La pérdida de peso cerebral al envejecer es única de los humanos

Un nuevo estudio en grandes simios revela que solo los humanos experimentan una reducción significativa de peso cerebral durante el envejecimiento.

Dr. Mohammed Looti Académico e investigador especializado en psicología
PUBLICADO
Revisado científicamente · Dr. Marwa Abd-Alazim · octubre 30, 2026
Revisado médica y científicamente Verificado el: octubre 30, 2026
Dr. Marwa Abd-Alazim PhD in Psychology
Faculty Member • University of Kerbala
Criterios de revisión y normas clínicas

Este contenido se somete a una rigurosa revisión científica y estándares editoriales médicos para garantizar la precisión clínica y el cumplimiento de las pautas basadas en evidencia (APA / OMS).

Durante décadas, la neurociencia ha asumido que la mengua progresiva de la masa encefálica era un peaje biológico ineludible del paso del tiempo. En nuestra especie, el cerebro adulto comienza a encogerse de manera casi imperceptible con la edad, un declive estructural que tiende a acelerarse a medida que se alcanzan etapas avanzadas de la vida. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) acaba de poner en entredicho esta noción al revelar que dicha pérdida de peso cerebral no es una ley general de la biología de los primates, sino un fenómeno singular y característico del linaje humano.

La investigación, encabezada por la investigadora Branka Hrvoj-Mihić junto a Todd M. Preuss y un equipo multidisciplinar de expertos, comparó las trayectorias vitales de nuestros parientes vivos más próximos con la del ser humano. Los resultados evidencian una discrepancia radical entre especies: mientras que las personas experimentan un adelgazamiento constante de los tejidos cerebrales en la vejez, los demás grandes primates consiguen conservar el peso de su encéfalo prácticamente intacto hasta el final de sus días.

Un rasgo del envejecimiento que creíamos universal

Hasta la fecha, persistía el debate científico sobre si la disminución del peso cerebral observada en las personas mayores correspondía a una vulnerabilidad biológica propia de nuestra evolución o si constituía, por el contrario, una consecuencia derivada de la extensión general de la longevidad en los primates superiores. Al fin y al cabo, compartimos una enorme proporción de nuestro código genético y una anatomía neural altamente sofisticada con los grandes simios.

El trabajo publicado en PNAS desmonta la hipótesis de un patrón compartido. Tras analizar minuciosamente a chimpancés, bonobos, gorilas y orangutanes a lo largo de su adultez, los autores constataron que ninguna de estas cuatro especies sufre una disminución estadísticamente significativa en el peso de su encéfalo durante la vejez. Lejos de ser una huella compartida por toda nuestra familia biológica, el adelgazamiento cerebral se perfila ahora como una característica marcadamente específica de los seres humanos.

Cómo se analizó el cerebro a lo largo de la vida adulta

Para determinar si la pérdida de masa encefálica estaba presente en otros homínidos, el equipo de investigación examinó un conjunto de muestras que abarcó la totalidad de la vida adulta en las cuatro especies de grandes simios. El estudio incluyó de forma deliberada a individuos que alcanzaron etapas de senescencia comparables a aquellas en las que las transformaciones cerebrales del envejecimiento se vuelven evidentes y cuantificables en los seres humanos.

Al evaluar los datos a lo largo de este extenso arco vital, la masa cerebral se mantuvo notablemente estable tanto en la madurez como en edades sumamente avanzadas. Con el fin de despejar cualquier factor de confusión asociado a posibles fluctuaciones en el tamaño corporal general —como la pérdida de masa muscular que suele acompañar a la vejez—, los investigadores realizaron análisis adicionales en una submuestra de chimpancés. Incluso tras controlar y ajustar estadísticamente las variaciones en el peso corporal total, la estabilidad del peso cerebral permaneció inalterable, lo que confirma que el encéfalo de los simios no se contrae con los años.

La conexión con el alzhéimer y las demencias

En el ser humano, la reducción progresiva del peso y volumen del encéfalo suele considerarse el sustrato anatómico sobre el que se manifiestan diversas pérdidas de memoria y facultades cognitivas. Además, este fenómeno se ve drásticamente intensificado ante la aparición de patologías neurodegenerativas graves, como la enfermedad de Alzheimer y otras formas clínicas de demencia, trastornos que provocan una destrucción masiva de neuronas y conexiones sinápticas.

Comprobar que nuestros parientes biológicos más inmediatos envejecen libres de este marcado encogimiento estructural arroja una nueva luz sobre el origen de nuestras propias afecciones cognitivas. Según señalan los autores del estudio, estos resultados sugieren que la acusada susceptibilidad humana al deterioro y a las patologías cerebrales tardías podría ser el efecto secundario de transformaciones evolutivas muy recientes, exclusivas del cerebro de los homininos, las cuales no afectaron a las demás ramas de los simios antropomorfos.

Nuevas preguntas sobre la evolución y la neurodegeneración

Este hallazgo abre un campo de preguntas fascinantes para la biomedicina y la neurobiología evolutiva. Si los chimpancés o los gorilas logran preservar el volumen y el peso de su tejido nervioso hasta edades sumamente avanzadas, ¿cuáles son los mecanismos celulares, moleculares o metabólicos que actúan como escudo protector en sus neuronas? Descifrar cómo sus cerebros evitan el desgaste estructural podría proporcionar pistas cruciales sobre cómo frenar la neurodegeneración en humanos.

Al mismo tiempo, la investigación invita a reflexionar sobre los costes adaptativos asociados al extraordinario desarrollo cognitivo de nuestra especie. El colosal aumento en el tamaño del cerebro humano, su altísimo consumo energético y la reorganización de sus circuitos neuronales pudieron haber dejado a nuestras redes nerviosas más expuestas a la degradación a medida que la esperanza de vida se extendía. Comprender las razones por las que la evolución dotó a nuestro cerebro de una potencia sin precedentes, pero también de una fragilidad senil única, será un paso fundamental para combatir los trastornos cognitivos que ensombrecen la vejez humana.


Source

  • Brain weight across the adult lifespan in great apes
  • Researchers: Branka Hrvoj-Mihić, Cheryl D. Stimpson, Mary Ann Cree, Madison E Hillegas, Bridget A. Wicinski, Todd M. Preuss, Patrick R. Hof, Mary Ann Raghanti
  • Journal: Proceedings of the National Academy of Sciences
  • Read the original study

Rate This Content

Be the first to rate this

Citar este artículo

Looti, M. (2026, octubre 30). La pérdida de peso cerebral al envejecer es única de los humanos. Spanish Psychological Databases. https://spanish.arabpsychology.com/news/cerebro-humano-envejecimiento-perdida-peso-grandes-simios/
Looti, Mohammed. “La pérdida de peso cerebral al envejecer es única de los humanos.” Spanish Psychological Databases, 30 octubre 2026, https://spanish.arabpsychology.com/news/cerebro-humano-envejecimiento-perdida-peso-grandes-simios/.
Looti, Mohammed. “La pérdida de peso cerebral al envejecer es única de los humanos.” Spanish Psychological Databases. octubre 30, 2026. https://spanish.arabpsychology.com/news/cerebro-humano-envejecimiento-perdida-peso-grandes-simios/.