1. Resumen / Abstract
La Prueba de Levantarse y Andar Cronometrada (conocida universalmente por su denominación en inglés, Timed Up and Go test o TUG) constituye uno de los instrumentos de evaluación del rendimiento funcional, la movilidad funcional y el equilibrio dinámico más ampliamente utilizados y validados en el ámbito de la geriatría, la rehabilitación física, la neuropsicología y la fisioterapia. Desarrollada originalmente como una modificación cuantitativa cronométrica del test cualitativo Get Up and Go formulado por Mathias y colaboradores en 1986, la versión temporalizada fue estandarizada por Diane Podsiadlo y Sandra Richardson en 1991 con el propósito de erradicar la subjetividad en la estimación de las transiciones posturales y la marcha en adultos mayores institucionalizados y ambulatorios.
El procedimiento instrumental evalúa el lapso exacto en segundos que precisa una persona para levantarse de una silla de altura convencional con reposabrazos, recorrer linealmente una distancia de tres metros a un paso confortable y seguro, ejecutar un giro de 180 grados en torno a un hito o delimitador de superficie, retornar en sentido opuesto hacia la silla y efectuar la maniobra de desaceleración y giro para adoptar nuevamente la posición sedente. Aunque se registra primordialmente como una medida única de tiempo continuo en segundos, la prueba engloba cinemáticamente cinco fases o microdimensiones funcionales: la transferencia sedente-bipedestación (sit-to-stand), la marcha rectilínea de aceleración, el viraje o pivoteo rotacional, la marcha rectilínea de desaceleración y la transición bipedestación-sedente (stand-to-sit). Diversas modalidades complementarias incorporan condiciones de doble tarea (dual-task paradigms), tales como el TUG cognitivo (sustracción secuencial continua) y el TUG manual (transporte simultáneo de recipientes con fluidos), proporcionando índices del costo atencional motor.
Desde la perspectiva de la psicometría del rendimiento neuromuscular y funcional, la prueba evidencia índices sobresalientes de confiabilidad intraobservador e interobservador (coeficientes de correlación intraclase típicamente comprendidos entre 0.96 y 0.99), un error estándar de medición inferior a un segundo y una sensibilidad contrastada ante el deterioro locomotor derivado del envejecimiento biológico, accidentes cerebrovasculares, enfermedad de Parkinson y demencias neurodegenerativas. En poblaciones geriátricas comunitarias, puntos de corte en torno a los 12 a 13.5 segundos identifican con alta sensibilidad y especificidad a individuos con un riesgo sustancialmente incrementado de experimentar caídas mecánicas y declive de la autonomía instrumental en la vida cotidiana.
2. Palabras clave / Keywords
Timed Up and Go, TUG, movilidad funcional, equilibrio dinámico, riesgo de caídas, geriatría, evaluación psicométrica funcional, psicomotricidad, biomecánica de la marcha, rendimiento motor, enfermedad de Parkinson, rehabilitación neurológica, cinemática postural, fragilidad motora, doble tarea cognitiva.
3. Autores / Authors
La génesis y evolución psicométrica de la prueba abarca hitos desarrollados por destacados investigadores en medicina geriátrica, rehabilitación y ciencias del movimiento:
- Diane Podsiadlo, B.Sc. (PT): Fisioterapeuta clínica e investigadora en el Departamento de Medicina Geriátrica del Royal Victoria Hospital, McGill University, Montreal, Quebec, Canadá. Codiseñadora principal de la versión temporalizada y estandarizada publicada en 1991.
- Sandra Richardson, M.Sc. (PT): Fisioterapeuta e investigadora clínica especializada en gerontología en el Royal Victoria Hospital y la McGill University, Montreal, Quebec, Canadá. Coautora de la validación empírica original de la versión cronometrada de la escala.
- S. Mathias, M.D.: Médico geriatra británico, autor principal junto con U. S. Nayak y B. Isaacs de la escala cualitativa precursora Get Up and Go (GUG) desarrollada en la Universidad de Birmingham, Reino Unido, en 1986.
- K. de Jong, Ph.D.: Investigador neerlandés que lideró la adaptación transcultural, estandarización de procedimientos operativos y validación clínica de la versión oficial del TUG en los Países Bajos en el año 2000, estableciendo baremos específicos para adultos mayores y patologías neurológicas crónicas.
4. Propósito / Purpose
El propósito medular de la Prueba de Levantarse y Andar Cronometrada radica en cuantificar objetivamente la capacidad de locomoción básica, las transferencias posturales dinámicas y la estabilidad motriz funcional en individuos cuyas condiciones clínicas, cronológicas o neurológicas comprometen la independencia física. A diferencia de las evaluaciones biomecánicas de laboratorio de alta complejidad instrumental —las cuales requieren sistemas optoelectrónicos multicámara, plataformas dinamométricas de fuerza y sensores electromiográficos superficiales—, el TUG fue concebido como un ensayo de tamizaje clínico ultrarrápido, de mínimo coste logístico y aplicable a pie de cama o en recintos comunitarios sin detrimento de su rigurosidad métrica.
En el terreno de la evaluación clínica gerontológica, el TUG se emplea de manera sistemática para la estratificación del riesgo de caídas en adultos mayores. Las caídas constituyen una de las causas primarias de morbimortalidad, traumatismo cráneoencefálico, fractura de cadera, institucionalización prematura y desarrollo del síndrome post-caída (caracterizado por kinesiofobia o fobia al movimiento inducida por el pavor a un nuevo incidente lesivo). La identificación temprana de alteraciones sutiles en la velocidad de la marcha, la cadencia, el largo de zancada y la dismetría en los giros permite a los equipos multidisciplinarios prescribir intervenciones profilácticas dirigidas, como el entrenamiento de la fuerza muscular de las extremidades inferiores, reeducación vestibular y programas de estimulación propioceptiva.
En el ámbito de la neurología y la neurorrehabilitación, la escala cumple un rol insustituible en la monitorización longitudinal de patologías neurodegenerativas y secuelas de daño cerebral sobrevenido. En la enfermedad de Parkinson, la prueba captura déficits patognomónicos como la bradicinesia, la hesitación o congelación de la marcha (freezing of gait) durante las transiciones espaciales y el giro, y las anomalías de la estabilidad axial. Asimismo, permite registrar con extrema precisión las fluctuaciones motoras asociadas a la farmacoterapia dopaminérgica (estados on-off). En pacientes post-accidente cerebrovascular (ictus), el TUG refleja la asimetría del soporte de peso corporal, la eficiencia del miembro parético y la capacidad de integrar transferencias posturales complejas bajo demandas de estabilidad isométrica y dinámica.
En el contexto de la investigación clínica psicométrica y ensayos controlados aleatorizados, el TUG funciona como una variable de resultado primaria o secundaria indispensable. Sirve para ponderar la eficacia diferencial de programas de prescripción de ejercicio terapéutico, agentes farmacológicos modificadores de patologías articulares o neurológicas, intervenciones de reemplazo articular total (artroplastia de cadera o rodilla) y el efecto adyuvante de la estimulación cognitiva computarizada sobre el control postural dual. Su capacidad para expresar el rendimiento físico a través de una variable cuantitativa continua de escala de razón (segundos y fracciones de segundo) confiere a los datos propiedades óptimas para la modelización paramétrica de curvas de crecimiento, análisis de varianza de medidas repetidas y modelos de regresión multivariada.
5. Constructo psicológico / Construct
Desde la perspectiva de la psicometría funcional, las ciencias de la rehabilitación y la psicología del control motor, la escala no se limita a evaluar la velocidad mecánica de traslación espacial; por el contrario, mide un macroconstructo multidimensional denominado movilidad funcional integrada. Dicho constructo sintetiza una concatenación de procesos neuromusculares, biomecánicos y cognitivos ejecutivos que operan de manera indisociable durante la ejecución de las cinco subunidades cinemáticas de la prueba.
La primera dimensión operacionalizable es la transferencia de sedestación a bipedestación (sit-to-stand). Esta fase demanda una adecuada potencia muscular concéntrica en la musculatura extensora antigravitatoria (cuádriceps femoral, glúteo mayor, tríceps sural), acompañada por un desplazamiento ventrocraneal coordinado del centro de masa corporal hacia la base de sustentación que proporcionan los pies apoyados en el suelo. La latencia prolongada o la necesidad de apoyarse manualmente en los muslos o reposabrazos revela debilidad sarcopénica, fallo en el reclutamiento de unidades motoras rápidas o disfunción en el procesamiento propioceptivo de la posición articular.
La segunda y cuarta dimensiones corresponden a la marcha rectilínea (locomoción de ida y de vuelta) a lo largo de un corredor de tres metros. En este trayecto de seis metros totales, el constructo evalúa la velocidad cómoda y energéticamente más eficiente de desplazamiento, la longitud y simetría de la zancada, la anchura de paso y el balanceo recíproco y alterno de los miembros superiores. Esta fase refleja la integridad de los generadores espinales de patrones rítmicos locomotores y la regulación supraespinal cortical y subcortical de la cadencia de marcha.
La tercera dimensión, de elevada complejidad biomecánica y sensorial, es el giro de 180 grados (turning phase). Mientras que un individuo neurológicamente intacto ejecuta un viraje cerrado en un pivote dinámico armónico de uno o dos pasos fluidos, los sujetos con deterioro funcional realizan el giro ‘en bloque’ mediante múltiples pasos cortos y fragmentados (a menudo requiriendo entre 5 y 12 pasos titubeantes). El viraje desafía severamente la interacción de los aferentes vestibulares, la fijación visual sacádica y el control postural dinámico contra las fuerzas centrípetas generadas, constituyendo el segmento con mayor poder discriminativo para detectar disfunción del sistema extrapiramidal y cerebeloso.
La quinta dimensión la conforma la desaceleración y retorno a la posición sedente (turn and stand-to-sit). Esta maniobra exige una reorientación espacial corporal completa frente al asiento, seguida de una contracción muscular predominantemente excéntrica de los extensores de rodilla y cadera para descender de forma controlada y desacelerada. Un colapso o caída abrupta sobre la silla (pérdida del control de descenso excéntrico) evidencia déficit en la modulación del tono muscular, paresia o fallas en el cálculo visual de las relaciones espaciales egocéntricas.
Adicionalmente, al incorporar las derivaciones de doble tarea (TUG cognitivo y TUG manual), el constructo se amplía explícitamente hacia la evaluación de las funciones ejecutivas y la reserva de atención dividida. La marcha no es un proceso enteramente automatizado; en individuos con compromiso cognitivo leve o alteraciones vasculares subcorticales, la necesidad de destinar recursos neurocognitivos frontales al mantenimiento de la bipedestación provoca que la adición de una tarea cognitiva concurrente (como restar de tres en tres de forma seriada) desate un fenómeno de interferencia motora-cognitiva. Esta interferencia se traduce en un incremento desproporcionado del tiempo total de prueba, congelamiento cinemático o incremento drástico de la variabilidad del paso, fenómenos directamente vinculados al constructo de vulnerabilidad neurogeronto-cognitiva.
6. Marco teórico / Theoretical Framework
El anclaje conceptual del TUG descansa sobre la intersección de dos grandes corrientes epistémicas: la teoría de los sistemas dinámicos del control motor, formalizada originariamente a partir de los trabajos de Nikolai Bernstein y consolidada modernamente por Anne Shumway-Cook y Marjorie Woollacott, y la teoría de la capacidad de procesamiento de recursos limitados desarrollada por Daniel Kahneman en psicología cognitiva.
Bajo la perspectiva del enfoque de sistemas dinámicos, la acción motriz y el equilibrio postural no emanan de programas motores rígidamente cableados ni de respuestas reflejas jerárquicas simples, sino de la autoorganización de subsistemas fisiológicos interactivos (musculoesquelético, neuromuscular, vestibular, visual y somatosensorial) que coordinan los grados de libertad corporales frente a las demandas cambiantes del entorno ambiental y de la tarea motora. El TUG pone a prueba con exactitud la capacidad adaptativa del organismo ante transiciones no estacionarias: el sujeto debe abandonar una base de sustentación amplia y estática (estar sentado), transicionar hacia una base inestable (bipedestación erguida), propulsar activamente la masa corporal a lo largo de un vector anteroposterior, redistribuir dinámicamente las fuerzas laterales para el cambio abrupto de trayectoria (giro de 180 grados) y desacelerar de nuevo hacia la estabilidad de reposo. Cualquier perturbación o déficit intrínseco en alguno de los componentes sistémicos rompe la armonía temporal del ensamble motor, traduciéndose en una prolongación neta de la duración total del movimiento.
En paralelo, la integración de variantes de doble tarea encuentra su base teórica en el modelo de compartición de recursos de atención atencional. En condiciones de indemnidad fisiológica y neurofuncional, las demandas del control locomotor de baja complejidad operan de forma automatizada mediante circuitos espinales y núcleos del tronco encefálico (formación reticular y centros locomotores mesencefálicos). No obstante, el envejecimiento biológico patológico o el daño corticoespinal demandan una supervisión cortical ejecutiva compensatoria constante a través de bucles cortico-estriatales y la corteza prefrontal dorsolateral. Cuando el sujeto debe atender concurrentemente una demanda extrínseca (como la manipulación de una copa o la memoria de trabajo operativa), el umbral de capacidad de la memoria de trabajo y la flexibilidad atencional colapsa, provocando el deterioro ostensible de una o de ambas tareas (efecto de costo de doble tarea).
Asimismo, la prueba encuadra armónicamente dentro del modelo de la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF) auspiciado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El TUG opera no como un indicador a nivel exclusivo de estructura corporal aislada (fuerza isométrica segmental o grado angular de una articulación), sino en el nivel bisagra entre la limitación en la actividad (capacidad deambulatoria objetiva) y la restricción en la participación (autonomía para desplazarse de manera segura por la comunidad, acudir a establecimientos y evitar la reclusión domiciliaria por temor a sufrir caídas).
7. Validez / Validity
La literatura científica internacional ha examinado exhaustivamente la solidez psicométrica del TUG a través de diversas modalidades de validación formal, evidenciando propiedades metodológicas de primer orden:
- Validez de criterio y concurrente: En el estudio fundacional de Podsiadlo y Richardson (1991), el tiempo cronometrado del TUG correlacionó intensamente con la Escala de Equilibrio de Berg (Berg Balance Scale, BBS; r = -0.81), el índice de marcha de Barthel (r = -0.78) y la velocidad máxima de marcha confortable cuantificada en laboratorio (r = -0.75). En pacientes post-accidente cerebrovascular crónico, diversos estudios reportan correlaciones inversas de r = -0.84 a -0.88 con la subescala motora del Fugl-Meyer Assessment, demostrando que incrementos en la puntuación temporal reflejan directamente el deterioro neuromuscular del hemicuerpo afectado.
- Validez convergente: La prueba muestra una concordancia elevada con instrumentos estandarizados de movilidad como la batería breve de rendimiento físico (Short Physical Performance Battery, SPPB; r = -0.72 a -0.80) y la prueba de los seis minutos de marcha (6-Minute Walk Test; r = -0.68 a -0.76). Asimismo, las correlaciones con la dinamometría de prensión manual y la fuerza máxima de extensión isométrica de rodilla se sitúan entre r = -0.45 y -0.62, demostrando que si bien la fuerza muscular de las extremidades inferiores es un componente central de la prueba, no explica enteramente la varianza de la ejecución, ratificando la naturaleza integradora del equilibrio dinámico.
- Validez discriminante: El TUG discrimina de forma contundente entre individuos clasificados independientemente como frágiles, pre-frágiles y robustos según los criterios fenotípicos de Fried (p < 0.001). Asimismo, separa limpiamente a personas con antecedentes de caídas recurrentes de aquellas sin historial de incidentes. Shumway-Cook, Brauer y Woollacott (2000) demostraron que un umbral de 13.5 segundos diferenció a adultos mayores con antecedentes de caídas de no caedores con una sensibilidad del 87% y una especificidad del 87%. Estudios posteriores en diversos contextos geográficos y clínicos han situado puntos de corte clínicamente relevantes: tiempos < 10 segundos tipifican individuos completamente independientes; de 11 a 20 segundos señalan fragilidad incipiente o adultos mayores institucionalizados con adecuada movilidad comunitaria; mientras que tiempos > 20 a 30 segundos identifican marcada dependencia física, necesidad imperativa de dispositivos de asistencia para la marcha e incapacidad para cruzar arterias viales urbanas a ritmos peatonales reglamentarios.
- Validez predictiva: Múltiples cohortes prospectivas a gran escala han evidenciado que un rendimiento deficiente en el TUG se asocia de forma independiente con una razón de riesgo (hazard ratio) de 1.8 a 2.6 para la ocurrencia de caídas a 12 meses de seguimiento, ajustando por edad, comorbilidad y fármacos psicotrópicos. Adicionalmente, predice de forma estadísticamente significativa la pérdida progresiva de la autonomía en las actividades de la vida diaria (AVD instrumentales y básicas), mayor tasa de hospitalizaciones no programadas y mortalidad por cualquier causa en poblaciones ancianas residentes en la comunidad.
8. Confiabilidad / Reliability
La confiabilidad metrológica de la Prueba de Levantarse y Andar Cronometrada se sitúa entre las más elevadas y robustas dentro del espectro de las pruebas de aptitud física y funcional gerontológica:
- Confiabilidad interobservador: En la investigación original conducida por Podsiadlo y Richardson (1991), la aplicación del test por evaluadores independientes evaluando de forma simultánea a 60 pacientes geriátricos arrojó un coeficiente de correlación intraclase (ICC) de 0.99. Investigaciones posteriores en sujetos con esclerosis múltiple, osteoartritis de cadera o ictus han replicado valores de ICC interobservador sistemáticamente superiores a 0.95 (con intervalos de confianza del 95% oscilando entre 0.92 y 0.98), confirmando que la instrucción estandarizada y el desencadenamiento del cronometraje garantizan una variabilidad mínima atribuible al examinador.
- Confiabilidad test-retest (intraobservador): En evaluaciones repetidas mediadas por intervalos temporales de 24 horas a dos semanas en pacientes estables, los coeficientes ICC oscilan entre 0.96 y 0.99. Por ejemplo, Steffen, Hacker y Mollinger (2002) reportaron un ICC de 0.97 en adultos mayores sanos evaluados con una semana de separación. En cohortes con enfermedad de Parkinson evaluadas durante estados farmacológicos homogéneos (fase on), la confiabilidad test-retest se mantiene excepcionalmente alta (ICC = 0.96; Morris et al., 2001).
- Error Estándar de Medición (SEM) y Cambio Mínimo Detectable (MDC): El cálculo del SEM en adultos mayores comunitarios arroja valores situados entre 0.45 y 0.85 segundos. En términos de significación clínica, el Cambio Mínimo Detectable al 95% de confianza (MDC95), que representa la magnitud mínima de cambio en el cronometraje requerida para asegurar que la variación no responde al error aleatorio de medida ni al efecto del aprendizaje, varía de acuerdo con el estrato patológico: en ancianos frágiles comunitarios se sitúa en aproximadamente 2.08 a 2.49 segundos; en pacientes post-ictus se establece en 1.14 a 1.78 segundos (Flansbjer et al., 2005); mientras que en la enfermedad de Parkinson el MDC95 alcanza entre 3.5 y 4.85 segundos debido a la variabilidad intrínseca del temblor y la acinesia motriz.
9. Análisis factorial / Factor Analysis
Desde la formulación psicométrica canónica, el TUG original arroja una única variable cuantitativa escalar (tiempo total transcurrido). No obstante, cuando la prueba es sometida a escrutinio factorial dentro de amplias baterías de rendimiento neuromuscular (análisis psicométrico de constructos inter-test) o cuando es descompuesta mediante instrumentación tecnológica avanzada (instrumented Timed Up and Go, iTUG, mediante acelerómetros triaxiales y giroscopios vestibulares portátiles), emergen patrones factoriales de enorme valor teórico y diagnóstico.
En estudios de Análisis Factorial Exploratorio (AFE) y Análisis Factorial Confirmatorio (AFC) donde el TUG se introduce junto con ítems de baterías como la Short Physical Performance Battery (SPPB), la escala de Tinetti, la prueba de alcance funcional y la velocidad usual de marcha, el TUG muestra de forma unívoca cargas factoriales extraordinariamente elevadas (> 0.82 a 0.88) en un factor latente primario rotado denominado Potencia y Control Locomotor Dinámico. Este factor satura de manera diferenciada respecto a otros factores latentes secundarios como la Estabilidad Estática Monopodal o la Flexibilidad Pasiva Articular, probando que el constructo latente capturado es esencialmente cinético-traslacional.
En el terreno de la psicometría cinemática y la descomposición factorial por componentes intra-prueba (iTUG), investigaciones contemporáneas con modelización estructural han explorado la dimensionalidad de las subfases del movimiento:
- Factor 1: Eficiencia y Velocidad de Traslación Lineal: Representa la varianza compartida entre la fase de marcha de ida y vuelta, caracterizada por la cadencia de zancada, la velocidad pico media y la aceleración anteroposterior del tronco (cargas factoriales típicas de 0.78 a 0.91).
- Factor 2: Dinámica de Viraje y Coordinación Axial: Agrupa la duración total del giro de 180 grados, el número total de pasos de viraje y la velocidad angular máxima de guiñada (yaw angular velocity), con cargas que superan 0.84. Este factor refleja el control neuromotor de la simetría y modulación vestibular independiente de la velocidad puramente lineal.
- Factor 3: Transición Gravitatoria Postural (Transferencias): Integra los vectores de aceleración vertical, potencia pico de despegue en el sit-to-stand y el control de frenado excéntrico en el stand-to-sit (cargas factoriales entre 0.70 y 0.85).
Esta dimensionalidad confirmatoria demuestra con claridad que, si bien la medida global en segundos funciona como un índice sumativo válido y parsimonioso de la capacidad funcional del paciente, el tiempo total es en realidad la resultante algebraica de al menos tres subprocesos biofísicos diferenciables con sensibilidad divergente ante diversas patologías del sistema nervioso central y periférico.
10. Instrumento de medición / Instrument
La administración estandarizada de la Prueba de Levantarse y Andar Cronometrada exige el cumplimiento riguroso de condiciones ambientales, espaciales y de equipamiento para garantizar la reproducibilidad metrológica:
- Tipo de instrumento: Prueba de rendimiento físico funcional objetiva, observacional directa y de cronometraje manual o automatizado.
- Formato y equipamiento estandarizado requerido:
- Una silla firme, estable y sin ruedas, con una altura de asiento estándar de aproximadamente 46 cm (rango admisible: 44 a 47 cm) y dotada de reposabrazos confortables (altura media de reposabrazos de 65 cm).
- Un cronómetro analógico, digital o electrónico de precisión centesimal o fraccionada en décimas de segundo.
- Una cinta métrica de precisión milimétrica para medir con exactitud la distancia lineal en el suelo.
- Cinta adhesiva de color contrastante o un cono de señalización de baja altura ubicado exactamente sobre el suelo a 3 metros (medidos desde las patas delanteras de la silla hasta la marca exterior del hito de giro).
- Un entorno libre de alfombras deslizantes, desniveles u obstáculos físicos, con iluminación homogénea y pasillo despejado.
- Ayudas técnicas y ortesis: El sujeto evaluado está autorizado a emplear su dispositivo habitual de asistencia para la marcha (bastón inglés, bastón simple, andador con o sin ruedas) y sus ortesis habituales de miembro inferior (férulas antiequino). Debe consignarse documentalmente en la ficha clínica el tipo exacto de ayuda utilizada. El evaluador no debe brindar asistencia física de empuje o tracción en ningún tramo de la prueba, excepto para intervenir de emergencia ante una eventual pérdida de equilibrio que amenace la indemnidad física del evaluado.
- Instrucciones y consignas operativas: La instrucción verbal impartida por el examinador debe ser unánime: «Cuando diga la palabra ‘Ya’, levántese de la silla, camine a su paso habitual, cómodo y seguro hasta la marca en el suelo situada a tres metros, dé la vuelta alrededor de la marca, regrese caminando hacia la silla y vuelva a sentarse de espaldas apoyando la espalda en el respaldo».
- Secuencia cronométrica: El cronómetro se activa exactamente en el instante en que la espalda del paciente se separa del respaldo de la silla (o en el primer movimiento dinámico observable de despegue corporal) y se detiene en el momento exacto en que los glúteos del paciente toman contacto pleno con el asiento de la silla.
- Ensayos y familiarización: Es preceptivo permitir al paciente la ejecución previa de un ensayo de familiarización a velocidad lenta para disipar dudas operativas, verificar el reconocimiento del hito espacial y reducir el sesgo de ansiedad. Con posterioridad al ensayo, se administra uno o dos ensayos oficiales cronometrados (en caso de realizarse dos, se adopta clínicamente el promedio de ambos o el mejor tiempo obtenido de acuerdo con el protocolo del centro asistencial).
- Modalidades complementarias:
- TUG Cognitivo: Se ejecuta el protocolo idéntico mientras el paciente realiza en voz alta una tarea de interferencia de memoria de trabajo, típicamente la sustracción seriada de tres en tres a partir de un número inicial predeterminado (p. ej., desde 100, 50 o 20), o la enumeración alterna de los meses del año en orden inverso.
- TUG Manual: Se ejecuta el recorrido mientras el paciente sostiene con su mano dominante (o no afectada) un vaso de plástico o taza colmada de agua hasta un centímetro por debajo del borde, registrando si ocurre derrame y el tiempo diferencial resultante.
11. Permisos, Tarifas y Año del test / Permissions & Fee and Test Year
La Prueba de Levantarse y Andar Cronometrada (TUG) es un instrumento de dominio público en su formulación clínica fundamental. Sus especificaciones paramétricas fueron publicadas en acceso abierto en el año 1991 por las investigadoras Diane Podsiadlo y Sandra Richardson a través del artículo canónico divulgado en el Journal of the American Geriatrics Society.
Por consiguiente:
- Tarifas y licencias: No existen tasas económicas, costes de adquisición por copia, regalías por aplicación clínica ni barreras comerciales impuestas por casas editoriales de psicometría para el empleo del protocolo verbal y mecánico estandarizado. Cualquier profesional de la salud, terapeuta, psicólogo o investigador puede implementarlo libremente en su práctica cotidiana o proyectos académicos, citando debidamente la referencia original de Podsiadlo y Richardson (1991).
- Sistemas instrumentados y software propietario: Si bien el protocolo funcional del TUG en sí mismo es libre y carente de restricciones de autoría comercial, existen en el mercado tecnológico moderno sistemas de instrumentación digital que incorporan sensores inerciales portátiles (IMUs), alfombras baropodométricas instrumentadas o aplicaciones móviles comerciales (como Mobility Lab de APDM, Opal sensors o algoritmos algorítmicos cerrados para teléfonos inteligentes) que comercializan algoritmos propietarios de descomposición biomecánica del TUG. Dichos softwares sí conllevan licencias y tarifas comerciales dependientes de sus respectivos desarrolladores tecnológicos, debiendo diferenciarse nítidamente el test original del software accesorio.
12. Referencias / References
A continuación se detallan las fuentes documentales y metodológicas clave estructuradas bajo el estándar APA (séptima edición):
- Alexandre, T. da S., Meira, D. M., Rico, N. C., & Santos, J. F. (2012). Accuracy of Timed Up and Go test for screening risk of falls among community-dwelling elderly. Revista Brasileira de Fisioterapia, 16(5), 381–388. https://doi.org/10.1590/s1413-35552012005000041
- Bischoff, H. A., Stähelin, H. B., Monsch, A. U., Iversen, M. D., Weyh, A., von Dechend, M., Akos, R., Conzelmann, M., Dick, W., & Theiler, R. (2003). Identifying a cut-off point for normal mobility: a comparison of the timed ‘up and go’ test in community-dwelling and institutionalised elderly women. Age and Ageing, 32(3), 315–320. https://doi.org/10.1093/ageing/32.3.315
- Flansbjer, U. B., Holmback, A. M., Downham, D., Patten, C., & Lexell, J. (2005). Reliability of gait performance tests in men and women with hemiparesis after stroke. Journal of Rehabilitation Medicine, 37(2), 75–82. https://doi.org/10.1080/16501970410017215
- Huang, S. L., Hsieh, C. L., Wu, R. M., & Tai, C. H. (2011). Minimal detectable change of the Timed «Up & Go» test and the Dynamic Gait Index in people with Parkinson disease. Physical Therapy, 91(1), 114–121. https://doi.org/10.2522/ptj.20090126
- Mathias, S., Nayak, U. S., & Isaacs, B. (1986). Balance in elderly patients: The «get-up and go» test. Archives of Physical Medicine and Rehabilitation, 67(6), 387–389.
- Morris, S., Morris, M. E., & Iansek, R. (2001). Reliability of measurements of mobility in people with Parkinson’s disease. Physical Therapy, 81(2), 810–818. https://doi.org/10.1093/ptj/81.2.810
- Podsiadlo, D., & Richardson, S. (1991). The timed «Up & Go»: A test of basic functional mobility for frail elderly persons. Journal of the American Geriatrics Society, 39(2), 142–148. https://doi.org/10.1111/j.1532-5415.1991.tb01616.x
- Shumway-Cook, A., Brauer, S., & Woollacott, M. (2000). Predicting the probability for falls in community-dwelling older adults using the Timed Up & Go Test. Physical Therapy, 80(9), 896–903. https://doi.org/10.1093/ptj/80.9.896
- Steffen, T. M., Hacker, T. A., & Mollinger, L. (2002). Age- and gender-related test performance in community-dwelling elderly people: Six-Minute Walk Test, Berg Balance Scale, Timed Up & Go Test, and gait speeds. Physical Therapy, 82(2), 128–137. https://doi.org/10.1093/ptj/82.2.128