edad emergente – emerging adulthood
Adultez Emergente
Primary Disciplinary Field(s): Psicología del Desarrollo; Sociología; Estudios de la Familia
1. Definición Central
La adultez emergente (AE) es un concepto crucial en la psicología del desarrollo contemporánea, acuñado por el sociólogo y psicólogo estadounidense Jeffrey Jensen Arnett a principios del siglo XXI. Se define como una fase de la vida distinta, que se extiende aproximadamente desde los 18 años hasta los 29 años, enlazando la adolescencia tardía con el establecimiento de la adultez joven. Esta etapa no es simplemente una prolongación de la adolescencia ni una versión tardía de la adultez, sino un periodo único caracterizado por la exploración continua de la identidad, la inestabilidad y un profundo sentido de posibilidades.
Arnett argumentó que, si bien la mayoría de los individuos en culturas occidentales alcanzaban hitos tradicionales de la adultez (como el matrimonio, la paternidad y una carrera estable) a principios de sus veinte años en generaciones anteriores (particularmente antes de 1960), los cambios socioeconómicos y culturales han retrasado significativamente estos marcadores. La AE es, por lo tanto, una respuesta a la necesidad de categorizar esta nueva fase demográfica, donde los jóvenes disfrutan de una moratoria psicosocial prolongada, libre de muchas de las responsabilidades permanentes que definen la adultez plena.
El concepto subraya que el logro de la adultez ya no se define primariamente por marcadores externos (como la edad legal o los roles sociales), sino por criterios internos, tales como la aceptación de la responsabilidad personal, la toma de decisiones independientes y la independencia financiera. La AE se presenta como el periodo en el que estos criterios internos se negocian y se establecen, a menudo a través de procesos de prueba y error, antes de que el individuo se comprometa con las estructuras más rígidas de la vida adulta.
2. Orígenes y Desarrollo Histórico del Concepto
El surgimiento de la adultez emergente como un constructo teórico se debe a los cambios profundos en las estructuras sociales y económicas de los países industrializados y post-industriales. Históricamente, el paso a la adultez se marcaba con hitos claros y rápidos: terminar la escuela, conseguir un trabajo a tiempo completo, casarse y tener hijos. Estos hitos solían ocurrir en rápida sucesión al salir de la adolescencia. Sin embargo, a partir de la segunda mitad del siglo XX, factores como la necesidad de una educación superior prolongada, la globalización del mercado laboral y los cambios en las normas sociales respecto al matrimonio y la maternidad han alterado esta trayectoria.
Jeffrey Arnett formalizó el concepto en la década de 2000, basándose en investigaciones empíricas que mostraban consistentemente que los jóvenes entre 18 y 29 años no se sentían ni adolescentes ni adultos. Su trabajo, particularmente “Emerging Adulthood: The Winding Road from the Late Teens Through the Twenties” (2004), proporcionó el marco teórico y la evidencia de que esta fase era cualitativamente diferente de las etapas adyacentes. Arnett identificó que esta etapa era más prominente en sociedades con altos niveles de riqueza y educación, donde la presión para asumir roles adultos se ha aliviado temporalmente.
Antes de Arnett, otros teóricos habían notado esta brecha, refiriéndose a ella como “adolescencia prolongada” o “adultez joven”, pero carecían de la especificidad y el enfoque en la exploración que caracteriza a la AE. Arnett logró distinguir la adultez emergente de la adolescencia (que se centra en la pubertad y la transición a la escuela secundaria) y de la adultez joven (que comienza una vez que los compromisos de vida son firmes, típicamente a partir de los 30 años). Este desarrollo histórico resalta la naturaleza culturalmente construida de las etapas de vida, demostrando cómo las estructuras sociales pueden crear nuevas fases de desarrollo psicológico.
3. Las Cinco Características Centrales
Arnett identificó cinco características clave que, en conjunto, definen la experiencia de la adultez emergente. Estas características no siempre se manifiestan simultáneamente o con la misma intensidad en todos los individuos, pero proporcionan un marco para entender esta etapa de transición.
- Exploración de la Identidad (Identity Exploration): Este es quizás el rasgo más definitorio. Los adultos emergentes están activamente explorando sus opciones en el amor, el trabajo y las visiones del mundo. A diferencia de la exploración de la identidad adolescente, que puede ser más superficial, la exploración en la AE se centra en tomar decisiones de vida significativas que tendrán consecuencias a largo plazo, como la elección de una carrera o una pareja de vida. Esta exploración activa es fundamental para la eventual formación de una identidad adulta sólida.
- Inestabilidad (Instability): La vida durante la AE es inherentemente inestable. Los adultos emergentes experimentan frecuentes cambios de residencia (mudanzas), cambios en las relaciones románticas y múltiples transiciones laborales o educativas. Es común que cambien de especialidad universitaria varias veces o que ocupen una serie de trabajos temporales mientras buscan una carrera que se ajuste a sus aspiraciones e identidad.
- Auto-focalización (Self-Focus): Durante esta etapa, existe una concentración significativa en el yo. Al estar libres de las ataduras familiares de origen (la casa de los padres) y aún no haber asumido las ataduras de una nueva familia (cónyuge o hijos), los adultos emergentes tienen la libertad de centrarse en sus propios deseos, necesidades y desarrollo personal. Si bien este rasgo a veces se critica como egoísmo, Arnett lo ve como un paso necesario para desarrollar la autonomía y la madurez antes de asumir compromisos sociales y familiares.
- Sentimiento de Estar en Medio (Feeling In-Between): La mayoría de los adultos emergentes no se consideran ni adolescentes ni adultos plenos. Este sentimiento de transición o ambivalencia es central. Aunque han alcanzado la mayoría de edad legal y han asumido cierta responsabilidad, aún dependen a menudo de sus padres para obtener apoyo financiero o emocional, o aún no han logrado la independencia social y económica que asocian con la adultez definitiva.
- Un Sentido de Posibilidades (A Sense of Possibilities): Esta es una característica optimista. Los adultos emergentes suelen ser muy esperanzados sobre su futuro. Si su adolescencia fue difícil, la AE les ofrece la oportunidad de reorientar su vida. Incluso si no están satisfechos con su situación actual, la creencia de que tienen muchas opciones abiertas y que su vida futura será mejor que la presente es una fuente poderosa de motivación y resiliencia.
4. Tareas de Desarrollo y Exploración de Identidad
Las tareas de desarrollo que enfrentan los adultos emergentes son complejas y multifacéticas, centradas principalmente en la transición hacia la autonomía y la formación de la identidad. Estas tareas van más allá de los logros académicos y se centran en la negociación de roles sociales y personales. La exploración vocacional es una tarea primordial, donde el individuo busca una ocupación que no solo pague las cuentas, sino que también refleje su identidad, talentos y valores personales. Este énfasis en el significado del trabajo es una característica distintiva de la AE en comparación con las generaciones anteriores, que a menudo priorizaban la seguridad laboral sobre la realización personal.
En el ámbito de las relaciones, la AE se caracteriza por la exploración de la intimidad. Los adultos emergentes buscan establecer relaciones románticas más profundas y significativas que las que experimentaron en la adolescencia. Estas relaciones a menudo sirven como “ensayos” para el matrimonio o la cohabitación, permitiendo al individuo aprender sobre el compromiso, la comunicación y la compatibilidad. La inestabilidad en este ámbito es alta, ya que la meta es encontrar una pareja que se alinee con la identidad que se está formando.
Finalmente, una tarea crucial es el desarrollo de una cosmovisión independiente. El adulto emergente debe cuestionar y decidir si acepta, modifica o rechaza las creencias religiosas, políticas y morales que le fueron inculcadas por su familia o comunidad. Este proceso de individuación intelectual es esencial para el desarrollo de la autonomía psicológica y la capacidad de funcionar como un ciudadano responsable e independiente.
5. Variaciones Culturales y Contextuales
Aunque el modelo de la adultez emergente se desarrolló primariamente a partir de la observación de jóvenes en Norteamérica, Europa Occidental, Australia y Japón, su aplicabilidad es objeto de debate en contextos culturales menos afluentes o más colectivistas. Arnett mismo reconoce que la AE es un fenómeno que depende de la afortunada circunstancia de vivir en una sociedad que permite una prolongada moratoria de desarrollo.
En culturas donde los recursos son escasos o donde existe una fuerte presión cultural para apoyar a la familia de origen, la AE puede ser inexistente o significativamente abreviada. Por ejemplo, en muchos países en desarrollo, los jóvenes asumen responsabilidades laborales y familiares mucho antes, y el matrimonio y la paternidad se consideran marcadores de adultez a edades más tempranas. En estos contextos, el “sentido de posibilidades” y la “auto-focalización” pueden ser lujos inalcanzables o socialmente inaceptables.
Sin embargo, la globalización y la urbanización están extendiendo algunas características de la AE a las élites y a las clases medias urbanas de países en desarrollo, especialmente en lo que respecta a la educación superior prolongada. La clave para la manifestación de la adultez emergente parece residir en el nivel de individualismo cultural y la estructura económica que permite retrasar la asunción de roles adultos permanentes.
6. Implicaciones Sociales y Económicas
El reconocimiento de la adultez emergente tiene profundas implicaciones para las políticas sociales, la educación y la economía. Instituciones como las universidades, que atienden principalmente a este grupo de edad, deben adaptar sus servicios para apoyar la exploración de la identidad y la inestabilidad. Esto incluye ofrecer asesoramiento vocacional flexible, servicios de salud mental adaptados a la ansiedad por la toma de decisiones y apoyo para la gestión de la deuda estudiantil.
Desde una perspectiva económica, la AE contribuye a una fuerza laboral más fluida y menos comprometida a largo plazo. Los adultos emergentes a menudo ocupan trabajos temporales o de medio tiempo, lo que puede contribuir a la inestabilidad económica general, pero también permite una mayor adaptabilidad en el mercado laboral. Además, el retraso en el matrimonio y la maternidad tiene consecuencias demográficas, contribuyendo a tasas de natalidad más bajas en muchas naciones desarrolladas.
La AE también afecta la dinámica familiar. Muchos adultos emergentes regresan al hogar familiar después de la universidad (fenómeno conocido como boomeranging), lo que requiere que las familias renegocien sus roles y límites. Este apoyo parental extendido es a menudo crucial para que los adultos emergentes puedan completar su educación o encontrar un camino profesional viable, aunque también puede prolongar el sentimiento de “estar en medio”.
7. Debates Teóricos y Críticas
A pesar de su amplia aceptación, el concepto de la adultez emergente ha generado varios debates y críticas significativas dentro de la psicología del desarrollo y la sociología.
- Crítica de Clase y Etnia: La crítica más persistente es que la AE es un fenómeno elitista. Los críticos argumentan que el concepto describe con precisión la experiencia de jóvenes blancos, de clase media o alta, que tienen los recursos para permitirse una década de exploración. Los jóvenes de entornos socioeconómicos bajos o minorías a menudo se ven obligados a asumir responsabilidades adultas mucho antes debido a la necesidad económica, lo que hace que la AE sea irrelevante para grandes segmentos de la población.
- ¿Es una Etapa o una Transición? Algunos académicos cuestionan si la AE constituye realmente una nueva etapa de desarrollo cualitativamente distinta (como la infancia o la adolescencia) o si es simplemente una transición prolongada. Argumentan que los procesos psicológicos subyacentes (como la exploración de la identidad) son extensiones de la adolescencia y no un nuevo conjunto de tareas de desarrollo.
- La Patologización de la Transición: Existe la preocupación de que al nombrar y definir esta etapa, se pueda inadvertidamente patologizar la exploración normal y la inestabilidad. Los críticos señalan que la prolongada dependencia y la falta de compromiso pueden ser vistas negativamente si la sociedad no valora intrínsecamente la exploración como una actividad productiva.
Arnett ha respondido a estas críticas enfatizando que la AE es un fenómeno de desarrollo que ocurre cuando las condiciones socioeconómicas lo permiten. Aunque no es universal, es la experiencia dominante en las sociedades post-industriales, justificando así su reconocimiento como una etapa distinta dentro de la teoría del desarrollo de la vida útil.