sistema colinérgico – cholinergic system


Sistema Colinérgico

Primary Disciplinary Field(s): Neurociencia, Farmacología, Fisiología

1. Definición y Componentes Fundamentales

El sistema colinérgico representa uno de los sistemas de neurotransmisión más antiguos y fundamentales en la biología animal, siendo esencial para la regulación de funciones tanto en el sistema nervioso central (SNC) como en el sistema nervioso periférico (SNP). Se define por su dependencia del neurotransmisor acetilcolina (ACh), la primera molécula identificada como mensajero químico en la sinapsis. Este sistema no solo media la contracción muscular voluntaria en la unión neuromuscular, sino que también desempeña roles críticos en la modulación de la atención, el aprendizaje, la memoria y la regulación de las funciones autonómicas. Su estudio es crucial para comprender la homeostasis fisiológica y las bases de numerosas patologías neurodegenerativas.

La funcionalidad del sistema colinérgico reside en un ciclo bioquímico y estructural altamente regulado. Este ciclo comienza con la síntesis de la ACh dentro de la neurona presináptica, seguida de su almacenamiento en vesículas sinápticas. Tras un potencial de acción y la consecuente afluencia de iones de calcio, la ACh es liberada al espacio sináptico. Una vez allí, interactúa con receptores específicos postsinápticos para transmitir la señal. Finalmente, para garantizar la precisión y la temporalidad del mensaje, la ACh es rápidamente inactivada por la enzima acetilcolinesterasa (AChE), que hidroliza el neurotransmisor en colina y acetato, permitiendo la recaptación de la colina para reiniciar el ciclo. Esta rápida inactivación es una característica distintiva que permite una señalización extremadamente precisa y transitoria.

Desde una perspectiva funcional, el sistema colinérgico actúa primariamente como un modulador. Mientras que en el SNP es el principal mediador excitatorio en la unión neuromuscular y en gran parte del sistema parasimpático, en el SNC, sus proyecciones difusas modulan el estado de excitabilidad cortical, facilitando procesos cognitivos complejos. La arquitectura de sus proyecciones, que se originan en núcleos relativamente pequeños pero que se extienden a vastas áreas del cerebro, subraya su papel en la integración de información y la coordinación de estados cerebrales globales, como la transición entre el sueño y la vigilia.

2. El Neurotransmisor Clave: Acetilcolina (ACh)

La acetilcolina (ACh) es un éster de colina y ácido acético, cuya síntesis es catalizada por la enzima colina acetiltransferasa (ChAT). Este proceso metabólico requiere dos precursores esenciales: la colina, que generalmente se obtiene a través de la dieta o la degradación de lípidos de membrana, y el acetil-coenzima A (Acetil-CoA), derivado del metabolismo mitocondrial. La disponibilidad de colina es a menudo el factor limitante de la velocidad de síntesis de ACh, lo que resalta la importancia de los mecanismos de transporte de colina de alta afinidad en la terminal nerviosa. Una vez sintetizada, la ACh es transportada activamente al interior de las vesículas sinápticas por el transportador vesicular de ACh (VAChT), donde espera su liberación exocítica.

La liberación de ACh en la hendidura sináptica es un evento dependiente de calcio. Cuando el potencial de acción alcanza la terminal presináptica, la despolarización resultante abre los canales de calcio dependientes de voltaje, provocando la entrada de Ca²⁺. Este influjo de calcio desencadena la fusión de las vesículas sinápticas con la membrana presináptica, liberando el neurotransmisor por exocitosis. La cantidad de ACh liberada está finamente regulada y puede ser modulada por autorreceptores presinápticos que, al ser activados por la propia ACh liberada, pueden inhibir o facilitar futuras liberaciones, sirviendo como un mecanismo de retroalimentación esencial para mantener la precisión de la señal.

La terminación de la señal colinérgica es tan crítica como su inicio. Esta función recae casi exclusivamente en la acetilcolinesterasa (AChE), una enzima de acción extremadamente rápida que se encuentra anclada a la membrana postsináptica y en la hendidura sináptica. La AChE hidroliza la ACh en colina inactiva y acetato en microsegundos, asegurando que la acción de la ACh sea breve y localizada. Si la AChE se inhibiera, la ACh se acumularía en la sinapsis, provocando una estimulación excesiva y prolongada de los receptores, lo que llevaría a la despolarización persistente y, finalmente, a la parálisis funcional. Esta es la base molecular de la toxicidad de los agentes nerviosos y algunos pesticidas organofosforados, que son potentes inhibidores de la AChE.

3. Receptores Colinérgicos

Los efectos biológicos de la acetilcolina están mediados por dos familias principales de receptores, que se distinguen tanto por su estructura molecular como por su mecanismo de transducción de señal y su farmacología. Estos son los receptores nicotínicos y los receptores muscarínicos, nombrados así por su capacidad de ser activados selectivamente por los alcaloides nicotina y muscarina, respectivamente. La distribución y el subtipo de receptor activado determinan la respuesta celular final, permitiendo que la ACh actúe como un neurotransmisor rápido y excitatorio en algunos contextos y como un neuromodulador lento e inhibidor en otros.

Los receptores nicotínicos (nAChR) son canales iónicos de compuerta de ligando (ionotrópicos). Su activación por la ACh provoca un cambio conformacional que abre el canal, permitiendo el rápido flujo de iones (principalmente sodio y, en algunos subtipos, calcio) hacia el interior de la célula, resultando en una despolarización rápida y una respuesta excitatoria. Los nAChR son pentámeros compuestos por diversas subunidades (α, β, γ, δ, ε), cuya combinación define sus propiedades funcionales y su ubicación. Son cruciales en la unión neuromuscular (subtipo muscular, altamente sensible a la curare) y en los ganglios autonómicos. En el SNC, los nAChR modulan la liberación de otros neurotransmisores y están implicados en la atención y la adicción a la nicotina.

Por otro lado, los receptores muscarínicos (mAChR) son receptores acoplados a proteínas G (metabotrópicos). Existen cinco subtipos (M1 a M5), que se distribuyen ampliamente en el SNC y en los órganos efectores del sistema parasimpático (corazón, músculo liso, glándulas). Dado que están acoplados a segundos mensajeros, su activación produce respuestas celulares más lentas y prolongadas, que pueden ser excitatorias o inhibitorias. Los subtipos M1, M3 y M5 se acoplan a la proteína Gq, aumentando la concentración intracelular de calcio, mientras que M2 y M4 se acoplan a la proteína Gi, inhibiendo la adenilato ciclasa y, en el caso de M2 en el corazón, abriendo canales de potasio para disminuir la frecuencia cardíaca. Esta diversidad metabotrópica confiere al sistema colinérgico su capacidad de modulación de largo alcance sobre la excitabilidad neuronal, la plasticidad sináptica y la función orgánica visceral.

4. Organización Anatómica del Sistema Colinérgico

La organización anatómica del sistema colinérgico se divide fundamentalmente entre el sistema nervioso periférico (SNP) y el sistema nervioso central (SNC), cada uno con funciones bien diferenciadas. En el SNP, el sistema colinérgico es la vía de salida motora primaria: en el sistema somático, las neuronas motoras que inervan el músculo esquelético liberan ACh en la unión neuromuscular. En el sistema nervioso autónomo, la ACh es el neurotransmisor liberado por todas las neuronas preganglionares (tanto simpáticas como parasimpáticas) y por todas las neuronas postganglionares parasimpáticas. Este patrón subraya la importancia de la ACh en la iniciación de la acción motora y en la regulación de las funciones de “descanso y digestión”.

Dentro del SNC, las neuronas colinérgicas se agrupan en núcleos específicos que proyectan ampliamente a lo largo del cerebro, ejerciendo un control modulador global. Los sistemas colinérgicos centrales más importantes se originan en el prosencéfalo basal. Este grupo incluye el Núcleo Basal de Meynert (NBM) y el complejo del Septum Medial/Banda Diagonal de Broca. Las neuronas del NBM proyectan difusamente a la neocorteza y la amígdala, siendo cruciales para la activación cortical y el procesamiento de la información sensorial y la atención. Las proyecciones del Septum Medial se dirigen principalmente al hipocampo, donde la ACh facilita la plasticidad sináptica, un proceso fundamental para la adquisición de la memoria espacial y episódica.

Un segundo conjunto de neuronas colinérgicas centrales reside en el tronco encefálico, específicamente en los núcleos Pedunculopontino (PPT) y Tegmental Laterodorsal (LDT). Estos núcleos proyectan hacia el tálamo, el hipotálamo y el prosencéfalo basal. Las proyecciones del tronco encefálico son vitales para la regulación de los estados de conciencia. Son particularmente activas durante la vigilia y, de manera paradójica, durante la fase de sueño REM (movimiento rápido de ojos), siendo esenciales para la generación de la actividad electroencefalográfica de baja amplitud y alta frecuencia asociada a estos estados. La interacción entre los sistemas colinérgicos del prosencéfalo basal y el tronco encefálico permite una coordinación precisa de la alerta, la atención sostenida y el ciclo circadiano del sueño.

5. Funciones Fisiológicas y Comportamentales

El sistema colinérgico es quizás el sistema neuromodulador más fuertemente ligado a las funciones cognitivas superiores. Una de sus funciones más robustas es la facilitación de la atención y el aprendizaje. La liberación de ACh en la corteza prefrontal y parietal, mediada por el Núcleo Basal de Meynert, aumenta la relación señal-ruido en las redes neuronales, permitiendo una mejor discriminación de estímulos relevantes y una atención sostenida. En el hipocampo, la ACh, actuando a través de receptores muscarínicos y nicotínicos, promueve la potenciación a largo plazo (LTP), el mecanismo celular que subyace a la formación de nuevas memorias.

A nivel motor, la ACh es indispensable. En la unión neuromuscular, la liberación de ACh es el único evento que desencadena la contracción del músculo esquelético. Cualquier fallo en esta sinapsis, ya sea por bloqueo de receptores nicotínicos (como en la miastenia gravis) o por inhibición de la liberación de ACh (como por la toxina botulínica), resulta en debilidad muscular o parálisis. Centralmente, el sistema colinérgico también contribuye a la coordinación motora fina y al equilibrio a través de sus interacciones con los ganglios basales y el cerebelo.

En el ámbito de la regulación autonómica, el sistema colinérgico domina la rama parasimpática. Sus acciones son típicamente conservadoras y restauradoras, promoviendo el estado de “reposo y digestión”. Ejemplos incluyen la disminución de la frecuencia cardíaca (efecto mediado por receptores M2 en el nodo sinoauricular), el aumento de la motilidad gastrointestinal, la constricción pupilar (miosis) y la estimulación de la secreción glandular salival y lacrimal. El equilibrio entre el control colinérgico parasimpático y el control adrenérgico simpático es fundamental para la homeostasis cardiovascular y visceral.

6. Implicaciones Farmacológicas y Clínicas

Dada la ubicuidad y la importancia funcional de la ACh, el sistema colinérgico constituye un blanco terapéutico principal en la farmacología. Las drogas que interactúan con este sistema se clasifican generalmente como agonistas (que imitan o potencian la acción de la ACh) o antagonistas (que bloquean la acción de la ACh). Los agonistas muscarínicos, por ejemplo, se utilizan para tratar el glaucoma (al inducir miosis) o la atonía vesical. Los antagonistas muscarínicos, como la atropina, se utilizan para dilatar la pupila o para contrarrestar la bradicardia severa.

La relevancia clínica más significativa del sistema colinérgico se observa en la Enfermedad de Alzheimer. Una de las características neuropatológicas más consistentes en pacientes con Alzheimer es la pérdida selectiva y profunda de neuronas colinérgicas en el prosencéfalo basal, particularmente en el Núcleo Basal de Meynert. Esta denervación colinérgica se correlaciona directamente con la gravedad del deterioro cognitivo, especialmente en las áreas de memoria y atención. La estrategia farmacológica principal para el tratamiento sintomático de esta enfermedad se centra en aumentar la disponibilidad de ACh en la sinapsis.

Para lograr este aumento de ACh, se utilizan los inhibidores de la acetilcolinesterasa (I-AChE), como el donepezilo, la rivastigmina y la galantamina. Estos fármacos impiden la degradación enzimática de la ACh liberada, prolongando su acción sobre los receptores postsinápticos y mejorando temporalmente la función cognitiva en muchos pacientes. Sin embargo, el sistema colinérgico también está implicado en otras patologías, como la miastenia gravis (una enfermedad autoinmune donde los anticuerpos atacan los nAChR musculares) y ciertas formas de esquizofrenia y depresión. Además, el nAChR es el receptor clave en la adicción a la nicotina, lo que subraya el papel del sistema en los circuitos de recompensa y dependencia.

7. Lecturas Adicionales

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memjavad. “sistema colinérgico – cholinergic system.” Spanish Psychological Databases, 15 November 2025, https://spanish.arabpsychology.com/trm/sistema-colinergico-cholinergic-system/.
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