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Explicación
Campos Disciplinarios Primarios: Epistemología, Filosofía de la Ciencia, Lógica, Lingüística y Psicología Cognitiva.
1. Definición Central y Naturaleza Ontológica
La explicación se define fundamentalmente como el proceso cognitivo y discursivo mediante el cual se hace inteligible un fenómeno, objeto o estado de cosas que inicialmente resultaba oscuro, confuso o desconocido. En el ámbito académico y científico, explicar no consiste meramente en describir una secuencia de eventos, sino en revelar las razones, causas o mecanismos subyacentes que determinan por qué algo es como es y no de otra manera. Este concepto constituye el núcleo del entendimiento humano, permitiendo la transición de la observación bruta a la comprensión teórica estructurada, lo que facilita la predicción y el control de la realidad circundante.
Desde una perspectiva lógica, la estructura de una explicación se divide tradicionalmente en dos componentes esenciales: el explanandum y el explanans. El explanandum es la oración o enunciado que describe el fenómeno que se desea explicar, es decir, el objeto de la duda o la pregunta. Por otro lado, el explanans es el conjunto de enunciados que se aducen para dar cuenta de dicho fenómeno, incluyendo tanto leyes generales como condiciones iniciales específicas. La relación de adecuación entre ambos elementos es lo que determina la validez y la fuerza epistémica de la explicación proporcionada, asegurando que la conclusión se siga de manera lógica o altamente probable a partir de las premisas establecidas.
En términos más amplios, la explicación busca satisfacer una necesidad intelectual de coherencia. Al conectar un hecho aislado con un cuerpo de conocimientos más vasto o con leyes universales, la explicación reduce la sorpresa y la arbitrariedad de la experiencia. Este proceso no solo es vital para el avance de las ciencias naturales y sociales, sino que también es una herramienta pragmática en la vida cotidiana, donde la búsqueda de «el porqué» de las acciones humanas y los sucesos naturales guía la formación de juicios morales, decisiones estratégicas y la construcción de la identidad cultural y social.
2. Etimología y Desarrollo Histórico del Concepto
El término explicación encuentra sus raíces etimológicas en el latín explicatio, derivado del verbo explicare, que literalmente significa «desplegar» o «desenrollar» (compuesto por el prefijo ex-, hacia fuera, y plicare, plegar). Metafóricamente, explicar es el acto de extender algo que estaba doblado o arrugado para que su contenido sea visible y claro. Esta raíz sugiere que la verdad o la razón de un fenómeno ya está presente de manera implícita, y la labor del intelecto es simplemente manifestarla mediante el lenguaje y la razón, eliminando los pliegues que ocultan su verdadera naturaleza.
Históricamente, la concepción de la explicación ha evolucionado drásticamente desde la Antigüedad clásica. Aristóteles sentó las bases con su teoría de las cuatro causas (material, formal, eficiente y final), argumentando que conocer algo verdaderamente implica conocer su causa. Durante la Edad Media, la explicación estuvo fuertemente ligada a la teleología y a la voluntad divina, donde los fenómenos se explicaban en función de su propósito dentro de un orden cósmico preestablecido. Sin embargo, la Revolución Científica del siglo XVII, liderada por figuras como Isaac Newton y René Descartes, desplazó las causas finales en favor de explicaciones mecánicas y matemáticas, priorizando las leyes del movimiento y la causalidad física.
En la modernidad, el enfoque se desplazó hacia la metodología lógica. Con el auge del positivismo lógico en el siglo XX, la explicación se formalizó como una estructura deductiva. Autores como Carl Hempel transformaron la noción intuitiva de explicación en un modelo riguroso que dominó la filosofía de la ciencia durante décadas. A medida que avanzaba el siglo, surgieron enfoques post-positivistas que introdujeron la importancia del contexto histórico, la pragmática del lenguaje y los modelos causales complejos, reconociendo que la explicación no es solo un producto lógico estático, sino un proceso dinámico influenciado por los paradigmas científicos vigentes.
3. Modelos Epistemológicos de la Explicación Científica
Uno de los pilares de la filosofía contemporánea es el Modelo Nomológico-Deductivo (DN), propuesto por Carl Hempel y Paul Oppenheim. Según este modelo, una explicación es un argumento deductivo válido donde el explanandum se deriva necesariamente de un explanans compuesto por al menos una ley general de la naturaleza y un conjunto de hechos antecedentes. Este modelo establece que explicar un suceso es demostrar que este «tenía que ocurrir» dadas las leyes físicas y las circunstancias previas, equiparando así la explicación con la predicción retrospectiva.
Debido a que no todos los fenómenos pueden ser cubiertos por leyes universales deterministas, se desarrolló el Modelo Inductivo-Estadístico (IS). Este modelo se aplica cuando las leyes involucradas son de naturaleza probabilística, comunes en campos como la mecánica cuántica, la sociología o la medicina. En este caso, el explanans no garantiza la verdad del explanandum con certeza absoluta, sino que le otorga una alta probabilidad de ocurrencia. Aunque este modelo es más flexible, ha generado intensos debates sobre cuál es el umbral de probabilidad necesario para que una descripción estadística sea considerada una explicación genuina.
Frente a los modelos puramente lógicos, ha resurgido con fuerza la Explicación Causal. Este enfoque sostiene que explicar un evento consiste en identificar y describir los mecanismos o procesos causales que lo produjeron. A diferencia del modelo DN, que se centra en la regularidad (leyes), el modelo causal se enfoca en la conexión física o estructural entre eventos. Por ejemplo, explicar por qué se rompió una ventana implica rastrear la trayectoria de una piedra y la transferencia de energía cinética, más allá de citar una ley general sobre la fragilidad del vidrio. Este modelo es especialmente valorado en las ciencias biológicas y sociales, donde los mecanismos suelen ser más relevantes que las leyes universales.
4. Características Clave y Requisitos Lógicos
- Relevancia Explicativa: La información contenida en el explanans debe proporcionar una base sólida para creer que el fenómeno ocurrió u ocurre. No basta con citar hechos verdaderos; estos deben tener una conexión directa y necesaria con el objeto de estudio para evitar falacias de irrelevancia.
- Contrastabilidad: Una explicación académica o científica debe ser susceptible de prueba empírica. Los enunciados del explanans deben poder ser verificados o falsados mediante la observación o el experimento, lo que diferencia a la explicación racional de la especulación metafísica o dogmática.
- Poder Predictivo: Tradicionalmente, se considera que una buena explicación debería haber permitido predecir el fenómeno si se hubieran conocido de antemano las leyes y las condiciones iniciales. Aunque esta simetría entre explicación y predicción es cuestionada, sigue siendo un indicador de robustez teórica.
- Sencillez y Parsimonia: Siguiendo el principio de la Navaja de Ockham, ante dos explicaciones que dan cuenta del mismo fenómeno con igual precisión, se prefiere aquella que asume menos entidades o procesos complejos innecesarios.
- Unificación Teórica: Las mejores explicaciones son aquellas que logran integrar un fenómeno particular dentro de un marco teórico más amplio, conectando hechos aparentemente inconexos bajo un mismo conjunto de principios fundamentales.
5. Diferenciación entre Explicación, Descripción y Comprensión
Es fundamental distinguir la explicación de la mera descripción. Mientras que la descripción responde a la pregunta «¿cómo es algo?» detallando sus propiedades, cualidades o la cronología de sus cambios, la explicación busca responder al «¿por qué?». Una descripción exhaustiva de los síntomas de una enfermedad no constituye una explicación de la misma; para explicarla, es necesario identificar el patógeno, el mecanismo de infección y la respuesta inmunológica. La descripción es el paso previo necesario, pero la explicación es el salto cualitativo hacia la causalidad y la teoría.
En el ámbito de las ciencias humanas, existe una distinción clásica entre explicación (Erklären) y comprensión (Verstehen), popularizada por pensadores como Wilhelm Dilthey. La explicación se asocia tradicionalmente con las ciencias naturales y el uso de leyes generales para dar cuenta de fenómenos externos. En contraste, la comprensión se refiere al acto de captar el sentido o la intención detrás de las acciones humanas. Para un historiador, explicar una guerra no solo implica listar recursos económicos (causas físicas), sino comprender las motivaciones, ideologías y deseos de los actores involucrados, lo cual requiere una empatía hermenéutica que va más allá de la lógica deductiva.
Esta dicotomía ha generado largos debates sobre la unidad del método científico. Algunos sostienen que todas las disciplinas deben aspirar al modelo explicativo de la física, mientras que otros defienden que las ciencias sociales requieren una metodología propia basada en la interpretación de significados. En la actualidad, muchos académicos optan por un enfoque integrador, reconociendo que una comprensión profunda del comportamiento humano requiere tanto de explicaciones causales (como factores neurobiológicos o económicos) como de una interpretación del contexto simbólico y cultural en el que ocurren.
6. Significado, Impacto y Relevancia Intelectual
La capacidad de generar explicaciones coherentes es lo que permite el progreso acumulativo del conocimiento. Sin explicaciones, la humanidad estaría limitada a una acumulación infinita de datos inconexos y observaciones anecdóticas. Al organizar el conocimiento en estructuras explicativas, podemos transferir aprendizajes de un contexto a otro, desarrollar tecnologías basadas en principios funcionales y mitigar los riesgos asociados a fenómenos naturales mediante la comprensión de sus ciclos y causas. La explicación es, por tanto, el motor de la innovación y la base de la educación formal.
En el plano psicológico y social, la explicación cumple una función estabilizadora. Los seres humanos poseen una «necesidad de cierre cognitivo», una aversión a la ambigüedad y al caos. Proporcionar una explicación para un evento traumático o un cambio social inesperado ayuda a las comunidades a procesar la realidad y a recuperar un sentido de agencia. Sin embargo, esta misma necesidad puede conducir a la aceptación de explicaciones simplistas o erróneas, como las teorías de la conspiración o las pseudociencias, que ofrecen una falsa sensación de orden a cambio de sacrificar el rigor intelectual y la evidencia empírica.
Asimismo, la explicación tiene un impacto profundo en la ética y el derecho. El sistema legal se fundamenta en la capacidad de explicar las acciones criminales a través de la intención y la causalidad. Determinar si un acto fue accidental o premeditado requiere una reconstrucción explicativa de los eventos y del estado mental del sujeto. En este sentido, la explicación no es solo un ejercicio académico, sino una herramienta de justicia que define la responsabilidad individual y colectiva dentro de una sociedad organizada.
7. Debates Contemporáneos y Críticas al Modelo Tradicional
Uno de los debates más intensos en la actualidad gira en torno a la explicación en la Inteligencia Artificial y los modelos de «caja negra». Muchos sistemas de aprendizaje profundo pueden predecir resultados con una precisión asombrosa, pero no pueden «explicar» cómo llegaron a esa conclusión de una manera que sea inteligible para los humanos. Esto ha dado lugar al campo de la IA Explicable (XAI), que cuestiona si podemos confiar en decisiones (médicas, judiciales o financieras) que carecen de una estructura explicativa transparente, incluso si son estadísticamente correctas.
Otra crítica importante proviene del relativismo y el constructivismo social, que argumentan que lo que cuenta como una «explicación válida» varía según el contexto cultural y el poder institucional. Desde esta perspectiva, las explicaciones científicas no serían verdades absolutas, sino narrativas validadas por comunidades de expertos que operan bajo ciertos intereses y sesgos. Si bien esta postura es controvertida, ha obligado a los filósofos de la ciencia a ser más autoconscientes sobre los límites de la objetividad y la influencia de los valores sociales en la formulación de teorías explicativas.
Finalmente, persiste el problema filosófico de la regresión infinita en la explicación. Para explicar un fenómeno A, recurrimos a una ley B; pero para explicar por qué funciona la ley B, necesitamos una teoría C, y así sucesivamente. Este dilema plantea preguntas fundamentales sobre si existen «explicaciones últimas» o leyes fundamentales de la naturaleza que no requieren más explicación, o si el conocimiento humano es una red infinita de referencias cruzadas sin un fundamento absoluto. Este debate mantiene a la explicación como uno de los temas más vibrantes y complejos de la investigación intelectual contemporánea.
8. Lecturas Adicionales y Fuentes Académicas
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[1] memjavad, "explicación – explanation," Spanish Psychological Databases, vol. X, no. Y, ص Z-Z, febrero, 2026.
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