Fibra B – B fiber


Fibra B

Primary Disciplinary Field(s): Neurofisiología, Anatomía del Sistema Nervioso Periférico, Farmacología Clínica

1. Definición y Clasificación General

La Fibra B es un tipo de axón nervioso clasificado dentro del esquema de Erlanger y Gasser, un sistema de nomenclatura desarrollado en la década de 1930 para categorizar las fibras nerviosas periféricas basándose en sus características electrofisiológicas, específicamente la velocidad de conducción y el diámetro. Dentro de esta clasificación jerárquica, las Fibras B ocupan una posición intermedia entre las fibras A, altamente mielinizadas y rápidas, y las fibras C, amielínicas y lentas. Su característica distintiva fundamental es su asociación casi exclusiva con el sistema nervioso autónomo (SNA), donde desempeñan el rol de fibras preganglionares. Esta función implica la transmisión de impulsos desde el sistema nervioso central (SNC) hacia los ganglios autónomos, donde hacen sinapsis con las neuronas postganglionares que inervarán los órganos efectores.

El reconocimiento de las Fibras B como una clase separada fue esencial para comprender la complejidad de la conducción nerviosa. A diferencia de las fibras A, que están dedicadas primariamente a funciones somáticas (motoras y sensoriales rápidas), las Fibras B están optimizadas para la regulación visceral. Su diseño estructural, caracterizado por un diámetro relativamente pequeño (generalmente entre 1 y 3 micrómetros) y una envoltura de mielina delgada, permite una velocidad de conducción moderada (típicamente entre 3 y 15 metros por segundo). Esta velocidad, aunque considerablemente inferior a la de las Fibras A-alfa, es perfectamente adecuada para las necesidades de modulación lenta y continua requerida por los procesos homeostáticos y viscerales que orquesta el SNA.

La clasificación de Erlanger y Gasser es crucial para entender la Fibra B. Este sistema utiliza letras mayúsculas para denotar grupos basados en la medición del potencial de acción compuesto de un nervio completo. La identificación de la Fibra B se basa en el registro de un pico de potencial de acción específico que viaja a velocidades intermedias y que desaparece selectivamente al bloquear el componente autónomo del nervio. Es importante notar que, aunque las fibras A se subdividen en subclases (alfa, beta, gamma, delta), las Fibras B constituyen una categoría homogénea en términos funcionales, actuando como el principal conducto eferente desde la médula espinal y el tronco encefálico hacia los ganglios simpáticos y parasimpáticos.

2. Características Fisiológicas y Morfológicas

La morfología de la Fibra B es la clave para entender su fisiología. Estas fibras poseen una capa de mielina, pero esta es notablemente más delgada en proporción al diámetro axonal que la que se encuentra en las fibras A. Esta delgada vaina de mielina es producida por las células de Schwann en el sistema nervioso periférico y es fundamental para la conducción saltatoria. Sin embargo, la escasez relativa de mielina se correlaciona directamente con su diámetro reducido, lo que resulta en una velocidad de conducción menor que la de las fibras A más gruesas y robustamente mielinizadas. La presencia de mielina, aunque delgada, las distingue funcionalmente de las fibras C, que carecen completamente de esta envoltura lipídica aislante.

Desde una perspectiva bioeléctrica, las Fibras B exhiben un umbral de excitación relativamente bajo, haciéndolas más sensibles a los estímulos eléctricos y, crucialmente, a los agentes bloqueantes farmacológicos. El bajo umbral de excitación se debe, en parte, a la alta relación superficie-volumen. Esta característica implica que se requiere una menor cantidad de corriente despolarizante para alcanzar el potencial de acción. Además, la estructura nodal de las Fibras B, es decir, los nódulos de Ranvier, son los sitios donde se concentra la densidad de canales de sodio voltaje-dependientes, permitiendo la regeneración del impulso nervioso de manera eficiente, aunque a una tasa más lenta que sus contrapartes más rápidas.

El patrón de disparo y la frecuencia de los impulsos en las Fibras B están adaptados para la modulación continua y tónica, típica del control autónomo. A diferencia de las ráfagas rápidas y fásicas requeridas para el movimiento somático, las Fibras B suelen mantener un nivel de actividad basal que puede ser incrementado o disminuido gradualmente en respuesta a los cambios homeostáticos. Esta adaptabilidad en la frecuencia de disparo es esencial para mantener el equilibrio interno, regulando funciones como el ritmo cardíaco, la motilidad gastrointestinal y la secreción glandular. La integridad de la vaina de mielina es vital; cualquier grado de desmielinización, incluso parcial, puede reducir drásticamente la velocidad de conducción e incluso provocar un bloqueo completo del impulso nervioso, afectando gravemente la función autónoma.

3. Función Primaria y Localización Anatómica

La función primordial de las Fibras B es servir como el componente eferente preganglionar del Sistema Nervioso Autónomo. Esto significa que estas fibras se originan en los núcleos del SNC (la médula espinal toracolumbar para el sistema simpático, y el tronco encefálico y la médula sacra para el sistema parasimpático) y se extienden hasta el ganglio autónomo periférico. En el ganglio, liberan neurotransmisores (principalmente acetilcolina) para excitar a las neuronas postganglionares, las cuales continúan la señal hacia los órganos diana (músculo liso, músculo cardíaco y glándulas).

En el sistema simpático, las Fibras B se encuentran saliendo de la médula espinal a través de las raíces nerviosas anteriores y entran en los ganglios de la cadena simpática paravertebral o los ganglios prevertebrales. Aunque la distancia que recorren es relativamente corta, su función de coordinación central-periférica es crítica. En contraste, en el sistema parasimpático, las Fibras B viajan a menudo en asociación con nervios craneales (como el vago) o nervios sacros, dirigiéndose a ganglios que están ubicados cerca o dentro de las paredes del órgano efector (ganglios terminales). Esta amplia distribución anatómica subraya su papel regulador universal sobre la homeostasis.

La importancia de la Fibra B radica en que es el punto de control central sobre la actividad visceral. Dado que el SNA opera en gran medida fuera del control consciente, la velocidad de conducción moderada de las Fibras B es un compromiso evolutivo eficiente. No necesitan la velocidad extrema de las fibras motoras somáticas (A-alfa) porque las respuestas autónomas suelen ser más lentas y sostenidas. Por ejemplo, el ajuste del diámetro pupilar o la modulación de la presión arterial son procesos que requieren segundos o minutos, no milisegundos, haciendo que la velocidad de 3-15 m/s sea energéticamente óptima y funcionalmente suficiente para la transmisión de información reguladora.

4. Mecanismos de Conducción y Velocidad

El mecanismo primario de propagación del potencial de acción en las Fibras B es la conducción saltatoria. Este proceso, característico de todas las fibras mielinizadas, implica que el impulso nervioso “salta” de un nódulo de Ranvier al siguiente. La mielina actúa como un aislante eléctrico que previene la fuga de corriente a lo largo del axón, forzando la despolarización y la regeneración del potencial de acción únicamente en los nódulos. La ventaja de la conducción saltatoria es un aumento sustancial de la velocidad de transmisión y una reducción significativa del costo metabólico, ya que solo se requiere el bombeo iónico activo en las regiones nodales.

Sin embargo, la velocidad de conducción en las Fibras B está limitada por dos factores morfológicos interrelacionados: el diámetro axonal pequeño y el grosor reducido de la vaina de mielina. La velocidad de conducción es directamente proporcional al diámetro total de la fibra y al grosor de la mielina. Dado que las Fibras B son pequeñas y su relación G (el cociente entre el diámetro axonal interno y el diámetro total de la fibra) es subóptima comparada con las fibras A, su velocidad se mantiene en el rango de 3 a 15 m/s. Esta variabilidad depende de si la fibra es simpática o parasimpática y de su ubicación específica dentro del sistema nervioso.

Es interesante destacar que las Fibras B muestran una resistencia relativa a ciertos tipos de injuria. Por ejemplo, aunque son altamente sensibles al bloqueo por anestésicos locales, son más resistentes a la hipoxia (falta de oxígeno) que las fibras A-alfa motoras. Esto se debe a que las fibras más gruesas y rápidas (A-alfa) tienen mayores demandas metabólicas y son más susceptibles al fallo energético en condiciones de isquemia. La moderada velocidad de conducción y el menor gasto energético de las Fibras B les confieren una robustez que es ventajosa en el entorno fisiológico variable del sistema nervioso autónomo.

5. Relevancia Clínica y Farmacológica

La relevancia clínica de las Fibras B es profunda, especialmente en el campo de la anestesiología y la farmacología del dolor. Debido a su diámetro pequeño y su umbral de excitación bajo, las Fibras B son excepcionalmente susceptibles al bloqueo por anestésicos locales, como la lidocaína o la bupivacaína. De hecho, en la anestesia espinal o epidural, las Fibras B preganglionares son a menudo las primeras en ser bloqueadas, incluso antes que las fibras sensoriales del dolor (A-delta y C) y mucho antes que las fibras motoras somáticas (A-alfa).

Este fenómeno se conoce como bloqueo diferencial. Cuando se inyecta un anestésico local, la secuencia típica de pérdida de función comienza con el bloqueo de la función autónoma (mediada por B fibras), lo que puede manifestarse clínicamente como hipotensión (debido al bloqueo simpático) o bradicardia. Posteriormente, se bloquea la sensación de temperatura y dolor, y finalmente, la función motora. La alta sensibilidad de las Fibras B se atribuye a su gran área de superficie por unidad de volumen y la longitud de sus nódulos de Ranvier, que permite una mayor penetración y acción de los agentes bloqueantes en los canales de sodio.

Además de la anestesia, el estudio de las Fibras B es fundamental para el diagnóstico y tratamiento de las disautonomías. Las neuropatías que afectan específicamente a las fibras pequeñas, ya sean mielinizadas (B) o amielínicas (C), pueden provocar una amplia gama de síntomas viscerales, incluyendo trastornos de la sudoración, disfunción gastrointestinal y alteraciones en la regulación de la presión arterial. La comprensión precisa de la electrofisiología de la Fibra B permite a los clínicos diferenciar entre neuropatías somáticas y autonómicas, guiando las estrategias terapéuticas, ya sea a través de la modulación farmacológica de los receptores autonómicos o mediante técnicas de neuromodulación.

6. Contexto Histórico y Clasificaciones

El concepto de Fibra B se consolidó gracias al trabajo pionero de los neurofisiólogos estadounidenses Herbert Spencer Gasser y Joseph Erlanger. Su investigación, que les valió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1944, se centró en el análisis del potencial de acción compuesto. Al registrar la actividad eléctrica de troncos nerviosos completos, observaron que el impulso viajaba en múltiples “jorobas” o picos, cada uno correspondiente a un grupo distinto de fibras con velocidades de conducción específicas.

El grupo A representaba las fibras más rápidas y de mayor diámetro. Las Fibras C representaban el componente más lento y amielínico. El grupo B fue identificado como el componente intermedio, caracterizado por su velocidad moderada y su alta susceptibilidad a la anoxia y la presión moderada. La distinción entre A, B y C se basó estrictamente en criterios electrofisiológicos y morfológicos. Esta clasificación (Erlanger-Gasser) sigue siendo la base para describir las fibras motoras y autonómicas.

7. Comparación con Otras Fibras Nerviosas (A y C)

La Fibra B se entiende mejor en contraste con las otras categorías principales de fibras nerviosas periféricas: las Fibras A y las Fibras C. Las Fibras A representan el grupo de mayor velocidad y diámetro, divididas en subgrupos funcionales (A-alfa, A-beta, A-gamma, A-delta). Las A-alfa (motoras somáticas y propiocepción) son las más rápidas (hasta 120 m/s), poseen la mielinización más gruesa y el umbral de excitación más alto. Las Fibras B son significativamente más lentas y pequeñas, y su función es exclusivamente autónoma, a diferencia de las A, que son somáticas.

Por otro lado, las Fibras C son el grupo más lento y pequeño, caracterizado por ser completamente amielínico. Las Fibras C incluyen fibras sensoriales lentas (dolor sordo, temperatura) y fibras postganglionares del SNA. Aunque tanto las Fibras B como las Fibras C están involucradas en el SNA, las B son preganglionares (mielinizadas y más rápidas), mientras que las C son predominantemente postganglionares (amielínicas y mucho más lentas, típicamente < 2 m/s). La presencia de mielina, aunque delgada, en las Fibras B es la característica estructural que justifica su mayor velocidad de conducción en comparación con las Fibras C.

En resumen, la Fibra B ocupa un nicho funcional y estructural único: es la fibra mielinizada más lenta y la única dedicada primariamente a la transmisión preganglionar. Esta posición intermedia confiere a la Fibra B propiedades electrofisiológicas y farmacológicas distintas, haciéndola un objetivo clave en la anestesiología y un indicador crucial de la salud del sistema nervioso autónomo.

8. Lecturas Adicionales

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memjavad (2025, November 4). Fibra B – B fiber. Spanish Psychological Databases. https://spanish.arabpsychology.com/trm/fibra-b-b-fiber/
memjavad. “Fibra B – B fiber.” Spanish Psychological Databases, 4 November 2025, https://spanish.arabpsychology.com/trm/fibra-b-b-fiber/.
memjavad. “Fibra B – B fiber.” Spanish Psychological Databases. November 4, 2025. https://spanish.arabpsychology.com/trm/fibra-b-b-fiber/.