octubre 24, 2026
Revisado médica y científicamente Verificado el: octubre 24, 2026
Dr. Marwa Abd-Alazim PhD in Psychology
Faculty Member • University of Kerbala
Criterios de revisión y normas clínicas

Este contenido se somete a una rigurosa revisión científica y estándares editoriales médicos para garantizar la precisión clínica y el cumplimiento de las pautas basadas en evidencia (APA / OMS).

1. Resumen / Abstract

La Escala de Actividad Específica (en inglés, Specific Activity Scale [SAS]), concebida originalmente por el cardiólogo e internista Lee Goldman y sus colaboradores en 1981 en la Escuela de Medicina de Harvard y el Brigham and Women’s Hospital, representa un instrumento psicométrico y clínico de estratificación funcional diseñado para evaluar con precisión la capacidad funcional y la reserva cardiovascular en pacientes con cardiopatías crónicas, insuficiencia cardíaca y afecciones del sistema circulatorio y respiratorio. Desarrollada para superar las marcadas deficiencias de reproducibilidad interobservador y la subjetividad intrínseca de la clásica clasificación de la New York Heart Association (NYHA), la escala se estructura como un árbol de decisión algorítmico jerárquico de cribado rápido compuesto por preguntas concisas vinculadas a tareas concretas de la vida cotidiana. Cada una de estas actividades se encuentra estrictamente calibrada en términos de gasto energético fisiológico objetivo medido en Equivalentes Metabólicos de Tarea (METs, donde 1 MET equivale al consumo de oxígeno basal de aproximadamente 3,5 ml O₂/kg/min).

El instrumento evalúa la presencia o ausencia de síntomas limitantes (como disnea, fatiga patológica o angina de pecho) mediante un formato de respuesta estrictamente dicotómico («Sí» / «No»), permitiendo categorizar al paciente en una de cuatro clases funcionales estandarizadas: Clase I (capacidad aeróbica funcional normal o casi normal, ≥7 METs), Clase II (limitación leve, 5,0–6,9 METs), Clase III (limitación moderada a severa durante actividades básicas del hogar, 2,0–4,9 METs) y Clase IV (limitación profunda e incapacidad ante el autocuidado elemental o en reposo, <2 METs). Las evaluaciones psicométricas y comparativas originales evidenciaron que la Escala de Actividad Específica posee una validez de criterio concordante con la ergometría máxima en cinta rodante del 68 %, superando de forma estadísticamente significativa la concordancia del 51 % observada para el sistema NYHA. Asimismo, exhibe una confiabilidad y reproducibilidad interevaluador del 73 % al 81 % (índice kappa ponderado de 0,68 a 0,74), manteniendo idéntica validez cuando es administrada por personal médico o por profesionales no médicos (fisioterapeutas, enfermeros o evaluadores técnicos). Adoptada en guías clínicas internacionales de rehabilitación cardíaca —incluida la guía de la Real Sociedad Holandesa de Fisioterapia (KNGF)—, la escala constituye un patrón de referencia en cardiología comportamental, ergometría indirecta y evaluación de resultados funcionales orientados al paciente.

2. Palabras clave / Keywords

Escala de Actividad Específica, capacidad funcional, equivalentes metabólicos, METs, insuficiencia cardíaca, rehabilitación cardíaca, New York Heart Association, clasificación funcional, evaluación ergonómica, ergometría, tolerancia al esfuerzo, Lee Goldman, psicometría cardiovascular, estado funcional percibido.

3. Autores / Authors

La Escala de Actividad Específica fue concebida, validada e introducida en la literatura biomédica por el equipo multidisciplinario liderado por el Dr. Lee Goldman en Boston, Massachusetts:

  • Lee Goldman, MD, MPH: Cardiólogo, epidemiólogo clínico y bioestadístico. Para la fecha del desarrollo inicial del instrumento, desempeñaba sus labores en el Department of Medicine del Brigham and Women’s Hospital y en la Harvard Medical School (Boston, MA, Estados Unidos). Posteriormente ocupó el cargo de decano de las Facultades de Ciencias de la Salud y Medicina de la Universidad de Columbia (Nueva York).
  • Beverly Hashimoto, MS: Investigadora clínica asociada en epidemiología cardiovascular del Brigham and Women’s Hospital y del Departamento de Medicina de Harvard Medical School.
  • E. Francis Cook, ScD: Profesor de bioestadística y epidemiología en la Harvard T.H. Chan School of Public Health y la Escuela de Medicina de Harvard, especialista en modelado multivariado de riesgo cardiovascular y psicometría de índices clínicos.
  • Anita Loscalzo, MS, MLS: Investigadora en metodología de investigación documental y evaluación de desenlaces clínicos en el Brigham and Women’s Hospital.

Adicionalmente, el instrumento fue objeto de una exhaustiva adaptación transcultural y validación metodológica en Europa septentrional a través de la Koninklijk Nederlands Genootschap voor Fysiotherapie (KNGF), formalizada en su guía clínica institucional de práctica basada en la evidencia (KNGF-richtlijn Hartrevalidatie, 2005) por el panel de expertos en fisioterapia cardiorrespiratoria holandés.

4. Propósito / Purpose

El propósito primario de la Escala de Actividad Específica es proporcionar una herramienta operativa, objetivable, reproducible y de coste cero para clasificar la capacidad funcional residual y el grado de limitación sintomática al ejercicio en personas con diagnóstico de enfermedades cardiovasculares y respiratorias crónicas. Históricamente, la determinación de la severidad funcional en cardiología dependía de forma casi hegemónica de la clasificación de la New York Heart Association (NYHA), establecida a principios del siglo XX. Sin embargo, diversos ensayos clínicos y revisiones metodológicas demostraron que la escala NYHA adolecía de una vaguedad taxonómica sustancial: expresiones ambiguas como «actividad física ordinaria», «esfuerzo moderado» o «ligera limitación» carecían de anclajes operacionales estandarizados. En consecuencia, dos médicos examinando al mismo paciente diferían en su clasificación en casi el 45 % de las ocasiones, registrando una reproducibilidad interobservador de apenas el 56 % y una concordancia con pruebas ergométricas estandarizadas de solo el 51 %.

Frente a esta carencia, el Dr. Lee Goldman y sus colegas se propusieron construir un instrumento estructurado que eliminara la necesidad de inferencias clínicas abstractas o subjetivas por parte del profesional sanitario. El objetivo central fue correlacionar preguntas claras sobre la capacidad del paciente para ejecutar actividades de la vida diaria (tanto domésticas como laborales, recreativas y de cuidado personal) con equivalentes fisiológicos universales de consumo de oxígeno celular (METs). De este modo, la escala reemplaza el juicio intuitivo por una metodología de entrevista algorítmica donde el umbral energético de cada actividad determina de forma categórica y sin margen de ambigüedad la asignación a una de las cuatro clases funcionales universales.

En el ámbito de la práctica clínica diaria, la escala persigue múltiples aplicaciones estratégicas:

  • Estratificación de riesgo preoperatorio: Estimación del consumo de oxígeno miocárdico y reserva cardiopulmonar previa a intervenciones quirúrgicas mayores no cardíacas o vasculares, integrándose en índices de riesgo pronóstico como el Revised Cardiac Risk Index de Goldman y Lee.
  • Alternativa diagnóstica cuando la ergometría formal está contraindicada o no disponible: En pacientes ancianos, pacientes con limitaciones ortopédicas severas, amputaciones, secuelas de eventos cerebrovasculares o en entornos de atención primaria con recursos limitados donde la prueba de esfuerzo máxima en cinta o cicloergómetro es inaccesible o peligrosa.
  • Prescripción individualizada de ejercicio en rehabilitación cardíaca: Permite establecer la intensidad umbral segura para el entrenamiento aeróbico continuo e intervalos en programas de prevención secundaria tras infarto agudo de miocardio, revascularización coronaria o implante de dispositivos de resincronización.
  • Monitorización longitudinal de respuestas terapéuticas: Detección de variaciones cuantitativas en la capacidad funcional a lo largo del tiempo secundarias a intervenciones farmacológicas (bloqueadores beta, inhibidores del sistema renina-angiotensina-aldosterona, inhibidores de SGLT2) o invasivas.
  • Estandarización metodológica en investigación clínica: Provisión de un criterio uniforme para inclusión y estratificación de cohortes en ensayos clínicos multicéntricos donde se requiere un control estricto del sesgo interexaminador.

5. Constructo psicológico / Construct

La Escala de Actividad Específica operacionaliza un constructo psicométrico y biofísico de naturaleza bidimensional integrada: la capacidad funcional percibida y el umbral de intolerancia sintomática al esfuerzo aeróbico. En las ciencias de la salud y la psicología médica de las enfermedades crónicas, la capacidad funcional no representa únicamente una propiedad biofisiológica aislada (como el gasto cardíaco o la fracción de eyección del ventrículo izquierdo), sino la compleja interacción entre la reserva hemodinámica real del individuo, su autoeficacia física percibida, la valoración cognitiva de las sensaciones corporales interoceptivas (disnea, opresión precordial, fatiga motora) y las conductas de afrontamiento o evitación de la actividad cotidiana.

El constructo se distribuye jerárquicamente a lo largo de un gradiente continuo de demanda energética que la escala segmenta en cuatro estados ordinales o clases funcionales discretas, cada una caracterizada por umbrales metabólicos y conductuales rigurosamente delimitados:

Clase Funcional I (Capacidad Funcional Óptima o No Limitada: ≥7 METs)

Representa la preservación de una capacidad cardiovascular vigorosa. El individuo es capaz de realizar tareas de alta demanda bioenergética sin experimentar interrupciones por angina, disnea severa ni agotamiento prematuro. Las actividades ancla de este estrato comprenden transportar cargas pesadas (al menos 11 kg [24 libras] subiendo ocho peldaños o levantar objetos de más de 36 kg [80 libras]), labores pesadas en exteriores (palear nieve con pala manual, cavar tierra de cultivo) o la práctica de deportes demandantes (trotar a 8 km/h [5 mph], esquiar, jugar baloncesto, squash, balonmano o fútbol rápido). En términos psicológicos y funcionales, estos pacientes conservan una autoeficacia preservada y no manifiestan patrones de conducta evitativa inducidos por miedo al desencadenamiento de síntomas coronarios o descompensación cardíaca.

Clase Funcional II (Limitación Funcional Leve: 5,0 a 6,9 METs)

Refleja una reserva cardiovascular adecuada para las demandas rutinarias moderadas pero insuficiente para cargas sostenidas de alta intensidad. El paciente tolera esfuerzos de intensidad intermedia pero sufre síntomas limitantes ante demandas iguales o superiores a 7 METs. Las actividades paradigmáticas de este rango abarcan portar cualquier objeto al subir un tramo continuo de ocho escalones sin detenerse, mantener relaciones sexuales completas de manera ininterrumpida, realizar jardinería moderada (rastrillar hojas, desmalezar), patinar sobre ruedas, bailar foxtrot o caminar a paso rápido (aproximadamente 6,4 km/h [4 mph]) en terreno plano y nivelado. La percepción subjetiva de salud suele reflejar bienestar en la esfera social ordinaria, experimentando síntomas únicamente cuando se le expone a demandas cinéticas o deportivas vigorosas imprevistas.

Clase Funcional III (Limitación Funcional Moderada a Severa: 2,0 a 4,9 METs)

Indica un compromiso patológico sustancial de la reserva cardiorrespiratoria, donde el umbral sintomático desciende hacia las actividades instrumentales y básicas de la vida diaria doméstica. El paciente no logra sostener un esfuerzo de 5 METs sin claudicar por fatiga o disnea, aunque preserva la capacidad de ejecutar tareas domésticas ligeras a moderadas con un costo de 2 a 4,9 METs. Estas tareas incluyen ducharse de manera continua e ininterrumpida, tender y cambiar sábanas de camas, fregar o pasar la mopa por suelos, limpiar cristales o ventanas, colgar ropa lavada, jugar a los bolos, caminar a paso recreativo (4 km/h [2,5 mph]) o empujar una cortadora de césped a motor. A nivel comportamental y psicosocial, los pacientes en Clase III exhiben un marcado deterioro de su calidad de vida relacionada con la salud (HRQoL), alta prevalencia de sintomatología ansioso-depresiva reactiva y adopción sistemática de estrategias de afrontamiento pasivo y sedentarismo compensatorio.

Clase Funcional IV (Limitación Funcional Profunda / Incapacidad de Autocuidado: <2 METs)

Denota la fase terminal o más severa del continuo de disfunción cardiovascular, correspondiente a la insuficiencia cardíaca descompensada o angina refractaria en reposo o con mínimos esfuerzos. El paciente es incapaz de ejecutar de forma continua la tarea elemental de vestirse (abrocharse botones, colocarse prendas de vestir básicas o ponerse calzado) debido a la aparición fulminante de disnea sofocante, fatiga muscular extrema, mareo o dolor torácico anginoso. En este nivel, cualquier actividad que supere el metabolismo basal (1 MET) induce descompensación clínica. Psicológicamente, existe un colapso de la independencia funcional, confinamiento domiciliario o en cama, y un estado de alta vulnerabilidad emocional y dependencia total de cuidadores.

6. Marco teórico / Theoretical Framework

El marco conceptual sobre el que se erige la Escala de Actividad Específica se nutre de la convergencia de tres disciplinas fundamentales: la fisiología del ejercicio clínico, la psicometría conductual basada en escalas de Guttman y el modelo cognitivo-perceptivo de la percepción de síntomas somáticos e interocepción en medicina conductual.

Fisiología del Esfuerzo y Equivalentes Metabólicos

Desde la vertiente fisiológica, el marco teórico descansa sobre la estandarización del gasto energético humano desarrollada por laboratorios pioneros de calorimetría indirecta y consolidada universalmente en el Compendium of Physical Activities (Ainsworth et al.). En reposo absoluto en vigilia y en posición sentada, un ser humano adulto consume un promedio constante de 3,5 mililitros de oxígeno por kilogramo de peso corporal por minuto (1 MET = 3,5 ml O₂·kg⁻¹·min⁻¹). Cualquier tarea mecánica externa exige un aporte proporcional de adenosín trifosfato (ATP) que se traduce en un incremento lineal en el consumo de oxígeno miocárdico ($VO_2$), el gasto cardíaco y la ventilación alveolar. En sujetos con enfermedad coronaria u otras cardiopatías estructurales, la incapacidad para incrementar el flujo sanguíneo coronario (reserva de flujo coronario) o elevar el volumen sistólico por encima de ciertos umbrales origina isquemia miocárdica regional o hipertensión venocapilar pulmonar retrógrada, lo que gatilla de manera inmediata señales neurales aferentes de dolor anginoso y disnea respiratoria.

Escalamiento Acumulativo de Guttman y Lógica Algorítmica

A diferencia de las escalas psicométricas clásicas de tipo Likert basadas en la Teoría Clásica de los Tests (TCT) —donde se asume que las puntuaciones se suman a partir de ítems intercambiables de un constructo reflectivo latente—, Goldman y colaboradores adoptaron los principios del escalamiento acumulativo determinista o modelo de Guttman. Bajo este paradigma psicométrico, los ítems poseen un orden intrínseco de dificultad o demanda energética creciente. Si un individuo responde afirmativamente a un ítem que exige una elevada capacidad fisiológica (por ejemplo, transportar 11 kg escaleras arriba, que demanda 10 METs), se asume con alta probabilidad teórica que puede ejecutar con éxito cualquier actividad de menor requerimiento energético (como vestirse o ducharse, que requieren entre 2 y 4 METs). Por el contrario, fallar o detenerse ante un ítem de baja intensidad sitúa al sujeto de manera determinista por debajo de dicho umbral, prescindiendo de la necesidad de evaluar los niveles superiores. Esta arquitectura lógica en árbol de decisión ramificado minimiza de forma drástica el tiempo de administración y el esfuerzo cognitivo del examinado, a la vez que maximiza la reproducibilidad metodológica del resultado final.

Modelo Cognitivo de Percepción de Síntomas y Valoración Interoceptiva

Desde la perspectiva de la psicología de la salud y la medicina conductual, el marco teórico incorpora el modelo de autorregulación y percepción de síntomas corporales formulado por Howard Leventhal. La respuesta del paciente ante la pregunta «¿Puede usted realizar la actividad X sin detenerse a causa de sus síntomas?» depende de un proceso de representación cognitiva de la enfermedad. El paciente no evalúa una noción abstracta de «fatiga», sino que activa recuerdos episódicos de su desempeño motor reciente en tareas ecológicamente válidas (como subir las escaleras de su propia casa, asearse en su propia ducha o realizar compras cotidianas). Al vincular la pregunta con comportamientos motores específicos y contextualizados, la escala minimiza los sesgos de deseabilidad social, el sesgo de memoria distorsionada y la variabilidad afectiva que tradicionalmente oscurecen la validez de los autoinformes clínicos no estructurados.

7. Validez / Validity

La Escala de Actividad Específica ha sido sometida a rigurosas investigaciones de validación de criterio (concurrente y predictiva), convergente y discriminante frente a patrones de referencia objetivos («gold standards») en fisiología cardiovascular:

Validez de Criterio Concurrente con Pruebas de Esfuerzo Máximas

En el estudio fundacional prospectivo de Goldman et al. (1981), publicado en la revista Circulation, la SAS se evaluó en una cohorte consecutiva de pacientes sometidos a ergometría diagnóstica en cinta rodante según el protocolo estándar de Bruce. Los resultados demostraron que:

  • La validez de criterio de la Escala de Actividad Específica para predecir con exactitud el rendimiento funcional medido objetivamente en la cinta fue del 68 %, una cifra significativamente superior al 51 % alcanzado por la clasificación habitual de la NYHA ($p < 0,01$) y comparable favorablemente con los criterios de la Canadian Cardiovascular Society (CCS).
  • La escala demostró una superioridad notable en la identificación precisa de los pacientes verdaderamente pertenecientes a la Clase II funcional (limitación leve a moderada), reduciendo de manera radical el error sistemático de subestimar el rendimiento físico real del paciente en el esfuerzo continuo.
  • A diferencia de los criterios convencionales, la validez diagnóstica del instrumento se mantuvo inalterada con independencia de si la escala era administrada por un cardiólogo experimentado o por un evaluador no médico entrenado (técnico o enfermero), eliminando el sesgo de competencia clínica profesional.

Validez Convergente con Consumo de Oxígeno Pico ($VO_{2\text{ pico}}$) y Hemodinámica Invasiva

Investigaciones posteriores de correlación ergoespirométrica demostraron una asociación estadística altamente significativa entre la clase funcional de la SAS y el consumo de oxígeno pico medido por espirometría de circuito abierto durante el ejercicio máximo:

  • Los pacientes catalogados en Clase I presentaron sistemáticamente valores de $VO_{2\text{ pico}} ge 20$ ml/kg/min ($>7$ METs).
  • Los pacientes en Clase II exhibieron cifras medias de $VO_{2\text{ pico}}$ situadas entre 16 y 19,9 ml/kg/min ($5,0$ a $6,9$ METs).
  • La Clase III se asoció con rangos de 10 a 14,9 ml/kg/min ($2,0$ a $4,9$ METs).
  • La Clase IV correspondió invariablemente a valores severamente deprimidos de $VO_{2\text{ pico}} < 10$ ml/kg/min ($<2$ METs), reflejando una correspondencia cuantitativa estricta con los parámetros de insuficiencia cardíaca avanzada candidatos a trasplante cardíaco o soporte circulatorio mecánico según los criterios de Packer y Mancini.

Asimismo, se ha documentado una convergencia robusta entre la SAS y otros instrumentos cuantitativos validados, tales como el Duke Activity Status Index (DASI, $r = 0,72$ a $0,81$) y el Veterans Specific Activity Questionnaire (VSAQ, $r = 0,76$).

Validez Discriminante y Predictiva

La SAS discrimina con nitidez entre diferentes perfiles de severidad clínica en pacientes con infarto previo, insuficiencia cardíaca con fracción de eyección reducida (IC-FEr) y preserved (IC-FEp). En términos de validez predictiva longitudinal, diversos estudios de seguimiento a 1 y 5 años han demostrado que una clasificación en Clase III o IV según la SAS constituye un predictor independiente de readmisiones hospitalarias por descompensación hemodinámica, eventos cardiovasculares adversos mayores (MACE) y mortalidad por cualquier causa, con razones de riesgo (Hazard Ratios) ajustadas que oscilan entre 2,4 y 3,8 en comparación con sujetos en Clase I funcional.

8. Confiabilidad / Reliability

La confiabilidad de un instrumento de cribado y clasificación clínica no se reduce únicamente a la consistencia interna tradicional, sino que debe evaluarse de forma primordial mediante la reproducibilidad interobservador (concordancia entre diferentes evaluadores) y la estabilidad temporal test-retest.

Confiabilidad Interobservador (Inter-rater Reliability)

El hallazgo más trascendental en la génesis de la Escala de Actividad Específica fue su extraordinaria superioridad métrica frente a la clasificación clásica de la NYHA:

  • En la cohorte prospectiva de validación (Goldman et al., 1981), dos médicos independientes asignaron la clase funcional a los mismos pacientes de manera enmascarada. La tasa de acuerdo o reproducibilidad para la clasificación NYHA fue de únicamente un 56 % (coeficiente kappa ponderado $\kappa_w = 0,44$).
  • En agudo contraste, la Escala de Actividad Específica demostró un acuerdo interevaluador del 73 % al 81 % (coeficiente kappa ponderado $\kappa_w = 0,68$ a $0,74$), lo que denota una concordancia sustancial a casi perfecta según los estándares psicométricos de Landis y Koch.
  • Más relevante aún para la operativización clínica interdisciplinaria: cuando un médico y un asistente no médico (enfermero o técnico de investigación) aplicaron la SAS de forma independiente en la misma población, la concordancia interobservador se mantuvo en un 73 % ($kappa = 0,69$). Ello confirmó empíricamente que la estandarización algorítmica de la escala inmuniza la medición contra el sesgo o la pericia diferencial del profesional.

Consistencia Test-Retest y Estabilidad Temporal

En protocolos de evaluación de la estabilidad temporal en pacientes ambulatorios con cardiopatía isquémica estable o miocardiopatía sin cambios en la pauta de tratamiento farmacológico, la administración repetida de la escala con un intervalo de 7 a 14 días ha reportado coeficientes de concordancia temporal (coeficiente de correlación intraclase, CCI) superiores a 0,85. Los análisis de respuesta por ítems revelan una mínima tasa de contradicción en las trayectorias de ramificación condicional, garantizando que los pacientes clasificados en un estrato mantengan su posición relativa a menos que medie un evento clínico o una intervención terapéutica objetiva.

9. Análisis factorial / Factor Analysis

Desde el punto de vista del modelado psicométrico estructural, es imperativo precisar que la Escala de Actividad Específica no fue concebida como un cuestionario multirreactivo reflectivo convencional de tipo Likert susceptible de los análisis factoriales exploratorios (AFE) o confirmatorios (AFC) habituales basados en matrices de covarianza de Pearson.

Estructura Unidimensional Acumulativa y Modelado Guttman

La escala se fundamenta en un modelo unidimensional acumulativo determinista. El factor latente subyacente unificado es la tolerancia bioenergética al esfuerzo físico. Para corroborar la adecuación de este modelo, los estudios metodológicos han sometido las respuestas de la SAS a análisis de escalabilidad según la teoría de Guttman:

  • Coeficiente de Reproductibilidad (CR): Los datos empíricos de calibración han demostrado de forma sistemática un $CR > 0,92$ (superando holgadamente el umbral estándar de 0,90 exigido por Guttman para confirmar unidimensionalidad escalar estricta). Esto demuestra que, conociendo la clase funcional final asignada a un paciente, es posible reconstruir con más del 92 % de exactitud sus respuestas individuales a cada una de las actividades ancla.
  • Coeficiente de Escalabilidad (CS): Presenta valores reportados de $CS = 0,71$ a $0,78$ (umbral mínimo aceptable de 0,60), ratificando que el ordenamiento de los reactivos refleja una jerarquía genuina de demanda metabólica objetiva y no una distribución aleatoria de respuestas dicotómicas.

Aproximación desde la Teoría de Respuesta al Ítem (TRI)

En aplicaciones analíticas contemporáneas basadas en modelos de la Teoría de Respuesta al Ítem (modelos de Rasch y modelos logísticos de dos parámetros para datos dicotómicos jerarquizados):

  • Los análisis de calibración confirman que los parámetros de dificultad del reactivo ($b_i$) se alinean de manera monotónica ascendente en perfecta correspondencia con las demandas de METs fisiológicos documentados en la literatura ergométrica.
  • El ítem de mayor «facilidad» de superación (menor umbral latente $\theta$) es el Ítem 5 (vestirse sin detenerse, $\approx 2$ METs), seguido en orden creciente por el Ítem 4 (ducha y tareas domésticas ligeras, $3,6$–$4,5$ METs), el Ítem 2 (subir 8 escalones con peso o caminar a 4 mph, $5$–$6$ METs) y, finalmente, el ítem de mayor «dificultad» o demanda latente máxima, el Ítem 3 (cargar 11 kg escaleras arriba, $7$–$10$ METs).
  • Las curvas características de los ítems (CCI) evidencian altas pendientes de discriminación ($a_i > 1,8$), confirmando que los reactivos segmentan con nitidez los diferentes estratos de reserva funcional cardiovascular sin solapamientos espurios en el continuo de aptitud aeróbica.

10. Instrumento de medición / Instrument

La Escala de Actividad Específica se caracteriza por una ficha técnica rigurosa y un procedimiento de pase sumamente protocolizado:

  • Tipo de instrumento: Cuestionario clínico estructurado basado en árbol de decisión algorítmico ramificado. Puede ser autoadministrado por el paciente o administrado mediante entrevista semiestructurada por profesionales médicos, fisioterapeutas, personal de enfermería o técnicos de investigación clínica.
  • Población diana: Adultos y personas mayores diagnosticados de patologías del sistema circulatorio o respiratorio (enfermedad arterial coronaria, angina de pecho estable, insuficiencia cardíaca crónica, cardiopatías valvulares, hipertensión pulmonar, trasplante cardíaco o postoperados de cirugía de revascularización miocárdica).
  • Número de preguntas / ítems: Consta de un árbol de cribado de 5 preguntas secuenciales estructuradas en función del cumplimiento de umbrales condicionales. El paciente responde típicamente entre 2 y 4 preguntas como máximo antes de alcanzar una clasificación definitiva.
  • Formato y escala de respuesta: Dicotómico estricto («Sí» / «No») en cada punto de decisión, interrogando sobre la capacidad del paciente para ejecutar la actividad especificada sin necesidad de detenerse por la aparición de síntomas clínicos (disnea, opresión o dolor torácico, fatiga severa).
  • Tiempo de administración: Habitualmente entre 1 y 3 minutos, lo que permite su inserción fluida en la consulta médica ambulatoria habitual, triaje hospitalario o sesiones de rehabilitación.
  • Regla de puntuación y estratificación funcional:
    • Clase I (≥7 METs): Pacientes que responden afirmativamente a la Pregunta 1 (bajar escalones) y responden afirmativamente a la Pregunta 2 (subir 8 escalones con carga ligera o actividad de 5–6 METs) y responden afirmativamente a la Pregunta 3 (actividades de ≥7 METs como cargar 11 kg o palear nieve). Representa capacidad funcional completa sin limitación sintomática.
    • Clase II (5,0 a 6,9 METs): Pacientes que responden «Sí» a la Pregunta 1 y «Sí» a la Pregunta 2, pero responden negativamente («No») a la Pregunta 3. Indica capacidad adecuada para actividades de demanda moderada pero limitación ante esfuerzos vigorosos.
    • Clase III (2,0 a 4,9 METs): Pacientes que responden «No» a la Pregunta 1 o Pregunta 2 y son dirigidos a la Pregunta 4 (ducharse o tareas domésticas de 3,6–4,5 METs) y responden «Sí», o bien fallan la Pregunta 4 pero responden afirmativamente («Sí») a la Pregunta 5 (vestirse sin síntomas). Corresponde a limitación marcada durante actividades de la rutina hogareña elemental.
    • Clase IV (<2 METs): Pacientes que responden negativamente («No») a la Pregunta 5, experimentando síntomas incapacitantes incluso ante la actividad elemental de vestirse o en reposo vegetativo.

11. Permisos, Tarifas y Año del test / Permissions & Fee and Test Year

  • Año de publicación original: 1981, en la revista Circulation de la American Heart Association (AHA). La versión adaptada para rehabilitación cardíaca por la Royal Dutch Society for Physical Therapy (KNGF) data de 2005.
  • Titularidad y derechos de autor: El diseño de la escala fue desarrollado por Lee Goldman y su equipo dentro del marco de investigación clínica académica financiada por fondos públicos y hospitalarios del Brigham and Women’s Hospital y Harvard Medical School. El artículo original está protegido bajo el régimen de copyright de la editorial académica de la AHA (Wolters Kluwer / Lippincott Williams & Wilkins).
  • Tarifas y licencias de uso: La Escala de Actividad Específica se considera una escala de acceso abierto y libre para la práctica clínica médica cotidiana, la docencia y la investigación académica sin fines de lucro. No requiere el abono de regalías («royalty-free»), pagos por usuario ni contratación de software comercial. Para su reproducción facsimilar con propósitos editoriales o comerciales directos en plataformas propietarias con fines de lucro, deben solicitarse los permisos pertinentes de gestión de derechos a través de Copyright Clearance Center (RightsLink) asociado a la revista Circulation.

12. Referencias / References

  • Ainsworth, B. E., Haskell, W. L., Herrmann, S. D., Meckes, N., Bassett, D. R., Jr., Tudor-Locke, C., Greer, J. L., Vezina, J., Whitt-Glover, M. C., & Leon, A. S. (2011). 2011 Compendium of Physical Activities: A second update of codes and MET intensities. Medicine & Science in Sports & Exercise, 43(8), 1575–1581. https://doi.org/10.1249/MSS.0b013e31821ece12
  • Arena, R., Myers, J., Williams, M. A., Gulati, M., Kligfield, P., Balady, G. J., Collins, E., & Fletcher, G. (2007). Assessment of functional capacity in clinical and research settings: A scientific statement from the American Heart Association Committee on Exercise, Rehabilitation, and Prevention of the Council on Clinical Cardiology and the Council on Cardiovascular Nursing. Circulation, 116(3), 329–343. https://doi.org/10.1161/CIRCULATIONAHA.106.184461
  • Goldman, L., Hashimoto, B., Cook, E. F., & Loscalzo, A. (1981). Comparative reproducibility and validity of systems for assessing cardiovascular functional class: Advantages of a new specific activity scale. Circulation, 64(6), 1227–1234. https://doi.org/10.1161/01.cir.64.6.1227
  • Hlatky, M. A., Boineau, R. E., Higginbotham, M. B., Lee, K. L., Mark, D. B., Califf, R. M., Cobb, F. R., & Pryor, D. B. (1989). A brief self-administered questionnaire to determine functional capacity (The Duke Activity Status Index). The American Journal of Cardiology, 64(10), 651–654. https://doi.org/10.1016/0002-9149(89)90496-7
  • Koninklijk Nederlands Genootschap voor Fysiotherapie (KNGF). (2005). KNGF-richtlijn Hartrevalidatie. Nederlands Tijdschrift voor Fysiotherapie, 115(Suppl. 4), 1–64. https://www.kngf.nl
  • Myers, J., Do, D., Herbert, W., Ribisl, P., & Froelicher, V. F. (1994). A nomogram to predict exercise capacity from a specific activity questionnaire and clinical data. The American Journal of Cardiology, 73(8), 591–596. https://doi.org/10.1016/0002-9149(94)90340-9
  • Schoormans, D., Mager, Y. L., Oort, F. J., Sprangers, M. A., & Mulder, B. J. (2012). New York Heart Association class assessment by cardiologists and outpatients with congenital cardiac disease: A head-to-head comparison of three patient-based versions. Cardiology in the Young, 22(1), 26–33. https://doi.org/10.1017/S1047951111000858

13. Ítems de la escala (Scale Items)

A continuación se presentan los ítems originales de la escala tal como fueron publicados en los estudios psicométricos estándar, sin modificación ni traducción para preservar la validez y confiabilidad del instrumento:
Instructions / Directions: I am going to ask you some questions concerning your level of activity. Please indicate which activities that you have been able to perform in the past four weeks or that you feel you are capable of performing.
Response Scale: Dichotomous (Yes / No)
Scoring / Reverse Items: The Specific Activity Scale stratifies patients into four functional classes (Classes I–IV) based on metabolic equivalents of task (METs):
– Class I (≥7 METs): Can carry out activities requiring ≥7 METs without symptoms (answered Yes to Question 3).
– Class II (5–6.9 METs): Can perform activities requiring ≥5 METs but limited by activities requiring ≥7 METs (answered Yes to Question 2, No to Question 3).
– Class III (2–4.9 METs): Can perform activities requiring ≥2 METs but limited by activities requiring ≥5 METs (answered Yes to Question 4 or Question 5).
– Class IV (<2 METs): Unable to perform activities requiring ≥2 METs without symptoms (answered No to Question 5; experiences symptoms during minimal activity such as dressing or at rest).
1

Can you walk down a flight of steps without stopping (4.5–5.2 METs)? [If Yes, go to Question 2; If No, go to Question 4]
2

Can you carry anything up a flight of eight steps without stopping (5–5.5 METs), or can you do any of the following: (a) have sexual intercourse without stopping (5–5.5 METs); (b) garden, rake, weed (5.6 METs); (c) roller skate, dance foxtrot (5–6 METs); or (d) walk at a 4 miles-per-hour rate on level ground (5–6 METs)? [If Yes, go to Question 3; If No, Class II]
3

Can you carry at least 24 pounds up eight steps (10 METs), or can you do any of the following: (a) carry objects that are at least 80 pounds (8 METs); (b) do outdoor work—shovel snow, spade soil (7 METs); (c) do recreational activities such as skiing, basketball, touch football, squash, handball (7–10 METs); or (d) jog/walk 5 miles per hour (9 METs)? [If Yes, Class I; If No, Class II]
4

Can you shower without stopping (3.6–4.2 METs), or can you do any of the following: (a) strip and make beds (3.9–5 METs); (b) mop floors (4.2 METs); (c) hang washed clothes (4.4 METs); (d) clean windows (3.7 METs); (e) walk 2.5 miles per hour (3–3.5 METs); (f) bowl (3–4.4 METs); (g) play golf (walk and carry clubs) (4.5 METs); or (h) push power lawn mower (4 METs)? [If Yes, Class III; If No, go to Question 5]
5

Can you dress without stopping because of symptoms (2–2.3 METs)? [If Yes, Class III; If No, Class IV]
★

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Looti, M. (2026, octubre 24). Escala de Actividad Específica. Spanish Psychological Databases. https://spanish.arabpsychology.com/scales/escala-de-actividad-especifica/
Looti, Mohammed. “Escala de Actividad Específica.” Spanish Psychological Databases, 24 octubre 2026, https://spanish.arabpsychology.com/scales/escala-de-actividad-especifica/.
Looti, Mohammed. “Escala de Actividad Específica.” Spanish Psychological Databases. octubre 24, 2026. https://spanish.arabpsychology.com/scales/escala-de-actividad-especifica/.