Dmitriy Uznadze – 1886 1950

Dmitriy Nikolaevich Uznadze

  • 20 de diciembre de 1886, Sakara, gobernación de Kutaisi – 1950
  • Georgiana
  • Escuela Psicológica de Tiflis
Revisado científicamente · Dr. Marwa Abd-Alazim · octubre 24, 2026
Revisado médica y científicamente Verificado el: octubre 24, 2026
Dr. Marwa Abd-Alazim PhD in Psychology
Faculty Member • University of Kerbala
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Contribuciones clave

  • Teoría de la Ustanovka (disposición psicológica)
  • Fundación de la Escuela Psicológica de Tiflis
  • Crítica y superación del postulado de la inmediatez
  • Investigaciones sobre el estado psicofísico preconsciente

Biografía

La historia de la psicología científica durante el siglo XX suele presentarse a través de una narrativa canónica dominada por las escuelas occidentales anglosajonas y centroeuropeas, complementada puntualmente por los desarrollos de la troika histórico-cultural soviética. En este esquema historiográfico tradicional, figuras de una envergadura teórica y experimental colosal han quedado a menudo relegadas a los márgenes del canon global debido a barreras lingüísticas, vicisitudes geopolíticas y dinámicas de aislamiento ideológico. Entre estos gigantes intelectuales destaca con singular relieve el psicólogo y filósofo georgiano Dmitriy Nikolaevich Uznadze (1886-1950), arquitecto de la emblemática Escuela Psicológica de Tiflis y creador de una de las construcciones metateóricas más sofisticadas, originales y comprehensivas de la ciencia de la mente: la Teoría de la Disposición Psicológica o teoría de la Ustanovka (generalmente traducida al ámbito anglosajón como psychological set y al alemán como Einstellung).

Lejos de constituir un apéndice doctrinario del materialismo dialéctico soviético o una mera variante localista del asociacionismo germánico, el proyecto científico de Uznadze representó una respuesta audaz, holística y rigurosamente fundamentada al problema epistemológico fundamental de la psicología: la aparente escisión irreconciliable entre los procesos fisiológicos corporales y las manifestaciones superiores de la conciencia subjetiva. A través de décadas de indagación experimental sistemática y una profunda reflexión filosófica arraigada tanto en la tradición racionalista europea como en la metafísica del conocimiento, Uznadze concibió la Ustanovka como el estado psicofísico primario y unificado del organismo, una entidad preconsciente e integral que media orgánicamente entre las necesidades biológicas o sociales del individuo y las condiciones concretas de su entorno circundante.

Comprender la trayectoria vital y doctrinal de Dmitriy Uznadze implica sumergirse en una encrucijada fascinante donde convergieron los rigores metodológicos del primer laboratorio de Leipzig, las sutilezas epistemológicas de la filosofía continental y las tensiones sociopolíticas de un Cáucaso convulso que transitaba desde el ocaso del Imperio zarista hacia la consolidación de la Unión Soviética. Su legado científico —que abarca la psicofísica perceptual, la teoría del lenguaje, el desarrollo ontogenético, la pedagogía experimental y la psicología clínica— prefiguró con décadas de antelación conceptos neurálgicos de las ciencias cognitivas contemporáneas, tales como el procesamiento implícito, el priming sensorial, los modelos predictivos de la percepción y la cognición corporizada o enactiva. El presente tratado exhaustivo examina con minucioso detalle los orígenes, fundamentos estructurales, derivaciones experimentales y proyecciones contemporáneas de la magna obra de Dmitriy Uznadze.

1. Introducción y contextualización histórica de Dmitriy Uznadze (1886-1950)

1.1 Relevancia historiográfica de Uznadze en la psicología del siglo XX

La ubicación historiográfica de Dmitriy Nikolaevich Uznadze dentro del panorama de las ciencias del comportamiento requiere un ejercicio de rescate crítico frente al monopolio interpretativo que ha dominado las narrativas historiográficas occidentales. Mientras que figuras como Lev Vygotsky, Aleksandr Luria y Aleksei Leontiev alcanzaron eventualmente un reconocimiento ecuménico, la figura de Uznadze permaneció resguardada en una suerte de insularidad fecunda pero distante, articulada en torno a la Universidad Estatal de Tiflis. Sin embargo, su relevancia no radica en una mera contribución empírica periférica, sino en su capacidad para ofrecer un paradigma unificador en un período histórico caracterizado por una fragmentación teórica que Lev Vygotsky calificó memorablemente como la «crisis de la psicología».

Uznadze identificó con lucidez que las corrientes dominantes de su época naufragaban en reduccionismos unilaterales: por un lado, el introspeccionismo subjetivista reducía la vida psíquica a contenidos conscientes descriptibles; por otro lado, el mecanicismo reflexológico y el conductismo emergente despojaban al organismo de toda intencionalidad genuina, reduciéndolo a un autómata reactivo regido por arcos reflejos periféricos. Frente a esta polarización paralizante, Uznadze propugnó una ciencia unitaria capaz de integrar la dimensión fenoménica de la experiencia consciente y los determinantes materiales del comportamiento a través de una instancia preconsciente y funcional. Su obra constituyó así el puente metodológico definitivo entre el rigor empírico de la tradición psicofísica alemana y la ambición dialéctica de fundamentar una ontología materialista no mecanicista del ser humano.

En el contexto soviético, la producción académica de Uznadze confirió a Georgia un estatus científico de primer orden. La escuela georgiana no se limitó a replicar los cánones ideológicos impuestos desde los centros burocráticos de Moscú y Leningrado, sino que mantuvo una notable y audaz autonomía conceptual. Al conceptualizar la disposición subjetiva previa al acto mismo de la percepción y de la conducta motora, Uznadze demostró empíricamente que el organismo humano jamás responde al entorno en términos puramente mecánicos de causa y efecto físico, sino que procesa el mundo a través de un estado integrador previamente configurado por la articulación armónica entre la necesidad interna del agente y la situación objetiva en la que se halla inmerso.

1.2 El panorama sociopolítico e intelectual de Georgia a finales del siglo XIX

El nacimiento de Dmitriy Uznadze el 20 de diciembre de 1886 en el pequeño pueblo de Sakara, en la gobernación de Kutaisi, coincidió con una fase de intensas transformaciones políticas, culturales e intelectuales en el Cáucaso meridional. Subyugada bajo el yugo autocrático del Imperio ruso, Georgia experimentaba en aquellos decenios finales del siglo XIX una encarnizada lucha de resistencia cultural frente a las agresivas políticas de rusificación administrativa y lingüística decretadas por las autoridades zaristas. En este contexto de opresión, las élites ilustradas del país, aglutinadas en torno a movimientos como el de los Tergdaleulebi (los intelectuales que habían viajado a formarse intelectualmente allende las aguas del río Térek, en Rusia y Europa continental), habían inaugurado un profundo renacimiento literario, lingüístico y pedagógico, personificado por eminencias patrias como Ilia Chavchavadze y Akaki Tsereteli.

Esta efervescencia cívica forjó de manera indeleble el temple moral y ético del joven Uznadze. Durante su formación secundaria en el prestigioso gimnasio clásico de Kutaisi, el joven estudiante quedó expuesto no solo al rigor de las lenguas clásicas y la historia universal, sino también a la clandestinidad de las ideas revolucionarias y emancipatorias. Dicho compromiso sociopolítico desembocó en su expulsión fulminante del gimnasio en 1905, tras haber participado activamente en las huelgas y movilizaciones estudiantiles enmarcadas en la Revolución Rusa de 1905. Lejos de amedrentar su vocación, esta expulsión forzosa aceleró su determinación de continuar sus estudios en el extranjero, integrándose en las cohortes de jóvenes caucasianos exiliados en Europa occidental que anhelaban adquirir el bagaje científico más avanzado para ponerlo al servicio del renacimiento de su patria.

El panorama intelectual georgiano en las vísperas del estallido revolucionario se debatía entre la asimilación del marxismo internacionalista y la preservación de una memoria identitaria y humanista milenaria. Esta dualidad impregnó el pensamiento de Uznadze: su posterior empresa académica en Tiflis estuvo siempre signada por el ideal irrenunciable de fundar una infraestructura científica moderna expresada y vehiculizada enteramente en lengua georgiana, demostrando que la lengua vernácula poseía la plasticidad y la precisión conceptual requeridas para albergar los conceptos epistemológicos y psicológicos más sofisticados de la contemporaneidad.

1.3 Objetivos teóricos de su obra y visión programática

La visión programática de Dmitriy Uznadze estuvo orientada a solucionar la fractura epistemológica de la psicología empírica mediante el establecimiento de una concepción monista, dialéctica y rigurosamente experimental de la subjetividad activa. Uznadze combatió con ferocidad argumentativa lo que denominó el «postulado de la inmediatez» (postulat neposredstvennosti), un vicio metodológico transversal tanto al introspeccionismo asociacionista como al conductismo clásico de John B. Watson. Según este postulado falaz, a una estimulación física ambiental determinada le sigue de modo inmediato e indefectible un estado de conciencia específico o una reacción conductual manifiesta de tipo periférico.

Para Uznadze, el esquema mecanicista Estímulo → Respuesta (E-R) o Estímulo → Contenido de Conciencia (E-C) constituía una burda simplificación que anulaba al organismo vivo como totalidad unificada dotada de propósitos evolutivos. Su objetivo programático estribaba en demostrar la existencia insoslayable de una variable mediadora profunda y omnipresente: la disposición psicológica integral del sujeto operante. El esquema ontológico de Uznadze reformuló axiomáticamente la ecuación de la conducta: Estímulo → Ustanovka (Disposición) → Respuesta.

Asimismo, su obra pretendió construir una psicología materialista dialéctica inmune tanto a las derivas del reduccionismo fisiologicista vulgar como al idealismo metafísico abstracto. Se propuso conceptualizar cómo la actividad no consciente y organísmica nutre y hace posible, mediante dinámicas de choque y adaptación, la emergencia luminosa del pensamiento verbal consciente, el juicio deliberado, la voluntad moral y la creación artística. De este modo, la fisiología neuromuscular, la fenomenología de la experiencia vivida y la acción transformadora de la realidad empírica quedaban armonizadas dialécticamente dentro de una matriz teórica de asombrosa coherencia conceptual.

2. Formación académica y raíces intelectuales en Europa y el Imperio Ruso

2.1 El periplo universitario en Leipzig y la influencia de Wilhelm Wundt

Tras su abrupta salida de la enseñanza secundaria zarista a raíz de los acontecimientos de 1905, Dmitriy Uznadze emprendió viaje hacia los centros intelectuales más prestigiosos de Europa Central, instalándose en el Imperio alemán. Su destino principal fue la célebre Universidad de Leipzig, meca indiscutible del saber psicológico decimonónico, donde confluían investigadores de todo el globo atraídos por la estela paradigmática de Wilhelm Wundt. Wundt había fundado en 1879 el primer laboratorio formal de psicología experimental del mundo, sentando las bases de una psicología fisiológica emancipada de la especulación metafísica pura.

En el laboratorio de Leipzig, Uznadze se sometió a un riguroso adiestramiento en las técnicas psicofísicas pioneras concebidas por Gustav Fechner y el propio Wundt: cronometría mental mediante taquistoscopios, registro gráfico de arcos motores, métodos de variación continua de estímulos táctiles y auditivos, y estricto control sistemático de variables ambientales. Esta inmersión técnica grabó en la mente de Uznadze una convicción de la que jamás claudicaría: la validez de cualquier postulado psicológico, por abstracto o profundo que fuere, dependía invariablemente de su contrastabilidad a través de protocolos empíricos cuantificables, repetibles e intersubjetivos.

No obstante, la relación de Uznadze con el pensamiento de Wundt no fue de sumisión acrítica. Si bien asimiló con devoción los estándares metodológicos de su maestro, Uznadze pronto identificó los severos límites teóricos inherentes al estructuralismo elementalista y al atomismo psicológico wundtiano. El desglose de la conciencia en sensaciones discretas yuxtapuestas mediante leyes mecánicas de asociación le parecía una disección artificial que asesinaba la vida psíquica real. Uznadze graduó con honores su periplo en Leipzig en 1909, dotado de un herramental metodológico insuperable, pero con la firme convicción de que la psicología requería con urgencia un marco conceptual holístico que rebasara la disección molecular de los contenidos introspectivos inmediatos.

2.2 Estudios doctorales en la Universidad de Halle-Wittenberg

Deseoso de anclar sus inquietudes empíricas en una fundamentación ontológica y epistemológica de mayor calado, Uznadze se trasladó a la Universidad de Halle-Wittenberg para emprender estudios filosóficos avanzados. En esta institución histórica, baluarte del humanismo y la investigación crítica, completó su disertación doctoral bajo la tutela de figuras eminentes de la filosofía alemana contemporánea, obteniendo el título de Doctor en Filosofía entre finales de 1909 y comienzos de 1910 con una destacada tesis consagrada a la teoría del conocimiento y la metafísica de Vladimir Solovyov, titulada Wladimir Solowjow: seine Erkenntnistheorie und Metaphysik.

La investigación sobre el pensamiento de Solovyov permitió al joven pensador georgiano meditar intensamente sobre la naturaleza unitaria del conocimiento humano y la noción de totalidad orgánica, un concepto que contrastaba vivamente con el fraccionamiento mecanicista reinante en la psicología de laboratorio. Paralelamente a esta investigación monográfica, Uznadze se sumergió profundamente en el estudio del sistema de Gottfried Wilhelm Leibniz, cuya teoría de las «pequeñas percepciones» (petites perceptions) no conscientes y su concepción monadológica del alma como una fuerza inmaterial activa y autodesarrollada dejaron una impronta indeleble en su arquitectura conceptual. En Leibniz, Uznadze halló el germen de la idea de que la vida psíquica rebasa inconmensurablemente el campo estrecho de la apercepción consciente iluminada.

Asimismo, Uznadze analizó críticamente el neokantismo dominante de las escuelas de Marburgo y de Baden. Aunque valoraba la insistencia kantiana en las formas a priori como condiciones de posibilidad de la experiencia cognoscitiva, Uznadze consideraba que el trascendentalismo neokantiano incurría en una abstracción lógica desencarnada, divorciada de la base biológica, adaptativa y material del organismo biológico concreto. Para él, las categorías apriorísticas no debían ser concebidas como formas lógicas atemporales de la razón pura, sino como disposiciones psicofísicas funcionales y activas emergentes de la propia interacción material y viva del ser organísmico con su entorno físico.

2.3 Retorno al Cáucaso y culminación de estudios en Járkov

Con dos títulos académicos expedidos por universidades de vanguardia germánicas bajo el brazo, Uznadze regresó al territorio imperial ruso en 1910 con la ambición de consagrarse a la investigación académica superior y a la docencia universitaria. Sin embargo, se topó de frente con las barreras burocráticas y políticas de la administración zarista: los títulos académicos obtenidos en universidades extranjeras carecían de reconocimiento legal automático para impartir docencia en los departamentos universitarios del Imperio ruso, requiriendo un proceso tortuoso de convalidación y exámenes de estado adicionales.

Para sortear este obstáculo legal, Uznadze se inscribió en la prestigiosa Facultad de Historia y Filología de la Universidad Imperial de Járkov (en la actual Ucrania), uno de los centros académicos más dinámicos del imperio en materias de filología, filosofía y psicología del lenguaje. En 1913, tras superar con brillantez los rigurosos exámenes de licenciatura exigidos por el Ministerio de Educación Popular, Uznadze obtuvo su diploma oficial de primer grado, validando definitivamente sus credenciales para el ejercicio docente e investigador en todo el ámbito imperial.

Durante estos años formativos intermedios previos al estallido de la Primera Guerra Mundial, Uznadze no permaneció ocioso. Instalado en Kutaisi y posteriormente en Tiflis, ejerció la docencia secundaria en centros femeninos y masculinos, publicando una serie de notables manuales introductorios de lógica formal, historia de la filosofía clásica e higiene mental infantil. En este periodo, Uznadze cristalizó su convicción pedagógica de que la educación formal solo resulta fecunda si se fundamenta en el despertar de disposiciones internas activas en el educando, prefigurando ya las líneas maestras de su futura psicología general y sentando las bases de una independencia de criterio metodológico que desafiaría más tarde cualquier ortodoxia impuesta.

3. Fundación de la escuela psicológica georgiana y liderazgo institucional

3.1 La cofundación de la Universidad Estatal de Tiflis en 1918

El colapso de la monarquía de los Romanov en 1917 y la ulterior proclamación de la República Democrática de Georgia en mayo de 1918 crearon una coyuntura histórica inédita para la materialización de los sueños largamente postergados de la intelligentsia georgiana. La necesidad de dotar a la nueva república independiente de un templo de alta cultura científica y académica se tradujo en una gesta colectiva sin parangón: la creación de la Universidad Estatal de Tiflis, inaugurada formalmente a comienzos de 1918. Uznadze asumió un papel protagónico fundamental en este hito histórico, actuando como uno de los líderes indiscutibles junto al insigne historiador Ivane Javakhishvili y el lingüista Akaki Shanidze.

A Uznadze se le encomendó una misión titánica y fundacional: crear, organizar y dirigir la primera Cátedra Universitaria de Psicología de todo el Cáucaso, una disciplina que hasta entonces carecía por completo de presencia formal en la enseñanza superior de la región. El desafío no era meramente administrativo ni logístico, sino profundamente cultural y epistemológico. Uznadze se consagró a estructurar los planes de estudio integrales y a acuñar, prácticamente ex nihilo, el vocabulario técnico, conceptual y metodológico de la psicología científica en idioma georgiano. Tradujo conceptos, delimitó distinciones terminológicas y redactó los primeros tratados didácticos superiores en su lengua materna.

Incluso tras la ocupación militar bolchevique de Georgia en febrero de 1921 y la posterior instauración de la República Socialista Soviética de Georgia, Uznadze demostró una habilidad y una entereza institucional prodigiosas. Preservó la integridad humanística y la dignidad académica de la Universidad Estatal de Tiflis, amortiguando las presiones políticas más virulentas y logrando que su departamento de psicología floreciera como un oasis de librepensamiento metodológico y excelencia científica universal, atrayendo a las mentes más brillantes de la juventud nacional.

3.2 Creación del Laboratorio de Psicología Experimental

Simultáneamente a la inauguración de las cátedras teóricas, Uznadze comprendió que la escuela psicológica georgiana nacería huérfana de autoridad si no se cimentaba sobre la base innegociable de la experimentación de laboratorio. Con presupuestos sumamente reducidos y enfrentando una penuria material angustiante durante los años de la guerra civil, Uznadze procedió en 1918 a fundar el Laboratorio de Psicología Experimental adscrito a la Universidad de Tiflis. Ante la imposibilidad inmediata de importar maquinaria psicotécnica de Alemania o Francia, Uznadze apeló al ingenio propio y a la pericia de artesanos locales para diseñar, tornear y ensamblar instrumental psicofísico ad hoc de extraordinaria precisión cronométrica y háptica.

En este recinto pionero, que con el paso de los años devendría en una leyenda de la psicología soviética, se inauguraron los protocolos iniciales destinados a desentrañar los secretos de la percepción del peso, los juicios dimensionales de volumen mediante palpación táctil y las ilusiones visuales generadas por exposición taquistoscópica. El laboratorio de Tiflis no era un centro de mera confirmación de hallazgos preexistentes; se convirtió rápidamente en un crisol de experimentación pura guiada por hipótesis teóricas extraordinariamente complejas acerca del estado psicofísico global del sujeto.

Allí Uznadze formó, instruyó y moldeó con exigencia espartana a la primera generación de investigadores psicológicos de Georgia: jóvenes científicos como Aleksandr Prangishvili, Revaz Natadze, Zinaida Khodzhava e Irakli Bzhalava, entre otros muchos. Estos discípulos adoptaron una disciplina metodológica inflexible, transformando aquel modesto laboratorio periférico en un centro de peregrinación obligada para los más destacados neurocientíficos, psiquiatras y psicólogos experimentales de la geografía soviética e internacional.

3.3 Institucionalización y creación de la Academia de Ciencias de Georgia

Hacia finales de la década de 1930 y comienzos de 1940, la madurez de la producción científica forjada en Tiflis exigía un salto cualitativo en la estructura de la investigación científica institucional. En 1935, a Uznadze se le otorgó por unanimidad el grado de Doctor en Ciencias Psicológicas en atención a la monumentalidad teórica y experimental de su obra acumulada. Seis años más tarde, en plena conflagración mundial en 1941, las autoridades científicas autorizaron la creación formal de la Academia de Ciencias de la RSS de Georgia, de la cual Dmitriy Uznadze fue proclamado miembro fundador indiscutible.

Ese mismo año seminal de 1941, Uznadze lideró la transformación del sector de psicología de la Academia en un instituto independiente: el afamado Instituto de Psicología de la Academia de Ciencias de Georgia, organismo de investigación de vanguardia que Uznadze dirigió con mano firme e inspiración visionaria hasta el último día de su existencia terrenal (y que tras su muerte en 1950 fue rebautizado con toda justicia como el Instituto de Psicología Dmitriy Uznadze). Desde esta tribuna rectora, organizó congresos pan-soviéticos de psicología, patrocinó la publicación periódica de volúmenes monográficos de investigación de impacto mundial y estableció canales de comunicación con sociedades científicas extranjeras.

Bajo la dirección de Uznadze, el Instituto de Tiflis conservó un sello científico indeleble: mientras las instituciones psicológicas de Moscú y Leningrado se veían sacudidas por periódicas purgas doctrinarias y disputas ideológicas draconianas, Uznadze mantuvo a salvo su escuela mediante un blindaje metodológico implacable. Su escuela no polemizaba mediante consignas retóricas o citas doctrinarias de conveniencia; respondía a cualquier crítico con voluminosas tablas de datos empíricos, análisis milimétricos de curvas de distribución de ilusiones y registros electrofisiológicos irrefutables.

4. El concepto nuclear: La Teoría de la Disposición Psicológica (Ustanovka)

4.1 Génesis conceptual y etimología del término Ustanovka

El corazón ontológico, heurístico y metodológico de la escuela psicológica georgiana late al unísono con el constructo capital de la Ustanovka. Este término del idioma ruso (установка), cuya correspondencia exacta en georgiano es ganstsyoba (განწყობა), presenta complejidades de traducción que han dificultado secularmente su aprehensión en la psicología occidental. Los autores de habla inglesa recurrieron históricamente al vocablo «set» o «mental set», mientras que en la literatura de estirpe germánica se optó por el vocablo «Einstellung». En la academia hispanohablante, los traductores han oscilado entre los términos «disposición», «actitud preparatoria» o «fijación orientadora». Sin embargo, ninguna de estas etiquetas agota la vastedad del concepto original concebido por Uznadze.

Para Uznadze, una Ustanovka no equivale en absoluto a una «actitud» (attitude) en el sentido habitual de la psicología social empírica (la cual denota una evaluación cognitiva o afectiva hacia un objeto específico de orden social o ideológico). Tampoco puede asimilarse a una simple postura neuromuscular refleja o a un conjunto de respuestas motoras facilitadas. La Ustanovka uznadziana denota un estado integral, preconsciente y psicofísico de predisposición y apresto del sujeto global ante una actividad concreta venidera; una reconfiguración organísmica completa orientada activamente a una meta adaptativa.

La génesis conceptual de la Ustanovka arrancó de la observación fascinante y reiterada de que las personas, ante una sucesión repetida de condiciones perceptivas estables, modifican radicalmente la captación de los estímulos subsiguientes sin tener conciencia explícita de tal alteración. Con el devenir de sus investigaciones entre 1923 y 1940, la disposición dejó de ser para Uznadze un mero efecto colateral psicofisiológico periférico para ascender al rango de concepto ontológico fundacional: es la base indispensable, la condición de posibilidad primaria de toda acción humana intencionada, de toda cognición racional y de toda interacción adaptativa con el universo físico y social.

4.2 Los dos factores constitutivos: Necesidad y Situación

En el andamiaje teórico de Uznadze, la disposición psicofísica no emerge de manera espontánea, arbitraria ni caprichosa, sino que es el producto causalmente determinado y funcionalmente armonizado del encuentro dialéctico entre dos vectores constitutivos indisolubles e inmanentes: la necesidad del sujeto y la situación objetiva externa.

Por un lado, la necesidad (potrebnost) encarna el polo subjetivo y dinámico del sistema viviente. Uznadze rechaza de plano una noción estrechamente biologicista o reduccionista de la necesidad. Si bien reconoce la primacía evolutiva de las necesidades biológicas primordiales de supervivencia elemental (hambre, sed, descanso, reproducción física), Uznadze destaca que en el ser humano maduro florecen necesidades superiores de orden social, estético, moral, intelectual y comunicativo. La necesidad se experimenta como una carencia interna o un impulso homeostático y teleológico que exige urgentemente una satisfacción transformadora.

Por otro lado, la situación (situatsiya) delimita el polo objetivo y ecológico de la ecuación. No representa una abstracción espacial o física aislada, sino la suma real y concreta de condiciones materiales, restricciones contextuales, propiedades físicas de los objetos circundantes y coordenadas espaciotemporales que definen el escenario de interacción del organismo. El medio ambiente impone los límites infranqueables y ofrece las posibilidades prácticas para la resolución de la necesidad.

La Ustanovka brota precisamente en el punto de encuentro sincrónico de ambos vectores. Cuando una necesidad activa del sujeto colisiona con una situación objetiva idónea que ofrece las condiciones para su cancelación, se produce un acoplamiento instantáneo: el organismo entero adopta una disposición específica. Esta disposición no es un acto muscular aislado ni un pensamiento lógico introspectivo: es la orientación holística previa, el moldeo anticipatorio del organismo antes de que este emita el primer movimiento voluntario o formule el primer juicio analítico consciente.

4.3 La disposición como premisa funcional de toda actividad

Al situar a la Ustanovka en el epicentro de su metateoría, Dmitriy Uznadze consumó una ruptura revolucionaria con las psicologías reactivas y mecánicas de corte decimonónico. Uznadze pulverizó la plausibilidad científica del postulado de la inmediatez: el ser humano jamás es una tabla rasa pasiva sobre la cual inciden los estímulos externos provocando respuestas automáticas e invariables. Si la respuesta a un estímulo idéntico varía radicalmente en diferentes momentos o en distintos individuos, ello se debe a que el factor determinante no es el estímulo en su pureza estática, sino el estado disposicional en el que dicho estímulo impacta.

El esquema ontológico uznadziano establece taxativamente que la disposición actúa como una premisa funcional primaria mediadora e indispensable de toda actividad vital:

  • Modulación selectiva de la sensibilidad perceptiva: Los órganos sensoriales no registran de manera neutra el espectro sensorial ambiental; la disposición sintoniza los umbrales de detección y la focalización atencional hacia aquellos estímulos que guardan pertinencia directa con la necesidad activa y la situación presente.
  • Programación neuromuscular anticipatoria: La disposición ajusta la tensión muscular basal, la postura corporal, los patrones de inervación refleja y los recursos neuroquímicos necesarios para la ejecución inmediata del plan de acción sin requerir supervisión consciente permanente.
  • Carácter adaptativo y teleológico: La disposición no mira retrospectivamente al pasado de modo ciego (como un hábito puramente mecánico); mira teleológicamente hacia adelante, constituyendo un modelo predictivo organísmico diseñado para consumar con éxito la adaptación exitosa al entorno ecológico.

De esta manera, la disposición psicológica se eleva como el órgano invisible de la intencionalidad bio-psíquica, el principio directriz que dota de coherencia holística y propósito unitario al comportamiento complejo.

5. Naturaleza y ontología de la Ustanovka: Entre lo consciente y lo inconsciente

5.1 El estatuto prerracional y preconsciente del sujeto

Uno de los capítulos más audaces, polémicos y luminosos de la obra de Dmitriy Uznadze radica en su definición de la naturaleza ontológica de la disposición en su relación con las categorías de lo consciente y lo inconsciente. A diferencia del pensamiento cartesiano hegemónico que igualaba mecánicamente psique y conciencia (reduciendo todo lo mental a aquello susceptible de inspección introspectiva deliberada), Uznadze proclamó con vigor que el fundamento primario de la vida psicológica reside en un estrato prerracional, preconsciente y trans-subjetivo.

Esta aseveración situó a Uznadze en una confrontación directa y fructífera con la doctrina psicoanalítica freudiana. Si bien Uznadze admiraba la audacia de Sigmund Freud al desmitificar el mito de la soberanía absoluta de la conciencia, criticó con severidad devastadora las premisas centrales del psicoanálisis metapsicológico. Para Uznadze, el inconsciente freudiano era un mero calco patológico y degradado de la propia conciencia racional: un depósito caótico de representaciones mentales explícitas, pulsiones incestuosas y deseos reprimidos expulsados por la censura moral.

Frente a esta concepción freudiana a la que juzgaba mecanicista y pansexualista, Uznadze defendió la existencia de un inconsciente normal, regulatorio, adaptativo y no representacional. La Ustanovka pertenece a este estrato inconsciente formativo. No se compone de «ideas latentes» ni de «deseos reprimidos», sino que representa un estado psicofísico dinámico del sujeto en su mismidad organísmica indivisa. En la disposición no hay aún dualismo entre cuerpo y mente, ni entre res cogitans y res extensa: el ser humano funciona en este nivel fundamental como una unidad psicosomática viviente orientada armónicamente a su entorno material.

5.2 El proceso de objetivación y el surgimiento de la conciencia

Si la disposición prerracional es tan sumamente eficaz, eficiente y biológicamente económica para garantizar la adaptación fluida del individuo al medio, ¿por qué y para qué emerge la conciencia reflexiva en la historia evolutiva del ser humano? La respuesta elaborada por Dmitriy Uznadze a este enigma constituye una de las cumbres especulativas y metodológicas de su pensamiento: la teoría del acto de objetivación (ob’ektivatsiya).

En el curso habitual de la existencia, el sujeto opera inmerso en un flujo continuo de disposiciones automáticas. La conducta fluye armónicamente sin necesidad de palabras, juicios ni vacilaciones; el organismo resuelve sus necesidades adaptativamente a través de secuencias funcionales no deliberadas. Sin embargo, este equilibrio paradisíaco se quiebra indefectiblemente cuando el sujeto experimenta una perturbación súbita, un obstáculo insalvable o una disonancia radical entre la anticipación dictada por su disposición y la realidad material de la situación externa. Una piedra que no se puede levantar, una herramienta que se rompe, un estímulo ambiguo que confunde los sentidos.

Es precisamente en ese instante de ruptura y zozobra funcional donde se produce el milagro evolutivo de la objetivación:

  • Interrupción del curso automático: La acción práctica inmediata se frena en seco ante la ineficacia de la disposición operativa previa para sortear el impedimento ambiental.
  • Distanciamiento sujeto-objeto: El obstáculo ambiental se desliga del flujo indiferenciado de la acción organísmica y pasa a ser enfrentado frontalmente por el sujeto como una entidad exterior independiente dotada de propiedades intrínsecas: se convierte en un objeto de escrutinio cognoscitivo.
  • Iluminación de la conciencia: En este acto de detención deliberada, nace la conciencia analítica reflexiva, el lenguaje articulado, la conceptualización categorial y la evaluación crítica. El sujeto se pregunta: «¿Qué es esto?» y «¿Por qué falla mi conducta previa?».

Una vez que el intelecto reflexivo analiza el obstáculo, delimita sus propiedades causales y elabora una solución cognitiva, el acto de objetivación culmina forjando una nueva disposición más elevada, plástica y compleja, devolviendo la conducta a un nuevo cauce ejecutivo armónico. La conciencia humana no es, por ende, un epifenómeno decorativo; es una herramienta evolutiva de orden superior generada por y para la reestructuración de la disposición funcional en momentos de crisis adaptativa.

5.3 Los dos niveles de la psique humana según Uznadze

Como corolario ineludible de su doctrina de la objetivación, Dmitriy Uznadze postuló una arquitectura funcional estratificada de la psique que distingue con absoluta nitidez dos niveles cualitativamente divergentes, pero permanentemente interconectados de manera bidireccional:

El Nivel Fundamental o Primario: Constituye la base psicofisiológica primaria común al ser humano y a los animales superiores. Este plano basal opera bajo la égida de disposiciones inconscientes directas, inmediatas y organísmicas. El comportamiento en este estrato se caracteriza por su fluidez biológica, su economía energética, su automatismo coordinado y la ausencia de mediación verbal o deliberación abstracta. El animal vive y muere enteramente dentro de este primer nivel; el ser humano pasa la mayor parte de su vida cotidiana desplegando rutinas psicomotoras complejas (caminar, nadar, conducir un vehículo con pericia) amparado exclusivamente en este andamiaje disposicional subyacente.

El Nivel Secundario o Superior: Constituye la dimensión privativa y definitoria del ser humano hominizado. Emerge históricamente gracias al trabajo social cooperativo, el surgimiento del lenguaje y la capacidad de objetivación. En este nivel secundario se asientan el pensamiento verbal abstracto, la imaginación prospectiva, la metacognición crítica, el juicio estético, la deliberación moral y los actos de volición deliberada. Aquí, el sujeto es capaz de operar simbólicamente con representaciones mentales desvinculadas de la situación sensorial perceptiva presente, suspendiendo temporalmente las urgencias instintivas primordiales.

La grandeza del planteamiento de Uznadze radica en subrayar que este nivel secundario superior no flota suspendido en el vacío de un idealismo incorpóreo: cada pensamiento abstracto, cada resolución ética de la voluntad deliberada termina invariablemente cristalizando en una nueva disposición de segundo orden que vuelve a encarnarse corporalmente en el organismo, transformando la fisiología y predisponiéndola a la acción creadora en el mundo objetivo material.

6. Metodología experimental del laboratorio de Uznadze

6.1 El paradigma clásico de las ilusiones ponderales y táctiles

Dmitriy Uznadze era un convencido intransigente de que una teoría psicológica carece de respetabilidad académica si no es susceptible de una verificación empírica irrefutable y reproducible mediante dispositivos de laboratorio rigurosamente cuantificables. Con este norte metodológico, diseñó una familia de protocolos experimentales que alcanzaría fama planetaria: el paradigma de la fijación de la disposición mediante ilusiones ponderales y volumétricas (una reelaboración genial y metodológicamente estandarizada de las observaciones aisladas sobre ilusiones de peso reportadas a finales del siglo XIX por investigadores como Augustin Charpentier).

El protocolo experimental canónico de Uznadze constaba de dos etapas perfectamente demarcadas, ejecutadas en un entorno de laboratorio estrictamente estandarizado:

1. La Fase de Fijación: Al sujeto experimental, generalmente con los ojos vendados o con la vista bloqueada mediante una mampara visual, se le colocan simultáneamente en las palmas de sus manos extendidas dos esferas de idéntico material (madera pulida o metal), pero de dimensiones o pesos radicalmente contrastantes. Por ejemplo, en la mano derecha se coloca una esfera grande y pesada (de unos 100 gramos y 10 centímetros de diámetro), mientras que en la mano izquierda se sitúa una esfera pequeña y liviana (de 20 gramos y 4 centímetros de diámetro). Se le instruye simplemente al sujeto a sopesar o comparar ambos objetos durante un lapso de 1 a 2 segundos. Este ensayo se repite consecutivamente con cadencia metronómica regular entre 10 y 15 veces consecutivas (el número exacto de ensayos variaba según el protocolo de fijación).

2. La Fase Crítica o de Prueba: Tras el último ensayo de la fase de fijación, y sin advertir jamás al sujeto del cambio, el experimentador retira los objetos heterogéneos e introduce súbita e instantáneamente un par de esferas rigurosamente idénticas en peso, volumen y textura física (por ejemplo, dos esferas de 6 centímetros y 50 gramos cada una). Se solicita entonces al sujeto que indique cuál de las dos esferas es más pesada o de mayor volumen.

Los resultados obtenidos por Uznadze fueron tan consistentes y arrolladores que bordearon el 100% de prevalencia en sujetos sanos: los participantes no percibían la igualdad física real de los objetos críticos. En la inmensa mayoría de los casos se manifestaba el clásico efecto de contraste: la esfera colocada en la mano que había sido previamente habituada a recibir el objeto pequeño era percibida de manera vívida e indudable como mucho más pesada o significativamente más grande que su gemela; e inversamente, la mano habituada al objeto colosal juzgaba el estímulo idéntico como mucho más liviano o diminuto. En un porcentaje menor de ensayos (generalmente con escasos ensayos de fijación), se registraba el efecto de asimilación, donde el estímulo crítico tendía a percibirse conforme a la tendencia establecida en el ensayo inmediatamente precedente.

6.2 Extensión intermodal y sensorial de los experimentos

Los escépticos de la época intentaron inicialmente desacreditar los descubrimientos de Uznadze argumentando que el fenómeno de las ilusiones ponderales constituía un mero artefacto biomecánico: una simple fatiga muscular localizada de los receptores propioceptivos periféricos de la mano, una alteración temporal de los mecanorreceptores de la dermis o un agotamiento sináptico en las terminaciones motoras periféricas. Consciente de este desafío epistemológico crucial, Uznadze orquestó un contraataque experimental arrollador, extendiendo sus investigaciones hacia diversas modalidades sensoriales y cruzando los canales intersensoriales.

En primer lugar, trasladó el paradigma al dominio óptico-visual mediante el uso de taquistoscopios de precisión. En la fase de fijación, proyectaba fugazmente sobre una pantalla translúcida dos círculos luminosos de tamaños diametralmente dispares (por ejemplo, uno de 50 mm a la izquierda y otro de 15 mm a la derecha) durante lapsos de fracciones de segundo, a lo largo de una decena de ensayos. En la fase crítica, proyectaba simultáneamente dos círculos de idéntico diámetro (30 mm): de manera asombrosa, los sujetos experimentaban una flagrante ilusión visual de contraste, percibiendo el círculo idéntico situado donde antes aparecía el círculo diminuto como incomparablemente mayor que su homólogo.

En segundo lugar, verificó idéntica regularidad nomotética en el terreno de la audición (presentando pares de tonos acústicos calibrados con intensidades sonoras o frecuencias tonales contrastantes mediante auriculares) y en la estimulación táctil pasiva mediante puntas de compás de Weber aplicadas sobre la superficie cutánea.

La prueba definitiva y demoledora que selló la victoria teórica de Uznadze fue el descubrimiento de la transferencia intermodal o intersensorial de la disposición fijada. Uznadze diseñó un experimento sublime: sometía a los participantes a la fase de fijación táctil-háptica con las esferas de distinto tamaño en completa oscuridad; acto seguido, suprimía el estímulo manual y, para la fase crítica, encendía una pantalla y presentaba visualmente dos círculos idénticos iluminados. El resultado empírico fue inapelable: la disposición fijada tácticamente en las manos se transfería limpiamente a los órganos de la visión, provocando en la percepción óptica la correspondiente ilusión de contraste dimensional. Este hallazgo pulverizó definitivamente cualquier hipótesis reduccionista periférica: la Ustanovka no residía en los músculos de la mano ni en la retina; la Ustanovka era un estado central, global e integrador de todo el sistema nervioso central del sujeto unitario.

6.3 Rigor experimental, cuantificación y registros cronométricos

El Laboratorio de Psicología Experimental de Tiflis se convirtió en un modelo continental de estandarización psicofísica y rigor metodológico. Uznadze comprendió tempranamente que para construir leyes científicas robustas no bastaba con constatar cualitativamente la emergencia de una ilusión sensorial, sino que resultaba imprescindible parametrizar, cronometrar y cuantificar con precisión matemática cada variable involucrada en la inducción y disolución de la disposición.

Para ello, Uznadze y su equipo diseñaron un herramental instrumental sofisticado adaptado a sus investigaciones:

  • Taquistoscopios mecánicos y de caída libre: Regulados electromagnéticamente para garantizar tiempos de exposición de estímulos visuales con precisión de milisegundos, erradicando variables perturbadoras derivadas de movimientos sacádicos involuntarios de los ojos.
  • Aparatos hápticos de presión y palancas dinamométricas: Diseñados para que la entrega física de los objetos de sopeso se produjera de manera perfectamente simultánea en ambas manos, cancelando asimetrías de contacto temporal.
  • Básculas analíticas de calibración milimétrica: Las esferas y cilindros utilizados en las series experimentales eran torneados con tolerancias de una décima de milímetro y ajustados con lastres interiores de plomo sellados con cera para asegurar magnitudes ponderales idénticas sin alterar la textura exterior.

En términos de tratamiento de datos, Uznadze no se conformó con medias aritméticas globales que pudieran enmascarar la rica singularidad de las trayectorias cognitivas individuales. Introdujo el registro meticuloso de las curvas de extinción de la disposición fijada. Tras la fase de fijación, presentaba indefinidamente pares de estímulos críticos idénticos ensayo tras ensayo (a veces durante 50, 80 o más repeticiones consecutivas), anotando cronométricamente en qué ensayo exacto el sujeto dejaba de percibir la ilusión y comenzaba a percibir la igualdad física real de los objetos. Estas curvas de decaimiento temporal y atenuación de la ilusión abrieron la puerta al estudio riguroso de la dinámica psicofisiológica y a la formulación de una tipología diferencial de la personalidad humana de extraordinario alcance empírico.

7. Tipologías y dinámicas de la disposición en los estudios experimentales

7.1 Parámetros diferenciales de la Ustanovka

A través de la administración sistemática de sus protocolos a cientos de sujetos pertenecientes a diversos estratos demográficos, educativos y clínicos, Uznadze observó con fascinación que, si bien el mecanismo general de la Ustanovka constituía una ley universal de la arquitectura psíquica de la especie humana, la dinámica de su génesis, consolidación y disolución exhibía variaciones interindividuales sistemáticas, estables y profundamente reveladoras. Estas variaciones empíricas permitieron a Uznadze y a sus colaboradores aislar un conjunto de parámetros diferenciales cardinales que definen la morfología disposicional de un individuo:

1. Velocidad de Excitabilidad o Génesis (Excitabilidad): Indica la prontitud y facilidad temporal con la que un sujeto adquiere una disposición ante un influjo estimular nuevo. Algunos sujetos requerían apenas dos o tres ensayos de fijación para que la Ustanovka quedara sólidamente instaurada y produjera la ilusión crítica, mientras que otros demandaban hasta quince ensayos para alcanzar idéntico umbral.

2. Fuerza o Intensidad de Fijación (Fuerza): Cuantifica la magnitud y robustez subjetiva con la que el estado disposicional se apodera del organismo. Se refleja empíricamente en la intensidad cualitativa de la ilusión reportada (por ejemplo, sujetos que afirmaban percibir una esfera crítica idéntica con un tamaño «tres o cuatro veces mayor» que la otra) y en la resistencia que opone la percepción ante advertencias o pistas contextuales.

3. Estabilidad y Resistencia a la Extinción (Estabilidad): Determina el tiempo que la disposición es capaz de mantenerse latente en el organismo sin disolverse de manera espontánea. Uznadze experimentó introduciendo intervalos vacíos de descanso (minutos, horas, días e incluso semanas enteras) entre la fase de fijación y la fase crítica de prueba. Descubrió que en ciertos individuos la disposición permanecía prácticamente inalterada tras lapsos prolongados de tiempo, manifestándose la ilusión con nitidez intacta tras varios días de silencio experimental.

4. Plasticidad versus Rigidez (Plasticidad): Representa la flexibilidad funcional que posee el sujeto para remodelar o extinguir una disposición previamente fijada cuando la realidad externa ha mutado de manera drástica y exige una adecuación perceptual objetiva. Se evalúa formalmente calculando el número de ensayos críticos idénticos que el sujeto necesita experimentar hasta disipar la ilusión y enunciar finalmente: «Ahora veo que ambas esferas son iguales».

7.2 Clasificación de tipologías psicofisiológicas individuales

La combinación factorial de estos parámetros diferenciales condujo a Dmitriy Uznadze a la edificación de una de las taxonomías caracterológicas y tipológicas más elegantes y rigurosas de la psicología diferencial de la primera mitad del siglo XX. A diferencia de las tipologías morfológicas de Ernst Kretschmer o de las tipologías temperamentales especulativas, la clasificación de Uznadze se fundamentaba exclusivamente en el comportamiento experimental directo del sujeto frente a las tareas de resolución psicofísica. Entre los perfiles tipológicos más sobresalientes definidos por la escuela georgiana destacan:

El Tipo Plástico (o Dinámico-Armónico): Caracterizado por una alta excitabilidad combinada con una plasticidad superior. El individuo adopta la disposición requerida por el medio con asombrosa rapidez y vigor adaptativo; sin embargo, en cuanto las condiciones externas mutan (ingreso a la fase crítica de igualdad estimular), el sujeto detecta rápidamente la alteración, disuelve la disposición fijada caduca en escasos ensayos y reajusta su percepción de acuerdo con la realidad fáctica de los objetos. Es el perfil arquetípico de la flexibilidad cognoscitiva, la salud mental y la capacidad de aprendizaje creativo.

El Tipo Rígido (o Perseverante): Distinguido por una plasticidad sumamente deficitaria y una persistencia pertinaz de la disposición. Tras la fase de fijación, el sujeto queda atrapado en la inercia del estado disposicional previo. En la fase de prueba, puede requerir decenas o centenares de exposiciones consecutivas de estímulos gemelos idénticos antes de percatarse de su equivalencia real, empeñándose ciegamente en sostener la existencia de la ilusión de contraste. Denota personalidades dogmáticas, con baja tolerancia a la incertidumbre, pensamiento estereotipado y severas dificultades para desaprender esquemas obsoletos.

El Tipo Lábil (o Débilmente Estructurado): Caracterizado por una debilidad estructural intrínseca en la fijación de la disposición. La Ustanovka se instaura con dificultad, de modo caótico e intermitente, y se desmorona ante la más mínima interferencia ambiental o el más leve intervalo temporal. El sujeto oscila erráticamente en sus juicios perceptivos, informando a ratos efectos de contraste, a ratos efectos de asimilación y a ratos juicios de igualdad azarosos, denotando una pronunciada inestabilidad atencional, fatiga neuropsíquica y falta de consistencia volitiva.

El Tipo Irradiado (o Difuso): Donde la disposición fijada en una modalidad sensorial específica o ante un objeto concreto se generaliza de manera desmedida y desordenada hacia todo el aparato cognitivo, impidiendo una discriminación fina de los matices de la estimulación y evidenciando dificultades en los mecanismos cortico-inhibitorios de focalización selectiva.

7.3 Aplicación clínica y estudio de estados patológicos

Fiel a su visión integradora de la ciencia psicológica, Uznadze y su selecto círculo de colaboradores —entre los que sobresalió de modo brillante el psiquiatra e investigador Irakli Bzhalava— pronto comprendieron que el método de fijación de la disposición encerraba un potencial inconmensurable para revolucionar la nosología psiquiátrica y el diagnóstico clínico diferencial de los trastornos neuropsiquiátricos mayores.

Al someter a pacientes diagnosticados con esquizofrenia a las baterías experimentales de ilusiones táctiles y visuales, la escuela de Tiflis cosechó hallazgos de una relevancia patológica descomunal. Los pacientes esquizofrénicos crónicos demostraban una desestructuración dramática de la dinámica disposicional normal. En ellos, la Ustanovka manifestaba un carácter marcadamente «disociado», «bizarro» o hiper-lábil: con frecuencia eran incapaces de fijar una disposición coherente incluso tras cincuenta ensayos repetidos; o bien, si llegaban a fijarla de manera aberrante, esta irrumpía en la fase crítica con una inercia destructiva desprovista de cualquier regulación adaptativa, confirmando empíricamente que la patología básica del núcleo esquizofrénico radica en la disgregación de la síntesis organísmica preparatoria primaria, la pérdida del «contacto vital con la realidad» del que hablara Eugène Minkowski.

En contraposición nítida, los pacientes aquejados de neurosis de angustia, trastornos histeriformes o afecciones neurasténicas exhibían dinámicas diametralmente dispares. En los cuadros histéricos, por ejemplo, Uznadze y Bzhalava detectaron una labilidad aguda condicionada por factores de sugestibilidad afectiva y una fijación sumamente superficial pero intensamente teatral de la disposición, la cual se disolvía inmediatamente si la atención del sujeto era distraída estratégicamente del foco experimental.

Por su parte, el estudio de pacientes aquejados de daño cerebral adquirido, traumatismos craneoencefálicos y demencias degenerativas evidenció patrones patognomónicos de extrema rigidez e inercia disposicional patológica, aportando datos fundacionales a la naciente neuropsicología soviética que posteriormente serían celebrados y continuados por Aleksandr Luria en sus estudios sobre las funciones reguladoras de los lóbulos frontales del córtex cerebral.

8. Implicaciones de la teoría de Uznadze en la psicología del desarrollo y la pedagogía

8.1 La teoría del juego infantil y la maduración funcional

La ontología disposicional de Dmitriy Uznadze no se recluyó en las cuatro paredes asépticas del laboratorio psicofísico, sino que desplegó una de sus facetas más ricas, tiernas y fecundas en el ámbito del desarrollo ontogenético y la psicología de la infancia. Uznadze dedicó ingentes esfuerzos teóricos y de observación directa a desentrañar el misterio de la actividad más definitoria de la niñez: el juego infantil.

Polemizando con las teorías lúdicas imperantes en su tiempo —como la célebre tesis del biólogo Karl Groos, quien concebía el juego como un mero «pre-ejercicio» biológico preparatorio de instintos maduros de supervivencia, o la tesis del superávit de energía de Herbert Spencer—, Uznadze articuló una teoría del juego de hondas resonancias dialécticas y fenomenológicas. Para Uznadze, el juego es una actividad derivada de la existencia de disposiciones funcionales puras, desvinculadas de cualquier necesidad pragmática de consumo material o de producción de bienes económicos de supervivencia.

El niño posee fuerzas psicofísicas y funciones somatocognitivas emergentes (locomoción, manipulación de objetos, lenguaje verbal, fantasía constructiva) que demandan de manera inmanente su activación y ejercicio madurativo. Sin embargo, dado que el niño se encuentra materialmente eximido de las responsabilidades del trabajo productivo social reservado a los adultos, su actividad motriz e intelectual no puede canalizarse a través de las cadenas teleológicas de la producción utilitaria. El juego surge precisamente como la respuesta perfecta a esta paradoja ontológica: en el juego, la necesidad que engendra la Ustanovka no es una demanda material externa, sino la necesidad interna del ejercicio funcional mismo de las fuerzas y habilidades en desarrollo. El niño corre no para llegar a un refugio, sino por el gozo inmanente de correr; manipula bloques no para edificar una vivienda real, sino para experimentar el dominio de la gravedad y la causalidad espacial.

Por ende, Uznadze conceptualizó el juego infantil como la escuela primaria del desarrollo disposicional de la humanidad: en el espacio protegido del juego simbólico, el niño aprende por vez primera a adoptar y liquidar disposiciones lúdicas complejas, sentando las bases plásticas sobre las cuales florecerá más tarde la capacidad adulta de planificar deliberadamente su conducta en el mundo del trabajo socializado.

8.2 Fundamentos psicológicos de la educación y el aprendizaje escolar

La traslación de la doctrina de la Ustanovka al terreno de la pedagogía general constituyó una de las cruzadas más apasionadas en la vida pública y científica de Dmitriy Uznadze. Con una vehemencia argumentativa implacable, Uznadze emprendió una crítica feroz contra la pedagogía tradicional de corte zarista y mecanicista, a la que acusaba de ser una disciplina violenta, autoritaria y anti-psicológica.

El vicio secular de la escuela tradicional estribaba, según Uznadze, en su devoción ciega por el memorismo estéril y la instrucción directiva pasiva. El maestro convencional irrumpía en el aula intentando depositar contenidos lógicos, fórmulas matemáticas o fechas históricas en la mente del estudiante mediante la coacción disciplinaria y la repetición monótona, prescindiendo por completo de la disposición interna del educando. Uznadze enunció un axioma pedagógico categórico que causó una profunda conmoción en los claustros docentes de Georgia:

«No existe acto pedagógico genuino ni asimilación cognitiva duradera sin la creación previa en el estudiante de la correspondiente disposición psicológica de aprendizaje.»

Para Uznadze, el auténtico maestro no es un distribuidor mecánico de conocimientos prefabricados, sino un arquitecto del contexto pedagógico situacional. La labor primordial del educador antes de enunciar un teorema o impartir una lección teórica consiste en generar la colisión dialéctica adecuada: suscitar en el alumno una necesidad interna vivaz de conocimiento o de curiosidad intelectual frente a un problema desafiante, y proveer una situación didáctica que haga emerger en su psique la Ustanovka orientada al descubrimiento. Cuando el estudiante se encuentra provisto de la disposición de aprendizaje adecuada, la asimilación del conocimiento se despliega de manera orgánica, rápida, jubilosa y dotada de un significado existencial imperecedero.

Asimismo, Uznadze defendió que la educación formal debe estar diseñada estratégicamente para entrenar y potenciar en los niños la capacidad del acto de objetivación crítica: los pupilos no deben ser entrenados para ejecutar rutinas pasivas desprovistas de sentido, sino para aprender a detener deliberadamente la conducta automática ante la emergencia de contradicciones lógicas, formulando preguntas analíticas que reestructuren sus esquemas interpretativos de la realidad circundante.

8.3 Publicaciones pedagógicas y manuales fundacionales

La entrega de Uznadze a la causa pedagógica no se agotó en la teorización abstracta ni en los discursos académicos solemnes; se materializó en una colosal labor editorial de redacción de manuales fundacionales que moldearon de raíz el sistema escolar de Georgia durante varias generaciones de maestros e inspectores de enseñanza.

A lo largo de las décadas de 1920 y 1930, Uznadze redactó y publicó en lengua georgiana una serie de tratados magistrales que se convirtieron en la biblia formativa del magisterio, destacando de manera conspicua sus obras fundamentales:

  • Fundamentos de la Psicología Pedagógica (publicada originalmente en Tiflis), un volumen monumental donde sistematizó la psicología evolutiva desde el nacimiento hasta la adolescencia a la luz de la doctrina de la Ustanovka.
  • Psicología del Trabajo Escolar Infantil, centrada en la prevención de la fatiga psicofísica, la estructuración ergonómica de los horarios de clase y la optimización de los mecanismos de descanso funcional en niños de escuelas primarias y secundarias.
  • Numerosas cartillas metodológicas y guías didácticas distribuidas exhaustivamente a través de las escuelas de distritos rurales del Cáucaso, orientadas a dotar a los maestros rurales de herramientas prácticas de evaluación psicodiagnóstica del temperamento infantil.

Estas obras fundacionales amalgamaron con maestría inigualable el humanismo ético más noble con el rigor experimental más estricto. Uznadze demostró fehacientemente que la ciencia psicológica no debía ser un saber arcano recluido en el olimpo de las torres de marfil universitarias, sino una palanca de redención material y emancipación cultural capaz de dignificar la vida cotidiana del pueblo a través de una educación infantil verdaderamente científica, respetuosa y liberadora.

9. Filosofía del lenguaje, pensamiento y percepción según Uznadze

9.1 La génesis de los conceptos y el papel del lenguaje

Las indagaciones teóricas de Dmitriy Uznadze trascendieron con audacia los límites habituales de la psicología experimental para internarse con paso firme en los dominios de la filosofía del lenguaje y la epistemología genética, anticipando en muchos aspectos los senderos que más tarde transitarían pensadores como Ernst Cassirer o Lev Vygotsky. Uznadze concibió el lenguaje no como un mero sistema decorativo de etiquetas fonéticas pegadas a cosas preexistentes, sino como el órgano fundamental de la objetivación y la condición sine qua non del pensamiento conceptual abstracto.

En sus investigaciones empíricas sobre la génesis del significado verbal —recogidas primorosamente en sus monografías sobre la psicología del habla y el pensamiento conceptual publicadas a finales de los años 1920—, Uznadze demostró que en el nivel sensorial primario el ser humano interactúa con los objetos a través de imágenes globales e indiferenciadas ligadas a la acción práctica. Para que un objeto pueda desgajarse de la inmediatez sensorial y ser categorizado bajo un concepto abstracto, resulta imprescindible la intervención estabilizadora de la palabra articulada.

La palabra opera como una cuña que se introduce entre la percepción directa y la acción motriz automática. Al nombrar una cosa, el sujeto fija y retiene el acto de objetivación, extrayendo las propiedades esenciales y relacionales del fenómeno por encima de sus accidentes sensoriales contingentes. Uznadze atacó frontalmente el nominalismo ingenuo: los conceptos no son construcciones arbitrarias del entendimiento ni meras convenciones sonoras; son modelos funcionales activos de la realidad material que consolidan disposiciones de segundo orden en la mente del individuo. Mediante el lenguaje, la sociedad humana transmite transgeneracionalmente un vasto arsenal de disposiciones culturales ya fijadas, permitiendo al infante apropiarse de la experiencia histórica acumulada por la civilización entera sin necesidad de repetir por ensayo y error toda la evolución biológica previa.

9.2 La ilusión perceptiva como prueba de una adaptación profunda

La interpretación epistemológica que Uznadze confirió a las ilusiones perceptivas constituye uno de los momentos más deslumbrantes y contra-intuitivos de su metateoría. A lo largo de la historia de la filosofía occidental, desde Platón y los escépticos helenísticos hasta el empirismo moderno, las ilusiones de los sentidos habían sido sistemáticamente interpretadas como fallos vergonzantes del aparato cognitivo humano, aberraciones mecánicas, errores de cálculo sensorial o pruebas incontestables del carácter engañoso y deficiente de la percepción física.

Uznadze invirtió radicalmente esta premisa cartesiana secular: para el maestro georgiano, la emergencia de una ilusión sensorial (como el efecto de contraste de las esferas ponderales) no es en absoluto la manifestación de una falla o de una patología en el diseño cognitivo del sujeto, sino por el contrario, la prueba más rotunda e irrefutable de la eficiencia, profundidad y plasticidad adaptativa del sistema nervioso viviente.

En el mundo ecológico real en el que ha evolucionado el ser humano, el universo no se presenta como un caos probabilístico inconexo donde las propiedades físicas de las cosas mutan a cada segundo de forma caótica. La naturaleza exhibe continuidad y regularidad espaciotemporal: si un leñador toma repetidamente un trozo de corteza liviana, el siguiente objeto que se le presenta en la misma rama tiende coherentemente a preservar propiedades afines. Al configurar una Ustanovka tras pocos ensayos, el organismo humano ahorra ingentes cantidades de tiempo y energía metabólica vital, preparándose anticipadamente para reaccionar al mundo de forma inmediata sin verse obligado a deliberar desde cero en cada fracción de segundo.

La ilusión de contraste surge únicamente en la situación artificial del laboratorio, donde el experimentador introduce un engaño deliberado: fija una expectativa organísmica en un sentido y entrega repentinamente un estímulo idéntico. Por ende, la ilusión es el testimonio experimental visible de que el sujeto no es pasivo, de que se aproxima activamente a la realidad cargado con un modelo organísmico previo. La ilusión no demuestra el error del ojo o de la mano; demuestra la portentosa potencia anticipatoria del sujeto vivo en su búsqueda incesante de un acoplamiento armónico con su entorno.

Esta perspectiva diferenció tajantemente a Uznadze de la psicología de la Gestalt desarrollada coetáneamente por Wolfgang Köhler, Max Wertheimer y Kurt Koffka. Mientras los guestaltistas explicaban las ilusiones perceptivas recurriendo casi exclusivamente a leyes inmanentes y estáticas de la estimulación física en el campo visual (como la ley de cierre o la ley de buena forma) y postulando un isomorfismo psicofísico cerebral de índole geométrico-topológica casi automático, Uznadze demostró que la estructura perceptual percibida no radica puramente en la configuración estimulante exterior: está determinada en su raíz por la historia funcional y la disposición interna activa que el sujeto aporta activamente a la escena sensorial.

9.3 Voluntad, decisión y regulación de la conducta humana

El tratamiento del acto volitivo y de la libertad de elección humana representa la cúspide humanista del pensamiento de Uznadze, coronando su intento de formular una psicología integral que no degradara al hombre a la condición de autómata mecanicista ni lo elevara al reino ilusorio de un espiritualismo etéreo desvinculado de la causalidad material.

Uznadze despojó a la voluntad de todo halo misterioso o metafísico: la voluntad no es una facultad mágica trascendental del alma, ni tampoco se reduce a una mera suma de reflejos motores reforzados pasivamente. Para la escuela de Tiflis, el acto volitivo genuino acontece únicamente en el segundo nivel de la vida psíquica, y es el resultado directo de la mediación consciente que se despliega ante la emergencia de disposiciones contradictorias e incompatibles en un mismo sujeto.

Consideremos el caso paradigmático del conflicto ético o decisional: un sujeto experimenta, en el nivel primario organísmico, una necesidad biológica perentoria e inmediata (por ejemplo, el impulso impulsivo de huir del peligro físico o de apropiarse egoístamente de un alimento ajeno). Al mismo tiempo, en virtud de su educación social, sus principios éticos y su identidad civil, se suscita en él una disposición de orden moral superior que prescribe la permanencia en el puesto de deber o la solidaridad desinteresada con sus congéneres. Ante esta encrucijada existencial, la conducta animal inmediata se paralizaría o sucumbiría mecánicamente al vector biológico sensorial más potente.

En el ser humano, en cambio, interviene majestuoso el acto de objetivación volitiva:

  • Suspensión deliberada del impulso inmediato: El sujeto detiene activamente la ejecución de la disposición primaria, colocándola «frente a sí» como un objeto de evaluación reflexiva.
  • Ponderación axiológica de consecuencias: A través del pensamiento verbal y la imaginación temporal prospectiva, el sujeto confronta las consecuencias futuras de ambos cursos de acción a la luz de su autoconcepto, su dignidad personal y sus valores ideales.
  • Creación deliberada de una nueva Ustanovka de orden superior: Mediante un decreto de autodeterminación reflexiva, el sujeto toma una decisión interna consciente («Haré esto cuésteme lo que me cueste»). En ese instante sublime, la voluntad transmuta la convicción moral consciente en una nueva disposición psicofísica real, capaz de someter e inhibir con éxito a la pulsión biológica primaria más poderosa.

La libertad humana no radica, por consiguiente, en una ausencia milagrosa de causalidad física, sino en la capacidad neuropsíquica de autodeterminarse: la potestad evolutiva de transformar las razones lógicas y los valores morales conscientes en disposiciones corporales efectivas de acción transformadora en el mundo.

10. Comparativa teórica: Uznadze frente al psicoanálisis, la Gestalt y el conductismo

10.1 Uznadze y el psicoanálisis de Sigmund Freud

La confrontación epistemológica entre el sistema de Dmitriy Uznadze y el psicoanálisis de Sigmund Freud representa uno de los diálogos teóricos más fascinantes y menos comprendidos de la psicología del siglo XX. Ambos gigantes compartían un punto de partida revolucionario y coincidente: la convicción irrevocable de que la conciencia introspectiva superficial representa apenas la punta visible de un inmenso iceberg psíquico, y que la conducta humana manifiesta se halla inexorablemente gobernada y delimitada por fuerzas y determinantes de naturaleza no consciente.

Sin embargo, a partir de esta premisa compartida, los caminos teóricos de Tiflis y Viena divergen de forma irreconciliable en su ontología, su antropología y su método:

Eje Comparativo Psicoanálisis (Sigmund Freud) Teoría de la Disposición (Dmitriy Uznadze)
Naturaleza del Inconsciente Depósito conflictivo y reprimido de pulsiones biológicas egoístas (Ello) y contenidos verbales censurados. Estrato psicofísico primario, funcional, unificado, integrador y naturalmente orientado a la realidad adaptativa.
Motor Dinámico El conflicto inmanente e irresoluble entre el Principio del Placer y el Principio de Realidad; pulsiones libidinales y tanáticas. El encuentro dialéctico y armónico entre la Necesidad integral del organismo y la Situación concreta objetiva.
Relación Sujeto-Mundo Alienación fundacional; el mundo social y la civilización reprimen, mutilan y traumatizan la naturaleza instintiva del sujeto. Acoplamiento funcional adaptativo continuo; el sujeto se despliega y humaniza a través de la situación ambiental y la cultura.
Método de Validación Clínico-hermenéutico; interpretación retrospectiva de asociaciones libres, sueños y transferencias en el diván terapéutico. Psicofísico experimental; verificación prospectiva, protocolos estandarizados de laboratorio y registro cuantitativo.

Uznadze recusó categóricamente lo que denominaba el «monstruismo patológico» de la antropología freudiana. Le parecía absurdo considerar que el estado primordial de la mente humana fuera un abismo turbulento de neurosis latente e impulsos incestuosos reprimidos. Para Uznadze, el inconsciente de la Ustanovka es la encarnación de la salud biológica, la cordura funcional y el sentido de adaptación primordial: es el mecanismo silencioso, armónico e impecable que permite al ser humano cruzar una calle concurrida, enhebrar una aguja o ejecutar una pieza al piano sin sucumbir al colapso reflexivo.

10.2 Diálogo y debate con la psicología de la Gestalt

El vínculo intelectual de Uznadze con la Escuela de Berlín y la psicología de la Gestalt —capitaneada por Max Wertheimer, Wolfgang Köhler y Kurt Koffka— estuvo presidido por una profunda admiración mutua y una notable confluencia metodológica inicial. Tanto la escuela georgiana como la alemana declararon una guerra sin cuartel contra el atomismo mecanicista imperante, proclamando la primacía absoluta de la totalidad organizada (la forma, la estructura integral) sobre los elementos sensoriales discretos aislados.

No obstante esta vecindad filosófica, Uznadze no dudó en someter a la Gestalt a una crítica epistemológica demoledora. Uznadze reprochaba a la escuela guestáltica su incapacidad para desprenderse definitivamente del postulado de la inmediatez. En efecto, teóricos como Wertheimer o Koffka sostenían que las leyes de la percepción (proximidad, semejanza, continuidad, destino común) eran propiedades intrínsecas de las configuraciones del propio estímulo físico o emanaban mecánicamente de campos electrofisiológicos estáticos en la corteza visual cerebral cerebral que reflejaban isomórficamente la escena sensorial.

Para Uznadze, esta perspectiva pecaba de un «objetivismo sensorialista abstracto»: olvidaba nada menos que al sujeto agente vivo, su historia individual y sus necesidades activas. En una célebre polémica teórica, Uznadze demostró experimentalmente que dos sujetos expuestos exactamente a la misma configuración guestáltica objetiva perciben estructuras fenoménicas diametralmente dispares si han sido previamente sometidos a regímenes de fijación disposicional diferentes. La «buena forma» no reside en el papel ni en la retina; la forma perceptual es una construcción activa cincelada por la Ustanovka preconsciente del sujeto organísmico que acude al encuentro de la estimulación.

10.3 Uznadze ante el conductismo y las teorías del reflejo condicionado

La relación de Dmitriy Uznadze con el conductismo anglosajón de John B. Watson y con la doctrina reflexológica hegemónica del fisiólogo ruso Ivan Pavlov estuvo signada por una irreductible resistencia teórica frente a lo que consideraba la degradación mecanicista más peligrosa en la historia de la ciencia moderna.

Tanto el conductismo watsoniano como la fisiología pavloviana más dogmática habían elevado a dogma axiomático la omnipotencia del esquema reflejo periférico directo: a un estímulo incondicionado o condicionado (E) le sigue de forma fija, lineal y mecánica una respuesta muscular o secretora manifiesta (R). Uznadze demostró la bancarrota conceptual de esta fórmula mecanicista para dar cuenta de la infinita variabilidad plástica de la vida humana real:

  • Bajo el esquema E → R, resulta imposible explicar por qué una misma persona, enfrentada exactamente al mismo estímulo físico ambiental en idénticas condiciones externas, despliega respuestas conductuales radicalmente antitéticas en momentos sucesivos del tiempo.
  • De igual modo, deviene inexplicable que estímulos físicos completamente disímiles y heterogéneos susciten en el organismo respuestas adaptativas equivalentes y coordinadas hacia una meta teleológica idéntica.

Uznadze proclamó que el arco reflejo periférico pavloviano es una abstracción artificial válida únicamente en preparaciones de laboratorio con animales descerebrados o severamente constreñidos en arneses inmovilizadores. En el ser viviente libre y unificado, el estímulo ambiental jamás conecta directamente con los efectores motores periféricos: el estímulo suscita y moviliza primero la disposición total del organismo, y es dicha Ustanovka holística y central la que prescribe, modula y desata la respuesta muscular pertinente.

Con esta visión holística y funcional, Uznadze se anticipó en décadas a los conceptos más granulares de la psicología cognitiva moderna, tales como las nociones de «esquema» sensorio-cognitivo popularizadas por Frederic Bartlett y Jean Piaget, o el constructo de «expectativa interna» y modelo mental.

11. Recepción, debates y tensiones en el marco de la psicología soviética

11.1 Relación con la escuela histórico-cultural y la teoría de la actividad

En el fascinante mosaico intelectual de la Unión Soviética entre las décadas de 1920 y 1950, la Escuela de Tiflis liderada por Dmitriy Uznadze mantuvo una relación de profundo respeto intelectual, intensos debates epistolares y no pocas tensiones soterradas con las otras dos grandes metrópolis científicas: la Moscú de Lev Vygotsky, Aleksandr Luria y Aleksei Leontiev, y la Leningrado de Sergei Rubinstein.

Las convergencias teóricas entre Uznadze y Lev Vygotsky eran de un calibre descomunal: ambos coincidían plenamente en el papel mediador indiscutible del lenguaje en el surgimiento de las funciones psíquicas superiores, ambos compartían una ontología dialéctica monista y ambos rechazaban con idéntico fervor el mecanicismo reflexológico vulgar. Sin embargo, en el plano de los debates conceptuales específicos, afloraron disputas epistemológicas de gran hondura con la Escuela de la Actividad de Aleksei Leontiev.

Leontiev y sus acólitos moscovitas defendían a ultranza el principio de la primacía ontológica de la actividad externa objetal (dejátelnost): la psique, según Leontiev, es un producto secundario derivado de la interiorización paulatina de la actividad laboral práctica desplegada por el sujeto en el mundo sociocultural exterior. Para Uznadze, esta fórmula leontieviana incurría en un residuo sutil de mecanicismo y reduccionismo sociológico: la actividad práctica externa jamás puede inaugurarse en el vacío ontológico sin una condición interna previa. Uznadze sostenía con firmeza que la actividad misma presupone ontológicamente a la Ustanovka; la disposición organísmica es la premisa indispensable sin la cual ninguna actividad dirigida a un objeto podría jamás comenzar ni orientarse coherentemente en el tiempo y el espacio.

Por su parte, el eminente filósofo y psicólogo soviético Sergei Rubinstein —padre del principio de la unidad dialéctica de conciencia y actividad— miró siempre con enorme simpatía y admiración las construcciones teóricas de la escuela de Tiflis. Rubinstein destacó repetidamente que la teoría de la disposición de Uznadze constituía el intento científico más consumado y riguroso de todo el bloque soviético para liquidar de una vez y para siempre el divorcio metafísico cartesiano entre el mundo de las causas materiales externas y el universo de las vivencias subjetivas internas.

11.2 Controversias ideológicas y la sesión pavloviana de 1950

Los años posteriores a la culminación de la Segunda Guerra Mundial y el inicio de la Guerra Fría coincidieron con una época de asfixiante cerrazón ideológica y dogmatismo inquisitorial en la vida académica soviética, marcada por las campañas ideológicas de la Zhdanovshchina. Todo el edificio de la ciencia soviética fue conminado a alinearse servilmente con directrices doctrinarias rígidamente interpretadas, produciéndose purgas traumáticas en la genética (el ascenso fraudulento del lysenkoísmo) y en la filosofía.

En el verano de 1950, este torbellino obscurantista alcanzó su clímax destructivo en la psicología y la fisiología mediante la convocatoria forzosa de la fatídica Sesión Conjunta de la Academia de Ciencias de la URSS y la Academia de Ciencias Médicas de la URSS (conocida históricamente como la nefasta «Sesión Pavloviana»). Bajo la batuta de celosos burócratas y fisiólogos oportunistas respaldados por el aparato estalinista, se decretó que la doctrina de los reflejos condicionados de Ivan Pavlov constituía la única y exclusiva interpretación científica y materialista legítima del comportamiento humano, exigiendo que toda la psicología soviética fuera reescrita y subsumida sumisamente bajo la neurofisiología pavloviana de la actividad nerviosa superior.

En este clima de asedio y sospecha, las acusaciones más ominosas se cernieron sobre la Escuela de Tiflis. Críticos ideológicos oficialistas lanzaron virulentos panfletos en los que acusaban a la Ustanovka de Dmitriy Uznadze de ser un constructo «idealista», «místico», «teleológico» y «antinauka» (anticientífico), tachándola de desviar la atención de los sacrosantos arcos reflejos periféricos para postular instancias intermedias prerracionales de cariz sospechosamente «freudiano» o «burgués».

Dmitriy Uznadze desplegó una serenidad y un coraje ético admirables ante esta tempestad persecutoria. Negándose a abjurar de sus hallazgos empíricos acumulados a lo largo de tres decenios de experimentos irrefutables, redactó defensas metodológicas de una altura conceptual apabullante, demostrando que su concepto de disposición no contradecía la fisiología nerviosa real, sino que la elevaba dialécticamente a un principio unificador insustituible. No obstante, el inmenso estrés emocional y físico derivado de estas brutales presiones institucionales y políticas minó trágicamente su salud cardiovascular. El 9 de octubre de 1950, apenas escasos meses después de las turbulencias de la Sesión Pavloviana, Dmitriy Nikolaevich Uznadze fallecía repentinamente en su residencia de Tiflis a los 63 años de edad, en la plenitud de su fecundidad creadora, dejando a la comunidad científica georgiana sumida en un luto desgarrador.

11.3 Continuidad de la escuela tras su muerte: Prangishvili, Natadze y Bzhalava

La desaparición física de su carismático líder fundacional no significó, en modo alguno, la disolución de la Escuela Psicológica Georgiana. Por el contrario, los discípulos directos forjados en el rigor del laboratorio de Tiflis cerraron filas con una lealtad conmovedora en torno a la memoria de su mentor, decididos a preservar, defender y ensanchar las fronteras de la metateoría de la Ustanovka.

La dirección del renombrado Instituto de Psicología fue asumida por su discípulo predilecto y sucesor natural, Aleksandr Prangishvili (1907-1989), secundado brillantemente por figuras de la talla de Revaz Natadze (1903-1989) e Irakli Bzhalava (1908-1976). Con una tenacidad épica, estos investigadores continuaron publicando prolíficamente volúmenes monográficos colectivos en los que refutaban matemáticamente las críticas dogmáticas pavlovianas, extendiendo la aplicación de la disposición al estudio de las actitudes sociales, la memoria semántica, la creatividad estética y la psicopatología estructural.

El punto de inflexión y reivindicación histórica definitiva de la Escuela de Tiflis se produjo en el otoño de 1979, con la celebración del magno y mítico Simposio Internacional sobre el Inconsciente celebrado en Tiflis. Aquel acontecimiento ecuménico —uno de los encuentros científicos más singulares y libres de toda la historia soviética tardía— congregó a cientos de psicólogos, lingüistas, psicoanalistas y neurocientíficos de todo el planeta, incluyendo luminarias occidentales de primer nivel.

Durante aquel congreso internacional, la metateoría de Dmitriy Uznadze fue formalmente reivindicada y consagrada ante los ojos de la ciencia universal como la gran alternativa no mecanicista y no represiva a la metapsicología freudiana. Los discípulos de Uznadze demostraron al mundo que la Unión Soviética contaba con una tradición teórica propia de indagación del inconsciente psicológico adaptativo, infinitamente más sólida en términos de metodología empírica de laboratorio que las construcciones especulativas del psicoanálisis clásico.

12. El legado contemporáneo de Dmitriy Uznadze en la ciencia cognitiva moderna

12.1 Anticipación del ‘priming’, la cognición implícita y los sesgos perceptuales

Visto a través del prisma de las ciencias cognitivas contemporáneas del siglo XXI, el pensamiento de Dmitriy Uznadze adquiere una actualidad sobrecogedora y un aura de prefiguración profética indiscutible. Décadas antes de que la revolución cognitiva estadounidense acuñara su jerga técnica habitual, Uznadze ya había cartografiado experimentalmente los fenómenos que hoy constituyen el núcleo duro de la investigación cognitiva experimental.

La correspondencia más flagrante se constata en el fenómeno del priming sensorial y conceptual (facilitación o predisposición semántica y motora). Lo que la neurociencia cognitiva contemporánea describe hoy minuciosamente como la alteración transitoria en el procesamiento, detección y reconocimiento de un estímulo diana inducida por la presentación subliminal o explícita de un estímulo cebador o preparatorio previo (prime), no es otra cosa que la manifestación empírica en escala de laboratorio de la fijación de una Ustanovka en el sentido exacto acuñado en Tiflis en los años 1920.

Asimismo, los modelos teóricos del psicólogo contemporáneo Timothy Wilson y colaboradores sobre el «inconsciente adaptativo» (adaptive unconscious) —entendido como un conjunto sofisticado de módulos cognitivos preatencionales, no deliberados y altamente eficientes que procesan terabytes de información ambiental, calculan probabilidades estadísticas y orientan la supervivencia mucho antes de que la conciencia reflexiva formule un juicio explícito— se alinean punto por punto con los axiomas de la ontología disposicional uznadziana.

En el campo de la economía conductual y la psicología de la toma de decisiones heurística —popularizada mundialmente por los laureados con el Premio Nobel Daniel Kahneman y Amos Tversky a través del denominado «Sistema 1» (rápido, automático, heurístico, preconsciente) y «Sistema 2» (lento, deliberado, analítico, reflexivo)—, la correspondencia con la distinción formulada por Uznadze entre el Nivel Primario (disposicional-inmediato) y el Nivel Secundario (objetivado-reflexivo) resulta metodológicamente idéntica. Además, los modernos estudios funcionales de neuroimagen funcional (fMRI, potenciales evocados tipo Readiness Potential o potencial de disposición motriz de Kornhuber y Deecke) validan sistemáticamente la activación masiva de la corteza prefrontal dorsolateral y el área motora suplementaria cientos de milisegundos antes de que el sujeto experimente el deseo consciente subjetivo de apretar una tecla o emitir un juicio sensorial, reivindicando empíricamente la premisa innegociable de Uznadze: la conciencia no inaugura la acción; la conciencia supervisa, modula y objetiva un estado disposicional previo encarnado en la totalidad del organismo.

12.2 Aportaciones a la teoría de la cognición corporizada (Embodied Cognition)

Uno de los virajes paradigmáticos más radicales y fecundos de la ciencia de la mente en las últimas tres décadas ha sido el surgimiento de la cognición corporizada, situada y enactiva (Embodied, Embedded, Extended, and Enactive Cognition – la corriente de las 4E), articulada por pensadores y neurobiólogos de la talla de Francisco Varela, Evan Thompson, Eleanor Rosch y Andy Clark. Esta corriente revolucionaria emergió como un contra-ataque frontal al computacionalismo cognitivista clásico de corte chomskiano o fodoriano, el cual concibió a la mente como un procesador de símbolos lógicos abstractos y desencarnados, reduciendo el cuerpo a un simple periférico de entrada y salida de datos (hardware).

Para la cognición corporizada contemporánea, la cognición humana no consiste en procesar representaciones mentales abstractas de un mundo externo platónico, sino que brota directamente de la actividad sensoriomotora viva de un cuerpo encarnado en acoplamiento dinámico continuo con su nicho ecológico ecológico. En este horizonte epistemológico de vanguardia, Dmitriy Uznadze se erige con derecho propio como uno de sus precursores genealógicos más transparentes e incontestables.

La teoría de la Ustanovka constituye, por su propia esencia ontológica, una teoría enactiva y corporizada avant la lettre. Uznadze recalcó de manera infatigable a lo largo de medio siglo de magisterio que la disposición psicofísica no es un paquete estático de representaciones cognitivas almacenadas en una memoria cerebral incorpórea: la disposición es una postura activa, un tono neuromuscular, un estado cinético global del organismo biológico encarnado preparado para la interacción transformadora con el medio material. Al postular la indisociabilidad dialéctica entre el polo de la necesidad y el polo de la situación exterior, Uznadze erradicó el solipsismo cartesiano y superó con décadas de antelación el mito de las representaciones desencarnadas, demostrando que conocer el mundo es, antes que nada, actuar ecológicamente en él a través de la mediación funcional de nuestro ser corporal viviente.

12.3 Revalorización global de Uznadze en la historia de la ciencia

La demolición de la Cortina de Hierro a comienzos de la década de 1990 y el acceso desclasificado a los archivos científicos soviéticos abrieron una nueva y luminosa era de redescubrimiento internacional y reivindicación historiográfica de la figura y la herencia de Dmitriy Nikolaevich Uznadze. Si bien en 1966 la prestigiosa editorial estadounidense Consultants Bureau había publicado una versión monográfica en inglés titulada The Psychology of Set, dicha obra había quedado restringida a círculos especializados de historiadores de la psicología soviética y psicofísicos de laboratorio.

En el siglo XXI, asistimos a una justa y creciente revalorización ecuménica de la Escuela Psicológica Georgiana en las universidades más prestigiosas del orbe anglosajón, europeo e hispanohablante. La ciencia psicológica contemporánea, exhausta de micro-teorías fraccionadas que analizan de forma aislada una molécula de atención, un sesgo heurístico puntual o un neurotransmisor determinado sin lograr integrarlos en una concepción holística del ser humano, vuelve con admiración reverente los ojos hacia el legado de Tiflis.

Dmitriy Uznadze representa la cumbre de una era dorada donde el más severo e innegociable empirismo experimental de laboratorio marchaba cogido de la mano con la más audaz y rigurosa profundidad filosófica. Su obra nos lega una lección metodológica de vigencia perenne: el sujeto psicológico no puede ser despedazado impunemente en arcos mecánicos periféricos ni disuelto en abstracciones lógicas desencarnadas. El ser humano es una totalidad indivisible, cuya grandeza radica en la facultad prodigiosa de fundar silenciosamente disposiciones de adaptación profunda al cosmos material y, en el instante supremo del tropiezo, encender la luz reflexiva de la conciencia y la libertad ética a través del acto sagrado de la objetivación.

Referencias

  • Bzhalava, I. T. (1966). Psikhologiya ustanovki i kibernetika [Psicología de la disposición y cibernética]. Editorial Nauka.
  • Kahneman, D. (2011). Thinking, fast and slow. Farrar, Straus and Giroux.
  • Leontiev, A. N. (1978). Activity, consciousness, and personality. Prentice-Hall.
  • Luria, A. R. (1979). The making of mind: A personal account of Soviet psychology. Harvard University Press.
  • Prangishvili, A. S. (1967). Issledovaniya po psikhologii ustanovki [Investigaciones sobre la psicología de la disposición]. Metsniereba.
  • Rubinstein, S. L. (1946). Osnovy obshchei psikhologii [Fundamentos de psicología general]. Uchpedgiz.
  • Uznadze, D. N. (1909). Wladimir Solowjow: seine Erkenntnistheorie und Metaphysik [Vladimir Solovyov: su teoría del conocimiento y metafísica]. Universidad de Halle-Wittenberg.
  • Uznadze, D. N. (1961). Eksperimental’nye osnovy psikhologii ustanovki [Bases experimentales de la psicología de la disposición]. Editorial de la Academia de Ciencias de la RSS de Georgia.
  • Uznadze, D. N. (1966). The psychology of set (Trad. B. Haigh). Consultants Bureau.
  • Varela, F. J., Thompson, E., & Rosch, E. (1991). The embodied mind: Cognitive science and human experience. MIT Press.
  • Vygotsky, L. S. (1997). The collected works of L. S. Vygotsky: Vol. 3. Problems of the theory and history of psychology (R. W. Rieber & J. Wollock, Eds.). Plenum Press.
  • Wilson, T. D. (2002). Strangers to ourselves: Discovering the adaptive unconscious. Harvard University Press.
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