CAPD – CAPD


Diálisis Peritoneal Ambulatoria Continua (DPAC)

Campo Disciplinario Primario: Nefrología, Medicina Interna, Cuidados Críticos.

1. Definición y Mecanismo Central

La Diálisis Peritoneal Ambulatoria Continua (DPAC), conocida internacionalmente por sus siglas en inglés CAPD (Continuous Ambulatory Peritoneal Dialysis), es una modalidad de tratamiento de reemplazo renal diseñada para pacientes con Insuficiencia Renal Crónica (IRC) en etapa terminal. A diferencia de la hemodiálisis, que utiliza una máquina externa y un acceso vascular para filtrar la sangre, la DPAC aprovecha el peritoneo, una membrana serosa que recubre la cavidad abdominal y los órganos internos, como el filtro natural del cuerpo. El principio fundamental reside en la infusión de una solución dializadora estéril en la cavidad peritoneal a través de un catéter permanente. Esta solución permanece en el abdomen durante un periodo de “tiempo de permanencia” o “dwell time”, permitiendo que los solutos urémicos, el exceso de fluidos y las toxinas pasen de la sangre (a través de los capilares peritoneales) al líquido dializador mediante los procesos de ósmosis y difusión.

El mecanismo de la DPAC se basa en la transferencia de masa y agua a través de la membrana semipermeable del peritoneo. La difusión es el proceso principal responsable de la eliminación de toxinas de pequeño y mediano peso molecular, como la urea y la creatinina, moviéndose a favor de su gradiente de concentración (de la sangre, donde están altas, al dializado, donde están bajas). Por otro lado, la ultrafiltración (eliminación de agua) se logra mediante la ósmosis, impulsada por un gradiente osmótico creado por altas concentraciones de glucosa o, en soluciones más modernas, por polímeros como la icodextrina, presentes en el dializado. La naturaleza “ambulatoria” y “continua” de esta terapia subraya que el paciente realiza los intercambios dialíticos por sí mismo en su hogar o lugar de trabajo, y que el proceso de limpieza sanguínea se lleva a cabo ininterrumpidamente, 24 horas al día, 7 días a la semana, imitando de manera más fisiológica la función renal normal.

La correcta implementación de la DPAC requiere una comprensión profunda por parte del paciente y del equipo médico de la dinámica de transporte peritoneal, ya que la eficacia de la diálisis depende directamente de las características individuales de permeabilidad del peritoneo. Los pacientes son clasificados como transportadores altos, promedio o bajos, y la prescripción dialítica (volumen de infusión, concentración de glucosa y frecuencia de intercambios) debe ajustarse meticulosamente para optimizar la eliminación de solutos y la ultrafiltración, minimizando al mismo tiempo los riesgos de sobrecarga de volumen o deshidratación. Este nivel de personalización es crucial para mantener la homeostasis bioquímica y asegurar una calidad de vida adecuada, permitiendo una mayor independencia y flexibilidad horaria en comparación con otras terapias de reemplazo renal.

2. Fundamentos Fisiológicos de la Diálisis Peritoneal

El éxito de la DPAC depende intrínsecamente de la función del peritoneo como un filtro biológico. El peritoneo, con una superficie de intercambio que puede variar entre 1 y 2 metros cuadrados, está ricamente vascularizado. Los capilares peritoneales actúan como el punto de intercambio crucial entre la sangre y el dializado. Fisiológicamente, el peritoneo no es una membrana simple, sino una estructura compleja compuesta por una capa de células mesoteliales, tejido conectivo intersticial y una red capilar subyacente. El transporte de solutos y agua a través de esta barrera se explica mediante el modelo de “tres poros”: poros pequeños (responsables del transporte de la mayoría de los solutos pequeños), poros grandes (que permiten el paso de macromoléculas) y acuaporinas (canales especializados responsables de una parte significativa del transporte de agua libre).

La eficacia de la diálisis está directamente correlacionada con la integridad y la función de estas estructuras. Durante el tiempo de permanencia del dializado, la glucosa en la solución crea una presión osmótica que extrae agua del plasma sanguíneo hacia la cavidad peritoneal. A medida que el tiempo avanza, la glucosa se absorbe gradualmente hacia el torrente sanguíneo, lo que reduce el gradiente osmótico y, por ende, la tasa de ultrafiltración. Este fenómeno, conocido como “decaimiento de la ultrafiltración”, dicta la duración óptima de cada intercambio. Si el intercambio es demasiado largo, el agua reabsorbida revierte el efecto de ultrafiltración, llevando potencialmente a una sobrecarga de líquidos.

Es fundamental considerar que el flujo sanguíneo peritoneal, aunque no es el factor limitante primario en la misma medida que en la hemodiálisis, influye en la rapidez con la que los solutos llegan a la membrana de intercambio. Además, el volumen de líquido infundido (el “volumen de llenado”) afecta la superficie efectiva de la membrana disponible para el intercambio. Un volumen adecuado asegura una distribución uniforme del dializado y maximiza el contacto con la membrana. La fisiología del peritoneo también implica la absorción de proteínas y otros componentes del dializado, lo que requiere un seguimiento nutricional riguroso en pacientes con DPAC para compensar estas pérdidas proteicas continuas.

3. Desarrollo Histórico y Evolución de la Técnica

Aunque el concepto de utilizar la cavidad peritoneal para la diálisis se remonta al siglo XIX, con experimentos iniciales en animales, su aplicación clínica efectiva y segura es un desarrollo de la segunda mitad del siglo XX. Los primeros intentos humanos a principios del siglo XX se vieron limitados por la alta incidencia de infecciones (peritonitis) y la falta de soluciones dializadoras estériles y biocompatibles. El avance crucial se produjo en la década de 1960 con el desarrollo de catéteres permanentes más seguros, como el catéter Tenckhoff, y la mejora en las técnicas de asepsia.

Sin embargo, la diálisis peritoneal intermitente (DPI), que requería hospitalización y se realizaba solo unas pocas veces a la semana, no era sostenible a largo plazo. La verdadera revolución llegó a fines de la década de 1970 con la introducción de la Diálisis Peritoneal Ambulatoria Continua (CAPD). La DPAC permitió a los pacientes realizar la terapia de forma independiente en casa, utilizando bolsas de dializado preenvasadas que se cambiaban manualmente varias veces al día. Este cambio transformó la diálisis de un procedimiento hospitalario a una terapia domiciliaria, mejorando drásticamente la calidad de vida y reduciendo los costos sanitarios asociados a la hospitalización continua.

La evolución de la DPAC ha continuado con la introducción de la Diálisis Peritoneal Cíclica Continua (DPCC) o APD (Automated Peritoneal Dialysis), que utiliza una máquina cicladora durante la noche para realizar los intercambios mientras el paciente duerme. Aunque la DPAC manual sigue siendo una opción vital, la DPCC ofrece aún mayor flexibilidad diurna. Además, se han desarrollado soluciones dializadoras con mayor biocompatibilidad, como aquellas basadas en icodextrina (utilizadas para el intercambio nocturno prolongado en algunos esquemas) o soluciones con pH neutro y bajo contenido de productos de degradación de la glucosa (PDG), buscando reducir el daño a largo plazo de la membrana peritoneal.

4. Características Operacionales de la DPAC

La DPAC se caracteriza por un régimen de intercambios manuales que el paciente realiza típicamente de tres a cinco veces al día. Cada intercambio implica una secuencia estandarizada y aséptica de tres fases: drenaje, infusión y permanencia. La fase de drenaje dura aproximadamente 20 a 30 minutos, durante la cual el líquido dializador usado (efluente) se vacía de la cavidad peritoneal por gravedad. Este efluente contiene las toxinas y el exceso de agua extraídos del cuerpo.

Posteriormente, en la fase de infusión, una bolsa fresca de solución dializadora (generalmente 1.5 a 3 litros) se introduce en la cavidad peritoneal, también por gravedad. Este proceso suele durar de 10 a 20 minutos. Una vez completada la infusión, se sella el catéter y comienza la fase de permanencia (dwell time), que es la más larga, durando de 4 a 8 horas durante el día y hasta 8 a 12 horas durante el intercambio nocturno. Es durante este tiempo que ocurre la difusión de solutos y la ultrafiltración.

La naturaleza “continua” de la terapia se deriva del hecho de que, tras el último intercambio del día, el paciente siempre tiene líquido dializador dentro de su abdomen (excepto durante el breve periodo del cambio). Los pacientes deben seguir protocolos estrictos de higiene y asepsia para evitar la principal complicación, la peritonitis. El entrenamiento riguroso del paciente en el manejo del catéter, la conexión y desconexión de las bolsas, y el reconocimiento temprano de signos de infección son elementos centrales del programa operativo de la DPAC.

5. Indicaciones Clínicas y Población Objetivo

La DPAC está indicada para la mayoría de los pacientes con Enfermedad Renal Terminal (ERT). Sin embargo, ciertas características hacen que la DPAC sea una opción preferente. Es particularmente adecuada para pacientes jóvenes, niños, y aquellos que desean mantener un estilo de vida activo y flexible, ya que la autonomía que ofrece es significativamente mayor que la hemodiálisis intrahospitalaria. También es la modalidad de elección para pacientes que viven lejos de un centro de hemodiálisis o que tienen dificultades con el acceso vascular necesario para la hemodiálisis.

Desde una perspectiva médica, la DPAC es beneficiosa para pacientes con inestabilidad hemodinámica o problemas cardiovasculares graves, ya que el proceso de ultrafiltración es lento, suave y continuo, evitando los cambios bruscos de volumen que a menudo se observan durante las sesiones de hemodiálisis. Esto reduce el riesgo de hipotensión y daño orgánico asociado a la fluctuación de fluidos. Además, la DPAC preserva mejor la función renal residual (FRR) durante un periodo de tiempo más prolongado en comparación con la hemodiálisis, y mantener la FRR es un factor pronóstico clave para la supervivencia y la calidad de vida.

Existen, no obstante, algunas contraindicaciones relativas y absolutas. Las contraindicaciones absolutas incluyen la falta de una cavidad peritoneal funcional (debido a adherencias extensas por cirugías abdominales previas o peritonitis esclerosante), la incapacidad física o mental del paciente o del cuidador para realizar los intercambios de manera segura y aséptica, y la presencia de hernias abdominales o inguinales no reparadas. La obesidad extrema también puede ser una contraindicación relativa, ya que los volúmenes de infusión necesarios pueden no ser tolerados o pueden ser insuficientes para una diálisis adecuada.

6. Ventajas Terapéuticas y Calidad de Vida

Una de las mayores ventajas de la DPAC es la mejora en la calidad de vida y la preservación de la autonomía del paciente. Al realizar la terapia en casa, los pacientes evitan los horarios fijos y el tiempo de viaje asociado a los centros de hemodiálisis, lo que facilita la continuación de actividades laborales, educativas y sociales. La capacidad de realizar los intercambios en diferentes lugares (siempre que se mantengan las condiciones de asepsia) permite mayor libertad de movimiento y la posibilidad de viajar.

Desde el punto de vista fisiológico, la diálisis continua y suave de la DPAC resulta en un mejor control de la presión arterial, una menor necesidad de medicación antihipertensiva y una homeostasis electrolítica más estable. La eliminación constante de líquido y solutos reduce los picos y valles que se producen en la hemodiálisis intermitente, lo que se traduce en menos síntomas urémicos y una menor incidencia de calambres y fatiga post-diálisis. Además, la DPAC proporciona una mejor depuración de moléculas grandes y medianas en comparación con la hemodiálisis convencional, lo que puede contribuir a mejores resultados a largo plazo.

Finalmente, la DPAC ofrece ventajas en términos de acceso vascular. El uso del peritoneo elimina la necesidad de fístulas arteriovenosas o injertos, preservando el sistema vascular del paciente para un posible trasplante renal futuro o para el acceso a hemodiálisis si la DPAC falla. Esta preservación del acceso es particularmente importante en pacientes diabéticos o aquellos con enfermedad vascular periférica grave, donde el mantenimiento de un acceso vascular viable es notoriamente difícil.

7. Desafíos, Complicaciones y Limitaciones

A pesar de sus beneficios, la DPAC presenta desafíos significativos. La complicación más grave y frecuente es la peritonitis, una infección bacteriana del peritoneo que ocurre generalmente como resultado de la contaminación durante los intercambios. La peritonitis requiere tratamiento antibiótico inmediato y puede llevar a la hospitalización, a la pérdida de la función de la membrana peritoneal y, en casos recurrentes, al abandono de la diálisis peritoneal y la transferencia a hemodiálisis. Las tasas de peritonitis han disminuido drásticamente gracias a las técnicas de conexión mejoradas (sistemas de doble bolsa) y un entrenamiento riguroso, pero sigue siendo el principal factor limitante de la supervivencia a largo plazo de la técnica.

Otra limitación importante es la falla de la ultrafiltración a largo plazo. La exposición crónica a las soluciones dializadoras basadas en glucosa, que son osmóticamente activas pero también ácidas y contienen PDG, puede dañar progresivamente la membrana peritoneal. Este daño conduce a la fibrosis peritoneal y al aumento de la permeabilidad capilar, lo que resulta en una rápida absorción de la glucosa y un deterioro de la capacidad de ultrafiltración. Cuando la membrana peritoneal pierde su funcionalidad, el paciente ya no puede eliminar suficiente agua y requiere cambiar a hemodiálisis.

Otros problemas incluyen las complicaciones mecánicas relacionadas con el catéter, como obstrucciones, migración o fugas de líquido peritoneal. Metabólicamente, la absorción continua de glucosa del dializado puede contribuir al aumento de peso, la hiperlipidemia y un control glucémico deficiente en pacientes diabéticos, lo que requiere un manejo dietético y farmacológico cuidadoso. Además, el gran volumen de líquido en la cavidad abdominal puede causar molestias, dolor de espalda o la formación de hernias.

8. Comparación con la Hemodiálisis

La elección entre DPAC y hemodiálisis (HD) depende de múltiples factores clínicos, sociales y personales. En términos de eficacia de depuración de solutos pequeños, la HD generalmente ofrece una limpieza más rápida y eficiente durante la sesión. Sin embargo, la DPAC proporciona una depuración continua, lo que resulta en una acumulación menor de toxinas entre tratamientos y un perfil bioquímico más estable.

El impacto sobre la calidad de vida es un punto clave de diferenciación. La HD, al ser típicamente realizada tres veces por semana en un centro, impone restricciones de tiempo y geografía. La DPAC ofrece libertad horaria y la posibilidad de realizar la terapia en casa, lo que es un beneficio significativo para la autonomía. No obstante, la DPAC exige una participación activa y diaria del paciente o su cuidador en los procedimientos de intercambio, lo que puede ser psicológicamente demandante.

A largo plazo, ambos tratamientos tienen tasas de supervivencia comparables en la primera fase de la terapia. Sin embargo, la DPAC tiende a tener una “supervivencia técnica” limitada; la mayoría de los pacientes requieren la transición a HD después de 5 a 8 años debido a la falla de la ultrafiltración o a episodios recurrentes de peritonitis. En contraste, la HD puede mantenerse indefinidamente, aunque con el riesgo continuo de problemas de acceso vascular y el impacto hemodinámico de las sesiones intermitentes. La decisión inicial sobre la modalidad de diálisis debe ser compartida, considerando las preferencias del paciente y sus circunstancias vitales, después de una educación exhaustiva sobre ambas opciones.

Lecturas Adicionales

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memjavad (2025, November 11). CAPD – CAPD. Spanish Psychological Databases. https://spanish.arabpsychology.com/trm/capd-capd/
memjavad. “CAPD – CAPD.” Spanish Psychological Databases, 11 November 2025, https://spanish.arabpsychology.com/trm/capd-capd/.
memjavad. “CAPD – CAPD.” Spanish Psychological Databases. November 11, 2025. https://spanish.arabpsychology.com/trm/capd-capd/.