HAROLD
Scientifically Reviewed · Dr. Marwa Abd-Alazim · September 21, 2026
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Modelo HAROLD (Hemispheric Asymmetry Reduction in OLDer adults)
Primary Disciplinary Field(s): Neurociencia Cognitiva, Gerontología, Psicología Experimental, Neuroimagen.
Proponents: Roberto Cabeza, Duke University.
1. Introducción y Marco Conceptual del Modelo HAROLD
El modelo HAROLD, acrónimo de Hemispheric Asymmetry Reduction in OLDer adults (Reducción de la Asimetría Hemisférica en Adultos Mayores), representa uno de los pilares teóricos más influyentes en la comprensión de cómo el cerebro humano se adapta al proceso de envejecimiento. Propuesto formalmente por el neurocientífico Roberto Cabeza a principios del siglo XXI, este modelo postula que la actividad cerebral en los adultos mayores tiende a ser menos lateralizada que en los adultos jóvenes cuando realizan las mismas tareas cognitivas. Mientras que los jóvenes suelen mostrar una activación específica en un solo hemisferio para funciones determinadas —un fenómeno conocido como lateralización funcional—, los individuos de edad avanzada presentan una activación bilateral, involucrando regiones homólogas en ambos hemisferios cerebrales.
Este fenómeno se observa de manera predominante en la corteza prefrontal, una región crítica para funciones ejecutivas de alto nivel, como la memoria de trabajo, la atención selectiva y la recuperación de información episódica. La propuesta de HAROLD no solo describe un cambio en los patrones de activación observados mediante técnicas de neuroimagen como la Resonancia Magnética Funcional (fMRI) o la Tomografía por Emisión de Positrones (PET), sino que también intenta explicar la naturaleza funcional de este cambio. El modelo sugiere que esta reducción de la asimetría no es un simple marcador de deterioro, sino que podría representar una respuesta adaptativa del sistema nervioso para compensar las limitaciones neurobiológicas asociadas a la senescencia.
La importancia del modelo HAROLD radica en su capacidad para desafiar las visiones puramente deficitarias del envejecimiento cerebral. Al introducir el concepto de plasticidad compensatoria, el modelo permite a los investigadores explorar cómo el cerebro reorganiza sus recursos para mantener un nivel óptimo de desempeño cognitivo a pesar de la pérdida de integridad estructural. En este sentido, HAROLD ha servido como catalizador para una vasta cantidad de investigaciones que buscan diferenciar entre los cambios cerebrales que son patológicos y aquellos que forman parte de un proceso de envejecimiento saludable y exitoso.
2. Principios Nucleares: La Transición de la Unilateralidad a la Bilateralidad
El principio fundamental del modelo HAROLD es la observación empírica de que la asimetría hemisférica disminuye con la edad. En los adultos jóvenes, muchas funciones cognitivas están fuertemente lateralizadas; por ejemplo, el procesamiento del lenguaje tiende a situarse en el hemisferio izquierdo, mientras que ciertas tareas visoespaciales se inclinan hacia el hemisferio derecho. Sin embargo, el modelo HAROLD demuestra que, al enfrentarse a tareas de memoria episódica, los adultos mayores activan áreas prefrontales en ambos hemisferios, a diferencia de los jóvenes que muestran una activación predominantemente unilateral (generalmente derecha para la recuperación y izquierda para la codificación, según el modelo HERA).
Este cambio hacia la bilateralidad se interpreta principalmente bajo la hipótesis de la compensación. Según esta visión, el reclutamiento de circuitos neuronales adicionales en el hemisferio opuesto ayuda a contrarrestar las deficiencias locales en el hemisferio que originalmente lideraba la tarea. Al distribuir la carga de procesamiento entre una red más amplia de neuronas, el cerebro logra mitigar el impacto del desgaste neurobiológico, como la reducción de la densidad sináptica o la disminución de la eficiencia en la transmisión de neurotransmisores. Por lo tanto, la activación bilateral se correlaciona positivamente con un mejor rendimiento en pruebas cognitivas en la población anciana.
Un aspecto crucial de estos principios es que la reducción de la asimetría es más evidente en tareas que demandan un alto esfuerzo cognitivo. Cuando las demandas de la tarea son bajas, el cerebro envejecido puede no necesitar recurrir a recursos adicionales; sin embargo, a medida que la dificultad aumenta, el reclutamiento del hemisferio contralateral se vuelve indispensable. Este principio subraya la naturaleza dinámica del cerebro envejecido, que no es un órgano estático en declive, sino un sistema capaz de realizar reorganizaciones funcionales en tiempo real para satisfacer las exigencias del entorno.
3. Desarrollo Histórico: De las Observaciones Iniciales a la Consolidación Teórica
El desarrollo del modelo HAROLD se sitúa en el contexto de la revolución de las técnicas de neuroimagen a finales de la década de 1990. Antes de esta era, el conocimiento sobre el cerebro envejecido se limitaba mayoritariamente a estudios post-mortem que revelaban atrofia cortical y pérdida neuronal. Sin embargo, la llegada de la Tomografía por Emisión de Positrones (PET) permitió a los científicos observar el cerebro en funcionamiento. En 1997, Roberto Cabeza y sus colaboradores realizaron estudios pioneros que mostraron patrones divergentes de activación prefrontal entre sujetos jóvenes y mayores durante tareas de memoria, sentando las bases de lo que más tarde se formalizaría como HAROLD.
En el año 2002, Cabeza publicó su artículo seminal titulado “Hemispheric asymmetry reduction in older adults: The HAROLD model”, donde sintetizó la evidencia acumulada hasta el momento. En este trabajo, no solo presentó datos de sus propios experimentos, sino que realizó un meta-análisis de la literatura existente sobre memoria episódica, memoria de trabajo y percepción. La consistencia de los hallazgos en diferentes dominios cognitivos permitió que el modelo ganara una rápida aceptación en la comunidad científica. El artículo de 2002 propuso formalmente las dos interpretaciones posibles para la bilateralidad: la compensación y la desdiferenciación, inclinándose la evidencia hacia la primera en casos de alto rendimiento cognitivo.
A lo largo de las décadas siguientes, el modelo HAROLD ha evolucionado para integrarse con nuevos descubrimientos sobre la conectividad cerebral. Mientras que las versiones iniciales se centraban en la magnitud de la activación en regiones específicas, la investigación contemporánea utiliza la conectividad funcional para demostrar cómo los dos hemisferios se comunican de manera más intensa en la vejez. Esta evolución histórica refleja el paso de una neurociencia de “centros cerebrales” a una neurociencia de “redes a gran escala”, donde HAROLD sigue siendo una referencia crítica para explicar la reorganización de dichas redes frente al avance cronológico.
4. Conceptos Clave: Compensación Funcional frente a Desdiferenciación Neural
Para comprender profundamente el modelo HAROLD, es necesario distinguir entre dos conceptos teóricos contrapuestos que intentan explicar la reducción de la asimetría: la compensación y la desdiferenciación. La compensación funcional sugiere que la activación bilateral es un proceso beneficioso y deliberado del cerebro para mantener el rendimiento. Bajo esta premisa, el reclutamiento del hemisferio contralateral permite superar las limitaciones de procesamiento. Los estudios han demostrado que los adultos mayores que muestran patrones HAROLD suelen tener puntuaciones más altas en pruebas de memoria que aquellos que mantienen una activación unilateral, lo que refuerza la idea de que la bilateralidad es una estrategia exitosa.
Por otro lado, la hipótesis de la desdiferenciación neural propone una visión menos optimista. Según esta teoría, la pérdida de asimetría hemisférica es un síntoma de la incapacidad del cerebro para reclutar sistemas neuronales de manera especializada y eficiente. En lugar de ser una estrategia adaptativa, la activación bilateral sería el resultado de una “fuga” de actividad o una falta de inhibición interhemisférica, donde el cerebro se vuelve menos selectivo en sus respuestas. En el marco de la desdiferenciación, la actividad adicional no contribuye al éxito de la tarea, sino que es un ruido de fondo que refleja el deterioro de las representaciones neuronales.
El debate entre compensación y desdiferenciación sigue vigente, aunque el modelo HAROLD se asocia más frecuentemente con la compensación. Se ha postulado que ambos procesos podrían coexistir: en las primeras etapas del envejecimiento o en individuos con alta reserva cognitiva, la bilateralidad actuaría como compensación; mientras que en etapas avanzadas de neurodegeneración, podría reflejar una desdiferenciación. Esta distinción es vital para el diseño de intervenciones clínicas, ya que busca potenciar los mecanismos compensatorios naturales del cerebro para retrasar el impacto del deterioro cognitivo leve.
5. Componentes Neuroanatómicos y el Papel de la Corteza Prefrontal
El modelo HAROLD se manifiesta con mayor claridad en la corteza prefrontal (PFC), una de las áreas cerebrales que experimenta cambios más pronunciados con la edad. La PFC es responsable de la orquestación del pensamiento complejo y la toma de decisiones, y su integridad es fundamental para la autonomía en la vida diaria. Dentro de esta región, áreas como la corteza prefrontal dorsolateral (dlPFC) y la corteza prefrontal ventrolateral (vlPFC) son los escenarios principales donde se observa la reducción de la asimetría. En tareas de codificación de memoria, donde los jóvenes activan principalmente la vlPFC izquierda, los adultos mayores muestran una participación equitativa de ambos lados.
La base estructural de este fenómeno reside en las conexiones comisurales, principalmente el cuerpo calloso. Se ha teorizado que los cambios en la integridad de la sustancia blanca del cuerpo calloso influyen en cómo se transfiere la información entre los hemisferios en la vejez. Paradójicamente, aunque la integridad estructural del cuerpo calloso suele disminuir con la edad, la comunicación funcional parece aumentar en el contexto de HAROLD, lo que sugiere que el cerebro utiliza las vías existentes de manera más intensiva o ineficiente para lograr la bilateralidad observada en los estudios de fMRI.
Además de la PFC, se han observado patrones similares a HAROLD en la corteza parietal y en áreas sensoriales secundarias, aunque de manera menos consistente. La primacía de la corteza prefrontal en este modelo se debe a su papel como “ejecutivo central”. Al ser una región altamente flexible y conectada, la PFC tiene la capacidad de reclutar recursos de otras áreas para resolver problemas, lo que la convierte en el candidato ideal para liderar la reorganización funcional que define al envejecimiento cognitivo. Esta centralidad neuroanatómica subraya que HAROLD es, fundamentalmente, un modelo sobre la gestión de recursos ejecutivos.
6. Aplicaciones Prácticas y Ejemplos en Tareas de Memoria y Cognición
La aplicación más directa del modelo HAROLD se encuentra en el estudio de la memoria episódica. Un ejemplo clásico ocurre durante las tareas de reconocimiento de palabras o rostros. En experimentos controlados, se ha observado que mientras los jóvenes muestran una fuerte activación en la corteza prefrontal derecha durante la fase de recuperación de la memoria, los adultos mayores con alto rendimiento activan tanto la corteza prefrontal derecha como la izquierda. Este reclutamiento adicional se traduce en una capacidad de memoria que rivaliza con la de personas mucho más jóvenes, demostrando la efectividad de la estrategia HAROLD en la práctica.
Otro ámbito de aplicación es la memoria de trabajo. En tareas como el “n-back”, que requieren mantener y manipular información en la mente, los adultos mayores suelen mostrar una activación bilateral a niveles de carga de información más bajos que los jóvenes. Esto sugiere que el cerebro envejecido “enciende” sus mecanismos de apoyo mucho antes para compensar la menor eficiencia de sus redes neuronales individuales. Este conocimiento es fundamental para los terapeutas ocupacionales y neuropsicólogos, ya que permite comprender por qué ciertos adultos mayores pueden realizar tareas complejas si se les proporciona el tiempo y el entorno adecuados para activar sus recursos compensatorios.
En el campo del entrenamiento cognitivo, el modelo HAROLD ofrece una base científica para programas de estimulación. Si la bilateralidad es compensatoria, las intervenciones que fomenten la plasticidad interhemisférica podrían ser beneficiosas. Por ejemplo, tareas que requieren la integración de información de ambos campos visuales o la coordinación bimanual compleja podrían fortalecer las redes que sustentan la reducción de la asimetría, ayudando a mantener la funcionalidad ejecutiva por más tiempo. Así, HAROLD trasciende la teoría para convertirse en una herramienta de diseño para la salud pública y el bienestar en la vejez.
7. Comparativa con Modelos Contemporáneos: STAC y CRUNCH
Para obtener una visión integral del envejecimiento cerebral, es imperativo situar a HAROLD en relación con otros dos modelos fundamentales: STAC y CRUNCH. El modelo STAC (Scaffolding Theory of Aging and Cognition) de Denise Park y Patricia Reuter-Lorenz, amplía la idea de HAROLD al proponer que el cerebro crea “andamiajes” o rutas alternativas permanentes para mantener la función. Mientras HAROLD se centra específicamente en la simetría hemisférica, STAC considera una gama más amplia de reorganizaciones, incluyendo cambios estructurales y el impacto de factores de estilo de vida como el ejercicio y la educación.
Por su parte, el modelo CRUNCH (Compensation-Related Utilizations of Neural Circuits Hypothesis) introduce un matiz crucial sobre la dificultad de la tarea. CRUNCH postula que los adultos mayores reclutan más recursos neuronales (incluyendo la bilateralidad de HAROLD) para tareas fáciles, pero llegan a un “techo” o punto de saturación más rápido que los jóvenes. Cuando la tarea se vuelve demasiado difícil, la activación cerebral en los mayores cae bruscamente porque el sistema ya no puede compensar más. HAROLD puede verse como un componente específico de la respuesta descrita por CRUNCH, centrada en la distribución hemisférica de esos recursos adicionales.
La integración de estos modelos sugiere que el envejecimiento cerebral es un proceso dinámico y multifacético. HAROLD proporciona la observación específica de la bilateralidad, CRUNCH explica la relación entre esa bilateralidad y la carga de la tarea, y STAC ofrece un marco global sobre cómo la experiencia vital y la salud biológica determinan la capacidad del cerebro para implementar estas estrategias. Juntos, estos modelos forman la base de la neurociencia del envejecimiento moderna, permitiendo una comprensión matizada de por qué algunos individuos mantienen una mente aguda hasta edades muy avanzadas.
8. Críticas, Limitaciones y Desafíos Metodológicos
A pesar de su éxito, el modelo HAROLD no está exento de críticas y desafíos. Una de las principales objeciones reside en la variabilidad individual. No todos los adultos mayores muestran una reducción de la asimetría hemisférica, y no todos los que la muestran obtienen mejores resultados cognitivos. Algunos investigadores sostienen que HAROLD podría ser un fenómeno que solo ocurre en una subpoblación de “envejecimiento exitoso”, lo que limitaría su generalización a toda la población anciana. Además, la relación causal entre la bilateralidad y el rendimiento sigue siendo difícil de establecer de manera definitiva; es complejo determinar si la activación extra causa el mejor rendimiento o si ambos son subproductos de otro proceso biológico subyacente.
Desde el punto de vista metodológico, el uso de la fMRI presenta limitaciones. La señal BOLD (Blood Oxygen Level Dependent) mide el flujo sanguíneo, no la actividad neuronal directa. Se ha sugerido que los cambios en la vasculatura cerebral asociados con la edad podrían alterar los patrones de activación observados, creando una falsa apariencia de bilateralidad que no se corresponde con la activación neuronal real. Asimismo, muchos estudios que apoyan HAROLD son de carácter transversal (comparando jóvenes con mayores en un solo momento), lo que impide observar cómo evoluciona la lateralización en un mismo individuo a lo largo del tiempo.
Finalmente, existe el debate sobre si la reducción de la asimetría es específica del envejecimiento o si es una propiedad general del cerebro humano bajo estrés o alta demanda cognitiva. Algunos estudios han mostrado que los adultos jóvenes también presentan activación bilateral cuando se enfrentan a tareas extremadamente difíciles que superan sus capacidades habituales. Esto ha llevado a algunos teóricos a proponer que HAROLD no es un modelo de “envejecimiento”, sino un modelo de “gestión de recursos” que se hace más evidente en la vejez debido a la disminución general de la eficiencia cerebral.
9. Conclusiones y Relevancia en la Neurociencia del Envejecimiento
En conclusión, el modelo HAROLD ha transformado nuestra percepción del cerebro senescente, pasando de una visión de decadencia inevitable a una de adaptación dinámica. Al identificar la reducción de la asimetría hemisférica como un mecanismo potencial de compensación, Roberto Cabeza proporcionó un marco para entender cómo la plasticidad cerebral persiste a lo largo de toda la vida. Este modelo ha demostrado que el cerebro tiene una capacidad intrínseca para reorganizarse y buscar soluciones alternativas ante los desafíos biológicos del tiempo, lo cual es un mensaje de optimismo para la investigación en gerontología.
La relevancia de HAROLD se extiende más allá de los laboratorios de neuroimagen. Sus implicaciones influyen en la medicina geriátrica, la psicología del desarrollo y el diseño de políticas de salud para una población mundial que envejece rápidamente. Comprender los mecanismos de compensación interhemisférica permite identificar biomarcadores de salud cognitiva y desarrollar estrategias para fortalecer la reserva cognitiva, ayudando a las personas a mantener su independencia y calidad de vida. HAROLD nos recuerda que, aunque el cerebro cambie con los años, su capacidad para aprender y adaptarse sigue siendo una de sus características más asombrosas.
A medida que la tecnología de neuroimagen avance, es probable que el modelo HAROLD siga refinándose. La integración con la genética, la proteómica y los estudios longitudinales de gran escala permitirá discernir con mayor precisión quiénes se benefician más de esta reorganización funcional. En última instancia, HAROLD permanece como un testimonio del ingenio biológico del ser humano: un sistema que, ante la adversidad del desgaste natural, es capaz de duplicar sus esfuerzos para seguir comprendiendo y actuando sobre el mundo.
Further Reading
- HAROLD Model – Wikipedia
- Hemispheric asymmetry reduction in older adults: the HAROLD model (Original Paper by Roberto Cabeza)
- HAROLD Model in Neuroscience – ScienceDirect Topics
- Profile of Roberto Cabeza – Duke University
- The Scaffolding Theory of Aging and Cognition (STAC) – Frontiers in Human Neuroscience