Escala de Calificación de la Competencia del Paciente

Artículo académico exhaustivo sobre la Escala de Calificación de la Competencia del Paciente (PCRS) de George P. Prigatano: evaluación de autoconciencia, anosognosia, validez, confiabilidad, análisis factorial e ítems originales.

Dr. Mohammed Looti Académico e investigador especializado en psicología
PUBLICADO
Revisado científicamente · Dr. Marwa Abd-Alazim · octubre 24, 2026
Revisado médica y científicamente Verificado el: octubre 24, 2026
Dr. Marwa Abd-Alazim PhD in Psychology
Faculty Member • University of Kerbala
Criterios de revisión y normas clínicas

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1. Resumen

La Escala de Calificación de la Competencia del Paciente (conocida internacionalmente como Patient Competency Rating Scale o PCRS) es un instrumento psicométrico de referencia en el ámbito de la neuropsicología clínica y la rehabilitación neuropsicológica, diseñado originalmente por el Dr. George P. Prigatano y sus colaboradores en 1986. Su objetivo primordial radica en evaluar el grado de autoconciencia de los déficits (o anosognosia funcional) tras un traumatismo craneoencefálico (TCE), un accidente cerebrovascular (ACV) u otras lesiones cerebrales sobrevenidas. La escala consta de 30 reactivos que examinan cuatro dimensiones funcionales críticas: actividades de la vida diaria (AVD), habilidades interpersonales y sociales, funcionamiento emocional y funcionamiento cognitivo. La singularidad metodológica de la escala radica en su administración en formatos paralelos tripartitos: la versión de autoinforme completada por el paciente, la versión de heteroinforme cumplimentada por un informante clave o familiar, y la versión para el clínico o terapeuta tratante.

Las respuestas se cuantifican mediante una escala Likert de cinco puntos que oscila entre 1 («No puedo hacerlo / Can’t do») y 5 («Puedo hacerlo con facilidad / Can do with ease»), generando puntuaciones directas globales que fluctúan entre 30 y 150 puntos. La métrica analítica cardinal reside en el cálculo de la puntuación de discrepancia (típicamente calculada como la puntuación del paciente menos la del informante); los diferenciales marcadamente positivos denotan una sobreestimación de las propias competencias y, en consecuencia, una merma significativa en la conciencia del déficit mórbido. Diversos estudios psicométricos han corroborado su robusta consistencia interna (con coeficientes alfa de Cronbach que oscilan habitualmente entre 0.89 y 0.95 en las distintas versiones), una notable estabilidad test-retest (r > 0.85) y una validez de constructo avalada por análisis factoriales exploratorios y confirmatorios que respaldan modelos multidimensionales de tres a cuatro factores.

2. Palabras clave

Patient Competency Rating Scale, autoconciencia, anosognosia, traumatismo craneoencefálico, rehabilitación neuropsicológica, evaluación neuropsicológica, funciones ejecutivas, validez psicométrica, actividades de la vida diaria, informe de discrepancia, George P. Prigatano, neuropsicología.

3. Autores

La Escala de Calificación de la Competencia del Paciente fue desarrollada por el destacado neuropsicólogo clínico e investigador estadounidense Dr. George P. Prigatano, junto con su equipo interdisciplinario en el Departamento de Neuropsicología del Barrow Neurological Institute en Phoenix, Arizona, y anteriormente durante sus trabajos seminales en el Presbyterian Hospital de Oklahoma City en la década de 1980.

  • George P. Prigatano, Ph.D., ABPP: Catedrático emérito de Rehabilitación Neuropsicológica en el Barrow Neurological Institute (St. Joseph’s Hospital and Medical Center, Phoenix, Arizona, Estados Unidos). Figura pionera a nivel mundial en el estudio de la anosognosia, el autoconocimiento en personas con lesiones neurológicas y los modelos holísticos de rehabilitación neuropsicológica.
  • Adaptaciones e investigaciones colaborativas: A lo largo de las décadas, autores como Harold Eilander (adaptación neerlandesa, 1998), Jennie Ponsford, Tamara Ownsworth y Jennifer Fleming han desarrollado extensas adaptaciones transculturales y validaciones adicionales en el Reino Unido, Países Bajos, Australia y América Latina.

4. Propósito

El propósito cardinal de la PCRS reside en la cuantificación estandarizada y operativa de la conciencia que un paciente neurológico tiene sobre sus capacidades funcionales cotidianas. Tras un daño cerebral sobrevenido —particularmente en lesiones que comprometen las redes frontales, prefrontales y parietales—, es habitual que las personas experimenten anosognosia o una reducción sustancial en la percepción de sus impedimentos neuropsicológicos. Este fenómeno obstaculiza la adherencia terapéutica, predispone a conductas de alto riesgo de accidentalidad, incrementa la carga del cuidador y frustra los esfuerzos de reinserción social y laboral. La PCRS fue diseñada para sortear las limitaciones de las entrevistas cualitativas informales mediante un protocolo estandarizado de estimación de competencias conductuales concretas.

A diferencia de los instrumentos que miden el rendimiento objetivo directo mediante pruebas psicométricas de ejecución máxima (tales como tests de memoria o de funciones ejecutivas), la PCRS evalúa la metacognición aplicada a la vida real. El instrumento no exige que el examinador observe la ejecución física en tiempo real, sino que solicita un juicio prospectivo y retrospectivo sobre el grado de dificultad que entraña realizar 30 actividades específicas de la cotidianidad. La contrastación sistemática entre la autopercepción del paciente y la valoración externa realizada por familiares o terapeutas experimentados permite computar índices objetivos de sobreestimación, subestimación o adecuada calibración.

En el plano clínico, la escala cumple tres funciones determinantes:

  • Diagnóstico funcional y formulación de casos: Permite categorizar el nivel de introspección del sujeto respecto a dominios diferenciados (por ejemplo, detectar a un paciente que es plenamente consciente de sus limitaciones motoras para vestirse pero totalmente inconsciente de sus estallidos emocionales o fallos atencionales).
  • Planificación de objetivos de rehabilitación: Guía al equipo multidisciplinario en la priorización de intervenciones centradas en el desarrollo de autoconciencia emergente y anticipatoria, adaptando las demandas ambientales al nivel de competencia real.
  • Monitorización longitudinal y desenlace terapéutico: Sirve como indicador sensible para medir la evolución del insight cognitivo a lo largo de programas intensivos de rehabilitación neuropsicológica.

En el ámbito de la investigación, la escala constituye una de las herramientas más extendidas en ensayos clínicos controlados orientados a dilucidar los correlatos neuroanatómicos de la autoconciencia y evaluar la eficacia de módulos de retroalimentación en vídeo, terapia cognitivo-conductual adaptada y programas de empleo con apoyo.

5. Constructo psicológico

El constructo nuclear articulado por la PCRS es la autoconciencia de déficits (frecuentemente denominada self-awareness o capacidad metacognitiva en entornos clínicos). Este constructo no se conceptualiza como un fenómeno unitario o dicotómico (presente/ausente), sino como una estructura multidimensional que abarca diversos espectros del comportamiento humano. El instrumento organiza esta competencia a través de cuatro dimensiones operativas fundamentales:

1. Actividades de la vida diaria (AVD) e instrumentales

Esta dimensión operacionaliza la capacidad de la persona para llevar a cabo de manera autónoma las rutinas básicas e instrumentales requeridas para la subsistencia y el autocuidado. Incluye reactivos orientados a la higiene personal, el vestido, la preparación de alimentos, el lavado de platos y ropa, la gestión de finanzas personales y la habilidad potencial para la conducción de vehículos de motor (ítems 1 a 6 y 14). Los déficits de conciencia en este dominio suelen relacionarse con limitaciones sensoriomotoras y apráxicas; sin embargo, al ser rutinas tangibles, los pacientes suelen manifestar mayor congruencia con sus informantes en esta área en comparación con los dominios psicológicos complejos.

2. Funcionamiento cognitivo y memoria

El segundo componente concierne a la apreciación de las funciones mnemésicas, atencionales, de orientación y de organización ejecutiva temporal. Reactivos específicos abordan el recuerdo de nombres de personas conocidas, la evocación de eventos recientes (qué cenó anoche), el mantenimiento de la agenda diaria, la comprensión de nuevas instrucciones y la capacidad para recordar compromisos futuros cruciales (memoria prospectiva) (ítems 7, 10, 11, 12, 13, 24 y 25). Una puntuación discrepante en este eje revela que el individuo olvida con frecuencia sus olvidos (amnesia de la amnesia), minimizando el impacto de su lentitud de procesamiento o de su disfunción ejecutiva en tareas laborales o domésticas.

3. Habilidades interpersonales y comportamiento social

Esta subescala evalúa la competencia de navegación psicosocial, la reciprocidad afectiva, la comunicación en grupos y el monitoreo de la cognición social y la teoría de la mente. Contempla aspectos tales como iniciar conversaciones grupales, actuar apropiadamente ante pares, mostrar afecto, aceptar críticas constructivas de terceros y reconocer oportunamente si una acción o comentario propio ha incomodado o disgustado a otra persona (ítems 8, 17, 18, 20, 21, 22 y 23). El deterioro en esta área es una de las fuentes primordiales de conflicto familiar, ya que el paciente suele percibir sus relaciones intactas mientras que los familiares notifican pérdida de empatía, desinhibición o retraimiento social severo.

4. Regulación emocional y conductual

La cuarta dimensión pondera la capacidad del sujeto para autorregular sus respuestas afectivas, modulando impulsos, frustraciones y estados anímicos desadaptativos. Agrupa reactivos que examinan la inhibición de arrebatos de ira («temper tantrums»), el control de la risa o el llanto inapropiados o pseudobulbares, la persistencia en el trabajo a pesar de la fatiga o el aburrimiento, la prevención de cuadros depresivos y el evitar que las emociones interfieran con las tareas de la jornada (ítems 9, 15, 16, 19, 26, 27, 28, 29 y 30). Esta esfera resulta particularmente vulnerable en lesiones del córtex orbitofrontal y ventromedial, donde la autorregulación voluntaria se encuentra fragmentada.

6. Marco teórico

La fundamentación teórica de la PCRS descansa sobre los modelos contemporáneos de la neuropsicología cognitiva y las concepciones neuropsicológicas holísticas desarrolladas por George P. Prigatano, Yehuda Ben-Yishay y Kurt Goldstein, complementadas de manera esencial por el Modelo Piramidal de Conciencia formulado por Crosson, Barco y colaboradores (1989), así como el Modelo Dinámico de Conciencia de Sí Mismo de Toglia y Kirk (2000).

El modelo holístico de rehabilitación neuropsicológica

Prigatano planteó que la recuperación tras una lesión neurológica no depende únicamente de la restitución de habilidades cognitivas aisladas (como la memoria episódica o el span atencional), sino de la capacidad del individuo para reintegrar su sentido del self y comprender sus limitaciones reales en el contexto de su vida personal y laboral. Cuando un paciente sufre una desconexión funcional entre sus sistemas de ejecución y sus sistemas de monitorización metacognitiva, se produce una incapacidad patológica para percibir el error funcional. Este fenómeno se diferencia claramente de la negación psicológica de orden psicodinámico: mientras la negación es un mecanismo de defensa frente a una realidad que genera angustia consciente o inconsciente, la anosognosia neurogénica deriva de la alteración biológica de las redes fronto-subcorticales y de la conectividad temporoparietal encargadas de la actualización del esquema corporal y funcional.

El Modelo de Crosson y la metacognición jerárquica

La PCRS interactúa de forma directa con la jerarquía de autoconciencia descrita por Crosson et al. (1989), la cual postula tres niveles cualitativos:

  1. Conciencia intelectual (Intellectual Awareness): El conocimiento básico de que una función particular está alterada o no opera con la normalidad previa a la lesión. La PCRS cuantifica primordialmente este nivel declarativo en el plano estático.
  2. Conciencia emergente (Emergent Awareness): La habilidad para reconocer un problema en el instante preciso en que está ocurriendo durante la ejecución de una tarea real.
  3. Conciencia anticipatoria (Anticipatory Awareness): La capacidad superior de prever la aparición de un error funcional antes de iniciar una actividad, permitiendo la implementación proactiva de estrategias compensatorias.

Al contrastar la opinión del paciente con la de observadores externos que conviven cotidianamente con él, la PCRS identifica las lagunas en la conciencia intelectual que imposibilitan el surgimiento de niveles más avanzados de autorregulación anticipatoria.

7. Validez

La validez psicométrica de la PCRS ha sido corroborada empíricamente en múltiples entornos clínicos y poblaciones geográficas mediante estudios de validez de constructo, convergente, discriminante y predictiva.

Validez de constructo y convergente

La validez convergente de la PCRS ha quedado demostrada a través de correlaciones significativas con otras medidas estandarizadas de autoconciencia y ejecución funcional. En investigaciones clásicas (p. ej., Prigatano et al., 1986; Fleming et al., 1996), las puntuaciones de discrepancia del paciente frente a sus familiares se correlacionaron fuertemente con escalas de calificación clínica de anosognosia, tales como la Self-Awareness of Deficits Interview (SADI) y la Awareness of Neurological Deficits Scale (ANDS), reportando coeficientes de correlación de Pearson y Spearman que oscilan típicamente entre r = 0.52 y r = 0.74 (p < 0.001).

Asimismo, se han documentado asociaciones consistentes con tests neuropsicológicos objetivos sensibles a disfunción frontal y ejecutiva. Las discrepancias elevadas en la PCRS correlacionan con un mayor número de errores perseverativos en el Wisconsin Card Sorting Test (WCST), menor control inhibitorio en el Test de Stroop y puntuaciones inferiores en el Trail Making Test parte B, lo que refuerza la noción de que la pérdida de autoconciencia se ancla en el compromiso de las funciones ejecutivas de monitorización.

Validez discriminante

El instrumento muestra una sólida capacidad para discriminar entre pacientes con lesión cerebral y controles sanos, así como entre pacientes con diferentes niveles de gravedad neurológica. Mientras que en muestras normativas y sujetos control las puntuaciones de autoinforme y las de sus convivientes exhiben una concordancia casi perfecta (diferencias medias cercanas a cero, sin sesgo sistemático), los grupos con traumatismo craneoencefálico moderado a severo muestran desviaciones sistemáticas con índices de discrepancia positivos elevados. Asimismo, la escala discrimina eficazmente entre pacientes con lesiones en el hemisferio derecho y lesiones en el hemisferio izquierdo, presentando los primeros discrepancias más pronunciadas en tareas emocionales e interpersonales.

Validez predictiva y ecológica

Desde la perspectiva funcional, la PCRS ha demostrado ser un predictor robusto de los desenlaces a largo plazo. Diversos estudios longitudinales (Borgaro et al., 2003; Sherer et al., 2003) han constatado que la puntuación de discrepancia en la PCRS al alta hospitalaria predice de manera independiente la probabilidad de retorno exitoso al empleo productivo, la necesidad de supervisión continua en el hogar y el índice de sobrecarga física y emocional experimentado por los cuidadores principales.

8. Confiabilidad

La PCRS exhibe niveles de confiabilidad sumamente consistentes y estables a través de diversas investigaciones psicométricas internacionales, tanto en su versión original en inglés como en sus adaptaciones validadas al neerlandés, español, francés e italiano.

Consistencia interna

Los análisis de consistencia interna mediante el coeficiente alfa de Cronbach reportan de manera uniforme valores superiores a los umbrales estándar de excelencia psicométrica (α > 0.80):

  • Versión del Paciente (PCRS-P): Los coeficientes alfa reportados en la literatura varían generalmente entre α = 0.89 y α = 0.93, lo que denota una alta homogeneidad entre los ítems que componen el autoinforme.
  • Versión del Informante / Familiar (PCRS-R): La escala cumplimentada por familiares o cuidadores suele alcanzar niveles de confiabilidad interna aún mayores, situándose habitualmente entre α = 0.92 y α = 0.95.
  • Versión del Clínico (PCRS-C): En evaluaciones realizadas por terapeutas y neuropsicólogos, los valores de alfa oscilan de manera típica entre α = 0.91 y α = 0.94.

Estabilidad temporal (Test-Retest)

La fiabilidad test-retest ha sido evaluada en pacientes estables con daño neurológico crónico en intervalos temporales que oscilan entre dos y cuatro semanas. Los coeficientes de correlación intraclase (CCI) y las correlaciones de Pearson han demostrado una estabilidad excelente, reportándose valores de r = 0.85 a 0.92 para la escala de familiares y de r = 0.80 a 0.88 para la escala de pacientes, demostrando que las fluctuaciones no se deben a inestabilidad psicométrica del reactivo sino a cambios clínicos reales o intervenciones terapéuticas.

Confiabilidad interjueces

Cuando se comparan las calificaciones emitidas por múltiples terapeutas que atienden al mismo paciente en un equipo interdisciplinario (por ejemplo, terapeuta ocupacional, neuropsicólogo y fisioterapeuta), los coeficientes de correlación interjueces superan de manera consistente el valor de 0.82, garantizando que el heteroinforme profesional mantiene un consenso clínico altamente uniforme.

9. Análisis factorial

La estructura latente de la PCRS ha sido investigada intensamente mediante análisis factoriales exploratorios (AFE) y confirmatorios (AFC) en cohortes de pacientes con traumatismo craneoencefálico, accidente cerebrovascular y otras lesiones neurológicas. Aunque la escala se utiliza frecuentemente mediante su puntuación global, los estudios empíricos han respaldado sistemáticamente soluciones factoriales multifacéticas.

Estructuras factoriales reportadas

En el estudio fundacional de Prigatano et al. (1986), los análisis factoriales preliminares identificaron cuatro factores primordiales que explicaban una proporción sustancial de la varianza total:

  1. Factor 1: Actividades prácticas de la vida diaria / Habilidades funcionales independientes: Agrupa ítems con cargas predominantes vinculadas a cocinar, vestirse, higiene, finanzas y tareas domésticas (ítems 1, 2, 3, 4, 5, 6). Las saturaciones factoriales para estos ítems superan habitualmente 0.60.
  2. Factor 2: Funcionamiento cognitivo e intelectual: Integra reactivos relativos a la memoria cotidiana, retención de nombres, citas y comprensión de directivas complejas (ítems 7, 10, 11, 12, 13, 24, 25), con cargas factoriales típicas entre 0.55 y 0.78.
  3. Factor 3: Reactividad interpersonal y adaptación social: Abarca ítems vinculados a dinámicas de grupo, conversación y percepción de reacciones ajenas (ítems 8, 17, 18, 20, 22, 23).
  4. Factor 4: Regulación afectiva y control emocional: Congrega reactivos sobre el manejo del temperamento, fluctuaciones anímicas, tolerancia a la frustración y llanto o risa inmotivados (ítems 9, 16, 19, 27, 28, 29, 30).

Estudios de replicación psicométrica

Investigaciones posteriores, como la desarrollada por Leathem, Murphy y Flett (1998) y ampliada por Borgaro y colaboradores (2003), sometieron la escala a rigurosos modelos de rotación ortogonal y oblicua. Borgaro et al. identificaron una estructura robusta de cuatro factores en una muestra de 183 pacientes con daño cerebral traumático y sus respectivos familiares, confirmando que la matriz de covarianzas encajaba adecuadamente con los índices de bondad de ajuste estándar (RMSEA < 0.06, CFI > 0.90).

Por su parte, otros estudios (como el de Kolakowsky-Hayner et al., 2002) han propuesto modelos alternativos parsimoniosos de tres factores al fusionar las dimensiones emocional y psicosocial bajo un supra-factor de «Autorregulación Socioemocional». No obstante, en la práctica clínica y de investigación predomina el desglose en cuatro subescalas debido a su gran utilidad para aislar los déficits cognitivos puros frente a los problemas en el autocontrol emocional.

10. Instrumento de medición

A continuación se detallan las características operativas y estructurales de la Escala de Calificación de la Competencia del Paciente:

  • Nombre original: Patient Competency Rating Scale (PCRS).
  • Tipo de instrumento: Cuestionario estandarizado de calificación conductual y metacognitiva; combina formatos paralelos de autoinforme y heteroinforme.
  • Destinatarios y formatos de administración:
    • Formato del Paciente: Cumplimentado directamente por la persona evaluada (con apoyo o lectura en voz alta por parte del examinador si median déficits visuales o motores).
    • Formato del Familiar/Informante clave: Cumplimentado por la pareja, familiar de primer grado o conviviente estrecho del paciente.
    • Formato del Terapeuta/Clínico: Cumplimentado por el profesional de la salud o equipo interdisciplinario a cargo del tratamiento.
  • Número total de reactivos: 30 ítems conductuales formulados como preguntas directas sobre el grado de dificultad que representa ejecutar tareas cotidianas.
  • Escala de respuesta obligatoria: Escala Likert de 5 puntos ordinales, codificada exactamente del siguiente modo:
    • 1 = Can’t do (No puedo hacerlo)
    • 2 = Very difficult to do (Muy difícil de hacer)
    • 3 = Can do with some difficulty (Puedo hacerlo con alguna dificultad)
    • 4 = Fairly easy to do (Bastante fácil de hacer)
    • 5 = Can do with ease (Puedo hacerlo con facilidad)
  • Puntuación y computación de resultados:
    • Puntuación directa total: Se suman los valores de los 30 ítems. El rango oscila entre un mínimo de 30 y un máximo de 150 puntos. Ningún ítem requiere inversión de puntuación (no reverse scoring). Puntuaciones más altas reflejan un nivel superior de competencia percibida.
    • Puntuación de discrepancia (Discrepancy Score): Se calcula comúnmente restando la puntuación total del informante (o del clínico) a la puntuación total del paciente:
      Puntuación de discrepancia = Total Paciente − Total Informante
    • Interpretación de la discrepancia:
      • Puntuación positiva acusada (> +10 a +15 puntos): Indica sobreestimación de capacidades por parte del paciente en relación con el criterio externo, lo que constituye un marcador clínico de anosognosia o autoconciencia deficitaria.
      • Puntuación próxima a cero (entre −5 y +5 puntos): Sugiere un grado óptimo y preservado de autoconciencia funcional.
      • Puntuación marcadamente negativa (< −10 puntos): Denota subestimación de competencias, frecuentemente asociada a sintomatología depresiva, baja autoeficacia o distorsiones cognitivas pesimistas.
  • Tiempo de aplicación: Aproximadamente entre 10 y 20 minutos por versión.

11. Permisos, Tarifas y Año del test

  • Año de publicación original: 1986 (publicado formalmente en el marco del programa de rehabilitación neuropsicológica del Dr. George P. Prigatano y colaboradores).
  • Tarifas comerciales: La escala forma parte de los instrumentos neuropsicológicos de acceso abierto desarrollados en entornos académicos y hospitalarios sin ánimo de lucro. No está sujeta a la compra de cuadernillos comerciales de editoriales de pruebas psicológicas privadas, por lo que su coste de adquisición directa es gratuito.
  • Condiciones de uso y licencias: El instrumento puede utilizarse con fines clínicos, docentes y de investigación científica sin pago de regalías comerciales. Se requiere citar adecuadamente las obras fundacionales del autor (Prigatano et al., 1986). Para modificaciones sustanciales, traducciones formales comerciales o inclusión en plataformas de software propietario, se recomienda solicitar la autorización formal del autor principal o de las instituciones académicas correspondientes.

12. Referencias

  • Borgaro, S. R., Prigatano, G. P., Kwasnica, C., & Rexer, J. L. (2003). The Patient Competency Rating Scale: Factor analysis on an acute neurorehabilitation sample. Journal of Head Trauma Rehabilitation, 18(3), 254–260. https://doi.org/10.1097/00001199-200305000-00005
  • Crosson, B., Barco, P. P., Velozo, C. A., Bolesta, M. M., Werts, D., & Brobeck, T. C. (1989). Awareness of deficits following brain injury: An overview. Journal of Head Trauma Rehabilitation, 4(3), 10–16. https://doi.org/10.1097/00001199-198909000-00004
  • Eilander, H. (1998). Patient Competency Rating Scale: Nederlandse bewerking. Stichting Revalidatie Limburg / Klimmendaal Revalidatiespecialisten.
  • Fleming, J. M., Strong, J., & Ashton, R. (1996). Self-awareness of deficits in adults with traumatic brain injury: How best to measure? Brain Injury, 10(1), 1–16. https://doi.org/10.1080/026990596124665
  • Kolakowsky-Hayner, S. A., Miner, K. D., & Kreutzer, J. S. (2002). The Patient Competency Rating Scale: Construct validity and factor structure among individuals with traumatic brain injury. Brain Injury, 16(5), 441–451. https://doi.org/10.1080/02699050110103986
  • Leathem, J. M., Murphy, L. J., & Flett, R. A. (1998). Self- and informant-ratings on the Patient Competency Rating Scale in patients with traumatic brain injury. Journal of Clinical and Experimental Neuropsychology, 20(5), 694–705. https://doi.org/10.1076/jcen.20.5.694.1122
  • Prigatano, G. P., Fordyce, D. J., Zeiner, H. K., Roueche, J. R., Pepping, M., & Wood, B. C. (1986). Neuropsychological Rehabilitation After Brain Injury. Johns Hopkins University Press.
  • Prigatano, G. P. (2010). The Study of Anosognosia. Oxford University Press. https://doi.org/10.1093/med/9780195379099.001.0001
  • Sherer, M., Bergloff, P., Levin, E., High, W. M., Oden, K. E., & Nick, T. G. (2003). Impaired awareness and employment outcome after traumatic brain injury. Journal of Head Trauma Rehabilitation, 18(3), 261–270. https://doi.org/10.1097/00001199-200305000-00006
  • Toglia, J., & Kirk, U. (2000). Understanding awareness deficits following brain injury. NeuroRehabilitation, 15(1), 57–70. https://doi.org/10.3233/NRE-2000-15107

13. Ítems de la escala

A continuación se presentan los ítems originales de la escala tal como fueron publicados en los estudios psicométricos estándar, sin modificación ni traducción para preservar la validez y confiabilidad del instrumento:
Response Scale:
5-point Likert scale:
1 = Can’t do
2 = Very difficult to do
3 = Can do with some difficulty
4 = Fairly easy to do
5 = Can do with ease
  1. How much of a problem do I have in preparing my own meals?
  2. How much of a problem do I have in dressing myself?
  3. How much of a problem do I have in taking care of my personal hygiene?
  4. How much of a problem do I have in washing the dishes?
  5. How much of a problem do I have in doing the laundry?
  6. How much of a problem do I have in taking care of my finances?
  7. How much of a problem do I have in keeping appointments on time?
  8. How much of a problem do I have in starting conversation in a group?
  9. How much of a problem do I have in staying involved in work activities even when bored or tired?
  10. How much of a problem do I have in remembering what I had for dinner last night?
  11. How much of a problem do I have in remembering names of people I see often?
  12. How much of a problem do I have in remembering my daily schedule?
  13. How much of a problem do I have in remembering important things I must do?
  14. How much of a problem would I have driving a car if I had to?
  15. How much of a problem do I have in getting help when I’m confused?
  16. How much of a problem do I have in adjusting to unexpected changes?
  17. How much of a problem do I have in handling arguments with people I know well?
  18. How much of a problem do I have in accepting criticism from other people?
  19. How much of a problem do I have in controlling crying?
  20. How much of a problem do I have in acting appropriately when I’m around friends?
  21. How much of a problem do I have in showing affection to people?
  22. How much of a problem do I have in participating in group activities?
  23. How much of a problem do I have in recognizing when something I say or do has upset someone else?
  24. How much of a problem do I have in scheduling daily activities?
  25. How much of a problem do I have in understanding new instructions?
  26. How much of a problem do I have in consistently meeting my daily responsibilities?
  27. How much of a problem do I have in controlling my temper when something upsets me?
  28. How much of a problem do I have in keeping from being depressed?
  29. How much of a problem do I have in keeping my emotions from affecting my ability to go about the day’s activities?
  30. How much of a problem do I have in controlling my laughter?
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Looti, M. (2026, octubre 24). Escala de Calificación de la Competencia del Paciente. Spanish Psychological Databases. https://spanish.arabpsychology.com/scales/escala-de-calificacion-de-la-competencia-del-paciente/
Looti, Mohammed. “Escala de Calificación de la Competencia del Paciente.” Spanish Psychological Databases, 24 octubre 2026, https://spanish.arabpsychology.com/scales/escala-de-calificacion-de-la-competencia-del-paciente/.
Looti, Mohammed. “Escala de Calificación de la Competencia del Paciente.” Spanish Psychological Databases. octubre 24, 2026. https://spanish.arabpsychology.com/scales/escala-de-calificacion-de-la-competencia-del-paciente/.