Escala de Impulsividad de Barratt (BIS-11)

Guía académica exhaustiva sobre la Escala de Impulsividad de Barratt (BIS-11), el instrumento psicométrico de referencia para la evaluación de la impulsividad motora, atencional y no planificadora.

Dr. Mohammed Looti Académico e investigador especializado en psicología
PUBLICADO
Revisado científicamente · Dr. Marwa Abd-Alazim · octubre 23, 2026
Revisado médica y científicamente Verificado el: octubre 23, 2026
Dr. Marwa Abd-Alazim PhD in Psychology
Faculty Member • University of Kerbala
Criterios de revisión y normas clínicas

Este contenido se somete a una rigurosa revisión científica y estándares editoriales médicos para garantizar la precisión clínica y el cumplimiento de las pautas basadas en evidencia (APA / OMS).

1. Resumen

La Escala de Impulsividad de Barratt versión 11 (BIS-11) constituye el instrumento psicométrico de autoinforme más ampliamente utilizado, validado y citado a nivel internacional para la evaluación multidimensional de la impulsividad en contextos experimentales, neuropsicológicos y clínicos. Desarrollada y refinada a lo largo de más de cinco décadas de investigación continuada por el equipo de Ernest S. Barratt, y consolidada formalmente en su undécima iteración por Patton, Stanford y Barratt (1995), la BIS-11 está integrada por 30 ítems evaluados mediante una escala de frecuencia de 4 puntos (1 = Raramente/Nunca, 2 = Ocasionalmente, 3 = A menudo, 4 = Casi siempre/Siempre). El instrumento captura una puntuación total global y se desglosa en tres subescalas de segundo orden fundamentales: Impulsividad Atencional (falta de concentración, distractibilidad y rapidez de pensamiento desorganizada), Impulsividad Motora (actuación precipitada en el momento y desinhibición conductual) e Impulsividad No Planificadora (orientación hacia el presente, desinterés por el futuro y ausencia de deliberación prospectiva).

Desde una perspectiva psicométrica, la BIS-11 ha demostrado consistentemente coeficientes de consistencia interna adecuados (con alfas de Cronbach que oscilan globalmente entre 0.77 y 0.84 en poblaciones no clínicas, y superiores a 0.80 en muestras psiquiátricas y penitenciarias), una estabilidad test-retest notable en intervalos de un mes (con correlaciones que exceden r = 0.80) y una robusta validez convergente, discriminante y de constructo. Su estructura factorial ha sido reproducida y evaluada mediante modelos confirmatorios en decenas de países e idiomas, adaptándose tanto a muestras comunitarias de adolescentes y adultos como a poblaciones diagnosticadas con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), trastornos por abuso de sustancias, trastorno límite de la personalidad y conductas delictivas violentas, consolidándose como el estándar de oro psicométrico de la impulsividad.

2. Palabras clave

Escala de Impulsividad de Barratt, BIS-11, impulsividad motora, impulsividad atencional, no planificación, psicometría, evaluación neuropsicológica, autoinforme, control inhibitorio, validez de constructo, conducta impulsiva, TDAH, adicciones.

3. Autores

La formulación canónica de la undécima revisión de la escala (BIS-11) fue formalizada y publicada por:

  • Jim H. Patton, Ph.D.: Departamento de Psicología y Neurociencias, Baylor University, Waco, Texas, Estados Unidos. Especialista en psicobiología de la personalidad y modelado estructural de rasgos conductuales.
  • Matthew S. Stanford, Ph.D.: Departamento de Psicología y Neurociencias, Baylor University, Waco, Texas, Estados Unidos. Actualmente director ejecutivo del Hope and Healing Center & Institute en Houston, Texas, y profesor clínico de psiquiatría y ciencias conductuales. Correo de contacto académico: [email protected].
  • Ernest S. Barratt, Ph.D. (1925–2003): Pionero de la psicofisiología y la neuropsiquiatría conductual, adscrito al Department of Psychiatry and Behavioral Sciences de la University of Texas Medical Branch (UTMB) en Galveston, Texas, Estados Unidos. Barratt dedicó más de cincuenta años al estudio biopsicológico de la desinhibición y sentó las bases operativas del constructo desde finales de la década de 1950.

4. Propósito

El propósito medular de la Barratt Impulsiveness Scale (BIS-11) es proporcionar una cuantificación psicométrica estandarizada, económica, confiable y teóricamente fundamentada de la impulsividad entendida como un rasgo dispositional multidimensional de la personalidad. Históricamente, la literatura psicológica tendía a conceptualizar la impulsividad de manera unidimensional, reduciéndola a un simple fallo de la voluntad moral o a la mera incapacidad para posponer la gratificación. Ernest S. Barratt y sus colaboradores postularon que tal simplificación resultaba clínicamente insuficiente para dilucidar los diversos fenotipos de la desinhibición conductual observados en el espectro psicopatológico y forense. En consecuencia, el diseño de la escala responde a la necesidad imperiosa de desentrañar las vías cognitivas, motoras y prospectivas a través de las cuales se manifiesta la falta de control inhibitorio.

En el ámbito de la investigación clínica y psiquiátrica, la BIS-11 desempeña un papel protagónico en la caracterización diagnóstica, la estratificación de severidad y el seguimiento longitudinal de múltiples condiciones neuropatológicas. En el TDAH del adulto, el instrumento permite disociar la dimensión atencional (distractibilidad y fluctuación del foco cognitivo) de los síntomas puramente motores, facilitando una medición cuantitativa sensible a los efectos de intervenciones farmacológicas psicoestimulantes. Asimismo, en el campo de las adicciones químicas y conductuales (consumo perjudicial de alcohol, cocaína, opiáceos y ludopatía patológica), la puntuación en la subescala de falta de planificación correlaciona de manera sistemática con tasas aceleradas de recaída, tasas elevadas de abandono terapéutico y patrones de descuento temporal excesivo (delay discounting).

En la investigación básica y neurobiológica, la escala sirve como biomarcador psicométrico para mapear correlatos funcionales en resonancia magnética funcional (fMRI), tomografía por emisión de positrones (PET) y registros electroencefalográficos (potenciales evocados como la P300 y la negatividad relacionada con el error, ERN). Los investigadores utilizan la BIS-11 para vincular subrasgos específicos de la impulsividad con disfunciones en los circuitos frontoestriatales, alteraciones en los receptores dopaminérgicos D2/D3 y deficiencias en la neurotransmisión serotoninérgica en el córtex prefrontal ventromedial y dorsolateral.

En el ámbito forense y penitenciario, la escala se emplea como herramienta auxiliar en la evaluación del riesgo de violencia, la conducta antisocial y la agresividad reactiva frente a la instrumental. Los reclusos y pacientes con historiales de agresiones súbitas exhiben de manera consistente puntuaciones desproporcionadamente elevadas en la subescala de impulsividad motora. Finalmente, en psicología organizacional y del tráfico, la escala permite predecir conductas de asunción de riesgo desadaptativas, tales como la siniestralidad vial, el absentismo, la propensión a accidentes laborales y decisiones financieras imprudentes.

5. Constructo psicológico

La impulsividad, tal como es operacionalizada por la BIS-11, no constituye un acto conductual singular o episódico, sino un constructo estructural multifacético de la personalidad caracterizado por la predisposición persistente a reaccionar con rapidez e imprevistamente ante estímulos ambientales internos o externos, sin mediación deliberativa, sin ponderar las consecuencias perjudiciales para el propio individuo o para terceros, y con una notable incompetencia para mantener la concentración mental prolongada. A través de análisis factoriales exploratorios y confirmatorios rigurosos, Patton, Stanford y Barratt (1995) aislaron tres factores de segundo orden bien delimitados, nutridos a su vez por seis subrasgos primarios de primer orden:

1. Impulsividad Atencional (Attentional Impulsiveness)

Esta dimensión evalúa la incapacidad del sujeto para enfocar, sostener y regular conscientemente la atención ejecutiva sobre tareas complejas o demandantes. Las personas con puntuaciones altas en este factor experimentan una atención lábil, una marcada vulnerabilidad ante distractores exógenos y una sobrecarga cognitiva caracterizada por pensamientos concurrentes y desordenados. Este factor abarca 8 ítems estructurados en dos componentes primarios:

  • Atención: Capacidad para enfocar la mente en la tarea actual sin desvíos cognitivos involuntarios. Un individuo con afectación aquí reporta que no logra «prestar atención» o que se distrae de continuo ante estímulos irrelevantes (ejemplo: ítem 5, «I don’t ‘pay attention'»; ítem 9 invertido, «I concentrate easily»).
  • Inestabilidad cognitiva: La presencia constante de intrusiones mentales, pensamiento disperso o ideas aceleradas que entorpecen el razonamiento lineal estructurado (ejemplo: ítem 6, «I have ‘racing’ thoughts»; ítem 26, «I often have extraneous thoughts when thinking»).

2. Impulsividad Motora (Motor Impulsiveness)

La impulsividad motora refleja la propensión conductual a actuar de forma instantánea, súbita o precipitada, gobernada por impulsos del momento y con una deficiencia crítica en el freno inhibitorio motor. Implica la tendencia a involucrarse en acciones sin reflexión previa ni cálculo de riesgo físico, relacional o patrimonial. Agrupa 11 ítems distribuidos en dos subcomponentes primarios:

  • Acción motora: La ejecución corporal directa sin mediación reflexiva, reaccionando visceralmente a los impulsos inmediatos (ejemplo: ítem 2, «I do things without thinking»; ítem 17, «I act ‘on impulse'»; ítem 19, «I act on the spur of the moment»).
  • Perseverancia / Inconsistencia situacional: Falta de arraigo y estabilidad en ocupaciones vitales, hábitos y entornos cotidianos, manifestada en decisiones de cambio intempestivas (ejemplo: ítem 16, «I change jobs»; ítem 21, «I change residences»; ítem 24, «I change hobbies»).

3. Impulsividad No Planificadora (Nonplanning Impulsiveness)

Esta dimensión mide la miopía del horizonte temporal o la indiferencia hacia el futuro, caracterizada por la ausencia de previsión prospectiva, la falta de prudencia estratégica y la incapacidad para ordenar las conductas cotidianas en función de metas a mediano o largo plazo. Las personas con elevadas puntuaciones viven ancladas rígidamente en el momento presente, priorizando el refuerzo inmediato sobre el bienestar futuro. Integra 11 ítems organizados en dos componentes primarios:

  • Autocontrol y deliberación: La disposición reflexiva para pensar metódicamente antes de comprometerse con una acción y la capacidad de postergación activa (ejemplo: ítem 1 invertido, «I plan tasks carefully»; ítem 8 invertido, «I am self controlled»; ítem 12 invertido, «I am a careful thinker»).
  • Complejidad cognitiva: El agrado o desinterés hacia el esfuerzo mental abstracto, la resolución de enigmas complejos y la estructuración del porvenir financiero o laboral (ejemplo: ítem 10 invertido, «I save regularly»; ítem 13 invertido, «I plan for job security»; ítem 15 invertido, «I like to think about complex problems»).

6. Marco teórico

El marco conceptual que subyace a la BIS-11 se enmarca en la teoría psicobiológica y neuroconductual de la personalidad desarrollada a mediados del siglo XX por pioneros como Hans Eysenck, Jeffrey Alan Gray y, centralmente, Ernest S. Barratt. En sus comienzos teóricos, Eysenck conceptualizó la impulsividad como un componente inherente a la extraversión en su modelo PEN (Psicoticismo, Extraversión y Neuroticismo), sugiriendo que la búsqueda de estimulación en personas con bajo nivel de activación cortical generaba conductas impulsivas. No obstante, revisiones posteriores del propio Eysenck trasladaron la impulsividad hacia la dimensión de Psicoticismo, sugiriendo una naturaleza más compleja y potencialmente desadaptativa.

Ernest Barratt postuló que la impulsividad representaba un sistema conductual independiente y biológicamente anclado que modula la relación funcional entre el procesamiento de información cortical y el output motor. Apoyándose en el modelo de Alexander Luria sobre la organización funcional del cerebro humano, Barratt concibió la impulsividad como una anomalía en las etapas de programación, regulación y verificación de la actividad intencional, ubicadas anatómicamente en el lóbulo frontal. En su formulated conceptual original, Barratt propuso una taxonomía ortogonal tripartita que diferenciaba: a) la impulsividad motora, vinculada a una hiperreactividad del sistema eferente frente a señales desencadenantes externas; b) la impulsividad atencional, ligada al colapso de los mecanismos de filtro atencional selectivo mediado por la formación reticular ascendente y el córtex prefrontal dorsolateral; y c) la impulsividad no planificadora, derivada del fallo en la prospección temporal y la anticipación de contingencias mediadas por el córtex orbitofrontal y la corteza ventromedial.

Por otro lado, la BIS-11 intersecta de manera directa con la Teoría de la Sensibilidad al Refuerzo formulada por Jeffrey Gray. En el modelo de Gray, el Sistema de Activación Conductual (BAS, Behavioral Activation System) regula la aproximación hacia estímulos apetitivos y recompensas, mientras que el Sistema de Inhibición Conductual (BIS, Behavioral Inhibition System) media la respuesta ante señales de castigo, novedad y amenaza latente. Las personas con puntuaciones elevadas en la escala de Barratt manifiestan una hiperreactividad del BAS combinada con una hipofunción del BIS, lo que culmina en una respuesta motora acelerada insensible al coste o riesgo consecuente.

Posteriormente, con la emergencia del modelo de los Cinco Grandes Factores (Big Five) de Costa y McCrae, la impulsividad se reconoció teóricamente como una faceta central del Neuroticismo (urgencia afectiva) y, de manera aún más protagónica, como el polo deficitario del factor Responsabilidad o Conciencia (Conscientiousness). La investigación contemporánea confirma que la subescala de no planificación de la BIS-11 correlaciona de manera intensamente negativa con las facetas de Deliberación, Sentido del Deber y Autodisciplina del NEO-PI-R, validando que el constructo operacionalizado por Barratt captura con precisión la arquitectura de los procesos ejecutivos inhibitorios del individuo.

7. Validez

La validez psicométrica de la BIS-11 ha sido ratificada mediante rigurosas investigaciones empíricas que abarcan diversos ámbitos metodológicos:

Validez de Constructo y Estructura Factorial

La validez de constructo fue demostrada inicialmente por Patton et al. (1995) mediante análisis factoriales en tres muestras heterogéneas: estudiantes universitarios (N = 412), pacientes psiquiátricos hospitalizados (N = 248) y reclusos varones de centros penitenciarios (N = 73). El modelo de tres factores de segundo orden emergió de forma congruente en las tres subpoblaciones. En revisiones psicométricas extensas conducidas por Stanford et al. (2009) sobre una cohorte multi-institucional de 1,577 participantes sanos, se comprobó que la estructura trifactorial exhibe un ajuste óptimo en modelos de ecuaciones estructurales (índices de ajuste comparativo CFI > 0.90 y RMSEA < 0.06), confirmando la invariancia del constructo.

Validez Convergente

La BIS-11 muestra elevadas correlaciones convergentes con otros instrumentos que cuantifican constructos teóricamente emparentados. Muestra una correlación positiva y estadísticamente significativa (r entre 0.55 y 0.68, p < .001) con la escala de Búsqueda de Sensaciones de Zuckerman (SSS-V), en particular con la subescala de Desinhibición. Asimismo, correlaciona intensamente con las escalas de Impulsividad y Urgencia Negativa de la batería UPPS-P (r = 0.60 a 0.72). En contraste, exhibe correlaciones fuertemente negativas con el factor de Responsabilidad (Conscientiousness) del NEO-PI-R (r = -0.58 a -0.65) y con escalas estandarizadas de autocontrol ejecutivo como la Self-Control Scale de Tangney (r = -0.63).

Validez Discriminante

El instrumento discrimina con éxito la impulsividad de constructos emocionales generales como la ansiedad rasgo y la depresión mayor. Al correlacionar la BIS-11 con el Inventario de Ansiedad Estado-Rasgo de Spielberger (STAI) y el Inventario de Depresión de Beck (BDI-II), las correlaciones son modestas o bajas (r típicamente entre 0.15 y 0.28), lo que confirma que la escala no refleja un malestar afectivo inespecífico, sino déficits autorregulatorios discretos.

Validez de Criterio y Predictiva

En el ámbito experimental, las puntuaciones de la BIS-11 predicen de manera robusta el rendimiento deficiente en paradigmas conductuales de laboratorio que demandan inhibición de respuesta motora, tales como la tarea Go/No-Go y el paradigma Stop-Signal (SSRT), donde los sujetos con puntuaciones altas en impulsividad motora muestran mayores fallos de comisión (commission errors). En tareas de toma de decisiones como la Iowa Gambling Task (IGT) o tareas de descuento por demora (Delay Discounting Task), las puntuaciones en impulsividad no planificadora predicen una preferencia sistemática por recompensas inmediatas de menor cuantía en detrimento de ganancias sustanciales a largo plazo. Clínicamente, el instrumento predice tasas de recidiva delictiva en poblaciones penitenciarias, mayor frecuencia de tentativas de suicidio en pacientes con depresión recurrente y abandono prematuro de tratamientos de deshabituación en centros de adicciones.

8. Confiabilidad

Las propiedades de confiabilidad de la BIS-11 han sido evaluadas exhaustivamente en muestras normativas, clínicas y forenses a nivel mundial:

Consistencia Interna

En el estudio de validación de Patton et al. (1995), el coeficiente alfa de Cronbach para la puntuación total se situó en 0.82 en la muestra universitaria, 0.83 en la muestra psiquiátrica de pacientes hospitalizados y 0.79 en la muestra penitenciaria. En el estudio a gran escala realizado por Stanford et al. (2009) en una muestra de 1,577 adultos jóvenes, el alfa de Cronbach de la puntuación total fue de 0.83. En lo concerniente a las tres subescalas de segundo orden, los coeficientes de consistencia interna observados en la literatura han oscilado generalmente en los siguientes rangos:

  • Impulsividad Motora: α = 0.69 – 0.74 (valor típico en muestras no clínicas: 0.72).
  • Impulsividad No Planificadora: α = 0.72 – 0.78 (valor típico: 0.75).
  • Impulsividad Atencional: α = 0.66 – 0.74 (valor típico: 0.70).

Si bien la subescala de impulsividad atencional presenta ocasionalmente valores que rozan el umbral de 0.70 debido a la heterogeneidad conceptual entre distractibilidad cognitiva e intrusión mental súbita, la consistencia global del instrumento completo supera ampliamente los criterios psicométricos requeridos para la investigación básica y la evaluación de cribado clínico.

Estabilidad Temporal (Test-Retest)

La confiabilidad temporal del instrumento ha sido documentada mediante coeficientes de correlación intraclase (ICC) y coeficientes producto-momento de Pearson en distintos intervalos de seguimiento. Stanford et al. (2009) evaluaron la estabilidad temporal en una submuestra tras un período de un mes, obteniendo una correlación de r = 0.83 para la puntuación total, demostrando que la BIS-11 captura características disposicionales estables y no fluctuaciones transitorias del estado anímico. Para las subescalas, las correlaciones test-retest a 30 días fueron: Impulsividad Motora (r = 0.76), Impulsividad No Planificadora (r = 0.81) e Impulsividad Atencional (r = 0.72). En la versión adaptada al español por Oquendo et al. (2001), se reportaron correlaciones test-retest de r = 0.89 a los dos meses en muestras bilingües, lo que ratifica la estabilidad del instrumento entre administraciones sucesivas.

9. Análisis factorial

La elucidación de la estructura interna de la escala ha sido objeto de rigurosos debates y confirmaciones metodológicas en la psicometría contemporánea. A lo largo de su evolución histórica, Ernest Barratt utilizó análisis factoriales exploratorios de componentes principales con rotación oblicua (Oblimin y Promax) y ortogonal (Varimax) para desentrañar la arquitectura latente de la prueba.

El Modelo de Patton, Stanford y Barratt (1995)

En el estudio de referencia de 1995, los autores aplicaron análisis de componentes principales con rotación Promax (oblicua, asumiendo interdependencia biológica entre factores). El análisis factorial exploratorio (AFE) reveló una estructura jerárquica con seis factores primarios de primer orden que confluían en tres factores de segundo orden:

  1. Factores de primer orden:
    • Atención (ítems 5, 9*, 11, 20*, 28) e Inestabilidad Cognitiva (ítems 6, 24, 26) -> Confluyen en la Impulsividad Atencional.
    • Motor (ítems 2, 3, 4, 17, 19, 22, 25) y Perseverancia (ítems 16, 21, 23, 30*) -> Confluyen en la Impulsividad Motora.
    • Autocontrol (ítems 1*, 7*, 8*, 12*, 13*, 14) y Complejidad Cognitiva (ítems 10*, 15*, 18, 27, 29*) -> Confluyen en la Impulsividad No Planificadora.

Las cargas factoriales en los factores de primer orden fueron predominantemente elevadas, oscilando entre 0.42 y 0.78, sin saturaciones cruzadas críticas que comprometieran la interpretabilidad de los subconstructos.

Análisis Factorial Confirmatorio (AFC) y Modelos Competidores

En la literatura contemporánea, diversos análisis factoriales confirmatorios (AFC) han examinado si la estructura original de tres factores jerárquicos se sostiene o si un modelo bifactor o modelos de uno o dos factores proporcionan un mejor ajuste psicométrico:

  • Modelo Unidimensional: Ha sido sistemáticamente rechazado en todas las publicaciones (χ²/gl > 5.0, CFI < 0.70, RMSEA > 0.10), lo que demuestra que la impulsividad no puede modelarse adecuadamente como una entidad psicológica homogénea.
  • Modelo de Tres Factores Correlacionados: Presenta un ajuste sustancialmente superior, con correlaciones interfactoriales moderadas (generalmente entre r = 0.35 y r = 0.52). Las tres dimensiones comparten entre un 15% y un 27% de varianza, lo que justifica la extracción de una puntuación global junto con las puntuaciones de las tres subescalas.
  • Modelos Bifactor: Investigaciones recientes han planteado modelos bifactor donde un factor general de impulsividad absorbe la varianza común de los 30 ítems, mientras que tres factores específicos ortogonales retienen la varianza residual única. Este modelo suele arrojar índices de ajuste excelentes (CFI > 0.94, TLI > 0.92, RMSEA ≈ 0.045), respaldando el uso de la puntuación total como indicador de la severidad global del rasgo sin desestimar la utilidad diagnóstica de las subescalas.

10. Instrumento de medición

Las especificaciones técnicas, operativas y de formato de la escala se detallan a continuación:

  • Nombre formal del instrumento: Barratt Impulsiveness Scale, Version 11 (BIS-11).
  • Tipo de evaluación: Escala de autoinforme estructurada (inventario psicométrico estandarizado de lápiz y papel o digital).
  • Población diana: Adultos y adolescentes a partir de los 14 años de edad, tanto en muestras de población general como en poblaciones clínicas, neuropsiquiátricas y forenses.
  • Tiempo de administración: Entre 5 y 10 minutos para su cumplimentación completa.
  • Número total de ítems: 30 ítems breves redactados en primera persona del singular en forma de afirmaciones declarativas sobre hábitos conductuales y estilos de pensamiento.
  • Formato de respuesta: Escala graduada de frecuencia tipo Likert de 4 puntos:
    • 1 = Raramente/Nunca (Rarely/Never)
    • 2 = Ocasionalmente (Occasionally)
    • 3 = A menudo (Often)
    • 4 = Casi siempre/Siempre (Almost Always/Always)
  • Puntuación global y rangos: La puntuación total se obtiene sumando las respuestas a los 30 ítems una vez invertidos los ítems correspondientes. El rango total posible abarca desde 30 hasta 120 puntos. A mayor puntuación obtenida, mayor es el nivel global de impulsividad manifestado por el individuo.
  • Reglas de inversión de ítems (Reverse-Scoring): Exactamente 11 ítems están redactados en sentido positivo (indicando prudencia, concentración y planificación) y deben ser obligatoriamente invertidos antes de calcular las sumas factoriales (transformación: 1 = 4, 2 = 3, 3 = 2, 4 = 1):
    • Ítems a invertir: 1, 7, 8, 9, 10, 12, 13, 15, 20, 29 y 30.
  • Composición de las subescalas de segundo orden:
    • Impulsividad Atencional: Consta de 8 ítems (5, 6, 9*, 11, 20*, 24, 26, 28). Rango de 8 a 32 puntos.
    • Impulsividad Motora: Consta de 11 ítems (2, 3, 4, 16, 17, 19, 21, 22, 23, 25, 30*). Rango de 11 a 44 puntos.
    • Impulsividad No Planificadora: Consta de 11 ítems (1*, 7*, 8*, 10*, 12*, 13*, 14, 15*, 18, 27, 29*). Rango de 11 a 44 puntos.
    • (El asterisco * indica los ítems con puntuación invertida).

11. Permisos, Tarifas y Año del test

El marco legal, histórico y de licenciamiento del instrumento se estructura en los siguientes términos:

  • Año de publicación original: La undécima versión definitiva (BIS-11) fue formalmente indexada y validada empíricamente en el año 1995 por Jim H. Patton, Matthew S. Stanford y Ernest S. Barratt, culminando décadas de iteraciones previas (iniciadas con la BIS-1 en 1959).
  • Derechos de autor y propiedad intelectual: El instrumento es una escala con derechos de autor originales asociados a Ernest S. Barratt y la University of Texas Medical Branch (UTMB), así como a los coautores supervivientes (Matthew S. Stanford y Jim H. Patton).
  • Tarifas y acceso para investigación académica: Tradicionalmente, la BIS-11 ha sido ofrecida por sus autores de forma gratuita para su uso en investigación académica y científica sin fines comerciales. No obstante, al tratarse de un instrumento formalmente regulado, los investigadores que deseen incorporar la escala original o sus traducciones a protocolos de ensayos clínicos patrocinados o plataformas comerciales de evaluación psicométrica deben solicitar la debida autorización de uso al Dr. Matthew S. Stanford o al departamento de transferencia tecnológica institucional correspondiente.
  • Versiones breves disponibles: A raíz de la extensión de la escala, se han desarrollado e independientemente validado formas abreviadas autorizadas, entre las cuales destaca la BIS-15 (Spinella, 2007), que extrae 15 ítems conservando la estructura trifactorial con propiedades psicométricas comparables y mayor viabilidad para estudios epidemiológicos a gran escala.

12. Referencias

  • Barratt, E. S. (1959). Anxiety and impulsiveness related to psychomotor efficiency. Perceptual and Motor Skills, 9(3), 191–198. https://doi.org/10.2466/pms.1959.9.3.191
  • Barratt, E. S. (1985). Impulsiveness subtraits: Arousal and information processing. En J. T. Spence & C. E. Izard (Eds.), Motivation, emotion, and personality (pp. 137–146). Elsevier Science Publishers.
  • Oquendo, M. A., Baca-García, E., Graver, R., Morales, M., Sáiz, P. A., & Mann, J. J. (2001). Spanish adaptation of the Barratt Impulsiveness Scale (BIS-11). Revista de Psiquiatría y Salud Mental / Actas Españolas de Psiquiatría, 29(5), 293–298.
  • Patton, J. H., Stanford, M. S., & Barratt, E. S. (1995). Factor structure of the Barratt Impulsiveness Scale. Journal of Clinical Psychology, 51(6), 768–774. https://doi.org/10.1002/1097-4679(199511)51:6<768::aid-jclp2270510607>3.0.co;2-1
  • Spinella, M. (2007). Normative data and a short form of the Barratt Impulsiveness Scale. International Journal of Neuroscience, 117(3), 359–368. https://doi.org/10.1080/00207450600588881
  • Stanford, M. S., Mathias, C. W., Dougherty, D. M., Lake, S. L., Anderson, N. E., & Patton, J. H. (2009). Fifty years of the Barratt Impulsiveness Scale: An update and review. Personality and Individual Differences, 47(5), 385–395. https://doi.org/10.1016/j.paid.2009.04.008

13. Ítems de la escala

A continuación se presentan los ítems originales de la escala tal como fueron publicados en los estudios psicométricos estándar, sin modificación ni traducción para preservar la validez y confiabilidad del instrumento:

Response Scale: 4-point frequency scale: 1 = Rarely/Never, 2 = Occasionally, 3 = Often, 4 = Almost Always/Always

  1. I plan tasks carefully.
  2. I do things without thinking.
  3. I make-up my mind quickly.
  4. I am happy-go-lucky.
  5. I don’t «pay attention.»
  6. I have «racing» thoughts.
  7. I plan trips well ahead of time.
  8. I am self controlled.
  9. I concentrate easily.
  10. I save regularly.
  11. I «squirm» at plays or lectures.
  12. I am a careful thinker.
  13. I plan for job security.
  14. I say things without thinking.
  15. I like to think about complex problems.
  16. I change jobs.
  17. I act «on impulse.»
  18. I get easily bored when solving thought problems.
  19. I act on the spur of the moment.
  20. I am a steady thinker.
  21. I change residences.
  22. I buy things on impulse.
  23. I can only think about one thing at a time.
  24. I change hobbies.
  25. I spend or charge more than I earn.
  26. I often have extraneous thoughts when thinking.
  27. I am more interested in the present than the future.
  28. I am restless at the theater or lectures.
  29. I like puzzles.
  30. I am future oriented.
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Looti, M. (2026, octubre 23). Escala de Impulsividad de Barratt (BIS-11). Spanish Psychological Databases. https://spanish.arabpsychology.com/scales/escala-de-impulsividad-de-barratt-bis-11/
Looti, Mohammed. “Escala de Impulsividad de Barratt (BIS-11).” Spanish Psychological Databases, 23 octubre 2026, https://spanish.arabpsychology.com/scales/escala-de-impulsividad-de-barratt-bis-11/.
Looti, Mohammed. “Escala de Impulsividad de Barratt (BIS-11).” Spanish Psychological Databases. octubre 23, 2026. https://spanish.arabpsychology.com/scales/escala-de-impulsividad-de-barratt-bis-11/.