doble representación – dual representation
- Representación Dual
- 1. Definición Central del Concepto
- 2. Origen y Desarrollo Histórico: El Trabajo de Judy DeLoache
- 3. Mecanismos Cognitivos Subyacentes
- 4. Características Clave y Tipos de Símbolos
- 5. Trayectoria del Desarrollo y Adquisición
- 6. Significado e Impacto en la Teoría Cognitiva
- 7. Debates y Críticas al Modelo
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Representación Dual
Primary Disciplinary Field(s): Psicología del Desarrollo, Psicología Cognitiva.
1. Definición Central del Concepto
El concepto de representación dual (o representación doble) describe la habilidad cognitiva fundamental que permite a un individuo percibir un objeto o entidad simultáneamente de dos maneras distintas: primero, como un objeto concreto con propiedades físicas intrínsecas (un objeto en sí mismo); y segundo, como un símbolo o referente que significa o representa otra entidad (el referente). Esta capacidad es crucial para el uso y comprensión de sistemas simbólicos complejos, como mapas, modelos a escala, diagramas, e incluso el lenguaje. La esencia de la representación dual radica en la necesidad de mantener activas y separadas estas dos interpretaciones mentales sin que una interfiera con la otra.
En el ámbito de la Psicología Cognitiva, el término se popularizó gracias a la investigación pionera sobre el simbolismo en la infancia. Para que un niño o un adulto utilice un mapa, por ejemplo, debe entender que la pieza de papel es, en un nivel, un objeto bidimensional con tinta y pliegues, pero que, en un nivel secundario y más abstracto, representa un espacio geográfico mucho más grande y tridimensional. La dificultad no reside simplemente en comprender el símbolo, sino en la exigencia de la mente de manejar ambas perspectivas de forma concurrente, lo que impone una considerable carga en los recursos atencionales y de función ejecutiva.
La representación dual subraya que los símbolos no son meros sustitutos de sus referentes; más bien, son entidades que poseen una existencia propia y tangible. El desafío cognitivo surge porque, si el símbolo es demasiado atractivo o saliente como objeto (como un juguete, en el caso de un modelo a escala), el individuo puede tener dificultades para “ver a través” de él y acceder a su significado simbólico subyacente. La superación exitosa de este desafío marca un hito significativo en el desarrollo de la competencia simbólica y la comprensión de la relación entre la realidad y sus representaciones mediadas.
2. Origen y Desarrollo Histórico: El Trabajo de Judy DeLoache
Aunque las ideas sobre el simbolismo tienen raíces en la filosofía y la semiótica, la conceptualización moderna y empírica de la representación dual se atribuye principalmente a la psicóloga del desarrollo Judy DeLoache y sus colaboradores a finales de la década de 1980 y principios de la de 1990. DeLoache diseñó una serie ingeniosa de experimentos para evaluar cuándo los niños adquieren la capacidad de utilizar un objeto como representación de otro, específicamente a través de la “tarea del modelo a escala” o “tarea de la habitación encogida”.
En el experimento clásico, se mostraba a niños pequeños (típicamente entre 2.5 y 3.5 años) un objeto oculto en una habitación real (el referente) y se les pedía que encontraran un objeto análogo escondido en un modelo a escala de esa habitación (el símbolo). El éxito en esta tarea requería que el niño entendiera que el pequeño modelo de juguete representaba la habitación grande y que la ubicación del juguete en el modelo indicaba la ubicación del objeto real. DeLoache observó un patrón de desarrollo sorprendente: los niños de 3 años lograban consistentemente la tarea, mientras que la mayoría de los niños de 2.5 años fallaban estrepitosamente, a pesar de poder recordar dónde se había escondido el objeto en el modelo.
Este hallazgo llevó a DeLoache a postular la teoría de la representación dual. La razón por la que los niños de 2.5 años fallaban no era la falta de memoria o la incapacidad de comprender la relación espacial, sino la incapacidad de mantener activas simultáneamente las dos representaciones: ver el modelo como un juguete interesante (objeto) y verlo como un mapa que representa la habitación grande (símbolo). Los niños más pequeños estaban “atrapados” por la naturaleza concreta del modelo, lo que impedía el acceso a su función simbólica. El desarrollo de esta habilidad se convierte así en un marcador crucial de la maduración cognitiva que permite el uso efectivo de herramientas simbólicas.
3. Mecanismos Cognitivos Subyacentes
La representación dual no es una habilidad aislada, sino que está profundamente interconectada con el desarrollo de varios sistemas de control cognitivo, principalmente aquellos asociados con las funciones ejecutivas. La capacidad de alternar entre las dos interpretaciones de un objeto (objeto concreto vs. referente simbólico) requiere un alto nivel de flexibilidad mental y control inhibitorio.
El control inhibitorio juega un papel crítico, ya que el niño debe ser capaz de suprimir la respuesta automática de interactuar con el símbolo como un objeto de juego (su respuesta primaria) para poder activar la representación secundaria que lo trata como un indicador de algo más. En el caso del modelo a escala, el niño debe inhibir la tentación de enfocarse en el modelo como un juguete tridimensional manipulable para enfocarse en la correspondencia abstracta entre el modelo y la habitación real. La maduración de la corteza prefrontal, que gobierna estas funciones ejecutivas, se correlaciona fuertemente con la edad a la que los niños superan la tarea del modelo a escala.
Además, la memoria de trabajo y la atención sostenida son esenciales. Mantener activas las propiedades del símbolo (el tamaño y la ubicación del modelo) y las propiedades del referente (el tamaño y la ubicación de la habitación real) simultáneamente impone una considerable carga de memoria de trabajo. La atención debe ser dividida y flexible, permitiendo al individuo cambiar el foco de la percepción física del objeto a su significado abstracto. Los estudios han demostrado que cuando se reduce la saliencia física del modelo (por ejemplo, observándolo a través de una ventana en lugar de manipularlo), los niños más pequeños a veces mejoran su rendimiento, lo que sugiere que la clave es la capacidad de desvincular la percepción del símbolo de su función representacional.
4. Características Clave y Tipos de Símbolos
La representación dual se aplica a una amplia gama de herramientas simbólicas, pero todas ellas comparten ciertas características que facilitan o dificultan el proceso de representación dual. Las herramientas simbólicas que requieren representación dual se distinguen por su naturaleza intrínseca como objetos físicos que también poseen una función referencial.
- Isomorfismo (Similitud): Los símbolos que son perceptualmente similares a sus referentes (como una fotografía o un modelo a escala) a menudo requieren un esfuerzo de representación dual más intenso. La similitud física puede hacer que el símbolo sea demasiado atractivo como objeto en sí mismo, dificultando la abstracción. Por otro lado, símbolos arbitrarios (como palabras o números) requieren menos representación dual en el sentido de DeLoache, ya que su naturaleza de objeto es menos saliente que su función simbólica.
- Intencionalidad Referencial: La persona que utiliza el símbolo debe tener la intención de que este represente algo más. En el caso de los niños, la comprensión de esta intención (por ejemplo, que el investigador está usando el modelo para ayudarles a encontrar algo) es un precursor importante para el éxito en la tarea.
- Flexibilidad Contextual: La capacidad de aplicar la representación dual no es universal; depende del contexto. Los niños pueden manejar la representación dual con fotografías antes de poder hacerlo con modelos a escala tridimensionales, lo que sugiere que el grado de concreción y la facilidad de manipulación del objeto afectan la dificultad cognitiva.
Los principales tipos de símbolos estudiados en relación con la representación dual incluyen: Modelos a Escala (maquetas), que son tridimensionales y altamente manipulables; Mapas y Diagramas, que son representaciones espaciales bidimensionales; y Fotografías e Imágenes, que representan objetos o escenas de manera pictórica. La investigación ha demostrado que la habilidad para manejar estos diferentes tipos de símbolos se adquiere en una secuencia predecible durante el desarrollo temprano.
5. Trayectoria del Desarrollo y Adquisición
La adquisición de la representación dual sigue una progresión bien definida en la psicología del desarrollo. Antes de los 2.5 años, la mayoría de los niños están limitados a una representación única; ven el objeto o bien como un juguete, o bien como un símbolo, pero rara vez ambos simultáneamente.
Alrededor de los 3 años de edad, se observa un cambio abrupto. Los niños no solo tienen éxito en la tarea del modelo a escala, sino que también comienzan a aplicar este principio a otros sistemas simbólicos. Este avance se atribuye a la maduración de las áreas prefrontales del cerebro, lo que mejora el control inhibitorio y la flexibilidad cognitiva. La superación de la tarea del modelo a escala no significa simplemente que el niño ha aprendido una nueva habilidad, sino que ha desarrollado la infraestructura cognitiva necesaria para manejar la complejidad de la doble representación.
Factores externos, como la experiencia cultural y la instrucción explícita, también influyen en la velocidad de adquisición. Los niños que son expuestos regularmente a libros, mapas, o juegos de simulación compleja tienden a desarrollar la representación dual más rápidamente. Además, la investigación ha demostrado que la manipulación de la saliencia física del símbolo puede influir en el rendimiento; por ejemplo, si se induce a los niños a creer que el modelo y la habitación real están conectados mágicamente (la “habitación encogida”), su rendimiento mejora, ya que el vínculo simbólico se vuelve más explícito y menos dependiente de su propia capacidad de abstracción.
6. Significado e Impacto en la Teoría Cognitiva
La representación dual es considerada un logro fundamental en el desarrollo cognitivo humano, ya que constituye la puerta de entrada para la comprensión y el uso de la mayoría de las herramientas intelectuales avanzadas. El entendimiento de que un objeto puede “estar por” otra cosa es la base del pensamiento simbólico, lo que diferencia radicalmente la cognición humana de otras especies.
El impacto de esta teoría se extiende más allá del uso de mapas. Es crucial para el desarrollo de la Teoría de la Mente, la capacidad de atribuir estados mentales (creencias, deseos) a uno mismo y a los demás. Para entender una falsa creencia (por ejemplo, que Juan cree que el juguete está en la caja roja cuando en realidad está en la azul), el niño debe manejar una representación dual: la realidad objetiva (el juguete en la caja azul) y la representación mental simbólica y potencialmente incorrecta de Juan (el juguete en la caja roja). La representación dual, por lo tanto, sienta las bases para la metacognición y la comprensión social compleja.
Además, la representación dual es esencial para la adquisición de la alfabetización y la numeración. El niño debe entender que la letra “A” es un objeto visual (una forma con líneas) y, simultáneamente, un símbolo abstracto que representa un sonido fonético. De manera similar, los números son símbolos gráficos que representan cantidades abstractas. La incapacidad de realizar esta doble lectura mental puede ser un obstáculo significativo en el aprendizaje escolar temprano.
7. Debates y Críticas al Modelo
Aunque la teoría de la representación dual de DeLoache es ampliamente aceptada, ha generado debates significativos en torno a la especificidad de la dificultad que experimentan los niños pequeños y si esta dificultad es exclusiva de la naturaleza dual del símbolo.
Una crítica importante se centra en si el fallo de los niños de 2.5 años es realmente una incapacidad para la representación dual, o si se debe a limitaciones de memoria o de procesamiento. Algunos investigadores han argumentado que la tarea del modelo a escala es intrínsecamente compleja y que los niños fallan debido a la alta demanda de la memoria de trabajo requerida para recordar la ubicación del objeto, la correspondencia espacial y las instrucciones. Sin embargo, los estudios que han simplificado la tarea han seguido mostrando una dificultad persistente, lo que refuerza la explicación basada en la representación dual.
Otro debate se relaciona con la naturaleza del símbolo. Si el símbolo es un objeto muy abstracto (como una etiqueta de color), los niños pequeños a menudo tienen éxito. Esto sugiere que la dificultad aumenta proporcionalmente con la saliencia perceptiva del símbolo y su similitud con el referente. Algunos teóricos proponen que el problema no es la representación dual en sí, sino la capacidad de desacoplar el objeto de su significado, especialmente cuando el objeto es físicamente atractivo o manipulable.
Finalmente, se ha cuestionado la universalidad de la edad de adquisición. La investigación transcultural sugiere que la exposición temprana a mapas y modelos en entornos específicos puede acelerar la adquisición. A pesar de estas críticas, la representación dual sigue siendo el marco teórico dominante para explicar cómo los niños comienzan a utilizar objetos concretos para razonar sobre el mundo abstracto, destacando la transición crítica del pensamiento pre-simbólico al simbólico.