hemianopsia bitemporal – bitemporal hemianopia


Heminanopsia Bitemporal

Primary Disciplinary Field(s): Oftalmología, Neurología

1. Definición Central

La heminanopsia bitemporal es un déficit campimétrico caracterizado por la pérdida de visión en la mitad temporal (externa) del campo visual de ambos ojos. Este patrón de pérdida visual es altamente específico y constituye un signo neurológico de localización crucial, indicando invariablemente una lesión que afecta las fibras nerviosas que se entrecruzan en el quiasma óptico. Dicha afectación se manifiesta como un escotoma que respeta el meridiano vertical, afectando la visión periférica de manera simétrica y bilateral. Es fundamental distinguir la heminanopsia bitemporal de otros defectos de campo, como la heminanopsia homónima, ya que la localización anatómica de la lesión es completamente diferente, orientando al clínico hacia patologías específicas del sistema nervioso central.

Desde una perspectiva funcional, la heminanopsia bitemporal produce una restricción significativa del campo visual periférico, lo que puede tener consecuencias graves para la vida diaria del paciente, especialmente en tareas que requieren conciencia espacial amplia, como la conducción o la navegación en entornos concurridos. Aunque la visión central (foveal) suele permanecer intacta en las etapas iniciales, la pérdida progresiva de la visión periférica temporal crea una especie de “visión de túnel” invertida, donde el paciente solo percibe lo que está directamente frente a él. La naturaleza insidiosa de la mayoría de las etiologías subyacentes, como los tumores de crecimiento lento, significa que el paciente a menudo no es consciente del déficit hasta que la pérdida es avanzada, o es detectada incidentalmente durante un examen oftalmológico de rutina.

El diagnóstico de la heminanopsia bitemporal se realiza mediante la evaluación del campo visual, típicamente utilizando la perimetría automatizada (como el Humphrey Field Analyzer), que permite mapear con precisión los límites y la densidad de la pérdida visual. La confirmación de que la pérdida es bitemporal y respeta el meridiano vertical es la clave diagnóstica. Este patrón es el resultado directo de la anatomía única de la vía óptica a nivel del quiasma, donde las fibras nasales (que reciben información del campo temporal) de ambos ojos se cruzan para proyectarse al hemisferio cerebral contralateral. Por lo tanto, cualquier compresión o daño en el centro del quiasma interrumpirá estas fibras cruzadas de manera selectiva, dejando intactas las fibras temporales no cruzadas.

2. Anatomía y Fisiología de la Vía Óptica

Para comprender la heminanopsia bitemporal, es esencial revisar la organización de la vía visual desde la retina hasta la corteza occipital. Cada retina se divide funcionalmente en una mitad nasal (cercana a la nariz) y una mitad temporal (cercana a la sien). La mitad nasal de la retina percibe los objetos situados en el campo visual temporal (periférico), mientras que la mitad temporal de la retina percibe los objetos situados en el campo visual nasal. Las fibras nerviosas que emergen de estas dos mitades siguen caminos distintos. Las fibras temporales de cada ojo transportan información del campo nasal y continúan ipsilateralmente (sin cruzarse) hacia el tracto óptico correspondiente. En contraste, las fibras nasales de cada ojo, que transportan información del campo temporal, se dirigen hacia el centro del cráneo para decusarse en el quiasma óptico.

El quiasma óptico es una estructura crítica situada justo por encima de la silla turca y de la glándula pituitaria. Es el punto donde las fibras nasales de ambos nervios ópticos se cruzan para unirse a las fibras temporales no cruzadas del ojo opuesto, formando los tractos ópticos. Es precisamente esta decusación central de las fibras nasales la que lo convierte en el punto vulnerable cuya lesión resulta en heminanopsia bitemporal. Una lesión compresiva, generalmente proveniente de estructuras adyacentes que crecen hacia arriba o lateralmente, afectará selectivamente las fibras que están cruzando en el centro del quiasma, dejando indemnes las fibras que viajan por la periferia del quiasma o las que ya han pasado a los tractos ópticos.

Una vez que las fibras han cruzado o continuado, se organizan en los tractos ópticos, que se proyectan hacia el núcleo geniculado lateral del tálamo, y de ahí, a través de las radiaciones ópticas, a la corteza visual primaria en el lóbulo occipital. El punto clave es que, después del quiasma, cada tracto óptico transporta la información visual de la mitad contralateral del campo visual total. Por ejemplo, el tracto óptico derecho lleva información del campo visual izquierdo de ambos ojos. La heminanopsia bitemporal es, por definición, un defecto prequiasmático o quiasmático, ya que las lesiones postquiasmáticas (tracto, radiaciones, corteza) siempre resultan en heminanopsias homónimas (afectando el mismo lado del campo visual en ambos ojos).

3. Etiología: Causas Principales

La causa más frecuente de heminanopsia bitemporal es la compresión del quiasma óptico por una neoplasia supraselar o intraselar que se expande. Dentro de este grupo, el adenoma hipofisario (tumor de la glándula pituitaria) es, con diferencia, la etiología predominante. Los adenomas hipofisarios, especialmente los de gran tamaño (macroadenomas), crecen superiormente desde la silla turca e impactan directamente la porción inferior del quiasma óptico. Dado que el quiasma se encuentra inmediatamente superior a la hipófisis, el crecimiento tumoral ejerce presión mecánica sobre las fibras cruzadas, iniciando el proceso de desmielinización y degeneración axonal que conduce al déficit campimétrico. La naturaleza hormonalmente activa o inactiva del adenoma influirá en otros síntomas clínicos, pero el mecanismo de la pérdida visual es puramente compresivo.

Otras neoplasias que pueden causar este patrón de pérdida visual incluyen el craniofaringioma, que típicamente se origina en los restos de la bolsa de Rathke y se localiza en la región supraselar. A diferencia de los adenomas, los craniofaringiomas a menudo comprimen el quiasma desde arriba o desde la parte anterior, lo que puede resultar en patrones de pérdida visual ligeramente atípicos o asimétricos, aunque el resultado final suele ser la afectación bitemporal. De igual manera, los meningiomas del tubérculo selar o del diafragma selar, aunque menos comunes que los adenomas, también pueden ejercer presión crónica sobre el quiasma. Estas lesiones suelen ser de crecimiento lento, lo que explica por qué la pérdida visual puede pasar desapercibida durante largos períodos de tiempo, adaptándose el sistema visual del paciente al déficit progresivo.

Además de las masas tumorales, existen causas vasculares, inflamatorias e infecciosas, aunque son menos frecuentes. Los aneurismas gigantes de la arteria carótida interna, especialmente aquellos que se originan cerca del sifón carotídeo y se expanden medialmente, pueden comprimir el quiasma. Otras causas raras incluyen la aracnoiditis quiasmática (inflamación de las membranas que rodean el quiasma), la esclerosis múltiple (que puede causar desmielinización focal en esta área), y, en el contexto de traumatismos severos, lesiones directas por fracturas craneales. La identificación precisa de la etiología es crucial, ya que el tratamiento varía drásticamente, desde la cirugía transesfenoidal para los adenomas hasta la embolización o radioterapia para los aneurismas o meningiomas.

4. Características Clínicas y Presentación

La manifestación clínica de la heminanopsia bitemporal es a menudo sutil y progresa de forma gradual. Típicamente, el defecto campimétrico comienza como una hemianopsia bitemporal superior, lo que significa que el cuadrante superior temporal de cada ojo es el primero en afectarse. Esto se debe a que las fibras nasales inferiores (que ven el campo superior) se cruzan en la porción inferior del quiasma, que es la región más susceptible a la compresión por las lesiones que crecen desde la silla turca (como los adenomas hipofisarios). A medida que la compresión aumenta, el defecto progresa hacia los cuadrantes inferiores, resultando finalmente en una heminanopsia bitemporal completa.

Los pacientes raramente se quejan de la pérdida de visión periférica al principio. En cambio, pueden reportar dificultades vagas como la incapacidad para ver objetos o personas que se acercan desde los lados, lo que se conoce como “choque” o “casi accidente” al caminar o conducir. Un síntoma común es la dificultad para leer, aunque esto puede ser confuso, ya que a menudo se atribuye a problemas refractivos. Sin embargo, en la heminanopsia bitemporal, la dificultad en la lectura se debe a que el paciente pierde la visión de las palabras que se encuentran al inicio de la siguiente línea de texto, dificultando el salto visual (sacada) necesario para la lectura continua. Este síntoma, aunque inespecífico, puede ser una pista importante.

Una característica diagnóstica fundamental de la heminanopsia bitemporal es que, a pesar de la pérdida de campo, el reflejo pupilar a la luz suele ser normal, a menos que la lesión haya dañado gravemente los nervios ópticos antes del quiasma. La agudeza visual central (visión 20/20) puede conservarse hasta etapas muy tardías, especialmente si el quiasma está siendo comprimido de manera simétrica. Sin embargo, si la lesión progresa y se extiende anteriormente, puede afectar la porción anterior del quiasma o uno de los nervios ópticos, conduciendo a una combinación de heminanopsia bitemporal en un ojo y atrofia óptica o pérdida de visión monocular en el otro, un patrón conocido como el síndrome de Foster Kennedy inverso (aunque el Foster Kennedy clásico involucra papiledema y atrofia óptica contralateral).

5. Mecanismo Fisiopatológico

El mecanismo fisiopatológico subyacente a la heminanopsia bitemporal se centra en la vulnerabilidad mecánica de las fibras nasales cruzadas en el quiasma óptico. Cuando una masa (generalmente un tumor hipofisario) se expande desde abajo, ejerce una fuerza ascendente sobre la porción inferior y central del quiasma. Esta presión provoca isquemia y daño axonal directo a las fibras que están realizando la decusación. Dado que estas fibras nasales son las responsables de la percepción del campo visual temporal, su interrupción resulta directamente en la pérdida de visión bitemporal.

La disposición de las fibras dentro del quiasma es clave para entender la progresión. Las fibras del haz papilomacular (responsables de la visión central) tienden a ocupar la porción central y posterior del quiasma, lo que explica por qué la visión central suele conservarse hasta que la compresión es severa o el tumor es muy grande. Además, existe una disposición de “rodillas” (looping) de algunas fibras. Las fibras nasales inferiores, antes de cruzar, se extienden ligeramente hacia el nervio óptico contralateral. La afectación de estas “rodillas” puede causar defectos temporales iniciales que parecen extenderse ligeramente hacia el campo nasal o inferior, aunque el patrón dominante sigue siendo temporal.

Si la compresión es crónica y severa, el daño axonal lleva a la atrofia óptica. Esta atrofia es visible en el examen de fondo de ojo como palidez del disco óptico. Es importante destacar que, debido a la naturaleza cruzada de la visión, el daño en el quiasma provoca una atrofia de tipo “pajarita” (bow-tie atrophy) en la retina. Esta atrofia se observa en la parte nasal de la retina de un ojo y en la parte temporal de la retina del otro ojo, reflejando la pérdida selectiva de las fibras que han cruzado o que están en proceso de cruzar. La detección de esta atrofia es un signo tardío pero definitivo de daño quiasmático crónico, lo que indica que la posibilidad de recuperación visual es limitada incluso después de la descompresión quirúrgica.

6. Diagnóstico Diferencial y Evaluación

El diagnóstico de la heminanopsia bitemporal se basa en la demostración del defecto campimétrico mediante perimetría. Sin embargo, la evaluación no termina con la identificación del defecto; el paso crucial siguiente es la identificación de la etiología subyacente. El diagnóstico diferencial debe considerar todas las masas supraselares, vasculares e inflamatorias que puedan afectar el quiasma óptico. El primer paso después de la confirmación campimétrica es la realización de estudios de neuroimagen avanzados.

La Resonancia Magnética (RM) con contraste es el estándar de oro para la evaluación de la región selar y supraselar. La RM permite visualizar el quiasma óptico con gran detalle y diferenciar entre las distintas etiologías, como el adenoma hipofisario (que típicamente realza con contraste y se origina en la silla turca), el craniofaringioma (que a menudo presenta componentes quísticos y calcificaciones), y los meningiomas (que muestran una base dural ancha). La RM también es esencial para evaluar la relación anatómica exacta entre la masa y el quiasma, lo que es vital para la planificación quirúrgica.

Además de la neuroimagen, la evaluación endocrinológica es obligatoria, dado que la causa más común es el adenoma hipofisario. Se deben medir los niveles de hormonas hipofisarias, como prolactina, hormona del crecimiento (GH), cortisol y hormonas tiroideas. Los adenomas secretores, como los prolactinomas, pueden responder al tratamiento médico (agonistas de la dopamina), evitando la necesidad de cirugía si el defecto visual no es grave o progresivo. Por otro lado, la evaluación oftalmológica completa incluye el examen de la agudeza visual, la evaluación del fondo de ojo (para buscar atrofia óptica) y, en algunos casos, el uso de la Tomografía de Coherencia Óptica (OCT) para medir el grosor de la capa de fibras nerviosas de la retina, lo que proporciona una cuantificación objetiva del daño axonal.

7. Tratamiento y Pronóstico

El tratamiento de la heminanopsia bitemporal está intrínsecamente ligado a la etiología. El objetivo principal es la descompresión urgente del quiasma óptico para prevenir una mayor pérdida visual y, si es posible, restaurar la visión perdida. En el caso de los macroadenomas hipofisarios no secretores o aquellos resistentes al tratamiento médico, la cirugía es la opción de elección. La técnica quirúrgica preferida es la resección transesfenoidal endoscópica, que permite un acceso mínimamente invasivo a la hipófisis y una descompresión efectiva del quiasma.

Para los prolactinomas grandes, el tratamiento médico con agonistas de la dopamina (como la cabergolina) es a menudo el enfoque inicial, ya que estos fármacos pueden reducir significativamente el tamaño del tumor y, por lo tanto, aliviar la compresión quiasmática sin necesidad de cirugía. Si la pérdida visual es rápida o severa, la cirugía puede ser necesaria de inmediato, incluso en prolactinomas. En el caso de otros tumores, como los meningiomas o craniofaringiomas, la microcirugía abierta (vía transcraneal) puede ser necesaria, dependiendo de la localización y la extensión del tumor.

El pronóstico visual depende críticamente de dos factores: la duración y la severidad de la compresión. Cuanto más reciente sea el déficit y menor sea el grado de atrofia óptica preexistente, mayor es la probabilidad de recuperación visual después de la descompresión. La recuperación suele comenzar en las semanas y meses posteriores a la cirugía o al inicio del tratamiento médico, y puede ser notable. Sin embargo, si la compresión ha sido crónica y ha resultado en una atrofia óptica significativa, el daño axonal es irreversible y la recuperación del campo visual es limitada. Por lo tanto, el diagnóstico temprano y la intervención oportuna son esenciales para preservar la función visual en pacientes con heminanopsia bitemporal.

8. Lecturas Adicionales

Cite This Article

memjavad (2025, November 8). hemianopsia bitemporal – bitemporal hemianopia. Spanish Psychological Databases. https://spanish.arabpsychology.com/trm/hemianopsia-bitemporal-bitemporal-hemianopia/
memjavad. “hemianopsia bitemporal – bitemporal hemianopia.” Spanish Psychological Databases, 8 November 2025, https://spanish.arabpsychology.com/trm/hemianopsia-bitemporal-bitemporal-hemianopia/.
memjavad. “hemianopsia bitemporal – bitemporal hemianopia.” Spanish Psychological Databases. November 8, 2025. https://spanish.arabpsychology.com/trm/hemianopsia-bitemporal-bitemporal-hemianopia/.