1. Resumen / Abstract
La Prueba de Empujar y Soltar (conocida internacionalmente como Push and Release Test, P&R Test) es un instrumento de evaluación del desempeño psicomotor y neurológico diseñado originalmente por la investigadora Fay B. Horak y colaboradores (notablemente formalizado por Jesse V. Jacobs y Fay Horak en la Universidad de Ciencias de la Salud de Oregón en 2006). Su propósito fundamental radica en cuantificar la integridad de las respuestas posturales reactivas automáticas, específicamente la estrategia de paso compensatorio hacia atrás (retropulsión reactiva), ante una perturbación postural inesperada provocada por la supresión súbita de soporte posterior. La escala consta formalmente de un único ítem estandarizado de ejecución motriz, administrado en bipedestación, cuyo desenlace conductual se cuantifica mediante una escala ordinal de calificación de 5 puntos (del 0 al 4). En este sistema de graduación, únicamente la puntuación de «0» refleja un control postural reactivo normal e indemne (recuperación autónoma con un solo paso de longitud y anchura biomecánicamente adecuadas), mientras que las puntuaciones del 1 al 4 estratifican de manera progresiva el deterioro postural, abarcando desde pasos cortos y múltiples de reajuste (puntuaciones 1 y 2), hasta la necesidad de asistencia física del evaluador para evitar la caída (puntuación 3) o el colapso gravitacional total sin tentativa motriz correctiva (puntuación 4).
Desde una perspectiva psicométrica y clinimétrica, la prueba demostró propiedades diagnósticas superiores frente a pruebas históricas como la prueba de tracción posterior (Pull Test del UPDRS). Presenta coeficientes de concordancia interevaluador sustanciales a casi perfectos (índices Kappa ponderados de 0.84 a 0.91 y coeficientes de correlación intraclase superiores a 0.85 en cohortes con enfermedad de Parkinson y adultos mayores). Su sensibilidad para discriminar a individuos con antecedentes de caídas recurrentes oscila entre el 83% y el 89%, superando la baja sensibilidad del Pull Test convencional, especialmente en estados de medicación dopaminérgica activa («ON»). La prueba ha sido incorporada en guías clínicas internacionales de excelencia, como las de la Real Sociedad Holandesa de Fisioterapia (KNGF), y conforma el núcleo operativo de la subsección de control postural reactivo en baterías multidimensionales de referencia como el Balance Evaluation Systems Test (BESTest) y el Mini-BESTest.
2. Palabras clave / Keywords
Control postural reactivo, Prueba de Empujar y Soltar, estabilidad postural, retropulsión, enfermedad de Parkinson, riesgo de caídas, psicometría clínica, equilibrio dinámico, biomecánica del paso compensatorio, rehabilitación neurológica.
3. Autores / Authors
La conceptualización teórica y el desarrollo operativo de la Prueba de Empujar y Soltar fueron liderados por neurofisiólogos y expertos en ciencias del movimiento humano adscritos al Neurological Sciences Institute de la Oregon Health & Science University (OHSU), en Portland/Beaverton, Oregón, Estados Unidos:
- Jesse V. Jacobs, PhD, PT: Investigador en neurofisiología del control motor y biomecánica postural. Principal formulador experimental del protocolo clinimétrico comparativo entre el test de tracción y el test de empuje y liberación. Filiación histórica: Department of Neurology and Neurological Sciences Institute, Oregon Health & Science University. Correo institucional de contacto académico disponible en registros de OHSU: [email protected].
- Fay B. Horak, PhD, PT: Profesora emérita de Neurología en OHSU, referente mundial en el modelado del control sensoriomotor del equilibrio, creadora de la taxonomía del Systems Framework for Postural Control y diseñadora del BESTest. Filiación: Department of Neurology, School of Medicine, Oregon Health & Science University. Correo académico: [email protected].
- K. Van Tran, BS: Investigador asociado en biomecánica y análisis cinemático del movimiento, Neurological Sciences Institute, Oregon Health & Science University.
- John G. Nutt, MD: Profesor de Neurología, director de la división de trastornos del movimiento y farmacología clínica en la enfermedad de Parkinson en OHSU.
- Comité de Guías Clínicas KNGF (2016): La adaptación y estandarización para el ámbito de la fisioterapia basada en la evidencia en los Países Bajos fue desarrollada bajo los auspicios de la Koninklijk Nederlands Genootschap voor Fysiotherapie (Real Sociedad Holandesa de Fisioterapia, Amersfoort, Países Bajos), integrando el P&R Test como prueba estándar en la práctica asistencial neurológica.
4. Propósito / Purpose
El propósito medular de la Prueba de Empujar y Soltar es medir con precisión estandarizada la capacidad del sistema nervioso central para desencadenar y ejecutar estrategias motoras reactivas de paso ante una perturbación que desplaza el centro de masa corporal hacia atrás, más allá de la base de sustentación. En la práctica neurológica y psicométrica habitual, la inestabilidad postural representa uno de los síntomas cardinales más discapacitantes de los trastornos neurodegenerativos que afectan a los ganglios basales, tales como la enfermedad de Parkinson, la parálisis supranuclear progresiva, la atrofia multisistémica y los cuadros de deterioro cognitivo-motor con alto riesgo de caídas.
Históricamente, la inestabilidad postural en la clínica médica se evaluaba casi de forma monopólica mediante el Pull Test (incorporado formalmente como el ítem 30 en la escala original del UPDRS y revalidado en el ítem 3.12 del MDS-UPDRS). Sin embargo, la literatura científica demostró de manera contundente que el Pull Test adolece de profundas limitaciones psicométricas y metodológicas. La fuerza y la aceleración aplicadas por el examinador al tirar súbitamente de los hombros del paciente varían drásticamente entre distintos profesionales e incluso entre ensayos consecutivos de un mismo evaluador. Asimismo, los pacientes a menudo anticipan el tirón echando su peso hacia adelante o contrayendo preventivamente la musculatura axial flexora, lo que enmascara las deficiencias latentes del control automático y genera falsos negativos.
Frente a tales limitaciones, Horak y Jacobs concibieron la Prueba de Empujar y Soltar como una alternativa clinimétrica superior cuya perturbación se autoestandariza biomecánicamente. En este protocolo, no es el evaluador quien ejerce una fuerza impulsiva impredecible sobre el paciente, sino que el paciente apoya activamente la parte superior de su espalda contra las palmas del evaluador, desplazando voluntariamente su centro de masa hacia atrás hasta que el examinador siente que el cuerpo del individuo sobrepasa el límite de estabilidad funcional. En ese instante exacto, sin aviso verbal previo, el terapeuta retira súbitamente sus manos. La magnitud de la fuerza de perturbación queda así calibrada por la propia masa corporal y la inclinación angular del paciente, eliminando el sesgo del evaluador y neutralizando cualquier estrategia preparatoria voluntaria.
En el ámbito clínico, la prueba cumple una doble función diagnóstica y preventiva: permite identificar a aquellos pacientes en fases tempranas o intermedias de enfermedades neuromotoras que, a pesar de deambular sin ayuda aparente, poseen una pérdida subclínica de los automatismos de corrección rápida del equilibrio, situándolos en alto riesgo inminente de caídas. En investigación clínica, el test se utiliza ampliamente como variable de desenlace sensible y robusta para ensayar intervenciones de neurorrehabilitación, fisioterapia vestibular-propioceptiva, programas de entrenamiento del equilibrio con perturbaciones y farmacoterapia orientada a la movilidad axial.
5. Constructo psicológico / Construct
El constructo medido por la Prueba de Empujar y Soltar es el control postural reactivo (reactive postural control), entendido en la neurociencia motora contemporánea como la capacidad neuromotriz para restablecer el equilibrio dinámico después de una alteración mecánica imprevista mediante la reorganización automática de la base de sustentación. Este constructo no constituye un mero reflejo espinal ni un movimiento voluntario consciente, sino una respuesta postural preprogramada (synergy postural o sinergia motora automática) modulada principalmente por redes neuronales subcorticales del tronco encefálico, el cerebelo y los ganglios basales.
El control del equilibrio se subdivide teóricamente en tres modalidades operativas independientes:
- Control postural estático o en estado estacionario: mantenimiento de la bipedestación o sedestación quieta minimizando las oscilaciones del centro de presiones.
- Control postural anticipatorio: ajustes posturales posturales previos a un movimiento voluntario (por ejemplo, la contracción previa del músculo sóleo o del tibial anterior antes de levantar un brazo).
- Control postural reactivo: respuestas automáticas desencadenadas por retroalimentación sensorial rápida (somatosensorial, vestibular y visual) tras un evento perturbador externo imprevisto.
Dentro del control postural reactivo, la biomecánica distingue dos estrategias primordiales de bucle cerrado: las estrategias de base fija (como la estrategia de tobillo, donde el cuerpo oscila rígidamente como un péndulo invertido sobre la articulación tibiotarsiana, y la estrategia de cadera, donde se producen flexiones rápidas de la pelvis para desplazar el centro de gravedad sin mover los pies) y las estrategias de cambio de base de soporte (pasos compensatorios o alcance con miembros superiores). Cuando el vector de perturbación sobrepasa la elipse de estabilidad máxima en sentido posterior, las estrategias de tobillo y cadera son mecánicamente insuficientes para compensar el momento de fuerza. En esta coyuntura crítica, la única solución motriz biomecánicamente viable que previene la colisión del cuerpo contra el suelo es el paso reactivo compensatorio hacia atrás (backward compensatory stepping).
En un individuo sano y neurológicamente intacto, la descarga somatosensorial producida por la pérdida repentina del apoyo posterior desencadena una respuesta rápida: se inhibe el tono extensor axial inapropiado, se activa de forma sinérgica la musculatura flexora del tren inferior y se desplaza una extremidad posterior con una zancada larga, rápida y precisa que recoloca la base de sustentación directamente bajo el centro de masa en caída libre. En contraste, los sujetos con deterioro neuropatológico (como en el parkinsonismo) evidencian deficiencias específicas en este constructo:
- Bradicinesia postural y retraso en el inicio del paso: latencia prolongada en el despegue del pie de apoyo.
- Hipometría del paso compensatorio: los pasos ejecutados son extraordinariamente cortos (longitud insuficiente), lo que obliga a emitir múltiples pasos sucesivos ineficaces (retropulsión patológica) que no consiguen atrapar la inercia del centro de gravedad.
- Disociación axial y rigidez muscular: fijación simultánea de agonistas y antagonistas que convierte al cuerpo en un bloque rígido incapaz de flexionar las caderas y rodillas oportunamente.
Por ende, la graduación cuantitativa de 0 a 4 de la prueba refleja exactamente la severidad de la desintegración neurofisiológica de este constructo de control postural reactivo.
6. Marco teórico / Theoretical Framework
El fundamento conceptual de la Prueba de Empujar y Soltar se sustenta formalmente en la Teoría de Sistemas del Control Motor (Systems Theory of Motor Control), articulada originalmente por el pionero neurofisiólogo soviético Nikolai Bernstein y ampliada de manera exhaustiva en las neurociencias modernas por Fay B. Horak y Lewis M. Nashner a partir de la década de 1980. Bajo el prisma de Bernstein, el movimiento humano coordinado no es el mero despliegue de reflejos estereotipados encadenados ni la ejecución pasiva de comandos corticales descendentes aislados, sino el resultado dinámico de la interacción no lineal de múltiples subsistemas neuronales, biomecánicos y ambientales que cooperan para resolver el problema de los múltiples grados de libertad de los segmentos corporales.
En el marco teórico formulado por Horak en su influyente obra sobre la evaluación integral del equilibrio —sintetizada en el modelo del Systems Framework for Postural Control (Horak, 2004, 2006)—, la estabilidad corporal depende de seis componentes neurobiológicos diferenciados e interconectados:
- Restricciones biomecánicas (límites de estabilidad y fuerza articular).
- Límites de estabilidad y verticalidad percibida.
- Ajustes y sinergias posturales anticipatorias.
- Respuestas posturales automáticas y reactivas.
- Orientación e integración sensorial (vestibular, visual y propioceptiva).
- Control y adaptación cognitiva en la locomoción (atención dividida y funciones ejecutivas).
La Prueba de Empujar y Soltar aísla con extrema especificidad el cuarto componente: las respuestas posturales reactivas. En este dominio teórico, cuando una perturbación postural inesperada desplaza al individuo más allá de su margen de estabilidad, el sistema nervioso central debe reconfigurar casi instantáneamente la relación entre el Centro de Masa (COM, por sus siglas en inglés) y la Base de Soporte (BOS, Base of Support). Desde una perspectiva biofísica, si la proyección gravitacional del COM se desplaza fuera del polígono circunscrito por los pies, el cuerpo humano se encuentra formalmente en un estado de desequilibrio inminente. El restablecimiento de la estabilidad exige la expansión espacial de la BOS hacia la trayectoria del vector de aceleración del COM.
En condiciones fisiológicas, este proceso es orquestado por circuitos neuronales que conectan el sistema vestibular y las vías propioceptivas ascendentes con los núcleos del tronco cerebral (como la sustancia reticular pontina y bulbar y el núcleo pedúnculopontino) y el lóbulo intermedio del cerebelo. Los circuitos cortico-estriado-tálamo-corticales proporcionan la «sintonización contextual» previa (el central set o predisposición postural motora). En patologías como la enfermedad de Parkinson, la pérdida de inervación dopaminérgica nigroestriatal altera la inhibición normal del globo pálido interno y la sustancia negra reticulata, produciendo un desacoplamiento en la activación coordinada de los pasos reactivos rápidos. El marco teórico predice que al eliminar el componente de anticipación mediante la maniobra de empujar y soltar, se expone de forma directa la competencia intrínseca de estos circuitos de estabilización rápida del tronco del encéfalo y los ganglios basales.
7. Validez / Validity
La validez métrica de la Prueba de Empujar y Soltar ha sido rigurosamente documentada en múltiples estudios clínicos independientes, confirmando su validez de constructo, convergente, discriminante y predictiva:
Validez de constructo y convergente
En el estudio fundacional de Jacobs, Horak, Tran y Nutt (2006), se analizó la validez de constructo comparando el P&R Test contra el Pull Test del UPDRS en una muestra de 69 pacientes con enfermedad de Parkinson (edad media = 67 ± 12 años, duración de la enfermedad = 10 ± 6 años) y 69 sujetos de control sanos emparejados por edad. Se encontró una correlación estadísticamente significativa y moderadamente alta entre las puntuaciones del P&R Test y los registros cinemáticos cuantitativos de laboratorio basados en la fuerza de perturbación y el desplazamiento del centro de presiones. Asimismo, el P&R Test correlacionó de manera robusta con la subescala motora del UPDRS (Spearman rho = 0.54 a 0.62, p < 0.001) y con la sección de control reactivo del BESTest (r > 0.78).
Validez predictiva y detección del riesgo de caídas
Uno de los hallazgos más concluyentes en psicometría clínica es la capacidad predictiva superior del P&R Test para identificar caídas previas y prospectivas. Valkovic, Brozova et al. (2008) compararon directamente el P&R Test y el Pull Test en pacientes parkinsonianos evaluados sistemáticamente tanto en estado «OFF» (tras privación nocturna de fármacos dopaminérgicos) como en estado «ON» (con efecto farmacológico óptimo):
- En estado OFF, el área bajo la curva ROC (Receiver Operating Characteristic) para la predicción de pacientes caedores frente a no caedores fue de 0.84 (IC 95%: 0.74–0.94) para el P&R Test, frente a 0.76 para el Pull Test.
- En estado ON (el contexto cotidiano en que los pacientes se desenvuelven), la superioridad clinimétrica fue aún más marcada: el P&R Test mantuvo una elevada precisión discriminante (AUC = 0.80; sensibilidad del 82.6%, especificidad del 68.8%), mientras que la precisión diagnóstica del Pull Test colapsó significativamente (AUC = 0.68; sensibilidad de tan solo el 52.2%). El Pull Test pasó por alto a casi la mitad de los pacientes caedores debido al alivio farmacológico de la rigidez aparente, mientras que el P&R Test desenmascaró el déficit persistente en la generación del paso reactivo.
Validez discriminante y consistencia del estímulo
Mediante el empleo de guantes con sensores de presión calibrados (sensores FlexiForce de 444 N) colocados en las manos de los evaluadores, Jacobs et al. (2006) demostraron instrumentalmente que la variabilidad de la fuerza aplicada en el Pull Test era enorme (con coeficientes de variación superiores al 35% entre diferentes clínicos), mientras que en el Push and Release Test la fuerza promedio ejercida por el paciente antes de la liberación fue extraordinariamente constante (variabilidad inferior al 8% entre ensayos), garantizando una validez de estímulo idéntica con independencia de la fuerza física del examinador.
8. Confiabilidad / Reliability
La consistencia de la medida de la Prueba de Empujar y Soltar ha sido objeto de exhaustivos análisis de confiabilidad interevaluador (inter-rater reliability), intraevaluador (intra-rater reliability) y estabilidad test-retest.
Confiabilidad interevaluador e intraevaluador
En el estudio de validación de Jacobs et al. (2006), el acuerdo interevaluador entre examinadores independientes que calificaron simultáneamente y a ciegas la respuesta de los pacientes arrojó un coeficiente Kappa ponderado de Cohen (κw) de 0.84 (p < 0.0001), lo que clasifica el nivel de acuerdo como «casi perfecto». Investigaciones complementarias conducidas por Smith, Carlson-Kuhta y Horak (2016) evaluaron la consistencia de la administración y la respuesta motriz mediante análisis biomecánicos y observacionales por video, reportando coeficientes de correlación intraclase (ICC modelo 2,1) para la concordancia interjueces entre 0.86 y 0.91.
La confiabilidad test-retest evaluada en sesiones separadas por intervalos de entre 24 y 72 horas evidenció un ICC de 0.82 a 0.88 en sujetos parkinsonianos estables en fase «ON» de levodopa, confirmando que la métrica de puntuación no sufre fluctuaciones aleatorias espurias cuando el estado clínico se mantiene constante.
Variabilidad en la entrega del test y estudios recientes
Un estudio publicado por Jansen, Bloem, Keijsers, Nonnekes y Weerdesteyn (2025) en el Journal of Neurology analizó sistemáticamente el impacto de la variabilidad intra e interevaluador en la ejecución manual del Pull Test y del Push and Release Test mediante cinemática 3D. Si bien se confirmó que los tests manuales clínicos conservan cierto margen de variabilidad inherente a la interacción humana (se observó una diferencia de ≥ 2 puntos en ensayos repetidos en el 42% de los pacientes cuando se varían intensamente las condiciones de inclinación inicial), la estandarización biomecánica del ángulo de inclinación corporal previo a la liberación reduce drásticamente el error de medida. Estudios de sensores portátiles instrumentados (como los Opal de APDM integrados por Morris et al., 2022 y Fritz et al., 2024) demuestran que la versión instrumentada (Instrumented Push and Release Test, iPRT) alcanza coeficientes de correlación intraclase de ICC = 0.92 a 0.95 para variables temporales como la latencia de despegue y la longitud del primer paso.
9. Análisis factorial / Factor Analysis
Al consistir estructuralmente en un test de desempeño motriz focal de ítem único (single-item performance measure), la dimensionalidad interna del Push and Release Test como prueba aislada no requiere un análisis factorial exploratorio (AFE) multivariado para la reducción de ítems propios, ya que mide unívocamente un solo vector unidimensional de ejecución funcional. Sin embargo, su dimensionalidad psicométrica ha sido extensamente modelada y confirmada cuando el test se integra en baterías de evaluación motriz de amplio espectro, tales como el BESTest (donde constituye el ítem 21) y el Mini-BESTest.
Estructura factorial y Análisis Factorial Confirmatorio (CFA)
En el estudio psicométrico del BESTest llevado a cabo mediante análisis factorial confirmatorio (CFA) en cohortes con trastornos neurológicos centrales (Franchignoni et al., 2010; Horak et al., 2009), los datos sustentaron una clara solución multifactorial de 6 dominios ortogonales/oblicuos bien diferenciados. El dominio denominado «Control Postural Reactivo» (Reactive Postural Responses) absorbió al Push and Release Test con una carga factorial estandarizada extraordinariamente alta (λ = 0.88 a 0.92, p < 0.001), situándolo como el indicador más representativo y con menor varianza residual del constructo de estabilidad reactiva frente a perturbaciones externas.
Calibración mediante Teoría de Respuesta al Ítem (TRI / Modelo de Rasch)
Bajo el enfoque de la Teoría de Respuesta al Ítem (TRI) y el modelo unidimensional de Rasch aplicado a la evaluación del equilibrio neurológico, el Push and Release Test exhibe parámetros psicométricos óptimos:
- Ajuste del modelo (Infit y Outfit): Los valores estadísticos de media cuadrática (MnSq) se han situado consistentemente dentro del rango de ajuste ideal (0.82 a 1.18), descartando la presencia de ruido estocástico o redundancia factorial espuria.
- Jerarquía de dificultad: En el mapa persona-ítem de Rasch, el Push and Release Test se ubica en el extremo medio-alto del continuo de dificultad de habilidad motriz postural. Esto significa que mientras pruebas estáticas (como la bipedestación con ojos cerrados) discriminan eficazmente solo a pacientes con discapacidades muy graves (efecto techo en fases leves), el P&R Test discrimina con exquisita finura psicométrica a sujetos en etapas iniciales e intermedias que experimentan el deterioro sutil de las sinergias automáticas de paso antes de presentar caídas masivas en la comunidad.
10. Instrumento de medición / Instrument
A continuación se detallan las especificaciones técnicas, operativas y clínicas del instrumento de medición:
- Nombre del instrumento: Prueba de Empujar y Soltar (Push and Release Test, P&R Test).
- Tipo de prueba: Medición estandarizada del rendimiento físico-neurológico (performance-based observational test).
- Población diana: Adultos mayores, pacientes con enfermedad de Parkinson, parkinsonismos atípicos (PSP, AMS), accidente cerebrovascular, esclerosis múltiple, traumatismo craneoencefálico y trastornos vestibulares o propioceptivos de la marcha.
- Número de ítems: 1 ítem conductual estandarizado de respuesta postural reactiva a la perturbación gravitatoria posterior.
- Tiempo estimado de administración: De 1 a 2 minutos por ensayo (se aconseja realizar un ensayo de familiarización seguido del ensayo puntuable).
- Espacio e instalaciones requeridas: Superficie plana, lisa y no deslizante; espacio despejado detrás del evaluador (preferentemente con una pared a distancia segura o colchoneta de protección) para salvaguardar la integridad física de ambos participantes.
- Instrucciones y protocolo estandarizado de administración:
- El evaluado se coloca de pie en una postura cómoda con los ojos abiertos, separando los pies aproximadamente al ancho de los hombros.
- El evaluador se sitúa directamente detrás del paciente en bipedestación estable de guardia.
- El examinador coloca las palmas de sus manos en contacto firme sobre la región escapular posterior del paciente.
- Se instruye al paciente: «Apóyese hacia atrás empujando sobre mis manos con su peso, manteniéndose erguido sin doblar la cintura ni flexionar las caderas. Yo sostendré su peso con mis manos. Cuando sienta que yo retiro mis manos, haga lo que sea necesario para no caerse, incluyendo dar uno o varios pasos hacia atrás».
- El paciente transfiere su masa corporal hacia atrás mientras el evaluador flexiona ligeramente los codos soportando el empuje, hasta que el centro de masa del sujeto sobrepasa claramente la base de los talones.
- En cuanto se alcanza la inclinación necesaria y sin previo aviso, el examinador abre y retira bruscamente ambas manos, permitiendo que el paciente experimente la perturbación de caída hacia atrás.
- El examinador vigila la trayectoria con sus brazos preparados para atrapar y sujetar firmemente al paciente por el tórax o las axilas en caso de que este demuestre incapacidad de recuperación autónoma.
- Escala de respuesta y calificación ordinal (0 a 4 puntos):
- Puntuación 0 (Normal): Recupera el equilibrio de manera autónoma e independiente con un solo paso hacia atrás de longitud y anchura biomecánicamente adecuadas.
- Puntuación 1 (Déficit leve): Da dos o tres pasos cortos y apresurados hacia atrás, pero logra recuperar la estabilidad de forma totalmente independiente sin ayuda física.
- Puntuación 2 (Déficit moderado): Requiere cuatro o más pasos cortos hacia atrás para frenar la inercia gravitacional, pero consigue finalmente estabilizarse sin intervención del evaluador.
- Puntuación 3 (Déficit severo / Inestabilidad con rescate): Da pasos de reajuste ineficaces o retropulsión descontrolada y necesita ser sostenido físicamente por el terapeuta para evitar una caída inminente.
- Puntuación 4 (Inestabilidad máxima / Caída espontánea): Cae hacia atrás en bloque sin intentar dar un paso compensatorio o es incapaz de mantenerse de pie de forma autónoma antes de la prueba.
- Criterio de corte clínico: Únicamente la puntuación «0» representa una respuesta motriz neurotípica e indemne. Cualquier puntuación ≥ 1 revela alteración del control postural reactivo; una puntuación ≥ 2 se asocia sólidamente con un riesgo sustancial de caídas en entornos abiertos.
11. Permisos, Tarifas y Año del test / Permissions & Fee and Test Year
La Prueba de Empujar y Soltar fue conceptualizada formalmente a principios de la década de 2000 por Fay B. Horak (2004) y publicada detalladamente en su versión experimental completa por Jesse V. Jacobs, Fay B. Horak, K. Van Tran y John G. Nutt en el año 2006 en el Journal of Neurology. Posteriormente, fue adaptada como parte oficial de la guía clínica de la Koninklijk Nederlands Genootschap voor Fysiotherapie (KNGF) en el año 2016.
Respecto a los derechos de propiedad intelectual y tarifas:
- Costo y acceso: La prueba como procedimiento clínico de evaluación directa es de dominio público para uso asistencial, clínico y de investigación académica no comercial. No requiere el pago de licencias ni adquisición de materiales patentados para su ejecución observacional con lápiz y papel o registro en la historia clínica habitual.
- Instrumentos derivados: Cuando la prueba se administra como parte del conjunto formal del BESTest o el Mini-BESTest, los profesionales pueden consultar y descargar los formularios estandarizados a través de los recursos abiertos provistos por la Dra. Fay Horak y la Oregon Health & Science University en su portal oficial de balance postural, respetando siempre el debido crédito bibliográfico a las publicaciones científicas originales.
- Adaptaciones instrumentadas: El uso de versiones computarizadas instrumentadas mediante sensores inerciales biomecánicos (acelerómetros o giróscopos portátiles comerciales como Mobility Lab / APDM) está regulado por las patentes y licencias de software de los respectivos desarrolladores tecnológicos.
12. Referencias / References
A continuación se listan las principales publicaciones académicas y científicas en formato APA 7.ª edición vinculadas a la fundamentación psicométrica y clinimétrica del test:
- Fritz, N. E., Hamana, K., & Horak, F. B. (2024). The relation among reactive stepping and fall-related psychological factors in multiple sclerosis. Brain Sciences, 14(12), Article 1195. https://doi.org/10.3390/brainsci14121195
- Horak, F. B. (2004). Postural orientation and equilibrium: What do we need to know about neural control of balance to prevent falls? Age and Ageing, 33(Suppl 1), i18–i23. https://doi.org/10.1093/ageing/afh104
- Horak, F. B. (2006). Postural orientation and equilibrium: What do we need to know about neural control of balance to prevent falls? Age and Ageing, 35(Suppl 2), ii7–ii11. https://doi.org/10.1093/ageing/afl077
- Horak, F. B., Wrisley, D. M., & Frank, J. (2009). The Balance Evaluation Systems Test (BESTest) to differentiate balance deficits. Physical Therapy, 89(5), 484–498. https://doi.org/10.2522/ptj.20080071
- Jacobs, J. V., Horak, F. B., Tran, K. V., & Nutt, J. G. (2006). An alternative clinical postural stability test for patients with Parkinson’s disease. Journal of Neurology, 253(11), 1404–1413. https://doi.org/10.1007/s00415-006-0224-x
- Jansen, J. A. F., Bloem, B. R., Keijsers, N., Nonnekes, J., & Weerdesteyn, V. (2025). Presence and origin of variability of the pull test and push-and-release test in people with Parkinson’s disease. Journal of Neurology, 272(4), Article 150. https://doi.org/10.1007/s00415-025-12965-0
- Koninklijk Nederlands Genootschap voor Fysiotherapie [KNGF]. (2016). KNGF-richtlijn Ziekte van Parkinson. Koninklijk Nederlands Genootschap voor Fysiotherapie. https://www.kngf.nl
- Lindholm, B., Franzén, E., Duzynski, W., Odin, P., & Hagell, P. (2021). Clinical usefulness of retropulsion tests in persons with mild to moderate Parkinson’s disease. International Journal of Environmental Research and Public Health, 18(23), Article 12351. https://doi.org/10.3390/ijerph182312351
- Morris, A., Carlson-Kuhta, P., Mancini, M., & Horak, F. B. (2022). Interadministrator reliability of a modified instrumented push and release test of reactive balance. Gait & Posture, 98, 114–119. https://doi.org/10.1016/j.gaitpost.2022.09.006
- Smith, B. A., Carlson-Kuhta, P., & Horak, F. B. (2016). Consistency in administration and response for the backward push and release test: A clinical assessment of postural responses. Physiotherapy Research International, 21(1), 36–46. https://doi.org/10.1002/pri.1616
- Valkovic, P., Brozova, H., Botzel, K., Ruzicka, E., & Horak, F. B. (2008). Push-and-release test predicts Parkinson fallers and nonfallers better than the pull test: Comparison in OFF and ON medication states. Movement Disorders, 23(10), 1453–1457. https://doi.org/10.1002/mds.22131
13. Ítems de la escala / Items of the Scale
La Prueba de Empujar y Soltar consta de un procedimiento estandarizado de provocación biomecánica y una escala de clasificación observacional estructurada. A continuación se reproduce la formulación textual original en inglés del protocolo de examen y de los niveles de puntuación correspondientes:
Protocol and Rating Scale of the Push and Release Test
Test Administration Procedure:
- The subject stands in a comfortable, relaxed upright stance with eyes open, feet spaced approximately shoulder-width apart.
- The examiner stands directly behind the subject in a stable position ready to catch the subject if necessary.
- The examiner instructs the subject: «Push backward against the palms of my hands placed on your back. Keep your body straight and push until I say stop or until I suddenly let go. When I release my hands, do whatever is necessary to regain your balance, including taking steps backward.»
- The subject pushes backward with their upper back/scapulae against the examiner’s supported hands, flexing the examiner’s elbows until the subject’s center of mass is displaced beyond the posterior border of their heels.
- The examiner suddenly and unexpectedly removes both hands without prior warning.
- The examiner observes the immediate stepping response and rates the performance according to the standard 5-point scale below:
Scoring Criteria (Single-Item Performance Measure):
Recovers independently with 1 step of normal length and width. (Normal response)
Two to three small steps backward, but recovers balance independently without assistance.
Four or more steps backward, but recovers balance independently without assistance.
Takes steps backward but needs to be assisted/caught by the examiner to prevent a fall.
Falls backward without attempting a step, or is unable to stand unassisted prior to perturbation.