laberinto elevado en cruz – elevated plus maze
- Laberinto Elevado en Cruz (LEC)
- 1. Definición y Propósito Central
- 2. Diseño y Estructura del Aparato
- 3. Fundamentos Teóricos: El Comportamiento Ansioso
- 4. Protocolos Experimentales y Variables de Medición
- 5. Interpretación de Datos y Análisis Conductual
- 6. Ventajas, Limitaciones y Variaciones del Modelo
- 7. Lecturas Adicionales
Laberinto Elevado en Cruz (LEC)
Campo(s) Disciplinario(s) Principal(es): Neurociencia Conductual, Psicofarmacología, Etología
El Laberinto Elevado en Cruz (LEC), conocido internacionalmente como Elevated Plus Maze (EPM), constituye uno de los paradigmas experimentales más utilizados y validados en la investigación preclínica para la evaluación de la conducta de ansiedad y los efectos de fármacos ansiolíticos o ansiogénicos en roedores, principalmente ratas y ratones. Desarrollado originalmente a finales de la década de 1980 por Handley y Mithani, y posteriormente popularizado por Pellow y colaboradores, el LEC se basa en principios etológicos fundamentales que explotan la aversión natural de los roedores a los espacios abiertos, iluminados y elevados, contrastándola con su impulso innato a la exploración. Este diseño ingenioso permite cuantificar la propensión del animal a buscar refugio o a exponerse a un entorno potencialmente peligroso, ofreciendo una medida robusta de la ansiedad-estado.
La relevancia del LEC radica en su capacidad para modelar aspectos del trastorno de ansiedad generalizada o el pánico en humanos, aunque con las obvias limitaciones de la extrapolación inter-especies. A diferencia de otros ensayos que requieren entrenamiento o la aplicación de estímulos nocivos directos (como el choque eléctrico), el LEC utiliza el miedo intrínseco del animal a la altura y la exposición, lo que lo convierte en un modelo de ansiedad de tipo “conflicto de aproximación-evitación”. La estandarización de su protocolo y su sensibilidad a una amplia gama de compuestos farmacológicos, desde las benzodiacepinas hasta los antidepresivos, han cimentado su posición como herramienta indispensable en la investigación psicofarmacológica. Es crucial entender que las conductas observadas en el LEC no reflejan la ansiedad patológica crónica, sino más bien una respuesta de miedo aguda ante un entorno novedoso y estresante.
1. Definición y Propósito Central
El Laberinto Elevado en Cruz es un aparato conductual diseñado específicamente para evaluar el nivel de ansiedad de roedores mediante la medición de su comportamiento exploratorio en un contexto de riesgo ambiental. La premisa central del diseño es que el animal debe tomar una decisión conductual compleja: satisfacer su necesidad de exploración de un nuevo entorno o ceder a su miedo innato a la depredación y la caída, buscando la seguridad. Este conflicto se traduce directamente en el tiempo que el animal dedica a explorar las áreas protegidas versus las áreas expuestas de la estructura. Un animal con bajos niveles de ansiedad o que ha sido tratado con un agente ansiolítico mostrará una mayor disposición a explorar las áreas peligrosas, mientras que un animal altamente ansioso o tratado con un agente ansiogénico se retraerá significativamente.
La finalidad principal del LEC es doble: primero, caracterizar la conducta de ansiedad basal en diferentes cepas genéticas de roedores o en animales sometidos a manipulaciones experimentales (como estrés crónico o modelos de enfermedad); y segundo, servir como bioensayo para el cribado y la validación de nuevos compuestos farmacológicos con potencial terapéutico para los trastornos afectivos. La especificidad del LEC reside en que mide la ansiedad sin depender de la motivación alimentaria o de la capacidad de aprendizaje, factores que pueden contaminar los resultados en otros modelos conductuales. Además, el modelo permite una distinción importante entre la ansiedad (medida por el tiempo en los brazos abiertos) y la actividad motora general (medida por el número total de entradas a los brazos), asegurando que los cambios observados en la ansiedad no sean simplemente artefactos de una sedación o estimulación generalizada.
Es importante destacar que la validez del LEC se apoya en tres pilares conceptuales: la validez de constructo (el aparato mide el constructo teórico de la ansiedad), la validez predictiva (los fármacos conocidos como ansiolíticos reducen la ansiedad medida por el LEC) y la validez aparente o facial (el comportamiento observado es análogo a las respuestas de miedo naturales). La consistencia de los resultados a lo largo de décadas de investigación ha solidificado su estatus como el estándar de oro para el cribado primario de la actividad ansiolítica. La interpretación adecuada de este ensayo requiere una comprensión profunda de la etología del roedor, reconociendo que la conducta de evitación es una estrategia de supervivencia y que su modulación farmacológica ofrece claves sobre los mecanismos neurobiológicos de la ansiedad.
2. Diseño y Estructura del Aparato
El diseño físico del Laberinto Elevado en Cruz es sorprendentemente simple, pero rigurosamente estandarizado. Consiste en una plataforma con cuatro brazos de igual tamaño dispuestos en forma de cruz, similar a la letra ‘X’ o ‘+’ si se mira desde arriba. Dos de estos brazos son brazos abiertos, que carecen de paredes laterales o techos, dejando al animal completamente expuesto. Los otros dos son brazos cerrados, que poseen paredes altas (típicamente de 40 a 50 cm) que proporcionan un sentido de refugio y oscuridad. Los brazos se unen en una plataforma central, también abierta. La estructura completa está elevada significativamente del suelo, generalmente a una altura de 50 a 75 cm, lo cual es crucial para inducir el componente aversivo de la altura que potencia la ansiedad.
Las dimensiones exactas del aparato varían ligeramente dependiendo de si se utiliza para ratas o ratones, pero la proporción y la elevación son críticas. El material debe ser de fácil limpieza para eliminar los rastros de olor que puedan influir en el comportamiento del siguiente sujeto, siendo el acrílico o el plástico mate los materiales preferidos. La iluminación ambiental es otro factor determinante: típicamente se utiliza una iluminación de intensidad moderada, ya que una luz muy brillante puede incrementar el estrés a niveles que superan la capacidad de medición del modelo (efecto techo), mientras que una luz muy tenue puede reducir el contraste entre los brazos abiertos y cerrados. La estandarización de la iluminación y la ausencia de ruidos externos son esenciales para garantizar la replicabilidad de los resultados entre laboratorios.
La diferencia fundamental entre los brazos abiertos y cerrados representa el dilema conductual. Los brazos cerrados simulan un entorno seguro, similar a un túnel o madriguera, satisfaciendo la tendencia natural de los roedores a buscar refugio. Por el contrario, los brazos abiertos exponen al animal al riesgo de caída y a la visibilidad, lo que, desde una perspectiva etológica, aumenta su vulnerabilidad a los depredadores. La plataforma central actúa como una zona de transición o toma de decisiones. El tiempo que el animal pasa en los brazos abiertos, y la frecuencia de las entradas a estos brazos, son las métricas primarias de interés. Un diseño defectuoso, como una elevación insuficiente o paredes demasiado bajas en los brazos cerrados, comprometería la validez del ensayo al no generar el conflicto de aproximación-evitación necesario para medir la ansiedad de manera efectiva.
3. Fundamentos Teóricos: El Comportamiento Ansioso
El Laberinto Elevado en Cruz se fundamenta en la teoría de la etología del conflicto. Los roedores, como especies presa, han desarrollado mecanismos de supervivencia que dictan una preferencia por los espacios oscuros, confinados y protegidos. Esta preferencia se intensifica cuando el animal se encuentra en un estado de alerta o miedo. La exposición a un espacio elevado y abierto genera una respuesta de estrés y miedo, que se considera un análogo del estado de ansiedad en humanos. El comportamiento observado no es simplemente una respuesta motora, sino una manifestación de la evaluación cognitiva del riesgo por parte del animal.
Desde una perspectiva neurobiológica, la conducta de evitación en el LEC está fuertemente mediada por estructuras cerebrales implicadas en el procesamiento del miedo, notablemente la amígdala, el hipocampo y la corteza prefrontal. La amígdala, en particular, juega un papel crucial en la detección y respuesta a las amenazas ambientales. Los fármacos ansiolíticos, como las benzodiacepinas, actúan potenciando la neurotransmisión GABAérgica, lo que inhibe la actividad neuronal en estos circuitos del miedo, resultando en una disminución de la evitación (es decir, un aumento del tiempo y las entradas en los brazos abiertos). Este mecanismo de acción valida la sensibilidad del LEC a las manipulaciones del sistema nervioso central.
La distinción entre el miedo (una respuesta a una amenaza inmediata y definida) y la ansiedad (un estado de aprensión ante una amenaza potencial o indefinida) es relevante aquí. El LEC se utiliza a menudo para medir la ansiedad más que el miedo puro, ya que el riesgo (la altura, la exposición) es constante pero no inmediatamente letal. No obstante, algunos investigadores argumentan que el LEC mide principalmente la “ansiedad de tipo pánico” o el miedo a la exposición. Esta distinción es importante para la interpretación de los resultados, especialmente cuando se comparan los efectos de fármacos que actúan preferentemente sobre diferentes subtipos de trastornos de ansiedad. En cualquier caso, la neurotransmisión de monoaminas (serotonina y noradrenalina) y péptidos también modula significativamente el comportamiento en el LEC, consolidando su utilidad como un modelo integral para la investigación psicofarmacológica.
4. Protocolos Experimentales y Variables de Medición
La ejecución de un ensayo en el Laberinto Elevado en Cruz requiere un protocolo estricto para asegurar la validez de los datos. Típicamente, el ensayo es breve, con una duración estándar de 5 minutos para ratones y de 5 a 10 minutos para ratas. Esta limitación temporal es crucial porque el LEC mide la ansiedad-estado; si el ensayo se prolonga demasiado, el animal puede habituarse al entorno, lo que diluiría la respuesta de miedo inicial. Los animales son generalmente colocados en la plataforma central mirando hacia uno de los brazos abiertos o cerrados, y se permite que exploren libremente mientras sus movimientos son grabados por videotracking o cronometrados manualmente.
Las variables conductuales registradas se dividen en dos categorías principales: las medidas de ansiedad y las medidas de actividad motora. Las medidas primarias de ansiedad son: el tiempo total pasado en los brazos abiertos (expresado como porcentaje del tiempo total de la prueba) y el número de entradas a los brazos abiertos. Un aumento significativo en estas variables es interpretado como un efecto ansiolítico. Las medidas secundarias de ansiedad incluyen la proporción de entradas abiertas a entradas totales, y la frecuencia de conductas defensivas específicas.
Las variables de actividad motora son esenciales para descartar efectos de sedación o estimulación. La variable principal es el número total de entradas a todos los brazos (abiertos y cerrados), que proporciona una indicación de la locomoción general. Si un fármaco incrementa el tiempo en los brazos abiertos, pero también incrementa el número total de entradas, el efecto ansiolítico puede ser parcialmente atribuible a un aumento de la actividad motora. Otras variables etológicas detalladas que se registran para obtener una visión más rica del estado emocional del animal incluyen: la conducta de asomarse (peering), la postura de atención estirada (stretched attend posture, SAP), la defecación y el aseo. El SAP, en particular, es un indicador de la evaluación cautelosa del riesgo en la zona de transición entre el brazo cerrado y el abierto, y su frecuencia se correlaciona positivamente con la ansiedad.
5. Interpretación de Datos y Análisis Conductual
La interpretación de los datos del LEC se centra en la relación inversa entre el tiempo pasado en los brazos abiertos y el nivel de ansiedad. En términos generales, los animales control (no tratados) suelen pasar menos del 20% de su tiempo total de prueba en los brazos abiertos. Un resultado positivo para un nuevo fármaco ansiolítico se manifiesta como un aumento estadísticamente significativo en el porcentaje de tiempo y/o entradas en los brazos abiertos, acercándose a los niveles observados con fármacos de referencia como el diazepam.
El análisis estadístico generalmente implica la comparación de medias entre grupos (control, vehículo, dosis bajas, dosis altas) utilizando análisis de varianza (ANOVA) o pruebas T. Es crucial analizar la relación entre las medidas de ansiedad y las medidas de locomoción. Por ejemplo, si un tratamiento aumenta el tiempo en los brazos abiertos, pero no afecta el número total de entradas (locomoción), se puede concluir con mayor confianza que el efecto es puramente ansiolítico. Por otro lado, si un compuesto reduce la actividad motora general (menos entradas totales), podría enmascarar un efecto ansiolítico o, si reduce el tiempo en los brazos abiertos, podría indicar un efecto sedante o depresor que interfiere con la exploración.
La validez de los resultados también depende de la consideración de variables ambientales y biológicas. Factores como la hora del día (los roedores son nocturnos), la manipulación previa del animal, la edad, el sexo y la cepa genética influyen profundamente en los niveles basales de ansiedad. Por ejemplo, algunas cepas de ratones son intrínsecamente más ansiosas que otras, lo que requiere que los investigadores establezcan puntos de referencia específicos para cada línea animal utilizada. La correcta interpretación exige que el investigador no solo cuantifique el comportamiento, sino que también contextualice la respuesta dentro del amplio espectro de la etología de la especie, asegurando que las conductas observadas sean genuinas manifestaciones de la modulación del miedo y no respuestas a la fatiga o la habituación.
6. Ventajas, Limitaciones y Variaciones del Modelo
El Laberinto Elevado en Cruz posee varias ventajas que explican su perdurabilidad. La principal es su alta validez predictiva: la sensibilidad a los fármacos ansiolíticos clínicamente relevantes es excelente. Además, es un ensayo relativamente rápido y sencillo de implementar, no requiere entrenamiento previo del animal y utiliza una aversión natural, lo que evita la necesidad de estímulos aversivos externos y mejora la validez etológica. La clara segregación de las variables de ansiedad y locomoción es otra ventaja clave, permitiendo una interpretación más limpia de los efectos farmacológicos.
Sin embargo, el LEC presenta ciertas limitaciones importantes. Una de ellas es el riesgo de efectos techo y suelo. Si un animal es extremadamente ansioso (efecto techo), podría pasar la totalidad del tiempo en los brazos cerrados, haciendo imposible detectar un incremento adicional de la ansiedad. Inversamente, si un animal es muy poco ansioso (efecto suelo), podría pasar la mayor parte del tiempo en los brazos abiertos, dificultando la detección de un efecto ansiolítico. Otra limitación es que el estrés inherente al aparato puede ser tan alto que puede enmascarar efectos sutiles o inducir respuestas de inmovilidad (freezing), que son difíciles de distinguir de la sedación o la simple evitación.
Para mitigar algunas de estas limitaciones, se han desarrollado variaciones del aparato. El más notable es el Laberinto Elevado Cero (LECero o EZO). Este aparato consiste en una pista circular elevada dividida en cuatro cuadrantes de igual longitud, alternando entre secciones abiertas y secciones cerradas. La ventaja del LECero es que elimina la plataforma central, que a menudo sirve como un área de ambigüedad donde los animales pueden permanecer sin tomar una decisión clara. Al obligar al animal a moverse continuamente entre las zonas de seguridad y riesgo, el LECero puede proporcionar una medida más limpia de la ansiedad, aunque mantiene los mismos fundamentos teóricos que el LEC tradicional.
7. Lecturas Adicionales
- Pellow, S., Chopin, P., File, S. E., & Briley, M. (1985). Validation of open: closed arm entries in an elevated plus-maze as a measure of anxiety in the rat. Journal of Neuroscience Methods.
- Walf, A. A., & Frye, C. A. (2007). The use of the elevated plus maze as an assay of anxiety-related behavior in rodents. Nature Protocols.
- Rodgers, R. J., & Dalvi, A. (1997). Anxiety, defence and the elevated plus-maze. Neuroscience & Biobehavioral Reviews.
- Griebel, G. (1995). The elevated plus-maze: an update on a valuable tool for investigating anxiety disorders in rodents. Behavioural Pharmacology.