1. Resumen / Abstract
La Escala de Locus de Control de Rotter, formalmente denominada Internal-External Locus of Control Scale (Escala I-E), es uno de los instrumentos psicométricos más influyentes y citados en la historia de la psicología de la personalidad y la evaluación conductual. Desarrollada por el psicólogo estadounidense Julian B. Rotter en 1966 en el marco de su Teoría del Aprendizaje Social, la escala evalúa las expectativas generalizadas de los individuos respecto a la fuente de control sobre los reforzadores que obtienen en su vida cotidiana: si estos son contingentes a sus propias acciones, capacidades y esfuerzos (locus de control interno) o si son determinados por fuerzas externas como la suerte, el destino, el azar o el poder de personas influyentes (locus de control externo).
El instrumento consta de 29 pares de enunciados con un formato de respuesta de elección forzada (forced-choice), de los cuales 23 ítems son evaluables psicométricamente y 6 ítems operan como distractores o elementos de relleno (filler items) diseñados deliberadamente para enmascarar el propósito evaluativo de la prueba y mitigar la deseabilidad social. La puntuación total oscila entre 0 y 23 puntos, calculándose a partir del número total de respuestas orientadas hacia la externalidad; por consiguiente, puntuaciones más elevadas reflejan una mayor orientación hacia el locus de control externo, mientras que puntuaciones bajas indican una fuerte orientación interna.
En el plano psicométrico, la monografía fundacional de Rotter (1966) y múltiples réplicas transculturales han evidenciado una consistencia interna moderada pero robusta para una medida de expectativas generalizadas que abarca múltiples dominios contextuales, con coeficientes de confiabilidad Kuder-Richardson (KR-20) y mitades partidas (split-half) que oscilan habitualmente entre 0.65 y 0.79. La confiabilidad test-retest se sitúa típicamente entre 0.49 y 0.83 en intervalos de uno a dos meses. A nivel de validez, la escala ha demostrado una sólida validez de constructo, convergente y predictiva, vinculándose sistemáticamente con una amplia gama de comportamientos adaptativos: los individuos con locus de control interno exhiben mayor propensión al autocuidado y conductas preventivas en salud, superior rendimiento académico, resistencia activa frente a la persuasión y la coacción social, mayor implicación sociopolítica y estrategias proactivas de afrontamiento ante el estrés.
2. Palabras clave / Keywords
Locus de control, Escala I-E de Rotter, Teoría del aprendizaje social, Expectativas generalizadas, Atribución causal, Reforzamiento, Psicometría, Elección forzada, Autonomía percibida, Indefensión aprendida, Personalidad, Evaluación psicológica.
3. Autores / Authors
La escala fue desarrollada por Julian B. Rotter (octubre de 1916 – enero de 2014), destacado psicólogo clínico y teórico del aprendizaje social estadounidense. Rotter obtuvo su doctorado en psicología clínica en la Indiana University en 1941, habiendo sido discípulo de figuras capitales como Kurt Lewin en la University of Iowa. Durante el desarrollo principal de la escala y sus estudios empíricos iniciales, Rotter se desempeñó como profesor distinguido y director del programa de psicología clínica en la Ohio State University (Columbus, Ohio, EE. UU.). Posteriormente, en 1963, se incorporó a la University of Connecticut (Storrs, Connecticut, EE. UU.), donde continuó su labor docente, investigadora y editorial hasta su jubilación como profesor emérito.
En las fases preliminares de construcción y depuración de los bancos de reactivos que dieron origen a la versión final de 1966, colaboraron estrechamente varios de sus estudiantes de posgrado e investigadores asociados en la Ohio State University, destacando especialmente las contribuciones formativas de E. Jerry Phares (quien desarrolló la primera escala precursora de locus de control de 13 ítems en 1955 y su tesis doctoral de 1957) y William H. James (1957), cuyas investigaciones pioneras sobre el aprendizaje en tareas de habilidad versus tareas de azar sentaron los cimientos operativos del constructo.
4. Propósito / Purpose
El propósito fundamental de la Escala de Locus de Control de Rotter es evaluar la variable de personalidad cognoscitiva que el autor definió como «expectativa generalizada de control interno versus externo del refuerzo» (generalized expectancy for internal versus external control of reinforcement). Dentro del marco de la toma de decisiones humanas y el aprendizaje conductual, el instrumento no busca medir una habilidad ejecutiva concreta ni una competencia técnica, sino la cosmovisión o creencia nuclear que una persona sostiene sobre la relación de contingencia entre su conducta individual y las consecuencias que de ella se derivan en el entorno.
Justificación teórica y necesidad de la medición
Antes del advenimiento de la escala de Rotter, el conductismo operante dominante asumía que la presentación objetiva de un estímulo reforzador incrementaba automáticamente la probabilidad de ocurrencia de una respuesta. Rotter refutó este automatismo mecanicista demostrando empíricamente que la efectividad de cualquier reforzador está profundamente modulada por la cognición del individuo: si una persona percibe que el refuerzo obtenido no depende de su propia conducta, sino del azar, la suerte, el destino o la intervención de figuras de poder arbitrarias, dicho refuerzo no fortalecerá la expectativa de que repetir la conducta producirá nuevamente el resultado. Por tanto, la justificación teórica del instrumento radica en operacionalizar esta variable moderadora crítica del aprendizaje y la motivación humana.
Aplicaciones en investigación científica
En el ámbito de la investigación empírica, la Escala I-E ha servido como un patrón de referencia transcultural durante más de seis décadas en disciplinas heterogéneas:
- Psicología de la salud y epidemiología conductual: Se utiliza para explicar por qué ciertos pacientes adoptan estilos de vida saludables, acatan prescripciones médicas y realizan chequeos diagnósticos preventivos (patrón interno), mientras que otros adoptan posturas fatalistas ante la enfermedad, atribuyendo el contagio o la cronicidad a la mala fortuna (patrón externo).
- Comportamiento del consumidor y finanzas personales: Los investigadores la emplean para analizar la búsqueda activa de información antes de compras complejas, la planificación patrimonial a largo plazo, el ahorro disciplinado y la resistencia psicológica frente a tácticas agresivas de venta o presión de grupo.
- Psicología política y sociología: Ha sido fundamental para estudiar la alienación social, la eficacia política percibida, la participación electoral, el activismo cívico y las actitudes hacia la justicia redistributiva.
- Psicología educativa y vocacional: Facilita el análisis del esfuerzo académico, la persistencia ante el fracaso en pruebas complejas, la autoeficacia vocacional y la resiliencia en entornos pedagógicos desfavorables.
Aplicaciones clínicas e institucionales
En contextos clínicos y de intervención psicoterapéutica, la escala permite a los terapeutas —en particular de corrientes cognitivo-conductuales— identificar esquemas de indefensión aprendida, pasividad depresiva o externalización patológica de la responsabilidad. Un individuo con una marcada externalidad tiende a asumir que sus síntomas emocionales escapan totalmente a su margen de maniobra, atribuyendo su bienestar o malestar a terceras personas o circunstancias contextuales inmodificables, lo cual dificulta la alianza terapéutica y el compromiso con tareas entre sesiones. La medición inicial y periódica del locus de control orienta programas de reestructuración cognitiva destinados a fomentar un empoderamiento gradual y un sentido realista de agencia personal.
5. Constructo psicológico / Construct
El constructo de locus de control constituye un continuo bidimensional bipolar que describe el grado en que los individuos atribuyen la causa o causalidad de los eventos de sus vidas a factores disposicionales o situacionales. Aunque con frecuencia se conceptualiza dicotómicamente para fines pedagógicos o contrastes de medias entre grupos, Rotter enfatizó enfáticamente que se trata de una variable continua distribuida de forma normal a lo largo de la población.
Locus de control interno (Internal Locus of Control)
El polo interno refleja la convicción arraigada de que los resultados positivos o negativos que una persona experimenta son consecuencia directa de sus propias acciones, decisiones, competencias, esfuerzos o descuidos. Quienes puntúan bajo en la Escala I-E perciben una causalidad causal clara e inmediata: «Si trabajo duro, obtendré mejores calificaciones»; «Si cuido mi alimentación, preservaré mi salud»; «Si fracaso en un examen, se debió a una preparación insuficiente o a una estrategia de estudio equivocada».
Las características psicológicas y conductuales asociadas a una orientación predominantemente interna comprenden:
- Búsqueda activa de información: Monitorean constantemente el entorno para adquirir conocimientos que les permitan optimizar futuras decisiones o resolver problemas imprevistos.
- Orientación al logro y motivación intrínseca: Establecen metas realistas pero desafiantes, vinculando el éxito a la dedicación y el refinamiento de destrezas personales.
- Resistencia a la manipulación sutil: Presentan mayor escepticismo frente a mensajes persuasivos que apelan ciegamente a la autoridad o al consenso de las masas, evaluando los argumentos por su mérito lógico intrínseco.
- Iniciativa sociopolítica: Manifiestan mayor disposición a movilizarse, denunciar injusticias y participar activamente en la resolución de problemas comunitarios, creyendo firmemente que el esfuerzo colectivo o individual puede transformar la estructura institucional.
Locus de control externo (External Locus of Control)
El polo externo denota la expectativa generalizada de que las recompensas, castigos y contingencias de la existencia están mediados fundamentalmente por agentes o fuerzas independientes de la propia conducta deliberada. Estas fuerzas suelen adoptar tres manifestaciones principales: (a) el azar, la suerte o la casualidad; (b) el destino o la providencia; y (c) el poder de otros significativos (jefes, figuras políticas, docentes o instituciones percibidas como omnipotentes e inaccesibles).
Las personas con una elevada puntuación en externalidad tienden a racionalizar las situaciones bajo preceptos como: «De nada sirve planificar a largo plazo porque las cosas siempre salen según lo dicte el destino»; «Mis calificaciones dependen del humor o la benevolencia del profesor»; «Conseguir un buen trabajo es cuestión de estar en el lugar adecuado en el momento oportuno».
Entre las manifestaciones comportamentales recurrentes en individuos fuertemente externos destacan:
- Pasividad y vulnerabilidad al desánimo: Ante situaciones adversas o estresantes crónicas, claudican con mayor rapidez, experimentando sentimientos de futilidad ya que asumen que sus esfuerzos carecen de impacto causal sobre el desenlace.
- Conformismo y sumisión a la autoridad: Muestran mayor susceptibilidad a la influencia social extrínseca y menor propensión a cuestionar normativas impuestas por superiores jerárquicos.
- Estrategias de afrontamiento paliativas o evitativas: En lugar de concentrarse en la resolución práctica de la fuente de estrés (afrontamiento focalizado en el problema), suelen recurrir a la resignación, el distanciamiento mental, la queja pasiva o el pensamiento mágico.
Distinción de constructos afines
Es indispensable distinguir teórica y operacionalmente el locus de control de otros constructos con los que a menudo se confunde:
- Locus de control vs. Autoeficacia (Bandura): Mientras que el locus de control alude a la creencia sobre si un resultado es o no contingente a la conducta en general, la autoeficacia evalúa la confianza que tiene el sujeto en su propia capacidad técnica para ejecutar con éxito el curso de acción requerido. Un estudiante puede poseer un locus interno (sabe que sacar una alta nota depende de estudiar a fondo), pero una baja autoeficacia (duda de su habilidad cognitiva o memoria para dominar esa materia específica).
- Locus de control vs. Estilos atributivos (Weiner): La teoría atributiva de Bernard Weiner aborda las explicaciones post-hoc de acontecimientos pasados a través de tres dimensiones (locus, estabilidad y controlabilidad), en tanto que el locus de control de Rotter es una expectativa generalizada anticipatoria sobre eventos futuros en situaciones novedosas o ambiguas.
6. Marco teórico / Theoretical Framework
La Escala I-E emana de la Teoría del Aprendizaje Social (Social Learning Theory) formulada de manera sistemática por Julian B. Rotter en su obra canónica de 1954, Social Learning and Clinical Psychology. La teoría de Rotter se erige como una aproximación integradora e interactiva que unifica los rigores experimentales del conductismo de Clark Hull y Edward Tolman con los conceptos cognitivos de campo derivados de la psicología de la Gestalt y de Kurt Lewin.
La fórmula fundamental del potencial de conducta
Rotter propuso que la probabilidad de ocurrencia de una conducta específica en una situación concreta viene determinada por una función matemática cualitativa de cuatro variables elementales:
BPx, s1, ra = f(Ex, ra, s1 & RVa, s1)
Donde:
- Potencial de Conducta (BP – Behavior Potential): Es la probabilidad de que una conducta determinada (x) ocurra en una situación particular (s1) con relación a un reforzador específico (ra).
- Expectativa (E – Expectancy): Es la probabilidad subjetiva estimada por el individuo de que un refuerzo particular (ra) ocurrirá a raíz de emitir la conducta (x) en dicha situación (s1).
- Valor del Refuerzo (RV – Reinforcement Value): Es el grado de preferencia o deseabilidad que el sujeto asigna al refuerzo (ra) en comparación con otros refuerzos alternativos, si la probabilidad de obtención fuera exactamente la misma para todos.
- Situación Psicológica (s): Representa el contexto específico percibido e interpretado subjetivamente por el individuo, el cual dota de sentido a las expectativas y los reforzadores.
Expectativas específicas vs. Expectativas generalizadas
A medida que los individuos acumulan vivencias de aprendizaje a lo largo de su historia biográfica, sus expectativas no se restringen a tareas aisladas, sino que se integran en patrones de abstracción cognitiva. Rotter formuló que la expectativa global en cualquier situación está compuesta por dos componentes:
E’ = f(E’s + GE / N)
Donde E’s es la expectativa específica derivada de experiencias directas en esa tarea idéntica, GE representa las expectativas generalizadas acumuladas a través de múltiples dominios, y N simboliza el grado de familiaridad o experiencia previa en esa situación.
En situaciones absolutamente familiares, estructuradas y repetitivas, la expectativa específica domina la determinación de la conducta. Sin embargo, en situaciones novedosas, ambiguas o escasamente estructuradas, la expectativa específica es prácticamente nula, por lo que la conducta pasa a estar regida de forma preponderante por las expectativas generalizadas. El locus de control es precisamente una expectativa generalizada de control del refuerzo. Si una persona ha aprendido a lo largo de su desarrollo que sus respuestas raramente alteran los desenlaces ambientales, abordará cualquier reto desconocido asumiendo a priori que el resultado dependerá de factores fuera de su control.
7. Validez / Validity
El proceso de validación psicométrica de la Escala I-E documentado por Rotter (1966) y corroborado posteriormente por cientos de investigadores internacionales representa uno de los programas de evaluación de constructo más exhaustivos de la psicometría clásica.
Validez de constructo y control de la deseabilidad social
Durante la construcción inicial del instrumento a partir de versiones preliminares más extensas (como la escala de 60 ítems de Phares y James), un desafío metodológico constante fue la correlación con la deseabilidad social, evaluada comúnmente mediante la escala de Marlowe-Crowne (Crowne & Marlowe, 1960). Los individuos tendían a preferir los enunciados internos simplemente porque sonaban socialmente más maduros o admirables.
Para neutralizar este artefacto de medición, Rotter implementó un diseño de elección forzada: cada ítem empareja una afirmación interna y una afirmación externa que fueron previamente igualadas empíricamente en su nivel de deseabilidad social mediante paneles de jueces independientes. En la versión final de 23 ítems evaluables, las correlaciones obtenidas con la escala Marlowe-Crowne oscilaron entre -0.07 y -0.35 en muestras universitarias y comunitarias, evidenciando que el instrumento evalúa el constructo diana con una interferencia mínima o controlable de sesgos de autopresentación.
Validez convergente y discriminante
La validez convergente ha sido demostrada mediante correlaciones teóricamente congruentes con múltiples medidas afines:
- Indefensión aprendida y depresión: Correlaciones positivas moderadas con escalas de desesperanza de Beck y sintomatología depresiva, confirmando que la percepción de falta de control sobre los reforzadores predispone a la anhedonia y al desánimo.
- Autoeficacia general: Correlaciones negativas consistentes (típicamente entre r = -0.40 y r = -0.60) con la General Self-Efficacy Scale de Schwarzer y Jerusalem, dado que puntuaciones altas en la Escala I-E indican externalidad.
- Ansiedad manifiesta: Correlaciones positivas débiles a moderadas (entre r = 0.20 y r = 0.35) con la escala de ansiedad manifiesta de Taylor, lo que subraya que percibir el mundo como caótico e incontrolable genera mayor reactividad ansiosa.
La validez discriminante se constató al verificar que las puntuaciones en la Escala I-E no correlacionan significativamente con medidas de inteligencia general (evaluada mediante el test de matrices progresivas de Raven o subescalas del WAIS, r < |0.10|), lo que demuestra que el locus de control es una variable de personalidad e ideación atributiva, y no un reflejo encubierto de la aptitud intelectual.
Validez predictiva y de criterio
La validez predictiva de la Escala I-E ha sido refrendada en numerosos estudios experimentales y de campo:
- Comportamiento electoral y activismo por los derechos civiles: En los estudios fundacionales de Gore y Rotter (1963) con estudiantes universitarios afroamericanos durante el auge del movimiento por los derechos civiles en EE. UU., las puntuaciones internas predijeron de manera contundente la disposición real de los sujetos a participar en marchas pacíficas, sentadas y boicots de transporte, asumiendo riesgos personales reales frente a la pasividad de los estudiantes con perfiles externos.
- Abandono de adicciones y salud preventiva: Strait (1970) y posteriores meta-análisis evidenciaron que, en programas para dejar de fumar o regímenes de control de la diabetes, los individuos internos logran tasas de abstinencia y adherencia terapéutica significativamente más altas, atribuyendo el mantenimiento de su salud a la constancia personal.
- Búsqueda de información ocupacional: Phares (1968) demostró en entornos experimentales que ante la expectativa de una tarea laboral compleja, los sujetos internos dedican significativamente más tiempo a estudiar manuales técnicos y solicitar aclaraciones que sus contrapartes externas.
8. Confiabilidad / Reliability
La confiabilidad de la Escala de Locus de Control de Rotter ha sido evaluada exhaustivamente mediante índices de consistencia interna y estabilidad temporal a lo largo de décadas de aplicación empírica.
Consistencia interna
Al interpretar los coeficientes de consistencia interna de la Escala I-E, debe considerarse una premisa psicométrica crucial expuesta por el propio Rotter (1966): el instrumento fue diseñado deliberadamente para muestrear una gama sumamente heterogénea de áreas de la vida cotidiana (política, relaciones interpersonales, rendimiento académico, liderazgo laboral, dinámicas familiares y cosmovisión global). Debido a esta amplitud de dominios, no se pretendía que los ítems fuesen réplicas semánticas redundantes, lo que hace que los índices de consistencia interna tiendan a situarse en rangos moderados en lugar de inflados.
En la muestra de estandarización original de Rotter (1966), compuesta por 400 estudiantes universitarios (200 hombres y 200 mujeres), se reportaron los siguientes valores:
- Confiabilidad por división en mitades (Split-half): Coeficiente corregido mediante la fórmula de Spearman-Brown de r = 0.70 en la muestra global (0.65 en hombres y 0.79 en mujeres).
- Kuder-Richardson 20 (KR-20): Coeficientes de consistencia interna para ítems dicotómicos situados entre 0.69 y 0.73.
Investigaciones posteriores a gran escala (p. ej., Joe, 1971; Harrow & Ferrante, 1969) han obtenido habitualmente coeficientes alfa de Cronbach o KR-20 que oscilan entre 0.65 y 0.76 en poblaciones adultas no clínicas, y entre 0.60 y 0.72 en muestras clínicas o adolescentes, cifras consideradas adecuadas para una escala breve de evaluación general de la personalidad.
Estabilidad temporal (Test-Retest)
La estabilidad temporal del instrumento confirma que el locus de control se comporta como un rasgo cognoscitivo de personalidad relativamente estable, aunque susceptible a variaciones ante intervenciones dirigidas o transformaciones vitales profundas:
- A un intervalo de un mes, Rotter (1966) reportó coeficientes de test-retest de r = 0.72 en una submuestra de 60 estudiantes universitarios de Ohio.
- A un intervalo de dos meses, los coeficientes de correlación Pearson se situaron en r = 0.55 y r = 0.60.
- Harrow y Ferrante (1969), evaluando pacientes psiquiátricos en internación con intervalos de seis a ocho semanas, obtuvieron coeficientes de estabilidad temporal de r = 0.75, demostrando que la estructura interna de creencias causales perdura a pesar de fluctuaciones afectivas transitorias.
9. Análisis factorial / Factor Analysis
Uno de los debates más fecundos y continuos en la historia de la psicometría del locus de control gira en torno a su dimensionalidad factorial: ¿Es la Escala I-E una medida estrictamente unidimensional, tal como postuló conceptualmente Julian Rotter, o alberga una estructura multifactorial subyacente?
La postura original de Rotter: Unidimensionalidad funcional
Rotter (1966) sometió la matriz de correlaciones inter-ítems a un análisis factorial preliminar, reportando la presencia de un factor general predominante que explicaba una porción considerable de la varianza compartida. Rotter argumentó que, aun cuando los ítems cubrían áreas temáticas diversas (como la política o los exámenes escolares), todos ellos compartían el hilo conductor común de la contingencia percibida del esfuerzo. En consecuencia, defendió el uso de una puntuación única global para predecir elecciones conductuales en situaciones novedosas.
La emergencia de estructuras multifactoriales
A partir de la década de 1970, el refinamiento computacional de las técnicas de análisis factorial exploratorio (EFA) y confirmatorio (CFA) con rotaciones ortogonales (Varimax) y oblicuas (Promax) reveló reiteradamente que la Escala I-E es multidimensional.
El modelo bifactorial de Mirels (1970)
El estudio clásico de Herbert L. Mirels (1970), replicado ampliamente en las décadas siguientes, identificó dos factores nítidos y conceptualmente diferenciados mediante un análisis de componentes principales:
- Factor I: Control personal o Maestría individual (Personal Control): Reúne ítems que aluden directamente a la capacidad del individuo para determinar el curso de su propia vida, alcanzar sus metas laborales y obtener lo que desea mediante su esfuerzo y talento personal (p. ej., ítems 9, 13, 15, 25, 28). Cargas factoriales representativas para este factor oscilan entre 0.45 y 0.68.
- Factor II: Control del sistema o Influencia sociopolítica (System Control / Political Control): Agrupa reactivos referidos a si el ciudadano común tiene voz o influencia frente a las decisiones gubernamentales, la guerra, la corrupción o el rumbo macroeconómico del país (p. ej., ítems 3, 12, 17, 22, 29). Las cargas factoriales en este componente oscilan típicamente entre 0.40 y 0.62.
Mirels y otros autores (como Cherlin & Bourque, 1974) demostraron que el Factor I es el que predice prioritariamente las conductas individuales de salud, el rendimiento en el trabajo y la patología psicológica, mientras que el Factor II predice preferentemente actitudes cívicas, participación electoral y protestas sociales.
Evolución hacia escalas multidimensionales especializadas
Estas divisiones factoriales estimularon a teóricos posteriores a crear escalas multidimensionales de segunda generación, destacando la escala de Hanna Levenson (IPC Scales, 1974), que descompuso el constructo externo en dos factores ortogonales: Poder de Otros (Powerful Others) y Azar (Chance), manteniendo la Internalidad separada. Asimismo, Wallston, Wallston y DeVellis (1978) desarrollaron las Multidimensional Health Locus of Control Scales (MHLC), adaptando esta estructura tripartita a la medicina comportamental.
10. Instrumento de medición / Instrument
- Nombre completo del instrumento: Escala de Locus de Control Interno-Externo de Rotter (Rotter’s Internal-External Locus of Control Scale; abreviada usualmente como Escala I-E).
- Tipo de prueba: Instrumento psicométrico de autoinforme (self-report inventory) para la evaluación de expectativas generalizadas de personalidad.
- Formato de administración: Individual o colectiva; autoadministrada mediante lápiz y papel o plataforma digital informatizada.
- Población diana: Adultos y jóvenes a partir de los 14-16 años con nivel de comprensión lectora básico o equivalente a educación secundaria.
- Tiempo promedio de aplicación: Entre 10 y 15 minutos.
- Número total de ítems: 29 pares de enunciados forzados, distribuidos en:
- 23 ítems evaluables: Ítems 2, 3, 4, 5, 6, 7, 9, 10, 11, 12, 13, 15, 16, 17, 18, 20, 21, 22, 23, 25, 26, 28 y 29.
- 6 ítems de relleno (fillers): Ítems 1, 8, 14, 19, 24 y 27 (destinados a neutralizar la hipótesis del examinado sobre el constructo evaluado; no se contabilizan en el cómputo final).
- Escala de respuesta obligatoria: Forced-choice format (select either option ‘a’ or option ‘b’ for each pair). Para cada ítem, el participante debe seleccionar obligatoriamente aquella opción (‘a’ o ‘b’) con la que esté más fuertemente de acuerdo, incluso si no comparte en su totalidad ninguna de las dos premisas.
- Regla de puntuación y baremación:
- Se asigna un (1) punto a cada respuesta externa seleccionada que coincida con la clave oficial de corrección.
- Se asignan cero (0) puntos a las respuestas de carácter interno.
- Rango total de la escala: de 0 a 23 puntos.
- Clave de respuestas externas puntuables: 2.a, 3.b, 4.b, 5.b, 6.a, 7.a, 9.a, 10.b, 11.b, 12.b, 13.b, 15.b, 16.a, 17.a, 18.a, 20.a, 21.a, 22.b, 23.a, 25.a, 26.b, 28.b, 29.a.
- Interpretación del puntaje: Puntuaciones elevadas (típicamente de 12 puntos o más, en función de las normas muestrales) indican una orientación predominante hacia el locus de control externo. Puntuaciones bajas (de 0 a 11 puntos) denotan una orientación orientada hacia el locus de control interno.
11. Permisos, Tarifas y Año del test / Permissions & Fee and Test Year
- Año original de publicación: 1966 (publicado en la prestigiosa serie monográfica Psychological Monographs: General and Applied, Vol. 80, Nº 1, Número completo 609, de la American Psychological Association).
- Titularidad y derechos de autor: La Escala I-E de Rotter se encuentra en el dominio público para propósitos académicos, científicos, clínicos y de docencia sin fines comerciales.
- Tarifas de adquisición o uso: Acceso y utilización completamente gratuitos (sin costo de regalías ni adquisición de licencias por paquete).
- Condiciones y directrices de uso ético:
- Los investigadores e instituciones pueden imprimir, digitalizar y adaptar el instrumento a plataformas telemáticas citando debidamente la fuente monográfica primaria de Rotter (1966).
- Para conservar la validez factorial del instrumento, se recomienda mantener intactos los 6 ítems de distracción y respetar de manera rigurosa la técnica de elección forzada, evitando transformarla arbitrariamente en escalas Likert graduadas sin la debida justificación psicométrica empírica.
12. Referencias / References
A continuación se detallan las fuentes bibliográficas fundamentales de acuerdo con las directrices metodológicas de la normativa APA (7.ª edición):
- Cherlin, A., & Bourque, L. B. (1974). Dimensionality and reliability of the Rotter I-E Scale. Sociometry, 37(4), 565–582. https://doi.org/10.2307/2786427
- Crowne, D. P., & Marlowe, D. (1960). A new scale of social desirability independent of psychopathology. Journal of Consulting Psychology, 24(4), 349–354. https://doi.org/10.1037/h0047358
- Gore, P. M., & Rotter, J. B. (1963). A personality correlate of social action. Journal of Personality, 31(1), 58–64. https://doi.org/10.1111/j.1467-6494.1963.tb01839.x
- Harrow, M., & Ferrante, A. (1969). Locus of control in psychiatric patients. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 33(5), 582–589. https://doi.org/10.1037/h0028271
- James, W. H. (1957). Internal versus external control of reinforcement as a basic variable in learning theory (Tesis doctoral no publicada). The Ohio State University, Columbus, OH, Estados Unidos.
- Joe, V. C. (1971). Review of the internal-external control construct as a personality variable. Psychological Reports, 28(2), 619–640. https://doi.org/10.2466/pr0.1971.28.2.619
- Levenson, H. (1974). Activism and powerful others: Distinctions within the concept of internal-external control. Journal of Personality Assessment, 38(4), 377–383. https://doi.org/10.1080/00223891.1974.10119988
- Mirels, H. L. (1970). Dimensions of internal versus external control. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 34(2), 226–228. https://doi.org/10.1037/h0029005
- Phares, E. J. (1957). Expectancy changes in chance and skill situations. The Journal of Abnormal and Social Psychology, 54(3), 339–342. https://doi.org/10.1037/h0045689
- Phares, E. J. (1968). Differential utilization of information as a function of internal-external control. Journal of Personality, 36(4), 649–662. https://doi.org/10.1111/j.1467-6494.1968.tb01503.x
- Rotter, J. B. (1954). Social learning and clinical psychology. Prentice-Hall. https://doi.org/10.1037/10788-000
- Rotter, J. B. (1966). Generalized expectancies for internal versus external control of reinforcement. Psychological Monographs: General and Applied, 80(1, Whole No. 609), 1–28. https://doi.org/10.1037/h0092976
- Rotter, J. B. (1975). Some problems and misconceptions related to the construct of internal versus external control of reinforcement. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 43(1), 56–67. https://doi.org/10.1037/h0076301
- Wallston, K. A., Wallston, B. S., & DeVellis, R. (1978). Development of the Multidimensional Health Locus of Control (MHLC) Scales. Health Education Monographs, 6(2), 160–170. https://doi.org/10.1177/109019817800600107