Escala de Consumo de Carne

La Escala de Consumo de Carne (Meat Consumption Scale, MCS) es un instrumento psicométrico de 12 ítems desarrollado en Australia para evaluar cuantitativamente la ingesta real y las intenciones de cambio en el consumo de proteínas de origen animal.

Dr. Mohammed Looti Académico e investigador especializado en psicología
PUBLICADO
Revisado científicamente · Dr. Marwa Abd-Alazim · octubre 23, 2026
Revisado médica y científicamente Verificado el: octubre 23, 2026
Dr. Marwa Abd-Alazim PhD in Psychology
Faculty Member • University of Kerbala
Criterios de revisión y normas clínicas

Este contenido se somete a una rigurosa revisión científica y estándares editoriales médicos para garantizar la precisión clínica y el cumplimiento de las pautas basadas en evidencia (APA / OMS).

Resumen

La Escala de Consumo de Carne (Meat Consumption Scale, MCS) constituye una innovación psicométrica de relevancia crítica orientada a la evaluación cuantitativa precisa de los hábitos dietéticos y las tendencias motivacionales vinculadas a la ingesta de proteínas de origen animal. Desarrollada por un equipo de investigadores liderado por Lauren Camilleri, Andrew Jago, Abdul Rehman y Peter Richard Gill en la Universidad Victoria (Melbourne, Australia), la escala surge como respuesta a la creciente demanda científica de instrumentos psicométricamente validados en las áreas de la psicología ambiental, la psicología de la salud y el estudio del comportamiento del consumidor.

El instrumento resuelve una deficiencia metodológica histórica: la recurrencia generalizada a preguntas ad hoc sin validación empírica o la implementación de exhaustivos y engorrosos Cuestionarios de Frecuencia Alimentaria (Food Frequency Questionnaires, FFQ), los cuales suelen saturar la carga cognitiva del participante y generar sesgos retrospectivos de memoria. La escala consta de 12 reactivos que evalúan dos dimensiones nucleares: el comportamiento de consumo real retrospectivo (calculado mediante la interacción sistemática entre la frecuencia de ingesta en una ventana temporal de dos semanas y el tamaño promedio de las porciones) y la intención conductual prospectiva de modificar dicho consumo.

La estructura de respuesta abarca entradas numéricas absolutas para la frecuencia, una escala ordinal de 5 puntos para el tamaño de las porciones y una escala bipolar de 9 puntos (que oscila entre -4 y +4) para capturar la dirección e intensidad de la motivación hacia el cambio dietético en seis categorías específicas: carne de res, cordero, aves de corral, cerdo/tocino/jamón, otras carnes procesadas y pescados o mariscos. En términos psicométricos, la escala ha demostrado propiedades de consistencia interna elevadas, validez estructural respaldada mediante análisis factorial exploratorio y una robusta red nomológica que articula correlaciones convergentes con la teoría del comportamiento planificado, la ideología de dominancia social, las normas de masculinidad hegemónica y la empatía animal.

Palabras clave

Consumo de carne, intenciones dietéticas, psicometría, psicología ambiental, dieta basada en plantas, desarrollo de escalas, cambio conductual, teoría del comportamiento planificado, masculinidad tradicional, evaluación nutricional.

Autores

La formulación, validación psicométrica y formalización empírica de la escala fueron llevadas a cabo por investigadores adscritos al ámbito de la psicología social, de la salud y del comportamiento humano:

  • Lauren Camilleri: Investigadora principal y candidata doctoral, Instituto de Salud y Deporte (Institute for Health and Sport), Victoria University, Melbourne, Australia. Especialista en la intersección entre identidades de género, normas hegemónicas y toma de decisiones alimentarias. Correo electrónico de contacto: [email protected].
  • Andrew Jago: Psicólogo e investigador metodológico, Victoria University, Melbourne, Australia. Experto en análisis multivariado, psicometría aplicada y modelos de comportamiento de salud.
  • Abdul Rehman: Investigador y colaborador académico, University of Agriculture, Faisalabad / Victoria University. Especializado en modelado de ecuaciones estructurales y procesos de cambio actitudinal.
  • Peter Richard Gill: Profesor e investigador sénior en Psicología, Victoria University, Melbourne, Australia. Autor ampliamente reconocido por sus aportes al estudio de la psicología masculina, bienestar psicosocial y metodologías de investigación en ciencias sociales.

Propósito

El propósito fundamental de la Escala de Consumo de Carne radica en estandarizar y dotar de rigor metodológico a la evaluación de la ingesta de carnes y los procesos deliberativos subyacentes a su modificación. Históricamente, las investigaciones dedicadas a examinar las transiciones nutricionales hacia dietas sostenibles se encontraban frente a un dilema metodológico severo: por un lado, la utilización de macro-cuestionarios epidemiológicos que requerían entre 45 y 90 minutos de aplicación —lo que aumentaba significativamente la tasa de deserción en encuestas transversales o experimentales—, y por el otro, el uso de medidas de ítem único no validadas (como preguntar genéricamente: «¿Cuánta carne come a la semana?»). Estas mediciones aisladas conllevan una varianza de error inadmisible, una incapacidad intrínseca para distinguir entre tipos de proteínas animales y una nula captación de la interacción volumétrica entre frecuencia y ración.

La escala cubre este vacío operacional proporcionando una herramienta compacta, autoadministrada, que puede ser completada en menos de cinco minutos sin comprometer la precisión psicométrica. En el terreno de la investigación básica, el instrumento permite mapear con exactitud los perfiles dietéticos individuales en relación con variables actitudinales, rasgos de personalidad (como el modelo de los Cinco Grandes o la Tríada Oscura) y orientaciones sociopolíticas. Esto habilita el examen fino de cómo la identificación ideológica o la adherencia a normas grupales modula el consumo de subtipos concretos de carne (por ejemplo, carnes rojas frente a carnes blancas o procesadas).

En el ámbito de la psicología aplicada y la salud pública, el instrumento resulta indispensable para evaluar la efectividad real de intervenciones diseñadas para reducir la huella ecológica de la dieta humana. Modelos contemporáneos de sostenibilidad, como los fijados por la Comisión EAT-Lancet, exigen reducciones drásticas en el consumo per cápita de carnes rojas y procesadas debido a su impacto sobre el calentamiento global, el uso del suelo, el consumo hídrico y la incidencia de patologías crónicas no transmisibles (como enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus tipo 2 y neoplasias colorrectales). La escala permite a los salubristas y psicólogos comunitarios registrar una línea base preintervención, calcular cambios conductuales postintervención y, fundamentalmente, medir las intenciones motivacionales inmediatas, actuando como un barómetro sensible a las campañas de persuasión moral, encuadre ambiental o etiquetado ecológico.

Asimismo, en el contexto de la psicología clínica y la medicina del comportamiento, la herramienta facilita la detección de pautas de rigidez alimentaria, resistencia psicológica al cambio ydisonancia cognitiva en personas que han recibido indicaciones médicas formales de disminuir su consumo proteico animal pero presentan barreras motivacionales asociadas a la normalización sociocultural de la carne.

Constructo psicológico

La Escala de Consumo de Carne operacionaliza un constructo multidimensional de naturaleza bio-conductual y psicosocial, subdividido analíticamente en dos componentes interrelacionados pero factorialmente distinguibles: el comportamiento de consumo retrospectivo y la intención conductual prospectiva.

1. Comportamiento de consumo retrospectivo (Conducta manifiesta)

A diferencia de los enfoques biométricos que reducen el hábito dietético a una variable dicotómica («omnívoro vs. vegetariano»), el constructo asume que el comportamiento alimentario es continuo, heterogéneo y no lineal. En la formulación de Camilleri y colaboradores, el consumo real no puede inferirse exclusivamente a partir de la frecuencia con la que un sujeto se sienta a la mesa a comer carne; debe necesariamente ponderarse en función de la biomasa alimentaria ingerida. Por lo tanto, el constructo se define matemáticamente como la interacción multiplicativa del vector de frecuencia por el vector de porción habitual en una ventana retrospectiva de catorce días (dos semanas).

Esta ventana temporal de dos semanas es psicométricamente óptima: resulta lo suficientemente amplia como para neutralizar las fluctuaciones atípicas del día a día (como asistir a un banquete o padecer una indisposición gastrointestinal temporal) y, al mismo tiempo, lo suficientemente acotada para evitar la curva del olvido que distorsiona las evaluaciones retrospectivas de seis meses o un año. Dentro de este componente conductual, el constructo desglosa seis dominios biológicos y culinarios:

  • Carne de res (Beef): Representativa del grupo de carnes rojas de mayor huella de carbono y mayor carga simbólica en términos de dominancia ecológica y estatus.
  • Carne de cordero (Lamb): Proteína ovina de alto impacto ambiental y consumo extendido en diversos contextos anglosajones, mediterráneos y de Oriente Medio.
  • Aves de corral (Poultry): Incluye pollo, pavo, pato y otras aves de caza; representa la fuente más extendida de carne blanca, a menudo percibida erróneamente por la población como «ecológica» o enteramente inocua para la salud.
  • Carne de cerdo y derivados directos (Pork / Bacon / Ham): Una amalgama de carne porcina fresca y cortes curados tradicionales que comparten perfiles de procesamiento específicos.
  • Otras carnes procesadas (Other processed meats): Embutidos, salchichas, salami, perritos calientes, pasteles de carne empaquetados y cecina. Este subconstructo captura la exposición a nitritos, sodio elevado y grasas saturadas altamente vinculadas al riesgo oncológico según la Organización Mundial de la Salud.
  • Pescados y mariscos (Fish / Seafood): Proteínas marinas cuya ingesta interviene de forma diferencial en los modelos de impacto sobre la biodiversidad oceánica y el secuestro de carbono azul.

2. Intención conductual prospectiva (Disposición motivacional)

El segundo pilar del constructo se focaliza en la preparación motivacional deliberada orientada al corto plazo. Basándose en la distinción teórica establecida por Sheeran y Webb entre mera «disposición pasiva» (willingness) y una «intención decidida» (behavioral intention), este subconstructo evalúa el grado en que la persona ha planificado conscientemente escalar, sostener o reducir su consumo durante las siguientes dos semanas. La intención se parametriza a lo largo de un espectro continuo que abarca desde la resistencia activa al cambio o el deseo deliberado de intensificar el consumo de carne, pasando por la estabilidad inercial, hasta el compromiso explícito de restricción o cese absoluto.

Marco teórico

El andamiaje conceptual sobre el que se erige la Escala de Consumo de Carne integra principalmente dos paradigmas de la psicología del cambio conductual: la Teoría del Comportamiento Planificado (Theory of Planned Behavior, TPB) desarrollada por Icek Ajzen y el Modelo Transteórico del Cambio (Transtheoretical Model, TTM) formulado por Prochaska y DiClemente, conjugados con aportes contemporáneos de la sociopsicología de la disonancia cognitiva carnívora y la teoría de la masculinidad hegemónica.

La Teoría del Comportamiento Planificado (TPB)

En el marco de la TPB, la ejecución de una conducta humana discreta no ocurre en un vacío mecanicista, sino que depende de la fuerza de la intención conductual, la cual a su vez es determinada por tres variables cognitivas antecedentes: las actitudes hacia el comportamiento (evaluación favorable o desfavorable del acto de comer o dejar de comer carne), las normas subjetivas (la presión social percibida de los pares, la familia y la cultura dominante respecto al consumo cárnico) y el control conductual percibido (la creencia en la capacidad propia para preparar opciones alternativas, acceder a ingredientes vegetales y superar las barreras del entorno gastronómico). La escala operacionaliza el producto terminal de esta tríada deliberativa en su dimensión de intención prospectiva, proveyendo la medida diana que predice la traslación entre el sesgo cognitivo y el acto volitivo alimentario.

El Modelo Transteórico y la Readiness Motivacional

Complementariamente, el instrumento toma prestada del Modelo Transteórico la noción de estadios y preparación para la acción (motivational readiness). Modificar una conducta alimentaria ancestral y culturalmente arraigada no es un evento dicotómico, sino un proceso escalonado. El diseño del índice de intención, con su espectro bipolar simétrico, permite identificar en qué fase de transición se ubica un individuo: precontemplación (reafirmación del consumo), contemplación (ambivalencia o neutralidad reactiva) o preparación/acción (intención formalizada de reducción). Este anclaje teórico otorga a la escala una sensibilidad predictiva superior frente a preguntas convencionales que solo asumen el estado presente sin capturar la inercia psicológica futura.

La Paradoja de la Carne y las Justificaciones Ideológicas

En un nivel sociocultural, el consumo de carne está profundamente imbricado en sistemas ideológicos de dominancia y jerarquía. Autores como Bastian, Loughnan y Rothgerber han descrito exhaustivamente la denominada «paradoja de la carne»: el conflicto psicológico que experimentan los individuos que se preocupan genuinamente por el bienestar de los animales y la integridad ambiental, pero continúan consumiendo carne a diario. Para apaciguar esta disonancia, los sujetos apelan a las «Cuatro Ns» del consumo de carne (afirmar que comer animales es Natural, Necesario, Normal y Rico [Nice]).

De forma paralela, las aportaciones teóricas en torno a la teoría de la dominancia social (SDO) de Sidanius y Pratto postulan que el antropocentrismo es una extensión de las jerarquías de dominación hegemónica. Los individuos que respaldan desigualdades intergrupales tienden a considerar a los animales no humanos como recursos subordinados a los fines humanos, justificando el consumo elevado de carne, particularmente de carne roja. Asimismo, la teoría del rol de género y la masculinidad hegemónica asocian el corte y consumo de músculo animal con la fuerza física, la virilidad y la legitimación patriarcal. La Escala de Consumo de Carne se concibió específicamente para integrarse en esta red de formulaciones teóricas, sirviendo de variable criterio o mediadora en experimentos psicosociales que evalúan estos determinantes simbólicos.

Validez

El proceso de validación psicométrica de la escala siguió estrictamente los estándares internacionales fijados por la Asociación Estadounidense de Psicología (APA) y las directrices metodológicas COSMIN (Consensus-based Standards for the selection of health Measurement Instruments). La escala demostró una elevada validez de constructo, convergente, discriminante y predictiva mediante su contraste con un entramado de instrumentos validados internacionalmente.

Validez de Constructo y Nomológica

La validez de constructo se determinó analizando el comportamiento de las puntuaciones en relación con la matriz de relaciones hipotetizadas a priori. Los autores contrastaron las puntuaciones de consumo e intención con variables nodales de la Teoría del Comportamiento Planificado y escalas ideológicas consolidadas:

  • Actitud hacia el consumo de carne: Se observó una correlación directa y robusta entre la actitud positiva hacia la carne y las puntuaciones elevadas de la escala de consumo (la escala de actitudes presentó una consistencia interna de α = 0,82 en la muestra de validación).
  • Normas subjetivas: La presión social percibida de familiares y amigos para consumir carne correlacionó positivamente con la frecuencia y ración registradas (α = 0,86 en el instrumento de referencia).
  • Control conductual percibido: Exhibió una correlación inversa moderada respecto al consumo total de carne roja y procesada, demostrando que quienes perciben menor autoeficacia culinaria tienden a consumir más productos animales precocinados o estándar.

Validez Convergente

La validez convergente fue establecida al demostrar que el instrumento co-varía de forma consistente con escalas validadas que miden ideologías intergrupales, apego gastronómico y variables afectivas:

  • Escala de Dominancia Social Abreviada (SDO): Mostró correlaciones positivas estadísticamente significativas con la ingesta total de carne (α = 0,80 en la muestra), validando la hipótesis de que la creencia en jerarquías sociales se vincula a una mayor explotación de especies animales.
  • Conformidad con las Normas Masculinas (CMNI-SF): La adherencia a roles masculinos tradicionales correlacionó positivamente con el consumo de carne roja (res y cordero) con un α de consistencia interna de 0,83 en la escala de referencia, respaldando los hallazgos sociológicos sobre el vínculo entre masculinidad y carne.
  • Escala de Justificaciones para Comer Carne (MEJ): Correlaciones directas y elevadas con el uso de racionalizaciones cognitivas (como la creencia en la indispensabilidad biológica de la carne).
  • Índice de Hábito Autorreportado (SRHI adaptado a la carne): Correlación alta que evidencia la naturaleza automatizada de las elecciones dietéticas habituales.
  • Disposición a Reducir el Consumo de Carne: Correlación inversa con el total de consumo y correlación directa positiva muy fuerte con las puntuaciones del factor de intención prospectiva.

Validez Discriminante y Afectiva

Para comprobar que la escala no era un mero artefacto de reactividad emocional indiscriminada, se evaluó su correlación con constructos afectivos opuestos:

  • Escala de Empatía hacia los Animales: Exhibió una correlación inversa significativa y sustancial con el consumo de carne (α = 0,93 en el estudio), ratificando que un mayor afecto y sintonía emocional con los seres sintientes se asocia a menores niveles de ingesta.
  • Escala de Asco hacia los Alimentos (Subescala de Carne Animal): Correlación fuertemente negativa con la frecuencia de ingesta, confirmando la validez discriminante de las subescalas frente al rechazo visceral hacia texturas o fluidos cárnicos.

Confiabilidad

La confiabilidad de la Escala de Consumo de Carne fue establecida analizando la precisión métrica y la estabilidad del puntaje frente a las debilidades inherentes a las mediciones univariadas. Mientras que un ítem único adolece de un error de muestreo aleatorio incontrolable y de coeficientes de fiabilidad no computables, la estructura compuesta de 12 ítems permite una estimación rigurosa de la consistencia interna.

En el estudio de desarrollo psicométrico, las medidas de consistencia interna para los factores del instrumento reportaron valores adecuados a excelentes:

  • El coeficiente Alfa de Cronbach (α) para la dimensión de consumo global superó los estándares de corte psicométrico convencionales (≥ 0,80), indicando una alta homogeneidad interna en la evaluación de los hábitos dietéticos.
  • El índice de fiabilidad compuesta (Composite Reliability, CR) confirmó que los ítems del modelo reflejan de manera armónica el constructo latente subyacente.
  • Las escalas complementarias de validación empleadas en el estudio obtuvieron valores de confiabilidad comprobados en la muestra: α = 0,82 para actitudes hacia comer carne; α = 0,86 para normas subjetivas; α = 0,80 para dominancia social; α = 0,83 para conformidad con normas masculinas; y α = 0,93 para empatía animal.

Adicionalmente, la confiabilidad temporal se ve resguardada por el diseño de la ventana de recuerdo de catorce días. La investigación en psicología de la nutrición demuestra que los marcos temporales de dos semanas proporcionan una estabilidad test-retest óptima para conductas que operan como rasgos estables del estilo de vida, mitigando el error de decaimiento mnémico y maximizando la confiabilidad del muestreo en investigaciones longitudinales de panel.

Análisis factorial

La arquitectura interna de la escala fue sometida a una depuración analítica mediante análisis factorial exploratorio (EFA) aplicado a un banco inicial de 24 reactivos derivados de la literatura culinaria y nutricional.

Muestra y depuración estadística

El estudio factorial se llevó a cabo sobre una muestra de 183 adultos australianos (84 hombres, 92 mujeres y 7 individuos no binarios o no especificados), reclutados durante los meses de agosto y septiembre de 2021 mediante convocatorias en redes sociales y muestreo por bola de nieve. Con el propósito de asegurar que los parámetros capturaran la estructura real de los hábitos cárnicos, se aplicó un criterio estricto de exclusión: aquellos participantes que no hubiesen consumido ningún tipo de carne en los catorce días previos fueron excluidos del análisis factorial de ítems de consumo, focalizando el modelado en consumidores activos.

Extracción y optimización de factores

Durante la ejecución del análisis factorial con rotación oblicua (asumiendo la correlación intrínseca esperable entre hábitos dietéticos de una misma persona), los autores identificaron saturaciones cruzadas y redundancias estadísticas en categorías cárnicas individuales. El hallazgo metodológico más notable fue la necesidad empírica de agrupar el cerdo fresco con el tocino y el jamón procesado. Inicialmente contemplados como variables independientes, los datos demostraron que en las dietas occidentales contemporáneas el consumo de cerdo y sus derivados curados funciona con alta comunalidad conductual.

Al consolidar cerdo/tocino/jamón en una categoría integrada y depurar los reactivos con bajas cargas o saturaciones cruzadas, el modelo final se redujo a una estructura elegante y parsimoniosa de 12 ítems que representan los seis grupos de proteínas animales esenciales: res, cordero, aves, cerdo/tocino/jamón, otras carnes procesadas y pescados/mariscos. Esta estructura factorial proporciona una base sólida para calcular puntuaciones compuestas independientes por categoría o agregadas en un índice global de ingesta biológica y conductual.

Instrumento de medición

A continuación se detallan las especificaciones técnicas del instrumento para su implementación científica y profesional:

  • Tipo de prueba: Cuestionario estandarizado de autorreporte conductual y motivacional.
  • Formato de administración: Autoadministrado, disponible para plataformas digitales online (Qualtrics, REDCap, LimeSurvey) o en formato impreso en papel.
  • Población diana: Población general adulta (18 años o más). Apto para estudios transculturales de hábitos alimentarios.
  • Tiempo estimado de cumplimentación: Menos de 5 minutos (< 300 segundos), minimizando el cansancio del participante.
  • Estructura y reactivos: Consta de 12 ítems principales de evaluación conductual (frecuencia y porción) desglosados en seis categorías alimentarias, complementados por la evaluación de intenciones dietéticas.
  • Formato y escala de respuesta: 12 ítems; utiliza entradas de números enteros para la frecuencia, una escala de 5 puntos para el tamaño de la porción y una escala de 9 puntos (de -4 a +4) para la intención.
  • Reglas de puntuación y cálculo:
    • Para cada una de las categorías de carne, se calcula un puntaje parcial multiplicando la frecuencia absoluta de ingesta durante las dos semanas por el valor asignado al tamaño promedio de la ración: Puntaje de Categoría = Frecuencia × Porción.
    • El puntaje asignado a la carne de cerdo se suma con el puntaje de tocino/jamón para generar una métrica unificada de cerdo/tocino/jamón.
    • La puntuación total de consumo de carne se obtiene mediante la sumatoria lineal de los productos de las categorías evaluadas (Res + Cordero + Aves + Cerdo/Tocino/Jamón + Otras carnes procesadas + Pescados/Mariscos).
    • El puntaje de intención conductual se calcula de forma independiente sumando los reactivos de intención formulados en la escala bipolar de -4 a +4, donde los valores negativos indican intenciones de disminución del consumo, cero representa la mantención inalterada y los valores positivos reflejan intenciones deliberadas de incremento.
  • Interpretación de resultados: A mayores puntuaciones en el índice de consumo, mayor es el volumen y la frecuencia agregada de ingesta cárnica. Puntuaciones altas en las subescalas de res, cordero y carnes procesadas identifican perfiles con mayor riesgo epidemiológico y mayor huella ambiental.

Permisos, tarifas y año del test

La Escala de Consumo de Carne fue formalizada en la literatura científica en el año 2025 a través de su publicación en la revista indexada BMC Psychology por el equipo de investigación de la Universidad Victoria (Melbourne, Australia). Con el fin de promover la reproducibilidad científica en las investigaciones sobre cambio climático, nutrición y comportamiento proambiental, el instrumento se enmarca dentro de las licencias de acceso abierto académicas.

El uso del instrumento para fines de investigación académica, docencia, epidemiología no comercial y estudios clínicos está autorizado bajo las normas estándar de atribución académica. No se requiere el pago de ninguna tarifa o canon de uso para proyectos de investigación sin ánimo de lucro. No obstante, de acuerdo con los protocolos éticos y de trazabilidad metodológica establecidos por los desarrolladores originales, se solicita a los investigadores independientes contactar a los autores (mediante la investigadora de contacto, Lauren Camilleri, en [email protected]) para notificar el uso de la herramienta, acceder a baremos actualizados y coordinar potenciales colaboraciones transculturales.

Referencias

  • Ajzen, I. (1991). The theory of planned behavior. Organizational Behavior and Human Decision Processes, 50(2), 179–211. https://doi.org/10.1016/0749-5978(91)90020-T
  • Aleksandrowicz, L., Green, R., Joy, E. J. M., Smith, P., & Haines, A. (2016). The impacts of dietary change on greenhouse gas emissions, land use, water use, and health: A systematic review. PLOS ONE, 11(11), e0165797. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0165797
  • Camilleri, L., Gill, P. R., Scarfo, J., & Jago, A. (2023). Resolving the masculinity dilemma: Identifying subtypes of male meat consumers with latent profile analysis. Food Quality and Preference, 108, 104890. https://doi.org/10.1016/j.foodqual.2023.104890
  • Camilleri, L., Jago, A., Rehman, A., & Gill, P. R. (2025). Development and preliminary validation of the Meat Consumption Scale. BMC Psychology, 13, 327. https://doi.org/10.1186/s40359-025-03270-2
  • Carfora, V., Conner, M., Caso, D., & Catellani, P. (2020). Rational and moral motives to reduce red and processed meat consumption. Journal of Applied Social Psychology, 50(12), 744–755. https://doi.org/10.1111/jasp.12710
  • Chai, B. C., van der Voort, J. R., Grofelnik, K., Eliasdottir, H. G., Klöss, I., & Perez-Cueto, F. J. A. (2019). Which diet has the least environmental impact on our planet? A systematic review of vegan, vegetarian and omnivorous diets. Sustainability, 11(15), 4110. https://doi.org/10.3390/su11154110
  • DeVellis, R. F. (2017). Scale development: Theory and applications (4th ed.). SAGE Publications.
  • Graça, J., Calheiros, M. M., & Oliveira, A. (2015). Attached to meat? (Un)Willingness and intentions to adopt a more plant-based diet. Appetite, 95, 113–125. https://doi.org/10.1016/j.appet.2015.06.024
  • Hopwood, C. J., & Bleidorn, W. (2019). Psychological profiles of people who justify eating meat as natural, necessary, normal, or nice. Food Quality and Preference, 75, 10–14. https://doi.org/10.1016/j.foodqual.2019.02.004
  • Mokkink, L. B., Terwee, C. B., Knol, D. L., Stratford, P. W., Alonso, J., Patrick, D. L., Bouter, L. M., & de Vet, H. C. W. (2010). The COSMIN checklist for evaluating the methodological quality of studies on measurement properties: A clarification of its content. BMC Medical Research Methodology, 10, 22. https://doi.org/10.1186/1471-2288-10-22
  • Rothgerber, H., & Rosenfeld, D. L. (2021). Meat-related cognitive dissonance: The social psychology of eating animals. Social and Personality Psychology Compass, 15(5), e12592. https://doi.org/10.1111/spc3.12592
  • Scarborough, P., Clark, M., Cobiac, L., Papier, K., Knuppel, A., Lynch, J., Harrington, R., Key, T., & Springmann, M. (2023). Vegans, vegetarians, fish-eaters and meat-eaters in the UK show discrepant environmental impacts. Nature Food, 4(7), 565–574. https://doi.org/10.1038/s43016-023-00795-w
  • Sheeran, P., & Webb, T. L. (2016). The intention–behavior gap. Social and Personality Psychology Compass, 10(9), 503–518. https://doi.org/10.1111/spc3.12265
  • Willett, W., Rockström, J., Loken, B., Springmann, M., Lang, T., Vermeulen, S., Garnett, T., Tilman, D., DeClerck, F., Wood, A., Jonell, M., Clark, M., Gordon, L. J., Fanzo, J., Hawkes, C., Zurayk, R., Rivera, J. A., De Vries, W., Sibanda, L. M., … Murray, C. J. L. (2019). Food in the Anthropocene: The EAT–Lancet Commission on healthy diets from sustainable food systems. The Lancet, 393(10170), 447–492. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(18)31788-4

Ítems de la escala

A continuación se presentan los ítems originales de la escala tal como fueron publicados en los estudios psicométricos estándar, sin modificación ni traducción para preservar la validez y confiabilidad del instrumento:

Response format: 12 items; utilizes whole number inputs for frequency, a 5-point scale for portion size, and a 9-point scale (-4 to +4) for intention.

  1. Beef: Frequency of consumption in the last two weeks (number of times eaten)
  2. Beef: Average portion size when consumed
  3. Lamb: Frequency of consumption in the last two weeks (number of times eaten)
  4. Lamb: Average portion size when consumed
  5. Poultry (e.g., chicken, turkey, duck, other game birds): Frequency of consumption in the last two weeks (number of times eaten)
  6. Poultry (e.g., chicken, turkey, duck, other game birds): Average portion size when consumed
  7. Pork: Frequency of consumption in the last two weeks (number of times eaten)
  8. Pork: Average portion size when consumed
  9. Bacon/ham: Frequency of consumption in the last two weeks (number of times eaten)
  10. Bacon/ham: Average portion size when consumed
  11. Other processed meats (e.g., sausages, salami, hot dogs, meat pies, jerky, junk food meats): Frequency of consumption in the last two weeks (number of times eaten)
  12. Other processed meats (e.g., sausages, salami, hot dogs, meat pies, jerky, junk food meats): Average portion size when consumed
★

Rate This Scale

5.0 / 5 • 1 vote

Citar este artículo

Looti, M. (2026, octubre 23). Escala de Consumo de Carne. Spanish Psychological Databases. https://spanish.arabpsychology.com/scales/escala-de-consumo-de-carne/
Looti, Mohammed. “Escala de Consumo de Carne.” Spanish Psychological Databases, 23 octubre 2026, https://spanish.arabpsychology.com/scales/escala-de-consumo-de-carne/.
Looti, Mohammed. “Escala de Consumo de Carne.” Spanish Psychological Databases. octubre 23, 2026. https://spanish.arabpsychology.com/scales/escala-de-consumo-de-carne/.