área calcarina – calcarine area


Área Calcarina

Primary Disciplinary Field(s): Neuroanatomía, Neurociencia, Oftalmología

El área calcarina, fundamental en la neuroanatomía de la visión, constituye la región donde se aloja la corteza visual primaria (V1), también identificada como el Área 17 de Brodmann. Esta estructura crucial se encuentra ubicada profundamente en el lóbulo occipital, específicamente a lo largo de los labios del surco calcarino en la superficie medial del hemisferio cerebral. Su función primordial es la recepción e interpretación inicial de la información visual que viaja desde el núcleo geniculado lateral del tálamo, actuando como el primer punto de procesamiento cortical para la percepción consciente de las imágenes.

1. Definición y Localización Anatómica

El área calcarina es una designación topográfica que se refiere al tejido cortical que bordea el surco calcarino. Este surco es una fisura prominente que se extiende horizontalmente a lo largo de la superficie medial del lóbulo occipital, desde cerca del polo occipital hasta la región del istmo. La corteza que tapiza los labios superior e inferior de este surco es la que conforma V1. La localización es estrictamente medial y, debido a su posición profunda, a menudo está protegida de lesiones superficiales, aunque es altamente vulnerable a interrupciones del suministro sanguíneo.

Anatómicamente, la delimitación del área calcarina es precisa. Se extiende desde el polo occipital (la porción más posterior del cerebro) en sentido anterior, a menudo fusionándose con el surco parietooccipital en su extremo anterior. La organización espacial de esta área es crítica, ya que refleja una organización retinotópica estricta, donde cada punto del campo visual proyecta a un punto específico de la corteza. La porción más posterior del área calcarina maneja la representación de la mácula (visión central y detallada), mientras que las porciones más anteriores procesan la visión periférica. Esta disposición espacial es fundamental para comprender los déficits visuales resultantes de lesiones localizadas.

La identificación de esta región con el Área 17 de Brodmann se basa en sus características citoarquitectónicas únicas. Históricamente, el área calcarina es reconocida como la región cortical más especializada en la recepción de aferencias visuales. Su estructura laminar, particularmente la presencia de la Estría de Gennari, la distingue de todas las demás áreas corticales. Esta especificidad estructural subraya su papel irremplazable como el punto de entrada para la información visual en el sistema nervioso central.

2. Etimología y Desarrollo Histórico

El término “calcarino” deriva del latín calcar, que significa “espuela” o “talón”, una referencia morfológica a la apariencia interna del surco cuando se observa en cortes sagitales o a la protuberancia que forma en la pared medial del ventrículo lateral, conocida como el calcar avis. El reconocimiento de este surco como una entidad anatómica distinta se remonta a los primeros estudios de la anatomía cerebral en el siglo XIX, aunque su significado funcional se dilucidó gradualmente.

Un hito crucial en la comprensión del área calcarina fue el descubrimiento de la Estría de Gennari. En 1776, Francesco Gennari, un estudiante de medicina italiano, describió una línea blanca macroscópicamente visible dentro de la sustancia gris de la corteza occipital. Aunque en ese momento su función era desconocida, este hallazgo se convirtió en el marcador citoarquitectónico definitivo de la corteza visual primaria. Esta línea, visible a simple vista, demostraba la existencia de una organización altamente especializada en esta región, diferenciándola del resto del neocórtex.

El desarrollo funcional y la cartografía definitiva se lograron a principios del siglo XX. Korbinian Brodmann, utilizando técnicas de tinción celular, formalizó la división citoarquitectónica del cerebro, designando el área calcarina como el Área 17, caracterizada por una capa granulosa interna extremadamente gruesa y la presencia de células específicas. Simultáneamente, investigadores como Tatsuji Inouye y Gordon Holmes, estudiando a soldados con heridas de bala en la Primera Guerra Mundial, establecieron la relación directa entre la localización de la lesión en el área calcarina y los déficits específicos en el campo visual, confirmando la organización retinotópica detallada y funcional de V1.

3. Función Principal: La Corteza Visual Primaria (V1)

El área calcarina sirve como el principal centro de procesamiento inicial de la información visual. La información sensorial, transportada por las radiaciones ópticas, llega aquí después de sinaptizar en el núcleo geniculado lateral (NGL). La función de V1 no es solo registrar la luz, sino descomponer la escena visual en sus elementos constituyentes más básicos: bordes, orientaciones, barras de luz y movimiento simple. Es el punto de partida para toda la percepción visual consciente y la base sobre la cual se construyen las percepciones visuales complejas en las áreas de asociación secundarias (V2, V3, etc.).

La característica funcional más definitoria del área calcarina es su mapeo retinotópico preciso. El campo visual se proyecta de manera invertida y contralateral sobre V1. Es decir, el campo visual izquierdo se procesa en el área calcarina derecha, y viceversa. Además, el cuadrante visual superior se proyecta al labio inferior del surco calcarino, mientras que el cuadrante visual inferior se proyecta al labio superior. Esta división estricta explica por qué las lesiones focales resultan en déficits de cuadrantes visuales específicos (hemianopsias o cuadrantanopsias).

Un aspecto crucial de la función de V1 es la desproporcionada representación de la fóvea. Aunque la fóvea (el centro de la retina responsable de la visión de alta resolución) ocupa un área minúscula en la retina, su representación cortical en el polo occipital posterior del área calcarina es vasta. Esta sobrerrepresentación cortical asegura que el cerebro dedique la mayor parte de su capacidad de procesamiento primario a la información visual de mayor detalle y relevancia, permitiendo la discriminación fina y la lectura. Esta característica tiene implicaciones clínicas significativas, especialmente en el contexto de la irrigación vascular.

4. Organización Citoarquitectónica y Laminar

La corteza visual primaria presenta una citoarquitectura que, si bien sigue el patrón de seis capas del neocórtex, exhibe modificaciones extremas que reflejan su función especializada. Es notablemente delgada en comparación con otras áreas corticales y se caracteriza por una alta densidad neuronal. Las capas granulares (II y IV) son particularmente prominentes, mientras que las capas piramidales (III y V) son relativamente menos desarrolladas, lo que indica un énfasis en la recepción y el procesamiento local más que en la salida motora o de asociación de largo alcance.

El rasgo citoarquitectónico más distintivo es la ya mencionada Estría de Gennari, que corresponde a una densa banda de fibras mielinizadas que atraviesa la Capa IV. Esta capa es el principal punto de entrada de los axones que provienen del núcleo geniculado lateral (NGL). La Capa IV, a su vez, está subdividida en capas menores (IVa, IVb, IVc), siendo la IVc el principal receptor de las aferencias del NGL. La presencia de la Estría de Gennari es tan característica que el área calcarina a menudo se denomina corteza estriada.

La especialización funcional se extiende a través de las capas. Los axones del NGL que transportan información de los sistemas magnocelular (movimiento y profundidad) y parvocelular (color y detalle) terminan en diferentes subcapas de la Capa IV. Las neuronas en las Capas II y III (las capas supragranulares) son las principales responsables de enviar proyecciones a las áreas visuales secundarias (V2, V3). Por otro lado, las neuronas en las Capas V y VI (infragranulares) son responsables de las proyecciones subcorticales, incluyendo el colículo superior y el NGL, estableciendo circuitos de retroalimentación esenciales para la modulación de la entrada visual.

5. Irrigación Vascular y Relevancia Clínica

La irrigación sanguínea del área calcarina es un factor determinante en la patología neurovisual. La mayor parte de la corteza visual primaria es irrigada por las ramas de la Arteria Cerebral Posterior (ACP). La oclusión o estenosis de la ACP típicamente resulta en un infarto del lóbulo occipital, manifestándose clínicamente como una hemianopsia homónima contralateral, es decir, la pérdida de la mitad del campo visual opuesto a la lesión.

Sin embargo, la irrigación del polo occipital, donde reside la representación cortical de la mácula, es singular. Esta región posterior a menudo recibe una doble contribución vascular (anastomosis) de la ACP y, en muchos individuos, ramas colaterales de la Arteria Cerebral Media (ACM). Esta redundancia vascular tiene una profunda implicación clínica: cuando ocurre una oclusión de la ACP, la representación macular a menudo se salva de la isquemia debido al suministro continuo de la ACM. Este fenómeno se conoce como preservación macular (macular sparing).

La preservación macular es un hallazgo clínico común en la hemianopsia homónima y es un indicador clave de que la lesión se encuentra en la corteza visual primaria o en las radiaciones ópticas posteriores, en lugar de una lesión anterior al NGL. La comprensión precisa de este patrón de irrigación es vital para el diagnóstico diferencial de las causas de pérdida de visión central en el contexto de un accidente cerebrovascular. La sensibilidad del área calcarina a la hipoxia la convierte en una zona de alta vulnerabilidad en casos de insuficiencia circulatoria global o infartos arteriales.

6. Conexiones Neurales y Circuitos

El área calcarina no es un simple receptor pasivo, sino un nodo de procesamiento intensivo que se integra en complejos circuitos neurales. Las principales aferencias provienen del Núcleo Geniculado Lateral (NGL) del tálamo, que es la estación de retransmisión final para la información retiniana. Las proyecciones del NGL viajan a través de las radiaciones ópticas para terminar de manera organizada en la Capa IV de V1, manteniendo la segregación de la información proveniente de cada ojo y de los diferentes sistemas celulares (Magnocelular, Parvocelular, Konocelular).

Las eferencias de V1 son el punto de partida para el procesamiento visual de orden superior. La información procesada se proyecta hacia las áreas visuales secundarias, V2 y V3, iniciando la división en las dos grandes corrientes de procesamiento visual: la Corriente Dorsal y la Corriente Ventral. La corriente dorsal, que se dirige hacia el lóbulo parietal, se especializa en la localización espacial, el movimiento y la acción (“dónde” y “cómo”). La corriente ventral, que se dirige hacia el lóbulo temporal, se especializa en el reconocimiento de objetos, formas y caras (“qué”).

Además de las conexiones cortico-corticales, el área calcarina mantiene importantes conexiones subcorticales. Las proyecciones descendentes hacia el NGL y el pulvinar del tálamo permiten la modulación de la entrada sensorial, ajustando la sensibilidad del sistema visual en función de la atención o el estado interno. Las conexiones con el colículo superior son cruciales para los movimientos oculares reflejos y la orientación rápida hacia estímulos visuales salientes, aunque esta vía opera de manera subconsciente, formando la base para fenómenos como la visión ciega (blindsight) en pacientes con daño a V1.

7. Patologías Asociadas y Significado Clínico

El daño al área calcarina resulta en déficits visuales directos y profundos debido a su función como la puerta de entrada a la percepción consciente. La patología más común y definitoria es la hemianopsia homónima contralateral, resultado de la destrucción unilateral de V1. Si el daño es completo y bilateral, el resultado es la ceguera cortical, donde el paciente es incapaz de percibir la luz o las formas, a pesar de tener ojos y nervios ópticos funcionales. En estos casos, la ceguera es de origen central.

En el contexto de la ceguera cortical, ciertos pacientes pueden experimentar el fenómeno de la visión ciega (blindsight). Este es un estado paradójico en el que, a pesar de no tener conciencia visual, el paciente puede responder con precisión superior al azar a estímulos visuales (como la dirección del movimiento o la localización de un objeto) presentados en su campo ciego. Este fenómeno se atribuye a la supervivencia de vías visuales alternativas, como las proyecciones al colículo superior o al pulvinar, que evitan la corteza visual primaria dañada.

Finalmente, el estudio del área calcarina es central para la investigación sobre la plasticidad cerebral y la rehabilitación. Aunque V1 se considera tradicionalmente una estructura rígidamente organizada, la neurociencia moderna investiga cómo las técnicas de estimulación o la terapia de restricción visual pueden inducir cierta reorganización en las áreas visuales secundarias adyacentes (V2/V3) en un intento de recuperar parte de la función visual tras una lesión en el área calcarina. La integridad de esta región es, por lo tanto, el indicador más fiable de la capacidad de un individuo para formar imágenes visuales conscientes.

Lecturas Adicionales

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memjavad (2025, November 11). área calcarina – calcarine area. Spanish Psychological Databases. https://spanish.arabpsychology.com/trm/area-calcarina-calcarine-area/
memjavad. “área calcarina – calcarine area.” Spanish Psychological Databases, 11 November 2025, https://spanish.arabpsychology.com/trm/area-calcarina-calcarine-area/.
memjavad. “área calcarina – calcarine area.” Spanish Psychological Databases. November 11, 2025. https://spanish.arabpsychology.com/trm/area-calcarina-calcarine-area/.