1. Resumen / Abstract
El Índice de Estrés Parental – Forma Abreviada (Parenting Stress Index – Short Form, PSI-SF) es uno de los instrumentos psicométricos estandarizados más influyentes y ampliamente utilizados en la psicología clínica infantil, la psicología del desarrollo y la pediatría social. Desarrollado originalmente por el Dr. Richard R. Abidin como una derivación directa de la prueba matriz de 120 ítems (el Parenting Stress Index, PSI), el PSI-SF fue diseñado con el propósito primordial de evaluar de manera rápida y precisa la magnitud del estrés experimentado dentro del sistema relacional padre-hijo. El instrumento consta de 36 reactivos organizados en una estructura trifactorial que abarca tres dimensiones críticas: Malestar Parental (Parental Distress, PD), Interacción Disfuncional Padres-Hijos (Parent-Child Dysfunctional Interaction, P-CDI) y Niño Difícil (Difficult Child, DC). Asimismo, la escala integra un índice de Respuesta Defensiva (Defensive Responding), el cual permite detectar a aquellos cuidadores que tienden a minimizar u ocultar sistemáticamente sus dificultades de crianza por deseabilidad social.
Los ítems se responden mediante una escala de tipo Likert de 5 puntos, oscilando desde 1 («Totalmente en desacuerdo») hasta 5 («Totalmente de acuerdo»), generando una puntuación global de Estrés Total que varía entre 36 y 180 puntos. Desde el punto de vista psicométrico, el PSI-SF exhibe una robustez técnica ampliamente contrastada a nivel internacional. Las estimaciones de consistencia interna suelen arrojar coeficientes alfa de Cronbach superiores a .85 para las tres subescalas individuales y superiores a .90 para la escala de Estrés Total. Adicionalmente, la estabilidad temporal evaluada mediante test-retest muestra correlaciones consistentes en periodos de seguimiento que van desde varias semanas hasta un año. El instrumento cuenta con una sólida validez de constructo, respaldada por análisis factoriales confirmatorios (CFA), así como una excelente validez convergente y discriminante al correlacionarse con sintomatología depresiva materna, problemas de conducta infantil evaluados a través del Child Behavior Checklist (CBCL) y dinámicas familiares disfuncionales. Puntuaciones iguales o superiores al percentil 90 se consideran indicativas de estrés parental clínicamente significativo, constituyendo una señal de alarma para intervenciones terapéuticas tempranas.
2. Palabras clave / Keywords
estrés parental, crianza, psicometría, relación padre-hijo, malestar parental, interacción disfuncional, niño difícil, evaluación psicológica, cribado clínico, psicología infantil
3. Autores / Authors
El principal creador y desarrollador intelectual del Parenting Stress Index y de su versión abreviada es el Dr. Richard R. Abidin, Ed.D., ABPP. Durante varias décadas, el Dr. Abidin se desempeñó como profesor emérito de Educación y Psicología en el Curry School of Education and Human Development de la Universidad de Virginia (Charlottesville, Virginia, Estados Unidos). Además, ejerció como director del programa de formación doctoral en Psicología Clínica y Escolar en dicha institución académica.
El Dr. Abidin es miembro distinguido (Fellow) de la American Psychological Association (APA) en las divisiones de Psicología Clínica Infantil y Adolescente (División 53) y Psicología Escolar (División 16), y cuenta con certificación diplomada por el American Board of Professional Psychology (ABPP). Su labor investigadora pionera desde finales de la década de 1970 revolucionó la comprensión conceptual del estrés en las familias, desplazando el foco exclusivo de la psicopatología infantil hacia un modelo ecológico y relacional bidireccional entre cuidadores y menores.
Los derechos de autor, publicación, distribución psicométrica y licencias comerciales de la familia de instrumentos PSI y PSI-SF pertenecen formalmente a la editorial Psychological Assessment Resources (PAR, Inc.), con sede en Lutz, Florida, Estados Unidos (sitio web oficial: www.parinc.com).
4. Propósito / Purpose
El objetivo primordial del Parenting Stress Index – Short Form (PSI-SF) radica en cuantificar la magnitud global del estrés acumulado en el sistema de crianza, identificando simultáneamente las fuentes etiológicas específicas del malestar psicológico experimentado por el progenitor o cuidador principal. A diferencia de las evaluaciones genéricas de estrés vital o ansiedad rasgo, el PSI-SF fue diseñado intencionalmente como un dispositivo de evaluación contextualizada: mide cómo el rol parental en sí mismo, las características conductuales o temperamentales del menor y la calidad interactiva diádica confluyen para sobrecargar los recursos adaptativos del adulto.
En el ámbito de la investigación clínica y del desarrollo, el propósito del PSI-SF comprende:
- Evaluación de la eficacia terapéutica: Monitorear las fluctuaciones en el estrés de los padres a lo largo de programas de intervención como la Parent-Child Interaction Therapy (PCIT), el entrenamiento para padres en el manejo de la conducta (Parent Management Training) y programas comunitarios de prevención del maltrato infantil.
- Epidemiología y factores de riesgo: Desentrañar las asociaciones longitudinales entre el estrés parental, los trastornos del neurodesarrollo (como el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad [TDAH] y el Trastorno del Espectro Autista [TEA]) y la aparición de psicopatología internalizante o externalizante en la descendencia.
- Modelos de mediación y moderación: Actuar como variable mediadora en estudios sobre cómo las adversidades socioeconómicas, la prematuridad médica o las enfermedades pediátricas crónicas (como diabetes tipo 1 o cáncer infantil) impactan negativamente en las pautas de crianza positiva.
En la práctica clínica y comunitaria, el instrumento cumple una función neurálgica de cribado primario y diagnóstico:
- Detección precoz en pediatría y salud pública: Su formato conciso de 36 ítems permite su administración sistemática en salas de espera de atención primaria pediátrica, centros de salud mental comunitaria y unidades de neonatología, detectando hogares al límite de la descompensación antes de que se consolide el abuso físico o la negligencia.
- Peritajes forenses y protección de menores: Asistir a los equipos de los servicios sociales y peritos forenses en litigios de custodia y evaluaciones de idoneidad parental, proporcionando datos empíricos sobre la percepción distorsionada que un cuidador puede albergar respecto a su hijo.
- Formulación de planes de tratamiento personalizados: Diferenciar si el foco primordial de intervención debe recaer en el bienestar psicológico personal del adulto (en casos de alto Malestar Parental), en técnicas de manejo de límites conductuales del niño (en casos de alta puntuación en Niño Difícil), o en la reestructuración del apego y el refuerzo afectivo diádico (cuando predomina la Interacción Disfuncional Padres-Hijos).
5. Constructo psicológico / Construct
El constructo teórico medido por el PSI-SF es el estrés en el sistema parental, conceptualizado no como un rasgo de personalidad estático, sino como una experiencia afectiva y relacional compleja resultante de la discrepancia percibida entre las demandas reales o subjetivas de la crianza y la disponibilidad de recursos psicológicos, materiales y de soporte del progenitor. El instrumento descompone este constructo en tres subescalas interconectadas de 12 ítems cada una, complementadas por una escala de validez:
1. Malestar Parental (Parental Distress – PD)
Esta dimensión evalúa el grado de angustia, aflicción personal y deterioro emocional que experimenta el individuo como consecuencia directa del ejercicio de su rol como cuidador. La subescala captura el conflicto de rol, la sensación de estar atrapado o sobrepasado por las responsabilidades de la crianza, la falta de soporte social percibido y la interferencia de la maternidad o paternidad con las aspiraciones personales y profesionales del adulto.
Los progenitores con puntuaciones elevadas en PD frecuentemente manifiestan sentimientos de incompetencia parental, síntomas subclínicos o clínicos de depresión y ansiedad, y una merma considerable en su autoestima. Experimentan que la llegada o el crecimiento de los hijos ha restringido drásticamente su libertad personal, limitando sus oportunidades de ocio y generando conflictos constantes con la pareja conyugal. Por ejemplo, evalúa percepciones como el sentir que ya no se tiene control sobre la propia vida o que las demandas familiares superan con creces cualquier capacidad de disfrute.
2. Interacción Disfuncional Padres-Hijos (Parent-Child Dysfunctional Interaction – P-CDI)
La subescala P-CDI examina el grado en que el progenitor percibe que las interacciones cotidianas con su hijo son frustrantes, insatisfactorias, frías o emocionalmente desconectadas. Representa el núcleo del vínculo afectivo y la retroalimentación positiva entre ambos miembros de la díada. El cuidador siente que el menor no responde a sus esfuerzos afectivos, no le sonríe, no muestra calidez o no cumple con las expectativas implícitas de reciprocidad relacional.
Una puntuación crítica en P-CDI refleja una amenaza severa para la seguridad del apego. El progenitor tiende a interpretar el distanciamiento del niño como un rechazo explícito hacia su persona, lo que a menudo desemboca en sentimientos de frustración, hostilidad encubierta o retirada emocional. En contextos clínicos, esta subescala es el indicador más sensible para detectar riesgo inminente de rechazo psicológico, negligencia parental y fracaso en la sintonía socioemocional diádica.
3. Niño Difícil (Difficult Child – DC)
Esta dimensión se centra en las características disposicionales, bioconductuales y temperamentales del menor evaluado, tal y como son decodificadas subjetivamente por el adulto. Explora patrones de desregulación emocional, labilidad afectiva, baja adaptabilidad a las transiciones, hiperactividad motora, exigencia incesante de atención y escasa capacidad de autorregulación.
Los reactivos exploran cómo ciertas peculiaridades del comportamiento del niño dificultan activamente la imposición de rutinas básicas (como la alimentación, el sueño o el orden) y la aplicación de límites disciplinarios coherentes. Aunque las puntuaciones elevadas en DC suelen correlacionar con diagnósticos infantiles reales de TDAH, Trastorno Negativista Desafiante (TND) o trastornos del procesamiento sensorial, también reflejan la escasa tolerancia del cuidador ante conductas evolutivamente normales pero demandantes.
Escala de Respuesta Defensiva (Defensive Responding)
Integrada transversalmente mediante ítems seleccionados de la subescala de Malestar Parental, este índice evalúa la tendencia del evaluado a presentar una imagen irrealmente idealizada, armónica y perfecta de su dinámica familiar. Una puntuación bruta inusualmente baja (generalmente ≤ 10 puntos) indica que el progenitor está minimizando deliberadamente sus problemas, respondiendo bajo el influjo de la deseabilidad social o temiendo represalias en procesos periciales o de tutela legal.
6. Marco teórico / Theoretical Framework
El PSI-SF se fundamenta en un modelo integrador que articula la teoría ecológica de los sistemas formulada por Urie Bronfenbrenner con el modelo transaccional del desarrollo propuesto por Arnold Sameroff, junto con las conceptualizaciones clásicas sobre el estrés y el afrontamiento de Richard Lazarus y Susan Folkman.
El Modelo Ecológico del Estrés Parental de Abidin
Richard Abidin postuló que el estrés parental no emana exclusivamente de una patología intrapsíquica del adulto ni tampoco de un temperamento intrínsecamente patológico del menor. En cambio, planteó que el estrés es el resultado emergente de la transacción continua entre múltiples subsistemas:
- El Dominio del Niño (Child Domain): Abarca factores genéticos, neurobiológicos y de temperamento que determinan la reactividad, adaptabilidad y facilidad de manejo del menor.
- El Dominio del Padre (Parent Domain): Comprende la historia de apego del adulto, su salud mental previa, su sentido de autoeficacia en la crianza y su nivel de resiliencia frente a la adversidad.
- Factores Contextuales y Estresores Vitales: El estatus socioeconómico, el apoyo social de la red comunitaria, la armonía o el conflicto de pareja y los estresores vitales contingentes (enfermedades, despidos laborales, pérdidas).
En el modelo teórico de Abidin, la percepción que el padre tiene de su hijo está fuertemente mediatizada por sus propios esquemas cognitivos. Cuando las demandas percibidas del niño superan las capacidades y recursos percibidos del adulto, se activa un estado de estrés psicológico que altera perjudicialmente las prácticas de crianza. Este estado estresante conduce a prácticas parentales reactivas, punitivas o disfuncionales, deteriorando la calidad del apego y retroalimentando negativamente los problemas de conducta del niño en un ciclo transaccional recursivo.
Aporte de la Escuela Transaccional y la Psicología del Apego
El PSI-SF operacionaliza de forma elegante la hipótesis de que las relaciones humanas tempranas son sistemas abiertos y bidireccionales. Incorporando nociones de la teoría del apego de John Bowlby y Mary Ainsworth, el instrumento reconoce que la insensibilidad materna o paterna no ocurre en el vacío: las dificultades interactivas que capta la subescala P-CDI reflejan rupturas diádicas en la sincronía socioemocional, donde la pérdida de la recompensa afectiva mutua transforma la crianza en una carga agotadora.
7. Validez / Validity
La validez del PSI-SF ha sido investigada de manera rigurosa a través de cientos de estudios empíricos en diversas poblaciones clínicas, comunitarias y multiculturales alrededor del mundo.
Validez de Constructo
La validez de constructo del PSI-SF se ha demostrado comparando muestras comunitarias representativas frente a muestras clínicas con factores de vulnerabilidad conocidos. Las investigaciones indican de forma consistente que los cuidadores de niños con Trastorno del Espectro Autista, TDAH, parálisis cerebral o trastornos de conducta disruptiva obtienen puntuaciones significativamente más elevadas en la subescala de Niño Difícil y en la puntuación de Estrés Total en comparación con grupos normativos de control (Barroso et al., 2018). Asimismo, familias inmersas en contextos de investigación de servicios de protección de la infancia registran puntuaciones sustancialmente más altas en P-CDI y Malestar Parental.
Validez Convergente y Discriminante
El PSI-SF presenta coeficientes de correlación convergente estadísticamente significativos con múltiples medidas consolidadas:
- Sintomatología depresiva y ansiosa: Correlaciones moderadas a altas (r = .50 a .68) entre la subescala de Malestar Parental y herramientas estandarizadas como el Beck Depression Inventory (BDI) y la Center for Epidemiologic Studies Depression Scale (CES-D).
- Problemas de conducta infantil: La subescala Niño Difícil exhibe correlaciones robustas (r = .55 a .72) con las escalas de Problemas Externalizantes e Hiperactividad del Child Behavior Checklist (CBCL) y del Strengths and Difficulties Questionnaire (SDQ).
- Disfunción conyugal: Correlaciones negativas significativas (r = -.35 a -.48) entre las puntuaciones del PSI-SF y las medidas de satisfacción marital o de pareja (por ejemplo, el Dyadic Adjustment Scale).
- Validez discriminante: El PSI-SF se diferencia adecuadamente de constructos generales como la inteligencia general del cuidador, el nivel educativo formal y la deseabilidad social básica (cuando la escala de Respuesta Defensiva opera en rango normal), demostrando que mide específicamente el malestar circunscrito al ecosistema de la crianza.
Validez Predictiva
En estudios longitudinales, las elevaciones basales en las escalas del PSI-SF han demostrado predecir de forma independiente y prospectiva:
- El incremento de problemas internalizantes y externalizantes en los hijos evaluados de 2 a 5 años más tarde.
- Tasas significativamente mayores de reincidencia o apertura de expedientes en agencias de bienestar infantil y servicios de protección por riesgo de negligencia o castigo físico desmedido.
- El abandono prematuro o la adherencia deficiente en programas de entrenamiento para padres.
8. Confiabilidad / Reliability
Las propiedades psicométricas de confiabilidad del PSI-SF han sido respaldadas exhaustivamente en la literatura especializada, cumpliendo con los estándares de la American Educational Research Association (AERA), la APA y el National Council on Measurement in Education (NCME).
Consistencia Interna
En el manual normativo desarrollado por Abidin (1995, 2012), así como en revisiones metaanalíticas independientes, los coeficientes de consistencia interna calculados mediante el alfa de Cronbach (y más recientemente mediante el coeficiente omega de McDonald) demuestran una excelente homogeneidad de los reactivos:
- Malestar Parental (PD): Coeficientes α que oscilan típicamente entre .85 y .91 en muestras normativas y clínicas.
- Interacción Disfuncional Padres-Hijos (P-CDI): Coeficientes α que se sitúan sistemáticamente entre .80 y .89.
- Niño Difícil (DC): Coeficientes α que se ubican entre .84 y .90.
- Puntuación de Estrés Total (Total Stress): La escala completa de 36 ítems alcanza índices de consistencia interna sobresalientes, fluctuando entre .91 y .95.
Estabilidad Temporal (Test-Retest)
La fiabilidad test-retest del PSI-SF ha sido evaluada en diversos intervalos temporales, arrojando coeficientes robustos que denotan una estabilidad métrica confiable a la par que sensibilidad a cambios evolutivos:
- En intervalos breves (1 a 4 semanas): Los coeficientes de correlación r de Pearson para la puntuación de Estrés Total se sitúan entre .84 y .91.
- En intervalos de mediano plazo (6 meses): Los coeficientes se mantienen en rangos de .68 a .78 para las tres subescalas y en torno a .84 para el Estrés Total.
- En seguimientos longitudinales a 1 año: Se observan coeficientes cercanos a .65 – .72, lo cual concuerda con la expectativa teórica de que el estrés de crianza es sensible tanto a las transiciones evolutivas del niño como a las intervenciones contextuales.
9. Análisis factorial / Factor Analysis
La estructura latente del PSI-SF ha sido objeto de exhaustivo escrutinio mediante técnicas de análisis factorial exploratorio (AFE) y análisis factorial confirmatorio (CFA) a lo largo de diversas culturas e idiomas.
Estructura Original Trifactorial de Abidin
Al construir la versión abreviada a partir de los 120 reactivos del PSI original, Abidin seleccionó los 36 ítems con las cargas factoriales más altas y unívocas en los factores de segundo orden correspondientes al dominio del padre y del niño. El modelo original postula tres factores correlacionados:
- Factor 1: Malestar Parental (ítems 1 al 12).
- Factor 2: Interacción Disfuncional Padres-Hijos (ítems 13 al 24).
- Factor 3: Niño Difícil (ítems 25 al 36).
En el análisis factorial confirmatorio fundacional de Abidin, este modelo trifactorial mostró un ajuste satisfactorio (GFI > .90, RMSEA < .06), justificando el cálculo simultáneo de las tres subescalas y de una escala sumatoria de Estrés Total.
Investigaciones y Debates Estructurales Contemporáneos
A pesar del respaldo empírico generalizado, diversos autores (por ejemplo, Haskett et al., 2006; Whiteside-Mansell et al., 2007) han puesto a prueba la dimensionalidad del PSI-SF en muestras socioeconómicamente diversas o en familias en situación de alto riesgo psicosocial:
- Modelos de dos factores vs. tres factores: Algunos estudios exploratorios en poblaciones de bajos ingresos encontraron que varios ítems de P-CDI cargaban conjuntamente con ítems de Niño Difícil, lo que sugirió que para ciertos cuidadores la conducta del niño y la calidad de la relación interactiva no se diferencian con claridad conceptual. Sin embargo, los estudios confirmatorios posteriores en grandes cohortes (Zaidman-Zait et al., 2010; Barroso et al., 2018) ratificaron que el modelo de tres factores exhibe una superioridad estadística neta (CFI ≥ .93, TLI ≥ .92, RMSEA ≤ .055) frente a soluciones unifactoriales o bifactoriales ortogonales.
- Cargas Factoriales: La gran mayoría de los ítems presentan cargas estandarizadas robustas, típicamente situadas entre λ = .52 y λ = .86. Reactivos específicos vinculados a la percepción de calidez afectiva presentan puntajes especialmente altos en el factor P-CDI, mientras que aquellos relativos a la pérdida de autonomía y soledad presentan cargas prominentes en el factor PD.
- Invarianza de Medida: Se ha comprobado la invarianza factorial (configural, métrica y escalar) a través del género de los progenitores (madres versus padres) y en adaptaciones validadas al español, francés, chino, italiano y portugués, confirmando que el constructo del estrés de crianza evaluado por el PSI-SF posee equivalencia conceptual transcultural.
10. Instrumento de medición / Instrument
A continuación se detallan las especificaciones técnicas y operativas del instrumento:
- Tipo de prueba: Cuestionario psicométrico de autoinforme estandarizado para padres o cuidadores principales.
- Población diana: Padres, madres o tutores legales de niños con edades comprendidas entre 1 mes de vida y 12 años (ampliable en contextos de discapacidad intelectual).
- Tiempo de aplicación: Entre 10 y 15 minutos de cumplimentación autónoma.
- Número de ítems: 36 reactivos distribuidos equitativamente en 3 subescalas de 12 ítems cada una.
- Escala de respuesta: Escala graduada de tipo Likert de 5 puntos:
- 1 = Totalmente en desacuerdo (Strongly Disagree)
- 2 = En desacuerdo (Disagree)
- 3 = No estoy seguro / Neutro (Not Sure)
- 4 = De acuerdo (Agree)
- 5 = Totalmente de acuerdo (Strongly Agree)
- Procedimiento de puntuación:
- Las puntuaciones brutas de cada subescala varían entre 12 y 60 puntos.
- La puntuación global de Estrés Total resulta de la suma aritmética de las tres subescalas (rango: 36 a 180 puntos).
- La escala de Respuesta Defensiva se calcula sumando un subconjunto específico de ítems del Malestar Parental; puntuaciones brutas ≤ 10 advierten cautela clínica por probable minimización.
- Normas y puntos de corte clínicos: Las puntuaciones brutas se transforman en percentiles y puntuaciones típicas T en base a tablas normativas estandarizadas. Puntuaciones iguales o superiores al percentil 85 reflejan niveles de estrés «en el límite» (borderline), mientras que puntuaciones iguales o superiores al percentil 90 (o puntuaciones T ≥ 65) señalan la presencia de estrés parental clínicamente significativo.
11. Permisos, Tarifas y Año del test / Permissions & Fee and Test Year
El Parenting Stress Index – Short Form fue publicado oficialmente por primera vez por el Dr. Richard R. Abidin en el año 1995 como complemento sintetizado de la 3.ª edición del manual del PSI. Posteriormente, en el año 2012, se publicó la 4.ª edición actualizada del instrumento (PSI-4-SF), la cual revisó la redacción de ciertos ítems, modernizó los baremos normativos poblacionales y actualizó la plataforma de corrección computarizada.
El PSI-SF es un instrumento comercial protegido por derechos de autor (copyright). No pertenece al dominio público ni es de acceso libre gratuito:
- Entidad titular de los derechos: Psychological Assessment Resources (PAR, Inc.).
- Requisitos de compra: La adquisición de los manuales, cuadernillos de respuestas y protocolos de corrección exige un nivel de cualificación profesional clasificado como Nivel B (profesionales de la psicología, medicina, psiquiatría o disciplinas afines con formación universitaria de posgrado en evaluación psicométrica).
- Tarifas comerciales: Los kits de inicio (manual del usuario y paquetes de hojas de respuesta autocopiativas o créditos para administración digital en la plataforma PARiConnect) conllevan costes variables regulados anualmente por la editorial.
- Uso en proyectos de investigación académica: Los estudiantes de doctorado e investigadores científicos pueden solicitar permisos especiales de investigación o acuerdos de licencia de reproducción con descuento mediante el departamento de permisos y licencias de PAR, Inc. Está terminantemente prohibida la reproducción fotocopiada, distribución en repositorios digitales abiertos o publicación electrónica de los ítems protegidos sin autorización formal por escrito de PAR.
12. Referencias / References
- Abidin, R. R. (1995). Parenting Stress Index: Professional manual (3rd ed.). Psychological Assessment Resources.
- Abidin, R. R. (2012). Parenting Stress Index, Fourth Edition (PSI-4): Professional manual. Psychological Assessment Resources.
- Barroso, N. E., Hungerford, G. M., Garcia, D., Graziano, P. A., & Bagner, D. M. (2018). Psychometric properties of the Parenting Stress Index-Short Form (PSI-SF) in a high-risk sample of mothers and their infants. Psychological Assessment, 30(1), 133–146. https://doi.org/10.1037/pas0000459
- Bronfenbrenner, U. (1979). The ecology of human development: Experiments by nature and design. Harvard University Press. https://doi.org/10.2307/j.ctv2607144
- Haskett, M. E., Ahern, L. S., Ward, C. S., & Allaire, J. C. (2006). Factor structure and validity of the Parenting Stress Index-Short Form. Journal of Clinical Child and Adolescent Psychology, 35(2), 302–312. https://doi.org/10.1207/s15374424jccp3502_14
- Lazarus, R. S., & Folkman, S. (1984). Stress, appraisal, and coping. Springer Publishing Company.
- Sameroff, A. (2009). The transactional model. In A. Sameroff (Ed.), The transactional model of development: How children and contexts shape each other (pp. 3–21). American Psychological Association. https://doi.org/10.1037/11877-001
- Whiteside-Mansell, L., Ayoub, C., LeBoeuf, W. A., McKelvey, L., Faldowski, R. A., & Bradley, R. H. (2007). Measuring parenting stress in families with young children: A confirmation and refinement of the Parenting Stress Index-Short Form. Child and Adolescent Mental Health, 12(3), 133–140. https://doi.org/10.1111/j.1475-3588.2007.00445.x
- Zaidman-Zait, A., Mirenda, P., Zumbo, B. D., Georgiades, S., Szatmari, P., Bryson, S., Fombonne, E., Roberts, W., Smith, I., Vaillancourt, T., Volden, J., Waddell, C., & Zwaigenbaum, L. (2010). An examination of the Parenting Stress Index-Short Form with parents of children with autism spectrum disorders. Journal of Autism and Developmental Disorders, 40(12), 1475–1485. https://doi.org/10.1007/s10803-010-1002-5