Biografía
Pocas figuras en el panorama intelectual de los Estados Unidos han suscitado controversias tan profundas, duraderas y determinantes para el diseño de las políticas públicas contemporáneas como el politólogo y sociólogo Charles Alan Murray. A lo largo de una trayectoria académica y ensayística que abarca más de cuatro décadas, Murray se ha consolidado como un analista iconoclasta que desafía de forma sistemática los consensos dominantes del progresismo sociológico y la ortodoxia del Estado de bienestar. Su obra, caracterizada por una combinación constante de investigación cuantitativa, análisis empírico y postulados derivados del liberalismo clásico y el libertarianismo, ha examinado temas centrales como la eficacia de los programas asistenciales, la estratificación social inducida por las capacidades cognitivas, la desintegración institucional de la clase trabajadora y la expansión burocrática del Estado administrativo.
Desde la publicación de Losing Ground en 1984 hasta textos fundamentales como The Bell Curve (coescrito en 1994 junto a Richard J. Herrnstein) y Coming Apart en 2012, el corpus analítico de Murray ha provocado tanto reformas legislativas de alcance histórico como debates encendidos en torno a los límites de la investigación social, la genética conductual y la libertad académica. Lejos de restringirse a los márgenes académicos, sus tesis han penetrado directamente en los despachos presidenciales, en el Capitolio y en las asambleas académicas mundiales. En este proceso, Murray se ha transformado en un referente indispensable para comprender las batallas ideológicas que definen el cambio de siglo en Occidente.
Comprender a Charles Murray exige adentrarse en una arquitectura conceptual donde la psicometría, la sociología descriptiva, la economía política y la filosofía moral aristotélica se entrelazan. Esta aproximación no elude las fricciones más ásperas relativas a la desigualdad, el mérito y la estructura comunitaria. El presente estudio ofrece una reconstrucción exhaustiva y crítica de su vida, sus principales obras metodológicas y conceptuales, los intensos debates públicos que ha protagonizado y el legado perdurable de un pensador cuyo trabajo continúa interrogando los cimientos de la modernidad democrática.
1. Introducción a la trayectoria biográfica e intelectual de Charles Murray
1.1 Contextualización histórica y relevancia en las ciencias sociales
Nacido el 8 de enero de 1943 en la localidad de Newton, Iowa, en el corazón geográfico y cultural del Medio Oeste estadounidense, Charles Alan Murray creció en el seno de una familia representativa de la clase media de posguerra. Este entorno comunitario temprano, caracterizado por una marcada cohesión civil, redes vecinales estables y un tejido de responsabilidades mutuas no reguladas por el Estado central, operaría durante toda su madurez intelectual como un arquetipo normativo de la sociedad civil funcional. La vivencia de esa normalidad cotidiana en una pequeña ciudad de Iowa influyó en su posterior escepticismo ante la intrusión de planificadores sociales y tecnócratas centralizados en la vida comunitaria.
Con el paso de los años, Murray se transformó en una de las figuras más determinantes en el debate sobre las políticas públicas en los Estados Unidos. Su posicionamiento como investigador sénior (y posteriormente titular emérito de la cátedra W. H. Brady) en el American Enterprise Institute (AEI), uno de los centros de pensamiento más influyentes de Washington D. C., le brindó una plataforma institucional formidable para intervenir en los debates legislativos, académicos y mediáticos más polarizados del país. Desde esta posición, Murray no se limitó al comentario coyuntural; concibió investigaciones que obligaron a sociólogos, politólogos y economistas a replantearse los resultados tangibles de la inversión social del Estado moderno.
El impacto interdisciplinario de sus tesis trasciende las fronteras habituales de la ciencia política convencional. Al recurrir a la econometría aplicada, la sociología de las instituciones intermedias y la psicometría moderna, Murray articuló diagnósticos que incomodaron tanto a la izquierda socialdemócrata como al conservadurismo tradicional corporativista. Su figura ha operado como un catalizador de debates esenciales: la medición objetiva del talento humano, las consecuencias imprevistas del asistencialismo estatal y la fractura cultural que hoy separa a las clases dirigentes de las masas trabajadoras en las democracias avanzadas.
1.2 Ejes temáticos fundamentales de su pensamiento
El pensamiento de Charles Murray se estructura en torno a un conjunto coherente de premisas epistemológicas y axiológicas desarrolladas a lo largo de su producción bibliográfica. El primer eje vertebrador reside en su crítica analítica a la intervención estatal y a las transferencias de bienestar social no condicionadas. A través de un análisis fundamentado en la teoría de incentivos, Murray sostiene que los mecanismos de auxilio estatal implementados a partir de la década de 1960 terminaron incentivando de forma paradójica las conductas que pretendían mitigar: la descomposición del matrimonio formal, el abandono de la participación laboral por parte de los varones y la dependencia intergeneracional respecto a las agencias públicas de asistencia.
Un segundo eje, sin duda el más controvertido de su trayectoria, radica en la exploración sistemática de la estratificación social explicada por la distribución de las facultades cognitivas. Para Murray, las transformaciones socioeconómicas de la segunda mitad del siglo XX produjeron una meritocracia técnica implacable que selecciona, concentra y recompensa al estrato poblacional de alto cociente intelectual (CI). Esta dinámica separa a una «élite cognitiva» aislada del resto de la ciudadanía y deja rezagada a una subclase económica carente de las destrezas abstractas necesarias para prosperar en una economía postindustrial basada en el conocimiento y la innovación tecnológica.
Finalmente, su obra manifiesta una defensa intransigente de la libertad individual, la primacía del orden asociativo voluntario y un examen riguroso de las fracturas morales que erosionan a la sociedad moderna. Apegado a la convicción de que el florecimiento humano solo es factible cuando los individuos asumen la responsabilidad directa de sus actos, Murray ve en el debilitamiento de las virtudes cívicas clásicas —el trabajo esforzado, la honestidad, la devoción religiosa y la lealtad conyugal— la raíz más profunda del deterioro sociocultural contemporáneo, un fenómeno que no puede resolverse mediante subsidios públicos.
2. Formación académica y experiencias formativas tempranas
2.1 Educación universitaria en Harvard y doctorado en MIT
El itinerario formativo de Charles Murray se inició formalmente en los espacios académicos más exigentes de la Costa Este de los Estados Unidos. En 1965 obtuvo su título de grado (Bachelor of Arts) en Historia en el afamado Harvard College. Su etapa en Harvard coincidió con un período de efervescencia política e ideológica marcada por el inicio de las grandes transformaciones civiles y los movimientos estudiantiles de mediados de la década de 1960. Sin embargo, en el plano intelectual, la experiencia en Harvard le proporcionó un dominio de las perspectivas históricas de largo plazo, el análisis documental y la comprensión de los ciclos institucionales de auge y caída civilizatoria.
Posteriormente, Murray cursó sus estudios de posgrado en el prestigioso Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), donde obtuvo el doctorado (Ph.D.) en Ciencias Políticas en 1974. Su paso por el MIT fue determinante para definir su perfil técnico: a diferencia de las orientaciones predominantemente teóricas de la ciencia política europea, el departamento del MIT se caracterizaba por un énfasis en los métodos cuantitativos, la estadística inferencial y el modelado empírico para el análisis de las políticas públicas y los programas de desarrollo gubernamental.
Su tesis doctoral se centró de manera directa en el análisis de los programas de desarrollo rural y la administración pública, con una evaluación técnica sobre el impacto real de las intervenciones del Estado en comunidades periféricas. Esta formación de posgrado dotó a Murray de las herramientas econométricas y psicométricas que distinguirían sus investigaciones posteriores. En el MIT asimiló una postura epistemológica basada en el empirismo analítico: la convicción de que las buenas intenciones declaradas por los legisladores carecen de valor analítico si las series temporales, las tasas de correlación y los datos demográficos no demuestran mejoras sostenibles en la vida de los beneficiarios directos.
2.2 El impacto decisivo de su servicio en el Cuerpo de Paz en Tailandia
Antes de culminar sus estudios doctorales, una experiencia vital e investigadora determinó la evolución ideológica de Charles Murray: su prolongada estancia en el sudeste asiático como voluntario del Cuerpo de Paz (Peace Corps) y, posteriormente, como analista de campo para el centro de investigación privado American Institutes for Research (AIR). Murray residió y trabajó en Tailandia durante seis años, entre 1965 y 1971. Esta inmersión en áreas rurales vulnerables y aldeas apartadas de las provincias nororientales del país le ofreció una ventana etnográfica directa para examinar la mecánica de la ayuda gubernamental internacional.
En el terreno rural tailandés, Murray comprobó cómo las iniciativas tecnocráticas de desarrollo comunitario diseñadas desde oficinas ministeriales en Bangkok o agencias en Washington generaban dinámicas contraproducentes. La llegada de fondos presupuestarios externos y programas estandarizados desarticulaba las redes de apoyo mutuo que las aldeas habían articulado de manera endógena durante generaciones para solventar el riego, la resolución de conflictos menores y la asistencia de ancianos y huérfanos. Al asumir el Estado o las organizaciones no gubernamentales estas tareas comunitarias, la cohesión interna y la capacidad autoorganizativa local tendían a marchitarse.
Esta prolongada vivencia forjó en Murray un escepticismo sistemático hacia la ingeniería social gubernamental. Comprendió que los sistemas sociales humanos son redes orgánicas complejas e hiperdelicadas donde la intervención deliberada y vertical de planificadores externos suele desencadenar externalidades imprevistas y letales para el tejido de solidaridad natural. Aquella visión rural asiática constituyó el cimiento experimental desde el cual Murray examinaría, años más tarde, las barriadas pobres de las grandes metrópolis de su país natal.
3. Evolución ideológica: Del liberalismo clásico al libertarianismo conservador
3.1 Ruptura con el consenso de la Gran Sociedad
Al regresar a los Estados Unidos a comienzos de los años setenta, Charles Murray no se identificaba con el conservadurismo político ni militaba en la derecha ideológica; profesaba, por el contrario, un liberalismo estadounidense convencional, favorable al New Deal y a las aspiraciones de justicia distributiva promovidas por el Partido Demócrata. Durante casi una década, desempeñó labores como investigador evaluador para el American Institutes for Research, recibiendo contratos federales destinados a determinar la eficacia real de los ambiciosos programas urbanos implementados bajo la iniciativa de la Gran Sociedad (Great Society) impulsada por el presidente Lyndon B. Johnson.
A lo largo de cientos de evaluaciones empíricas que abarcaban desde programas de reforma penal y prevención de la delincuencia juvenil hasta proyectos de educación compensatoria en áreas deprimidas, Murray se topó con un patrón reiterado: la casi totalidad de las iniciativas de gasto social masivo arrojaban resultados estadísticos insignificantes o, en el peor de los escenarios, agravaban la marginalidad de las poblaciones diana. En lugar de reducir los índices de criminalidad, deserción escolar o dependencia asistencial, la inyección sistemática de subsidios federales parecía institucionalizar tales problemáticas.
Esta constatación continuada provocó en Murray una ruptura dolorosa pero irreversible con el consenso tecnocrático de su tiempo. Constatar que cientos de miles de millones de dólares no habían logrado alterar las trayectorias de vida de los sectores más vulnerables de la sociedad le llevó a concluir que el problema no radicaba en una mala gestión puntual ni en un presupuesto insuficiente, sino en una falla teórica estructural de la propia premisa intervencionista. Hacia fines de la década de 1970, su distanciamiento intelectual respecto al liberalismo convencional lo impulsó de manera orgánica a converger con el movimiento conservador y libertario que florecía en torno a instituciones de pensamiento independiente.
3.2 Fundamentos teóricos de su cosmovisión política
La consolidación del marco teórico de Murray se nutrió del redescubrimiento de las fuentes esenciales del pensamiento político liberal clásico y de la teoría social descentralizada. La influencia de figuras como Friedrich Hayek resulta evidente en su desconfianza hacia la «ilusión sinóptica» de los planificadores centrales y en su defensa del orden espontáneo surgido de la cooperación voluntaria de millones de agentes individuales. De Hayek tomó prestada la comprensión de que el conocimiento práctico y social está disperso, lo que convierte en inviable cualquier intento estatal de modelar los desenlaces sociales a través de directivas centralizadas.
Asimismo, los análisis de Alexis de Tocqueville sobre la democracia estadounidense y la tradición constitucional inaugurada por pensadores como Thomas Jefferson marcaron su visión del florecimiento personal. Para Murray, la dignidad y el propósito vital emergen de la vivencia de la responsabilidad individual ineludible. Cuando los desafíos esenciales de la existencia —la manutención de la prole, el auxilio a los progenitores ancianos, la seguridad del vecindario— son expropiados por una maquinaria burocrática anónima, se vacía de significado moral la vida ciudadana cotidiana.
En este esquema normativo, las instituciones intermedias —la familia monogámica, las congregaciones religiosas locales, las cooperativas de ayuda mutua y los clubes cívicos de barrio— constituyen los diques indispensables para amortiguar el poder del Estado y canalizar las energías creadoras y compasivas del ser humano. El rechazo categórico de Murray hacia el paternalismo gubernamental no obedece a una falta de empatía con los desfavorecidos, sino a la certidumbre de que solo el asociacionismo libre y el compromiso cara a cara pueden reconstruir los lazos comunitarios deshechos por el Estado providencia.
4. Losing Ground (1984): Ruptura del paradigma del estado de bienestar
4.1 Tesis central e hipótesis de incentivos perversos
En 1984, bajo el patrocinio institucional del Manhattan Institute for Policy Research, Charles Murray publicó la obra que transformó de forma definitiva los términos del debate sobre la política distributiva: Losing Ground: American Social Policy, 1950–1980. El libro arrojó una bomba estadística sobre la complacencia de los diseñadores de políticas públicas en Washington. Murray estructuró su investigación a partir de un interrogante inquietante: ¿por qué, tras la mayor expansión histórica del gasto social y de los derechos de transferencia gubernamental en la década de 1960, los indicadores de desintegración social, criminalidad, desempleo estructural y nacimientos fuera del matrimonio se habían disparado precisamente entre las poblaciones que supuestamente eran las beneficiarias de dicha generosidad?
Para responder a este enigma, Murray formuló su hipótesis de los «incentivos perversos». Valiéndose del modelo formalizado de dos jóvenes de clase trabajadora hipotéticos, a los que llamó «Harold y Phyllis», el autor demostró matemáticamente cómo los cambios introducidos en la legislación de asistencia pública a fines de la década de 1960 —principalmente en el programa de Ayuda a Familias con Hijos Dependientes (AFDC) y en las normas de desgravación por desempleo— alteraron la arquitectura de incentivos de las personas racionales con bajos ingresos. En el marco normativo de 1960, el matrimonio y el trabajo regular, aun con remuneraciones modestas, representaban la ruta económica más racional para una pareja joven; hacia 1970, el entramado de subsidios compensaba a Phyllis por permanecer soltera con hijos a su cargo, al tiempo que relevaba a Harold de la obligación de sostener a su familia.
Murray sostenía que los beneficiarios del bienestar social no eran agentes pasivos o irracionales que padecían una anomia incomprensible, sino seres plenamente racionales que respondían con exactitud a la matriz de recompensas y penalizaciones fijada por el gobierno federal. Al subsidiar de facto la ruptura conyugal y hacer que el trabajo formal no cualificado resultara económicamente menos atractivo que el paquete combinado de transferencias gubernamentales (subsidios de alquiler, cupones de alimentos y salud subsidiada), la política social había destruido los pilares normativos de la movilidad ascendente.
4.2 Recepción crítica e influencia en la reforma de la asistencia social
La publicación de Losing Ground desencadenó una tormenta académica e ideológica sin precedentes contemporáneos. Sociólogos y economistas alineados con la academia tradicional —como David Ellwood, Mary Jo Bane y William Julius Wilson— atacaron de inmediato las tesis de Murray. Alegaron que el autor incurría en un uso selectivo de las series cronológicas, confundiendo correlaciones circunstanciales con vínculos causales unívocos. Para estos críticos, el deterioro de las comunidades empobrecidas, especialmente en los centros urbanos minoritarios, no obedecía a la munificencia de los subsidios sociales, sino a transformaciones macroeconómicas profundas, tales como la desindustrialización urbana, la pérdida de empleos manufactureros y la discriminación residencial estructural.
A pesar de la virulencia de las réplicas académicas, que llenaron simposios enteros dedicados exclusivamente a refutar sus datos, el impacto del libro en la opinión pública y en el ámbito legislativo fue rotundo. Losing Ground proporcionó el andamiaje intelectual riguroso que la administración de Ronald Reagan requería para justificar sus intenciones de congelar o recortar las partidas del gasto asistencialista. Murray fue invitado de forma recurrente al Congreso de los Estados Unidos a testificar en comisiones evaluadoras, y su narrativa caló hondo en una ciudadanía perpleja por el declive de las grandes urbes.
La culminación histórica de la tesis de Losing Ground se materializó doce años más tarde. En 1996, un presidente demócrata, Bill Clinton, promulgó la emblemática Ley de Reconciliación de Responsabilidad Personal y Oportunidad Laboral (PRWORA), que desmanteló el antiguo sistema AFDC, puso un tope temporal estricto a las prestaciones y exigió obligaciones laborales obligatorias a los receptores mediante el programa TANF (Temporary Assistance for Needy Families). El propio Clinton hizo suya la retórica originada por Murray sobre «poner fin a la asistencia social tal como la conocemos», consagrando la idea fundamental de que la ayuda irrestricta generaba dependencias corrosivas para el carácter humano.
5. The Bell Curve (1994): Estratificación cognitiva y estructura de clases
5.1 Colaboración con Richard J. Herrnstein y formulación teórica
En el otoño de 1994, Charles Murray publicó la obra más incendiaria de su carrera y uno de los tratados sociológicos más controvertidos de la historia intelectual estadounidense: The Bell Curve: Intelligence and Class Structure in American Life, coescrito con el renombrado psicólogo experimental de la Universidad de Harvard, Richard J. Herrnstein. Herrnstein, quien falleció de cáncer cerebral pocos meses antes de que el volumen saliera a la luz, había investigado durante décadas los procesos de aprendizaje y la medición psicométrica de la inteligencia, mientras que Murray aportó su destreza en el manejo de macromuestras de sociología cuantitativa y su mirada de política pública comparada.
El núcleo analítico del texto descansó sobre la explotación econométrica masiva de los microdatos del National Longitudinal Survey of Youth de 1979 (NLSY79), un panel representativo a nivel nacional que siguió a más de doce mil personas desde su juventud hacia la vida adulta activa, registrando sus rendimientos educativos, ocupaciones, salarios y puntuaciones en la prueba estandarizada Armed Forces Qualification Test (AFQT). Herrnstein y Murray sostuvieron que el factor cognitivo subyacente —el denominado «factor g» de inteligencia general propuesto originariamente por Charles Spearman— constituía la variable latente individual de mayor poder predictivo en las sociedades modernas.
A partir de sus estimaciones estadísticas, los autores argumentaron que la sociedad estadounidense estaba experimentando una transformación tectónica impulsada por la eficiencia meritocrática del sistema universitario y el mercado laboral avanzado. Mientras que a comienzos del siglo XX una persona brillante nacida en el campo probablemente permanecía como granjera o artesana local, las pruebas estandarizadas como el SAT y la expansión de la educación superior posibilitaron un proceso de «tamizado cognitivo» (cognitive sorting). Los individuos con coeficientes intelectuales elevados eran captados masivamente por universidades de élite, se emparejaban sentimentalmente entre sí mediante apareamiento selectivo (assortative mating), se concentraban en las mismas ciudades y conformaban una «élite cognitiva» cada vez más aislada y dominante, mientras que en la base de la curva de Gauss quedaba atrapada una subclase en marginación permanente.
5.2 Metodología psicométrica y determinantes del destino vital
La argumentación técnica de The Bell Curve se desplegó a lo largo de centenares de páginas de análisis multivariado mediante modelos de regresión logística y lineal. Herrnstein y Murray confrontaron sistemáticamente dos factores predictivos en competencia para explicar desenlaces vitales adversos: el cociente intelectual del individuo versus el estatus socioeconómico (SES) de su familia de origen. Para evitar el ruido analítico derivado de la composición multirracial, una gran proporción de los capítulos iniciales del libro se limitó de forma estricta a evaluar a la submuestra de ciudadanos blancos no hispanos de la NLSY79.
Los resultados reportados indicaban que, aun controlando el estatus económico de los padres, el nivel de ingresos del hogar paterno y la educación materna, el CI de un individuo era un predictor mucho más potente para anticipar si esa persona caería en la pobreza, dependería crónicamente del Estado social, abandonaría la escuela secundaria, pasaría tiempo en la cárcel o experimentaría divorcios recurrentes. De acuerdo con los autores, una persona blanca con un CI bajo y padres de clase media acomodada corría un riesgo sustancialmente mayor de fracaso vital objetivo que un individuo blanco con un CI elevado nacido en un hogar de escasos recursos económicos.
Este diagnóstico empírico condujo a los autores a una crítica de las políticas igualitaristas en el ámbito universitario y laboral. Concluyeron que la creciente insistencia gubernamental en las políticas de «acción afirmativa» (affirmative action) y en las cuotas implícitas de minorías en la educación superior distorsionaba la asignación del talento cognitivo real y creaba incentivos perversos para la cohesión académica. Al mismo tiempo, advertían sobre la segregación física y espacial: la élite cognitiva comenzaba a agruparse en enclaves residenciales cerrados con escuelas privadas de élite y altos costos inmobiliarios, perdiendo todo contacto orgánico y empatía social con el grueso de la población trabajadora con dotaciones intelectuales promedio o bajas.
6. El debate en torno a raza, genética e inteligencia en The Bell Curve
6.1 La sección controvertida: Diferencias grupales en pruebas psicométricas
Aunque The Bell Curve era un tratado de más de ochocientas páginas sobre la estructura de clases en Estados Unidos, la atención mediática y académica casi unánime se concentró en una sección específica: los capítulos 13 y 14, donde se abordaban las disparidades empíricas entre grupos raciales y étnicos en las puntuaciones de las pruebas psicométricas. Herrnstein y Murray expusieron la existencia de una brecha estadística observada de manera persistente a lo largo de décadas en las pruebas estandarizadas de CI, según la cual los afroestadounidenses promediaban aproximadamente 85 puntos (una desviación estándar por debajo de la media poblacional blanca situada en 100), mientras que las poblaciones de origen asirio-oriental y judío asquenazí obtenían puntuaciones superiores al promedio caucásico.
La polémica derivó de su interpretación de las fuentes de esa discrepancia grupal. Tras repasar las hipótesis puramente ambientalistas (como el sesgo cultural de los exámenes, la nutrición defectuosa, el racismo histórico o las desventajas socioeconómicas acumuladas), Herrnstein y Murray concluyeron que resultaba altamente probable que la variación de las puntuaciones de CI entre grupos incluyera una componente tanto ambiental como genética. Aunque los autores se cuidaron de afirmar que era metodológicamente imposible determinar con exactitud qué porcentaje de la brecha correspondía a los genes o a los factores ambientales, sugirieron que la hipótesis de una causa genética parcial no podía descartarse científicamente.
Pese a que el libro rechazaba de manera explícita cualquier noción de supremacía racial o jerarquía moral colectiva —defendiendo un individualismo kantiano donde toda persona debe ser tratada según sus cualidades individuales y jamás según promedios poblacionales—, las reacciones de estupor y furia moral fueron instantáneas. Organizaciones defensoras de los derechos civiles, medios de comunicación masivos y comités de expertos calificaron la obra de ser un intento de pseudociencia destinado a revitalizar el darwinismo social y a justificar la retirada de la inversión educativa pública en las comunidades negras de los Estados Unidos.
6.2 Respuesta académica, refutaciones y el informe de la APA
La indignación pública impulsó a la Asociación Estadounidense de Psicología (APA) a cometer una acción inusual: la creación formal de un comité multidisciplinar de expertos independientes presidido por Ulric Neisser para redactar un informe definitivo sobre el estado de la ciencia en la psicometría del talento. Publicado a principios de 1996 bajo el título Intelligence: Knowns and Unknowns, el informe validó varias de las afirmaciones psicométricas básicas defendidas por Murray y Herrnstein: confirmó que el factor general de inteligencia posee validez de constructo, que las pruebas modernas no presentan un sesgo predictivo arbitrario contra las minorías vernáculas y que el CI posee una heredabilidad individual sustancial dentro de una misma población.
No obstante, el dictamen de la APA asestó un golpe categórico al punto más polémico de The Bell Curve: concluyó de forma inequívoca que no existía evidencia empírica directa ni fundamento molecular que sustentara que la brecha promedio de cociente intelectual entre grupos étnicos se debiera a causas genéticas. El informe subrayaba la conocida falacia metodológica que consiste en extrapolar la alta heredabilidad de un rasgo dentro de un grupo específico para deducir mecánicamente que las diferencias fenotípicas promedio entre distintos grupos obedecen a diferencias genéticas intrínsecas.
De forma paralela, figuras intelectuales eminentes orquestaron contraataques epistemológicos frontales. El paleontólogo y biólogo evolutivo Stephen Jay Gould revisó su obra clásica The Mismeasure of Man para denunciar que el factor g no era una entidad física biológica sino una reificación matemática abstracta surgida del análisis factorial. El psicólogo de Harvard Howard Gardner reprochó a los autores su reduccionismo psicométrico, oponiéndoles su teoría de las inteligencias múltiples, mientras que el premio Nobel de Economía James Heckman desmanteló minuciosamente los modelos estadísticos de la obra, demostrando que Murray y Herrnstein habían subestimado de forma severa el efecto de las políticas educativas y el estatus sociocultural familiar en sus regresiones. Volúmenes colectivos de réplica, como The Bell Curve Wars, se editaron por doquier, marcando un hito en la literatura de confrontación intelectual de fin de siglo.
7. Filosofía moral y gobierno: De la felicidad personal a los límites del poder
7.1 In Pursuit of Happiness and Good Government (1988)
Antes de verse inmerso en la controversia de The Bell Curve, Charles Murray había publicado en 1988 la que él mismo ha considerado en repetidas ocasiones como su obra intelectual predilecta: In Pursuit of Happiness and Good Government. Este tratado representó un salto cualitativo respecto a sus trabajos de econometría descriptiva, constituyendo una investigación de filosofía política y moral fuertemente anclada en el concepto aristotélico de la eudaimonía o florecimiento humano pleno. En ella, Murray traslada el foco de las estadísticas agregadas hacia una pregunta existencial: ¿cuáles son las condiciones institucionales que permiten a un ser humano experimentar una vida dotada de sentido, propósito y satisfacción profunda?
Murray establece una distinción teórica fundamental entre el mero bienestar material pasivo provisto por el Estado y la autorrealización activa lograda por el individuo mediante el esfuerzo y la autonomía moral. A su juicio, el ser humano solo alcanza el autorespeto cuando se percibe a sí mismo como el agente causal directo de sus propios logros y de la preservación de quienes ama. Un sistema burocrático que cubra las necesidades primarias de subsistencia pero prive a los hombres y mujeres de la oportunidad de ser necesarios para sus familias y comunidades destruye las bases de la felicidad real.
El libro postula que la función primaria de un «buen gobierno» no consiste en suministrar la felicidad como si de un bien de consumo se tratara, sino en habilitar el espacio institucional para que las personas puedan procurársela por sí mismas. Murray identifica cuatro «ingredientes» indispensables para el florecimiento: la seguridad material mínima alcanzada mediante el esfuerzo personal, la dignidad y el autorespeto, la pertenencia a una comunidad orgánica local funcional y el disfrute de la autonomía decisoria. Para el pensador de Iowa, cada vez que una agencia reguladora central asume responsabilidades morales que competían al individuo o a la asociación voluntaria, no alivia el sufrimiento, sino que debilita el músculo cívico indispensable para la madurez moral.
7.2 What It Means to Be a Libertarian (1997)
Tras la extenuante polémica generada por sus libros sobre política asistencial y psicometría, Murray acometió en 1997 un ejercicio de síntesis doctrinaria para el gran público en What It Means to Be a Libertarian: A Personal Interpretation. Lejos de la exhaustiva artillería cuantitativa de sus volúmenes académicos, este manifiesto adopta un tono confesional, transparente y expositivo para plasmar las tesis que justifican la limitación radical de los poderes gubernamentales conforme a los principios de la tradición constitucionalista de 1789.
En este texto, Murray propone una reducción de las facultades del Estado federal estadounidense, limitándolo a las funciones clásicas del minarquismo: la defensa exterior de las fronteras, la provisión de un sistema de tribunales neutral e imparcial para dirimir disputas y sancionar la violación de contratos, y la salvaguarda de la propiedad y la integridad física ciudadana frente al crimen y la violencia interior. Murray arremete contra la hipertrofia legislativa contemporánea, argumentando que la proliferación incesante de leyes y regulaciones asfixiantes ahoga el dinamismo de la sociedad y criminaliza conductas cotidianas que deberían resolverse mediante normas cívicas informales.
Un argumento axial de este volumen es la defensa intransigente de la caridad privada y la ayuda mutua como opciones éticamente superiores a la redistribución estatal forzosa financiada por la vía fiscal. Murray postula que la ayuda estatal es despersonalizada, coercitiva y moralmente esterilizante para el contribuyente, mientras que el auxilio privado y voluntario genera un tejido de gratitud, reciprocidad y conocimiento contextual que jamás podrá replicar una ventanilla burocrática del gobierno central. El libertarianismo de Murray se define así no como una apología del egoísmo desregulador o del atomismo asocial, sino como la arquitectura legal indispensable para permitir el florecimiento de una auténtica comunidad fraterna.
8. Human Accomplishment (2003): Cuantificación histórica de la excelencia
8.1 Metodología historiométrica y selección de figuras universales
En 2003, Charles Murray sorprendió a la comunidad académica al incursionar en el terreno de la sociología histórica y la historia cuantitativa de la cultura con su monumental tratado Human Accomplishment: The Pursuit of Excellence in the Arts and Sciences, 800 B.C. to 1950. Apartándose temporalmente de las disputas sobre la política pública contemporánea de los Estados Unidos, Murray aplicó las herramientas de la historiometría (disciplina fundada originalmente por Francis Galton y formalizada contemporáneamente por Dean Keith Simonton) para medir el logro humano de manera objetiva a lo largo de dos milenios y medio de civilización.
El desafío metodológico de la obra consistió en escapar del relativismo estético e intelectual. Murray compiló y tabuló los índices de mención, espacio de página y prominencia relativa de creadores científicos, matemáticos, literatos, filósofos y artistas plásticos documentados en decenas de enciclopedias, manuales de historia mundial y antologías especializadas publicadas en idiomas diversos (inglés, francés, alemán, japonés y chino). Mediante este análisis bibliométrico, calculó un índice de eminencia matemática estandarizado (en una escala de 1 a 100) para cada figura civilizatoria, evaluando la robustez de su reconocimiento intergeneracional a lo largo de los siglos.
Los resultados revelaron una extraordinaria concentración de la creatividad humana de primer orden en un núcleo numéricamente reducido de individuos extraordinarios, un fenómeno empírico consistente con la conocida Ley de Lotka sobre la productividad en la ciencia. En campos que van desde la física newtoniana y el cálculo infinitesimal hasta la polifonía musical barroca y el drama literario shakesperiano, el análisis de Murray cartografió cómo las mayores revoluciones cognitivas de la especie humana habían sido jalonadas por apenas unos pocos millares de creadores excepcionales a lo largo de la historia documentada.
8.2 Concentración geográfica, factores culturales y controversias historiográficas
La dimensión más controvertida de Human Accomplishment emergió al analizar la distribución geográfica y temporal de los logros cuantificados. Murray calculó que una proporción abrumadoramente mayoritaria del progreso científico y las grandes obras artísticas universales inventariadas entre el 800 a.C. y 1950 —estimada en el libro en un 72% de los logros acumulados y hasta un 97% de los avances científicos específicos— se había concentrado geográficamente en Europa occidental y, en menor medida, en América del Norte.
Para desentrañar este patrón histórico, Murray desestimó las explicaciones puramente ambientalistas de corte geográfico o materialista mecanicista, orientando su análisis hacia factores teleológicos, filosóficos y culturales. Argumentó que el catalizador singular de Occidente fue la convergencia histórica de dos elementos: la herencia lógica grecorromana y la concepción teológica del cristianismo medieval. Según Murray, la cosmovisión cristiana aportó una noción revolucionaria sobre la dignidad individual, el libre albedrío, la linealidad temporal del progreso y la creencia de que el universo material es un cosmos ordenado creado por un Dios racional, lo que legitimó la indagación empírica como un deber ético.
Como era previsible, la obra recibió severas críticas por parte de antropólogos, historiadores poscoloniales y teóricos de los estudios de área, quienes acusaron a Murray de eurocentrismo epistemológico y de consagrar un canon sesgado por fuentes bibliográficas mayoritariamente occidentales. Los críticos señalaron que su taxonomía ignoraba los modos orales, las innovaciones colectivas y las aportaciones técnicas complejas de civilizaciones como la china, la india o la islámica que no se ajustaban a la autoría individual del canon occidental. Además, el libro clausuraba su análisis con una nota elegíaca, advirtiendo sobre una desaceleración secular de la innovación cualitativa a partir de mediados del siglo XX, atribuida por el autor al ascenso del relativismo moral y al declive de la fe en la verdad objetiva en la era posmoderna.
9. Coming Apart (2012): La fractura sociocultural de la sociedad estadounidense
9.1 La dicotomía sociológica: Belmont y Fishtown
Casi dos décadas después de la conmoción de The Bell Curve, Murray regresó al primer plano del debate sociológico en 2012 con la publicación de Coming Apart: The State of White America, 1960–2010. Para evitar que la discusión volviera a descarrilar en los debates raciales que habían polarizado sus obras previas, Murray tomó una decisión metodológica deliberada y metodológicamente profiláctica: restringió el universo de su investigación exclusivamente a la población blanca no hispana de los Estados Unidos. Si la descomposición institucional se manifestaba con crudeza dentro de la mayoría cultural hegemónica, nadie podría imputar los desenlaces a la discriminación racial ni a tensiones étnicas exógenas.
El núcleo analítico de la obra descansa en una dicotomía sociológica ideal, para la cual Murray creó dos arquetipos comunitarios representativos: «Belmont» y «Fishtown». Belmont simboliza el 20% superior de la población estadounidense en términos de educación e ingresos (individuos con al menos un título universitario y ocupaciones profesionales, científicas o directivas). En el polo opuesto, Fishtown (denominación tomada de un histórico barrio obrero de Filadelfia) representa al 30% inferior de la distribución socioeconómica: personas sin educación universitaria formal que desempeñan empleos manuales, ocupaciones en el sector servicios no cualificado o que subsisten en los márgenes de la inestabilidad laboral.
A través de un exhaustivo despliegue de datos longitudinales que abarcaban medio siglo, Murray demostró empíricamente que las cuatro «virtudes fundacionales» de la civilización civil estadounidense —el matrimonio monógamo estable, la ética y laboriosidad del trabajo, la honestidad y respeto a la legalidad y la religiosidad cívica activa— se habían mantenido notablemente sólidas y resilientes en Belmont, mientras que habían colapsado catastróficamente en Fishtown. En Fishtown, los índices de matrimonio se desplomaron en un 50%, la ilegitimidad parental se multiplicó geométricamente, el abandono de la fuerza laboral entre hombres jóvenes sanos alcanzó cotas históricas y la desvinculación respecto a las instituciones religiosas y cívicas tradicionales se tornó endémica.
9.2 Aislamiento de la nueva clase alta y crisis comunitaria
El aspecto más penetrante de la crítica sociológica de Coming Apart no se dirigió contra la deteriorada clase obrera de Fishtown, sino contra las costumbres y la miopía de la nueva clase alta que reside en Belmont. Murray describió a esta nueva élite como una casta endogámica que ha segregado su existencia física y mental en los denominados «supercódigos postales» (Super Zips), enclaves suburbanos de alta renta y homogénea sofisticación cognitiva situados alrededor de urbes metropolitanas como Nueva York, Washington, San Francisco y Boston.
Estas nuevas clases dirigentes consumen los mismos productos culturales, se alimentan bajo los mismos códigos nutricionales, comparten una idéntica aversión estética hacia el centro rural de la nación y educan a sus hijos en entornos ultraprotegidos, perdiendo todo contacto sensorial con el sufrimiento y la desintegración de los barrios obreros. Sin embargo, el reproche moral más incisivo de Murray hacia los habitantes de Belmont radica en su flagrante hipocresía normativa: los miembros de la élite cognitivo-financiera «practican lo que predican privadamente», manteniendo matrimonios estables, trabajando largas jornadas y disciplinando a su progenie, pero se niegan a «predicar públicamente lo que practican» debido a una cobardía intelectual sustentada en el relativismo ético posmoderno y la corrección política.
Al rechazar cualquier juicio moral sobre las conductas disfuncionales que devastan a Fishtown (como el abandono familiar voluntario o la drogodependencia) por temor a parecer clasistas o intolerantes, la élite de Belmont priva a la clase trabajadora de las normas culturales y los incentivos indispensables para la reconstrucción personal. Publicado cuatro años antes de las elecciones presidenciales de 2016, Coming Apart adquirió un aura de profecía sociológica ineludible. Numerosos comentaristas políticos identificaron en la devastación estructural de Fishtown diagnosticada por Murray el caldo de cultivo que impulsaría el colapso del consenso bipartidista tradicional y el auge del populismo político encarnado en figuras como Donald Trump.
10. Propuestas normativas tardías: Ingreso básico, burocracia y neurociencia
10.1 In Our Hands (2006): El ingreso básico garantizado libertario
En el año 2006, Charles Murray formuló una de las propuestas más desconcertantes y heterodoxas de su carrera, que descolocó por igual a sus partidarios habituales de la derecha liberal y a sus detractores de la izquierda social: In Our Hands: A Plan to Replace the Welfare State. En este ensayo programático, el hombre que había dedicado su trayectoria a desmontar los subsidios públicos propuso la instauración de una Renta Básica Universal (Universal Basic Income o UBI) garantizada para todos los ciudadanos estadounidenses mayores de 21 años.
El plan de Murray no constituía, sin embargo, un acercamiento al estatismo socialdemócrata, sino una operación de demolición integral del aparato asistencial burocrático federal. Su propuesta estaba atada a una condición estricta e innegociable: el cheque de 10.000 dólares anuales (con un componente condicionado destinado al seguro médico catastrófico privado) entregado a cada adulto solventaría de manera definitiva la obligación del Estado. A cambio, debían desaparecer íntegramente todos y cada uno de los programas de bienestar existentes, desde el Seguro Social (Social Security) y Medicare hasta el Medicaid, los cupones de alimentos y las agencias federales de subsidio a la vivienda.
La lógica teórica de Murray descansaba en devolver de manera directa el poder de decisión económica a los individuos y a sus comunidades orgánicas inmediatas. Al suprimir la maraña de inspectores, reguladores y directrices burocráticas centralizadas, el dinero llegaría de forma líquida y directa a las manos de las personas sin fiscalización paternalista. De este modo, la propia sociedad civil recobraría la capacidad de penalizar el parasitismo y estimular la responsabilidad, pues ante la certeza de que el Estado jamás intervendría más allá del giro del cheque universal básico, las familias y las asociaciones barriales volverían a ser el verdadero refugio vital para resolver los problemas de la existencia real.
10.2 By the People (2015) y Human Diversity (2020)
En 2015, con la publicación de By the People: Rebuilding Liberty Without Permission, Murray articuló una respuesta jurídica y operativa frente a lo que diagnosticaba como la consolidación inconstitucional del «Estado administrativo». Sosteniendo que el poder regulador de las agencias federales estadounidenses ha rebasado todo límite de control democrático y legislativo genuino, Murray propuso una estrategia no convencional de desobediencia civil estructurada. Su proyecto contemplaba la creación de fondos legales de litigio privado dotados de capital masivo —instituciones a las que denominó figuradamente «Fondo de Defensa Madison»—, cuyo cometido exclusivo sería financiar la defensa procesal de cualquier ciudadano, granjero o pequeño empresario que decidiera incumplir de manera sistemática las regulaciones absurdas impuestas por los burócratas federales.
Al saturar la capacidad judicial de las agencias administrativas mediante litigios de costes desorbitados, Murray confiaba en forzar al Estado leviatanesco a replegarse ante la resistencia coordinada de los ciudadanos libres. Años más tarde, en 2020, Murray publicó Human Diversity: The Biology of Gender, Race, and Class, un texto concebido como una impugnación sistemática al dogma del «constructivismo social absoluto» que domina los departamentos de humanidades y ciencias sociales de Occidente.
Apoyándose en la literatura de la genética conductual contemporánea, la neurobiología y la genómica del desarrollo (como los estudios de asociación del genoma completo o GWAS), Murray defendió tres proposiciones: que las diferencias psicológicas y temperamentales entre hombres y mujeres están ancladas en la biología evolutiva y el dimorfismo cerebral; que la estructura de clases sociales moderna está fuertemente interconectada con la herencia poligénica del talento intelectual; y que las poblaciones humanas ancestralmente separadas exhiben diferencias biológicas medibles más allá de los rasgos superficiales de pigmentación dérmica. Murray exhortó a la academia a abandonar la premisa decimonónica de la «tabla rasa» (blank slate) para abrazar una comprensión biológica y madura de la naturaleza humana.
11. Polarización institucional, protestas y el debate sobre la libertad académica
11.1 El suceso de Middlebury College (2017)
El 2 de marzo de 2017, la prolongada controversia en torno a la figura de Charles Murray estalló en uno de los episodios de confrontación física y censura ideológica más notorios de la historia universitaria moderna de los Estados Unidos: el denominado «incidente de Middlebury College», en el estado de Vermont. Murray había sido invitado de manera formal por el American Enterprise Institute Club, un grupo estudiantil conservador del campus, para ofrecer una conferencia académica y debatir abiertamente sobre las tesis sociológicas de su libro Coming Apart.
Desde el momento en que Murray intentó tomar la palabra en el salón de actos, una masa compacta de centenares de estudiantes y activistas interrumpió la sesión al unísono coreando proclamas, dándole la espalda y haciendo imposible la alocución pública mediante ruidos ensordecedores. Tras veinte minutos de colapso organizativo, las autoridades de la universidad decidieron suspender el acto presencial y trasladar a Murray a un estudio privado de transmisión audiovisual para emitir la conversación vía internet junto a la profesora liberal de ciencias políticas Allison Stanger, designada previamente como su interlocutora académica crítica.
La tensión alcanzó cotas de violencia física al término de la retransmisión. Al salir del edificio escoltados por el personal de seguridad privada para evitar a la multitud, un grupo de manifestantes enmascarados cercó y atacó a Murray y a la comitiva universitaria. En medio de los forcejeos y empujones, la profesora Allison Stanger fue agredida físicamente, sufriendo una lesión cervical y una conmoción cerebral que requirieron hospitalización de urgencia. El automóvil en el que Murray fue evacuado fue golpeado, sufriendo rotura de cristales y daños materiales severos. El caso de Middlebury College se transformó de inmediato en el paradigma nacional de la crisis de intolerancia, cancelación y silenciamiento que asedia a las universidades anglosajonas frente a ideas disidentes.
11.2 Clasificación como figura controvertida y cancelaciones públicas
La hostilidad visceral hacia Charles Murray dentro de los campus universitarios y los foros progresistas se vio formalizada de manera duradera por su designación como «nacionalista blanco» y autor de discursos de odio por parte del Southern Poverty Law Center (SPLC), una organización no gubernamental dedicada originariamente a litigar contra el Ku Klux Klan que, con los años, amplió sus listas negras ideológicas hacia académicos disidentes de la derecha. El SPLC basó su designación en fragmentos seleccionados de The Bell Curve y en la utilización recurrente de datos de la obra por parte de grupúsculos supremacistas blancos en foros digitales marginales.
Tanto Charles Murray como una extensa nómina de académicos y periodistas independientes han refutado estas imputaciones, calificándolas de difamación sin fundamento documental. Murray ha recordado que sus libros rechazan de manera explícita y taxativa cualquier política basada en la identidad tribal colectiva, defienden sin ambages la integración racial plena y enarbolan la igualdad de derechos inalienables garantizada a cada individuo por encima de todo promedio grupal. Asimismo, defensores de las libertades civiles han advertido del peligro ético que entraña descalificar el análisis sociológico cuantitativo bajo la etiqueta genérica de discurso de odio con el único fin de evitar el debate racional sobre las premisas de la política pública.
No obstante, el advenimiento de la cultura de la cancelación en las redes sociales y la hipersensibilización de los comités universitarios consolidaron un clima en el cual cualquier institución académica que decida extender una invitación a Murray corre el riesgo inmediato de enfrentar boicots de personal docente, peticiones de dimisión directiva y protestas estudiantiles. Este entorno ilustra la enorme distancia epistemológica entre el modelo de debate sustentado en el rigor empírico y el choque de paradigmas identitarios que define el panorama cultural de comienzos del siglo XXI.
12. Evaluación crítica y legado permanente en las ciencias sociales contemporáneas
12.1 Aportes metodológicos y capacidad predictiva
Al margen de las vehementes controversias que han envuelto sus tesis más extremas, el reconocimiento hacia la agudeza diagnóstica y la capacidad predictiva de Charles Murray es un hecho admitido por numerosos adversarios teóricos de su propio campo disciplinar. Su insistencia metodológica temprana en evaluar la eficacia de los programas asistenciales a través de la evolución temporal de los indicadores de desintegración familiar e inserción laboral modificó la ciencia sociológica aplicada, obligando a los investigadores a admitir que las transferencias estatales son capaces de alterar de manera sustantiva las decisiones humanas.
La capacidad predictiva de Murray se patentizó con Coming Apart. Casi una década antes de que la sociología académica estándar reconociera la gravedad existencial de la crisis de desindustrialización y desesperanza que asuela al «cinturón del óxido» (Rust Belt), Murray cartografió con precisión los mecanismos del colapso: la epidemia de opioides, la descomposición de la familia obrera tradicional y el resentimiento acumulado contra unas élites urbanas desconectadas y moralizantes. Sus interrogantes analíticos se encuentran hoy instalados en la agenda de la economía política y la demografía sociológica mundial.
Sin embargo, las críticas epistemológicas hacia su cuerpo analítico conservan un peso considerable. Diversos metodólogos le reprochan un marcado reduccionismo en sus interpretaciones: la propensión a sobredimensionar la heredabilidad y la capacidad cognitiva del individuo como motores monocausales del destino social, subestimando las asimetrías de poder, la herencia de capital material, las transformaciones geopolíticas macroeconómicas y los factores geográficos accidentales. Se le acusa, asimismo, de construir en ocasiones modelos heurísticos cerrados donde las conclusiones libertarias preconcebidas predeterminan la selección de las variables analizadas en sus modelos de regresión.
12.2 Conclusión: El lugar de Charles Murray en la historia de las ideas
Al evaluar la producción intelectual de Charles Murray desde 1943 hasta el presente, emerge la figura de un pensador determinante que ha funcionado como el revulsivo más insistente y pertinaz contra la autocomplacencia del consenso sociológico hegemónico en los Estados Unidos. Pocos ensayistas contemporáneos han escrito obras que obligaran a modificar leyes federales de gran calado, transformaran las categorías operativas de la psicometría pública y desnudaran las contradicciones de clase de las élites occidentales con la contundencia con que lo ha hecho el analista nacido en Newton, Iowa.
Murray ha encarnado la tradición del empirista disidente: aquel que, provisto de microdatos sociológicos, matrices de correlación y un marco teórico libertario arraigado en la Ilustración escocesa y el humanismo clásico, no duda en formular las preguntas que la corrección política institucional prefiere omitir. En este sentido, sus libros constituyen puntos de fricción obligados: no se puede formular una teoría rigurosa sobre el Estado de bienestar, la meritocracia educativa o la estratificación socioespacial de Occidente sin enfrentarse a los argumentos y a las series de datos articulados a lo largo de sus textos.
El destino póstumo y vivo de la obra de Murray seguirá siendo objeto de disputas ideológicas viscerales. Para sus partidarios, permanecerá como un intelectual valiente que sacrificó la respetabilidad institucional para desvelar verdades incómodas sobre la naturaleza humana y la fragilidad del tejido cívico; para sus críticos más acérrimos, perdurará como un ideólogo que recurrió a la sofisticación estadística para justificar la desigualdad material y el desmantelamiento de la solidaridad pública. En cualquiera de los dos casos, la trayectoria intelectual de Charles Murray perdura como un testimonio de las tensiones no resueltas de la civilización democrática: la coexistencia siempre conflictiva entre la igualdad política universal, las diferencias individuales irrenunciables y los límites del poder coercitivo del Estado moderno.
Referencias
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- Herrnstein, R. J., & Murray, C. (1994). The Bell Curve: Intelligence and Class Structure in American Life. Free Press.
- Jacoby, R., & Glauberman, N. (Eds.). (1995). The Bell Curve Wars: Race, Intelligence, and the Future of America. Basic Books.
- Murray, C. (1984). Losing Ground: American Social Policy, 1950–1980. Basic Books.
- Murray, C. (1988). In Pursuit of Happiness and Good Government. Simon & Schuster.
- Murray, C. (1997). What It Means to Be a Libertarian: A Personal Interpretation. Broadway Books.
- Murray, C. (2003). Human Accomplishment: The Pursuit of Excellence in the Arts and Sciences, 800 B.C. to 1950. HarperCollins.
- Murray, C. (2006). In Our Hands: A Plan to Replace the Welfare State. AEI Press.
- Murray, C. (2012). Coming Apart: The State of White America, 1960–2010. Crown Forum.
- Murray, C. (2015). By the People: Rebuilding Liberty Without Permission. Crown Forum.
- Murray, C. (2020). Human Diversity: The Biology of Gender, Race, and Class. Twelve Books.
- Neisser, U., Boodoo, G., Bouchard, T. J., Boykin, A. W., Brody, N., Ceci, S. J., Halpern, D. F., Loehlin, J. C., Perloff, R., Sternberg, R. J., & Urbina, S. (1996). Intelligence: Knowns and unknowns. American Psychologist, 51(2), 77–101. https://doi.org/10.1037/0003-066X.51.2.77