Respuesta auditiva del tronco encefálico (RATE) – auditory brainstem response (ABR)


Respuesta Auditiva del Tronco Encefálico (RATE/ABR)

Primary Disciplinary Field(s): Audiología, Neurofisiología Clínica, Otorrinolaringología

1. Definición Central y Fundamentos Fisiológicos

La Respuesta Auditiva del Tronco Encefálico (RATE), conocida internacionalmente como Auditory Brainstem Response (ABR), constituye una herramienta diagnóstica esencial dentro del campo de la audiología y la neurofisiología clínica. Se define como un potencial evocado de campo lejano, generado por la actividad sincronizada de las neuronas que componen las vías auditivas desde el nervio coclear hasta el tronco encefálico superior, en respuesta a un estímulo acústico breve, generalmente un clic o un tono puro de corta duración. Este potencial bioeléctrico es registrado mediante electrodos superficiales colocados en el cuero cabelludo y el lóbulo de la oreja o mastoides, permitiendo una evaluación objetiva y no invasiva de la funcionalidad neural en las primeras etapas del procesamiento auditivo, crucial para determinar tanto el umbral de audición como la integridad neurológica.

Fisiológicamente, el ABR refleja la secuencia temporal de la activación neuronal a medida que el impulso sonoro asciende por el sistema nervioso central. A diferencia de las pruebas de audición conductuales (como la audiometría tonal), el ABR no requiere la cooperación activa del paciente, lo que lo hace invaluable para la evaluación de recién nacidos, lactantes, personas con discapacidades cognitivas o aquellos que simulan pérdida auditiva. La señal registrada es intrínsecamente de muy baja amplitud (típicamente en el rango de 0.1 a 1.0 microvoltios), lo que obliga al uso de técnicas sofisticadas de promediación de señales para poder extraerla del ruido de fondo electroencefalográfico y muscular, que es significativamente mayor. Este proceso de promediación implica presentar el estímulo miles de veces y sumar las respuestas eléctricas coincidentes en el tiempo, aumentando drásticamente la relación señal-ruido.

El estudio del ABR se fundamenta en la capacidad del sistema auditivo periférico y central para transmitir información temporal con extrema precisión. La integridad de las estructuras neurales, incluyendo el nervio auditivo (VIII par craneal), el núcleo coclear, el complejo olivar superior, el lemnisco lateral y el colículo inferior, es crítica para la generación de las distintas ondas que componen la respuesta. Cualquier patología que afecte la mielinización, la sincronía de disparo neuronal o la estructura anatómica de estas vías se manifestará como una alteración mensurable en la morfología, latencia o amplitud de las ondas del ABR, proporcionando así información diagnóstica crucial sobre la ubicación y naturaleza de la lesión, ya sea coclear, retrococlear o central.

2. Etimología y Desarrollo Histórico

El descubrimiento y la aplicación clínica del ABR representan un hito fundamental en la neurofisiología auditiva y la audiología moderna. Aunque los potenciales evocados auditivos de latencia media y tardía ya eran conocidos, la identificación específica de la respuesta generada por el tronco encefálico, dada su corta latencia, fue un avance técnico y conceptual significativo. Este logro se atribuye principalmente al trabajo pionero del Dr. Don L. Jewett y su colega Joel S. Williston en 1971. Ellos fueron los primeros en describir detalladamente una serie de pequeñas ondas de campo lejano que ocurrían dentro de los primeros 10 milisegundos después de un estímulo sonoro, demostrando rigurosamente que estas ondas se originaban en las estructuras neurales del tronco encefálico, revolucionando la capacidad de evaluar objetivamente la función auditiva.

Inicialmente, la medición de estas respuestas era un desafío técnico considerable debido a su diminuta amplitud, que exigía equipos de registro de alta sensibilidad y potentes sistemas de promediación. Sin embargo, el desarrollo acelerado de la microelectrónica y la estandarización de los protocolos de estimulación y registro permitieron que el ABR transitara rápidamente del laboratorio de investigación a la práctica clínica. A lo largo de la década de 1970 y 1980, investigadores clave como Terkildsen, Hecox y Arlinger refinaron la correlación entre las ondas específicas del ABR y las estructuras neuroanatómicas correspondientes, consolidando su valor diagnóstico, especialmente en la evaluación de neuropatías y tumores del ángulo pontocerebeloso, siendo la detección temprana de los schwannomas vestibulares (neuromas acústicos) una de sus primeras aplicaciones neurológicas más exitosas.

La evolución histórica del ABR está intrínsecamente ligada a la mejora de la detección temprana de la pérdida auditiva infantil. Antes de la estandarización del ABR, la identificación de la hipoacusia en recién nacidos dependía de respuestas conductuales tardías, lo que a menudo resultaba en diagnósticos después de los dos años de edad y un impacto negativo en el desarrollo del lenguaje. La introducción del ABR, particularmente la versión automatizada (AABR), en los programas universales de cribado auditivo neonatal (Universal Newborn Hearing Screening, UNHS) a finales del siglo XX, revolucionó la audiología pediátrica. Este avance permitió la identificación y la intervención temprana (antes de los seis meses de edad), mejorando significativamente los resultados del desarrollo comunicativo y cognitivo en niños con pérdida auditiva, estableciendo el ABR como un componente indispensable de la atención neonatal.

3. Características Clave: El Complejo Ondulatorio

El patrón característico del ABR es una secuencia de hasta siete ondas positivas identificadas por números romanos (I a VII) que aparecen en los primeros 10-15 milisegundos post-estímulo. Aunque todas las ondas contribuyen a la respuesta, las ondas más importantes y consistentes para la interpretación clínica son las primeras cinco (I a V). La identificación precisa de estas ondas y la medición rigurosa de sus parámetros de latencia y amplitud son fundamentales para establecer un diagnóstico diferencial entre las distintas localizaciones de la patología auditiva.

La generación de estas ondas está asociada directamente a estructuras neurales específicas, lo que confiere al ABR su capacidad de localización topográfica. La Onda I es la más temprana y se origina en la porción distal del nervio auditivo (VIII par craneal), cerca de su salida de la cóclea. La Onda II se relaciona con la porción proximal del nervio auditivo al entrar al tronco encefálico. La Onda III se genera en el núcleo coclear ipsilateral y/o el complejo olivar superior. La Onda IV y la Onda V son generadas por estructuras superiores, siendo la Onda V la más robusta y clínicamente relevante, originándose principalmente en el lemnisco lateral y el colículo inferior. La Onda V es crucial porque es la última onda que persiste a medida que la intensidad del estímulo disminuye, y su latencia se utiliza para estimar el umbral auditivo.

Los parámetros de análisis primarios son la Latencia Absoluta (el tiempo transcurrido desde el estímulo hasta el pico de cada onda), la Latencia Interpico (el tiempo entre dos ondas consecutivas, por ejemplo, I-III, III-V o I-V, que refleja el tiempo de conducción neural dentro de segmentos específicos del tronco encefálico), y la Amplitud (la magnitud del potencial bioeléctrico, medida desde el pico de la onda hasta el valle subsiguiente). Las alteraciones en estos parámetros son altamente indicativas de patología. Un aumento en la latencia absoluta de todas las ondas sugiere una pérdida auditiva conductiva o sensorial que retrasa la llegada del impulso. Por el contrario, un aumento selectivo en las latencias interpico, especialmente I-V, sugiere una disfunción neural retrococlear o desmielinización, ya que el retraso ocurre en el tránsito de la señal a través del tronco encefálico.

4. Metodología y Protocolo de Registro

La realización de un ABR requiere un entorno controlado, minimizando el ruido acústico y eléctrico, y un equipo de potenciales evocados de alta fidelidad. El paciente debe estar lo más relajado posible, idealmente dormido o sedado (especialmente en el caso de bebés y niños pequeños), para minimizar el artefacto muscular (EMG), que es el contaminante más significativo y puede oscurecer completamente la débil señal del ABR. Se colocan electrodos de superficie de baja impedancia en posiciones estandarizadas: un electrodo activo (o no inversor) típicamente en el vértex (Cz o Fz), un electrodo de referencia (o inversor) en la mastoides o lóbulo de la oreja del lado estimulado, y un electrodo de tierra en la frente o la mastoides opuesta, garantizando una configuración bipolar o monoaural adecuada.

El estímulo acústico más común para la evaluación neurológica es el “clic”, un sonido transitorio de banda ancha que estimula sincrónicamente una gran porción de la cóclea, generando una respuesta neural robusta ideal para el análisis de la sincronía del tronco encefálico. Sin embargo, para determinar umbrales auditivos específicos de frecuencia, lo cual es fundamental para la adaptación de audífonos, se utilizan tonos puros de corta duración (tone bursts). Estos estímulos permiten estimar la pérdida auditiva en frecuencias específicas (por ejemplo, 500 Hz, 1000 Hz, 4000 Hz). La intensidad del estímulo se mide rigurosamente en decibelios de nivel de audición normal (dB nHL) o decibelios de nivel de sensación (dB SL), asegurando la calibración precisa del sistema.

El proceso técnico central es la promediación. Se presentan típicamente entre 1,000 y 2,000 estímulos por condición de prueba. El equipo amplifica la actividad eléctrica (con ganancias de hasta 100,000 veces), filtra el ruido de baja y alta frecuencia, y promedia las respuestas para aislar el ABR. Un protocolo clínico completo implica la medición a alta intensidad (generalmente 70-90 dB nHL) para evaluar la integridad neurológica del tronco encefálico, y la reducción progresiva de la intensidad del estímulo hasta determinar el umbral del ABR. Este umbral, definido como la intensidad más baja a la que la Onda V puede ser identificada de manera fiable y replicable, es un excelente predictor de la sensibilidad auditiva conductual en niños y adultos no cooperadores, permitiendo así una estimación precisa de la audiometría funcional.

5. Aplicaciones Clínicas y Significado

El ABR posee dos aplicaciones clínicas principales y distintas que lo dotan de un significado incalculable en la práctica médica: la evaluación audiológica (determinación del umbral) y la evaluación neurológica (diagnóstico de integridad de las vías). En la audiología pediátrica, el ABR es la prueba de referencia para el diagnóstico de hipoacusia en lactantes y niños pequeños que no pueden someterse a pruebas subjetivas. Permite diferenciar entre una audición normal, una pérdida auditiva conductiva, una pérdida auditiva neurosensorial o una neuropatía auditiva (disincronía), siendo esencial para la planificación de la intervención, ya sea con audífonos o implantes cocleares.

En el ámbito de la neurofisiología clínica, el ABR es fundamental para la detección de lesiones retrococleares, es decir, aquellas que afectan el nervio auditivo o el tronco encefálico. Un hallazgo diagnóstico clásico que sugiere patología retrococlear es el retraso significativo o la ausencia de las ondas III, IV y V, mientras que la Onda I permanece normal o ligeramente retrasada. Esta disociación en las latencias interpico es altamente sugestiva de un proceso expansivo que comprime el nervio o las estructuras del tronco encefálico, como un tumor en el ángulo pontocerebeloso (schwannoma vestibular), o de lesiones desmielinizantes que afectan la velocidad de conducción, como las placas de la esclerosis múltiple. El ABR, aunque no es una herramienta de imagen, ofrece una evaluación funcional sensible antes de recurrir a costosas imágenes por resonancia magnética (IRM).

Una tercera aplicación de creciente importancia es la monitorización neurofisiológica intraoperatoria. Durante cirugías complejas que involucran el tronco encefálico, el ángulo pontocerebeloso o la base del cráneo (por ejemplo, resección de tumores o descompresión microvascular), la monitorización continua de las latencias y amplitudes del ABR permite al cirujano recibir retroalimentación en tiempo real sobre la función neural. La preservación de la Onda V es un indicador clave de que el nervio auditivo y las vías del tronco encefálico no están siendo dañadas por la manipulación quirúrgica, ayudando a prevenir la pérdida auditiva iatrogénica y mejorando los resultados postoperatorios. Además, el ABR es una prueba objetiva utilizada en la evaluación de pacientes en estado de coma para determinar la funcionalidad de las vías del tronco encefálico, ya que la presencia de respuestas ABR normales sugiere la integridad de estas estructuras vitales en ausencia de respuesta cortical.

6. Interpretación Clínica y Patologías Asociadas

La interpretación del ABR es un proceso metódico que se basa en la comparación de los parámetros medidos (latencias absolutas, latencias interpico y amplitudes) con normas estandarizadas específicas para la edad y el sexo del paciente. El análisis se centra en la identificación de patrones que permitan diferenciar entre la localización coclear, retrococlear o conductiva de la disfunción. La replicabilidad de la respuesta es un criterio de calidad fundamental; una respuesta solo se considera válida si es consistente al repetirse la prueba bajo las mismas condiciones.

Un hallazgo común en la pérdida auditiva conductiva (causada por problemas en el oído externo o medio, como otitis media con efusión o perforación timpánica) es el retraso uniforme de todas las ondas (I-V), manteniendo las latencias interpico (I-V) dentro de los límites normales. Esto se interpreta como un desfase temporal: el sonido llega tarde al oído interno debido a la atenuación, pero una vez que llega, la conducción neural posterior es normal. Por otro lado, la pérdida auditiva neurosensorial coclear típicamente resulta en un umbral elevado del ABR, pero con latencias interpico normales una vez que se compensa la intensidad del estímulo (es decir, al medir la respuesta a una intensidad que está por encima del umbral del paciente), lo que indica que el problema radica en la transducción sensorial en la cóclea y no en la velocidad de conducción central.

La Neuropatía Auditiva/Disincronía Auditiva (AN/AD) es un trastorno específico que el ABR es esencial para diagnosticar. En AN/AD, la Onda I puede estar presente o ser normal, reflejando una función de las células ciliadas externas relativamente intacta, pero las ondas subsiguientes (II-V) están ausentes, gravemente desorganizadas o no son replicables. Este patrón refleja una mala sincronización en el disparo del nervio auditivo o del tronco encefálico, a pesar de una función coclear periférica que a menudo se demuestra con la presencia de otoemisiones acústicas (OAE). Este diagnóstico es crucial porque los pacientes con AN/AD responden de manera diferente a las intervenciones audiológicas tradicionales. Finalmente, las patologías del tronco encefálico (tumores, isquemia, esclerosis múltiple, enfermedades degenerativas) se caracterizan por una disociación entre las ondas tempranas (I-III) y tardías (IV-V), con un claro alargamiento de las latencias interpico, especialmente I-V o III-V, indicando un retraso en la conducción central que puede ser progresivo o fluctuante.

7. Limitaciones y Evolución del Concepto

A pesar de su inmenso valor diagnóstico, el ABR presenta ciertas limitaciones inherentes que deben ser consideradas en la práctica clínica. La principal limitación es que el ABR evalúa la sincronía neuronal y la transmisión subcortical, pero no la percepción auditiva consciente. Un ABR normal no garantiza una audición funcional perfecta ni la capacidad de comprender el habla, ya que no evalúa las funciones corticales superiores, que son cruciales para el procesamiento lingüístico. Además, el ABR tradicional basado en clics es un predictor pobre de la audición en frecuencias bajas (por debajo de 1000 Hz), lo que requiere el uso de estímulos de tono puro (tone bursts) para una estimación audiométrica completa, un proceso que consume significativamente más tiempo y requiere mayor experiencia técnica.

El ABR es también altamente susceptible a artefactos. El ruido eléctrico ambiental y, crucialmente, el ruido muscular (EMG) pueden degradar la calidad del registro, haciendo que la identificación de la Onda V en el umbral sea imposible. Esta sensibilidad al ruido obliga a realizar la prueba en condiciones de silencio y a menudo requiere la sedación o el sueño natural del paciente, lo que conlleva desafíos logísticos y clínicos, especialmente en entornos ambulatorios. Además, la interpretación visual de morfologías sutiles, especialmente en pacientes con respuestas muy débiles o patológicas, puede introducir un grado de subjetividad, aunque los sistemas automatizados han mitigado este problema en gran medida, proporcionando criterios objetivos de paso/fallo para el cribado neonatal.

La evolución del concepto de potencial evocado auditivo ha llevado al desarrollo de variantes más avanzadas que complementan las deficiencias del ABR. El ABR de estado estable (Auditory Steady-State Response, ASSR) ha emergido como un complemento robusto, especialmente para la estimación del umbral auditivo en frecuencias específicas, ya que puede generar respuestas para múltiples frecuencias y ambos oídos simultáneamente con una mayor objetividad estadística. Si bien el ABR sigue siendo el estándar de oro para la evaluación de la integridad del tronco encefálico y el cribado neonatal rápido, la práctica audiológica moderna exige la combinación de ABR, ASSR y otoemisiones acústicas (OAE) para proporcionar un perfil diagnóstico auditivo completo, objetivo y preciso, reflejando la constante mejora en las técnicas de neurofisiología clínica.

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memjavad (2025, November 1). Respuesta auditiva del tronco encefálico (RATE) – auditory brainstem response (ABR). Spanish Psychological Databases. https://spanish.arabpsychology.com/trm/respuesta-auditiva-del-tronco-encefalico-rate-auditory-brainstem-response-abr/
memjavad. “Respuesta auditiva del tronco encefálico (RATE) – auditory brainstem response (ABR).” Spanish Psychological Databases, 1 November 2025, https://spanish.arabpsychology.com/trm/respuesta-auditiva-del-tronco-encefalico-rate-auditory-brainstem-response-abr/.
memjavad. “Respuesta auditiva del tronco encefálico (RATE) – auditory brainstem response (ABR).” Spanish Psychological Databases. November 1, 2025. https://spanish.arabpsychology.com/trm/respuesta-auditiva-del-tronco-encefalico-rate-auditory-brainstem-response-abr/.