electroretinografía – electroretinography


Electrorretinografía

Primary Disciplinary Field(s): Oftalmología, Neurofisiología, Fisiología Visual

1. Definición Central

La electrorretinografía (ERG) es una técnica diagnóstica no invasiva fundamental en el campo de la oftalmología y la neurofisiología visual. Se define como el registro bioeléctrico de la respuesta masiva de las células retinianas, principalmente los fotorreceptores (conos y bastones), las células bipolares y otras neuronas internas, ante un estímulo luminoso estandarizado. Este registro se obtiene mediante electrodos colocados estratégicamente: un electrodo activo en contacto con la córnea o la conjuntiva, un electrodo de referencia en la piel periorbitaria o la frente, y un electrodo de tierra. El ERG resultante es un potencial de campo complejo, que refleja la actividad eléctrica global de la retina, proporcionando información crucial sobre la función retiniana que no puede obtenerse únicamente mediante la inspección estructural. Su valor radica en la capacidad de diferenciar entre disfunciones que afectan primariamente a los fotorreceptores, aquellas que impactan las vías post-receptoras, o las que son secundarias a enfermedades vasculares o inflamatorias.

El potencial eléctrico registrado se presenta típicamente como una onda bifásica. La amplitud y la latencia de estas ondas son los parámetros clave que los clínicos utilizan para evaluar la salud funcional de la retina. La estandarización de los protocolos de registro, establecida por organismos internacionales como la International Society for Clinical Electrophysiology of Vision (ISCEV), asegura que los resultados obtenidos en diferentes centros sean comparables, lo cual es vital para el diagnóstico preciso, el seguimiento de la progresión de enfermedades y la evaluación de la eficacia de tratamientos. Es importante destacar que el ERG registra una respuesta global o “en masa”; por lo tanto, las disfunciones muy localizadas o que afectan a una pequeña porción de la retina pueden requerir técnicas electrorretinográficas más específicas, como el ERG multifocal o el ERG de patrón, para su detección precisa.

Aunque la electrorretinografía mide la función retiniana, no evalúa directamente la función de las vías visuales centrales (como el nervio óptico o la corteza visual), para lo cual se emplean técnicas complementarias como los potenciales evocados visuales (PEV). Sin embargo, al ser una medida objetiva y reproducible de la función celular, la ERG se convierte en una herramienta indispensable para el diagnóstico diferencial de retinopatías hereditarias, distrofias retinianas y toxicidades farmacológicas, muchas de las cuales cursan con ceguera nocturna, pérdida progresiva del campo visual o disminución de la agudeza visual. Su naturaleza no invasiva y su capacidad de proporcionar datos cuantitativos sobre la respuesta eléctrica hacen de la ERG un pilar en la electrofisiología visual moderna.

2. Etimología y Desarrollo Histórico

El término electrorretinografía deriva del griego élektron (ámbar, electricidad), retina (la capa sensible a la luz del ojo) y graphia (escritura o registro). La historia del ERG se remonta al siglo XIX, específicamente a 1865, cuando el fisiólogo sueco Alarik Frithiof Holmgren realizó el primer registro documentado de una respuesta eléctrica del ojo de una rana ante la estimulación lumínica. Holmgren demostró que la retina generaba un potencial eléctrico medible, sentando las bases de la electrofisiología ocular. Durante las décadas siguientes, varios investigadores, incluyendo a Dewar y McKendrick en 1877, perfeccionaron la técnica utilizando diferentes especies animales, aunque la aplicación clínica en humanos tardaría varias décadas en consolidarse debido a las limitaciones tecnológicas y la dificultad de registrar señales tan débiles.

El desarrollo crucial para la aplicación clínica llegó a principios del siglo XX. En 1908, Otto Winkelman logró obtener registros de ERG en humanos, aunque con equipos rudimentarios y electrodos de contacto que a menudo resultaban incómodos. El verdadero salto cualitativo se produjo con la mejora de los sistemas de amplificación y registro durante la década de 1940 y 1950, permitiendo la medición precisa de los microvoltios generados por la retina. Figuras como Lorrin Riggs y Kenneth B. Sterling contribuyeron significativamente a estandarizar la metodología y a correlacionar las diferentes ondas del ERG con estructuras retinianas específicas, como la diferenciación entre las respuestas de los conos (visión diurna y color) y los bastones (visión nocturna). La capacidad de aislar estas dos respuestas celulares fue un avance fundamental para el diagnóstico de patologías que afectan selectivamente a uno de los sistemas.

La evolución tecnológica continuó con la introducción de la electrónica de estado sólido y la digitalización, lo que permitió el desarrollo de sistemas computarizados capaces de promediar múltiples respuestas, mejorando drásticamente la relación señal-ruido y haciendo la prueba más rápida y reproducible. Este avance fue fundamental para la creación del ERG de campo completo moderno. Más recientemente, la introducción del ERG multifocal (mfERG) en la década de 1990, desarrollado por Erich Sutter, revolucionó la capacidad diagnóstica al permitir el registro simultáneo de respuestas de múltiples áreas retinianas localizadas, superando la limitación del ERG de campo completo que solo ofrecía una respuesta global. La constante actualización de las normas de la ISCEV asegura que el ERG se mantenga como una herramienta diagnóstica relevante y precisa en la era de la genética y la terapia génica.

3. Base Fisiológica del ERG

La señal de la electrorretinografía es el resultado de una compleja secuencia de eventos bioeléctricos que ocurren en la retina tras la absorción de la luz. El ERG clásico de campo completo se compone de varias ondas características, siendo las más prominentes la onda A, la onda B y la onda C. La onda A es la primera deflexión negativa y representa la hiperpolarización inicial de los fotorreceptores (bastones y conos) en respuesta al estímulo luminoso. Esta hiperpolarización se debe a la disminución en la conductancia de sodio en la membrana externa del fotorreceptor, un evento que a su vez disminuye la liberación del neurotransmisor glutamato, iniciando la cascada de señalización visual. La amplitud de la onda A es directamente proporcional al número y la salud funcional de los fotorreceptores, siendo el indicador más directo de su integridad.

Inmediatamente después de la onda A, aparece la onda B, que es la deflexión positiva más grande del ERG, dominando la morfología de la señal. Esta onda refleja primariamente la actividad de las células bipolares y las células de Müller, que son células gliales de soporte. Específicamente, se ha demostrado que la onda B surge principalmente de la actividad de las células bipolares ‘ON’ (encendido), que se despolarizan en respuesta a la disminución de glutamato liberado por los fotorreceptores. La onda B es crucial porque evalúa la transmisión sináptica entre los fotorreceptores y las neuronas retinianas internas. Una onda A normal combinada con una onda B reducida o ausente (lo que resulta en un patrón de electronegatividad) es indicativo de una disfunción en las vías post-receptoras, como ocurre en la amaurosis congénita de Leber tipo 1 o en ciertas retinopatías isquémicas severas.

Además de las ondas principales, existen componentes más sutiles que proporcionan información adicional sobre capas retinianas específicas. La onda C es una deflexión positiva lenta que sigue a la onda B, originada principalmente por el epitelio pigmentario de la retina (EPR) y las porciones más distales de los fotorreceptores. Refleja el potencial de reposo del EPR y es sensible a cambios metabólicos en esta capa. Los potenciales oscilatorios (POs), que son pequeñas ondas de alta frecuencia superpuestas a la rama ascendente de la onda B, reflejan la actividad de las células amacrinas y posiblemente de las células ganglionares. Los POs son extremadamente sensibles a la isquemia retiniana y a la disfunción vascular, siendo marcadores tempranos de la retinopatía diabética o de la oclusión de la arteria central de la retina. La evaluación integral de todos estos componentes permite al clínico mapear con precisión qué capas retinianas están afectadas por la patología.

4. Tipos de Electrorretinografía

  • Electrorretinografía de Campo Completo (ffERG): Es la técnica estándar, mide la respuesta eléctrica masiva de toda la retina. Se realiza bajo condiciones rigurosamente estandarizadas de adaptación a la oscuridad (escotópica) para evaluar la función de los bastones y adaptación a la luz (fotópica) para evaluar la función de los conos. El ffERG es indispensable para el diagnóstico de distrofias retinianas generalizadas, como la retinosis pigmentaria, y para evaluar la toxicidad sistémica que afecta ampliamente a la retina.
  • Electrorretinografía de Patrón (PERG): Registra la respuesta de la retina ante un estímulo de patrón cambiante, generalmente un tablero de ajedrez en reversión de contraste. Debido a la naturaleza del estímulo, el PERG evalúa predominantemente la función de las células ganglionares de la retina y la mácula interna, que son las estructuras responsables de la alta agudeza visual y la sensibilidad al contraste. Es fundamental en el diagnóstico temprano y el seguimiento del glaucoma y otras neuropatías ópticas, ya que estas condiciones afectan primariamente a las células ganglionares.
  • Electrorretinografía Multifocal (mfERG): Es una técnica avanzada que utiliza un estímulo dividido en múltiples segmentos (generalmente hexagonales) para registrar simultáneamente respuestas localizadas de diferentes áreas de la retina (típicamente entre 60 y 100 regiones centrales). Esto permite la creación de un mapa topográfico de la función retiniana, crucial para detectar disfunciones focales que no son evidentes en el ffERG, como las degeneraciones maculares, los agujeros maculares lamelares o las retinopatías tóxicas focales.
  • Electrorretinografía de Conos y Bastones Aislados: Si bien forman parte del protocolo ffERG, la diferenciación es metodológica. El ERG de Conos se registra bajo condiciones fotópicas y utiliza estímulos de alta frecuencia de parpadeo (flicker a 30 Hz) para suprimir la respuesta lenta de los bastones y aislar la función del sistema fotópico. El ERG de Bastones se registra después de una adaptación prolongada a la oscuridad y utilizando destellos de baja intensidad, siendo esencial para el diagnóstico de la ceguera nocturna y la retinosis pigmentaria.

5. Metodología y Procedimiento

El procedimiento de electrorretinografía exige una preparación meticulosa del paciente para garantizar la máxima respuesta retiniana y la minimización de artefactos. El primer paso consiste en la dilatación farmacológica de la pupila, esencial para asegurar que la estimulación lumínica sea uniforme y máxima. Posteriormente, se requiere la adaptación del paciente a las condiciones lumínicas específicas. Para la evaluación escotópica (bastones), el paciente debe permanecer en absoluta oscuridad durante un mínimo de 20 a 30 minutos para alcanzar la máxima sensibilidad y regeneración de la rodopsina. Para la evaluación fotópica (conos), se utiliza un fondo de luz constante durante aproximadamente 10 minutos.

La colocación de los electrodos es técnicamente demandante. El electrodo activo, que capta la señal retiniana, es generalmente un electrodo de tipo lente de contacto (como el electrodo de Burian-Allen) o, en casos de baja tolerancia o en pediatría, electrodos de fibra (DTL) o de hoja de oro, que se colocan sobre la córnea o la conjuntiva inferior. Estos deben estar bien humedecidos con solución salina o gel conductor para asegurar una baja impedancia y un contacto eléctrico óptimo. El electrodo de referencia se coloca en la piel periorbitaria o la frente, y el electrodo de tierra en el lóbulo de la oreja o la frente. El sistema de amplificación diferencial filtra el ruido y amplifica la señal, que es del orden de microvoltios.

Los estímulos luminosos son administrados mediante un estimulador de campo completo denominado Ganzfeld, el cual garantiza que la luz se distribuya uniformemente por toda la retina. El protocolo ISCEV estándar requiere una secuencia específica y reproducible de estímulos que varían en intensidad y frecuencia (por ejemplo, destellos débiles escotópicos, destellos fuertes escotópicos, respuestas de parpadeo fotópico), diseñados para aislar la respuesta de los diferentes tipos celulares. Las respuestas registradas son promediadas por el sistema informático, lo que mejora la relación señal-ruido, permitiendo obtener una forma de onda limpia. Finalmente, los datos se analizan comparando la amplitud y latencia de las ondas resultantes con los rangos normativos establecidos para la edad y el sexo del paciente.

6. Interpretación de las Ondas

La interpretación clínica del ERG se centra en el análisis cuantitativo de la amplitud y la latencia de las ondas A y B. La amplitud se mide en microvoltios y refleja la magnitud de la respuesta eléctrica, siendo un indicador directo de la cantidad de tejido retiniano funcional que participa en la respuesta. Una reducción significativa o la extinción de la amplitud en todas las condiciones (escotópica y fotópica) es un hallazgo característico de las distrofias retinianas generalizadas severas, como la retinosis pigmentaria avanzada, donde hay una pérdida masiva de fotorreceptores.

La latencia, o tiempo implícito, se mide en milisegundos y se define como el tiempo transcurrido desde el inicio del estímulo luminoso hasta el pico de la onda A o B. Este parámetro refleja la velocidad de la fototransducción y la transmisión sináptica. Un aumento en la latencia, incluso con una amplitud relativamente preservada, sugiere un fallo en la cinética de la respuesta o un retraso en la transmisión sináptica. Esto es típico en ciertas formas de ceguera nocturna estacionaria congénita, donde la comunicación entre bastones y células bipolares está comprometida, resultando en una onda B retrasada o ausente.

El patrón morfológico de la respuesta es vital para el diagnóstico diferencial. Los patrones de electronegatividad (donde la onda A es de amplitud normal o cercana a lo normal, pero la onda B está marcadamente reducida) son altamente indicativos de patologías que afectan la función bipolar, como la isquemia retiniana severa, la oclusión de la vena central de la retina, o la amaurosis congénita de Leber tipo 1. Por otro lado, una reducción proporcionada de las ondas A y B, especialmente en la fase escotópica, sugiere una afectación primaria y generalizada de los fotorreceptores. La comparación sistemática de las respuestas fotópicas y escotópicas bajo los diferentes estímulos permite al clínico localizar la disfunción en la capa retiniana precisa y correlacionarla con el diagnóstico genético o adquirido.

7. Aplicaciones Clínicas e Indicaciones

La electrorretinografía es una herramienta esencial e irremplazable en el diagnóstico y manejo de las distrofias retinianas hereditarias. Permite la clasificación precisa de estas enfermedades, como la diferenciación entre la retinosis pigmentaria (afectación inicial de bastones) y la distrofia de conos (afectación inicial de conos), así como el diagnóstico de condiciones complejas como la amaurosis congénita de Leber, donde el ERG puede estar típicamente extinguido o severamente reducido incluso en la infancia temprana. La objetividad del ERG es fundamental para establecer un diagnóstico definitivo, especialmente cuando los hallazgos en el fondo de ojo aún son sutiles.

Además de las condiciones genéticas, el ERG es vital en la evaluación de retinopatías adquiridas y toxicidades. Se utiliza para monitorear la toxicidad retiniana inducida por medicamentos sistémicos, como el antipalúdico hidroxicloroquina o el antineoplásico tamoxifeno. En estos casos, el ERG (especialmente el mfERG, que evalúa la mácula) puede detectar cambios funcionales sutiles antes de que se desarrolle un daño estructural irreversible o una pérdida significativa de la visión. Esta capacidad de detección funcional temprana es crucial para ajustar la dosis o suspender el medicamento antes de que el daño sea permanente.

Otras indicaciones importantes incluyen la evaluación de la función retiniana en pacientes con opacidades de los medios oculares, como cataratas densas o hemorragias vítreas, donde la visualización directa del fondo de ojo es imposible. En estos casos, un ERG normal o parcialmente preservado puede indicar un buen pronóstico visual si se elimina la opacidad. El ERG de Patrón (PERG) es específicamente indicado para la detección temprana de la pérdida de células ganglionares, siendo una herramienta complementaria valiosa en el diagnóstico y seguimiento del glaucoma y las neuropatías ópticas. En el contexto de la cirugía vitreorretiniana, el ERG preoperatorio ayuda a determinar la viabilidad retiniana en casos de desprendimiento crónico o trauma severo.

8. Limitaciones y Direcciones Futuras

Una limitación inherente del ffERG es su carácter de respuesta de campo completo, lo que significa que las disfunciones retinianas altamente localizadas, como las que afectan únicamente a la mácula, pueden pasar desapercibidas si el resto de la retina funciona con normalidad. Aunque el ERG multifocal mitiga esta limitación, el mfERG es más sensible a los artefactos por movimiento y requiere un mayor nivel de cooperación y fijación por parte del paciente. Además, la necesidad de una adaptación prolongada a la oscuridad y el uso de electrodos de contacto corneal pueden ser incómodos o difíciles de realizar en pacientes pediátricos, lo que requiere sedación o técnicas modificadas.

Desde el punto de vista técnico, la presencia de opacidades significativas en el cristalino (cataratas) o el humor vítreo puede atenuar la intensidad del estímulo luminoso, resultando en respuestas de ERG falsamente reducidas, incluso si la retina subyacente es funcionalmente normal. Por lo tanto, el ERG siempre debe interpretarse en el contexto de la estructura ocular general. Además, la ERG es una medida de la función retiniana y no de la función de las vías visuales posteriores (nervio óptico o corteza), lo que significa que un ERG normal puede coexistir con ceguera cortical o daño severo del nervio óptico.

Las direcciones futuras se centran en la innovación tecnológica y la integración de datos. Se están desarrollando sistemas de ERG portátiles y de bajo costo que utilizan electrodos de superficie no invasivos, facilitando el cribado masivo y el monitoreo remoto. En el ámbito de la investigación, el ERG se está combinando con análisis genéticos y técnicas de imagen avanzadas (como la OCT adaptativa) para crear perfiles funcionales y estructurales más detallados. La inteligencia artificial y el aprendizaje automático prometen mejorar la interpretación de las formas de onda, permitiendo la detección automatizada de patrones sutiles que correlacionan con mutaciones genéticas específicas o etapas tempranas de enfermedades degenerativas, aumentando la sensibilidad y especificidad del diagnóstico.

9. Significancia e Impacto

La electrorretinografía representa uno de los avances más significativos en la oftalmología diagnóstica. Antes de su uso clínico generalizado, muchas distrofias retinianas eran diagnosticadas tardíamente o de forma imprecisa, basándose únicamente en la pérdida subjetiva de la visión. El ERG proporcionó una herramienta objetiva y reproducible para medir la función retiniana, permitiendo la clasificación moderna de las retinopatías basada en el nivel celular (fotorreceptor, bipolar, etc.) de la disfunción. Esto fue fundamental para la investigación básica y clínica.

El impacto es particularmente profundo en la era de la terapia génica. La ERG no solo identifica a los candidatos apropiados para estas terapias (por ejemplo, pacientes con Amaurosis Congénita de Leber tipo RPE65), sino que también sirve como la métrica de resultado primaria y objetiva para evaluar la eficacia del tratamiento. Una mejora en la amplitud de las ondas ERG después de una intervención génica es la prueba más sólida de que la función retiniana ha sido restaurada o mejorada.

En resumen, el ERG es más que una simple prueba diagnóstica; es un indicador fisiológico de la salud retiniana. Al proporcionar información sobre la integridad de la fototransducción y la transmisión sináptica, permite a los clínicos predecir el pronóstico visual, guiar las decisiones terapéuticas y monitorear la progresión de enfermedades crónicas, consolidando su posición como una herramienta fundamental e indispensable en la electrofisiología visual clínica y de investigación en todo el mundo.

10. Lecturas Adicionales

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memjavad (2026, January 16). electroretinografía – electroretinography. Spanish Psychological Databases. https://spanish.arabpsychology.com/trm/electroretinografia-electroretinography/
memjavad. “electroretinografía – electroretinography.” Spanish Psychological Databases, 16 January 2026, https://spanish.arabpsychology.com/trm/electroretinografia-electroretinography/.
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