1. Resumen
El Inventario Breve del Dolor (Brief Pain Inventory, BPI) es uno de los instrumentos psicométricos más ampliamente utilizados a nivel mundial para la evaluación multidimensional del dolor en contextos clínicos y de investigación biomédica. Desarrollado originalmente por el Dr. Charles S. Cleeland y el Pain Research Group de la Organización Mundial de la Salud (OMS), con sede institucional en el MD Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas, el BPI fue concebido en sus inicios para medir la intensidad del dolor y el grado en que dicho dolor interfiere en las actividades de la vida diaria en pacientes con cáncer. No obstante, a lo largo de más de tres décadas de investigación psicométrica rigurosa, su aplicación se ha extendido con éxito y sólida validez a múltiples condiciones de dolor crónico no oncológico, incluyendo osteoartritis, dolor lumbar crónico, dolor neuropático, fibromialgia y patologías musculoesqueléticas complejas.
El instrumento se estructura conceptualmente en dos dimensiones primarias: la Severidad del Dolor (Pain Severity) y la Interferencia del Dolor (Pain Interference). La severidad es evaluada a través de 4 ítems que capturan el peor dolor, el menor dolor, el dolor promedio durante las últimas 24 horas y el dolor en el momento exacto de la evaluación, mediante escalas de calificación numérica (Numeric Rating Scales, NRS) que van de 0 («Sin dolor») a 10 («El peor dolor que pueda imaginar»). Por su parte, la interferencia funcional evalúa el impacto del dolor en 7 áreas fundamentales de la vida cotidiana: actividad general, estado de ánimo, capacidad para caminar, trabajo habitual (incluyendo labores domésticas y fuera del hogar), relaciones interpersonales, sueño y disfrute de la vida, utilizando igualmente una escala NRS de 0 («No interfiere») a 10 («Interfiere completamente»). Adicionalmente, el cuestionario incorpora ítems clínicos descriptivos que incluyen un diagrama corporal para el mapeo anatómico del dolor, preguntas de detección dicotómica, registro de tratamientos farmacológicos o terapéuticos y una escala de alivio porcentual percibido (0% a 100%).
Desde el punto de vista psicométrico, el BPI ha demostrado consistentemente coeficientes de consistencia interna excelentes, con alfas de Cronbach que oscilan típicamente entre 0.81 y 0.93 para la subescala de severidad y entre 0.88 y 0.95 para la subescala de interferencia en diversas poblaciones clínicas e idiomas. El análisis factorial confirmatorio respalda de manera uniforme una estructura bifactorial robusta, invariante a través de diversas culturas y etiologías clínicas. Su adaptación y validación en más de 15 idiomas (incluyendo versiones ampliamente validadas en español) lo posicionan como el estándar de oro indiscutible (gold standard) recomendado por el consorcio internacional IMMPACT (Initiative on Methods, Measurement, and Pain Assessment in Clinical Trials) para ensayos clínicos sobre analgesia y medicina paliativa.
2. Palabras clave
Inventario Breve del Dolor, BPI, evaluación del dolor, severidad del dolor, interferencia funcional, dolor oncológico, dolor crónico, psicometría, escala de calificación numérica, cuidados paliativos, calidad de vida.
3. Autores
El Inventario Breve del Dolor fue diseñado y validado primariamente por:
- Charles S. Cleeland, Ph.D.: Profesor Emérito y exdirector del Departamento de Investigación de Síntomas (Department of Symptom Research) en The University of Texas MD Anderson Cancer Center, Houston, Texas, Estados Unidos. Reconocido internacionalmente como pionero en la medición y manejo de síntomas asociados al cáncer y líder histórico del Pain Research Group afiliado a la Organización Mundial de la Salud.
- Kathleen M. Ryan, M.S.: Investigadora colaboradora en el Pain Research Group, Departamento de Neurología y Centro Oncológico de la Universidad de Wisconsin-Madison y posteriormente colaboradora en los estudios de desarrollo inicial y psicometría aplicada del BPI en el MD Anderson Cancer Center.
El instrumento representa la evolución y refinamiento del Wisconsin Brief Pain Questionnaire (WBPQ), desarrollado inicialmente a comienzos de la década de 1980 por Charles S. Cleeland y colaboradores (como Ronald L. Daut) en la Universidad de Wisconsin, adaptado posteriormente para optimizar su aplicabilidad clínica rápida y estandarización transcultural global.
4. Propósito
El propósito fundamental del BPI es proporcionar una medición cuantitativa, estandarizada, breve y multidimensional del dolor que permita capturar simultáneamente dos realidades clínicas complementarias: la intensidad sensorial del síntoma y el grado de disrupción funcional o ecológica que este genera en la cotidianidad del paciente. Históricamente, la evaluación clínica del dolor había estado restringida al empleo de escalas unidimensionales aisladas, tales como la Escala Visual Analógica (EVA) o la escala verbal categórica de dolor puntual («leve», «moderado», «severo»). Si bien dichas escalas permiten registrar la intensidad en un instante temporal único, resultan insuficientes para aprehender la naturaleza dinámica del dolor, sus fluctuaciones a lo largo del día y, ante todo, la repercusión afectiva y física sobre el repertorio conductual del individuo.
En el ámbito clínico, el BPI persigue múltiples metas operativas:
- Detección y caracterización basal: Permite establecer la línea base de la severidad del dolor y mapear la localización anatómica precisa mediante el somatograma incluido, diferenciando el dolor generalizado del dolor focal o localizado.
- Titulación y monitorización terapéutica: Al incorporar ítems que exploran el dolor «peor», «menor», «promedio» y «actual» en las últimas 24 horas, el BPI proporciona a los médicos oncólogos, paliativistas, reumatólogos y unidades de dolor información sobre la estabilidad del régimen analgésico y la aparición de dolor irruptivo (breakthrough pain). Además, cuantifica el porcentaje de alivio terapéutico percibido por el paciente (0% a 100%), permitiendo ajustar dosis de opioides, fármacos adyuvantes o terapias no farmacológicas.
- Evaluación de la discapacidad y calidad de vida: Proporciona una puntuación agregada de interferencia que alerta al equipo interdisciplinario sobre el deterioro de la movilidad, el sueño, el aislamiento psicosocial o la depresión secundaria al cuadro álgico crónico.
En el campo de la investigación biomédica y los ensayos clínicos farmacólogicos controlados, el BPI satisface plenamente las directrices metodológicas del grupo IMMPACT (Dworkin et al., 2005; Turk et al., 2003). Estas directrices exigen que cualquier ensayo sobre intervenciones analgésicas no se limite a demostrar una reducción estadísticamente significativa de la intensidad del dolor, sino que demuestre de manera concluyente mejoras concomitantes en el funcionamiento físico y emocional del participante. El BPI se erige así como la herramienta de elección para cuantificar los desenlaces reportados por los pacientes (Patient-Reported Outcomes, PROs) en fases II, III y IV de desarrollo terapéutico.
5. Constructo psicológico
El dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada con, o similar a la asociada con, daño tisular real o potencial, tal como lo define formalmente la International Association for the Study of Pain (IASP). Lejos de constituir un simple reflejo neurofisiológico o una señal nociceptiva lineal, el dolor es un constructo multidimensional y dinámico. El BPI operacionaliza este constructo desglosándolo en dos dimensiones latentes interrelacionadas pero conceptual y psicométricamente diferenciables:
1. Severidad o Intensidad del Dolor (Pain Severity)
Esta dimensión corresponde al componente sensorial-discriminativo del dolor. Evalúa la magnitud cuantitativa de la señal dolorosa experimentada por el individuo dentro de un marco temporal representativo (las últimas 24 horas) a través de 4 parámetros críticos:
- Peor dolor (Worst pain): Capta los picos máximos de intensidad álgica alcanzados durante el día, útiles para identificar dolor irruptivo o fallas al final de la dosis del analgésico.
- Menor dolor (Least pain): Refleja el umbral basal mínimo de dolor y la efectividad máxima alcanzada por los analgésicos o mecanismos endógenos de inhibición nociceptiva.
- Dolor promedio (Average pain): Representa la tendencia central de la experiencia sensorial del paciente a lo largo de las 24 horas. Numerosos estudios metodológicos demuestran que el ítem de dolor promedio es el indicador más estable y representativo del estado álgico global.
- Dolor actual (Pain right now): Registra el nivel sensorial concurrente con el momento de responder la escala, proveyendo un punto de anclaje contextual e inmediato.
La combinación aritmética de estos 4 ítems neutraliza el sesgo de recencia o el sesgo de los picos afectivos agudos, generando una medida compuesta mucho más confiable y válida que un registro puntual aislado.
2. Interferencia del Dolor (Pain Interference)
La interferencia corresponde a la repercusión funcional, afectiva y conductual generada por el síntoma sobre el repertorio vital del individuo. Reconoce que el impacto clínico del dolor no depende exclusivamente de cuán intenso es, sino de hasta qué punto paraliza la vida de quien lo sufre. El BPI mide la interferencia a través de 7 dominios clave:
- Actividad general (General activity): Capacidad de emprender tareas motoras básicas y mantener el dinamismo conductual cotidiano.
- Estado de ánimo (Mood): Afectación de la reactividad emocional, incluyendo síntomas reactivos de ansiedad, irritabilidad, frustración y tristeza.
- Capacidad para caminar (Walking ability): Movilidad física, deambulación y locomoción autónoma.
- Trabajo habitual (Normal work): Productividad en ocupaciones formales o laborales remuneradas, así como en actividades del mantenimiento del hogar y tareas instrumentales.
- Relaciones con otras personas (Relations with other people): Convivencia social, mantenimiento de vínculos afectivos familiares y participación comunitaria.
- Sueño (Sleep): Calidad, conciliación y mantenimiento del descanso nocturno reparador.
- Disfrute de la vida (Enjoyment of life): Capacidad hedónica, participación en pasatiempos gratificantes y sensación general de bienestar subjetivo.
Diversos análisis teóricos y psicométricos subdividen conceptualmente esta escala de interferencia en dos subfactores de segundo orden: la interferencia física/locomotora (actividad general, caminar, trabajo) y la interferencia afectiva/psicosocial (estado de ánimo, relaciones interpersonales, disfrute de la vida y sueño). Ambas confluyen en una puntuación promedio general de interferencia funcional que refleja la carga global de la enfermedad.
6. Marco teórico
El marco conceptual del Inventario Breve del Dolor se fundamenta en dos grandes corrientes de la psicología de la salud y la neurociencia del comportamiento:
1. El Modelo Biopsicosocial del Dolor
Formulado inicialmente en la medicina por George Engel (1977) y aplicado magistralmente al dolor por pensadores como John Loeser y Dennis Turk, el modelo biopsicosocial propone que la experiencia dolorosa no puede entenderse como una transmisión eléctrica pasiva y unilineal desde los nociceptores periféricos hacia la corteza cerebral. Loeser propuso el famoso esquema concéntrico del dolor compuesto por cuatro capas interdependientes:
- Nocicepción: El sustrato fisiológico de detección del estímulo potencialmente nocivo.
- Dolor: La percepción consciente del estímulo nociceptivo en el sistema nervioso central.
- Sufrimiento: La respuesta emocional, cognitiva y afectiva negativa generada por el dolor (sensación de amenaza, desesperanza, pérdida de control).
- Conducta de dolor: Las acciones manifiestas del individuo, tales como la disminución de la movilidad, el aislamiento social, el reposo prolongado y las quejas verbales.
El BPI operacionaliza con precisión este modelo: mientras que los ítems 3 al 6 miden la percepción del dolor (Severidad), los ítems de interferencia evalúan directamente el sufrimiento y las conductas de dolor que impactan las funciones vitales del paciente.
2. La Teoría de la Compuerta y la Neuromatriz del Dolor
La Teoría del Control de la Compuerta (Melzack & Wall, 1965) y la posterior teoría de la neuromatriz (Melzack, 1999) revolucionaron la comprensión del dolor al postular que los impulsos nociceptivos son modulados por vías descendentes inhibitorias y facilitadoras procedentes del cerebro. Las cogniciones, el estado emocional, las expectativas de alivio y el estrés influyen directamente en la apertura o cierre de la compuerta espinal en las astas dorsales. En consonancia con esta teoría, Cleeland diseñó el BPI reconociendo que la evaluación del dolor debía integrar la evaluación afectiva y el grado de modulación que los tratamientos logran sobre la experiencia total del paciente.
3. Teoría de la Carga de Síntomas (Symptom Burden Framework)
En el ámbito específico de la oncología y los cuidados paliativos, el grupo de Cleeland en el MD Anderson Cancer Center postuló el concepto de «carga de síntomas» (symptom burden). De acuerdo con esta perspectiva, los síntomas físicos severos actúan como estresores biológicos masivos que agotan los recursos cognitivos y emocionales del paciente, desencadenando una cascada de deterioro funcional. Medir la severidad sin registrar la interferencia equivale a ignorar el costo adaptativo real que la enfermedad impone sobre la biología y el psiquismo humano.
7. Validez
El BPI cuenta con uno de los respaldos de validez empírica más sólidos en la literatura psicométrica internacional, corroborado en cientos de estudios clínicos independientes:
Validez de Constructo
La validez de constructo se fundamenta en la capacidad del BPI para discriminar consistentemente entre pacientes con diferentes estadios de enfermedad y distintos regímenes de tratamiento. Daut, Cleeland y Flanery (1983) demostraron originalmente que los puntajes de severidad e interferencia aumentaban significativamente a medida que avanzaba la extensión metastásica del cáncer y correlacionaban de manera estrecha con el estado funcional evaluado objetivamente por médicos mediante el índice de Karnofsky (KPS) y la escala ECOG (Eastern Cooperative Oncology Group). Pacientes con peor estatus funcional presentan puntuaciones de interferencia funcional sustancialmente más elevadas (p < 0.001).
Validez Convergente
El BPI muestra correlaciones robustas y teóricamente coherentes con otros instrumentos estandarizados de medición de dolor y calidad de vida:
- Cuestionario de Salud SF-36: La subescala de Severidad del BPI se asocia fuertemente con la dimensión de Dolor Corporal del SF-36 (r entre -0.65 y -0.82), mientras que la subescala de Interferencia correlaciona de manera alta y negativa con el componente de Función Física (r entre -0.60 y -0.76) y Rol Físico del SF-36 (Badia et al., 2002; Zelman et al., 2005).
- Cuestionario de Dolor de McGill (MPQ): Correlaciones positivas moderadas a altas (r = 0.58 a 0.73) entre la severidad del BPI y el Índice de Calificación del Dolor (PRI) sensorial del MPQ.
- Medidas de Afecto Negativo: La subescala de Interferencia (especialmente los ítems de ánimo, relaciones interpersonales y disfrute) muestra correlaciones convergentes significativas con la Escala Hospitalaria de Ansiedad y Depresión (HADS) y el Inventario de Depresión de Beck (BDI) (r = 0.50 a 0.68), evidenciando el nexo indisoluble entre dolor persistente y distagrés emocional.
Validez Discriminante y Predictiva
La validez discriminante se verifica al comprobar que la subescala de Severidad correlaciona de forma mucho más débil con variables no físicas (como la disfunción social pura) que la subescala de Interferencia. Asimismo, en términos de validez predictiva o sensible al cambio (responsiveness), múltiples ensayos clínicos han comprobado que descensos en la escala de severidad posteriores a una intervención farmacológica (e.g., opioides, AINEs o neuromoduladores) predicen de forma consistente mejoras subsiguientes en la interferencia funcional y reducción de días de incapacidad laboral (Cleeland et al., 1994; Farrar et al., 2001).
Validez Transcultural y de Contenido
En el estudio fundacional de validación en español conducido por Badia et al. (2002), se administró la versión en español a pacientes oncológicos, constatando una equivalencia conceptual perfecta, una clara comprensión semántica de los ítems y una reproducción exacta de las propiedades psicométricas de la versión original en inglés.
8. Confiabilidad
La confiabilidad del Inventario Breve del Dolor ha sido demostrada con elevados índices de precisión psicométrica tanto en términos de consistencia interna como de estabilidad temporal:
Consistencia Interna (Alfa de Cronbach y Coeficiente Omega)
En múltiples cohortes clínicas, los coeficientes de consistencia interna reportados superan holgadamente los criterios estándar de Nunnally para uso en investigación (α ≥ 0.70) y para la toma de decisiones clínicas individuales (α ≥ 0.85):
- Subescala de Severidad del Dolor (4 ítems): Los coeficientes alfa de Cronbach oscilan regularmente entre 0.81 y 0.91 en pacientes con dolor oncológico (Cleeland & Ryan, 1994; Badia et al., 2002), situándose entre 0.83 y 0.89 en muestras con artritis reumatoide, dolor lumbar crónico y neuropatía diabética (Keller et al., 2004; Tan et al., 2004).
- Subescala de Interferencia del Dolor (7 ítems): Muestra valores aún más elevados debido a la gran homogeneidad de sus componentes funcionales, con alfas de Cronbach situados típicamente entre 0.88 y 0.95 en diversas poblaciones clínicas mundiales.
Confiabilidad Test-Retest
La estabilidad temporal del BPI se ha evaluado en intervalos que varían desde 24 a 48 horas hasta periodos de 1 a 2 semanas en pacientes con dolor crónico en condiciones médicas estables:
- Para la Severidad del Dolor, los coeficientes de correlación intraclase (CCI) e índices de Pearson oscilan entre 0.78 y 0.90 en reevaluaciones a corto plazo.
- Para la Interferencia del Dolor, el CCI registrado se sitúa entre 0.80 y 0.93, demostrando que la interferencia funcional refleja un patrón conductual consolidado y estable, siempre que no medien cambios en la terapia analgésica o en la patología subyacente.
Error Estándar de Medición (SEM) y Cambio Mínimo Clínicamente Importante (MCID)
Diversos estudios psicométricos han calculado el Error Estándar de Medición (SEM) para el BPI en torno a 0.5 – 0.8 puntos en la escala de severidad. Asimismo, Farrar y colaboradores (2001) establecieron que una reducción absoluta de ≥ 2 puntos en la escala de severidad del BPI (o una disminución porcentual de aproximadamente el 30% respecto a la línea base) representa el cambio mínimo clínicamente importante (MCID) percibido por los pacientes como un alivio significativo y relevante.
9. Análisis factorial
La estructura dimensional del BPI ha sido objeto de extensas investigaciones mediante Análisis Factorial Exploratorio (AFE) y Análisis Factorial Confirmatorio (AFC), confirmando sistemáticamente la robustez de su organización conceptual.
Estructura Bifactorial Primaria
Desde los estudios pioneros de Daut et al. (1983) y Cleeland y Ryan (1994), el AFE (utilizando métodos de extracción de componentes principales o ejes principales con rotación ortogonal Varimax u oblicua Promax) ha revelado de forma concluyente la existencia de dos factores dominantes que explican típicamente entre el 60% y el 72% de la varianza total de los datos:
- Factor 1: Interferencia del Dolor. Agrupa con cargas factoriales elevadas (λ = 0.68 a 0.88) los 7 ítems funcionales: actividad general, estado de ánimo, capacidad de caminar, trabajo habitual, relaciones, sueño y disfrute de la vida.
- Factor 2: Severidad del Dolor. Agrupa con cargas factoriales muy altas (λ = 0.72 a 0.91) los 4 ítems sensoriales: dolor máximo o peor, dolor mínimo, dolor promedio y dolor actual.
Las cargas cruzadas entre ambos factores son característicamente bajas (< 0.30), lo cual confirma una clara diferenciación conceptual entre la experiencia sensorial del dolor y su interferencia psicosocial.
Modelos Confirmatorios y Estructura Jerárquica de la Interferencia
Estudios mediante Análisis Factorial Confirmatorio (AFC) conducidos por diversos autores (p. ej., Tan et al., 2004; Keller et al., 2004; Badia et al., 2002) han verificado que el modelo de dos factores oblicuos presenta índices de bondad de ajuste excelentes según los criterios de Hu y Bentler:
- Índice de Ajuste Comparativo (Comparative Fit Index, CFI) > 0.95.
- Índice de Tucker-Lewis (TLI) > 0.94.
- Error Cuadrático Medio de Aproximación (Root Mean Square Error of Approximation, RMSEA) ≤ 0.06 (con intervalo de confianza del 90% entre 0.04 y 0.07).
- Residuo Cuadrático Medio Estandarizado (SRMR) ≤ 0.05.
En algunas cohortes particulares (especialmente en dolor crónico no oncológico), diversos investigadores han postulado un modelo de tres factores donde la escala de interferencia se desdobla en: a) Interferencia en la actividad física (actividad general, caminar, trabajo habitual; subescala WAW: Walking, Activity, Work) y b) Interferencia afectiva o psicológica (estado de ánimo, relaciones, sueño, disfrute; subescala REM: Relations, Enjoyment, Mood, Sleep). No obstante, debido a la elevada correlación interfactorial entre ambas dimensiones (r > 0.75), la estructura bifactorial original (Severidad e Interferencia total) sigue siendo el modelo parsimonioso estándar recomendado universalmente para la interpretación clínica y bioestadística.
10. Instrumento de medición
- Tipo de prueba: Instrumento psicométrico multidimensional de autoinforme (Patient-Reported Outcome Measure, PROM), diseñado para evaluar la severidad del dolor y la interferencia funcional asociada.
- Formato de administración: Autoadministrado en papel y lápiz, mediante administración digital/electrónica (ePRO) o vía entrevista heteroadministrada guiada por un evaluador clínico para pacientes con limitaciones visuales, motoras o cognitivas leves.
- Tiempo de aplicación: Aproximadamente entre 5 y 10 minutos para la versión completa del cuestionario.
- Número de ítems: Consta de 15 ítems/reactivos en su estructura estándar, conformados por: 1 ítem de detección dicotómica inicial (presencia de dolor hoy distinto al cotidiano), 1 diagrama corporal de somatización/mapeo anatómico, 4 ítems de severidad numérica, 1 ítem de texto abierto sobre tratamientos recibidos, 1 ítem porcentual de alivio analgésico y 7 ítems de interferencia funcional.
- Escala de respuesta:
- Ítems 3 al 6 (Severidad del Dolor): Escala de calificación numérica (NRS) de 11 puntos, graduada de 0 («Sin dolor» / No pain) a 10 («El peor dolor que pueda imaginar» / Pain as bad as you can imagine).
- Ítem 8 (Alivio del Dolor): Escala graduada de porcentaje de alivio desde 0% («Sin alivio» / No relief) hasta 100% («Alivio completo» / Complete relief) en incrementos de 10%.
- Ítems 9A al 9G (Interferencia del Dolor): Escala de calificación numérica (NRS) de 11 puntos, graduada de 0 («No interfiere» / Does not interfere) a 10 («Interfiere completamente» / Completely interferes).
- Ítem 1: Formato binario dicotómico (Sí / No).
- Ítem 2: Diagrama corporal (somatograma humano anterior y posterior) para sombreado manual o digital y localización del foco de máximo dolor con una «X».
- Ítem 7: Campo de texto abierto para la descripción cualitativa de fármacos y tratamientos analgésicos actuales.
- Puntuación e Interpretación Clínica:
- Puntuación de Severidad del Dolor: Se obtiene mediante la media aritmética de los 4 ítems de severidad (ítems 3, 4, 5 y 6). El rango compuesto resultante oscila de 0 a 10. Según los puntos de corte estandarizados validados internacionalmente (Serlin et al., 1995; Zelman et al., 2003): 1 a 4 indica dolor leve (mild); 5 a 6 indica dolor moderado (moderate); y 7 a 10 indica dolor severo (severe).
- Puntuación de Interferencia del Dolor: Se calcula como la media aritmética de los 7 ítems funcionales (ítems 9A al 9G). El rango oscila de 0 a 10. Las puntuaciones ≥ 4 denotan interferencia funcional clínicamente significativa que compromete la calidad de vida y demanda atención clínica prioritaria.
- Ítems inversos: Ningún ítem requiere inversión de escala (no reverse scoring). A mayor puntuación numérica, mayor es la severidad y mayor la interferencia clínica.
- Ítems descriptivos complementarios: Los reactivos 1, 2, 7 y 8 no forman parte de los puntajes compuestos matemáticos primarios, sino que aportan información cualitativa y clínica descriptiva indispensable para el diseño del plan terapéutico y la valoración del alivio farmacológico.
11. Permisos, Tarifas y Año del test
El Inventario Breve del Dolor fue formalizado en su versión actual en el año 1994 a través de la publicación emblemática de Charles S. Cleeland y Kathleen M. Ryan (precedida por el desarrollo inicial del Wisconsin Brief Pain Questionnaire en 1983 por Ronald L. Daut, Charles S. Cleeland y R. C. Flanery).
Los derechos de autor y propiedad intelectual del BPI corresponden al Dr. Charles S. Cleeland y al Department of Symptom Research de The University of Texas MD Anderson Cancer Center. La política de acceso del instrumento establece:
- Uso Académico y Clínico no Comercial: El BPI está disponible de manera gratuita para la práctica clínica habitual, proyectos académicos independientes sin patrocinio comercial, tesis doctorales e investigación clínica financiada por fondos públicos o institucionales sin fines de lucro. Requiere el registro previo de la investigación y la solicitud formal de autorización a través de la Oficina de Gestión de Instrumentos del Departamento de Investigación de Síntomas de MD Anderson.
- Uso en Ensayos Clínicos Patrocinados por la Industria: La utilización del BPI en estudios farmacólogicos esponsorizados por la industria farmacéutica o biotecnológica comercial está sujeta a un acuerdo formal de licencia de uso con tarifas de licenciamiento administradas por la Oficina de Transferencia de Tecnología de la Universidad de Texas MD Anderson Cancer Center.
- Modificaciones y Traducciones: Queda estrictamente prohibida cualquier alteración del texto de los ítems, cambio en las escalas numéricas de anclaje o traducción autónoma no certificada sin la aprobación explícita de los autores originales para salvaguardar la equivalencia lingüística y validez psicométrica transcultural.
12. Referencias
- Badia, X., Muriel, C., Gracia, A., Núñez-Olarte, J. M., Perulena, J. M., Álvarez-Mon, M., & Cleeland, C. S. (2002). Validación de la versión española del Brief Pain Inventory en pacientes con dolor oncológico. Medicina Clínica, 118(1), 5–10. https://doi.org/10.1016/S0025-7753(02)72260-8
- Caraceni, A., Mendoza, T. R., Mencaglia, E., Baratella, C., Edwards, K., Forjaz, M. J., Martini, C., Serlin, R. C., de Conno, F., & Cleeland, C. S. (1996). A validation study of an Italian version of the Brief Pain Inventory (Breve Cuestionario para la Evaluación del Dolor). Pain, 65(1), 87–94. https://doi.org/10.1016/0304-3959(95)00156-5
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- Dworkin, R. H., Turk, D. C., Farrar, J. T., Haythornthwaite, J. A., Jensen, M. P., Katz, N. P., Kerns, R. D., Stucki, G., Allen, R. R., Bellamy, N., Carr, D. B., Chandler, J., Cowan, P., Dionne, R., Galer, B. S., Hertz, S., Jadad, A. R., Kramer, L. D., Manning, D. C., … Witter, J. (2005). Core outcome measures for chronic pain clinical trials: IMMPACT recommendations. Pain, 113(1–2), 9–19. https://doi.org/10.1016/j.pain.2004.09.012
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- Turk, D. C., Dworkin, R. H., Allen, R. R., Bellamy, N., Brandenburg, N., Carr, D. B., Cleeland, C., Dionne, R., Farrar, J. T., Galer, B. S., Hewitt, D. J., Jadad, A. R., Katz, N. P., Kramer, L. D., Manning, D. C., McCormick, C. G., McDermott, M. P., McGrath, P., Quessy, S., … Witter, J. (2003). Core outcome domains for chronic pain clinical trials: IMMPACT recommendations. Pain, 106(3), 337–345. https://doi.org/10.1016/j.pain.2003.08.001
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