Perfil de Impacto de la Enfermedad Adaptado al Accidente Cerebrovascular

El Perfil de Impacto de la Enfermedad Adaptado al Accidente Cerebrovascular (SA-SIP30) es una escala de 30 ítems diseñada por van Straten y colaboradores para evaluar la calidad de vida relacionada con la salud en supervivientes de un ictus en ocho dominios físicos y psicosociales.

Dr. Mohammed Looti Académico e investigador especializado en psicología
PUBLICADO
Revisado científicamente · Dr. Marwa Abd-Alazim · octubre 24, 2026
Revisado médica y científicamente Verificado el: octubre 24, 2026
Dr. Marwa Abd-Alazim PhD in Psychology
Faculty Member • University of Kerbala
Criterios de revisión y normas clínicas

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1. Resumen / Abstract

El Perfil de Impacto de la Enfermedad Adaptado al Accidente Cerebrovascular (conocido habitualmente por sus siglas en inglés SA-SIP30, derivado de Stroke-Adapted Sickness Impact Profile) es un instrumento psicométrico estandarizado concebido para evaluar la calidad de vida relacionada con la salud (CVRS) en pacientes que han sufrido un accidente cerebrovascular (ACV o ictus). Desarrollado a finales de la década de 1990 por un equipo interdisciplinar encabezado por Annemieke van Straten en la Universidad de Ámsterdam, el SA-SIP30 surgió como una respuesta metodológica rigurosa a las limitaciones operativas del Sickness Impact Profile original de 136 ítems (SIP-136). Este último, a pesar de su probada solidez analítica, presentaba una excesiva carga temporal y cognitiva para los pacientes neurológicos, así como ítems clínicamente irrelevantes para las secuelas específicas del ictus.

El cuestionario está compuesto por 30 ítems formulados como declaraciones conductuales afirmativas observables, distribuidas estratégicamente a lo largo de ocho de las doce subescalas originales del SIP. Estas dimensiones se agrupan en dos grandes áreas del funcionamiento humano: la dimensión física (que comprende el cuidado corporal y movimiento, la movilidad, la deambulación y las tareas del hogar) y la dimensión psicosocial (que integra la interacción social, la comunicación, el comportamiento emocional y el estado o conducta de alerta). El formato de respuesta es dicotómico (Sí/No), donde el paciente corrobora únicamente aquellas limitaciones o cambios conductuales que experimenta en el día a día como consecuencia directa de su estado de salud.

Desde la perspectiva psicométrica, el SA-SIP30 exhibe propiedades de medición sobresalientes tanto en entornos clínicos hospitalarios como en programas de rehabilitación comunitaria. Su consistencia interna global se sitúa típicamente en coeficientes alfa de Cronbach superiores a 0.85 (oscilando entre 0.85 y 0.92 en cohortes internacionales), mientras que la fiabilidad test-retest y el acuerdo interjueces superan valores de coeficiente de correlación intraclase (CCI) de 0.88. La validez de constructo, convergente y predictiva ha sido demostrada mediante correlaciones estadísticamente significativas con el Índice de Barthel, la Escala de Rankin Modificada (mRS), la Stroke Impact Scale (SIS) y el cuestionario EuroQol-5D (EQ-5D), conservando al mismo tiempo una elevada sensibilidad al cambio y un perfil óptimo de aplicabilidad que reduce el agotamiento del paciente en un 78% en comparación con la versión íntegra original.

2. Palabras clave / Keywords

Perfil de Impacto de la Enfermedad Adaptado al Accidente Cerebrovascular, SA-SIP30, Sickness Impact Profile, accidente cerebrovascular, ictus, calidad de vida relacionada con la salud, psicometría, evaluación funcional, rehabilitación neuropsicológica, funcionamiento psicosocial, discapacidad funcional, resultados informados por el paciente.

3. Autores / Authors

El SA-SIP30 fue desarrollado por un consorcio de investigadores del área de epidemiología clínica, neurología y salud pública del Centro Médico Académico (Academic Medical Center, AMC) vinculado a la Universidad de Ámsterdam y centros clínicos colaboradores de los Países Bajos:

  • Annemieke van Straten, Ph.D.: Investigadora principal y psicóloga clínica. Afiliada históricamente al Departamento de Medicina Social y Epidemiología Clínica del Centro Médico Académico de Ámsterdam; posteriormente catedrática distinguida de Psicología Clínica en la Vrije Universiteit Amsterdam (VU Amsterdam), Países Bajos. Correo institucional: [email protected].
  • Rob J. de Haan, Ph.D.: Bioestadístico y metodólogo clínico emérito, Unidad de Epidemiología Clínica y Bioestadística, Academic Medical Center, Universidad de Ámsterdam, Países Bajos. Correo institucional: [email protected].
  • Martien Limburg, M.D., Ph.D.: Neurólogo y especialista en patología vascular cerebral, Departamento de Neurología, Academic Medical Center de Ámsterdam y Flevoziekenhuis Almere, Países Bajos.
  • Jan Schuling, M.D., Ph.D.: Especialista en Medicina Familiar y Atención Primaria, Universidad de Groninga (Rijksuniversiteit Groningen), Países Bajos.
  • Patrick M. Bossuyt, Ph.D.: Catedrático de Epidemiología Clínica, Departamento de Epidemiología Clínica, Bioestadística y Bioinformática, Academic Medical Center, Universidad de Ámsterdam, Países Bajos.
  • Geertrudis (Trudy) A. M. van den Bos, Ph.D.: Catedrática de Sociología Médica y Medicina Social, Instituto de Investigación en Salud Pública, Universidad de Ámsterdam, Países Bajos.

4. Propósito / Purpose

El propósito fundamental del Perfil de Impacto de la Enfermedad Adaptado al Accidente Cerebrovascular es medir con precisión el impacto conductual y funcional directo que un ACV provoca sobre la vida cotidiana de las personas supervivientes, cuantificando su calidad de vida relacionada con la salud en términos de disfunción autoinformada. El ictus constituye una de las principales causas mundiales de discapacidad adquirida a largo plazo. Los pacientes afectados enfrentan un espectro heterogéneo y complejo de déficits que abarca limitaciones motoras, hemiparesia, dispraxia, trastornos del lenguaje (afasia, disartria), alteraciones cognitivas (déficits de atención, fallos de memoria, pérdida de funciones ejecutivas) y trastornos neuroconductuales y del ánimo (depresión post-ictus, labilidad emocional, apatía y ansiedad).

Durante décadas, la evaluación del éxito terapéutico y la evolución neurológica se fundamentó prioritariamente en parámetros biomédicos estancos o en escalas básicas de actividades de la vida diaria (AVD) de carácter físico, tales como el Índice de Barthel o la Escala de Rankin. Aunque estas escalas son indispensables en la fase aguda del tratamiento, presentan un marcado «efecto techo» en estadios subagudos y crónicos, y son incapaces de captar las profundas restricciones psicosociales, las dificultades comunicativas o la pérdida de roles sociales y familiares que determinan el bienestar subjetivo del paciente.

Para subsanar estas carencias, se introdujo en ensayos clínicos el uso del Sickness Impact Profile (SIP-136), ideado por Marilyn Bergner y colaboradores en la Universidad de Washington. No obstante, la aplicación práctica del SIP-136 en pacientes neurovasculares enfrentó barreras insalvables: cumplimentar 136 ítems requería entre 35 y 50 minutos, una demanda cognitiva extenuante para personas con fatiga post-ictus crónica, problemas atencionales o afasia leve a moderada. Además, un porcentaje considerable de los reactivos del SIP-136 (como los alusivos a hábitos de alimentación específicos o empleo formal a tiempo completo en población de edad avanzada) carecía de relevancia clínica directa para el paciente vascular típico.

La creación del SA-SIP30 permitió optimizar la medición, conservando únicamente aquellos 30 ítems que mostraron mayor capacidad discriminante, homogeneidad factorial y sensibilidad a las manifestaciones clínicas del ACV. En la actualidad, el SA-SIP30 se utiliza extensamente en:

  • Ensayos clínicos controlados y aleatorizados: para determinar la eficacia relativa de fármacos neuroprotectores, intervenciones de revascularización secundaria, programas de rehabilitación robótica o terapias físicas avanzadas.
  • Práctica clínica neurológica y fisiátrica: para trazar trayectorias longitudinales de recuperación, personalizar los objetivos terapéuticos multidisciplinares y detectar a tiempo retrocesos funcionales o aparición de comorbilidad psicosocial.
  • Auditorías de salud pública y economía de la salud: para contrastar la efectividad de las unidades de ictus en términos de resultados percibidos por los propios afectados (PROMs, por sus siglas en inglés).

5. Constructo psicológico / Construct

El constructo teórico central que evalúa el SA-SIP30 es la disfunción del comportamiento inducida por la enfermedad en el contexto de la calidad de vida relacionada con la salud. A diferencia de las pruebas psicométricas de satisfacción subjetiva abstracta (como la satisfacción con la vida o la felicidad) o de autoinforme afectivo puro, el instrumento operacionaliza el impacto patológico mediante modificaciones conductuales observables en las rutinas de la persona. El instrumento evalúa ocho subescalas clínicas distribuidas en dos dimensiones ortogonales de orden superior:

Dimensión Física

Esta macro-dimensión captura las limitaciones motrices, vestibulares y musculoesqueléticas experimentadas por el paciente en actividades básicas e instrumentales de la vida diaria:

  • Cuidado corporal y movimiento (Body Care and Movement): Integra conductas esenciales de autocuidado personal, mantenimiento de la higiene, coordinación motora fina y gruesa para vestirse, entrar y salir de la cama o mantener la estabilidad al manipular objetos de uso personal.
  • Movilidad (Mobility): Evalúa la capacidad del sujeto para desplazarse fuera del hogar, acceder a medios de transporte público o privado, visitar a personas conocidas y desenvolverse en el entorno urbano o rural inmediato sin estar confinado físicamente a una habitación o residencia.
  • Deambulación / Marcha (Ambulation): Focalizada en la función locomotora autónoma, velocidad de paso, equilibrio dinámico, dificultad o necesidad de apoyo para subir y bajar escaleras o incapacidad para recorrer distancias moderadas a pie sin claudicación clínica.
  • Tareas domésticas / Manejo del hogar (Household Management): Examina la competencia del individuo para asumir tareas instrumentales de supervivencia cotidiana, tales como la preparación de alimentos básicos, labores de limpieza del hogar, organización de los enseres domésticos o compras de primera necesidad.

Dimensión Psicosocial

Esta dimensión aborda el impacto de la patología neurológica sobre el procesamiento socioemocional, la comunicación interpersonal y las funciones neuropsicológicas de atención y vigilancia:

  • Interacción social (Social Interaction): Mide la retracción social, los conflictos o la desconexión afectiva respecto a cónyuges, familiares, amigos y vecinos, evaluando conductas de aislamiento, pérdida de participación en actividades grupales o cambios en la respuesta ante demandas sociales cotidianas.
  • Comunicación (Communication): Captura el correlato conductual de las secuelas fásicas y articulatorias (afasia expresiva/receptiva, disartria, anomia), midiendo si el paciente evita mantener conversaciones, experimenta dificultades sustantivas para transmitir deseos básicos o no logra comprender mensajes hablados o escritos con la fluidez habitual.
  • Comportamiento emocional (Emotional Behavior): Reúne manifestaciones conductuales de labilidad afectiva, irritabilidad atípica, episodios incontrolados de llanto o desesperanza manifiesta y frustración directa ante la pérdida de facultades previas.
  • Estado / Conducta de alerta (Alertness Behavior): Evalúa la lentitud cognitiva, dificultades en la concentración continuada, tendencia a cometer errores cotidianos por desatención, confusión mental transitoria o necesidad reiterada de pausas para procesar estímulos complejos.

6. Marco teórico / Theoretical Framework

El marco conceptual del SA-SIP30 se fundamenta en la tradición del modelo biopsicosocial de Engel y en el modelo funcional de la salud de Wood y la Organización Mundial de la Salud (OMS), plasmado de manera formal en la Clasificación Internacional de Deficiencias, Discapacidades y Minusvalías (CIDDM, 1980) y consolidado más tarde en la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF, 2001).

Históricamente, Marilyn Bergner, Bob S. Gilson y su equipo desarrollaron el Sickness Impact Profile a través de una aproximación inductiva-conductual pionera. Su premisa epistémica radicaba en evitar la evaluación de estados de ánimo vagos o conceptos metafísicos de «felicidad», enfocándose en su lugar en la disfunción conductual observable reportada por la propia persona. Desde este paradigma, una enfermedad no debe medirse únicamente a través de marcadores biológicos tisulares (volumen del infarto isquémico o lesión topográfica cerebral), sino por las desviaciones que genera en el repertorio comportamental típico del ser humano en su medio socioecológico.

Al seleccionar y adaptar este modelo para el ictus, Annemieke van Straten y su equipo reconocieron que el ACV produce una triple fractura vital: estructural (déficit sensoriomotor y neurológico básico), funcional (restricción en actividades cotidianas básicas e instrumentales) y social-participativa (aislamiento, pérdida de roles familiares y comunitarios). Al aislar los 30 ítems del SA-SIP30 mediante métodos de análisis de correspondencias y modelos probabilísticos de selección de ítems, el equipo alineó el instrumento de forma explícita con el continuo «Actividad y Participación» de la OMS. De esta forma, el SA-SIP30 sintetiza los postulados de la psicometría moderna basada en criterios clínicos de especificidad, asegurando que cada reactivo refleje inequívocamente las restricciones impuestas por la lesión encefálica.

7. Validez / Validity

La validez psicométrica del SA-SIP30 ha sido exhaustivamente investigada a lo largo de múltiples estudios clínicos multicéntricos y transculturales:

Validez de Constructo y Dimensionalidad

El estudio fundacional de van Straten et al. (1997), realizado con una muestra longitudinal de más de 300 pacientes con ACV seguidos a los 6 meses del evento vascular, demostró que los 30 ítems seleccionados explicaban más del 90% de la varianza clínica común del SIP-136 original. La correlación de Pearson entre la puntuación global del SA-SIP30 y la del SIP-136 completo fue de r = 0.94 (p < 0.001), lo que acredita que la reducción a menos de una cuarta parte de los reactivos originales no conllevó una pérdida sustantiva de la representatividad del constructo.

Validez Convergente

La validez convergente del SA-SIP30 ha quedado evidenciada al contrastarlo con las escalas clínicas de referencia neurológica y funcional:

  • Índice de Barthel: Las correlaciones negativas entre el SA-SIP30 total y el Índice de Barthel (donde una mayor puntuación en Barthel indica independencia, y en el SIP indica disfunción) se sitúan de forma regular entre r = -0.68 y r = -0.79 en períodos subagudos y crónicos. Las correlaciones son aún más acusadas con la subescala de Cuidado Corporal y Movimiento (r > -0.80).
  • Escala de Rankin Modificada (mRS): Se observan correlaciones positivas robustas (Spearman ρ = 0.65 a 0.74), demostrando que a mayor grado de discapacidad global en la mRS, mayor es la carga de disfunción registrada en el SA-SIP30.
  • Cuestionario SF-36: Las subescalas físicas del SA-SIP30 correlacionan fuertemente con la escala de Funcionamiento Físico del SF-36 (r = -0.71 a -0.75), mientras que las dimensiones psicosociales (interacción social, alerta, comportamiento emocional) presentan correlaciones consistentes con los componentes de Salud Mental y Rol Emocional (r = -0.55 a -0.68).
  • Escala de Depresión Post-Ictus / HADS: La correlación entre la subescala de comportamiento emocional del SA-SIP30 y la escala de depresión de la Hospital Anxiety and Depression Scale oscila entre r = 0.58 y r = 0.66.

Validez Discriminante y Predictiva

El SA-SIP30 distingue de forma estadísticamente significativa entre subtipos clínicos de infartos cerebrales clasificados por los criterios del Oxfordshire Community Stroke Project (OCSP) o criterios TOAST: los pacientes con infartos de la circulación anterior total (TACI) registran puntuaciones de disfunción sustancialmente más elevadas que aquellos que sufren infartos lacunares (LACI) o infartos de circulación posterior (POCI). A nivel predictivo, estudios de cohortes longitudinales han corroborado que la puntuación en el SA-SIP30 a los 3 meses del ictus predice de forma independiente el retorno a la comunidad frente a la institucionalización a los 12 meses, así como el grado de sobrecarga del cuidador principal medido mediante la Escala de Sobrecarga del Cuidador de Zarit (p < 0.01).

8. Confiabilidad / Reliability

Las propiedades de fiabilidad del SA-SIP30 han sido examinadas mediante análisis de consistencia interna, pruebas de reproducibilidad test-retest y evaluaciones de fiabilidad interobservador:

  • Consistencia Interna (Alfa de Cronbach): El coeficiente alfa de Cronbach para la escala total de 30 ítems en pacientes con ictus se mantiene congruentemente entre α = 0.85 y α = 0.92 en diversas adaptaciones internacionales. A nivel de macro-dimensiones, la dimensión física (17 ítems combinados) reporta α ≥ 0.88, mientras que la dimensión psicosocial (13 ítems) obtiene valores entre α = 0.80 y α = 0.86. A nivel de subescalas individuales de menor longitud (algunas constituidas por 3 o 4 reactivos), los alfas varían entre 0.68 y 0.82, lo cual se considera muy aceptable dado el número reducido de ítems por dominio.
  • Fiabilidad Test-Retest: En estudios de estabilidad temporal llevados a cabo en pacientes estables en fase crónica del ictus (con intervalos de administración de 2 a 3 semanas sin variaciones clínicas intercurrentes), el Coeficiente de Correlación Intraclase (CCI) oscila entre 0.86 y 0.94 para la puntuación total, confirmando una elevada precisión de medida y un mínimo error estándar de medición (SEM).
  • Acuerdo Inter-evaluador: Cuando el instrumento es administrado por profesionales sanitarios de distinto perfil clínico (enfermería neurológica, terapeutas ocupacionales o neuropsicólogos), el índice Kappa de Cohen y el CCI superan de manera sistemática 0.88, demostrando que la naturaleza unívoca y conductual de los ítems reduce drásticamente el sesgo subjetivo de interpretación del evaluador.

9. Análisis factorial / Factor Analysis

La estructura factorial del SA-SIP30 ha sido sometida a contrastación empírica a través de técnicas de análisis factorial exploratorio (AFE) y confirmatorio (AFC), así como aproximaciones fundamentadas en la teoría de respuesta al ítem (TRI) y modelos de Rasch.

Durante su construcción, van Straten et al. (1997) aplicaron técnicas multivariadas de escalamiento óptimo y análisis de componentes principales con rotación varimax a la base de datos de pacientes holandeses con ictus. De las 12 dimensiones originales del SIP, cuatro subescalas completas (Alimentación, Trabajo, Sueño y descanso, y Recreación y pasatiempos) fueron eliminadas debido a cargas factoriales cruzadas ambiguas, elevadísima redundancia o incapacidad de discriminar niveles de disfunción en población clínica mayor.

Los análisis factoriales confirmatorios contemporáneos respaldan un modelo jerárquico de segundo orden o bifactorial:

  • Nivel Primario (8 factores): Ocupado por las subescalas específicas: Cuidado corporal y movimiento (7 ítems), Movilidad (3 ítems), Deambulación (4 ítems), Tareas domésticas (3 ítems), Interacción social (4 ítems), Comunicación (3 ítems), Comportamiento emocional (3 ítems) y Estado de alerta (3 ítems). Cada ítem carga fuertemente en su factor teórico asignado, con saturaciones factoriales λ ≥ 0.52 y una comunalidad promedio de 0.58.
  • Nivel Secundario (2 macro-factores de segundo orden): La agrupación teórica entre la Dimensión Física (factores de cuidado corporal, movilidad, deambulación y tareas domésticas) y la Dimensión Psicosocial (interacción social, comunicación, comportamiento emocional y conducta de alerta) muestra índices de ajuste estadístico satisfactorios en AFC (CFI > 0.93, TLI > 0.91, RMSEA ≤ 0.055, SRMR ≤ 0.060).

Los estudios de Rasch y escalabilidad de Mokken han demostrado que los ítems de la escala física forman una escala acumulativa adecuada con coeficientes de homogeneidad de Loevinger (H) superiores a 0.45, confirmando que las preguntas capturan de forma progresiva diferentes umbrales de gravedad en el deterioro sensoriomotor post-ictus.

10. Instrumento de medición / Instrument

A continuación se desglosan las características operativas, metodológicas y de administración del SA-SIP30:

  • Tipo de instrumento: Cuestionario estandarizado de resultados informados por el paciente (PROM, Patient-Reported Outcome Measure) con opción de administración mediante evaluador clínico o vía informante indirecto (familiar/cuidador) en casos de deterioro cognitivo grave o afasia global.
  • Población diana: Adultos y personas mayores supervivientes de un accidente cerebrovascular (isquémico o hemorrágico) en cualquier fase de su evolución clínica (aguda, subaguda, rehabilitación o seguimiento crónico ambulatorio).
  • Tiempo medio de administración: Entre 5 y 10 minutos (en contraste con los 35-50 minutos requeridos por el SIP original de 136 reactivos).
  • Número total de reactivos: 30 ítems distribuidos en 8 subescalas específicas y 2 macro-dimensiones de funcionamiento humano.
  • Formato y opciones de respuesta: Formato dicotómico cerrado (Sí / No). Se instruye de forma explícita al encuestado para que responda afirmativamente únicamente a las conductas que son ciertas hoy en día y que se deben exclusivamente a su estado de salud o a las secuelas del ictus, descartando limitaciones preexistentes debidas a la edad o factores no médicos.
  • Métodos de puntuación y cálculo:
    • Método de puntuación dicotómica directa (conteo simple): Cada afirmación refrendada se computa como 1 punto; las respuestas negativas se computan como 0 puntos. La puntuación directa total oscila entre 0 (ausencia de disfunción autopercibida) y 30 (máxima disfunción en todas las áreas). Para su homologación internacional, la puntuación suele transformarse a una escala porcentual estandarizada de 0 a 100 mediante la fórmula: (Puntuación directa obtenida / 30) × 100.
    • Método ponderado original del SIP: Opcionalmente, se pueden aplicar los coeficientes de ponderación relativa por pesos de gravedad asignados a cada ítem específico en la matriz clínica original del SIP-136, normalizando la escala de 0 a 100%. Las investigaciones han verificado una correlación casi perfecta (r > 0.98) entre el conteo simple no ponderado de 0 a 30 y el algoritmo ponderado complejo, por lo que la comunidad investigadora aconseja el conteo simple por su sencillez práctica.
  • Interpretación clínica: Puntuaciones mayores indican un mayor grado de disfunción y una peor calidad de vida relacionada con la salud. Incrementos clínicamente relevantes o descensos ≥ 10% en la escala porcentual total suelen reflejar cambios clínicos sustanciales en la autonomía del paciente.

11. Permisos, Tarifas y Año del test / Permissions & Fee and Test Year

  • Año de publicación: 1997 (publicación científica fundacional en la revista médica Stroke por van Straten y colaboradores).
  • Titularidad de derechos y copyright: El SIP original de 136 ítems está protegido por derechos de autor por la Universidad de Washington (Johns Hopkins University y Medical Outcomes Trust). La selección adaptada para ictus de 30 reactivos (SA-SIP30) fue elaborada como adaptación académica bajo autorización científica por el equipo de Annemieke van Straten en el Centro Médico Académico de la Universidad de Ámsterdam.
  • Condiciones de uso y licencias: Para proyectos de investigación académica sin ánimo de lucro, trabajo clínico independiente y tesis doctorales, el cuestionario SA-SIP30 puede emplearse habitualmente con fines no comerciales, citando formalmente la fuente bibliográfica primaria (van Straten et al., 1997).
  • Tarifas comerciales y ensayos farmacéuticos: Su integración en ensayos clínicos patrocinados por la industria farmacéutica, plataformas comerciales de telemedicina o registros asistenciales con fines de lucro puede requerir el consentimiento de los titulares de la propiedad intelectual de la herramienta base del SIP. Es responsabilidad del equipo promotor contrastar la política de licenciamiento vigente con el Medical Outcomes Trust o con los representantes de la Universidad de Washington.

12. Referencias / References

  • Bergner, M., Bobbitt, R. A., Carter, W. B., & Gilson, B. S. (1981). The Sickness Impact Profile: Development and final revision of a health status measure. Medical Care, 19(8), 787–805. https://doi.org/10.1097/00005650-198108000-00001
  • de Haan, R. J., Limburg, M., van der Meulen, J. H., Jacobs, H. M., & Aaronson, N. K. (1995). Quality of life after stroke: Impact of stroke type and lesion location. Stroke, 26(3), 402–408. https://doi.org/10.1161/01.str.26.3.402
  • Finch, E., Brooks, D., Stratford, P. W., & Mayo, N. E. (2002). Physical rehabilitation’s outcome measures: A guide to enhanced clinical decision-making (2nd ed.). BC Decker Inc.
  • Salter, K. L., Moses, M. B., Foley, N. C., & Teasell, R. W. (2008). Health-related quality of life after stroke: What are we measuring? International Journal of Rehabilitation Research, 31(2), 111–117. https://doi.org/10.1097/MRR.0b013e3282f44c68
  • Schepers, V. P. M., Ketelaar, M., van de Port, I. G., Visser-Meily, J. M., & Lindeman, E. (2007). Comparing contents of functional outcome measures in stroke rehabilitation using the International Classification of Functioning, Disability and Health. Disability and Rehabilitation, 29(3), 221–230. https://doi.org/10.1080/09638280600756257
  • van de Port, I. G., Ketelaar, M., Schepers, V. P., van den Bos, G. A., & Lindeman, E. (2004). Monitoring the functional health status of stroke patients: The value of the Stroke-Adapted Sickness Impact Profile-30. Disability and Rehabilitation, 26(11), 635–640. https://doi.org/10.1080/09638280410001672481
  • van Straten, A., de Haan, R. J., Limburg, M., Schuling, J., Bossuyt, P. M., & van den Bos, G. A. (1997). A stroke-adapted 30-item version of the Sickness Impact Profile to assess quality of life (SA-SIP30). Stroke, 28(11), 2155–2161. https://doi.org/10.1161/01.str.28.11.2155
  • van Straten, A., de Haan, R. J., Limburg, M., & van den Bos, G. A. (2000). Clinical meaning of the Stroke-Adapted Sickness Impact Profile-30 and the Sickness Impact Profile-136. Stroke, 31(11), 2610–2615. https://doi.org/10.1161/01.str.31.11.2610

13. Ítems de la escala / Items of the Scale

A continuación se presentan los ítems originales de la escala tal como fueron publicados en los estudios psicométricos estándar, sin modificación ni traducción para preservar la validez y confiabilidad del instrumento:
Instructions / Directions: Please read each statement carefully and check 'Yes' if the statement describes you today and is related to your health or stroke. If the statement does not apply to you or is not related to your health condition, check 'No'.
Response Scale: Dichotomous (Yes = 1, No = 0; patients endorse only items that apply to them and are related to their health/stroke)
1

I make difficult moves with help, for example, getting into or out of cars, bathtubs.
2

I move my hands or fingers with some limitation or difficulty.
3

I get in and out of bed or chairs by grasping something for support or using a cane or walker.
4

I have trouble getting shoes, socks, or stockings on.
5

I get dressed only with someone's help.
6

I show less interest in other people's problems, for example, don't listen when they tell me about problems, don't offer to help.
7

I often act irritable to those around me, for example, snap at people, give sharp answers, criticize easily.
8

I show less affection.
9

I am doing fewer social activities with groups of people.
10

I talk less with those around me.
11

I stay home most of the time.
12

I am not going downtown.
13

I do not go into the dark or into dark places without someone to help me.
14

I can only keep up a conversation if I am close to the person or looking at their face.
15

I have difficulty speaking, for example, get stuck, stutter, stammer, slur my words.
16

I do not speak clearly when I am under stress.
17

I say how bad or useless I am, for example, that I am a burden on others.
18

I laugh or cry suddenly.
19

I act irritable and impatient with myself, for example, talk badly about myself, swear at myself, blame myself for things that happen.
20

I get sudden fears.
21

I am not doing any maintenance or repair work that I would usually do in my home or yard.
22

I am not doing any shopping that I would usually do.
23

I am not doing any of the house cleaning that I would usually do.
24

I am not doing any clothes washing that I would usually do.
25

I am confused and start several actions at a time.
26

I make more mistakes than usual.
27

I have difficulty doing activities involving concentration and thinking.
28

I do not walk up or down hills.
29

I get around only by using a walker, crutches, cane, walls, or furniture.
30

I walk more slowly.
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Looti, M. (2026, octubre 24). Perfil de Impacto de la Enfermedad Adaptado al Accidente Cerebrovascular. Spanish Psychological Databases. https://spanish.arabpsychology.com/scales/perfil-de-impacto-de-la-enfermedad-adaptado-al-accidente-cerebrovascular/
Looti, Mohammed. “Perfil de Impacto de la Enfermedad Adaptado al Accidente Cerebrovascular.” Spanish Psychological Databases, 24 octubre 2026, https://spanish.arabpsychology.com/scales/perfil-de-impacto-de-la-enfermedad-adaptado-al-accidente-cerebrovascular/.
Looti, Mohammed. “Perfil de Impacto de la Enfermedad Adaptado al Accidente Cerebrovascular.” Spanish Psychological Databases. octubre 24, 2026. https://spanish.arabpsychology.com/scales/perfil-de-impacto-de-la-enfermedad-adaptado-al-accidente-cerebrovascular/.