1. Resumen
La Escala Multidimensional de Locus de Control de la Salud (Multidimensional Health Locus of Control, MHLC) constituye uno de los instrumentos psicométricos más emblemáticos y prolíficos en la intersección de la psicología de la salud, la medicina conductual y la enfermería contemporánea. Desarrollada originalmente por Kenneth A. Wallston, Barbara Strudler Wallston y Robert F. DeVellis en 1978, la escala surge con el propósito explícito de superar el reduccionismo unidimensional del constructo general de locus de control formulado por Julian B. Rotter en su teoría del aprendizaje social. A través de una estructura triádica validada empíricamente, el MHLC evalúa el grado en que las personas atribuyen la causalidad de sus resultados de salud a tres fuentes diferenciadas: el Locus de Control Interno de la Salud (Internal Health Locus of Control, IHLC), que refleja la convicción de que los propios comportamientos y hábitos determinan el bienestar físico; el Locus de Control de Otros Poderosos (Powerful Others Health Locus of Control, PHLC), que cuantifica la creencia de que el estado de salud depende primordialmente de las decisiones y competencias del personal sanitario o la familia; y el Locus de Control del Azar (Chance Health Locus of Control, CHLC), que atribuye la enfermedad y la recuperación a factores fortuitos, la suerte, el destino o la providencia incontrolable.
El instrumento consta de dos versiones paralelas y equivalentes de carácter general para población adulta (Forma A y Forma B), integradas cada una por 18 reactivos que se responden mediante una escala tipo Likert de 6 puntos (desde «1 = Totalmente en desacuerdo» hasta «6 = Totalmente de acuerdo»). Cada subescala se computa sumando 6 ítems específicos, generando puntuaciones continuas que oscilan entre 6 y 36 puntos por dimensión, sin inversión de puntajes y preservando la ortogonalidad teórica entre factores. En el plano psicométrico, la literatura internacional ha corroborado coeficientes de consistencia interna (alfa de Cronbach) que fluctúan típicamente entre 0.67 y 0.86, correlaciones test-retest sólidas en intervalos a corto y medio plazo, y una estabilidad factorial replicada mediante análisis factoriales exploratorios y confirmatorios en muestras clínicas y comunitarias transculturales. El MHLC ha demostrado una notable capacidad para predecir la adherencia terapéutica en enfermedades crónicas, la participación activa en programas de detección temprana, la modificación de conductas de riesgo y el bienestar psicológico general.
2. Palabras clave
Locus de control de la salud, MHLC, psicometría, psicología de la salud, locus interno, otros poderosos, azar, adherencia al tratamiento, conductas de salud, Kenneth Wallston, validez factorial.
3. Autores
El desarrollo de la escala original MHLC fue el resultado de una estrecha colaboración académica entre destacados investigadores del ámbito de la psicología y la enfermería psicosocial:
- Kenneth A. Wallston, Ph.D.: Profesor Emérito de Psicología en la Escuela de Enfermería de la Universidad Vanderbilt (Vanderbilt University School of Nursing), Nashville, Tennessee, Estados Unidos. Pionero de la medicina conductual y expresidente de la División 38 (Health Psychology) de la American Psychological Association (APA). Contacto institucional histórico: [email protected].
- Barbara Strudler Wallston, Ph.D. (1943–1987): Profesora de Psicología en el George Peabody College de la Universidad Vanderbilt. Destacada teórica en psicología social, psicología feminista y metodología de investigación en salud comunitaria.
- Robert F. DeVellis, Ph.D.: Profesor Emérito de Educación para la Salud y Comportamiento en la Escuela Gillings de Salud Pública Global de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill (UNC-Chapel Hill). Autor de manuales fundamentales sobre desarrollo y validación de escalas psicométricas.
4. Propósito
El propósito medular de la Escala Multidimensional de Locus de Control de la Salud radica en la medición cuantitativa y dimensional de las expectativas generalizadas de control que un individuo alberga respecto a su propia salud. Antes de la aparición del MHLC a finales de la década de 1970, la evaluación de las creencias de control en el ámbito médico se realizaba a través de la escala unidimensional de Locus de Control de Rotter (I-E Scale) o mediante la primera aproximación específica creada por los Wallston en 1976, la Escala de Locus de Control de la Salud (HLC, por sus siglas en inglés). Sin embargo, estas formulaciones tempranas obligaban a situar a los individuos en un continuo bipolar restrictivo (interno versus externo), lo cual generaba inconsistencias empíricas sustanciales: no permitía discernir si una persona «externa» confiaba ciegamente en la pericia de sus médicos o si, por el contrario, sucumbía a un fatalismo absoluto respecto al destino biológico. El MHLC nació formalmente para desmantelar esta dicotomía estéril, ofreciendo una estructura multidimensional que operacionaliza la externidad en dos componentes cualitativamente divergentes: la influencia de agentes humanos expertos («otros poderosos») y la influencia de fuerzas impersonales («azar o fortuna»).
Desde una perspectiva clínica y aplicada, el MHLC se concibió como un instrumento facilitador de intervenciones sanitarias personalizadas. La justificación empírica descansa en el principio de que los programas de promoción de la salud, prevención primaria y manejo de patologías crónicas no ejercen un impacto homogéneo sobre todas las personas. Comprender la tipología de creencias de un paciente permite predecir y optimizar la adherencia al tratamiento. Por ejemplo, un paciente con diagnóstico de diabetes mellitus tipo 2 que exhibe una puntuación marcadamente elevada en Locus de Control Interno responderá favorablemente a programas de autocontrol glucémico, monitorización dietética y prescripción de ejercicio físico autónomo, dado que percibe un vínculo causal directo entre su conducta deliberada y sus niveles de hemoglobina glucosilada. Por el contrario, un individuo que puntúa predominantemente alto en la dimensión de Otros Poderosos experimentará mayor apego al tratamiento si las indicaciones provienen de una figura médica revestida de autoridad y competencia clínica, requiriendo un seguimiento presencial constante y directrices explícitas para comprometerse con su medicación.
En el terreno de la investigación empírica, el MHLC ha servido como variable mediadora, moderadora e independiente en miles de estudios epidemiológicos, psicosociales y de enfermería. Ha permitido examinar fenómenos tan dispares como la rehabilitación post-infarto agudo de miocardio, la aceptación del tratamiento oncológico, la adopción de conductas de tamizaje para cáncer de mama o colon, la respuesta al dolor crónico y la vivencia psicológica de enfermedades autoinmunes. La versatilidad psicométrica de la escala no solo reside en su brevedad y facilidad de administración, sino también en su capacidad teórica para interactuar con otros constructos cognitivo-motivacionales clave, como la autoeficacia de Bandura y la valoración subjetiva que el individuo confiere al valor de la salud como meta vital prioritaria.
5. Constructo psicológico
El constructo de Locus de Control de la Salud representa la creencia subjetiva de una persona sobre la localización del agente causal determinante de su estado de salud, su susceptibilidad a enfermar y su potencial de restablecimiento terapéutico. A diferencia de un rasgo de personalidad estático e inmutable, el locus de control se conceptualiza como un conjunto de expectativas generalizadas aprendidas a lo largo de la historia de reforzamiento del individuo, susceptibles de experimentar modulaciones graduales ante experiencias de salud significativas, intervenciones psicoeducativas o la instauración de una enfermedad incapacitante. El MHLC desglosa este constructo en tres dimensiones ortogonales e independientes, de modo que una persona puede registrar simultáneamente puntuaciones altas, intermedias o bajas en cualquiera de las tres esferas:
1. Locus de Control Interno de la Salud (IHLC)
Esta subescala cuantifica el grado de convencimiento que posee el sujeto de que su propio comportamiento, elecciones de estilo de vida, hábitos nutricionales y medidas de precaución personal constituyen el factor determinante primordial de su bienestar físico. Las personas con puntuaciones elevadas en el IHLC asumen una responsabilidad directa sobre su trayectoria biológica: consideran que enfermar es, en gran medida, consecuencia de descuidos o conductas nocivas propias, y que recuperarse depende de su disciplina y esfuerzo proactivo. Por ejemplo, ante el diagnóstico de hipertensión arterial, un individuo con alto IHLC tenderá a indagar activamente sobre modificaciones dietéticas (reducción de sodio), iniciará rutinas de entrenamiento aeróbico y gestionará de manera autónoma sus factores estresores, concibiendo los fármacos como un complemento a su propia agencia conductual.
2. Locus de Control de Otros Poderosos (PHLC)
La dimensión PHLC evalúa la creencia de que el estado de salud, la prevención de complicaciones médicas y la curación están supeditados fundamentalmente a las acciones de terceras personas que poseen autoridad, conocimientos especializados o proximidad afectiva decisiva. Aunque el núcleo de esta subescala alude a los profesionales sanitarios (médicos, enfermeros, especialistas), también integra el papel de la red familiar primaria. Los individuos con puntuaciones dominantes en PHLC no se perciben necesariamente desamparados, sino subordinados a una relación de tutela o pericia ajena: delegan la responsabilidad del control en el juicio clínico del profesional y consideran que seguir al pie de la letra las prescripciones médicas es la única vía garantizada para conservar o recuperar la salud. En un paciente hospitalizado o bajo régimen de quimioterapia, una alta puntuación en PHLC se traduce frecuentemente en una cooperación intachable con los protocolos clínicos indicados, aunque puede acompañarse de pasividad en lo referente a iniciativas autónomas de autocuidado.
3. Locus de Control del Azar (CHLC)
Esta subescala captura la orientación externalista fatalista o estocástica, operacionalizada como la expectativa de que la salud, la morbilidad y el desenlace de los cuadros clínicos son producto de la buena o mala suerte, la fortuna, el destino o circunstancias fortuitas enteramente ajenas a la voluntad humana. Los sujetos que obtienen puntajes altos en el factor CHLC tienden a considerar que las medidas preventivas, el ejercicio físico o las recomendaciones terapéuticas carecen de un impacto real sobre el desenlace biológico de la existencia («si me toca enfermar, me enfermaré sin importar lo que haga»). Esta dimensión suele vincularse a una menor inclinación a someterse a revisiones periódicas, conductas de riesgo no mitigadas y una postura de indefensión aprendida frente al progreso de las enfermedades degenerativas.
La independencia factorial de estas tres dimensiones da origen a tipologías de control ricas y matizadas. Por ejemplo, un individuo clasificado como «creyente en el control dual» puede puntuar simultáneamente alto en IHLC y PHLC, reconociendo que su propia conducta de autocuidado debe complementarse de forma sinérgica con la pericia de su equipo médico. Por el contrario, un perfil con puntaje alto exclusivamente en CHLC y bajo en IHLC y PHLC define el patrón «fatalista puro», comúnmente asociado a peores desenlaces funcionales y desapego clínico severo.
6. Marco teórico
El anclaje conceptual del MHLC proviene directamente de la teoría del aprendizaje social formulada por Julian B. Rotter en 1954, consolidada posteriormente con su célebre monografía de 1966. En el modelo rotteriano clásico, el potencial de que ocurra una conducta determinada (Behavior Potential) en una situación específica es una función matemática conjunta de la expectativa de que dicha conducta conducirá a un reforzador particular (Expectancy) y del valor atribuido subjetivamente a dicho reforzador (Reinforcement Value):
BP = f(E & RV)
Rotter propuso que cuando las personas se enfrentan a situaciones novedosas o ambiguas, recurren a «expectativas generalizadas» acumuladas a partir de experiencias pasadas de aprendizaje sobre si los reforzadores que obtienen en la vida son contingentes con su propio comportamiento o si están determinados por factores ajenos e incontrolables. A esta variable de expectativa generalizada se le denominó «locus de control interno versus externo».
No obstante, a medida que el modelo de Rotter se aplicó a dominios específicos del comportamiento humano, emergieron limitaciones predictivas. La expectativa generalizada de control (medida con la escala unidimensional de Rotter) predecía de manera tenue las conductas en situaciones sanitarias concretas. Kenneth Wallston y sus colaboradores argumentaron que el comportamiento de salud requería una medida de expectativa de control de nivel intermedio: ni tan abstracta como el locus de control general de la personalidad, ni tan específica que solo sirviera para una sola enfermedad o contexto situacional aislado. Nació así la noción del locus de control específico de dominio (domain-specific locus of control).
Asimismo, los autores del MHLC integraron de forma decisiva las aportaciones teóricas de Hanna Levenson (1973, 1974). Levenson revolucionó la conceptualización de Rotter al demostrar empíricamente que el polo de la externidad era conceptualmente heterogéneo y no podía reducirse a una única dimensión. Levenson argumentó que atribuir el control del entorno a «otros poderosos» (como figuras políticas, judiciales o médicas) implica percibir un mundo ordenado, estructurado y potencialmente predecible, donde es posible influir en el resultado mediante la sumisión o la negociación con la autoridad. En cambio, atribuir el control al «azar, la suerte o el destino» implica percibir un entorno caótico, desprovisto de regularidad e impenetrable a cualquier intento de intervención humana. Wallston y su equipo transfirieron con notable éxito este refinamiento teórico tripartito al dominio de la salud y la enfermedad.
Por último, el marco teórico del MHLC enfatiza que el locus de control interno de la salud por sí solo no garantiza la adopción de conductas protectoras. En consonancia estricta con la formulación de Rotter, el IHLC solo predice una conducta saludable activa si el individuo asigna un valor subjetivo elevado a la salud (Health Value). Una persona puede convencerse plenamente de que evitar fumar prolongará su vida (alto IHLC), pero si no le importa su salud o prioriza gratificaciones inmediatas (bajo valor de la salud), la conducta preventiva no se consumará. Esta formulación interactiva (IHLC × Health Value) permanece como uno de los postulados teóricos más analizados en la epidemiología conductual.
7. Validez
La validez psicométrica del MHLC ha sido sometida a un exhaustivo escrutinio empírico a lo largo de casi cinco décadas, abarcando diversas modalidades de validez en muestras clínicas, comunitarias y multiculturales.
Validez de constructo
En el estudio fundacional de Wallston et al. (1978), la validez de constructo se estableció mediante correlaciones inter-escalas y asociaciones con la escala general de locus de control I-E de Rotter y las subescalas de Levenson (Internal, Powerful Others, Chance – IPC). Las correlaciones entre las subescalas del MHLC evidenciaron la ortogonalidad teórica esperada: las correlaciones entre IHLC y CHLC resultaron negativas y moderadas (r = -0.15 a -0.32), las correlaciones entre PHLC y CHLC fueron positivas pero modestas (r = 0.17 a 0.28), mientras que IHLC y PHLC mostraron correlaciones prácticamente nulas o débilmente negativas (r = -0.05 a 0.08), demostrando que la creencia en la propia responsabilidad biológica no excluye categóricamente la confianza en la autoridad médica.
Validez convergente y discriminante
La validez convergente ha sido respaldada mediante múltiples correlaciones consistentes con constructos teóricamente emparentados:
- La subescala IHLC converge sistemáticamente con la autoeficacia general y la autoeficacia específica para el manejo de la salud (medidas con la General Self-Efficacy Scale de Schwarzer y la Health Self-Efficacy Scale), reportando coeficientes de correlación positivos de magnitud moderada (r = 0.35 a 0.55). Asimismo, correlaciona positivamente con el afecto positivo, el optimismo disposicional (LOT-R) y estrategias de afrontamiento proactivas y centradas en el problema.
- La subescala CHLC exhibe una marcada convergencia positiva con sintomatología depresiva (medida con el BDI y CES-D, r = 0.25 a 0.40), ansiedad rasgo (STAI), neuroticismo y estrategias de afrontamiento desadaptativas de carácter evitativo o pasivo.
- La validez discriminante quedó confirmada al demostrarse correlaciones insignificantes (r < 0.15) entre las subescalas del MHLC y medidas de deseabilidad social (como la Marlowe-Crowne Social Desirability Scale), asegurando que las respuestas reflejan genuinas creencias subjetivas y no sesgos de aquiescencia o conformidad social.
Validez predictiva y de criterio
La validez predictiva ha sido extensamente documentada en investigaciones longitudinales y transversales sobre conducta médica. Individuos con puntajes elevados en IHLC (en combinación con un alto valor atribuido a la salud) han mostrado una probabilidad significativamente superior de mantener conductas de cese tabáquico, adhesión estricta a dietas cardioprotectoras, automonitorización glucémica y participación en tamizajes mamográficos preventivos. Por otro lado, la subescala PHLC predice de forma robusta la adherencia a regímenes farmacológicos complejos prescritos por el médico en pacientes con VIH y trasplante renal, mientras que puntajes dominantes en CHLC predicen un retraso significativo en la búsqueda de atención médica oportuna ante la aparición de signos de alarma de enfermedad cardiovascular u oncológica.
8. Confiabilidad
Las propiedades de confiabilidad del MHLC han sido ampliamente corroboradas en el estudio original de 1978 y en cientos de réplicas independientes en poblaciones sanas y con patologías crónicas.
Consistencia interna
En la muestra de estandarización original de Wallston et al. (1978), compuesta por 115 personas sanas y pacientes crónicos que respondieron las Formas A y B, los coeficientes alfa de Cronbach reportados para cada una de las subescalas de 6 ítems fueron los siguientes:
- Forma A:
- Internal Health Locus of Control (IHLC): α = 0.767
- Powerful Others Health Locus of Control (PHLC): α = 0.673
- Chance Health Locus of Control (CHLC): α = 0.753
- Forma B:
- Internal Health Locus of Control (IHLC): α = 0.859
- Powerful Others Health Locus of Control (PHLC): α = 0.830
- Chance Health Locus of Control (CHLC): α = 0.691
Cuando los investigadores combinan los ítems equivalentes de las Formas A y B para conformar subescalas de 12 ítems (versión combinada A+B), los valores de consistencia interna aumentan sustancialmente a rangos entre 0.83 y 0.88, superando con holgura los umbrales psicométricos estandarizados para investigación y aproximándose a los requisitos de evaluación diagnóstica individual.
Estabilidad temporal (Test-Retest)
La estabilidad temporal del MHLC a través de coeficientes test-retest rinde cuentas de la naturaleza de expectativa generalizada de dominio, reflejando tanto estabilidad temporal a corto plazo como sensibilidad ante cambios vivenciales mayores. En el estudio fundacional, la correlación test-retest con un intervalo de reevaluación inmediato/corto fluctuó entre r = 0.60 y r = 0.71 para las subescalas individuales. Estudios longitudinales posteriores en pacientes que inician intervenciones de rehabilitación cardíaca o programas de psicoeducación diabética muestran coeficientes de estabilidad en torno a r = 0.55 a 0.68 en períodos de 3 a 6 meses, capturando las modificaciones cognitivas derivadas del empoderamiento terapéutico del paciente.
9. Análisis factorial
La confirmación de la estructura factorial del MHLC representa uno de los hitos metodológicos más consistentes en la psicometría aplicada a la salud. Durante la fase original de diseño del instrumento, Kenneth Wallston y sus colaboradores sometieron un grupo inicial de 80 reactivos generados teóricamente a rigurosos procedimientos de análisis factorial.
Análisis Factorial Exploratorio (AFE)
En el estudio de 1978, se ejecutó un análisis de componentes principales seguido de una rotación ortogonal Varimax sobre las respuestas de una muestra heterogénea de adultos. Los resultados revelaron con claridad una solución de tres factores con autovalores (eigenvalues) superiores a 1.0, que en conjunto explicaban aproximadamente entre el 35% y el 40% de la varianza total de las respuestas. Cada uno de los tres factores correspondió unívocamente a los tres constructos postulados:
- Factor 1 (IHLC): Los ítems 1, 6, 8, 12, 13 y 17 mostraron cargas factoriales primarias que oscilaron entre 0.40 y 0.74, con cargas secundarias cruzadas inferiores a 0.25 en los factores de otros poderosos y azar.
- Factor 2 (PHLC): Los ítems 3, 5, 7, 10, 14 y 18 presentaron cargas factoriales salientes entre 0.42 y 0.70 en el factor correspondiente a la influencia de profesionales sanitarios y familiares.
- Factor 3 (CHLC): Los ítems 2, 4, 9, 11, 15 y 16 obtuvieron cargas directas entre 0.45 y 0.72 sobre el factor de determinismo aleatorio o destino.
Análisis Factorial Confirmatorio (AFC) e Invarianza
En décadas posteriores, múltiples investigaciones mediante modelos de ecuaciones estructurales (SEM) han evaluado el ajuste de la estructura trifactorial en muestras de diversas nacionalidades (incluyendo adaptaciones al español, portugués, francés, alemán y chino). Los índices de bondad de ajuste de los modelos confirmatorios han demostrado de manera recurrente la superioridad del modelo de tres factores correlacionados o no correlacionados frente a soluciones unidimensionales o bidimensionales alternativas:
- Índice de Ajuste Comparativo (CFI) > 0.90 – 0.94
- Índice de Tucker-Lewis (TLI) > 0.90 – 0.93
- Error Cuadrático Medio de Aproximación (RMSEA) < 0.05 – 0.065 (con intervalos de confianza del 90% dentro de límites aceptables)
- Residuo Cuadrático Medio Estandarizado (SRMR) < 0.06
Asimismo, los estudios de invarianza factorial (métrica y escalar) han constatado que la escala mide de forma equivalente el constructo a través de grupos de género, niveles educativos y grupos de edad, confirmando que las diferencias en las puntuaciones medias reflejan verdaderas discrepancias en las creencias de control y no sesgos métricos de los ítems.
10. Instrumento de medición
A continuación se detallan las características operativas y estructurales de la Escala Multidimensional de Locus de Control de la Salud (MHLC):
- Tipo de instrumento: Cuestionario psicométrico de autoinforme (escalas de actitudes y creencias cognitivo-perceptivas).
- Población objetivo: Adultos y adolescentes a partir de los 16 años de edad, tanto en población general comunitaria como en contextos de atención primaria y patologías médicas crónicas.
- Formato de administración: Individual o colectivo; autoadministrado en formato impreso (lápiz y papel) o electrónico/digital.
- Tiempo de cumplimentación: Aproximadamente entre 5 y 10 minutos.
- Número total de reactivos: 18 ítems por forma (Forma A o Forma B).
- Formato y escala de respuesta: 6-point Likert scale: 1 = Strongly Disagree, 2 = Moderately Disagree, 3 = Slightly Disagree, 4 = Slightly Agree, 5 = Moderately Agree, 6 = Strongly Agree.
- Estructura y distribución de ítems por subescala:
- Locus de Control Interno de la Salud (IHLC): Compuesto por 6 reactivos (Ítems 1, 6, 8, 12, 13 y 17).
- Locus de Control de Otros Poderosos (PHLC): Compuesto por 6 reactivos (Ítems 3, 5, 7, 10, 14 y 18).
- Locus de Control del Azar (CHLC): Compuesto por 6 reactivos (Ítems 2, 4, 9, 11, 15 y 16).
- Regla de puntuación y corrección:
- Inversión de reactivos: Ningún ítem se puntúa de forma invertida (No items are reverse-scored).
- Cálculo de puntajes directos: Las puntuaciones de las subescalas se obtienen sumando directamente los valores asignados a cada uno de sus 6 ítems constitutivos.
- Rango de puntuación por subescala: Cada subescala genera una puntuación que oscila entre un valor mínimo de 6 puntos y un valor máximo de 36 puntos.
- Puntuación total general: No debe calcularse una puntuación total global del cuestionario, dado que las tres subescalas miden dimensiones ortogonales e independientes. Cada persona obtiene un perfil dimensional conformado por tres puntuaciones separadas (IHLC, PHLC, CHLC).
11. Permisos, Tarifas y Año del test
La Escala Multidimensional de Locus de Control de la Salud (MHLC) fue publicada oficialmente en el año 1978 en la revista Health Education Monographs (órgano de difusión que más tarde adoptó el nombre de Health Education & Behavior, indexado por SAGE Publishing).
En lo referente a licencias y condiciones de uso, los autores adoptaron una política explícita y generosa de acceso público y gratuito para fines académicos, de investigación científica y de práctica clínica sin fines comerciales. El autor principal, Kenneth A. Wallston, puso a disposición del dominio público las distintas versiones del instrumento (Formas A, B y la versión Form C adaptada a patologías específicas) a través de los repositorios de la Universidad Vanderbilt, permitiendo su reproducción, adaptación y traducción sin necesidad de pagar regalías, canon de suscripción ni tarifas de licenciamiento, siempre y cuando se cite rigurosamente la publicación original de 1978 en cualquier trabajo, tesis o artículo resultante.
12. Referencias
A continuación se detallan las referencias clave en formato APA (7.ª edición) relativas al desarrollo, fundamentación teórica y validación del instrumento:
- Levenson, H. (1973). Multidimensional locus of control in psychiatric patients. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 41(3), 397–404. https://doi.org/10.1037/h0035357
- Levenson, H. (1974). Activism and powerful others: Distinctions within the concept of internal-external control. Journal of Personality Assessment, 38(4), 377–383. https://doi.org/10.1080/00223891.1974.10119988
- Rotter, J. B. (1954). Social learning and clinical psychology. Prentice-Hall. https://doi.org/10.1037/10788-000
- Rotter, J. B. (1966). Generalized expectancies for internal versus external control of reinforcement. Psychological Monographs: General and Applied, 80(1), 1–28. https://doi.org/10.1037/h0092976
- Wallston, B. S., Wallston, K. A., Kaplan, G. D., & Maides, S. A. (1976). Development and validation of the Health Locus of Control (HLC) Scale. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 44(4), 580–585. https://doi.org/10.1037/0022-006X.44.4.580
- Wallston, K. A., Stein, M. J., & Smith, C. A. (1994). Form C of the MHLC Scales: A condition-specific measure of locus of control. Journal of Personality Assessment, 63(3), 534–553. https://doi.org/10.1207/s15327752jpa6303_11
- Wallston, K. A., & Wallston, B. S. (1981). Health locus of control scales. En H. M. Lefcourt (Ed.), Research with the locus of control construct (Vol. 1: Assessment methods) (pp. 189–243). Academic Press.
- Wallston, K. A., Wallston, B. S., & DeVellis, R. (1978). Development of the Multidimensional Health Locus of Control (MHLC) Scales. Health Education Monographs, 6(2), 160–170. https://doi.org/10.1177/109019817800600207
13. Ítems de la escala
Response Format:
6-point Likert scale: 1 = Strongly Disagree, 2 = Moderately Disagree, 3 = Slightly Disagree, 4 = Slightly Agree, 5 = Moderately Agree, 6 = Strongly Agree
- If I get sick, it is my own behavior which determines how soon I get well again.
- No matter what I do, if I am going to get sick, I will get sick.
- Having regular contact with my physician is the best way for me to avoid illness.
- Most things that affect my health happen to me by accident.
- Whenever I don’t feel well, I should consult a medically trained professional.
- I am in control of my health.
- My family has a lot to do with my becoming sick or staying healthy.
- When I get sick, I am to blame.
- Luck plays a big part in determining how soon I recover from an illness.
- Health professionals control my health.
- My good health is largely a matter of good fortune.
- The main thing which affects my health is what I myself do.
- If I take care of myself, I can avoid illness.
- When I recover from an illness, it’s usually because other people (for example, doctors, nurses, family, friends) have been taking good care of me.
- No matter what I do, I’m likely to get sick.
- If it’s meant to be, I will stay healthy.
- If I take the right actions, I can stay healthy.
- Regarding my health, I can only do what my doctor tells me to do.