Escala de Depresión del Centro de Estudios Epidemiológicos

Revisión académica exhaustiva de la Escala de Depresión del Centro de Estudios Epidemiológicos (CES-D): propiedades psicométricas, estructura factorial, confiabilidad, validez teórica y directrices de aplicación comunitaria.

Dr. Mohammed Looti Académico e investigador especializado en psicología
PUBLICADO
Revisado científicamente · Dr. Marwa Abd-Alazim · octubre 23, 2026
Revisado médica y científicamente Verificado el: octubre 23, 2026
Dr. Marwa Abd-Alazim PhD in Psychology
Faculty Member • University of Kerbala
Criterios de revisión y normas clínicas

Este contenido se somete a una rigurosa revisión científica y estándares editoriales médicos para garantizar la precisión clínica y el cumplimiento de las pautas basadas en evidencia (APA / OMS).

1. Resumen

La Escala de Depresión del Centro de Estudios Epidemiológicos (Center for Epidemiologic Studies Depression Scale, conocida ampliamente por el acrónimo CES-D) representa uno de los hitos metodológicos y psicométricos más influyentes en el ámbito de la epidemiología psiquiátrica y la salud pública global. Diseñada a finales de la década de 1970 por la investigadora Lenore Sawyer Radloff en el Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos (NIMH), esta escala de autoinforme de 20 reactivos fue concebida primordialmente para cuantificar los niveles actuales de sintomatología depresiva en la población general y muestras comunitarias, diferenciándose formalmente de los inventarios estructurados para el diagnóstico psiquiátrico nosológico individualizado.

El instrumento focaliza su evaluación en la frecuencia temporal con la que los síntomas han emergido durante la última semana previa a la administración, permitiendo obtener una estimación precisa del estado afectivo momentáneo altamente sensible a los estresores psicosociales recientes y a las variaciones del entorno inmediato. Desde el punto de vista estructural y analítico, el CES-D operacionaliza la depresión a través de cuatro dimensiones subyacentes plenamente documentadas en la literatura psicométrica clásica: afecto depresivo, afecto positivo (anhedonia evaluada mediante reactivos con codificación inversa), quejas somáticas con enlentecimiento psicomotor, y dificultades interpersonales.

La escala se responde mediante una métrica de frecuencia tipo Likert de cuatro alternativas (puntuadas de 0 a 3), que arroja un rango total de 0 a 60 puntos, habiéndose establecido empíricamente un punto de corte convencional de 16 como umbral indicativo de riesgo significativo de morbilidad depresiva clínicamente relevante. A lo largo de las décadas, el CES-D ha demostrado consistentemente coeficientes de consistencia interna sobresalientes (alfa de Cronbach típicamente superiores a 0.85 en población general y a 0.90 en cohortes clínicas), una adecuada confiabilidad test-retest concordante con su naturaleza de medida de estado, y una robusta validez factorial, convergente y de criterio frente a entrevistas clínicas estructuradas e instrumentos autoadministrados de referencia como el Inventario de Depresión de Beck y la Escala de Depresión de Hamilton.

2. Palabras clave

Depresión, Epidemiología psiquiátrica, CES-D, Psicometría, Autoinforme, Sintomatología afectiva, Tamizaje comunitario, Salud mental poblacional, Consistencia interna, Validez factorial, Estado afectivo, Anhedonia.

3. Autores

El desarrollo original y la validación fundacional del instrumento fueron realizados por la investigadora:

El proyecto contó además con la colaboración técnica y epidemiológica de un equipo multidisciplinario de salud comunitaria y bioestadística del NIMH, destacando las contribuciones muestrales y metodológicas de figuras del entorno de la salud pública estadounidense tales como George W. Comstock, Kathryn Helsing y colaboradores en los proyectos longitudinales de Washington County (Maryland) y Kansas City (Misuri).

4. Propósito

Hacia mediados de la década de 1970, la medición psicológica de los trastornos del estado de ánimo se encontraba predominantemente circunscrita a contextos psiquiátricos cerrados, centros de tratamiento ambulatorio y ensayos de farmacología clínica. Los instrumentos estandarizados prevalentes en aquella época —tales como la Escala de Valoración de Hamilton para la Depresión (HRSD), la Escala de Autovaloración de Zung (SDS) o el Inventario de Depresión de Beck (BDI)— habían sido concebidos principalmente para cuantificar la severidad del cuadro patológico en pacientes ya formalmente diagnosticados, o bien para monitorizar la eficacia diferencial de intervenciones psicoterapéuticas o psicotrópicas.

Este panorama generó un vacío metodológico sustancial para los epidemiólogos sociales y los investigadores comunitarios. En muestras no clínicas, la morbilidad psiquiátrica severa e institucionalizada exhibe prevalencias de punto relativamente bajas; en contraste, el malestar afectivo subclínico, la desmoralización, el agotamiento vital y las fluctuaciones anímicas vinculadas a estresores socioeconómicos presentan una prevalencia considerablemente elevada y repercusiones profundas sobre el bienestar colectivo, la productividad y la utilización de servicios de atención médica general. Ninguno de los instrumentos clínicos disponibles resultaba idóneo para su administración masiva mediante encuestas probabilísticas de hogares realizadas por entrevistadores legos sin entrenamiento psiquiátrico avanzado.

La Escala CES-D fue diseñada específicamente para superar esta barrera, configurándose con los siguientes propósitos teóricos y prácticos fundamentales:

  • Tamizaje poblacional no invasivo: Ofrecer un instrumento breve, económico, comprensible y estandarizado, susceptible de ser autoadministrado en papel o guiado por encuestadores no clínicos en el marco de macroencuestas demográficas de salud pública.
  • Medición del estado afectivo transitorio (vs. rasgo permanente): Capturar la frecuencia con la que los síntomas se han manifestado exclusivamente a lo largo de los siete días precedentes, reflejando fielmente cómo acontecimientos vitales estresantes (pérdidas laborales, transiciones familiares, duelo o crisis económicas) impactan temporalmente el funcionamiento afectivo individual.
  • Análisis epidemiológico multivariado: Servir como variable dependiente o factor moderador en modelos de regresión epidemiológica destinados a determinar la asociación entre sintomatología depresiva y variables sociodemográficas (sexo, edad, estratificación socioeconómica, etnicidad, estado marital) y médicas (enfermedad cardiovascular, dolor crónico, comorbilidades somáticas).
  • Prevención y focalización de recursos asistenciales: Identificar segmentos poblacionales vulnerables que, sin contar con un diagnóstico psiquiátrico formal según criterios del DSM o CIE, experimentan niveles subclínicos de disfunción que elevan sustancialmente su riesgo de desarrollar un episodio depresivo mayor o de sufrir deterioro funcional.

Es primordial recalcar que Radloff (1977) enfatizó explícitamente que la CES-D no constituye un instrumento diagnóstico de asignación nosológica categorial. Su propósito no es dictaminar la presencia de un Trastorno Depresivo Mayor con arreglo a manuales formales, sino cuantificar un continuo dimensional de sintomatología que sitúa a la persona dentro de un espectro que va desde el funcionamiento emocional saludable hasta el malestar psicológico severo.

5. Constructo psicológico

El constructo medido por la CES-D es la sintomatología depresiva actual, conceptualizada como una constelación multidimensional de manifestaciones afectivas, cognitivas, somáticas y relacionales. En el diseño de la escala, Radloff integró componentes procedentes de la vasta literatura psiquiátrica clínica y de investigaciones previas de análisis factorial realizadas sobre las escalas de Beck, Zung, Raskin y Gardner. Sin embargo, a diferencia de los modelos nosológicos hiperfocalizados en la queja puramente somática (que con frecuencia confunde síntomas de depresión con enfermedades orgánicas preexistentes), el constructo de la CES-D otorga un peso preponderante al componente vivencial y subjetivo del estado de ánimo deprimido.

El constructo se desglosa operativamente en cuatro dominios o facetas principales:

1. Afecto Depresivo (Depressed Affect)

Constituye el núcleo emotivo del constructo. Abarca el abatimiento emocional profundo, el llanto inmotivado o incrementado, la vivencia subjetiva de tristeza paralizante, la soledad y la desesperanza existencial. Este factor no refleja meramente un decaimiento pasajero, sino una experiencia continua de dolor psíquico donde el individuo percibe una incapacidad abrumadora para sobreponerse a la congoja personal. Se manifiesta típicamente a través del sentimiento de estar deprimido, la vivencia de que resulta imposible desprenderse del pesimismo o tristeza incluso con el auxilio y contención de familiares y allegados, y la recurrencia de episodios de llanto.

2. Afecto Positivo (Positive Affect / Diminished Well-being)

Esta dimensión operacionaliza el polo opuesto del afecto deprimido y permite registrar la presencia o ausencia de anhedonia y pérdida de autoeficacia vital. Incluye la percepción subjetiva de valor propio y competencia en comparación con el entorno social, la esperanza y el optimismo hacia los acontecimientos futuros, la felicidad vivenciada y la capacidad global para disfrutar y obtener gratificación de la vida. En la CES-D, estos elementos se redactan en sentido afirmativo y optimista, exigiéndose su inversión de puntuación en el cálculo final; una puntuación elevada en esta dimensión una vez invertida denota un aplanamiento hedónico radical y un déficit pronunciado de afecto positivo, signo nuclear de la depresión clínica según las teorías biopsicosociales contemporáneas.

3. Quejas Somáticas y Enlentecimiento Psicomotor (Somatic Symptoms and Psychomotor Retardation)

Esta faceta cuantifica el correlato neurobiológico y funcional de la condición depresiva expresado a través del cuerpo y los niveles basales de energía. Engloba las perturbaciones cualitativas y cuantitativas del ciclo sueño-vigilia (sueño fragmentado, inquieto, insomnio de conciliación o mantenimiento), la reducción acentuada del apetito, la lentificación en el flujo del pensamiento y la dificultad marcada para focalizar la atención y sostener la concentración en actividades cotidianas. Adicionalmente, evalúa la fatigabilidad psicofísica extrema, caracterizada por la percepción de que cualquier tarea cotidiana menor demanda un esfuerzo hercúleo para poder ejecutarse, y una profunda inhibición conductual manifestada en la imposibilidad subjetiva de «ponerse en marcha» o iniciar conductas orientadas a metas.

4. Dificultades Interpersonales (Interpersonal Difficulties)

El constructo integra una dimensión relacional que mide el distanciamiento y la alienación social experimentada por la persona deprimida. Los individuos con alta carga sintomática a menudo proyectan o perciben actitudes de hostilidad, frialdad o rechazo en sus interacciones habituales. Esta dimensión se operacionaliza evaluando la convicción de que las personas del entorno se comportan de manera hostil o poco amigable, y la vivencia paranoide o suspicaz de desagrado interpersonal (el convencimiento de «caer mal» o no ser querido por los demás). Esta retracción y tensión social interactúa de manera recíproca con el afecto depresivo, perpetuando el aislamiento del individuo.

6. Marco teórico

La fundamentación epistemológica y conceptual de la CES-D se asienta en la confluencia entre la psicopatología descriptiva, la teoría psicométrica de rasgo-estado y los paradigmas sociomédicos de la epidemiología del estrés psicosocial desarrollados a lo largo de las décadas de 1960 y 1970.

Por un lado, el diseño abreva directamente de las contribuciones de Aaron T. Beck relativas a la primacía de los componentes afectivo-cognitivos sobre las explicaciones puramente psicodinámicas del afecto depresivo. Para Beck, la experiencia depresiva se caracteriza por una visión negativa sistemática del yo, del mundo y del porvenir (la conocida tríada cognitiva). Radloff incorporó esta visión integrando reactivos orientados a la autopercepción de fracaso personal, la disminución de la autoeficacia comparativa y la privación de esperanza futura, permitiendo que la escala capture las distorsiones perceptivas que median la respuesta individual a la adversidad ambiental.

Por otro lado, la conceptualización del afecto se nutre sustancialmente de la teoría del bienestar psicológico formulada por Norman M. Bradburn (1969). Bradburn propuso que el equilibrio psicológico global no es un continuum unipolar unidimensional, sino el resultado dinámico de dos dimensiones ortogonales e independientes: el afecto positivo y el afecto negativo. Bajo esta concepción teórica, la ausencia de tristeza o malestar no presupone mecánicamente la presencia de felicidad, optimismo o disfrute vital. Consecuentemente, Radloff diseñó conscientemente un instrumento que integrara tanto indicadores de malestar afectivo y somático severo como reactivos representativos de la ausencia de afecto positivo. Esta formulación bivariada confirió al CES-D una ventaja psicométrica singular: no solo controló el sesgo de aquiescencia o condescendencia en las respuestas de los encuestados, sino que proporcionó un mapeo exhaustivo del aplanamiento emocional propio de los cuadros anhedónicos.

En el plano sociológico y epidemiológico, el instrumento se fundamentó en los trabajos de Bruce P. Dohrenwend y Barbara Snell Dohrenwend sobre los eventos vitales estresantes y su distribución asimétrica en la estructura social. Los modelos epidemiológicos requerían un indicador cuantitativo sensible a fluctuaciones temporales de corto plazo, capaz de comportarse como una variable de «estado» antes que como un «rasgo» de personalidad inmutable. La instrucción de respuesta fijada restrictivamente en la última semana dota a la escala de la reactividad empírica indispensable para medir variaciones inmediatas provocadas por acontecimientos traumáticos agudos, cambios en las condiciones socioeconómicas o intervenciones preventivas en salud mental.

7. Validez

El proceso de validación original de la CES-D reportado por Radloff (1977) se sustentó en un riguroso diseño metodológico que combinó muestras probabilísticas comunitarias con cohortes de pacientes psiquiátricos institucionalizados y ambulatorios, garantizando un análisis de validez de contenido, validez de criterio (convergente y discriminante) y validez de constructo:

Validez de Contenido y Aparente

Los 20 reactivos definitivos fueron seleccionados a partir de un exhaustivo cribado de instrumentos clínicos preexistentes validados empíricamente (incluyendo las escalas de Beck, Zung, Raskin, y las listas de adjetivos de Lubin). Se sometieron a revisiones por paneles de expertos para asegurar que abarcaran la constelación sintomática esencial de los episodios depresivos, excluyendo formulaciones lingüísticas arcaicas o vocabulario psiquiátrico técnico inaccesible para poblaciones de bajo nivel de escolarización.

Validez de Criterio: Convergencia con Medidas Estandarizadas

La validez convergente fue exhaustivamente corroborada mediante la correlación de las puntuaciones de la CES-D con múltiples instrumentos autoadministrados y escalas administradas por clínicos expertos:

  • Lubin Depression Adjective Check Lists: Las correlaciones alcanzaron valores de Pearson comprendidos entre r = 0.51 y r = 0.60 en muestras generales comunitarias.
  • Bradburn Negative Affect Scale: Se documentaron asociaciones robustas con coeficientes que oscilaron entre r = 0.55 y r = 0.63.
  • Bradburn Positive Affect Scale: Exhibió correlaciones inversas teóricamente coherentes (r = -0.21 a -0.36), confirmando que a mayores puntuaciones en el CES-D menor es el bienestar subjetivo reportado.
  • Langner 22-Item Screening Score: Mostró correlaciones de r = 0.61 a 0.67, reflejando su sensibilidad convergente hacia el malestar psiquiátrico general y el deterioro funcional.
  • Evaluaciones clínicas por psiquiatras: En submuestras clínicas de validación, la correlación de la CES-D con la Escala de Depresión de Hamilton (HAM-D) se situó en r = 0.44 a 0.54, con la Escala de Calificación de Raskin entre r = 0.56 y 0.79, y con la Escala Breve de Calificación de Depresión de Rockliff en r = 0.49 a 0.58.

Validez Discriminante y Grupos Contrastados

La capacidad de la CES-D para discriminar entre individuos sanos y pacientes con patología afectiva diagnosticada constituyó una de las piedras angulares de su validación psicométrica. Las distribuciones de puntuaciones manifestaron divergencias estructurales marcadas y consistentes con la teoría epidemiológica:

  • Las muestras probabilísticas comunitarias (Kansas City y Washington County) exhibieron distribuciones notablemente asimétricas a la derecha, con una media global situada en torno a 7.9 a 9.25 puntos (desviación estándar de ~8.5) y una mediana sensiblemente inferior, evidenciando que la gran mayoría de la población general se ubica en rangos bajos de sintomatología.
  • Por el contrario, las muestras clínicas de pacientes psiquiátricos internados mostraron distribuciones sustancialmente simétricas, con una media de 24.42 puntos (desviación estándar de 13.51), difiriendo de forma estadísticamente significativa (p < 0.001) de las muestras generales.
  • Asimismo, la escala demostró sensibilidad longitudinal a intervenciones terapéuticas: en pacientes evaluados tras periodos de tratamiento psiquiátrico activo y recuperación clínica manifiesta, las puntuaciones promedio de la CES-D decrecieron de forma drástica y documentada hacia valores cercanos al umbral normativo comunitario.

8. Confiabilidad

Las propiedades de confiabilidad de la CES-D han sido investigadas y replicadas en una pluralidad de contextos socioculturales y grupos etarios, demostrando una consistencia psicométrica de primer orden:

Consistencia Interna

En el estudio original de Radloff (1977), los análisis de homogeneidad arrojaron coeficientes excepcionales:

  • En las muestras probabilísticas generales de la comunidad, el coeficiente alfa de Cronbach (Cronbach's alpha) se situó en aproximadamente 0.85 (oscilando entre 0.84 y 0.86 según los diferentes cortes demográficos y encuestas de seguimiento).
  • En las cohortes psiquiátricas de pacientes clínicos, el alfa de Cronbach se elevó a 0.90, demostrando una altísima cohesión entre los reactivos cuando existe una severidad sintomática homogénea y pronunciada.
  • Los coeficientes de confiabilidad por el método de mitades partidas (split-half) oscilaron consistentemente entre 0.77 y 0.85 en población comunitaria.
  • Las correlaciones ítem-total corregidas promediaron valores de 0.45 a 0.65 para la mayoría de los reactivos nucleares de afecto depresivo y quejas somáticas, evidenciando que cada elemento individual aporta varianza compartida sustancial al constructo global sin redundancia patológica.

Confiabilidad Test-Retest

La evaluación de la estabilidad temporal de la CES-D debe interpretarse a la luz de su naturaleza intrínseca como instrumento de medición de un estado transitorio y no de un rasgo de personalidad:

  • En re-evaluaciones administradas a intervalos cortos de 2 a 8 semanas, los coeficientes de correlación test-retest se ubicaron típicamente en un rango moderado de r = 0.51 a 0.67.
  • En intervalos prolongados de 3 a 12 meses, la correlación disminuyó progresivamente hacia valores en torno a r = 0.32 a 0.40.

Radloff demostró mediante análisis estratificados que esta reducción temporal en las correlaciones test-retest no era atribuible a una deficiencia de medición psicométrica ni a error aleatorio, sino a la reactividad de la escala ante acontecimientos vitales reales: aquellos individuos que reportaron haber experimentado sucesos estresantes mayores o crisis personales entre el test y el retest mostraron cambios drásticos en su puntuación, mientras que las personas con entornos estables y sin eventos vitales negativos mantuvieron correlaciones de estabilidad sustancialmente más altas.

9. Análisis factorial

El estudio de la dimensionalidad de la CES-D ha sido objeto de exhaustivos análisis factoriales exploratorios (AFE) y confirmatorios (AFC) desde su formulación inicial:

Estructura Tetrafactorial Clásica de Radloff (1977)

Mediante la aplicación de técnicas de análisis de factores principales con rotación ortogonal Varimax sobre las respuestas de miles de participantes en Kansas City y Washington County, Radloff identificó una robusta y reproducible solución compuesta por cuatro factores que explicaban en conjunto una proporción mayoritaria de la varianza total de los ítems:

  • Factor 1: Afecto Depresivo (Depressed Affect): Agrupó a los reactivos 3 («no podía quitarme la tristeza»), 6 («me sentí deprimido»), 9 («pensé que mi vida había sido un fracaso»), 10 («sentí temor»), 14 («me sentí solo»), 17 («tuve crisis de llanto») y 18 («me sentí triste»). Las cargas factoriales en este componente oscilaron consistentemente entre 0.60 y 0.85.
  • Factor 2: Afecto Positivo (Positive Affect): Conformado exclusivamente por los cuatro reactivos formulados en dirección positiva: 4 («sentí que valía tanto como los demás»), 8 («sentí esperanza en el futuro»), 12 («fui feliz») y 16 («disfruté de la vida»). Las cargas factoriales en este factor rotado se ubicaron entre 0.65 y 0.80, corroborando la ortogonalidad relativa del bienestar frente al malestar anímico.
  • Factor 3: Quejas Somáticas y Enlentecimiento Psicomotor (Somatic Symptoms and Retardation): Integrado por los reactivos 1 («me molestaron cosas que habitualmente no me molestan»), 2 («no tenía ganas de comer; no tenía apetito»), 5 («me costaba concentrarme en lo que estaba haciendo»), 7 («sentí que todo lo que hacía suponía un esfuerzo»), 11 («mi sueño fue agitado / no dormí bien») y 20 («no podía ponerme en marcha»). Sus cargas factoriales fluctuaron de manera representativa entre 0.45 y 0.75.
  • Factor 4: Dificultades Interpersonales (Interpersonal): Constituido por los reactivos 15 («la gente no era amigable») y 19 («sentí que yo no le agradaba a la gente»). A pesar de constar únicamente de dos ítems, este factor se segregó de manera sistemática e invariable con cargas factoriales superiores a 0.70 en ambas poblaciones.

Invarianza Factorial y Modelos Jerárquicos

Uno de los hallazgos psicométricos más sólidos alcanzados por Radloff y corroborado posteriormente por metodólogos como Shafer (2006) y Carleton et al. (2013) fue la notable invarianza factorial de la escala a través de subgrupos poblacionales dispares. La estructura de cuatro factores demostró una replicabilidad matemática casi idéntica al segmentar las muestras por sexo (hombres y mujeres), estratos etarios (jóvenes, adultos medios y adultos mayores) y niveles socioeducativos.

Asimismo, los análisis factoriales confirmatorios contemporáneos han respaldado el uso de un modelo jerárquico de segundo orden (o modelo bifactor), en el cual los cuatro factores primarios correlacionan estrechamente entre sí y cargan sobre un factor latente de segundo orden general denominado «Sintomatología Depresiva Global». Esta sustentación empírica otorga legitimidad psicométrica al procedimiento estándar de sintetizar la totalidad de los 20 reactivos en un único puntaje sumatorio continuo para su interpretación operativa en salud pública.

10. Instrumento de medición

A continuación se detallan las especificaciones técnicas y de administración del instrumento estandarizado:

  • Nombre completo del instrumento: Escala de Depresión del Centro de Estudios Epidemiológicos (Center for Epidemiologic Studies Depression Scale, CES-D).
  • Tipo de prueba: Cuestionario de autoinforme estandarizado; aplicable alternativamente mediante entrevista estructurada conducida por encuestador lego.
  • Formato y número de ítems: 20 reactivos enunciados en oraciones declarativas breves redactadas en primera persona del singular en tiempo pasado reciente.
  • Escala de respuesta: Escala tipo Likert de 4 puntos de anclaje de frecuencia referidos a la última semana (0 a 3):
    • 0 = Rarely or none of the time (menos de 1 día durante la semana).
    • 1 = Some or a little of the time (1 a 2 días durante la semana).
    • 2 = Occasionally or a moderate amount of time (3 a 4 días durante la semana).
    • 3 = Most or all of the time (5 a 7 días durante la semana).
  • Instrucción temporal: Se solicita explícitamente al examinado valorar con qué frecuencia se sintió o actuó del modo descrito durante la última semana previa a la evaluación.
  • Puntuación e inversión:
    • Los 16 reactivos formulados en dirección sintomática negativa se califican directamente de 0 a 3 según la opción elegida.
    • Los cuatro reactivos formulados en sentido positivo (ítems 4, 8, 12 y 16) poseen calificación inversa antes de computar la sumatoria: una respuesta de 0 se califica como 3; 1 como 2; 2 como 1; y 3 como 0.
    • El puntaje total se obtiene mediante la suma lineal simple de los 20 reactivos recodificados, generando una escala continua con un rango teórico posible de 0 a 60 puntos.
  • Puntos de corte e interpretación clínica:
    • 0 a 15 puntos: Nivel de sintomatología depresiva dentro de los parámetros habituales / Ausencia de malestar clínicamente significativo.
    • 16 puntos o más: Umbral de corte tradicional (cutoff score) indicativo de sintomatología depresiva relevante y riesgo potencial de morbilidad afectiva. Se recomienda una valoración diagnóstica clínica exhaustiva.
    • 21 puntos o más: A menudo categorizado en la literatura epidemiológica como sintomatología depresiva moderada.
    • 27 puntos o más: Sintomatología depresiva severa / Marcada sobrecarga psíquica.
  • Tiempo de aplicación: Entre 5 y 10 minutos para la modalidad autoadministrada; entre 8 y 12 minutos para administración guiada por encuestador.
  • Población objetivo: Población general comunitaria, muestras clínicas psiquiátricas y médicas, adultos de 18 años en adelante (con adaptaciones específicas publicadas para adolescentes en estudios derivados).

11. Permisos, Tarifas y Año del test

La Escala de Depresión del Centro de Estudios Epidemiológicos (CES-D) fue desarrollada formalmente en el año 1977 bajo los auspicios y financiamiento del gobierno federal de los Estados Unidos a través del Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH), publicándose originalmente en la revista académica arbitrada Applied Psychological Measurement (Radloff, 1977).

En congruencia con las normativas que rigen las obras intelectuales desarrolladas por agencias públicas del gobierno federal estadounidense, el instrumento forma parte sustancial del dominio público o goza de licencias amplias para fines de docencia, investigación científica y uso académico no comercial. Por consiguiente:

  • Investigación y uso académico: Los estudiantes, facultades universitarias, clínicos e investigadores independientes pueden hacer uso y reproducción de la escala sin costo de licenciamiento ni necesidad de solicitar autorizaciones notariales previas, bajo la condición estricta de citar adecuadamente la autoría original de Lenore Sawyer Radloff y la publicación seminal de 1977.
  • Uso comercial y redistribución con fines lucrativos: Las entidades corporativas o plataformas digitales comerciales que requieran redistribuir masivamente la publicación original o integrarla en paquetes comerciales con fines de lucro deben tramitar los cánones y autorizaciones de regalías pertinentes a través de los mecanismos estandarizados del Copyright Clearance Center (CCC) o la casa editorial SAGE Publications.

12. Referencias

  • Beck, A. T., Ward, C. H., Mendelson, M., Mock, J., & Erbaugh, J. (1961). An inventory for measuring depression. Archives of General Psychiatry, 4(6), 561–571. https://doi.org/10.1001/archpsyc.1961.01710120031004
  • Bradburn, N. M. (1969). The structure of psychological well-being. Aldine Publishing Company.
  • Carleton, R. N., Thibodeau, M. A., Teale, M. J., Welch, P. G., Abrams, M. P., Robinson, T., & Asmundson, G. J. (2013). The Center for Epidemiologic Studies Depression Scale: A review with a theoretical and empirical examination of item content and factor structure. PLOS ONE, 8(3), Article e58067. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0058067
  • Choi, I. C., & Comstock, G. W. (1975). Interviewer effect on responses to a questionnaire relating to mood. American Journal of Epidemiology, 101(1), 84–92. https://doi.org/10.1093/oxfordjournals.aje.a112075
  • Comstock, G. W., & Helsing, K. J. (1973). Characteristics of respondents and nonrespondents to a questionnaire for estimating community mood. American Journal of Epidemiology, 97(4), 233–239. https://doi.org/10.1093/oxfordjournals.aje.a121504
  • Hamilton, M. (1960). A rating scale for depression. Journal of Neurology, Neurosurgery, and Psychiatry, 23(1), 56–62. https://doi.org/10.1136/jnnp.23.1.56
  • Langner, T. S. (1962). A twenty-two item screening score of psychiatric symptoms indicating impairment. Journal of Health and Human Behavior, 3(4), 269–276. https://doi.org/10.2307/2948599
  • Lubin, B. (1967). Manual for the Depression Adjective Check Lists. Educational and Industrial Testing Service.
  • Radloff, L. S. (1977). The CES-D Scale: A self-report depression scale for research in the general population. Applied Psychological Measurement, 1(3), 385–401. https://doi.org/10.1177/014662167700100306
  • Raskin, A., Schulterbrandt, J., Reatig, N., & McKeon, J. J. (1969). Replication of factors of psychopathology in interview, ward behavior and self-report ratings of hospitalized depressives. The Journal of Nervous and Mental Disease, 148(1), 87–98. https://doi.org/10.1097/00005053-196901000-00010
  • Shafer, A. B. (2006). Meta-analysis of the factor structures of four depression questionnaires: Beck, CES-D, Hamilton, and Zung. Journal of Clinical Psychology, 62(1), 123–146. https://doi.org/10.1002/jclp.20213
  • Zung, W. W. (1965). A self-rating depression scale. Archives of General Psychiatry, 12(1), 63–70. https://doi.org/10.1001/archpsyc.1965.01720310065008

13. Ítems de la escala

A continuación se presentan los ítems originales de la escala tal como fueron publicados en los estudios psicométricos estándar, sin modificación ni traducción para preservar la validez y confiabilidad del instrumento:

Instructions: Below is a list of the ways you might have felt or behaved. Please indicate how often you have felt this way during the past week.

Response options for each item:

0 = Rarely or none of the time (less than 1 day)

1 = Some or a little of the time (1-2 days)

2 = Occasionally or a moderate amount of time (3-4 days)

3 = Most or all of the time (5-7 days)

  1. I was bothered by things that usually don’t bother me.
  2. I did not feel like eating; my appetite was poor.
  3. I felt that I could not shake off the blues even with help from my family or friends.
  4. I felt that I was just as good as other people.
  5. I had trouble keeping my mind on what I was doing.
  6. I felt depressed.
  7. I felt that everything I did was an effort.
  8. I felt hopeful about the future.
  9. I thought my life had been a failure.
  10. I felt fearful.
  11. My sleep was restless.
  12. I was happy.
  13. I talked less than usual.
  14. I felt lonely.
  15. People were unfriendly.
  16. I enjoyed life.
  17. I had crying spells.
  18. I felt sad.
  19. I felt that people disliked me.
  20. I could not get going.
Scoring reminder: Items 4, 8, 12, and 16 are worded positively and reverse-scored (0 = 3, 1 = 2, 2 = 1, 3 = 0). Total scores range from 0 to 60. A total score of 16 or higher is considered indicative of significant depressive symptoms.
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Looti, M. (2026, octubre 23). Escala de Depresión del Centro de Estudios Epidemiológicos. Spanish Psychological Databases. https://spanish.arabpsychology.com/scales/escala-de-depresion-del-centro-de-estudios-epidemiologicos/
Looti, Mohammed. “Escala de Depresión del Centro de Estudios Epidemiológicos.” Spanish Psychological Databases, 23 octubre 2026, https://spanish.arabpsychology.com/scales/escala-de-depresion-del-centro-de-estudios-epidemiologicos/.
Looti, Mohammed. “Escala de Depresión del Centro de Estudios Epidemiológicos.” Spanish Psychological Databases. octubre 23, 2026. https://spanish.arabpsychology.com/scales/escala-de-depresion-del-centro-de-estudios-epidemiologicos/.