datos – data


Datos

Primary Disciplinary Field(s): Informática, Estadística, Filosofía de la Ciencia, Ciencia de Datos, Economía.

1. Definición Central

El concepto de datos constituye la base fundamental sobre la que se erigen las disciplinas modernas de la informática, la estadística y la ciencia de datos. En su acepción más amplia, los datos son representaciones simbólicas de hechos, observaciones o mediciones, que por sí mismos carecen de contexto o significado inherente hasta que son interpretados o procesados. Históricamente, el término proviene del latín datum, que significa “lo que se da” o “hecho”, y se utiliza predominantemente en su forma plural, “datos”, para denotar un conjunto de elementos discretos. Es crucial entender que los datos son la materia prima; son los registros elementales que describen la realidad, ya sea un valor numérico, un texto, una imagen o una señal binaria. Sin embargo, su valor práctico y epistemológico reside en su capacidad para ser transformados en información, y posteriormente en conocimiento, a través de la aplicación de métodos analíticos y contextuales.

Desde una perspectiva técnica, especialmente dentro de la informática, los datos son codificados mediante un sistema formal (como el sistema binario) para permitir su almacenamiento, transmisión y manipulación por máquinas. Esta formalización implica que los datos deben ajustarse a estructuras predefinidas, sean estas bases de datos relacionales, archivos de texto estructurado o formatos de metadatos. La calidad de la toma de datos es determinante para la validez de cualquier análisis subsiguiente. Un conjunto de datos debe ser preciso, completo, consistente y oportuno para que las inferencias derivadas sean fiables. Esta exigencia metodológica subraya la diferencia entre un simple registro y un dato útil: solo aquel que cumple con criterios rigurosos de recolección y representación puede servir como fundamento sólido para la toma de decisiones o la verificación de hipótesis científicas.

La naturaleza de los datos ha evolucionado drásticamente con la digitalización. Mientras que tradicionalmente los datos se asociaban con registros estadísticos o mediciones experimentales limitadas, el advenimiento de la era digital ha expandido el volumen y la variedad de lo que se considera dato. Hoy en día, los datos incluyen desde transacciones financieras y registros médicos hasta publicaciones en redes sociales, lecturas de sensores IoT (Internet de las Cosas) y genomas secuenciados. Esta explosión ha llevado a la necesidad de clasificar y gestionar los datos no solo por su contenido, sino también por su estructura, su velocidad de generación (velocidad) y su fiabilidad (veracidad), características que definen el fenómeno del Big Data.

2. Etimología y Desarrollo Histórico

La etimología del término “dato” se remonta al latín datum, participio pasado neutro de dare, que significa “dar”. En la filosofía y la lógica, el término se utilizó históricamente para referirse a aquello que se asume como conocido o dado de antemano, sirviendo como premisa para un argumento o una deducción. En este contexto, un dato era un hecho evidente o una verdad fundamental. Esta connotación filosófica persistió durante siglos, ligada a la idea de evidencia empírica necesaria para el razonamiento inductivo. Filósofos como John Locke y David Hume basaron gran parte de sus teorías epistemológicas en la naturaleza de los datos sensoriales (las “ideas” o “impresiones”) que el individuo recibe del mundo exterior.

El cambio paradigmático en el uso del término ocurrió a mediados del siglo XX, impulsado por el desarrollo de la Teoría de la Información y la computación. Durante la Segunda Guerra Mundial y el posterior auge de las máquinas de cálculo, se hizo necesario distinguir entre la información (el significado o el mensaje) y la forma física o simbólica en la que se representaba ese mensaje. Los científicos de la computación adoptaron el término “dato” para referirse a la representación formalizada de la información, que podía ser procesada por algoritmos. Esta nueva definición técnica despojó al dato de su necesidad de ser contextualizado inmediatamente; se convirtió simplemente en un conjunto de símbolos (bits, bytes) que obedecían a reglas sintácticas internas, independientemente de su semántica.

La estandarización de los formatos de datos y las estructuras de almacenamiento, desde las tarjetas perforadas hasta las modernas bases de datos relacionales (desarrolladas por Edgar F. Codd en la década de 1970), consolidó el dato como la unidad fundamental de la informática. Este desarrollo histórico condujo a una explosión en la capacidad de recolección y análisis, transformando los datos de ser meros registros pasivos a activos económicos y científicos dinámicos. En la actualidad, el concepto ha trascendido el ámbito puramente técnico para convertirse en un objeto de estudio central en las ciencias sociales y económicas, donde se analiza su impacto en la privacidad, la gobernanza y la estructura de mercado global.

3. Características Clave

La complejidad inherente a la gestión y el análisis de los datos modernos requiere la identificación de varias características clave que definen su naturaleza y determinan los métodos de procesamiento adecuados. Una clasificación fundamental es la distinción entre datos cualitativos y cuantitativos. Los datos cuantitativos son inherentemente numéricos y se prestan a operaciones matemáticas y estadísticas (ej. altura, temperatura, ingresos). Por otro lado, los datos cualitativos describen atributos o categorías que no se miden numéricamente, sino que se clasifican (ej. color, género, opinión), y requieren técnicas analíticas basadas en el lenguaje o la codificación temática.

Otra distinción crucial se centra en la estructura. Los datos estructurados son aquellos que residen en un formato fijo y organizado, generalmente en tablas con filas y columnas bien definidas (como bases de datos relacionales). Son fáciles de buscar y analizar mediante lenguajes de consulta estándar (SQL). En contraste, los datos no estructurados carecen de un modelo predefinido (ej. correos electrónicos, vídeos, grabaciones de voz) y constituyen la mayor parte del volumen de datos generados hoy en día. Su análisis requiere técnicas más avanzadas, como el procesamiento de lenguaje natural (NLP) o el aprendizaje profundo. Existe también una categoría intermedia, los datos semiestructurados (ej. archivos JSON o XML), que contienen etiquetas u otros marcadores para imponer una jerarquía, pero no cumplen con la estricta estructura tabular.

Para describir el fenómeno del Big Data, IBM popularizó las “Cuatro V” como características definitorias, que hoy en día son ampliamente aceptadas como métricas de la complejidad de los datos:

  • Volumen: La cantidad masiva de datos generados. El manejo de volúmenes de datos que van desde terabytes a zettabytes supera la capacidad de las herramientas de bases de datos tradicionales.
  • Velocidad: La rapidez con la que los datos son generados, recolectados y deben ser procesados. Esto incluye el procesamiento de datos en tiempo real (streaming data) necesario para aplicaciones críticas como el trading financiero o los sistemas de alerta de tráfico.
  • Variedad: La diversidad de formatos y tipos de datos (estructurados, semiestructurados y no estructurados) que deben integrarse para un análisis coherente.
  • Veracidad: La calidad, precisión y fiabilidad de los datos. Dada la enorme escala de la recolección, asegurar que los datos no contengan sesgos, errores o inconsistencias es un desafío fundamental.

4. Tipos y Clasificación de Datos

La clasificación de los datos es esencial para determinar el tipo de análisis estadístico o algorítmico que puede aplicarse de manera válida. La estadística tradicional clasifica los datos cuantitativos según sus niveles de medición, propuestos por Stanley Smith Stevens en 1946:

  • Escala Nominal: Los datos se utilizan solo para etiquetar o clasificar variables sin orden intrínseco (ej. códigos postales, género).
  • Escala Ordinal: Los datos tienen un orden significativo, pero las distancias entre las categorías no son uniformes o medibles (ej. clasificaciones de satisfacción: mala, regular, buena).
  • Escala de Intervalo: Los datos tienen un orden y las distancias entre los valores son significativas, pero el cero es arbitrario y no implica ausencia de la cualidad (ej. temperatura en grados Celsius o Fahrenheit).
  • Escala de Razón: Poseen todas las características de la escala de intervalo, pero tienen un punto cero verdadero, lo que permite realizar cálculos de razón (ej. peso, altura, ingresos).

Además de las escalas de medición, los datos pueden clasificarse por su origen. Los datos primarios son aquellos recolectados directamente por el investigador o la entidad para un propósito específico (ej. resultados de una encuesta diseñada ad hoc). Los datos secundarios, por otro lado, son aquellos que ya han sido recolectados y publicados por otra fuente (ej. datos censales, informes de mercado). La elección entre datos primarios y secundarios afecta significativamente el costo, el tiempo y el control sobre la calidad de la información.

En el ámbito de la computación, los datos también se clasifican según su naturaleza de uso. Los datos transaccionales (ej. registros de ventas) son volátiles y están sujetos a constantes cambios, requiriendo sistemas de bases de datos optimizados para la escritura rápida. Los datos analíticos (ej. datos almacenados en almacenes de datos o data warehouses) son estables, históricos y están optimizados para la lectura y el resumen, sirviendo de base para la inteligencia de negocios y la modelización predictiva. Esta distinción subraya la necesidad de arquitecturas de datos duales para manejar eficientemente tanto las operaciones diarias como el análisis estratégico a largo plazo.

5. La Jerarquía Dato-Información-Conocimiento (DIKW)

Para comprender el valor y el propósito de los datos, es esencial situarlos dentro del marco conceptual conocido como la Jerarquía Dato-Información-Conocimiento-Sabiduría (DIKW). Este modelo piramidal describe el proceso de transformación que eleva los elementos crudos (datos) a niveles de significado superior, permitiendo la toma de decisiones informada. En el nivel más bajo se encuentran los datos: símbolos discretos y objetivos que, por sí solos, no responden a una pregunta ni ofrecen una idea. Por ejemplo, la cifra “35.5”.

Cuando los datos son contextualizados, categorizados, calculados y corregidos, se transforman en información. La información responde a preguntas básicas como quién, qué, dónde y cuándo. Siguiendo el ejemplo anterior, si se añade contexto, “35.5 grados Celsius es la temperatura registrada en el servidor A a las 10:00 a.m.”, el dato adquiere significado y se convierte en información relevante para el monitoreo del sistema. La información, por lo tanto, es el resultado del procesamiento de datos que revela patrones y relaciones.

El siguiente nivel es el conocimiento. El conocimiento se crea al aplicar la información, interpretándola dentro de un marco de experiencia, juicio y teoría. El conocimiento responde a la pregunta de cómo. Si el analista sabe que la temperatura normal del servidor A es de 30 grados Celsius, entonces la información de 35.5 grados se interpreta como un estado de alerta o una tendencia al sobrecalentamiento. El conocimiento permite la comprensión de los patrones, la formulación de reglas y la capacidad de predecir resultados. Finalmente, la cúspide de la pirámide es la sabiduría, que implica la aplicación juiciosa del conocimiento para tomar decisiones éticas y estratégicas a largo plazo, respondiendo a la pregunta de por qué, y asegurando el uso óptimo de los recursos.

6. Gestión y Ciclo de Vida de los Datos

Dada la creciente dependencia de los datos en todos los sectores, la Gestión de Datos (Data Management) se ha convertido en una disciplina crítica. Esta abarca todas las prácticas, políticas y procedimientos necesarios para adquirir, validar, almacenar, proteger, procesar y recuperar datos de manera eficiente y segura. El ciclo de vida de los datos describe las fases por las que pasa un dato desde su creación hasta su eliminación o archivo.

El ciclo comienza con la Recolección y Creación, donde los datos se generan a través de sensores, transacciones, encuestas o digitalización. Le sigue la fase de Procesamiento y Limpieza, una etapa intensiva donde se identifican y corrigen errores, inconsistencias y duplicados. Se estima que los científicos de datos dedican una parte sustancial de su tiempo a esta limpieza, lo que subraya la importancia de la veracidad. Posteriormente, los datos son Almacenados y Mantenidos en sistemas adecuados (bases de datos, almacenes de datos, lagos de datos), asegurando su integridad y accesibilidad.

La fase de Uso y Análisis es donde los datos se transforman en valor a través de la minería de datos, la modelización estadística y el aprendizaje automático. Aquí, los datos se consultan y visualizan para extraer ideas y patrones. Finalmente, el ciclo concluye con el Archivo y Eliminación, donde los datos obsoletos pero potencialmente valiosos son movidos a un archivo de bajo costo para cumplimiento normativo, o son destruidos de forma segura para mitigar riesgos de privacidad. La gestión eficaz a lo largo de este ciclo es vital no solo para el análisis, sino también para cumplir con regulaciones de privacidad y seguridad.

7. Significado e Impacto

El impacto de los datos en la sociedad contemporánea es incalculable, marcando la transición hacia una economía y una sociedad basadas en el conocimiento. Los datos son ahora considerados el “nuevo petróleo” o el activo más valioso de la era digital, pues impulsan la innovación, la eficiencia operativa y la personalización de servicios. En el ámbito empresarial, el análisis de datos permite la toma de decisiones basada en evidencia, la optimización de la cadena de suministro, la predicción de tendencias de mercado y la identificación precisa de segmentos de clientes, lo que lleva a ventajas competitivas significativas.

En el sector científico y académico, el acceso a grandes conjuntos de datos ha revolucionado campos como la genómica, la climatología y la física de partículas. La capacidad de correlacionar millones de variables permite descubrir patrones que eran imposibles de detectar con métodos estadísticos tradicionales. El desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) y el Aprendizaje Automático (Machine Learning, ML) está intrínsecamente ligado a la disponibilidad de datos masivos y de alta calidad, ya que estos algoritmos requieren grandes volúmenes de entrenamiento para aprender y generar modelos predictivos precisos.

Más allá de la ciencia y los negocios, los datos han transformado la gobernanza y la administración pública. Los gobiernos utilizan datos para mejorar la prestación de servicios, optimizar la infraestructura urbana (ciudades inteligentes) y formular políticas sociales más efectivas y dirigidas. Sin embargo, este poder conlleva una responsabilidad inmensa. La centralización de datos y el uso de modelos predictivos en áreas como la justicia penal o la distribución de recursos han abierto debates profundos sobre la equidad y la transparencia algorítmica.

8. Debates Éticos, Legales y Sociales

La ubicuidad de la recolección de datos ha generado una serie de debates éticos y legales que son centrales para la filosofía de la tecnología y la legislación moderna. El problema principal es la privacidad de los datos y el consentimiento. La recolección masiva de datos personales, a menudo sin un entendimiento claro por parte del usuario sobre cómo se utilizarán, ha dado lugar a preocupaciones sobre la vigilancia corporativa y estatal. En respuesta, se han promulgado legislaciones estrictas, siendo el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) de la Unión Europea el ejemplo más prominente, que otorga a los individuos mayor control sobre sus datos personales.

Otro debate crítico se centra en el sesgo algorítmico y la equidad. Si los datos utilizados para entrenar modelos de IA reflejan sesgos históricos o sociales (por ejemplo, raciales o de género), los modelos resultantes perpetuarán y amplificarán la discriminación en la toma de decisiones automatizada, afectando áreas como la contratación, la concesión de préstamos o la vigilancia policial. Abordar este problema requiere no solo la limpieza de los datos, sino también el desarrollo de metodologías que permitan auditar la equidad y la transparencia de los algoritmos.

Finalmente, existe el debate sobre la propiedad de los datos. En la economía digital, la propiedad y el control sobre los datos generados por los usuarios o las máquinas a menudo recae en las grandes corporaciones tecnológicas (el modelo de capitalismo de vigilancia). Esto plantea interrogantes sobre quién debe beneficiarse del valor económico de los datos y si los individuos deberían tener derechos de portabilidad, monetización o incluso autodestrucción de sus propios registros digitales. La solución a estos desafíos requiere un equilibrio delicado entre la innovación impulsada por los datos y la protección de los derechos fundamentales de los ciudadanos.

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memjavad (2025, December 1). datos – data. Spanish Psychological Databases. https://spanish.arabpsychology.com/trm/datos-data/
memjavad. “datos – data.” Spanish Psychological Databases, 1 December 2025, https://spanish.arabpsychology.com/trm/datos-data/.
memjavad. “datos – data.” Spanish Psychological Databases. December 1, 2025. https://spanish.arabpsychology.com/trm/datos-data/.