EEG – EEG


Electroencefalografía (EEG)

Primary Disciplinary Field(s): Neurociencia, Fisiología, Medicina Diagnóstica, Neurología.

1. Definición Central

La electroencefalografía (EEG) es una técnica de neurofisiología no invasiva utilizada para registrar la actividad eléctrica del cerebro. Esta actividad es el resultado directo de las corrientes iónicas que fluyen durante la comunicación sináptica, específicamente los potenciales postsinápticos de las células piramidales corticales que se encuentran alineadas de forma perpendicular a la superficie del cráneo. El EEG mide la diferencia de potencial eléctrico entre múltiples electrodos colocados estratégicamente sobre el cuero cabelludo, amplificando estas señales minúsculas para su posterior análisis. Es fundamental comprender que el EEG no registra los potenciales de acción individuales (la señal de salida neuronal), sino más bien los potenciales de campo generados por la actividad sincrónica de extensas poblaciones de neuronas (decenas de miles), proporcionando una imagen dinámica de los estados funcionales del sistema nervioso central.

La señal obtenida mediante el EEG es inherentemente compleja, caracterizándose por su naturaleza oscilatoria y rítmica. La amplitud de estas ondas, medida típicamente en microvoltios (µV), y su frecuencia, medida en Hercios (Hz), constituyen los parámetros esenciales para la interpretación clínica y la investigación neurocientífica. La capacidad del EEG para capturar cambios en la actividad cerebral en el orden de los milisegundos le confiere una resolución temporal superior, haciéndola una herramienta irremplazable para el estudio de fenómenos rápidos, como los Potenciales Relacionados con Eventos (PRE) o la detección precisa del inicio y la propagación de las descargas epilépticas. En contraste con técnicas de imagen metabólica como la resonancia magnética funcional (fMRI), que priorizan la resolución espacial, el EEG sobresale en la cartografía de la cronometría de la cognición y la patología cerebral en tiempo real.

El registro se realiza utilizando un sistema estandarizado de colocación de electrodos, siendo el más reconocido el sistema internacional 10-20, que garantiza la ubicación reproducible de los sensores en relación con puntos de referencia óseos del cráneo. Para asegurar una adquisición de señal óptima, es imprescindible lograr una baja impedancia entre el electrodo y el cuero cabelludo, lo cual se facilita mediante el uso de geles conductores. Tras la adquisición, la señal bruta debe someterse a un riguroso proceso de filtrado para eliminar artefactos, incluyendo tanto artefactos fisiológicos (como la actividad muscular u ocular) como artefactos ambientales (como la interferencia de la línea eléctrica), asegurando que el análisis se centre exclusivamente en la actividad cerebral genuina.

2. Etimología y Desarrollo Histórico

El vocablo Electroencefalografía es un neologismo científico que combina términos griegos: elektron (electricidad), enkephalos (cerebro) y graphia (escritura), aludiendo a la capacidad de “escribir la electricidad del cerebro”. Los fundamentos experimentales de la electrofisiología cerebral fueron establecidos a finales del siglo XIX por el médico británico Richard Caton, quien en 1875 documentó la existencia de corrientes eléctricas espontáneas en los hemisferios cerebrales de animales, utilizando galvanómetros sensibles. Si bien estos hallazgos fueron cruciales, la instrumentación de la época impidió la aplicación de la técnica en sujetos humanos y la captación de las débiles señales a través del cráneo.

El hito que transformó el EEG en una herramienta clínica y de investigación se atribuye al psiquiatra alemán Hans Berger. Trabajando en Jena durante las décadas de 1920, Berger fue el primero en registrar de manera fiable la actividad eléctrica del cerebro humano desde el cuero cabelludo, publicando sus resultados pioneros en 1929. Berger no solo confirmó la existencia de las ondas cerebrales humanas, sino que también caracterizó y nombró los dos ritmos fundamentales que se observan en el estado de vigilia: el ritmo alfa, asociado a la relajación con ojos cerrados, y el ritmo beta, vinculado al estado de alerta y actividad mental. Inicialmente, la comunidad científica mostró escepticismo ante la posibilidad de que señales eléctricas tan diminutas pudieran ser detectadas a través de las capas protectoras del cerebro y el cráneo, pero la replicación de sus experimentos por otros investigadores pronto validó su trabajo.

La década de 1930 marcó la rápida expansión y validación del EEG, con figuras como Edgar Adrian y B.H.C. Matthews refinando la técnica y la instrumentación. La introducción de sistemas de registro multicanal permitió la localización topográfica de las anomalías, lo que fue decisivo para la neurología. El reconocimiento de patrones específicos de onda asociados con la epilepsia por parte de Hallowell Davis y Frederic Gibbs estableció firmemente al EEG como la principal herramienta diagnóstica para este trastorno. Posteriormente, la estandarización del sistema 10-20 en 1958 por la Federación Internacional de Sociedades de Electroencefalografía y Neurofisiología Clínica garantizó la uniformidad y la comparabilidad de los registros a nivel mundial, consolidando el EEG como una disciplina madura en la medicina diagnóstica.

3. Principios de Funcionamiento Neurofisiológico

El origen neurofisiológico de la señal EEG reside en los potenciales postsinápticos (PPS) generados en las dendritas de las neuronas corticales, principalmente las células piramidales. Estas neuronas se caracterizan por una disposición columnar y paralela, lo que facilita que los PPS generados en sus dendritas apicales y basales actúen como dipolos eléctricos orientados radialmente (perpendiculares a la superficie cortical). Cuando una gran cohorte de estas neuronas (estimada en aproximadamente 50.000 a 100.000) se activa de manera simultánea o sincrónica, la suma de sus potenciales de campo genera una señal eléctrica lo suficientemente robusta como para ser detectada en la superficie del cuero cabelludo, a pesar de la atenuación que sufre al pasar por el tejido cerebral, el líquido cefalorraquídeo y el cráneo óseo.

La señal capturada por los electrodos superficiales es la diferencia de voltaje entre un sitio de registro activo y un electrodo de referencia. Esta señal es la resultante neta de la actividad excitatoria e inhibitoria en la corteza. La baja conductividad del cráneo actúa como un filtro de paso bajo que atenúa las altas frecuencias y dispersa espacialmente la señal, lo que contribuye a la baja resolución espacial intrínseca del EEG. Para compensar la debilidad de la señal (que oscila entre 10 µV y 100 µV), los equipos de EEG utilizan amplificadores diferenciales de alta ganancia, que incrementan la señal miles de veces mientras rechazan el ruido común a ambos electrodos (el ruido de modo común).

El proceso de adquisición moderna culmina en la digitalización de la señal analógica. La elección de la frecuencia de muestreo es crítica, ya que debe ser lo suficientemente alta para capturar las oscilaciones más rápidas de interés (por ejemplo, las ondas Gamma). Una vez digitalizada, la señal puede ser procesada mediante técnicas matemáticas avanzadas, como la Transformada Rápida de Fourier (FFT). La FFT permite descomponer el EEG en su espectro de potencia, cuantificando la energía presente en cada banda de frecuencia (Delta, Theta, Alfa, Beta, Gamma), lo cual es esencial para el análisis cuantitativo y la investigación de la conectividad funcional cerebral y los biomarcadores.

4. Ritmos Cerebrales Característicos y Estados de Conciencia

La actividad EEG se organiza en oscilaciones rítmicas, o bandas de frecuencia, que están estrechamente correlacionadas con distintos estados de conciencia y funciones cognitivas. La identificación y cuantificación de estas bandas constituyen el eje de la interpretación del EEG. La presencia, amplitud y distribución de cada ritmo proporcionan información diagnóstica sobre la integridad y el funcionamiento del cerebro.

  • Onda Delta (0.5–4 Hz): Representa la actividad más lenta y de mayor amplitud. Es fisiológica y dominante durante el sueño de ondas lentas (sueño profundo, no REM) en adultos y en la vigilia de los lactantes. Su aparición en un adulto despierto es una señal de disfunción cerebral significativa, a menudo asociada con lesiones estructurales profundas, encefalopatías graves o isquemia.
  • Onda Theta (4–8 Hz): Se asocia con el sueño ligero, la somnolencia y estados de meditación. En la vigilia, puede observarse sobre regiones frontales durante tareas de alta carga de memoria o navegación espacial. Sin embargo, si es prominente y persistente en adultos despiertos y relajados, puede indicar disfunción cerebral difusa o estados de confusión metabólica.
  • Onda Alfa (8–13 Hz): Conocida como el “ritmo de Berger”, es la oscilación dominante en la región occipital cuando el sujeto está en reposo mental, relajado y con los ojos cerrados. El ritmo alfa es altamente reactivo; desaparece o disminuye drásticamente (fenómeno de “bloqueo alfa”) al abrir los ojos o al iniciar una tarea mental, reflejando el compromiso cortical en el procesamiento de la información.
  • Onda Beta (13–30 Hz): Caracteriza el estado de alerta activa, la concentración, el pensamiento analítico y la actividad motora. Suele ser de baja amplitud y se distribuye predominantemente en regiones frontales. Un incremento patológico en la potencia beta puede ser indicativo de efectos farmacológicos (p. ej., sedantes) o estados de ansiedad elevada.
  • Onda Gamma (>30 Hz): Estas son las oscilaciones más rápidas y de menor amplitud, a menudo extendiéndose hasta 100 Hz o más. Las oscilaciones gamma se consideran cruciales para la integración de información sensorial, el procesamiento cognitivo de alto nivel y la formación de ensambles neuronales que subyacen a la percepción unificada (el problema del “binding”). Su detección es técnicamente desafiante debido a la contaminación por artefactos musculares de alta frecuencia.

La interpretación experta del EEG evalúa la simetría y la coherencia de estos ritmos a través de los hemisferios cerebrales. La presencia de asimetrías persistentes, ritmos lentos focales o descargas paroxísticas (como puntas y ondas agudas) son indicadores clave de patología neurológica, guiando el diagnóstico hacia la localización de la fuente de la disfunción.

5. Aplicaciones Clínicas y Diagnósticas

El EEG es una herramienta diagnóstica esencial e insustituible en el campo de la neurología, proporcionando información funcional que complementa las técnicas de imagen estructural. Su aplicación más fundamental y crítica es el diagnóstico, la clasificación y la monitorización de la epilepsia. El EEG permite identificar las descargas epileptiformes interictales (anomalías entre convulsiones), que son patrones característicos de complejos punta-onda o polipuntas, confirmando la predisposición del cerebro a generar convulsiones.

Durante un evento convulsivo (registro ictal), el EEG capta la secuencia precisa de la actividad rítmica de alta amplitud que se origina y se propaga, lo cual es vital para diferenciar entre convulsiones focales y generalizadas, y para localizar el foco epiléptico. Esta localización es indispensable para los pacientes candidatos a la cirugía de epilepsia. La monitorización continua por EEG (cEEG) se utiliza cada vez más en unidades de cuidados intensivos (UCI) para detectar el estado epiléptico no convulsivo, una condición potencialmente mortal que a menudo no presenta manifestaciones motoras evidentes.

Otras aplicaciones clínicas vitales incluyen la evaluación de los trastornos del estado de conciencia. En pacientes en coma o con encefalopatías (de origen metabólico, infeccioso o tóxico), el EEG proporciona información pronóstica crucial; por ejemplo, la presencia de patrones de brote-supresión o un enlentecimiento difuso extremo indican una disfunción cerebral grave. En el ámbito de la medicina del sueño, el EEG, como componente de la polisomnografía, es el estándar de oro para clasificar las etapas del sueño y diagnosticar trastornos como la narcolepsia y los movimientos periódicos de las extremidades. Finalmente, el EEG tiene un papel irremplazable en la confirmación de la muerte cerebral, donde un trazado isoeléctrico o “plano” (bajo protocolos estrictos y ausencia de artefactos) es un criterio diagnóstico médico-legal clave.

6. Potenciales Relacionados con Eventos (PRE)

Una metodología avanzada que utiliza el EEG como base es el estudio de los Potenciales Relacionados con Eventos (PRE) o Event-Related Potentials (ERP). Los PRE son fluctuaciones de voltaje muy pequeñas que se incrustan en el trazado EEG espontáneo y que están directamente ligadas temporalmente a la presentación de un estímulo sensorial (visual, auditivo) o a la ejecución de una tarea cognitiva o motora. Debido a que la amplitud de los PRE es muy inferior a la del EEG de fondo, se requiere la técnica de promediación.

El proceso de promediación implica registrar la actividad EEG durante cientos de repeticiones del mismo evento. Dado que el EEG espontáneo es aleatorio respecto al estímulo, la promediación cancela el ruido de fondo, mientras que la actividad cerebral que está consistentemente sincronizada con el evento se refuerza, revelando la forma de onda del PRE. Los PRE están compuestos por una serie de picos o “componentes” que se nombran según su polaridad (P para positivo, N para negativo) y su latencia aproximada en milisegundos (p. ej., P300, N100).

El estudio de los componentes de los PRE es fundamental en la neurociencia cognitiva, ya que permite investigar la cronometría de los procesos mentales con una precisión temporal que ninguna otra técnica puede igualar. Por ejemplo, el componente P300, que aparece aproximadamente 300 ms después de un estímulo significativo, refleja procesos de evaluación y categorización de estímulos. El N170, un componente negativo que ocurre alrededor de 170 ms, está específicamente asociado al procesamiento estructural de rostros. Al analizar las latencias y amplitudes de estos componentes, los investigadores pueden mapear con precisión las etapas temporales de la percepción, la atención, la memoria y el lenguaje, tanto en sujetos sanos como en poblaciones con trastornos neuropsiquiátricos.

7. Ventajas y Limitaciones de la Técnica

El EEG mantiene su relevancia clínica y científica debido a sus ventajas inherentes. La principal fortaleza es su resolución temporal sin paralelo, que permite registrar la actividad neuronal en el rango de los milisegundos, capturando la rápida dinámica de la función cerebral. Además, el equipo de EEG es relativamente económico, portátil y fácil de implementar en diversos entornos clínicos, incluyendo la monitorización de cabecera. Es una técnica completamente no invasiva y no implica exposición a radiación, lo que permite su uso seguro y repetido en poblaciones vulnerables, como neonatos y pacientes pediátricos.

A pesar de estas ventajas, el EEG presenta limitaciones significativas. La más notable es su pobre resolución espacial. La dispersión de la señal a través del cráneo dificulta la localización precisa de la fuente de la actividad eléctrica, un desafío conocido como el “problema inverso”. Es muy difícil distinguir entre fuentes neuronales adyacentes o determinar la actividad originada en estructuras subcorticales profundas (como el tálamo), ya que el EEG es predominantemente sensible a la actividad cortical superficial. Si bien existen técnicas de localización de fuentes (como LORETA) que intentan modelar la fuente tridimensional, estas dependen de supuestos matemáticos y modelos de cabeza que introducen incertidumbre.

Otra limitación importante es la alta susceptibilidad del EEG a los artefactos. Movimientos oculares (EOG), actividad muscular (EMG), sudoración, y el ruido eléctrico ambiental pueden contaminar la señal. El preprocesamiento de los datos y la eliminación de artefactos son pasos obligatorios que consumen tiempo y requieren experiencia especializada. Por lo tanto, un registro de EEG de alta calidad depende críticamente de un técnico experimentado y de un entorno de registro controlado. La interpretación clínica requiere no solo el conocimiento de los patrones normales y patológicos, sino también la habilidad para distinguir la actividad cerebral genuina de las diversas formas de ruido.

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memjavad (2026, January 9). EEG – EEG. Spanish Psychological Databases. https://spanish.arabpsychology.com/trm/eeg-eeg/
memjavad. “EEG – EEG.” Spanish Psychological Databases, 9 January 2026, https://spanish.arabpsychology.com/trm/eeg-eeg/.
memjavad. “EEG – EEG.” Spanish Psychological Databases. January 9, 2026. https://spanish.arabpsychology.com/trm/eeg-eeg/.