Onda B del electrorretinograma – B wave of electroretinogram


Onda B del Electroretinograma

Campo(s) Disciplinario(s) Principal(es): Neurofisiología, Oftalmología Clínica, Ciencias Visuales

1. Definición Central y Contexto

La onda B es el componente positivo de mayor amplitud registrado en un electroretinograma (ERG) de campo completo (o ERG de flash). Se define como la primera deflexión positiva significativa que sigue a la onda A, la cual es una deflexión negativa inicial. Esta onda constituye una manifestación crucial de la actividad eléctrica generada por la retina interna en respuesta a un estímulo lumínico transitorio. Su registro es fundamentalmente un potencial de campo masivo que refleja la sumatoria sincrónica de las respuestas de millones de células retinianas, proporcionando una evaluación objetiva y no invasiva de la función retiniana global. El análisis de la onda B es esencial para diferenciar disfunciones que afectan a la capa de fotorreceptores (evaluada primariamente por la onda A) de aquellas que impactan la transmisión sináptica post-receptora y las neuronas secundarias.

Históricamente, el ERG fue descrito por Holmgren en el siglo XIX, pero la identificación y caracterización de las ondas específicas, como la onda B, se consolidó a mediados del siglo XX. La onda B es notablemente más lenta y de mayor amplitud que la onda A, lo que sugiere una participación de diferentes mecanismos celulares y una propagación más compleja del potencial. En el contexto clínico estándar, la morfología y los parámetros de la onda B —especialmente su amplitud y tiempo implícito— son los indicadores más utilizados para el diagnóstico de diversas retinopatías y distrofias hereditarias. La estandarización internacional de la técnica de registro, promovida por la Sociedad Internacional para la Electrofisiología Clínica de la Visión (ISCEV), asegura que la medición de la onda B sea reproducible y comparable globalmente, permitiendo su uso como biomarcador de la salud retiniana.

La onda B se registra típicamente utilizando electrodos de superficie colocados en la córnea (electrodos tipo lente de contacto o filamento) o cerca de la piel periocular, mientras el ojo es estimulado con flashes de luz de intensidad y color controlados. Es importante destacar que, debido a que el ERG de campo completo es una respuesta de masa, la onda B no proporciona información localizada sobre la función retiniana, sino un promedio de la respuesta de toda la retina, incluyendo tanto la región central (mácula) como la periferia. Esta característica hace que sea una herramienta excelente para el cribado de enfermedades difusas, aunque se complementa con técnicas como el ERG multifocal para la evaluación topográfica.

2. Origen Celular y Mecanismos Fisiológicos

El origen fisiológico de la onda B es un tema bien estudiado en neurofisiología, estableciéndose que representa principalmente la actividad de las células bipolares de la retina. Más específicamente, la onda B está generada por las células bipolares de encendido (“ON-bipolares”), las cuales se despolarizan en respuesta al aumento de la luz. Cuando los fotorreceptores (conos y bastones) son hiperpolarizados por la luz, liberan menos glutamato en la sinapsis. Esta reducción en la liberación de glutamato excita a las células ON-bipolares, provocando su despolarización. Este flujo iónico resultante, que atraviesa el espacio extracelular de la retina interna, es lo que constituye la onda B registrada en el electrodo corneal.

Aunque las células bipolares son la fuente primaria, la morfología y la amplitud de la onda B están significativamente moduladas por las células de Müller, que son células gliales especializadas de la retina. Las células de Müller actúan como “conductores de volumen” para el flujo de potasio (K+) liberado en el espacio extracelular como resultado de la actividad neuronal intensa, incluyendo la despolarización de las células bipolares. El movimiento de iones K+ a través de las células de Müller contribuye sustancialmente a la generación del potencial de campo positivo que se mide como la onda B. Por lo tanto, cualquier patología que afecte la función glial de Müller o la actividad de las células bipolares tendrá un impacto directo en la amplitud de este componente.

La separación entre la onda A y la onda B es esencial para el diagnóstico diferencial. La onda A refleja la hiperpolarización inicial de los fotorreceptores. El tiempo transcurrido entre el pico de la onda A y el pico de la onda B (conocido como tiempo de latencia o implícito) es un indicador directo de la velocidad y eficiencia de la transmisión sináptica entre los fotorreceptores y las células bipolares. Si la onda A es normal pero la onda B está reducida o ausente, la patología se localiza en la retina interna o en la sinapsis, mientras que si ambas ondas están afectadas, la disfunción se origina en los fotorreceptores o en capas más externas.

3. Morfología y Parámetros de Medición

La evaluación clínica de la onda B se basa en dos parámetros métricos fundamentales: la amplitud y el tiempo implícito. Estos parámetros son cruciales para determinar si la respuesta retiniana es normal, reducida, o si existe un retraso en la conducción. La medición precisa requiere el uso de protocolos estandarizados de ISCEV, que especifican la intensidad de la luz, el estado de adaptación (escotópico o fotópico) y la frecuencia de estimulación.

La amplitud de la onda B se mide desde el punto más bajo de la onda A (el pico negativo) hasta el pico positivo máximo de la onda B. Esta amplitud está directamente correlacionada con el número de células bipolares funcionales y la intensidad de su respuesta. Una amplitud reducida indica una pérdida de función o cantidad celular en la retina interna, o una interrupción en la cascada de transducción de la señal. Es importante notar que bajo condiciones escotópicas (adaptación a la oscuridad), la onda B es generada predominantemente por los bastones, mientras que bajo condiciones fotópicas (adaptación a la luz), es generada por los conos. La comparación de estas respuestas permite aislar la función de cada sistema fotorreceptor.

El tiempo implícito (también conocido como latencia o tiempo al pico) de la onda B se mide desde el inicio del estímulo lumínico (flash) hasta el pico máximo de la onda B. Este parámetro refleja la velocidad del procesamiento de la señal a través de las capas retinianas internas. Un tiempo implícito prolongado sugiere un retraso en la transmisión sináptica o en la conducción iónica a través de las células bipolares y de Müller, incluso si la amplitud final es normal. Las normativas de ISCEV definen rangos de normalidad para estos parámetros, y las desviaciones significativas son indicativas de patología.

4. Significado Clínico y Diagnóstico

La onda B es, quizás, el componente más importante del ERG para el diagnóstico de una amplia gama de enfermedades retinianas, ya que actúa como el principal indicador de la función de la retina interna. Su análisis permite al clínico distinguir entre enfermedades primarias de los fotorreceptores y aquellas que afectan secundariamente el circuito sináptico o las células bipolares. Si la onda B está completamente ausente o es extremadamente reducida, se considera una respuesta “extinguida”, lo que implica una disfunción retiniana severa y difusa.

En el ámbito de las distrofias retinianas hereditarias, la onda B es esencial para la clasificación. Por ejemplo, en la Retinitis Pigmentosa avanzada, la onda B (junto con la onda A) se reduce progresivamente hasta extinguirse, reflejando la degeneración generalizada de los fotorreceptores y las capas subsiguientes. Por otro lado, condiciones como la Ceguera Nocturna Congénita Estacionaria (CSNB) se caracterizan típicamente por una onda A normal o casi normal, pero una onda B marcadamente reducida o ausente. Este patrón “negativo” del ERG es patognomónico de una disfunción en la sinapsis fotorreceptor-célula bipolar, donde el fotorreceptor detecta la luz, pero la señal no se transmite correctamente a las células bipolares ON.

Más allá de las distrofias genéticas, la evaluación de la onda B es vital en el manejo de enfermedades vasculares y tóxicas. Por ejemplo, una oclusión aguda de la arteria central de la retina (OCAR), que compromete el suministro de oxígeno a las capas internas de la retina, provoca una rápida y severa reducción de la onda B, ya que estas capas son altamente metabólicas. De manera similar, ciertos medicamentos retinotóxicos pueden afectar selectivamente la función de la onda B antes de causar daño estructural irreversible, permitiendo una intervención temprana basada en evidencia electrofisiológica.

5. Patologías Asociadas a Alteraciones de la Onda B

  • Ceguera Nocturna Congénita Estacionaria (CSNB): Es el ejemplo clásico de un ERG negativo. La onda A es normal, pero la onda B está severamente reducida o ausente, lo que indica un fallo en la transmisión sináptica entre los bastones y las células bipolares.
  • Retinosquisis Ligada al Cromosoma X: Esta condición afecta la adhesión celular, creando una división en la retina interna (capa nuclear interna y plexiforme interna). Dado que afecta la integridad estructural donde residen las células bipolares, provoca una marcada reducción de la amplitud de la onda B.
  • Oclusiones Vasculares Retinianas: La oclusión de la arteria central de la retina (OCAR) o de la vena central de la retina (OVCR) puede causar una isquemia severa en las capas internas, resultando en una disminución aguda de la onda B debido a la disfunción metabólica de las células bipolares.
  • Distrofias de Bastones y Conos (e.g., Retinitis Pigmentosa): En las etapas iniciales, puede haber una desproporción en la reducción de la onda B respecto a la onda A. En etapas avanzadas, la degeneración masiva conduce a la extinción de ambas ondas.
  • Efectos Tóxicos: Algunos fármacos, como la desferroxamina, pueden mostrar toxicidad retiniana temprana manifestada por una reducción selectiva de la onda B, indicando daño a las células bipolares antes de la degeneración fotorreceptora.

6. Técnicas de Registro y Variantes

El registro de la onda B se realiza primariamente mediante el ERG de campo completo (Full-Field ERG o Flash ERG), siguiendo los protocolos estandarizados de ISCEV que distinguen entre respuestas escotópicas y fotópicas. La adaptación a la oscuridad (escotópica) durante al menos 20 minutos es necesaria para maximizar la sensibilidad de los bastones y obtener una onda B de bastón pura, que es crucial para diagnosticar disfunciones específicas del sistema escotópico.

Existen variantes técnicas que permiten una evaluación más detallada de la onda B. El ERG Oscilatorio (EO), por ejemplo, son pequeñas ondas de alta frecuencia que se superponen al brazo ascendente de la onda B. Se cree que estas oscilaciones reflejan la actividad de las células amacrinas y ganglionares de la retina interna. Su análisis es útil para detectar disfunciones sutiles o tempranas, especialmente en casos de diabetes o isquemia, donde la función de las capas internas está comprometida antes de que la onda B principal se reduzca significativamente.

Además, el ERG Pattern (PERG) no registra la onda B tradicional, sino un potencial relacionado con la función de las células ganglionares y la mácula. Sin embargo, el ERG Multifocal (mfERG), aunque más complejo, sí registra respuestas locales que contienen componentes análogos a la onda B, permitiendo mapear la función retiniana en áreas específicas, lo cual es invaluable cuando se sospecha una patología focal o macular, complementando la información global proporcionada por el ERG de campo completo.

7. Limitaciones y Consideraciones Futuras

A pesar de su valor diagnóstico, la medición de la onda B presenta ciertas limitaciones. La principal es que el ERG de campo completo es una respuesta de masa; una disfunción severa pero localizada (como una maculopatía aislada) puede ser enmascarada por la respuesta normal de la retina periférica, resultando en una onda B de amplitud aparentemente normal. Esto subraya la necesidad de combinar el ERG con pruebas de visión estructural (como la Tomografía de Coherencia Óptica, OCT) y funcional (como el mfERG).

Otra limitación importante es la dependencia de la claridad de los medios oculares. Las opacidades de la córnea o el cristalino (cataratas densas) pueden dispersar o atenuar el estímulo lumínico, resultando en una onda B de amplitud reducida que no refleja necesariamente una disfunción retiniana, sino un artefacto de la transmisión de la luz. Además, la cooperación del paciente y el control de los movimientos oculares son esenciales, especialmente en el registro de respuestas de baja amplitud.

El futuro de la investigación de la onda B se centra en el desarrollo de modelos computacionales más precisos para aislar los componentes celulares. Técnicas avanzadas buscan separar matemáticamente los flujos de corriente de las células bipolares de los flujos de las células de Müller, proporcionando una evaluación más pura de la función sináptica. Además, el uso de la onda B como marcador de eficacia en ensayos clínicos de terapias génicas para distrofias retinianas está en auge, donde un aumento en la amplitud de la onda B es la prueba objetiva más sólida del éxito terapéutico.

Lecturas Adicionales

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memjavad (2025, November 4). Onda B del electrorretinograma – B wave of electroretinogram. Spanish Psychological Databases. https://spanish.arabpsychology.com/trm/onda-b-del-electrorretinograma-b-wave-of-electroretinogram/
memjavad. “Onda B del electrorretinograma – B wave of electroretinogram.” Spanish Psychological Databases, 4 November 2025, https://spanish.arabpsychology.com/trm/onda-b-del-electrorretinograma-b-wave-of-electroretinogram/.
memjavad. “Onda B del electrorretinograma – B wave of electroretinogram.” Spanish Psychological Databases. November 4, 2025. https://spanish.arabpsychology.com/trm/onda-b-del-electrorretinograma-b-wave-of-electroretinogram/.