falsa creencia – false belief


Falsa Creencia

Campos Disciplinarios Primarios: Psicología del Desarrollo, Ciencias Cognitivas, Filosofía de la Mente y Neuropsicología.

1. Definición Central y Marco Conceptual

El concepto de falsa creencia se refiere a la capacidad cognitiva de un individuo para comprender que otras personas pueden poseer estados mentales, como creencias, deseos o intenciones, que no concuerdan con la realidad objetiva. Esta habilidad es un componente crítico de lo que los investigadores denominan Teoría de la Mente (ToM, por sus siglas en inglés), que es el sistema conceptual que permite a los seres humanos atribuir estados mentales a sí mismos y a los demás para explicar y predecir el comportamiento. La comprensión de la falsa creencia implica un proceso de metarrepresentación, en el cual el sujeto no solo representa el mundo físico, sino que también representa la representación mental que otro individuo tiene de ese mundo, reconociendo que dicha representación puede ser errónea.

Desde una perspectiva psicológica, la adquisición de esta capacidad marca una transición fundamental en el desarrollo infantil, generalmente situada entre los tres y cinco años de edad. Antes de alcanzar este hito, los niños tienden a asumir que todos comparten el mismo conocimiento que ellos poseen; si el niño sabe que un objeto ha sido movido de lugar, asume erróneamente que cualquier otra persona también lo sabrá. La superación de este egocentrismo cognitivo permite al individuo entender que el comportamiento de los demás está guiado por lo que ellos creen que es verdad, independientemente de si esa creencia es fácticamente correcta o no. Por tanto, la falsa creencia es la prueba de fuego para determinar si un individuo ha desarrollado una comprensión madura de la mente como un agente representacional.

En el ámbito de la filosofía de la mente, la falsa creencia se analiza a menudo bajo el prisma del realismo intencional. Se argumenta que para que un sistema sea considerado un “intérprete” de mentes, debe ser capaz de manejar el desacoplamiento entre la realidad y la creencia. Este fenómeno no solo es esencial para la comunicación efectiva y la empatía, sino que también constituye la base para comportamientos sociales complejos como el engaño táctico, la persuasión y la resolución de conflictos. Sin la capacidad de procesar falsas creencias, el mundo social se percibiría como una serie de acciones mecánicas carentes de propósito interno o subjetividad.

2. Etimología y Desarrollo Histórico

El término “falsa creencia” cobró relevancia científica a finales de la década de 1970 y principios de la de 1980, impulsado por el interés en las capacidades cognitivas de los primates y los niños pequeños. El origen del estudio formal se remonta al influyente artículo de David Premack y Guy Woodruff (1978), quienes se preguntaron si los chimpancés tenían una “teoría de la mente”. Aunque su trabajo inicial se centró en animales, sentó las bases para que los psicólogos del desarrollo aplicaran estos interrogantes a la ontogenia humana, buscando identificar el momento exacto en que los niños comienzan a entender la subjetividad de las creencias.

El desarrollo histórico del concepto alcanzó un punto de inflexión en 1983 con el trabajo pionero de Heinz Wimmer y Josef Perner. Estos investigadores diseñaron el primer paradigma experimental estructurado para evaluar esta capacidad, conocido originalmente como la tarea de “Maxi y el chocolate”. En este experimento, se demostró que existe una diferencia cualitativa entre el razonamiento de un niño de tres años y uno de cuatro o cinco años. Mientras que los más pequeños fallaban sistemáticamente al predecir que Maxi buscaría el chocolate donde él creía que estaba, los mayores lograban separar su propio conocimiento de la creencia errónea del personaje, marcando el nacimiento del estudio moderno de la psicología popular o folk psychology.

Posteriormente, durante la década de 1990, el concepto se expandió hacia la neurociencia y la psicopatología. Investigadores como Simon Baron-Cohen propusieron que las dificultades en la comprensión de las falsas creencias podrían ser una característica central del espectro autista. Esta hipótesis transformó el concepto de una simple curiosidad del desarrollo en una herramienta diagnóstica y teórica vital para comprender diversos trastornos del neurodesarrollo. La evolución del término ha pasado de ser una descripción de un error lógico a ser un pilar fundamental para entender la cognición social humana y su arquitectura neuronal subyacente.

3. Características Clave

  • Metarrepresentación: Es la capacidad de formar una representación de una representación. El sujeto debe mantener en su mente dos mapas distintos: la realidad (el objeto está en B) y la creencia del otro (el otro piensa que está en A).
  • Desacoplamiento Cognitivo: La habilidad de separar el conocimiento propio sobre el estado actual del mundo del conocimiento o creencia de un tercero, evitando que la información real “contamine” la inferencia sobre la mente ajena.
  • Atribución de Intencionalidad: La comprensión de que las acciones de las personas están causadas por sus estados internos (creencias y deseos) y no directamente por la realidad física.
  • Perspectivismo: El reconocimiento de que diferentes individuos pueden tener diferentes perspectivas sobre el mismo evento, basadas en el acceso limitado o diferente a la información.
  • Independencia de la Verdad: La noción de que una creencia puede ser funcional y guiar la conducta incluso cuando es falsa, lo que permite predecir errores en el comportamiento ajeno.

4. Metodología de Evaluación: El Test de la Falsa Creencia

La metodología estándar para evaluar este concepto es la Tarea de la Falsa Creencia, siendo el diseño de Sally y Anne el más reconocido universalmente. En este escenario, se presenta al sujeto una historia con dos personajes: Sally pone una canica en su cesta y se va; mientras Sally no está, Anne cambia la canica de la cesta a una caja. Cuando Sally regresa, se le pregunta al niño: “¿Dónde buscará Sally su canica?”. Para responder correctamente, el niño debe señalar la cesta (donde Sally cree que está), demostrando que comprende la falsa creencia del personaje, en lugar de señalar la caja (donde el niño sabe que está la canica).

Existen variaciones de esta tarea, como la de contenido inesperado (o tarea de Smarties). En esta versión, se muestra al niño una caja de caramelos que en realidad contiene lápices. Tras descubrir el contenido real, se le pregunta qué pensará otro niño que aún no ha visto el interior de la caja. Los niños que no han desarrollado la comprensión de la falsa creencia responderán que el otro niño pensará que hay “lápices”, fallando en reconocer que la apariencia externa de la caja generará una creencia falsa en el observador externo.

En años recientes, los investigadores han desarrollado tareas de falsa creencia de segundo orden para evaluar niveles más complejos de cognición social en niños mayores y adultos. Estas tareas requieren entender que “Juan cree que María cree que el chocolate está en el armario”. Este nivel de razonamiento es esencial para comprender la ironía, el sarcasmo y las sutilezas de las interacciones sociales donde las capas de desinformación o secretos son comunes. El uso de estas metodologías ha permitido mapear con precisión la trayectoria del desarrollo social humano desde la infancia hasta la madurez.

5. Etapas del Desarrollo y Variaciones Cronológicas

El desarrollo de la comprensión de la falsa creencia sigue un patrón cronológico notablemente consistente a través de diversas culturas, aunque con matices individuales. Entre los dos y tres años, los niños comienzan a entender los deseos y las percepciones (por ejemplo, que a alguien le puede gustar algo que a ellos no), pero fracasan rotundamente en las tareas de falsa creencia. En esta etapa, su razonamiento está dominado por un realismo ingenuo, donde la mente es vista como un espejo directo de la realidad; si el mundo cambia, la mente de todos cambia automáticamente con él.

El período crítico ocurre entre los cuatro y cinco años. Durante este intervalo, la mayoría de los niños experimentan un cambio cualitativo en su arquitectura cognitiva que les permite superar las tareas de primer orden. Este cambio suele coincidir con mejoras en las funciones ejecutivas, como la memoria de trabajo y el control inhibitorio, que son necesarios para suprimir la respuesta basada en la realidad y enfocarse en la representación mental ajena. Los estudios transculturales sugieren que, aunque el momento exacto puede variar unos meses dependiendo del entorno lingüístico y social, la secuencia del desarrollo es universal.

A partir de los seis o siete años, los individuos comienzan a dominar las falsas creencias de segundo orden y conceptos más abstractos relacionados con la interpretación. En la adolescencia y la edad adulta, esta capacidad se vuelve altamente sofisticada, permitiendo la navegación en entornos sociales donde las intenciones son ambiguas. Es importante destacar que, aunque los adultos poseen esta capacidad de forma plena, en situaciones de alta carga cognitiva pueden sufrir de un “sesgo de maldición del conocimiento”, donde les resulta difícil ignorar lo que saben al intentar predecir el comportamiento de alguien menos informado.

6. Fundamentos Neurobiológicos y Regiones Cerebrales

La neurociencia cognitiva ha identificado una red específica de regiones cerebrales que se activan durante el procesamiento de falsas creencias, conocida como la red de la Teoría de la Mente. La estructura más prominente en esta red es la unión temporoparietal derecha (rTPJ), que parece estar altamente especializada en pensar sobre los estados mentales de los demás. Estudios de resonancia magnética funcional (fMRI) han demostrado que la rTPJ se activa selectivamente cuando los sujetos deben razonar sobre creencias ajenas, en comparación con cuando razonan sobre hechos físicos o estados corporales como el hambre.

Otra región crucial es la corteza prefrontal medial (mPFC), que se asocia con el procesamiento de información sobre el “yo” y los “otros”, facilitando la integración de las creencias en un contexto social más amplio. Asimismo, el precúneo y los surcos temporales superiores desempeñan roles importantes en la visualización de las acciones y la atribución de intencionalidad. La conectividad entre estas áreas permite que el cerebro realice el complejo cálculo de separar la realidad percibida de la realidad representada mentalmente por otro sujeto.

El desarrollo de estas áreas cerebrales correlaciona estrechamente con el rendimiento en las tareas conductuales. Por ejemplo, el adelgazamiento cortical y el aumento de la mielinización en la rTPJ durante la infancia temprana predicen el éxito en las tareas de Sally y Anne. Las lesiones en estas áreas en adultos, debido a accidentes cerebrovasculares o traumatismos, pueden resultar en una pérdida selectiva de la capacidad para comprender falsas creencias, un fenómeno conocido como “ceguera mental” adquirida, lo que subraya la base biológica de este concepto.

7. Significado e Impacto en la Interacción Social

La capacidad de comprender falsas creencias es el cimiento sobre el cual se construye la competencia social humana. Sin ella, la cooperación a gran escala sería prácticamente imposible, ya que no podríamos anticipar los malentendidos ni corregir las expectativas erróneas de nuestros pares. En la vida cotidiana, utilizamos esta habilidad para ser corteses, para enseñar (ajustando nuestro discurso a lo que el alumno aún no sabe) y para coordinar acciones complejas en el trabajo y la familia. La comprensión de la falsa creencia nos permite ser empáticos, no solo compartiendo el dolor ajeno, sino entendiendo el razonamiento erróneo que puede estar causando ese dolor.

En el ámbito de la comunicación lingüística, este concepto es esencial para interpretar actos de habla no literales. El sarcasmo, las metáforas y las mentiras piadosas requieren que el oyente comprenda que el hablante sabe que lo que está diciendo no es estrictamente cierto, pero que tiene la intención de que el oyente capte un significado oculto. La pragmática del lenguaje depende enteramente de la capacidad de los interlocutores para rastrear las creencias mutuas y las posibles lagunas de información entre ellos.

Además, la falsa creencia tiene un impacto profundo en el desarrollo de la moralidad y la justicia. Un sistema legal y ético maduro distingue entre un daño causado por accidente (basado en una creencia verdadera o una negligencia) y un daño causado por una intención maliciosa basada en una creencia manipulada. La capacidad de juzgar a otros basándose en sus intenciones y estados mentales, en lugar de solo en las consecuencias físicas de sus actos, es lo que define el razonamiento moral avanzado en los seres humanos.

8. Implicaciones Clínicas y Trastornos Asociados

El estudio de la falsa creencia ha sido transformador para la comprensión de diversos trastornos neuropsiquiátricos. El déficit más documentado se encuentra en el Trastorno del Espectro Autista (TEA). Muchos individuos con autismo presentan dificultades significativas para superar las tareas de falsa creencia, incluso cuando poseen capacidades intelectuales normales en otras áreas. Esta dificultad para “leer la mente” explica gran parte de los retos sociales que enfrentan, como la literalidad en el lenguaje, la dificultad para mentir o detectar mentiras, y los problemas para predecir las reacciones emocionales de los demás.

En la esquizofrenia, también se han observado alteraciones en el procesamiento de las creencias ajenas. A diferencia del autismo, donde a menudo hay una ausencia de atribución, en algunos cuadros psicóticos puede haber una “hiper-atribución” de intencionalidad, donde el paciente interpreta erróneamente que los demás poseen creencias hostiles o conspirativas hacia él (paranoia). Estos errores en el monitoreo de la realidad y de la mente ajena son fundamentales para entender la formación de delirios y la desorganización del pensamiento social.

Otros trastornos, como el trastorno límite de la personalidad o el trastorno antisocial, muestran patrones específicos de disfunción en esta área. En el caso de la psicopatía, los individuos pueden tener una comprensión perfecta de las falsas creencias (una ToM cognitiva intacta) que utilizan para manipular a los demás, pero carecen de la respuesta empática afectiva que normalmente acompaña a ese conocimiento. Por tanto, la evaluación de la falsa creencia no solo ayuda en el diagnóstico, sino también en el diseño de terapias de rehabilitación cognitiva enfocadas en mejorar la cognición social.

9. Debates Contemporáneos y Limitaciones Metodológicas

A pesar de su aceptación general, el paradigma de la falsa creencia no está exento de críticas. Un debate central se refiere a la edad de adquisición. Investigaciones recientes que utilizan métodos no verbales, como el seguimiento ocular (eye-tracking), sugieren que los bebés de tan solo 15 meses podrían tener una comprensión implícita de las falsas creencias. Esto ha llevado a una distinción entre una ToM implícita (automática e inconsciente) y una ToM explícita (que requiere lenguaje y reflexión). Algunos críticos argumentan que las tareas tradicionales miden más la capacidad lingüística y ejecutiva que la comprensión social en sí misma.

Otra crítica importante es la validez ecológica de las tareas de laboratorio. Se argumenta que mover canicas en cajas no captura la complejidad de las interacciones humanas reales, donde las emociones, las jerarquías de poder y los contextos culturales juegan un papel determinante. Algunos investigadores proponen que la comprensión de la falsa creencia es necesaria pero no suficiente para la competencia social, y que el enfoque excesivo en este “hito” ha llevado a ignorar otros aspectos emocionales y relacionales de la mente humana.

Finalmente, existe un debate sobre la universalidad cultural. Aunque los hitos básicos parecen ser comunes, algunas culturas enfatizan menos el conocimiento individual y más las normas sociales o el comportamiento observable. Esto plantea interrogantes sobre si la “falsa creencia” es un concepto universalmente central para todas las sociedades humanas o si su prominencia en la psicología actual refleja un sesgo individualista occidental. Estas discusiones continúan impulsando la investigación hacia modelos más integradores y culturalmente sensibles.

Further Reading

Cite This Article

memjavad (2026, March 2). falsa creencia – false belief. Spanish Psychological Databases. https://spanish.arabpsychology.com/trm/falsa-creencia-false-belief/
memjavad. “falsa creencia – false belief.” Spanish Psychological Databases, 2 March 2026, https://spanish.arabpsychology.com/trm/falsa-creencia-false-belief/.
memjavad. “falsa creencia – false belief.” Spanish Psychological Databases. March 2, 2026. https://spanish.arabpsychology.com/trm/falsa-creencia-false-belief/.