Escala de Impacto de la Esclerosis Múltiple

Revisión psicométrica exhaustiva de la Escala de Impacto de la Esclerosis Múltiple (MSIS-29), analizando su constructo, propiedades métricas de validez y confiabilidad, normas de corrección e ítems originales.

Dr. Mohammed Looti Académico e investigador especializado en psicología
PUBLICADO
Revisado científicamente · Dr. Marwa Abd-Alazim · octubre 24, 2026
Revisado médica y científicamente Verificado el: octubre 24, 2026
Dr. Marwa Abd-Alazim PhD in Psychology
Faculty Member • University of Kerbala
Criterios de revisión y normas clínicas

Este contenido se somete a una rigurosa revisión científica y estándares editoriales médicos para garantizar la precisión clínica y el cumplimiento de las pautas basadas en evidencia (APA / OMS).

1. Resumen

La Escala de Impacto de la Esclerosis Múltiple (conocida internacionalmente por sus siglas en inglés, MSIS-29; Multiple Sclerosis Impact Scale) es un instrumento psicométrico de autoinforme diseñado específicamente para cuantificar el impacto biopsicosocial que produce la esclerosis múltiple en la vida cotidiana de los pacientes durante las dos semanas previas a su administración. Desarrollada originalmente en el Reino Unido por Jeremy Hobart y colaboradores en 2001, la escala se construyó con el objetivo explícito de superar las limitaciones metodológicas de los instrumentos genéricos de calidad de vida relacionada con la salud (CVRS) y de las escalas neurológicas puramente biomédicas —como la Escala Expandida del Estado de Discapacidad de Kurtzke (EDSS)—, las cuales frecuentemente subestiman la perspectiva subjetiva de la persona enferma.

El cuestionario consta de 29 ítems estructurados en dos subescalas fundamentales: una subescala de Impacto Físico, compuesta por 20 ítems que evalúan restricciones motoras, destreza manual, equilibrio, espasmos y afectación de las actividades de la vida diaria; y una subescala de Impacto Psicológico, compuesta por 9 ítems que exploran sintomatología ansiosa, estado de ánimo depresivo, labilidad emocional, dificultades de concentración y fatiga cognitiva. Todos los ítems se responden mediante una escala Likert de 5 puntos (1 = «Nada en absoluto» [Not at all] a 5 = «Extremadamente» [Extremely]).

Desde el punto de vista psicométrico, la MSIS-29 ha demostrado propiedades sobresalientes en diversas poblaciones clínicas internacionales y traducciones validadas, como la versión holandesa de Hoogervorst y colaboradores (2004). La consistencia interna es sistemáticamente alta, con coeficientes alfa de Cronbach que suelen superar 0.90 para la dimensión física y 0.85 para la psicológica. La fiabilidad test-retest presenta coeficientes de correlación intraclase (CCI) comprendidos habitualmente entre 0.85 y 0.92. Los análisis factoriales exploratorios y confirmatorios respaldan de manera concluyente la solución bifactorial oblicua original. La escala exhibe además una notable validez de criterio y de constructo, así como una elevada sensibilidad al cambio clínico tras intervenciones farmacológicas, rehabilitadoras o brotes de la enfermedad.

2. Palabras clave

esclerosis múltiple, MSIS-29, psicometría, evaluación neuropsicológica, calidad de vida relacionada con la salud, impacto físico, impacto psicológico, medidas de resultados informadas por el paciente, fiabilidad, validez de constructo, discapacidad neurológica, rehabilitación neuropsicológica.

3. Autores

La Escala de Impacto de la Esclerosis Múltiple fue desarrollada por un equipo multidisciplinar de investigadores clínicos, psicómetras y neurólogos en el Reino Unido. El grupo original estuvo liderado por:

  • Jeremy Hobart, PhD, FRCP: Catedrático de Neurología Clínica e Investigación en Resultados de Salud en la Universidad de Plymouth y el Instituto de Neurología del University College London (UCL), Reino Unido. Correo electrónico institucional: [email protected].
  • Donna L. Lamping, PhD: Profesora de Psicología y Servicios de Salud en la London School of Hygiene & Tropical Medicine (LSHTM), Londres, Reino Unido (fallecida; destacada experta internacional en medición de resultados en salud y psicometría clínica).
  • Ray Fitzpatrick, PhD: Catedrático de Salud Pública y Atención Primaria en el Nuffield Department of Population Health, Universidad de Oxford, Reino Unido.
  • Afsane Riazi, PhD: Catedrática de Psicología de la Salud en el Departamento de Psicología de la Royal Holloway, Universidad de Londres, Reino Unido.
  • Alan J. Thompson, MD, FRCP, FMedSci: Decano de la Facultad de Ciencias del Cerebro del University College London (UCL) y neurólogo consultor en el National Hospital for Neurology and Neurosurgery, Queen Square, Londres, Reino Unido.

La adaptación transcultural y validación al neerlandés (versión holandesa) fue llevada a cabo por:

  • Erwin L. J. Hoogervorst, MD, PhD: Neurólogo e investigador clínico vinculado al Departamento de Neurología del Centro Médico de la Universidad VU (VUmc) en Ámsterdam, Países Bajos.

4. Propósito

El propósito primordial de la MSIS-29 es medir y monitorizar con precisión métrica el impacto global que la esclerosis múltiple ejerce sobre el funcionamiento cotidiano y el bienestar subjetivo del paciente, capturando su propia perspectiva mediante una medida de resultados reportada directamente por la persona enferma (denominada en la literatura biomédica como Patient-Reported Outcome Measure o PROM). La justificación teórica y empírica de su creación radica en una desconexión histórica documentada en neurología: los índices objetivos tradicionales utilizados por los clínicos para evaluar la progresión de la enfermedad —como la Escala Expandida del Estado de Discapacidad (EDSS) o los marcadores radiológicos por resonancia magnética nuclear— presentan correlaciones moderadas o débiles con el sufrimiento diario percibido, las fluctuaciones de fatiga, el compromiso anímico y las restricciones en la vida social y laboral del individuo.

En el ámbito de la investigación clínica, la MSIS-29 se desarrolló específicamente para servir como criterio de valoración primario o secundario sensible en ensayos clínicos aleatorizados controlados orientados a la evaluación de fármacos modificadores de la enfermedad (FME), terapias celulares, agentes inmunomoduladores y programas integrales de neurorrehabilitación. Los instrumentos genéricos de salud (como el SF-36 o el EuroQol-5D), aunque valiosos para comparaciones entre diversas patologías crónicas, presentan con frecuencia efectos de suelo o de techo marcados y carecen del contenido necesario para detectar pequeñas pero clínicamente determinantes variaciones en síntomas cardinales de la esclerosis múltiple, tales como la urgencia vesical, la torpeza motriz fina y la pesadez en extremidades.

En la práctica clínica rutinaria, la escala proporciona a los equipos interdisciplinares (neurólogos, neuropsicólogos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y enfermeros especialistas) un perfil estandarizado y reproducible del estado de la persona. Esto facilita:

  • La detección precoz del deterioro funcional antes de que sea observable en exploraciones neurológicas convencionales en camilla.
  • La evaluación objetiva de la eficacia de intervenciones sintomáticas específicas (por ejemplo, antiespásticos, antidepresivos, entrenamiento del suelo pélvico o programas de manejo cognitivo-conductual de la fatiga).
  • La facilitación de la comunicación clínica centrada en el paciente, orientando la toma de decisiones compartida hacia aquellos aspectos que generan mayor interferencia vivencial en la vida del sujeto.
  • El seguimiento longitudinal de las transiciones de curso clínico, permitiendo documentar la recuperación post-brote, la estabilización en formas remitentes-recurrentes o la progresión insidiosa en subtipos progresivos primarios o secundarios.

5. Constructo psicológico

La MSIS-29 conceptualiza el impacto de la enfermedad como una entidad multifacética resultante de la interacción continua entre los daños neurobiológicos (desmielinización, daño axonal, atrofia cerebral) y la vivencia psicológica individual. El constructo global no se reduce a una medida de mera discapacidad física o de morbilidad psiquiátrica aislada, sino que refleja la interferencia subjetiva que la patología introduce en las distintas esferas del funcionamiento humano a lo largo de un período temporal representativo (las últimas dos semanas).

Subescala de Impacto Físico (Ítems 1 al 20)

Esta dimensión operacionaliza el grado en que la esclerosis múltiple coarta las capacidades corporales y motrices del individuo. Abarca un amplio espectro de dominios clínicos esenciales:

  • Capacidad funcional general y esfuerzo físico: Dificultades para desempeñar labores que exigen un esfuerzo corporal sostenido (ítem 1), acarrear objetos pesados (ítem 3) y la necesidad de prolongar el tiempo necesario para culminar cualquier tarea motriz (ítem 18).
  • Función motora fina y extremidades superiores: Compromiso del control motor distal, evaluado a través de problemas para sujetar cosas con fuerza —por ejemplo, abrir grifos o desenroscar recipientes— (ítem 2) y torpeza al manipular utensilios domésticos o herramientas de trabajo (ítem 15).
  • Movilidad, equilibrio y marcha: Afectación del equilibrio estático y dinámico (ítem 4), inseguridad y tropiezos en desplazamientos en interiores (ítem 5), sensaciones subjetivas de descoordinación o torpeza corporal global (ítem 6) y limitaciones para recurrir a medios de transporte público o privado (ítem 17).
  • Signos neurológicos periféricos y sensoriales: Quejas sobre rigidez muscular (ítem 7), pesadez en brazos y piernas vinculada a déficit piramidal (ítem 8), temblor postural o cinético (ítem 9) y espasmos musculares dolorosos o involuntarios (ítem 10).
  • Autonomía y disfunción autonómica: Frustración debida a la falta de respuesta del cuerpo a la voluntad motriz (ítem 11), pérdida de independencia que fuerza al individuo a depender de cuidadores (ítem 12), reducción forzosa del tiempo dedicado al trabajo formal o tareas productivas (ítem 16) y la imperiosa urgencia miccional o incontinencia (ítem 20).
  • Confinamiento y participación social: Restricciones de las actividades de ocio dentro del hogar (ítem 13), aislamiento al tener que permanecer confinado en casa más tiempo del deseado (ítem 14) e incapacidad para tomar iniciativas de ocio de carácter espontáneo (ítem 19).

Subescala de Impacto Psicológico (Ítems 21 al 29)

Esta dimensión captura la resonancia afectiva, cognitiva y emocional que genera convivir con una enfermedad neurológica crónica caracterizada por un curso incierto e impredecible:

  • Malestar somatopsíquico y fatiga cognitiva: Percepción persistente de malestar generalizado no atribuible a un dolor localizado (ítem 21), perturbaciones en el sueño y en la continuidad del descanso nocturno (ítem 22) y sensación abrumadora de fatiga mental, agotamiento psíquico o enlentecimiento del procesamiento cognitivo (ítem 23).
  • Afectividad negativa y reactividad emocional: Preocupaciones recurrentes asociadas al pronóstico y evolución de la enfermedad (ítem 24), síntomas de tensión, aprehensión y ansiedad (ítem 25) y labilidad emocional manifestada en irritabilidad, impaciencia y pérdida de tolerancia al estrés (ítem 26).
  • Disfunción cognitiva percibida y desmoralización: Dificultades subjetivas de concentración y mantenimiento del foco atencional (ítem 27), pérdida de autoeficacia y merma sustancial de la confianza en las propias capacidades (ítem 28), culminando en sentimientos explícitos de abatimiento, desesperanza y depresión (ítem 29).

6. Marco teórico

El diseño psicométrico de la MSIS-29 se fundamenta de forma convergente en dos grandes pilares epistemológicos: el modelo biopsicosocial de la salud propuesto inicialmente por George L. Engel y formalizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF), junto con los rigurosos estándares metodológicos de la Teoría Clásica de los Tests (TCT) y la psicometría contemporánea de medición de resultados en salud.

Bajo la óptica de la CIF, la condición de salud (esclerosis múltiple) origina simultáneamente deficiencias en las funciones y estructuras corporales (lesiones axonales, espasticidad, fatiga central), las cuales desembocan en limitaciones de la actividad (dificultades para deambular, manipular objetos o vestirse) y en restricciones sustantivas de la participación social (abandono laboral, empobrecimiento de la vida comunitaria y recreativa). Los autores de la MSIS-29 plantearon que un instrumento no puede considerarse un auténtico reflejo del impacto de la patología si evalúa las limitaciones de la actividad al margen de la experiencia vivencial de la persona. En consecuencia, cada reactivo fue diseñado no sólo para registrar si una persona puede ejecutar un movimiento, sino «cuánto le ha molestado» o «cuánto le ha limitado» dicha circunstancia en su cotidianidad.

Desde la perspectiva de la psicometría clínica, Hobart y colaboradores adoptaron una estrategia constructivista inductiva. Mientras que la mayoría de las herramientas neurológicas previas se construyeron a partir de las prioridades fijadas exclusivamente por médicos especialistas en centros terciarios, la MSIS-29 inició su génesis con un banco exhaustivo de 129 ítems procedentes de entrevistas abiertas a profundidad con 30 personas afectadas por la patología. Este procedimiento garantiza que la validez ecológica y de contenido emane de las vivencias reales del enfermo. Posteriormente, las directrices psicométricas formuladas por Nunnally y Bernstein (1994) y los criterios de evaluación de propiedades de medida de salud promovidos por el grupo COSMIN (COnsensus-based Standards for the selection of health Measurement INstruments) guiaron el proceso de destilación estadística de los ítems. Más recientemente, el marco conceptual de la MSIS-29 ha sido sometido a reevaluaciones bajo el prisma de la Teoría de Respuesta al Ítem (TRI) y el modelo de Rasch, ratificando su solidez teórica como una de las mejores representaciones cuantitativas del impacto fenoménico de la esclerosis múltiple.

7. Validez

La validez de la MSIS-29 ha sido examinada exhaustivamente a nivel internacional a través de múltiples modalidades empíricas:

Validez de Contenido y Aparente

La validez de contenido quedó sólidamente establecida durante el estudio fundacional. La generación del banco inicial de 129 ítems a partir de entrevistas semiestructuradas con pacientes garantizó una representatividad total de las manifestaciones físicas, emocionales y psicosociales de la patología. Paneles independientes de neurólogos, neuropsicólogos y expertos en metodología de resultados confirmaron la exhaustividad de los ítems seleccionados finalmente (n = 29), asegurando que ninguna manifestación clínica crucial fuera omitida.

Validez de Constructo Convergente y Discriminante

Los estudios de validez convergente evidencian correlaciones robustas con medidas que evalúan constructos afines:

  • La subescala de Impacto Físico correlaciona significativamente de forma moderada a alta con la escala neurológica objetiva de discapacidad EDSS (coeficientes de correlación de Spearman que oscilan entre rs = 0.60 y rs = 0.70 en diversas cohortes poblacionales y hospitalarias), así como con la subescala de Función Física del Cuestionario de Salud SF-36 (r > -0.75; correlación negativa debido a la dirección opuesta de las puntuaciones).
  • La subescala de Impacto Psicológico exhibe correlaciones elevadas con la Escala Hospitalaria de Ansiedad y Depresión (HADS) (con correlaciones que oscilan entre r = 0.65 y 0.78 para la subescala HADS-Depresión y HADS-Ansiedad) y con el componente mental del SF-36 (MCS).
  • Demostrando validez discriminante, las correlaciones cruzadas (por ejemplo, el Impacto Psicológico con la EDSS física) resultan significativamente inferiores (r comúnmente < 0.35), confirmando que las dos subescalas miden dimensiones conceptualmente diferenciadas de la afectación.

Validez de Grupos Conocidos (Known-Groups Validity)

La MSIS-29 discrimina nítidamente entre subgrupos de pacientes estratificados por gravedad clínica. En el estudio de base poblacional de McGuigan y colaboradores (2009), las puntuaciones medias de la subescala física aumentaron de forma escalonada y estadísticamente significativa en concordancia con el grado de discapacidad de la EDSS: 25.9% en discapacidad leve (EDSS 0–3.0), 48.0% en discapacidad moderada (EDSS 3.5–5.5) y 63.9% en discapacidad severa (EDSS 6.0–9.5; p < 0.001). Asimismo, la escala diferencia con gran precisión estadística entre pacientes en fases de remisión frente a aquellos que experimentan un brote agudo.

Sensibilidad al Cambio (Capacidad de Respuesta / Responsiveness)

Hobart et al. (2001, 2005) demostraron la notable sensibilidad longitudinal de la escala al evaluar cohortes antes y después de recibir tratamientos con pulsos intravenosos de corticoides por brote o de ingresar a unidades de rehabilitación neurológica intensiva. El tamaño del efecto estandarizado (Effect Size, ES) y el índice de respuesta estandarizado (Standardized Response Mean, SRM) de la escala física superaron frecuentemente el umbral de 0.80 (indicativo de un gran efecto clínico), superando en capacidad de respuesta a la mayoría de las medidas genéricas y a las escalas basadas exclusivamente en la exploración médica estándar.

8. Confiabilidad

Las propiedades de confiabilidad y precisión psicométrica de la MSIS-29 han sido documentadas como sobresalientes en múltiples estudios empíricos independientes y revisiones sistemáticas metodológicas:

Consistencia Interna

La homogeneidad interna de las dimensiones se evaluó originalmente en una muestra postal de 1,250 miembros de la Sociedad de Esclerosis Múltiple del Reino Unido, reportándose valores excepcionales:

  • Subescala de Impacto Físico (20 ítems): Coeficiente alfa de Cronbach (α) reportado entre 0.91 y 0.97. Las correlaciones ítem-total corregidas para la escala física oscilan predominantemente entre 0.55 y 0.84, indicando que todos los reactivos contribuyen sustancialmente al constructo subyacente sin redundancias excesivas.
  • Subescala de Impacto Psicológico (9 ítems): Coeficiente alfa de Cronbach reportado entre 0.88 y 0.93. Las correlaciones ítem-total corregidas se sitúan de manera uniforme por encima de 0.50.

Fiabilidad Test-Retest

La estabilidad temporal de la escala fue contrastada administrando el cuestionario con un intervalo de 2 a 4 semanas a muestras de pacientes clínicamente estables. El coeficiente de correlación intraclase (CCI) para la subescala física se situó en 0.87 a 0.92, mientras que para la subescala psicológica alcanzó cifras de 0.82 a 0.88. Las correlaciones test-retest de ítems individuales oscilaron entre 0.65 y 0.90, confirmando una elevada reproducibilidad instrumental ante la ausencia de cambios reales en el estado biológico de la enfermedad.

Error Estándar de Medición y Diferencia Mínima Clínicamente Importante (MCID)

El error estándar de medición (SEM) de la escala transformada (rango 0–100) es reducido, ubicándose habitualmente por debajo de 4.0 puntos para ambas subescalas. Diversos estudios metodológicos orientados a definir la Diferencia Mínima Clínicamente Importante (MCID) han determinado que un cambio intragrupal de entre 7 y 8 puntos en la subescala física transformada, y de entre 6 y 7 puntos en la subescala psicológica transformada, constituye una modificación clínicamente perceptible y significativa tanto por los enfermos como por los clínicos a cargo de su manejo terapéutico.

9. Análisis factorial

La arquitectura dimensional de la MSIS-29 se delimitó inicialmente a través de procedimientos psicométricos exploratorios y ha sido validada exhaustivamente mediante modelos estructurales confirmatorios:

Análisis Factorial Exploratorio (AFE)

Durante la fase de reducción del banco de reactivos (restringido primero a 41 ítems candidatas tras criterios de variabilidad y redundancia), se aplicó un Análisis de Componentes Principales con rotación oblicua (Promax y Oblimin) en una muestra de 1,530 pacientes con diagnóstico médico de esclerosis múltiple. La estructura factorial evidenció de manera meridiana la presencia de dos factores dominantes con autovalores marcadamente superiores a la unidad:

  • Factor 1 (Impacto Físico): Explicó el porcentaje principal de la varianza total (superior al 40%). Los 20 ítems que conforman la versión definitiva cargaron de forma unívoca en este factor, con saturaciones factoriales robustas comprendidas entre 0.50 y 0.86. No se observaron cargas cruzadas relevantes sobre el segundo componente.
  • Factor 2 (Impacto Psicológico): Explicó un porcentaje adicional de varianza (alrededor del 10–12%). Los 9 ítems psicológicos cargaron de modo preponderante en esta dimensión, con saturaciones comprendidas entre 0.55 y 0.84.

La correlación entre ambos factores se ubicó aproximadamente en r = 0.62, lo que confirmó que, si bien son facetas relacionadas de la vivencia de la patología, representan dominios psicométricamente disociables que deben ser puntuados y analizados de forma independiente y no colapsados en una cifra global indiscriminada.

Análisis Factorial Confirmatorio (AFC)

Estudios posteriores realizados en muestras clínicas europeas, norteamericanas y asiáticas han sometido esta matriz a comprobación rigurosa mediante modelos de ecuaciones estructurales. Los índices de bondad de ajuste para el modelo bifactorial correlacionado cumplen los criterios psicométricos internacionales exigidos:

  • Índice de Ajuste Comparativo (CFI) habitualmente superior a 0.94.
  • Índice de Tucker-Lewis (TLI) > 0.93.
  • Raíz del Error Cuadrático Medio de Aproximación (RMSEA) ≤ 0.06 (con intervalos de confianza del 90% dentro de límites adecuados).
  • Residuo Cuadrático Medio Estandarizado (SRMR) < 0.05.

Estudios psicométricos avanzados mediante calibración de Rasch (por ejemplo, Hobart et al., 2007) revelaron que ambas subescalas satisfacen en gran medida las expectativas de invarianza y unidimensionalidad de los modelos de crédito parcial, confirmando la legitimidad de sumar las respuestas directas de los ítems para construir escalas lineales continuas.

10. Instrumento de medición

A continuación se detallan las especificaciones técnicas operativas para la aplicación, calificación e interpretación de la escala:

  • Tipo de instrumento: Medida de resultados comunicados por el paciente (PROM, Patient-Reported Outcome Measure); escala de autoinforme psicométrica de salud específica para patología neurológica.
  • Población diana: Personas adultas y de edad avanzada con diagnóstico confirmado de esclerosis múltiple en cualquiera de sus variantes clínicas (remitente-recurrente, secundariamente progresiva, primariamente progresiva o síndromes desmielinizantes clínicamente aislados); también evaluada con éxito en otras enfermedades neurodegenerativas como esclerosis lateral amiotrófica.
  • Modalidad y tiempo de administración: Autoadministrada en formato papel y lápiz o mediante plataformas digitales electrónicas (ePRO). Tiempo promedio de cumplimentación: entre 5 y 10 minutos.
  • Marco temporal de referencia: Las dos semanas previas a la administración («In the past two weeks…»).
  • Estructura y número de ítems: Consta de un total de 29 ítems articulados en dos subescalas independientes: Impacto Físico (ítems 1 al 20) e Impacto Psicológico (ítems 21 al 29).
  • Escala de respuesta obligatoria: Escala ordinal Likert de 5 puntos:
    • 1 = Not at all (Nada en absoluto)
    • 2 = A little (Un poco)
    • 3 = Moderately (Moderadamente)
    • 4 = Quite a bit (Bastante)
    • 5 = Extremely (Extremadamente)
  • Reglas de puntuación y ausencia de ítems inversos: No existen ítems con puntuación invertida; todos los reactivos están redactados de manera patológica unidireccional. Las puntuaciones directas brutas (raw scores) se obtienen mediante la suma simple de los ítems de cada subescala:
    • Puntuación bruta del Impacto Físico: Rango posible de 20 a 100 puntos.
    • Puntuación bruta del Impacto Psicológico: Rango posible de 9 a 45 puntos.
  • Fórmula de transformación lineal a escala 0–100: Para facilitar la interpretabilidad clínica, la comparación entre subescalas y la presentación en ensayos clínicos, las puntuaciones brutas de cada dimensión se transforman habitualmente a una escala estandarizada de 0 a 100 mediante la fórmula estándar:

    Puntuación transformada = 100 * (puntuación bruta observada – puntuación mínima posible) / (puntuación máxima posible – puntuación mínima posible)

    Donde para la dimensión física: 100 * (Punt_Física_Bruta - 20) / 80; y para la dimensión psicológica: 100 * (Punt_Psicológica_Bruta - 9) / 36.

  • Interpretación clínica: Puntuaciones numéricamente más altas denotan un mayor impacto perjudicial de la enfermedad sobre el funcionamiento diario y una peor autopercepción de salud. Una puntuación transformada de 0 representa la ausencia absoluta de impacto percibido en las dos semanas anteriores, mientras que 100 representa el impacto negativo máximo posible.

11. Permisos, Tarifas y Año del test

La MSIS-29 fue publicada y validada originalmente en el año 2001 por el equipo del Dr. Jeremy Hobart. La versión adaptada al neerlandés fue publicada en 2004 por el Dr. Erwin L. J. Hoogervorst y su grupo de colaboradores en el VUmc de Ámsterdam.

Los derechos de autor (copyright) de la versión original en lengua inglesa y sus derivaciones están registrados a nombre de la Universidad de Plymouth y el Plymouth Hospitals NHS Trust. La distribución, concesión de licencias oficiales y gestión de las más de 70 traducciones validadas transculturalmente a nivel internacional son coordinadas por la organización Mapi Research Trust / ePROVIDE.

En cuanto a tarifas y licencias de uso:

  • Investigación académica sin financiación comercial y práctica clínica habitual: El acceso al cuestionario se otorga habitualmente de forma gratuita o sujeta únicamente a tarifas simbólicas reducidas de administración por parte de Mapi Research Trust, previa firma de un acuerdo de uso sin fines de lucro en el que el solicitante se compromete a no alterar los reactivos ni su formato métrico.
  • Ensayos clínicos promovidos por la industria farmacéutica o entidades con fines de lucro: Requieren el pago formal de licencias comerciales de uso por paciente y por idioma, gestionadas a través del portal central de ePROVIDE.

12. Referencias

  • Hobart, J., Lamping, D., Fitzpatrick, R., Riazi, A., & Thompson, A. (2001). The Multiple Sclerosis Impact Scale (MSIS-29): a new patient-based outcome measure. Brain, 124(5), 962–973. https://doi.org/10.1093/brain/124.5.962
  • Hobart, J. C., Riazi, A., Lamping, D. L., Fitzpatrick, R., & Thompson, A. J. (2005). How responsive is the Multiple Sclerosis Impact Scale (MSIS-29)? A comparison with some other self report scales. Journal of Neurology, Neurosurgery & Psychiatry, 76(11), 1539–1543. https://doi.org/10.1136/jnnp.2005.065961
  • Hoogervorst, E. L. J., Zwemmer, J. N., Jelles, B., Polman, C. H., & Uitdehaag, B. M. J. (2004). Multiple Sclerosis Impact Scale (MSIS-29): relation to established measures of impairment and disability. Multiple Sclerosis Journal, 10(5), 569–574. https://doi.org/10.1191/1352458504ms1078oa
  • McGuigan, C., & Hutchinson, M. (2009). Tried and tested: the psychometric properties of the multiple sclerosis impact scale (MSIS-29) in a population-based study. Multiple Sclerosis Journal, 15(1), 108–114. https://doi.org/10.1177/1352458508095730
  • Riazi, A., Hobart, J. C., Lamping, D. L., Fitzpatrick, R., & Thompson, A. J. (2002). Multiple Sclerosis Impact Scale (MSIS-29): reliability and validity in hospital based samples. Journal of Neurology, Neurosurgery & Psychiatry, 73(6), 701–704. https://doi.org/10.1136/jnnp.73.6.701
  • Hobart, J. C., Riazi, A., Lamping, D. L., Fitzpatrick, R., & Thompson, A. J. (2004). Improving the evaluation of therapeutic interventions in multiple sclerosis: development of a patient-based measure of outcome. Health Technology Assessment, 8(9), 1–48. https://doi.org/10.3310/hta8090
  • Cleanthous, S., Cano, S., Kinter, E., Marquis, P., & Hobart, J. (2017). An alternative scoring method for the Multiple Sclerosis Impact Scale (MSIS-29). Multiple Sclerosis Journal, 23(1), 120–129. https://doi.org/10.1177/1352458516643393
  • Hobart, J., Cano, S., Zajicek, J., & Thompson, A. (2007). Rating scales as measurement instruments: issues to be considered. Current Opinion in Neurology, 20(3), 273–277. https://doi.org/10.1097/WCO.0b013e328108a735

13. Ítems de la escala (Scale Items)

A continuación se presentan los ítems originales de la escala tal como fueron publicados en los estudios psicométricos estándar, sin modificación ni traducción para preservar la validez y confiabilidad del instrumento:
Instructions / Directions: The following questions ask for your views about the impact of MS on your day-to-day life during the past two weeks. For each statement, please circle the one number that best describes your situation. Please answer all questions.
Response Scale: 5-point Likert scale: 1 = Not at all, 2 = A little, 3 = Moderately, 4 = Quite a bit, 5 = Extremely
Scoring / Reverse Items: The MSIS-29 consists of two subscales: Physical Impact (Items 1–20; score range 20–100) and Psychological Impact (Items 21–29; score range 9–45). Subscale raw scores are calculated by summing the item responses. Raw scores can be transformed to a 0–100 scale using the standard formula: 100 * (observed raw score – minimum possible score) / (maximum possible score – minimum possible score). Higher scores indicate a greater negative impact of MS on daily functioning. There are no reverse-scored items.
1

In the past two weeks, how much has your MS limited your ability to…
1

Do physically demanding tasks?
2

Grip things tightly (e.g. turning on taps)?
3

Carry things?
4

In the past two weeks, how much have you been bothered by…
4

Problems with your balance?
5

Difficulties moving about indoors?
6

Being clumsy?
7

Stiffness?
8

Heavy arms and/or legs?
9

Tremor of your arms or legs?
10

Spasms in your limbs?
11

Your body not doing what you want it to do?
12

Having to depend on others to do things for you?
13

Limitations in your social and leisure activities at home?
14

Being stuck at home more than you would like to be?
15

Difficulties using your hands in everyday tasks?
16

Having to cut down the amount of time you spent on work or other daily activities?
17

Problems using transport (e.g. car, bus, train, taxi, etc.)?
18

Taking longer to do things?
19

Difficulty doing things spontaneously (e.g. going out on the spur of the moment)?
20

Needing to go to the toilet urgently?
21

Feeling unwell?
22

Problems sleeping?
23

Feeling mentally fatigued?
24

Worries related to your MS?
25

Feeling anxious or tense?
26

Feeling irritable, impatient, or short tempered?
27

Problems concentrating?
28

Lack of confidence?
29

Feeling depressed?
★

Rate This Scale

5.0 / 5 • 1 vote

Citar este artículo

Looti, M. (2026, octubre 24). Escala de Impacto de la Esclerosis Múltiple. Spanish Psychological Databases. https://spanish.arabpsychology.com/scales/escala-impacto-esclerosis-multiple/
Looti, Mohammed. “Escala de Impacto de la Esclerosis Múltiple.” Spanish Psychological Databases, 24 octubre 2026, https://spanish.arabpsychology.com/scales/escala-impacto-esclerosis-multiple/.
Looti, Mohammed. “Escala de Impacto de la Esclerosis Múltiple.” Spanish Psychological Databases. octubre 24, 2026. https://spanish.arabpsychology.com/scales/escala-impacto-esclerosis-multiple/.