centrando – centering


Centramiento (Centering)

Primary Disciplinary Field(s): Psicología del Desarrollo, Psicología Cognitiva, Educación.

1. Definición Central

El centramiento es un concepto fundamental dentro de la teoría del desarrollo cognitivo de Jean Piaget, refiriéndose a la tendencia del pensamiento infantil, particularmente durante la etapa preoperacional (aproximadamente de los dos a los siete años), a enfocarse o “centrarse” en una única característica sobresaliente o perceptualmente llamativa de un objeto o situación, ignorando simultáneamente otras dimensiones o variables relevantes. Esta rigidez atencional y cognitiva impide que el niño perciba la totalidad de la realidad o la complejidad de una transformación. Por lo tanto, el centramiento actúa como una limitación estructural que restringe la capacidad del infante para realizar operaciones lógicas reversibles y comprender conceptos como la conservación de la materia o la cantidad.

Esta limitación no es simplemente una falta de conocimiento, sino una característica inherente a la estructura del pensamiento preoperacional. Cuando un niño se enfrenta a una tarea de conservación, por ejemplo, donde se vierte líquido de un vaso ancho y bajo a uno alto y estrecho, el niño centrado se enfoca exclusivamente en la altura del nuevo vaso (la dimensión más visible), concluyendo erróneamente que hay más líquido, sin poder considerar simultáneamente la disminución de su ancho. Este fenómeno ilustra cómo el centramiento dirige la atención hacia estados estáticos de los objetos, en lugar de hacia las transformaciones dinámicas que han ocurrido.

La superación del centramiento es un hito crucial en el desarrollo cognitivo, marcando la transición hacia el pensamiento operacional concreto. El descentramiento, el proceso opuesto, implica la habilidad de considerar múltiples aspectos de una situación a la vez, permitiendo al individuo comprender las relaciones compensatorias entre las dimensiones (e.g., que el aumento de la altura es compensado por la disminución del ancho). Este cambio de perspectiva es esencial no solo para la lógica matemática, sino también para el desarrollo social y la empatía, ya que implica la capacidad de considerar puntos de vista distintos al propio.

2. Etimología y Desarrollo Histórico

El concepto de centramiento emerge directamente de las investigaciones pioneras de Jean Piaget sobre la epistemología genética, iniciadas a principios del siglo XX. Piaget buscaba comprender cómo se construye el conocimiento a lo largo del desarrollo, y sus experimentos clínicos revelaron patrones consistentes de razonamiento erróneo en los niños pequeños que no podían explicarse simplemente por la inexperiencia o la falta de inteligencia. El término fue acuñado para describir la fijación perceptual que observaba en los niños cuando intentaban resolver problemas de conservación, diferenciando su pensamiento del razonamiento lógico y flexible de los adultos.

Históricamente, el centramiento se consolidó como uno de los pilares definitorios de la etapa preoperacional, junto con el egocentrismo y la irreversibilidad. Piaget postuló que el pensamiento infantil comienza siendo egocéntrico (centrado en el propio punto de vista) y centrado (centrado en una única característica perceptual). La evolución cognitiva es vista como un proceso de descentramiento progresivo, impulsado por la interacción con el entorno (asimilación y acomodación), que obliga al niño a notar las contradicciones en su razonamiento y a construir estructuras mentales más complejas y flexibles.

Aunque la teoría piagetiana dominó la psicología del desarrollo durante gran parte del siglo XX, las investigaciones posteriores han matizado el concepto. Teóricos neopiagetianos y la psicología cognitiva moderna han reinterpretado el centramiento no solo como una restricción estructural, sino también como una limitación en la capacidad de procesamiento de información o en la memoria de trabajo. Sin embargo, la descripción de Piaget del fenómeno—la incapacidad de coordinar múltiples variables—sigue siendo el marco conceptual principal para entender las deficiencias lógicas tempranas en el desarrollo.

3. Características Clave del Pensamiento Centrado

El pensamiento centrado se manifiesta a través de varias características interrelacionadas que definen la lógica preoperacional, siendo la más notoria la dificultad con la conservación. La conservación es la comprensión de que una cantidad o propiedad (masa, volumen, número) permanece igual a pesar de los cambios en su apariencia externa. El centramiento impide esta comprensión porque el niño se centra en el cambio de estado final (e.g., la nueva forma) sin poder rastrear la operación que lo causó ni entender que la operación puede ser invertida.

Otra característica crucial es la irreversibilidad. Un niño centrado no puede mentalmente revertir una secuencia de eventos o acciones a su estado inicial. Si el pensamiento está centrado en el estado final, le resulta imposible volver al punto de partida y reconocer que la transformación es reversible. Por ejemplo, al ver que una bola de arcilla se transforma en una salchicha, el niño centrado no puede concebir que la salchicha pueda volver a ser una bola, lo que refuerza su creencia de que la cantidad de arcilla ha cambiado. El centramiento, por lo tanto, está intrínsecamente ligado a una deficiencia en la capacidad de manipulación mental de las transformaciones.

Finalmente, el egocentrismo, aunque a menudo se trata como un concepto separado, es una forma de centramiento aplicado al dominio social y espacial. El egocentrismo cognitivo es la incapacidad de adoptar la perspectiva de otra persona; el niño está “centrado” en su propio punto de vista, asumiendo que todos ven, sienten y piensan lo mismo que él. La superación del centramiento perceptual (en objetos) y el egocentrismo (en perspectivas) son procesos paralelos que culminan en la madurez lógica y social del pensamiento operacional.

4. Centramiento vs. Descentramiento: El Mecanismo de Cambio

La dicotomía entre centramiento y descentramiento encapsula el principal mecanismo de progreso cognitivo según Piaget. El centramiento representa la inercia cognitiva, la tendencia a la simplificación perceptiva que domina el pensamiento inmaduro. En contraste, el descentramiento es el logro de la flexibilidad cognitiva, la capacidad de coordinar múltiples dimensiones o puntos de vista. Este proceso no ocurre de repente, sino que es el resultado de la acumulación de experiencias que generan “desequilibrios” cognitivos.

El descentramiento se logra cuando el niño, a través de la interacción con objetos y pares, se ve obligado a reconocer las contradicciones generadas por su pensamiento centrado. Por ejemplo, si un niño insiste en que el vaso alto tiene más agua, pero luego realiza la acción de verter el agua de vuelta al vaso original y comprueba que los niveles son idénticos, esta experiencia de reversibilidad empírica fuerza una acomodación de sus estructuras cognitivas. El descentramiento, por lo tanto, es la manifestación de la internalización de la reversibilidad lógica.

Este proceso de descentramiento es crítico para la adquisición de la lógica. Una vez que el niño puede descentrarse, no solo puede resolver las tareas de conservación, sino que también puede aplicar la lógica de la compensación (e.g., “el vaso es más alto, pero también es más delgado, por lo que se compensan”) y la identidad (e.g., “no se ha añadido ni quitado nada”). Este cambio permite una comprensión del mundo más objetiva y menos dependiente de las apariencias perceptuales inmediatas.

5. Implicaciones Educativas y Aplicaciones Prácticas

El entendimiento del centramiento tiene profundas implicaciones en la pedagogía y el diseño curricular, particularmente en la educación preescolar y primaria. Los educadores deben reconocer que los niños en la etapa preoperacional no pueden beneficiarse de la instrucción puramente verbal o abstracta sobre conceptos de conservación o reversibilidad, ya que su capacidad de procesamiento está centrada en lo observable. Por lo tanto, el enfoque educativo debe ser constructivista y experiencial.

Para facilitar el descentramiento, los métodos de enseñanza deben priorizar las actividades prácticas que involucren la manipulación de objetos y la observación de transformaciones. Se anima a los maestros a permitir que los niños realicen ellos mismos las acciones de transformación (verter, estirar, contar), y a que verbalicen sus predicciones y resultados. Esto crea el conflicto cognitivo necesario que lleva al niño a cuestionar su centramiento inicial. El uso de materiales concretos que ilustren claramente la reversibilidad es esencial para construir las estructuras operacionales.

Además de las matemáticas y las ciencias, el concepto de centramiento informa la enseñanza de habilidades sociales y la resolución de conflictos. El egocentrismo, como forma de centramiento social, sugiere que los niños pequeños tienen dificultades naturales para entender las necesidades o emociones de otros. Las intervenciones educativas deben enfocarse en actividades de toma de perspectiva, como juegos de roles o discusiones que exijan al niño considerar cómo se siente un compañero, promoviendo así el descentramiento social y el desarrollo de la empatía.

6. Debates y Críticas al Modelo Piagetiano del Centramiento

A pesar de su influencia, el modelo piagetiano del centramiento ha sido objeto de críticas significativas, principalmente relacionadas con la edad en la que se manifiesta el descentramiento y la rigidez de las etapas. Investigaciones posteriores, utilizando metodologías menos dependientes del lenguaje y más sensibles al contexto, han sugerido que el centramiento no es tan absoluto ni universal como Piaget propuso. Algunos estudios han demostrado que los niños pueden mostrar habilidades de conservación mucho antes de la etapa operacional si las tareas se simplifican o se presentan en un contexto familiar.

Una crítica importante proviene de la psicología del procesamiento de la información, que argumenta que las fallas de conservación no son necesariamente el resultado de estructuras lógicas inmaduras (centramiento), sino de limitaciones en la atención selectiva o la capacidad de memoria de trabajo. Desde esta perspectiva, el niño falla porque no puede retener y coordinar simultáneamente la información sobre la altura y el ancho, o porque se distrae fácilmente por el cambio perceptual más saliente. Si se reduce la carga de procesamiento, el “centramiento” desaparece antes.

Además, teóricos socioculturales como Vygotsky critican el énfasis de Piaget en la maduración individual, argumentando que el descentramiento puede ser acelerado significativamente a través de la instrucción y la interacción social mediada. Si bien Piaget veía el centramiento como una limitación biológica que debe superarse internamente, Vygotsky sugiere que la interacción con adultos o pares más competentes puede proporcionar las herramientas lingüísticas y conceptuales necesarias para el descentramiento mucho antes de lo que las etapas piagetianas permiten.

7. Centramiento en la Terapia y el Desarrollo Personal

Aunque originado en la psicología del desarrollo infantil, el concepto de centramiento y su superación (descentramiento) tiene relevancia en la psicología clínica y el desarrollo adulto, especialmente en el contexto de las distorsiones cognitivas y la rigidez mental. En la edad adulta, el centramiento se puede manifestar como la tendencia a enfocarse obsesivamente en un solo aspecto negativo de una situación (rumiación) o la incapacidad de ver soluciones alternativas debido a la fijación en un marco mental limitado.

En terapias cognitivo-conductuales (TCC), el objetivo de muchas intervenciones es lograr un “descentramiento” del paciente con respecto a sus esquemas disfuncionales. Por ejemplo, un paciente con ansiedad puede estar centrado en el peor escenario posible, ignorando las pruebas de probabilidad y seguridad. El terapeuta trabaja para ayudar al paciente a descentrarse de esta única posibilidad catastrófica y a considerar un rango más amplio de resultados, aplicando una perspectiva más objetiva y flexible, similar a cómo el niño aprende a coordinar las dimensiones de un objeto.

El desarrollo personal y la inteligencia emocional también implican un proceso continuo de descentramiento. La madurez emocional requiere la capacidad de descentrarse de las propias reacciones emocionales inmediatas para poder evaluar una situación de manera más holística y empática. Lograr la metacognición, es decir, pensar sobre el propio pensamiento, es esencialmente una forma de descentramiento, ya que permite al individuo observar y analizar su proceso cognitivo en lugar de simplemente estar inmerso o “centrado” en él.

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memjavad (2025, November 13). centrando – centering. Spanish Psychological Databases. https://spanish.arabpsychology.com/trm/centrando-centering/
memjavad. “centrando – centering.” Spanish Psychological Databases, 13 November 2025, https://spanish.arabpsychology.com/trm/centrando-centering/.
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