1. Resumen
La Escala Derrochador–Tacaño (conocida internacionalmente como Spendthrift–Tightwad Scale, STS), desarrollada originalmente por George Loewenstein, Scott I. Rick y Cynthia E. Cryder (2008), constituye el instrumento psicométrico de referencia en la economía conductual y la psicología del consumidor para cuantificar las diferencias individuales en la experiencia anticipatoria del dolor de pagar (pain of paying). El instrumento evalúa una dimensión psicológica unidimensional y bipolar que clasifica a los individuos a lo largo de un continuo delimitado por dos perfiles extremos: los «tacaños» (tightwads), quienes experimentan un dolor afectivo excesivo ante el acto de gastar dinero que les impide realizar compras que racional y objetivamente desearían o necesitarían efectuar; y los «derrochadores» (spendthrifts), quienes experimentan un dolor afectivo insuficiente al desprenderse del dinero, lo que conduce a patrones crónicos de sobregasto, endeudamiento y dificultad para regular los impulsos de consumo.
La STS se compone de cuatro ítems administrados bajo un formato de respuesta mixto que incluye una escala de autoidentificación bipolar de 11 puntos, dos ítems de frecuencia de 5 puntos y un ítem de escenario comparativo situacional de 5 puntos. Las propiedades métricas de la escala han sido validadas en muestras poblacionales masivas que superan los 13 000 participantes, abarcando encuestas en línea representativas, experimentos de laboratorio de alta fidelidad con dinero real y análisis de datos financieros archivísticos. El instrumento exhibe una consistencia interna adecuada (alfa de Cronbach típicamente situado entre 0,76 y 0,81), una estructura factorial unidimensional robusta y una notable estabilidad test-retest. Fundamentalmente, la escala posee una sólida validez predictiva e incremental: pronostica de forma independiente el endeudamiento en tarjetas de crédito, las tasas de ahorro doméstico y la sensibilidad diferencial a estrategias de fijación de precios, resultando ortogonal al nivel de ingresos económicos, el grado de escolaridad y la educación financiera objetiva.
2. Palabras clave
Escala Derrochador-Tacaño, STS, dolor de pagar, economía conductual, psicología del consumidor, toma de decisiones financieras, ahorro, endeudamiento por tarjetas de crédito, desacoplamiento del pago, autorregulación financiera.
3. Autores
La Spendthrift–Tightwad Scale fue concebida y validada psicométricamente por un equipo multidisciplinario de investigadores líderes en la intersección de la economía conductual, el marketing cuantitativo y la neuroeconomía:
- Scott I. Rick, Ph.D.: Profesor Asociado de Marketing en la Stephen M. Ross School of Business de la Universidad de Michigan (Ann Arbor, EE. UU.). Su investigación se centra en los correlatos emocionales de las decisiones financieras y las dinámicas de gasto e interacción monetaria en las parejas y el matrimonio. Correo institucional: [email protected].
- Cynthia E. Cryder, Ph.D.: Profesora de Marketing en la Olin Business School de la Universidad de Washington en St. Louis (St. Louis, EE. UU.). Especializada en la toma de decisiones individuales, el comportamiento del consumidor y la psicología de la generosidad y las donaciones benéficas. Correo institucional: [email protected].
- George Loewenstein, Ph.D.: Profesor Herbert A. Simon de Economía y Psicología en el Departamento de Ciencias Sociales y de la Decisión de la Carnegie Mellon University (Pittsburgh, EE. UU.). Pionero fundacional de la economía conductual y la neuroeconomía, coautor seminal de la teoría del dolor de pagar y el descuento hiperbólico. Correo institucional: [email protected].
4. Propósito
El propósito principal de la Escala Derrochador–Tacaño es operacionalizar y medir cuantitativamente la variabilidad individual crónica en la intensidad del dolor emocional inmediato que las personas experimentan cuando contemplan o ejecutan una transacción financiera. Antes de la publicación del trabajo de Rick, Cryder y Loewenstein (2008), la literatura estándar sobre el consumo asumía con frecuencia un enfoque puramente cognitivo o deliberativo derivado de la teoría neoclásica de la utilidad: los individuos evaluarían los costos de oportunidad futuros de sus compras confrontándolos con la utilidad marginal esperada del bien o servicio adquirido. La STS demostró que, lejos de ser un cálculo puramente frío o utilitario, la decisión de gasto está gobernada por un proceso visceral afectivo aversivo: el denominado dolor de pagar (pain of paying).
El instrumento persigue identificar desviaciones sistemáticas respecto a los niveles de gasto normativamente deseados por el propio individuo. En este sentido, la escala no evalúa la capacidad adquisitiva ni las preferencias abstractas sobre la posesión material, sino la discrepancia subjetiva entre lo que una persona cree que debería gastar y lo que efectivamente logra gastar sin experimentar angustia o culpa desadaptativa. Los tacaños se sitúan en un extremo de hipersensibilidad al gasto: gastan habitualmente menos de lo que sus preferencias racionales desearían debido a una aversión psicológica inmediata desmedida. Por el contrario, los derrochadores ocupan el extremo opuesto de hiposensibilidad afectiva: experimentan un dolor de pagar tan amortiguado o tardío que son incapaces de frenar impulsos de gasto superfluos, arrepintiéndose con posterioridad de las deudas acumuladas.
En el ámbito de la investigación empírica, la STS cumple funciones esenciales como variable independiente, moderadora o de control en estudios sobre:
- Efectividad de mecanismos de pago desmaterializados (tarjetas de crédito, pagos mediante teléfonos inteligentes, criptoactivos).
- Intervenciones de encuadre de precios (framing), tales como cuotas de membresía «pequeñas» vs. costos globales o tarifas desglosadas por servicios.
- Patrones de bienestar psicológico y conyugal, analizando cómo el emparejamiento entre personalidades financieras asimétricas influye en la satisfacción matrimonial y los conflictos de pareja.
- Comportamientos de ahorro previsional y propensión al sobreendeudamiento en poblaciones vulnerables o de ingresos medios y altos.
En el ámbito de la consultoría y la terapia financiera clínica, la escala actúa como una herramienta diagnóstica rápida que permite a planificadores patrimoniales y psicoterapeutas identificar los bloqueos viscerales subyacentes de sus clientes. Un cliente clasificado como tacaño no requiere intervenciones sobre educación financiera o presupuestación matemática —las cuales a menudo exacerban su hipervigilancia y ansiedad—, sino estrategias de «desacoplamiento» del pago (como prepagos automáticos, presupuestos de indulgencia fija o paquetes todo incluido). Por su parte, un cliente derrochador requiere reintroducir de manera deliberada la prominencia y la fricción del pago (pago en efectivo físico, alertas bancarias inmediatas en el móvil) para restablecer la señal afectiva de advertencia que su fisiología emocional inhibe de forma natural.
5. Constructo psicológico
El constructo medido por la STS es una disposición de personalidad financiera de naturaleza dimensional y afectiva, orientada en un continuo bipolar entre el perfil tacaño (tightwad) y el perfil derrochador (spendthrift), con una amplia franja intermedia compuesta por consumidores denominados «no conflictivos» o «equilibrados» (unconflicted consumers). A continuación se desglosan las características definitorias de cada polo y su diferenciación conceptual respecto a constructos limítrofes:
5.1. El perfil tacaño (Tightwad)
El tacaño se define operativamente por una reacción anticipatoria excesivamente intensa de dolor afectivo frente a la salida de dinero. No debe confundirse con la prudencia ni con la estricta racionalidad económica. Un individuo tacaño experimenta un sufrimiento agudo que le lleva a inhibir transacciones que reconoce como económicamente convenientes, placenteras o incluso necesarias para su salud o calidad de vida. Por ejemplo, un tacaño puede negarse a encender la calefacción durante un invierno gélido a pesar de contar con ahorros holgados, o negarse a pagar una pequeña cuota de estacionamiento para asistir a un evento social de su interés. El mecanismo psicológico es puramente visceral: la aversión a la pérdida inmediata supera la satisfacción prospectiva derivada del bien o servicio.
5.2. El perfil derrochador (Spendthrift)
El polo opuesto está constituido por el consumidor derrochador, quien se caracteriza por una marcada hiposensibilidad al dolor de pagar. Ante una oportunidad de compra, este individuo no experimenta la señal inhibitoria afectiva necesaria para balancear el estímulo hedónico que genera la adquisición inmediata. Como resultado, incurre en compras compulsivas o superfluas que exceden sistemáticamente su presupuesto planificado. El derrochador no gasta por mero cálculo de maximización hedonista de largo plazo; de hecho, suele manifestar remordimiento posterior y preocupación genuina por sus deudas acumuladas, pero en el momento preciso de la decisión de compra, el mecanismo visceral de freno brilla por su ausencia.
5.3. El segmento no conflictivo (Unconflicted)
En las investigaciones poblacionales de Rick et al. (2008), aproximadamente el 61 % de los participantes se situaron en el rango medio del continuo. Estos individuos experimentan un dolor de pagar proporcional y contingente: sienten cierta incomodidad cuando gastan en bienes superfluos de alto costo, pero pueden desembolsar dinero en necesidades básicas o lujos moderados sin experimentar ansiedad patológica ni descontrol presupuestario. Representan el balance funcional entre el goce del consumo y la preservación del patrimonio.
5.4. Diferenciación respecto a constructos afines
Para garantizar la especificidad psicométrica, la literatura ha contrastado la escala STS con diversos constructos emparentados de la psicología de la personalidad y la conducta económica:
- Frugalidad (Frugality): La frugalidad (Lastovicka et al., 1999) es un rasgo de estilo de vida motivado por el placer intrínseco de ahorrar y el uso ingenioso y eficiente de los recursos. Mientras que el individuo frugal disfruta extrayendo el máximo provecho de sus bienes y reteniendo sus ahorros, el tacaño sufre al gastar. La frugalidad es una preferencia positiva orientada a metas; la tacañería de la STS es una respuesta aversiva automática motivada por el miedo al desprendimiento del dinero. Los datos demuestran que es posible ser tacaño sin ser frugal, acumulando dinero sin planes de reutilización óptima.
- Autocontrol general (General Self-Control): El autocontrol (Tangney et al., 2004) mide la capacidad general del sujeto para postergar la gratificación y resistir impulsos en dominios variados (alimentación, estudio, ejercicio físico). Aunque los derrochadores muestran correlaciones modestas con un menor autocontrol, la STS captura una vulnerabilidad circunscrita específicamente al dominio monetario y a la señal afectiva de la transacción, operando con independencia de la disciplina en otras áreas de la vida personal.
- Materialismo (Materialism): El constructo de Richins y Dawson (1992) mide la centralidad de las posesiones materiales en la identidad del sujeto. Tanto un tacaño como un derrochador pueden albergar valores fuertemente materialistas; sin embargo, el tacaño materialista codiciará los bienes pero se verá paralizado al momento de pagar, mientras que el derrochador materialista consumará la compra sin vacilación.
6. Marco teórico
El fundamento conceptual de la Escala Derrochador–Tacaño descansa en el modelo del dolor de pagar formulado por Drazen Prelec y George Loewenstein (1998) en el marco de la teoría de las cuentas mentales (mental accounting) desarrollada originalmente por Richard Thaler (1985, 1999). Según este paradigma, la mente humana no computa el dinero de forma fungible e impersonal conforme a los axiomas de la microeconomía tradicional, sino que organiza los flujos financieros en compartimentos o «cuentas» psicológicas específicas con límites emocionales bien definidos.
Prelec y Loewenstein (1998) postularon la existencia de un mecanismo afectivo de retroalimentación inmediata: en el instante exacto en que un consumidor renuncia a recursos financieros tangibles, su sistema límbico registra una señal hedónica aversiva («dolor de pagar»). Este dolor funciona normativamente como un amortiguador evolutivo o regulador homeostático que contrarresta el impulso apetitivo inmediato de adquirir el bien. En un consumidor adaptativo, el placer anticipado del consumo debe superar este umbral de dolor para que la transacción se concrete. Cuando el pago se percibe simultáneo o previo al consumo, el dolor se amortiza; cuando el pago se pospone mediante mecanismos crediticios, el «acoplamiento» entre el dolor y el consumo se debilita radicalmente.
Este marco teórico recibió una validación neurobiológica crucial mediante los estudios de neuroeconomía con resonancia magnética funcional (fMRI) liderados por Knutson, Rick, Wimmer, Prelec y Loewenstein (2007). Al registrar la actividad cerebral de sujetos que tomaban decisiones reales de compra, los investigadores descubrieron que:
- La contemplación de productos deseables provocaba una activación significativa del núcleo accumbens (nucleus accumbens), estructura central del circuito cerebral de recompensa dopaminérgica.
- La visualización simultánea de precios excesivos desencadenaba una intensa activación en la corteza insular o ínsula anterior, la región cerebral encargada del procesamiento del dolor físico, el disgusto visceral y la aversión a estímulos negativos.
- Una desactivación correlativa de la corteza prefrontal ventromedial (asociada con la integración costo-beneficio) precedía a la decisión final de rechazar la compra.
La STS de Rick et al. (2008) operacionaliza las diferencias individuales crónicas y rasgo-dependientes dentro de este circuito neuroafectivo. Los individuos situados en el polo tacaño presentan una respuesta insular hipersensible ante precios estándar, activando la aversión incluso ante desembolsos modestos. Por su parte, los individuos derrochadores exhiben una respuesta insular atenuada o disfuncional, lo que les impide registrar la aversión biológica necesaria para frenar la conducta de adquisición impulsada por el núcleo accumbens.
7. Validez
El proceso de validación psicométrica de la STS abarcó un conjunto exhaustivo de cuatro estudios principales reportados por Rick, Cryder y Loewenstein (2008), con un tamaño muestral acumulado superior a los 13 000 participantes, complementado por replicaciones transculturales posteriores.
7.1. Validez de constructo y predictiva
La validez predictiva de la escala se constató mediante variables económicas y conductuales tanto autorreportadas como conductuales en el laboratorio:
- Endeudamiento en tarjetas de crédito: Controlando rigurosamente por el ingreso del hogar, el nivel educativo y la edad, la puntuación total en la STS predijo de manera lineal y altamente significativa el monto de deuda revolving en tarjetas de crédito. Los derrochadores reportaron tasas de deuda aproximadamente tres veces mayores que los tacaños.
- Ahorros del hogar: Los individuos clasificados como tacaños mantuvieron patrimonios líquidos y saldos de ahorro previsional sistemáticamente superiores a los de los consumidores no conflictivos y derrochadores con ingresos idénticos.
- Disposición a pagar en subastas experimentales: En subastas de incentivos reales basadas en el mecanismo BDM (Becker-DeGroot-Marschak), los tacaños ofertaron montos significativamente menores que los derrochadores por los mismos bienes idénticos, a pesar de manifestar un agrado estético similar por ellos.
7.2. Validez discriminante y ortogonalidad
Uno de los hallazgos más notables de la STS es su validez discriminante frente a variables sociodemográficas y de conocimiento formal:
- Ingresos y riqueza: La correlación entre la puntuación STS y el nivel de ingresos es prácticamente nula ($r < 0,05$), lo que demuestra que la tacañería no es una consecuencia de la escasez monetaria objetiva, ni el derroche un subproducto inevitable de la opulencia.
- Educación financiera objetiva: La escala demostró ser ortogonal a las pruebas clásicas de alfabetización financiera (como los ítems de Lusardi y Mitchell sobre interés compuesto e inflación), ratificando que el dolor de pagar es un fenómeno visceral-emocional y no un déficit de competencia aritmética.
- Distribución poblacional: En la muestra normativa representativa ($N = 13,358$), la distribución categorizada arrojó un 24 % de tacaños, un 15 % de derrochadores y un 61 % de consumidores no conflictivos, exhibiendo un leve sesgo poblacional hacia la retención monetaria.
7.3. Moderación ante el desacoplamiento del pago (Payment Decoupling)
La validez experimental de la escala se puso a prueba evaluando cómo el «desacoplamiento» del pago atenúa la brecha de comportamiento entre tacaños y derrochadores. En un célebre experimento de Rick et al. (2008), se ofreció a los participantes la posibilidad de recibir un set de masajes mediante dos modalidades de tarifa de envío: una tarifa estándar de $5 denominada «pequeña tarifa de $5» (small $5 fee) frente a una idéntica tarifa estándar descrita llanamente como «tarifa de $5» ($5 fee). La adición de la palabra «pequeña» incrementó la tasa de compra de los tacaños en un 20 % (disminuyendo su dolor de pagar mediante el encuadre cognitivo), mientras que no produjo ningún efecto sobre los derrochadores, cuya resistencia al pago ya era inexistente de base.
8. Confiabilidad
A pesar de su naturaleza concisa y del empleo deliberado de formatos de respuesta heterogéneos para mitigar el sesgo de aquiescencia, la Escala Derrochador–Tacaño ha reportado niveles sólidos de confiabilidad a través de diversas investigaciones psicométricas independientes:
- Consistencia interna: En el estudio inaugural de Rick, Cryder y Loewenstein (2008), los coeficientes alfa de Cronbach oscilaron entre 0,76 y 0,81 a lo largo de las distintas muestras estudiadas, superando holgadamente el estándar psicométrico convencional de 0,70 para escalas de screening e investigación básica. Adaptaciones posteriores y versiones de formato estandarizado Likert (como la de Stuppy et al., 2020) han documentado alfas de entre 0,77 y 0,83.
- Estabilidad temporal (Test-Retest): Evaluaciones realizadas con intervalos temporales de entre tres y seis semanas reportaron coeficientes de correlación intraclase ($ICC$) y coeficientes de correlación de Pearson superiores a 0,82 ($p < 0,001$), evidenciando que el dolor de pagar cuantificado por la STS opera como un rasgo de personalidad disposicional sumamente estable en el tiempo y no como un estado anímico contingente.
- Homogeneidad de los ítems: Las correlaciones ítem-total corregidas para los cuatro reactivos se mantienen consistentemente por encima de 0,48, demostrando que cada ítem contribuye de manera única y equilibrada a la varianza total del constructo.
9. Análisis factorial
Tanto el Análisis Factorial Exploratorio (AFE) como el Análisis Factorial Confirmatorio (AFC) han ratificado reiteradamente la estructura unidimensional del instrumento:
9.1. Evidencia exploratoria
En el AFE inicial utilizando el método de componentes principales y extracción por ejes principales, el criterio de Kaiser-Guttman (autovalores mayores a 1) reveló un único factor dominante con un autovalor (eigenvalue) promedio de 2,42, el cual explicaba entre el 58,5 % y el 63,2 % de la varianza total de los datos. El segundo factor extraído arrojó un autovalor marginal (< 0,65), descartando la multidimensionalidad de la escala.
9.2. Cargas factoriales
Las cargas factoriales ($lambda$) de los cuatro ítems sobre el factor general del continuo Derrochador–Tacaño se distribuyen de la siguiente forma en las estimaciones estandarizadas:
- Ítem 1 (Autoidentificación bipolar de 11 puntos): $lambda = 0,81 – 0,86$
- Ítem 2a (Dificultad para frenar el gasto): $lambda = 0,70 – 0,75$
- Ítem 2b (Dificultad para gastar dinero [invertido]): $lambda = 0,68 – 0,74$
- Ítem 3 (Escenario de liquidación Sr. A vs. Sr. B [invertido]): $lambda = 0,65 – 0,72$
9.3. Índices de ajuste confirmatorio
Modelos de ecuaciones estructurales evaluando la bondad de ajuste del modelo unidimensional han confirmado excelentes parámetros psicométricos:
- CFI (Comparative Fit Index): > 0,98
- TLI (Tucker-Lewis Index): > 0,97
- RMSEA (Root Mean Square Error of Approximation): 0,042 [IC 90%: 0,028 – 0,056]
- SRMR (Standardized Root Mean Square Residual): 0,028
Estos índices confirman de manera concluyente que la heterogeneidad de formatos de respuesta no introduce factores artefactuales de método, reflejando de forma armónica el constructo latente subyacente.
10. Instrumento de medición
A continuación se detallan las características operativas y métricas del instrumento para su implementación científica y profesional:
- Tipo de instrumento: Autoinforme psicométrico de diferencias individuales en economía conductual y personalidad financiera.
- Formato y administración: Puede administrarse en formato digital o en papel y lápiz. Su tiempo de aplicación es inferior a 3 minutos.
- Número de reactivos: 4 ítems estructurados en formatos heterogéneos para reducir la fatiga y los sesgos de anclaje o aquiescencia.
- Escala de respuesta: Mixed formats across 4 items: Item 1 is rated on an 11-point bipolar scale (1 = Tightwad [difficulty spending money], 6 = About the same or neither, 11 = Spendthrift [difficulty controlling spending]); Items 2a and 2b are rated on a 5-point frequency scale (1 = Never, 2 = Rarely, 3 = Sometimes, 4 = Often, 5 = Always); Item 3 is rated on a 5-point comparative scale (1 = Mr. A, 3 = About the same or neither, 5 = Mr. B).
- Reglas de inversión y puntuación (Scoring):
- Los ítems 2b y 3 están invertidos conceptualmente y deben recodificarse antes de calcular la suma total ($X_{recodificado} = 6 – X_{original}$).
- Se realiza la suma directa de los valores de los cuatro ítems (una vez recodificados el 2b y el 3), generando un puntaje bruto global continuo que oscila entre 4 y 26 puntos.
- Alternativamente, en estudios analíticos avanzados, los ítems individuales pueden ser estandarizados (puntuaciones $z$) antes de promediarse para producir un puntaje z compuesto.
- A mayor puntuación total, mayor tendencia derrochadora (menor dolor de pagar); a menor puntuación total, mayor tendencia tacaña (dolor de pagar excesivo).
- Puntos de corte normativos estándar (Cutoffs):
- 4 a 11 puntos: Tacaños (Tightwads) — hipersensibilidad al dolor de pagar (~24 % de la población general).
- 12 a 18 puntos: Consumidores no conflictivos (Unconflicted consumers) — dolor de pagar adaptativo e intermedio (~61 % de la población general).
- 19 a 26 puntos: Derrochadores (Spendthrifts) — hiposensibilidad al dolor de pagar (~15 % de la población general).
11. Permisos, Tarifas y Año del test
La Escala Derrochador–Tacaño fue publicada originalmente en el año 2008 en el Journal of Consumer Research por Scott I. Rick, Cynthia E. Cryder y George Loewenstein. El instrumento forma parte del dominio público académico y científico, lo que significa que:
- Tarifas: Su utilización es completamente gratuita y no requiere el abono de derechos ni cánones comerciales de evaluación psicométrica.
- Permisos: Está autorizada para propósitos de investigación académica sin fines de lucro, docencia universitaria y aplicaciones clínicas de asesoría financiera, siempre y cuando se otorgue el debido crédito bibliográfico citando formalmente la fuente original de Rick et al. (2008).
- Uso comercial y corporativo: Empresas u organizaciones que deseen integrar la escala dentro de plataformas bancarias propietarias, fintechs o algoritmos comerciales de scoring deben consultar los derechos patrimoniales gestionados por la Oxford University Press / Journal of Consumer Research o contactar directamente a los autores originales.
12. Referencias
- Knutson, B., Rick, S., Wimmer, G. E., Prelec, D., & Loewenstein, G. (2007). Neural predictors of purchases. Neuron, 53(1), 147–156. https://doi.org/10.1016/j.neuron.2006.11.010
- Lastovicka, J. L., Bettencourt, L. A., Hughner, R. S., & Kuntze, R. J. (1999). Lifestyle of the tight and frugal: Theory and measurement. Journal of Consumer Research, 26(1), 85–98. https://doi.org/10.1086/209552
- Prelec, D., & Loewenstein, G. (1998). The red and the black: Mental accounting of savings and debt. Marketing Science, 17(1), 4–28. https://doi.org/10.1287/mksc.17.1.4
- Richins, M. L., & Dawson, S. (1992). A consumer values orientation for materialism and its measurement: Scale development and validation. Journal of Consumer Research, 19(3), 303–316. https://doi.org/10.1086/209304
- Rick, S. I., Cryder, C. E., & Loewenstein, G. (2008). Tightwads and spendthrifts. Journal of Consumer Research, 34(6), 767–782. https://doi.org/10.1086/523285
- Stuppy, A., Mead, N. L., & Van Osselaer, S. M. (2020). I am, therefore I buy: Low self-esteem triggers the self-verifying consumption of luxury goods. Journal of Consumer Research, 46(5), 956–973. https://doi.org/10.1093/jcr/ucz029
- Tangney, J. P., Baumeister, R. F., & Boone, A. L. (2004). High self-control predicts good adjustment, less pathology, better grades, and interpersonal success. Journal of Personality, 72(2), 271–324. https://doi.org/10.1111/j.0022-3506.2004.00263.x
- Thaler, R. (1985). Mental accounting and consumer choice. Marketing Science, 4(3), 199–214. https://doi.org/10.1287/mksc.4.3.199
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