Síndrome de Andrade – Andrade’s syndrome


Síndrome de Andrade (Polineuropatía Amiloidótica Familiar Tipo I)

Primary Disciplinary Field(s): Neurología, Genética Médica, Cardiología

1. Definición y Nomenclatura

El Síndrome de Andrade, también conocido como Polineuropatía Amiloidótica Familiar (PAF) Tipo I, es una enfermedad hereditaria, autosómica dominante, progresiva y multisistémica. Se clasifica dentro de las amiloidosis por transtiretina (ATTR), específicamente la forma variante o hereditaria (ATTRv). Esta condición se caracteriza por la deposición extracelular de fibrillas de amiloide derivadas de la proteína transtiretina (TTR) mutada. Dichas deposiciones afectan de manera predominante al sistema nervioso periférico y autónomo, aunque su naturaleza sistémica implica la afectación de órganos vitales como el corazón, los riñones y el tracto gastrointestinal.

La gravedad del Síndrome de Andrade reside en su curso implacablemente progresivo y la disfunción orgánica que resulta de la acumulación tóxica de amiloide. Inicialmente, la enfermedad se manifiesta como una polineuropatía sensitivo-motora de progresión distal que conduce a una severa discapacidad. La esperanza de vida, sin tratamiento, es significativamente reducida, usualmente culminando en insuficiencia cardíaca o complicaciones de la neuropatía autónoma. Por esta razón, el diagnóstico temprano y la intervención terapéutica son cruciales para modificar la historia natural de la enfermedad.

Aunque históricamente se le denominó Síndrome de Andrade en honor al neurólogo portugués Corino de Andrade, quien lo describió por primera vez en 1952 en pacientes de Póvoa de Varzim, la nomenclatura moderna tiende a enfocarse en la causa molecular. Actualmente, se utiliza el término Polineuropatía Amiloidótica Familiar (PAF) o, más precisamente, Amiloidosis por TTR variante, especificando la mutación subyacente, siendo la más común la Val30Met (p.Val50Met).

2. Etiología y Genética

El Síndrome de Andrade es causado por mutaciones en el gen que codifica la proteína transtiretina (TTR), localizado en el cromosoma 18. La TTR es sintetizada principalmente en el hígado y, en menor medida, en el plexo coroideo y la retina. La enfermedad sigue un patrón de herencia autosómica dominante, lo que significa que solo se necesita una copia del gen mutado para que la persona desarrolle la enfermedad. No obstante, la enfermedad exhibe una penetrancia variable, lo que complica el asesoramiento genético, ya que no todos los portadores de la mutación manifestarán síntomas clínicos.

La mutación más frecuentemente asociada con el Síndrome de Andrade es la sustitución de la valina por metionina en la posición 30 de la proteína (V30M o p.Val50Met). Esta mutación es endémica en ciertas regiones, destacando la población de Portugal (particularmente en el área de Póvoa de Varzim y Vila do Conde), Suecia y Japón. La prevalencia global de esta mutación subraya la importancia de la migración y los efectos fundadores en la distribución de la enfermedad. Además de V30M, se han identificado más de 120 mutaciones diferentes en el gen TTR, cada una con potencial para causar diferentes fenotipos de amiloidosis.

La variabilidad fenotípica no solo se debe a las distintas mutaciones, sino también a factores genéticos y ambientales aún no completamente comprendidos. Por ejemplo, la edad de inicio puede variar significativamente, clasificándose en inicio temprano (antes de los 50 años) o inicio tardío (después de los 50 años). En las formas de inicio tardío, la afectación cardíaca tiende a ser más prominente. El fenómeno de la anticipación (aparición de la enfermedad a una edad más temprana en generaciones sucesivas) ha sido observado, aunque su base molecular precisa sigue siendo objeto de investigación.

3. Patofisiología Molecular

La transtiretina (TTR) en su estado nativo existe como un tetrámero estable y funcional, cuya principal función es el transporte de la hormona tiroidea tiroxina y el retinol (vitamina A) a través de su unión con la proteína de unión al retinol. En el Síndrome de Andrade, la mutación genética desestabiliza la estructura del tetrámero. Esta inestabilidad molecular provoca que el tetrámero se disocie en monómeros.

Una vez disociados, estos monómeros alterados sufren un cambio conformacional y se pliegan incorrectamente. Esta malformación facilita la agregación y el ensamblaje en estructuras altamente organizadas conocidas como fibrillas de amiloide. Estas fibrillas tienen una estructura característica de lámina beta plegada, que las hace resistentes a la degradación proteolítica y permite su deposición progresiva en los tejidos extracelulares.

La acumulación de estas fibrillas de amiloide de TTR es tóxica para las células y el tejido circundante. En el sistema nervioso, la deposición de amiloide causa daño directo a los axones y las células de Schwann, lo que resulta en la neuropatía. En el corazón, las fibrillas se depositan en el miocardio, provocando un aumento de la rigidez ventricular y una disfunción diastólica que evoluciona a una cardiomiopatía restrictiva, la cual es la principal causa de muerte en muchos pacientes con Síndrome de Andrade.

4. Manifestaciones Clínicas: Neuropatía Periférica

La manifestación clínica inicial y definitoria del Síndrome de Andrade es la polineuropatía sensitivo-motora progresiva. Típicamente, los síntomas comienzan en las extremidades inferiores. Los pacientes suelen experimentar parestesias, disestesias y dolor neuropático, reflejando el compromiso inicial de las fibras nerviosas pequeñas, responsables de la sensación de dolor y temperatura. Esta afectación temprana a menudo lleva a diagnósticos erróneos, como el síndrome del túnel carpiano (que puede ser un síntoma temprano debido a la deposición local de amiloide) o neuropatías diabéticas.

A medida que la enfermedad progresa, se comprometen las fibras nerviosas grandes, lo que resulta en la pérdida de la propiocepción, la vibración y la fuerza motora. Esto conduce a una marcha inestable, dificultad para caminar y, eventualmente, la necesidad de asistencia para la movilidad. La distribución de la debilidad es típicamente distal y simétrica, ascendiendo gradualmente a las extremidades superiores, siguiendo un patrón de “guante y calcetín”.

El dolor neuropático asociado con la disfunción de las fibras pequeñas puede ser extremadamente debilitante. La pérdida de la sensibilidad térmica es particularmente peligrosa, ya que expone a los pacientes a lesiones inadvertidas y quemaduras. La rápida progresión de la neuropatía motora, junto con el dolor crónico, deteriora drásticamente la calidad de vida y limita la autonomía del individuo en un período de tiempo relativamente corto, si no se interviene terapéuticamente.

5. Manifestaciones Clínicas: Afectación Sistémica

El carácter sistémico del Síndrome de Andrade implica una profunda afectación del sistema nervioso autónomo y de otros órganos vitales. La neuropatía autónoma es una característica temprana y devastadora, manifestándose comúnmente como disfunción gastrointestinal. Los síntomas incluyen diarrea intratable que se alterna con estreñimiento, saciedad precoz y pérdida de peso significativa debido a la malabsorción y la dismotilidad gástrica e intestinal.

La disfunción cardiovascular autónoma es también prevalente e incluye hipotensión ortostática severa, que puede causar síncopes y caídas. Además, la disfunción eréctil en hombres y los problemas vesicales (vejiga neurógena) son comunes. Sin embargo, la manifestación sistémica más crítica en términos de pronóstico es la cardiomiopatía amiloidótica. La infiltración de amiloide en el miocardio y el sistema de conducción cardíaco provoca engrosamiento de las paredes ventriculares, disfunción diastólica y arritmias (bloqueo auriculoventricular), siendo la principal causa de mortalidad.

Otros órganos afectados incluyen los riñones, donde la deposición de amiloide puede causar proteinuria y, en casos avanzados, insuficiencia renal crónica. Los ojos también pueden verse comprometidos, con la aparición de opacidades vítreas, glaucoma secundario o vasculopatía retiniana. El compromiso ocular, aunque raramente amenaza la vida, requiere un manejo oftalmológico especializado. La complejidad de esta enfermedad requiere, por tanto, un enfoque de manejo multidisciplinario que abarque neurología, cardiología, gastroenterología y nefrología.

6. Historia y Contexto de la Identificación

El reconocimiento formal del Síndrome de Andrade se remonta a la década de 1950. Antes de las descripciones de Corino de Andrade, existían reportes esporádicos de neuropatías hereditarias atípicas. No obstante, fue su trabajo detallado sobre una cohorte de pacientes en el norte de Portugal lo que estableció la enfermedad como una entidad clínica y patológica distinta.

En 1952, Corino de Andrade publicó sus hallazgos, describiendo la enfermedad como una “polineuropatía amiloidótica familiar”. Su investigación no solo delineó el patrón de herencia autosómico dominante y la progresión clínica (iniciada con síntomas sensitivos y autónomos), sino que también confirmó la presencia de depósitos de amiloide mediante biopsias de nervios periféricos. Este trabajo pionero fue crucial para diferenciar esta condición de otras neuropatías periféricas.

Durante las décadas siguientes, la investigación se centró en identificar la composición bioquímica de las fibrillas. En 1978, se descubrió que la proteína precursora era la transtiretina. Este descubrimiento transformó la comprensión de la enfermedad, pasando de ser un misterio neuropatológico geográficamente restringido a ser una patología molecular bien definida. El contexto histórico de la investigación de Andrade no solo ayudó a las comunidades endémicas, sino que también sentó las bases para la comprensión de todas las amiloidosis sistémicas.

7. Diagnóstico

El diagnóstico del Síndrome de Andrade requiere una alta sospecha clínica, especialmente en pacientes con polineuropatía progresiva de origen desconocido acompañada de disfunción autonómica o afectación cardíaca. El proceso diagnóstico se basa en la confirmación de la deposición de amiloide y la identificación de la mutación genética específica.

La confirmación histopatológica se logra mediante la biopsia de tejido. Aunque históricamente se realizaban biopsias de nervio sural, actualmente se prefieren sitios menos invasivos como la biopsia de la almohadilla de grasa abdominal o de las glándulas salivales menores. La presencia de amiloide se confirma mediante la tinción con Rojo Congo, que bajo luz polarizada exhibe una característica birrefringencia verde manzana. En caso de sospecha cardíaca, la biopsia endomiocárdica puede ser necesaria, aunque técnicas de imagen avanzadas han reducido su necesidad.

El estándar de oro para la clasificación definitiva es el análisis genético. La secuenciación del gen TTR confirma la presencia de la mutación (e.g., V30M). Además, las pruebas de imagen son esenciales para evaluar la extensión de la afectación orgánica. La ecocardiografía revela el engrosamiento de las paredes ventriculares, mientras que la gammagrafía cardíaca con trazadores óseos (como DPD o PYP) es altamente sensible y específica para diferenciar la amiloidosis ATTR de otras formas de amiloidosis, especialmente en el contexto de la cardiomiopatía.

8. Manejo y Tratamiento

El tratamiento del Síndrome de Andrade ha evolucionado drásticamente en las últimas décadas, pasando de ser una enfermedad incurable a una condición manejable con terapias modificadoras. El objetivo principal del tratamiento es detener o ralentizar la producción y deposición de la TTR amiloidogénica.

Históricamente, el trasplante hepático fue la única opción terapéutica que alteraba la progresión de la enfermedad. Dado que el hígado es la principal fuente de TTR, reemplazar el órgano por uno de un donante sano que produce TTR no mutada detiene la fuente de la proteína anómala. Sin embargo, el trasplante no revierte el amiloide ya depositado y tiene limitaciones significativas, como la disponibilidad de órganos y la progresión de la enfermedad cardíaca o neurológica ya establecida post-trasplante.

Las terapias farmacológicas modernas se dividen en dos categorías principales: estabilizadores de TTR y silenciadores genéticos. Los estabilizadores (como el Tafamidis y el Diflunisal) actúan uniéndose al tetrámero de TTR, previniendo su disociación y, por ende, la formación de monómeros amiloidogénicos. Los silenciadores genéticos (como Patisiran, un siRNA, e Inotersen, un oligonucleótido antisentido) reducen la producción hepática de TTR mutada al interferir con el ARN mensajero (mRNA) del gen TTR. Estas terapias han demostrado ser altamente efectivas para ralentizar e incluso revertir la progresión de la neuropatía en muchos pacientes, marcando una nueva era en el manejo de esta enfermedad.

9. Pronóstico y Calidad de Vida

Sin tratamiento, el pronóstico del Síndrome de Andrade es sombrío. La enfermedad es invariablemente mortal, con una supervivencia promedio de 7 a 15 años después del inicio de los síntomas, dependiendo de la mutación y la edad de inicio. La muerte suele ser el resultado de complicaciones cardíacas (arritmias o insuficiencia cardíaca progresiva) o caquexia y complicaciones derivadas de la neuropatía autonómica.

La introducción de terapias modificadoras de la enfermedad, especialmente los silenciadores genéticos y los estabilizadores de alta potencia, ha transformado significativamente el pronóstico. Los pacientes diagnosticados y tratados tempranamente (particularmente aquellos con la mutación V30M de inicio temprano) tienen una expectativa de vida mucho mayor y una mejor preservación de la función neurológica y la calidad de vida. No obstante, el manejo requiere una vigilancia continua de la función cardíaca y renal.

La calidad de vida en pacientes con Síndrome de Andrade depende en gran medida del manejo de los síntomas de soporte. Esto incluye el control del dolor neuropático, el manejo de la disfunción gastrointestinal (a menudo con dietas especializadas o agentes procinéticos), y el tratamiento de la hipotensión ortostática. La atención paliativa y el soporte psicológico son esenciales para abordar el impacto físico y emocional de una enfermedad hereditaria, progresiva y multisistémica.

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memjavad (2025, October 25). Síndrome de Andrade – Andrade’s syndrome. Spanish Psychological Databases. https://spanish.arabpsychology.com/trm/sindrome-de-andrade-andrades-syndrome/
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